Capitulo 15 ¡Somos fantásticos!
Desperté buscando el cuerpo de Bella pero solo encontré... ¿qué, un pedazo de papel?
Abrí mis ojos medio dormidos aún y leí:
¡Amor! Buenos días. Cuando despiertes toma una ducha, ¡ponte lo que dejé para ti en el baño! y ve a la sala. Te espero. Te amo. Tuya para siempre ¡Bella! (Bells).
¿Qué estaría planeando mi loquita?
Alcé la vista a la mesita de noche buscando el reloj, que estaba seguro que ésta mañana estaba allí pero... ¿no había nada?
Busqué mi ropa para ver la hora en mi celular pero ¡no lo encontraba!
Me encojí de hombros y entré a la ducha. Había incienso con olor a coco y limón encendindo y había ¡una bata de seda color azul de caballero!
Me bañé haciendo una lista mental de primero llamara Jenks. Quería que siguiera a Tanya y Bree. ¡Esas dos me daban mal espina! De Tanya no se sacaba nada bueno. Si manipulaba a su padre no quería imaginarme que haría con esta pobre chica drogadicta.
Sospechaba que pudieron ser ellas quienes enviaron los gusanos anoche. La expresión del rostro de Bella me dejó preocupado y con todo el fuego y pasión de esta mañana olvidé preguntarle como se sentía.
Reconozco que quise hacerlo con calma pero a mí, por lo menos, la angustia me hizo hacerle el amor con desesperación. Necesitaba sentirla mía. Supongo que tendré más oportunidades de adorar sin miramientos su cuerpo, de causarle tanto placer que jamás recodará que estuvo con otro, y aunque eso me cabreaba sabía que no podía reclarmar. Ella estaba en su derecho y lo único que debo hacer de ahora en más es demostrarle que soy yo el único que ¡la ama con cada respiro!
Salí de la ducha, me puse la bata y salí del cuarto.
La sala había cambiado. Estaba tenuemente iluminada con velas, y agradables olores de cítricos y canela salían, y justo allí..., Dios mi Santo, estaba mi Bella vestida solamente con una bata como la mía, solo que ésta era roja; sentada con sus piernas estiradas en unos cojines que jamás había visto. Eran grandes, rojos y blancos con dorado. A su lado había una botella de champan, fresas, chocolate, fruta picada y un tazón con piñas y uvas remojadas en lo que supuse que era leche condensada. También había crema montada (nata).
Mi pene se levantó enseguida al ver a Bella recojer sus piernas. Eso me distrajo.
-¡Por fin viníste!- se levantó y caminó a mí, ofreciéndome de su copa que tenía una fresa adentro-. Pensé que me ibas a dejar esperando- lo sorprendente es que su voz y su cuerpo me tenían atado en éste lugar, y ella, mi siempre tímida y sonrojada Bella, estaba fresca a pesar que yo podía ver sus pezones erectos a través de la fina seda de su bata-. Ven- me dejé hacer.
Me llevó hasta el medio de los cojines y suavemente me hizo sentarme en posición de indio. Luego ella se sentó encima de mí con sus piernas a cada lado. Sus rodillas quedaron justo debajo de mis brazos.
-¿Qué es todo esto?- le pregunté mientras ella bebía de su copa. Sus ojos hermosos me veían brillantes.
-Ésto- dijo dejando la copa de lado y agarrando un pañuelo negro- se trata de nosotros Edward. Dime ¿qué tanto confias en mí?
-¡Con mi vida, amor!
-Bueno, entonces- agarró el pañuelo y lo puso en mis ojos. ¿Mis ojos? Oh Dios del cielo, ¿a Bella le va el sado? ¿Es ella una dom? Jamás he practicado este tipo de sexo. Una cosa es una nalgada a veces, pero ¿follar vendando yo? Jamás- relájate. ¡Puedo casi escuchar tu mente Edward! No queremos pensamientos aquí- sentí sus labios en los míos y nos besamos lento (muy lento) para lo cachondo que yo estaba con ella encima de mí en esta posición.
-¡Bella!- le dije cuando se separó de mis labios y agarró mis manos y las dejó a mis lados; me hizo apoyarme en ellas y echarme un poco hacia atras. Así quede sostenido de mis manos.
-¡No tocarás!- dijo y sentí su lengua deliciosa en mi cuello-. Solo sentiras, Edward. ¡Pero si no te relajas empezaré todo de nuevo hasta que te controles!- su tono de voz era algo autoritaria.
-Princesa, ¿quieres que me controle contigo haciendome eso? ¡Dios aa...ahh, Be...Bell...Bella!- ¡su lengua estaba haciendo círculos en mis pezones! Y paró cuando jadeé.
-¡Control!- dijo en mi oído-. Déjame mostrate que puede ser fantastico. Déjame amarte con lo que soy yo. Déjame tu placer a mí, Edward, porque el mío lo tienes tú-la sentí buscar algo-. ¡Ésta mañana tú me hiciste el amor a tu manera y fue fantastico!- algo frío comenzó a bajar desde mi cuello, lo sentia recorrer mi pecho- ¡Ahora yo voy hacertelo como yo sé! ¡Relájate, no voy a atarte y azotarte!- anunció y admito que me relajé. No que fuera malo Bella como dom, pero ese tipo de sexo no lo sabía y me daba miedo no ser sufiente si ella decidía hacerlo. La cosa espesa seguía bajando por mi pecho-. ¡Al menos, no aún!- dijo Bella y todo la relajación se fue a la mierda tanto por su "aún", como por ir siguiendo el camino de la cosa fría con su lengua caliente, mientras un pedazo de hielo recorría mi ombligo.
-¡Bella! ¡Di...o...ossss!- mis caderas se levantaron y el hielo y la lengua de Bella se detuvieron.
-¡Control- repitió y esta vez ella me hizo acostarme completo-. Quitemos ésto- anunció quitando la bata que no sé en que momento abrió. Estaba realmente nervioso digo, ¡estaba vendado, desnudo y con una erección!-. Relájete Edward. Ven, dame tu mano- llevó mi mano a su cuerpo y ¡ella estaba tan desnuda como yo!- ¿quieres que te quite la venda?- oí el miedo que ella sintió y entonces lo supe, estaba arruinando todo con mis nervios. Decidí que si es así como ella quiere jugar voy a dejarla. Maldición, es Bella, mi Bella; así que tomé la decisión de dejar la maricura de lado. Estaba empalmado y esta deliciosa mujer quería consentirme; pues la dejaría y disfrutaría. ¡Sospecho que será un grandioso polvo éste!
-¡No, amor, disculpa. Voy a relajarme!
-Perfecto- anunció y ¡un pedazo de piña estuvo en mis labios! Es mi fruta favorita-. ¡Es bueno que sea la fruta que más te guste!
-¿Por qué?- dije curioso masticando.
-Porque las cosas que nos gustan nos hacen despejar la mente, nos hacen relajar y nos dan comodidad y confort- besó rapidito mis labios-; y quiero que estés comodo, Edward- acarició mi pene con sus dedos suavemente-, ¡qué disfrutes!- soltó mi pene. Después la sentí inclinarse y sentí algo fresco; no era espeso, era líquido, pero tenía espuma, mojar mi ombligo, después sentí a Bella succionar eso.
-¡Huummm!- fue todo lo que dije, pues Bella había metido a mi boca fresas con sabor a champan-. ¡Jummm!
Después de comer uvas de su boca, que ella repartiera besos desde mi frente hasta la planta de mis pies dejando un mordisco suave en mi dedo meñique, el cual, me hizo jadear y sacar el aire de mi cuerpo, Bella me ayudó a darme la vuelta y quedé de espaldas. Pude sentir su calor y su humedad en mi trasero y mi pene se prensó; pero estaba relajado a pesar de mi erección y mis ganas de enterrarme en su coño, estaba disfrutando de su cuerpo rozando el mío.
Ella tomaba mis manos y las ponía en sus hombros, en sus gluteos, así, de espaldas. Ella comenzó a sobar mis hombros con lo que supuse que era aceite, pero su olor era a flores y olía como a chocolate.
Allí donde ella me tocaba con eso en sus manos, mi piel estaba caliente, me cosquilleaba.
-¿Te gusta lo que hago?- su voz ronca y sexi habló en mi oído.
-¡Sí!- ella estaba amasando mis gluteos-. ¡Aaah, Bella, me fascina!- dije cuando sentí sus labios en mi nuca.
-¡Terminó el masaje Sr Cullen!- dijo levantandose-. ¿Puede sentarse estilo indio?- preguntó. Lo hice y una vez que estuve listo pensé que iba sentarse encima de mí, ¡pero no!, en cambio sentí su proximidad, pero no la toqué. De repente... ¡un olor dulzon a canela! ¡Madre Dios! Lo supe y no por verlo, sino por su escencia diferente a cualquier cosa que olí jamás. Bella estaba parada encima de mí y su coño estaba justo frente a mi boca-. ¿Quiere probarme?- su voz fue dulce y baja. No hablé, simplemente saque mi lengua y la pasé por el medio de sus labios vaginales y ella jadeo-. ¡Ohh!- y pasamos el rato en eso. Yo succionaba, mordía suave y después lento. Descubrí que eso le gustó. Lo hice por mucho rato y solo escuchaba-. ¡Dios Edward, sí! ¡Guao! ¡Ahhh, maldición!- de repente dejé de sentirla, pero no me dio tiempo preguntarle, ¡pues sentí sus manitas en mi polla! y fue mi turno de jadear.
-¡Bella. Puto paraíso!- jadeé. Su boca era el paraíso. Ella estaba succionando fuerte mi glande y sus manos eran suaves en mi bolas-. ¡Nena! ¡Mierda, joder!- dije cuando se lo metió hasta el fondo y Bella jadeó, lo que llevó corrientes a todo mi cuerpo-. Bella, amor- ella sacó mi pene de su boca y dejó un beso en la punta.
-¿Quieres estar enterrado en mí?- mierda, ¡ésta mujer va hacer que me corra sin haberla penetrado!
-Quiero estar dentro de ti ahora, Bella, no importa si eres tú quien me monta o si me dajas a mi montarte, como sea, ¡pero ya!- mi voz, a pesar del grado de excitación que tenía, fue suave. Me hizo estirar mis piernas y ella pasó las suyas por encima de mi cadera.
-¡Abre las piernas Edward!- lo hice-. Ahora levantate un poco en tus manos y pies- con mis pies pude sentir sus manos acada lado de ellos. ¿Qué carajos estabamos haciendo? y entonces me levante y enseguida mi pene sintió su coño y su humedad-. Ahora, Edward. Decías que querías estar dentro ¡pues hagásmolo!- dijo y me dejó entrar en ella y en esta posición... Dios, toda ella me prisionaba.
-¡Tan maravilloso, nena!- dije con los dientes apretados a medida que nos mecíamos lento uno contra el otro, llegaba hasta el fondo y salía casi completo-. ¡Tan mojada!
-¡Oh Dios, Edward!- era bueno. Sentía mi bolas golpear su culo y yo estaba cada vez aumentando el ritmo de la penetración, pero esta posición no lo permitía y tenía un dilema en mi mente. ¿La cogía así, lento, delicioso, mientras sentía a mi pene entrar y tocar todo de Bella adentro sus paredes más húmedas a cada rato y apretadas o cambiar?
Al final ella fue quién cambió. Se levantó de golpe y mis piernas quedaron extendidas y volvi a estar dentro de ella, quién se empaló sola.
-¡Joder!- fue todo lo que pude decir. Me senté correctamente y mi pecho tocó su espalda. Tomé sus caderas, pero no guié; sus movientos comenzaron siendo círculos-. ¡Así, nena, qué rico! ¡Dios Bella, vas a matarme, amor!- mis palabras hacían que ella se mojara aún más si era posible.
-¿Te gusta?- preguntó.
-¡Me fascina! ¡Ohhh nena, mierda, Bella!- fue lo pude decir cuando ella se inclinó hacia atrás y me hizo caer acostado. Sus manos tomaron las mías y las usó de apoyo y comenzó a saltar encima de mí.
-¡Ohh! ¡Edw...arrd!- Bella estaba jadeando y yo también. No podía verla, pero sentía su calor, su sudor, su coño perfecto haciendose estrecho cada minuto.
-¡Siii, Bella, así, amor, duro, hermosa, expríme todo de mí!- dije casi gritando.
-¡Aaah! ¡Oh... Huu...mmm!- ella apresuró sus moviemientos-. ¡Quiero que acabes ahora!- dijo con autoridad y mi orgásmo llegó enseguida con sus palabras; no pude retrasarlo. Era como si mi cuerpo supiera que Bella necesitaba eso. Me vine duro, fuerte y al mismo tiempo la sentí apretarme. Ambos gritamos el nombre del otro en el que sin duda fue el mejor orgasmo jamás tenido-. Oohh...- dijo Bella y la sentí caer hacia atrás quedando encima de mi pecho y con mis manos la sostuve. ¡Ambos respirábamos con dificultad! Vaya, nunca ninguna mujer antes me había ordenado correrme, eso fue caliente. Mi pene aún temblaba dentro de Bella y ella jadeó suave. La ayudé a acostarse a mi lado, saliendo totalmente de ella. ¡Anhelé su calor de nuevo!-. ¡Te amo!- dijo cerrando sus ojos y suspirando.
-¡Yo más, hermosa!- besé su nariz, sus parpados y sus labios. Juro por Dios que quería que fuera suave, pero ella arrastro sus uñas en mi espalda. Entonces metí mi lengua en su boca y ella jadeó. Puse sus pienas en mis caderas y volví a entrar en ella, que estaba aún mojada por su orgasmo anterior y nuevos jugos salían de ella-. Cristo, Bella, ¡tan malditamente perfecta que eres! Joder- grité cuando apretó mi pene en su vagina. Después de eso no hablamos, solo me concentré en meter y sacar mi pene de ella, duro y fuerte. Era una delicia toda ella. Su cara desfigurada por el placer, sus palabras sucias...
-Así, Edward, follame así, maldición- eso me tenía a mil.
Sentí mi orgasmo venir y subí sus piernas a mis hombros y comencé a bombear más duro. Noté como Bella me apretaba y fue todo para mí. Me dejé ir con...-. ¡Bella!
-¡Edward!- gritamos los dos y caí encima de ella; ambos jadeando y respirando con difilcultad.
Lo último que escuché fue "te amo".
POV BELLA:
Estiré mi cuerpo lo que pude, ya que Edward estaba todavía casi por completo encima de mí, pero tenía que levantarme, ¡tenía ganas de hacer pis! Además, debería comer algo, mi estomago estaba hambriento.
Con cuidado salí de debajo de Edward y me levanté. Las velas estaban apagadas, ya acabadas por completo. Fui al baño, y después de orinar, entré a la ducha, me bañé rápidamente ¡sin mojar mi cabello!
Me vi en el espejo y estaba radiante, como diría Rose, bien follada.
Dios, cuando planeé lo de hacerlo lento para iniciar a Edward al tantra, no pensé que fuera a ser tan difícil. Estuve conteniendome todo el tiempo para no dejarme caer en su pene y correrme rápido. Jamás había sido por lo general una sesión de sexo tantra; no me ponía tan ansiosa, pero luego recordé a Amun: ¡follar no es lo mismo que hacer el amor! Y entendí mi desespero por hacer que Edward le gustara, que se sintiera bien. Fue glorioso verlo desnudo, vendado e ido en mis caricias. Después, cuando nos puse en la posición de arana, fue glorioso y después de espaldas... Dios, me estaba mojando de nuevo y a pesar de mi experencia en tantra, cuando Edward perdió el control después del primer orgasmo supe que no era lo aprendido; es el deseo de hacerte uno. ¡Sus palabras, sus gestos, su boca en mis pezones!
Moví la cabeza de un lado a otro, me puse unas bragas tipo boxers de encaje azul y tomé de mi armario la camisa de Edward. No tome nuestros celulares. Por hoy que se cayera el mundo.
Ésta mañana los escondí junto con el de casa y el de la cocina. No quería llamadas, tampoco visitas, por lo que llamé al portero y le dije que si alguien venía dijera que había salido. Le di las llaves del volvo de Edward para que lo guardara en el garaje del edificio que era solo para residentes. Yo tengo dos plazas, ¡por lo que el volvo cabe! No quería, ni quiero saber la hora.
Recogí mi cabello de nuevo en una cebolla alta y fui a la sala. Edward seguía dormido; estaba boca abajo y sus perfectas nalgas blancas y duras quedaban a mi vista. El pañuelo negro seguía en su cuello. Reí y negué.
Tomé las bandejas y seguí hasta la cocina. Eché todo a la basura y lavé las tazas. Me dispuse a preparar algo sustancioso. Saqué el pollo de la nevera, lo aderecé con condimentos, le puse romero y lo metí al horno junto con papas troceadas. Luego me puse hacer ensalada; tomé los tomates, cebolla, lechuga, zanahoria rallada, queso emental, jamón picado e hice un aderezo de yogurt blanco con un toque de pimienta. Estaba poniendo la mesa cuando sentí los brazos de Edward.
-¡Despierto y no estás!- me giré en sus brazos y noté que estaba desnudo-. Huele delicioso, muero de hambre- dijo robando jamón de la ensalada.
-¡Ey, glotón! ¿por qué no te duchas en lo que sirvo?- me paré de puntillas y besé sus labios rápidamente ¡porque si me permitia profundizar el beso comeríamos quién sabe cuando!
-Ok- besó mi frente y lo vi irse. Dios, que cuerpo... Todo lo que aún podría enseñarle acerca del control. Sería genial. ¡Podría simplemete atarme a mí misma y dejar que él me de duro! "¡Para ya Bella!" Me regañé y con suspiro fui a sacar el pollo. Busqué un vino griego del 96, lo serví y me senté a esperar a Edward-. Bella, linda, ¿dónde está mi telefono?- preguntó sentandose a mi lado, donde estaba su comida-. ¡Ésto se ve riquísimo!
-¡Espero que te guste!- dije metiendome un poco de enslada-. En cuanto a tu teléfono, lo escondí junto con el mío y los de la casa. ¡Ah, también escondí los relojes!- le informé comiendo más. Edward quedó con el tenedor a medio camino de su boca
-¿E hiscíste eso por...?- habló después de tomar de su vino. Me encogí de hombros.
-Nos ha robado tiempo, Edward, entonces decidí que hoy nadie nos molestaría. ¿Sabes? ¡Quería que estuvieramos juntos, solos!- como no decía nada agregué-. Puedo buscarlos si te molesta, yo solo... No importa- aunque sí importaba, yo estaba feliz y dichosa que nadie me molestara, pero no podía pedirle lo mismo. Tal vez tenía alguna llamada importante que hacer. Ya sin mucho ánimo seguí comiendo.
Sentí su mano en mi rostro.
-¡Me parece una estupenda idea!- dijo y vi en sus ojos que así fue.
Comimos en un silencio agradable. Después, Edward insistió en recoger la mesa. Yo solo vi, digo, ¿cuántas veces tienes a un hombre como Edward lavando los platos en solo una toalla anudada en su cintura con su perfecto torso al aire?
Después de la cena lo hicimos en el mostrador. Dios, Edward despertaba más de mí ya hambriento líbido. Sus manos, su boca... y que me tomara de espaldas fue la gloria. Lo hicimos dos veces más y la última fue lento en la sala, sobre los cojines; diciéndonos no solo con palabras, sino con caricias, cuanto nos amamos. No supe que hora era, pero sí conocí completamente el cuerpo de Edward y él también con el mío besó, chupó, delineó mi tatuaje muchas veces y siempre fue mejor su adoración a mi cuerpo.
Así, cansados y satisfechos el uno del otro por ahora, nos dormimos.
Cuando prendiera el teléfono y quitara las cortinas oscuras volveríamos a la realidad, pero confiados y seguros de nuestro amor...
Así, en los brazos del hombre que siempre he amado, me entregué a un descanso... esperando que la vuelta a realidad no sea un desatre.
Hola chicas! Espero que os haya gustado el capítulo y dejéis muchos reviews con vuestras opiniones ^^
Capítulo escrito por: Yessifer Cullen Hale.
Capítulo beteado por: Eli Music Love.
Besitos =)
