Capítulo 14 La grande tú y yo uno solo.

Sentía algo suave rozando mis labios y mandíbula y solo apreté el agarre en su cintura; aún no quería despertar al mundo real.

Donde estaba, estábamos bien. Tenía a mi hermosa en mis brazos aquí en este espacio robado de la realidad donde alguien la tenia amenazada donde no tenía empleo y estaba peleado con mi padre donde una vida enterra estaba basada en mentiras, ¿para que regresar aún a la vida adulta? Tan tonto que fui para no tomar lo que quería justo cuando muchas veces la tuve; ¡así que esto es la gloria!

Sentí sus labios en mis párpados y sus dedos en mi nuca y moví mi cuerpo para dejarla debajo de mí. Ella rió, pero me dejó poner mi cabeza en su pecho

-¿No planeas levantarte hoy?- quiso saber con voz baja mientras no dejaba de acariciar mi cabello y espalda. Eso nos iba a meter en terreno peligroso. Mi erección matutina se estaba levantando-. ¡Tenemos cosas q hacer! Cielo.

-Sí, tenemos cosas que hacer- dije presionando mi ya erecto pene en su muslo. Ella gimió y la sentí apretar sus piernas. Me levanté con un solo brazo hasta que dejé mi boca en su cuello que comencé a besar suavemente y en su oído hablé-. ¡Dime que si!-acaricié con cuidado su pecho-. Déjame hacerte el amor Princesa, por favor- rogué yo y ella solo gemía y apretaba fuerte mi cabello. Busqué su boca y la besé con todo mi amor y deseo contenido desde siempre y ella respondió igual. Podría caerse el mundo, pero nada iba impedir que tuviera a Bella hoy. Era mía, mi amiga, mi amor y seria hoy mi mujer. Bajé la intensidad del beso-. Dime ¿quieres que te haga el amor?- sus hermosos ojos marrones me veían con amor.

-Sí Edward- fue todo lo que necesité.

La volví a besar en sus labios después besé su mandíbula y fui bajando por su cuello. Mis manos fueron subiendo su blusa y solo despegué mis labios de su piel para quitársela, y así tuve frente a mí sus redondo y colmados pechos. Bajé mi boca y besé el contorno de sus pechos. Ella gemía.

-¡Oh Dios, Edward!- exclamó cuando metí su pezón a mi boca.

Esto era el cielo. Estaba tan malditamente duro que creo que era capaz de correrme en mis boxers como un puto adolescente hormonal.

La incité a darse la vuelta y tuve toda su sensual espalda solo adornada por ese tatuaje. Comencé a regar besos desde su nuca apartando el cabello a un lado. Besé sus hombros. En medio de sus omoplatos... Ella se arqueó y gimió por lo que supe que le gustó. Pasé mi lengua un tramo de su espina dorsal y luego soplé.

Su sabor a fresas y coco en mi boca me estaba descontrolando. Pero esta mujer era excitante y no lo decía solo por el cuerpo que tiene ahora. No, que va. Ella siempre ha tenido ese efecto en mí. Poco a poco, suavemente lento pasé primero las yemas de mis dedos por el contorno de su tatuaje.

-E... Ed! Oh Dios!- balbuceó entrecortadamente mientras mi lengua delineaba cada línea de éste.

Sobé sus nalgas. Este trasero era mi perdicion (y es nuevo). Antes tenía un buen cuerpo. Supongo que el baile le habrá dado, vulgarmente dicho, un culazo. Lo apreté y no me resistí y lo mordí.

-Aaaaahhh- ella medio gritó gimiendo mientras apretaba el edredón en sus manos.

Tenía que saber si solo era yo el que estaba tan caliente o ella también lo sentía. No podía ser simplemente un polvo; no, la amaba y esperaba que en cada caricia ella lo sintiéra.

¡Dios su sabor ! Seguí besando sus piernas. Pasé mi lengua y después chupé ligeramente la curva de su rodilla

-¡Maldición, Edward!- ella estaba perdida en mis caricias; tan excitada como yo. Desde aquí estaba oliendo su sexo que me llamaba cual cantico de sirena. Olor a dulce canela y un olor picante casi podia saborearlo.

Le di la vuelta y seguí besando sus piernas aún con shorts. Besé su ombligo y el valle entre su senos hasta que llegue a su oído de nuevo.

-Dime Bella por favor- le dije casi sin aliento- que jamás ha sido así nunca. Que es así solo tuyo este fuego- bajé sus shorts y sus bragas mientras besaba sus piernas y casi me corro ante la vision de coño depilado. Gruñi y apreté fuerte sus caderas-, ¡éstas ganas de enterrarme tan profundo en tí!

Pase mi nariz por el borde de la separacion se su sexo y ella me recompensó gimiendo. Usé mi lengua para separar sus labios y Bella llevó sus manos a mi cabello. Ésta mierda me fascina. Ella sabe lo que quiero por que ella también lo quiere. Toque su clitoris con mi lengua, luego lo chupé. Así me entretuve succionando, besando lamiendo, mordiendo, y ella solo gemía y empujaba más mi rostro hacia su coño hasta que sentí como se vino en mi boca con un gran -Joder Edward ahh.

Limpié todos sus jugos algo salados y dulces con un toque picante. No me dio tiempo de ver que hacia pues ella en un movimiento fluido me dejó con la espalda pegada al colchón y se puso a orcajadas encima de mi torso.

-¡Mierda, joder Bella amor!- dije cuando arrastró sus uñas por mi pecho y las llevó hasta la goma de mis boxers. Luego su lengua exquista comenzó a bajar desde mi cuello hasta mi ombligo y de vuelta a mi oreja.

-¡Jamás Edward; jamás ha sido así!- la volví a poner en el colchón y me quité mis boxers-. No lo aguanto más Edward- se levantó en sus codos-. ¡Hazme tuya!- pidió; yo baje mis manos hasta su coño y estaba tan caliente, húmeda y resbaladiza por su orgásmo... Presioné su clítoris en circulos y ella se arqueó en la cama-. ¡Joder. Cristo, Edward!- ella era tan receptiva y me encantaba su boca sucia-.¡Maldición!- dijo cuando introduje un dedo en ella.

-Por todo lo sagrado Bella, estas tan mojada- dije en su oído-, tan caliente...

-¡No juegues!- me dijo con voz fuerte. Y entré en ella, y maldita sea sí no era lo mejor que había echo jamás. Ella estaba tan apretada y caliente... la mejor jodida vagina que alguna vez he follado-. ¡Se siente tan jodidamente rico Edward!- ella estaba en lo cierto.

Comencé con embistes suaves. Salía casi por completo y volvía a entrar.

-¡Hhaa... hum! ¡Edd...waaaardddd!- gemia Bella enterrando sus uñas en mi espalda.

Yo no podía hablar; tenía mi mandíbula tensa.

-¡Eres mía Bella ¡Mía!- le dije y aumenté los embistes.

Tomé una pierna de Bella y la pasé por mi hombro derecho y la otra la pase por medio de las mias y volví a entrar en ella y matárme si no llegaba aún más adentro.

-¡Voy a correrme Edward!-

-¡Hazlo, joder!- le gruñí-. ¡Córrete para mí, Bella!

-¡Oh Dios! ¡Te Amoooooo!- y sentí sus paredes apretar mi miembro y se corrió duro. Eso provocó el mío. Con un solo embiste más me dejé ir

-¡Dios Bella!- caí literalmente encima de Bella, respirando al igual que ella, sentía mi corazón en mis oídos y es lo que le dije a Bella, que jamás habia sido así. Es cierto que mis años de sexo no eran nada comparado a hacerle el amor a Bella.

Poco a poco me salí de ella, quién tenía los ojos cerrados y una sonrisita en sus labios. Me acosté a su lado y la atrajé a mí.

-Eso fue Edward...-dejó escapar el aire-.¡Te amo tanto!

-Sí, fue sensacional, pero solo porque somos tú y yo amor, por eso es así. ¡Te amo Bella!

Me incliné suavemente, bese sus labios carnosos y después la recosté en mi pecho. Pasó un rato y sentí su respiración hacerse lenta. Bajé mi rostro y la vi dormida y supe que ésto era lo que yo quería. Despertar con ella, dormirme con ella... La he amado siempre y por tonto perdí un tiempo valioso con ella, pero ¡ya no más! Ahora estaba conmigo. Apreté mi agarre en su cintura y Bella se inclinó hacia mí y se acurrucó más.

Vi la hora en reloj. 10:00am. Volvería a dormir. Todo podía esperar. Las amenazas, el trabajo, los amigos, la familia..., ¡pero yo disfrutaría de mi mujer!

Hola, soy la nueva betta de ésta increíble escritora y me llamo Eli. Espero que disfrutéis y dejéis muchos reviews con vuestras opiniones.

Besitos =)