Capitulo 16: ¡Volviendo a la realidad!
-¿Crees que Esme esté molesta?- le pregunté a Edward mientras iba conduciendo el volvo sin prisa por las calles de NY.
Nos costó salir de mi apartamento. El primer intento fue cuando después de haber hecho el amor me desperté y busqué los celulares. ¡Vaya, eran las 4:00 am! ¡Oficialmente duramos 24 horas encerrados! Prendí el mío y tenía 26 llamadas perdidas entre Rosalie, Jasper, Alice y Jake. Los mensajes de voz variaban sus tonos, pero me reí con el último que era de Rosalie: Oh por Dios, ¿acaso vas a ponerte al día, sexualmente hablando, con Edward? ¡No creas que no sé que están encerrados en tu apartameneto! Puedo ver las cortinas desde aquí, ¡perra! ¡Llámame cuando saques al chico de en medio de tus piernas! Te quiero, loca; ¡soy feliz por ti! Llámame y deja de follar. Me reí tanto que así me encontró Edward en el armario. Sin aire de tanto reír. Bueno, sobra decir que hicímos allí.
El segundo intento fue a las seis de la mañana, cuando Edward prendió su teléfono. Estaba tenso mientra escuchaba sus mensajes y los increíbles músculos de su espalda se tensanban y no lo resistí. Comencé a regar besos en sus hombro.
Y el tercer intento, y que tuvo éxito, fue cuando llamó Esme a invitarnos a almorzar; no quería excusa. "Sé que son adultos libres, que quieren expresar su amor en forma física, pero ¿hace falta que se aislen?" Y eso al menos a mí, calmó mi lívido.
Nos bañamos y vestimos lejos de la vista del uno al otro. Por si acaso tomamos café cargado con tostadas. Nada de frutas para nosotros. Era tentador, y llegamos al auto casi sin tocarno, y aquí íbamos, camino a donde Esme, quién había vuelto a su casa y Carlisle se había ido a no sé donde. Ni lo sabía, ni me importaba. Lo único de todo, es que sentía compasión y tristeza por Esme. Sé lo que es amar y no estar con esa persona. Pero volviendo a lo principal, yo estaba nerviosa. Conociendo a Emmett, iba ponerse pesado y sé como de chirel picante puede ser Edward.
-¡No amor!- besó los nudillos de mi mano que tenía en su pierna mientras conducía-. Ella no está molesta, solo quiere vernos.
-Es que Dios, Edward, ¡es tan vergonzoso lo que dijo...!
-¿Te avergüenzas?- preguntó sonriendo.
-¡No seas capullo, Edward! No me avergüenzo de haberte vendado- él se removió incómodo. Una mirada mía hasta su entrepierna me bastó para saber que esos recuerdos le gustaban.
-Dejemos el tema para más tarde- dijo estacionandose-. Intentemos ser breves. Comeremos, saludamos y nos vamos- sonreí por su descripción de los hechos.
-Así sea breve, debo ir a la fundación- asintió abriendo mi puerta y me dejó recostada entre él y el auto. Podía sentir su olor embriagante. Sus músculos, su aliento en mi cara... me tenía deslumbrada.
-Harémos todas las diligencias- comenzó a pasar su nariz por mi cuello-, después volveremos a mi apartamento o el tuyo- él estaba acariciando mis costados, metiendo la mano dentro de la blusa olgada que cargaba-, y te haré el amor...- me besó suave; casi eran puros roces. Había amor en su beso, pero también pasión en el modo que su lengua saboreaba la mía. Me aprisionó más en el carro y mis ya mojadas bragas ¡estaban aún peor! Poco a poco soltó el beso y casi sin voz, porque fue muy bajo y ronco, habló en mi oído-, ¡para después follarte duro en el baño!- y me dejó allí.
Caminó hasta la puerta de la entrada. Frustada como sentía solo resoplé. El bastardo estaba riéndose.
"Oh amor, a este juego jugamos dos." Me acerqué a él y sin tocarlo, mientras él caminaba hacia la entrada, le dije de manera normal, controlando mi voz y el deseo que sentía:
-Vaya, espero que podamos realmente ser breves- puse cara de preocupación y eso lo puso a él alerta.
-¿Sí, por qué?
-¡Estoy tan mojada que si aprieto mis piernas me correré!- la puerta se abrió y entré.
-¡Isabella!- dijo Alice-. Oye, hermano ¿estás bien?- me giré a verlo y estaba tenso.
"Sí, nene... Bella: 1 - Edward: 1."
-Oh Bella estuve llamandote ayer. ¿Dónde estabas?- la dejé hablar sin interrumpirla.
Llegamos a la cocina y Esme estaba sentada con Emmet y Rose. Sentí a Edward tomar mi mano y fue perfecto. ¡Era ésto lo que se nos fue negado! Estar así, en ésta casa, donde compartimos tanto.
-¡Al fin llegan los conejos!- dijo Emmet, pero en lugar de molestarme yo o Edward, solo nos reímos y le contesté:
-¡Ya sabes, Emmet... Fueron casi 8 años con las ganas...- eso lo dejó con la boca abierta. Edward besó mi frente y Esme sonrió. Alice y Rosalie también estaban a mandíbula batiente.
El almuerzo fue perfecto; no hablamos de cosas preocupantes.
Cuando llegó la hora de irnos, Rosalie se vino con nosotros. En la fundación revisé a mis chicas, hablé con el amigo inspector de Jake... Era grave ésto. Llegó otro paquete con fotos mías de antes de volver a NY. ¡Fotos de shows que hicímos y notas que amenazaban a las chicas y a mí! No sabía que hacer; Edward solo me abrazaba.
-¡No Bella, no habrá más funciones!- dijo Jake decidido.
-¡Jake...!- quise protestar, pero al ver su cara me cayé.
-Isa, corazón, cuando las contraté, les prometí seguridad, cuidado, y eso haré. Son mis joyas. ¡No por lo que hacen, si no porque son como mis hijas!
-¡Lo siento, Jake!- me solté de Edward y lo abracé-. También eres importante.
-No te estoy despidiendo, joder, no- dijo besando mi cabeza-. Solo intento protegerte- me soltó y se giró a Edward-. Espero que no la pierdas de vista, chico, o en verdad pateare tus bolas.
-¡Jacob Black!- gritamos Leah, Rosalie, Angela y yo. Edward estaba serio.
-La cuidaré con mi vida- fue todo lo que dijo.
Después de más despedidas, pues no vendría a la fundación un tiempo, llena de lagrimas porque amaba a esa niñas, estábamos haciendo una maleta de ropa, pues me quedaría con Edward hasta que supieran quién era el acosador. No voy a mentir; tenía miedo y creo que Edward malinterpretó todo.
-Amor, si no quieres irte conmigo puedes ir con Esme o Alice, no sé- terminó de decir sentándose en la cama.
-¡No es eso!- le dije metiéndome entre su piernas; poniendo mis manos en sus mejillas. Sus manos fueron directamente a mis caderas-. Me gustará estar contigo.
-¿Qué es entonces?
-Tengo miedo. Pienso que te pondré en el ojo de éste loco- ese era mi miedo; que dañaran a Edward o alguien más.
-Nadie va a hacernos nada, amor. Ni a ti, ni a nadie ¿ok?- me besó suavemente-. Te amo. Ven, vamos a casa- sonreí entre lágrimas y lo seguí.
Las dos siguientes semanas estuvieron, por decirlo de algún modo, intensas. Edward me hacía el amor con reverencia, y yo le respondía igual, pero su cuidado también era... ¡Dios, no me dejaba ni ir a la tienda!
-Ya dije que no irás sola- decía Edward mientras desayunaba.
-Oh, por favor, Edward, ¡solo iré al gimnansio con Rose!- necesitaba vivir. Era lindo estár con él siempre, pero extrañaba mi libertad de movimientos.
-¡Bella, no! Ya sabes lo que dijo Jake- Jake, otro traidor más en la lista de traidores-. Iré a hablar con Benjamin, volveré pronto e irémos- se levantó, me besó los labios que no abrí para responder. Bufó, besó mi frente y se fue.
Me quedé cual niña pequeña, enfurruñada.
Le avisé a Rose que no podía ir. Ella me entendía; Emmet estaba igual con ella.
Para quitarme la rabia me dispuse a recoger la cocina y después puse un pastel de carne a cocinar lento al horno y me fui a bañar rapidamente. Una vez el amuerzo listo, tomé mi libro de Paulo Cohelo y me senté en la sala. Ya había pasado cerca de media hora cuando escuché el timbre. Me extrañé. No sabía quién podría ser y abrí sin pensar.
-¡Hola!- dijeron y mi voz no salió. Quedé allí, sin saber que hacer. Bajé mi vista y vi su pistola. Yo estaba asustada. Abrí mi boca para gritar, pero el revolver estubo en mi frente antes de eso-. Nada de gritos, las Srtas no gritan- alguien más entró y ambos cerraron la puerta. No sabía quienes eran; estaban con pasamontañas y encapuchados. Uno me apuntaba y el otro puso algo en mi nariz y todo se volvio negro...
Me dolia la cabeza y el cuerpo. Quise moverme, pero no pude. Abrí mis ojos y estaba oscuro, solo una franja de luz iluminaba la estancia y me vi a mí misma. Estaba sentada a una silla completamente atada y entonces encuché las voces de una mujer y un hombre.
-Vaya, vaya... si la niña despertó...
-Tú... -dije y supe que siempre la subestimé. Dudé de quién no debía-. ¡Confié en ti! ¡Todos confiamos en ti!
-Sí, sí...- se acercó a mí-. ¡Ahora veremos que tan grande eres, Isa La Grande!
Estaba perdida. Solo rezaba para que alguien me ayudara. No sabía dónde estaba, todo estaba vacio; solo la silla donde yo estaba.
"Dios, ayúdame..."
En eso entraron dos personas más y me quedé muda al ver quienes eran.
-¿Por qué haces ésto? ¿Por qué dejas que me hagan ésto?- pregunté, Dios. Mi visión estaba nublada. "¿¡Por qué hacia esto!?" no lo sabía, pero esperaba que todo fuera rápido. No sabía que querían o porqué hacían ésto.
-¡Cállate, perra!- después de eso, solo sentí mi mundo apagarse.
"Dios, ayúdame" pensé y lo último que vi fueron sus ojos verdes.
(Nota): bueno gracias por los comentarios y favoritos! ¿Quiénes serán...? Hagan sus apuestas! Nos leémos!
Capítulo escrito por: Yessifer Cullen Hale.
Capítulo beteado por: Eli Music Love.
