Repito nuevamente que prohíbo a cualquier usuario publicar mis historias sin mi permiso así tengan el nombre del autor.
Declaimer: Los personajes no me pertenecen, Le pertenecen al señor Masashi Kishimoto, yo solo los uso para entretenerlos, la historia es totalmente mía
Dato: P.O.V (Punto de vista de…) tal vez ya lo sepan pero por si acaso
¡AVISO!: He decidido hacer dos finales, este y un final alternativo ya que he encontrado mucha competencia por quien se quedara con Hinata, lee el final que quieras, pero… si te gusta más el KIBAHINA espera al próximo capitulo. Pero si quieres un NARUHINA Sigue leyendo
Le dedico este capítulo a Camila, Mariana, AnHell y Samara-Namikase, disfrútenlo amigos míos
…
Solo una oportunidad. Capitulo 4
Abrí los ojos lentamente, mirando hacia el techo, tenía la misma ropa del día anterior, un rayo de luz y un aire caliente entraba por la ventana, me paré usando los zapatos más cómodos que tenia, me levanté haciendo huso de mis manos hasta que mi vista se aclaró, tenía la garganta seca, entré al baño con la luz de la bombilla cegándome nuevamente, cerré los ojos y me lavé la cara, al levantar la vista me percaté que mis ojos estaban rojos, me dolían y entendí que la noche pasada no había podido evitar llorar aunque no lo quisiera. Me bañé y vestí, al mirar la hora eran las 6:00 a.m salí del cuarto sigilosamente, abrí tan solo un poco la puerta del cuarto principal donde se hallaba kiba, su amplia cama estaba totalmente desordenada mientras él dormía boca abajo, pude ver una botella en la mesa de noche, lo cual me hiso sentir culpable, no solo me estaba lastimando a mí misma, sino que también mi presencia lo lastimaba, cerré la puerta intentando hacer el menor ruido posible, y bajé por las escaleras, al bajar me encontré con la cocina desordenada y sucia, los muebles desacomodados y las ventanas abiertas, ordené todo lo más rápido que pude demorándome cerca de una hora, ya con la vajilla limpia escribí a puño y letra.
Kiba, te he dejado algo para que desayunes en el mesón de la cocina
Salí a buscar alguna cafetería, espero no demorarme
Att: Hinata.
Salí.
POV Kiba
Me desperté aturdido mirando a mí alrededor, me dolía la cabeza, mi habitación era un desastre y no podía abri mis ojos de tanto llorar la noche pasada. Me apoyé en mis manos sobre la cama, miré la botella de alcohol y me maldije por haberla dejado ahí. Me paré descalzo y bajé las escaleras con cuidado, miré a mí alrededor y no vi a Hinata, llegué a la cocina, tomé agua del fregadero y me mojé la cara, al mirar mi entorno me encontré con la cocina limpia, la sala ordenada y un papel que estaba seguro de no haber dejado la noche pasada, me acerqué a la mesa y tomé la nota, leí su letra… me giré y pude ver un plato encima del mesón, me tomé la cabeza nuevamente pues el dolor volvió repentinamente… Junto al plato había un vaso con agua y un par de pastas, se dio cuenta, ¡Rayos!
POV Hinata
La calle estaba nublada y hacia frio, había unas pocas personas en la calle, unos vendedores arreglando puestos de venta y otros con sus negocios ya abiertos, algunas personas comprando regalos navideños y otras caminando mientras miraban el cielo nublado… Como yo, baje la mirada mirando mis pies, me dirigía a una cafetería que había visto la tarde pasada cuando salía con Kiba… Kiba… ¿Por qué esto me pasaba a mí? Pensaba en ambos hombres mientras el frio adormecía mi cuerpo, mordí mi labio inferior tratando de pensar en una respuesta para kiba, y en una decisión para Naruto, no… Para él no, para mí, para mi futuro, sentí un golpe y me caí golpeándome contra el suelo, abrí mis ojos mientras nieve me caía en la cara haciendo que se mojara al paso que se descongelaba ¿Cuándo rayos había empezado a nevar?
—Perdone, fue mi culpa— Dije, me froté la frente y tomé la mano varonil que se extendía en frente mío, al pararme me encontré… desafortunadamente debo decir… con el hombre que me atormentaba de noche y de día
—Buenos Dias, Hinata— Abrí mis ojos, solté su mano y me alejé lentamente
—Buenos... Días— escondí mi mirada bajándola un poco, observé pasmada como traía puesta la bufanda roja con naranja que había comprado el día en que… días anteriores…
— ¿Qué haces aquí?—Pregunté mientras seguía sin mirarlo, me daba asco la sola idea de ver su rostro, me negaba a hacerlo
—Estaba comprando un regalo—
—ah ¿Sí? Qué bien…— me negué a pensar para quien era —Si me disculpa, tengo que irme… — Empecé a caminar derecho mientras sentía como los copos de nueve se derretían en mi cabeza
—No, no, espera ¿A dónde vas?— Me tomó del brazo, lo solté precipitadamente evadiendo el contacto físico
—No te importa—
—Claro que sí—
—No, yo deje de importante hace varios meses, déjame ¿Sí? Tengo varias cosas que atender, además tengo hambre y…— ¡Mierda! Se me salió ¿Para qué abrí mi estúpida boca?
— ¡Ya sé, te invito a algo, lo que quieras!— Pude percibir como sonreía, se agachó mirándome a los ojos, pasé saliva y me aleje instintivamente, Que… rayos ¿Porque me asusta mirarlo?
—Solo… Un café— Mi ropa no era apropiada para el clima actual, tenia frio y estaba temblando, de repente sentí algo encima mío, giré la mirada por fin, lo vi, tenia puesto un saco pegado a la piel, la bufanda y una chaqueta, la cual se había quitado, y me la había puesto encima, no dudé y me aferré a ella, no era contacto físico, no tenia olfato por el frio así que no percibía su olor y tenia tanto frío que me calentó rápidamente
—Gracias— no lo miraba
—A ti—
…
Sentí el calor llegar a mí al momento de cruzar el pórtico, tomamos una mesa y al instante un mesero nos atendió a ambos. Apoyé mi frente en la mesa y recordé al instante lo que llevaba encima de mí, me quité la chaqueta y se la entregué en las manos, luego de eso volví a la posición anterior cruzando mis brazos enfrente se mi cabeza. El silencio se hiso presente, levante la vista mirando a mi alrededor, el lugar estaba solo y nosotros éramos los únicos en el gran salón, al mirar al frente mío no pude creer lo que veía. Él tenía su cabeza agachada ocultando sus ojos, revolvía el café lentamente y aún mantenía la chaqueta negra en sus brazos, pequeñas gotas caian lentamente de sus ojos, por primera vez desde hace varios días me sentí mal, no por mi misma sino por él, me sentía mal a pesar de lo que el me había hecho y siéndome sincera no había intentado nada, no lo miraba, no trataba ni siquiera de verlo a los ojos
—Me tienes asco ¿Verdad?— su voz sonó temblorosa
—No habrá una segunda oportunidad ¿Verdad?—
—Ya no… me amas ¿Verdad?— Tomó un sorbo del café caliente, se paró de la mesa y se giró lentamente, pude ver como hacía uso de sus manos para secarse la cara
—Lamento haber hecho… lo que hice— el temblor volvió a su voz —lamento tanto… tanto, haberte perdido de esa manera— Metió su mano al bolsillo del pantalón, saco un billete y lo puso en la mesa —Lamento no ser el hombre que mereces— Caminó lentamente hacia la puerta y desapareció al cruzar la calle.
Me quedé sentada, paralizada mirando hacia la puerta y escuchando el tenue sonido de la música detrás de mí. Reaccione por fin, corrí empujando la puerta y arrasando con todo, empujando a todos, miré a mi alrededor hasta que vi por fin su cabello rubio, corrí hasta él y sin pensarlo dos veces lo abracé por la espalda, ya no importaba su olor, el dolor pasado, sí, se había equivocado pero mi miedo no dejaba que volviera a ser feliz, tenía que dejar el miedo, intentar una vez más, solo una y tratar de mirar lo que podría suceder, más no lo que ya sucedió
—Lo lamento— Sentí su calor corporal
Se giró rápidamente abrazándome, sentía su calor corporal y por un momento recordé todo, sí, es verdad, no es fácil olvidar, pero… en un rato sentí lo que debía sentir, lo que sentí cuando lo conocí, sentí un calor profundo azotando mi alma, correspondí al abrazo hundiendo mi cara en su pecho, respirando su aroma
—Siempre te amé a ti. Solo a ti— me abrazó fuertemente
— ¿Porque me lo dices?—
—Porque mi corazón me lo dice—Hablo suavemente.
…
Han pasado varios meses después de todos los altibajos en mi vida, he decidido mi camino y he luchado por lo que amo, no solo yo, ambos hemos luchado por recuperar lo perdido, sí, dolió pero no podemos permitir que el temor nos consuma, mi corazón fue roto pero fue sanado por la misma persona que lo lastimó, actualmente vivimos en una casa nueva, juntos y gozando de haber pasado el dolor, nunca dejé de amarlo pero claro, todo lo que tenemos ahora no fue fácil de obtener, tuve que acostumbrarme de nuevo a ser amada, de gozar por el amor y no dejarme llevar por el dolor, de sonreír, acostumbrarme a su olor, sus labios, sus roces y caricias, poco a poco me fui permitiendo a mi misma respirar un aire de libertad, de confianza y seguridad, con respecto a kiba… nos hemos distanciado un poco pero por supuesto no he perdido a mi amigo, ha encontrado a otra persona que lleno su corazón, contantemente me cuenta sobre ella y es algo que me tranquiliza, y me llena de alegría, después de la tempestad viene la calma… y… Soy muy feliz, al fin logré serlo.
Sonreí cálidamente mientras cerraba el libro que llevaba en las manos, acaricié la portada
—Amor, vamos que se nos hace tarde— Me reí mientras observaba como el rubio pasaba corriendo de un lado a otro a través de la casa. Me paré de la cama acercándome al cuarto rosa enfrente del nuestro, acaricié mi vientre y lo miré a los ojos. Se acerco a mí alentando el paso
—Gracias— me tomó del mentón y me besó suavemente mientras acariciaba su suave cabello
—A ti—
…
Bueno, queridos lectores este fue el fin que decidí darle a esta historia ¿Porqué? Porque confió fielmente en que el amor nunca acaba y con esfuerzo y confianza se puede volver a obtener pues en realidad nunca se ha perdido. Si te ha gustado la historia déjame un lindo review ¿Sí? Y si no, dime como puedo corregir lo que no te gusto pues soy buena en eso y te prometo que lo tomaré muy en cuenta. Por último, si no te gustó este final y querías que Hinata se quedara con Kiba, espera el próximo capítulo y no te desilusionaras. Los quiero mucho a todos y espero que les haya gustado el fic.
¡Hasta la próxima!
