Disclaimer: Phineas y Ferb no me pertenecen. Los derechos del programa corresponden a © Copyright Walt Disney Enterprises © Walt Disney Co. A menos que me case con Ferb (lo cual sería genial), en cuyo caso Ferb me pertenecería.

ADVERTENCIA: A PARTIR DE ESTE CAPÍTULO DEL FAN FICTION SE HARÁ REFERENCIA A EPISODIOS QUE TODAVÍA NO HAN SIDO EMITIDOS EN LATINOAMÉRICA.

Con respecto al capítulo anterior: LES PIDO QUE OLVIDEN EL HECHO DE QUE VANESSA CONOCÍA A CANDACE POR SUS HERMANOS (se los pido así porque es mucho más sencillo que hacer que relean todo el capítulo anterior por dos diálogos).

Aclaraciones pre-capítulo:

Este capítulo fue modificado prácticamente en su totalidad debido al estreno del capítulo "Vanessassary Roughness". Este capítulo estrenado el día 25 de julio por Disney XD en Estados Unidos se convirtió en mi favorito. Sinceramente creo que es un capítulo increíble y si saben inglés deberían verlo. Yo no quiero arruinarles el capítulo contándoselos, pero me veo obligada a cambiar este FanFiction debido al cambio de la relación Ferb-Vanessa. Por favor vean el capítulo, no se pierdan la oportunidad de hacerlo porque es sinceramente muy bueno.

Durante este capítulo se hacen referencia a un capítulo aún no estrenado en Latinoamérica: "The Chronicles of Meap". Si desean pueden ver el capítulo para una mejor interpretación, pero para serles sincera, es más que suficiente con ver el video "My Ride From Outer Space" protagonizado por Ferb Fletcher.

En caso de no haber visto todos los capítulos estrenados hasta el momento en Latinoamérica también cabe aclarar que se hace referencia al capítulo "La máquina de helados" (en el cual surge por primera vez la idea de Ferb y Vanessa como pareja). Si no lo han visto les recomiendo que lo hagan, no sólo por la historia, sino por el simple hecho de que es un muy buen capítulo.

En el capítulo anterior:

-Esa no es la voz de Stacey. –advirtió Phineas -¿Candace tiene una amiga nueva?

El corazón de Ferb dio un vuelco y comenzó a latir a toda velocidad. ¿Sería ella?

Capítulo V: "Encuentro nocturno"

Ferb no soportaba la ansiedad. Comenzó a sudar y empalideció.

-Vaya, qué extraño. –continuó hablando Phineas -Creí que tendría una cita con Jeremy.

Ferb ni siquiera prestaba atención a su hermano, lo único que deseaba era salir despedido a la habitación de Candace y ver a la cara a aquella chica misteriosa que hablaba con su hermana. ¿Era posible? ¿La máquina habría cumplido su deseo?

¿Ferb? ¿Sucede algo? –preguntó su hermano preocupado por la desatención del peliverde.

Ferb negó con la cabeza.

-Estás pálido. ¿Te sientes bien?

Ferb no respondió. Ciertamente no se sentía muy bien, la posible presencia de esa chica en su hogar hacía que sus nervios se pusieran de punta. La última vez que la había visto todo había salido a la perfección. Esa chica estaba en deuda con el peliverde, él lo sabía. Pero a pesar de que lograba esconder todos sus sentimientos en el exterior, el interior estaba a punto de explotar.

-Ven, Ferb. Busquemos un vaso de agua.

Los chicos salieron de la habitación. Su hermana mayor estaba bajando las escaleras. Se dirigía a hablar con su madre.

-¿A qué vienen?-preguntó Candace rudamente.

-Sólo queremos un vaso de agua para Ferb. –contestó alegre como siempre el muchachito pelirrojo.

-Oh, sí, Ferb estás pálido. –notó Candace por un segundo -Como sea, no molesten a mi visita, está muy sensible, ¿de acuerdo?

-¿Quién es tu visita? –le preguntó Phineas.

-Una chica que conocí en el parque. –explicó Candace -No pregunten. Oigan, ¿pueden llevarle un vaso de agua a ella mientras hablo con mamá?

-Pero dijiste que… -comenzó a decir Phineas

-Ya lo sé. –interrumpió su hermana -No la molesten, sólo llévenle un vaso de agua o algo así porque tengo mucho que explicarle a mamá. ¿De acuerdo?

-Seguro. Vamos, Ferb. –dijo Phineas entusiasta.

Los chicos entraron en la cocina y sirvieron dos vasos de agua. Ferb se tomó el suyo al instante. Estaba muy sediento aunque no lo había notado hasta el momento. El peliverde se tranquilizó luego de beber el agua. Respiró profundamente. Se sentía mucho mejor, listo y con el valor suficiente para entrar en ese cuarto y mirar a esa chica, fuese quien fuese, a los ojos.

-Vamos, llevémosle este a la amiga de Candace. –dijo el pelirrojo.

Ferb siguió a Phineas y subieron las escaleras.

-¿Candace? ¿Qué sucedió? –preguntó Linda Flynn extrañada.

-Estábamos con Jeremy caminando en el parque. Nos detuvimos un momento y justo cuando… eh… nos detuvimos… -intentó disimular Candace la escena del "casi beso" -oímos a Vanessa. Entonces Jeremy le preguntó que sucedía y ella nos contó la historia.

-¿Y?

Su madre buscaba más respuestas que esa simple historia que Candace le estaba dando. La chica lo comprendía. Madre e hija se sentaron mientras Candace le explicaba detalle por detalle cada cosa que había sucedido.

Phineas y Ferb tocaron la puerta de la habitación de Candace. Ferb cerró los ojos, Phineas se adentró en la habitación. Su hermano permaneció afuero unos instantes para tomar valor nuevamente. Sus nervios parecían un poco indecisos.

-Hola, venimos a ofrecerte un vaso de agua. –dijo Phineas con una sonrisa.

-¿Venimos? –preguntó la chica viendo que era un solo chico el que estaba parado frente a ella.

Phineas volteó la cabeza y advirtió que su hermano no estaba junto a él.

-Vaya. Esto sí que es extraño. –dijo el chico –Juraría que estaba hace unos segundos…

El peliverde entró. "Es ella" pensó Ferb incrédulo. Efectivamente era ella, la chica de cabello lacio y oscuro, la de ojos encantadores adornados con pestañas que terminan en el cielo, de labios rosados de perfecta forma y hermosa figura. El chico enmudeció, lo cual no le fue muy difícil de ocultar al muchacho.

-¡Ferb! –lo reconoció Vanessa al instante.

-Un segundo. ¿Ustedes se conocen? –preguntó Phineas sin entender la situación.

-¿Esta es tu casa? ¿Eres hermano de Candace? –interrogó a Ferb la muchacha ignorando a Phineas completamente.

-Sí, esta es su casa. –contestó el pelirrojo – Y sí, también es el hermano de Candace. Ambos lo somos.

-Es curioso. Tú te pareces a Candace, –dijo refiriéndose a Phineas – pero Ferb no se parece en nada.

-En realidad somos hermanastros. –contestó Ferb a la observación de Vanessa.

Era extraño. El peliverde no solía hablar, pero por alguna razón lo hacía cuando la chica le hacía alguna pregunta.

-¡¿Podría alguno decirme de dónde se conocen?! –exclamó Phineas que comenzaba a ponerse nervioso.

-Del centro comercial. –contestó la chica.

-¿Del centro comercial? –repitió Phineas.

-Sí, aunque… -continuó explicando la chica -Creo que te había visto un par de veces antes. ¿Cierto, Ferb?

Ferb asintió.

-¿Dónde? –preguntó Phineas.

-El paraíso de los planos. –contestó la chica sin dudarlo –Y la segunda vez en la calle. Yo salía de una tienda y él… ¿conducía una nave espacial?

-Precisamente. –contestó Ferb.

-¿Qué días fueron esos, Ferb?

-Bueno, queríamos hacer una máquina de helados para Isabella… -contestó su hermano.

-Un segundo. –interrumpió la chica –¿Eso significa que los planos para la máquina gigante de helados eran tuyos?

-Sí. –respondió Phineas –Los del "laserador espacial" espacial deben ser tuyos entonces.

-De mi padre. –aclaró Vanessa.

-¿Sabes? Ahora que lo pienso nunca me respondiste a la pregunta de qué había sucedido allá. –notó Phineas.

-La segunda vez fue con la nave espacial de Meap. –dijo Ferb en un intento desesperado por evitar el incómodo tema.

-Oh, cierto. ¿Qué habrá sido de él?

Ferb se encogió de hombros.

-Gracias por el agua. –dijo Vanessa –Y por salvarme, Ferb.

-Salvarte, ¿eh? –advirtió Phineas dándole un pequeño codazo a su hermano.

El peliverde se sonrojó un poco e incluso las mejillas de Vanessa tomaron un tono rosado.

-Mi nombre es Vanessa. ¿El tuyo?

-Yo soy Phineas. Ya conoces a Ferb.

- Iré a buscar un colchón para ti, Vanessa. Esperen aquí. –dijo Phineas.

El pelirrojo salió de la habitación dejando a Ferb y Vanessa solos. Los nervios del peliverde volvían poco a poco.

-No hablas mucho, ¿cierto? –lo interrogó la chica.

Ferb parpadeó un par de veces, pero se quedó inmóvil. Ni una palabra salió de su boca.

-Tampoco hablabas mucho las demás veces que te vi.

La chica sonrió. Ferb hacía un esfuerzo sobrehumano para no sonrojarse, uno todavía mayor para no desmayarse. Ambos se quedaron en silencio, sólo mirándose a los ojos. Ferb no podía seguir. Por fin cedió ante la presión de la sangre en sus mejillas y se permitió ruborizarse un poco.

Phineas interrumpió la romántica escena de su hermano arrastrando un colchón por la puerta.

-¿Me ayudas, Ferb? –preguntó cuando el colchón se atoró en la entrada.

El peliverse salió el rescate de su compañero de aventuras. Vanessa bebió el agua que los chicos le habían llevado. Unos segundos más tarde el colchón de la muchacha estaba junto a la cama de Candace.

-Ojalá se diviertan, Vanessa. –le deseó Phineas.

-Gracias. –respondió la chica.

-¿Vamos, Ferb?

El muchacho lo siguió por mucho que no deseaba hacerlo. Pero él era un chico demasiado racional. Sabía que no tenía sentido quedarse allí. En unos minutos Candace subiría y lo echaría a patadas de su cuarto acusándolo de molestar a su visita. Seguramente tendría alguna oportunidad para toparse "accidentalmente" con ella durante la noche, pero debía asegurarse de ello.

Ferb sonrió. Un sencillo y eficiente plan cruzaba su mente.

Habían pasado unas horas. Las chicas estaban a punto de dormir. Stacey no había podido ir con ellas. Sólo eran Candace Flynn, Vanessa Doofenshmirtz y una enorme jarra de jugo de frutas vacía.

-Tu hermano fue muy amable en hacernos jugo. Bueno, siempre es amable. –dijo la morena refiriéndose a Ferb. –El jugo estaba delicioso.

-No discutiré eso. –contestó la pelirroja.

A ambas chicas les ganaba el sueño.

-De nuevo lamento haber arruinado tu momento con tu novio. –se disculpó Vanessa.

-Descuida. No es mi novio y estás totalmente justificada, Vanessa. No te preocupes por eso.

-Gracias por invitarme. Me hace bien olvidarme un rato de Johnny.

La chica comenzaba a escucharse triste nuevamente.

-¿Quieres hablar sobre eso? –ofreció Candace.

-Lo haría. –dijo Vanessa con los ojos cerrados (las lágrimas la habían dejado exhausta). –Pero estoy demasiado cansada ahora. Hablemos por la mañana.

-Seguro. Buenas noches, Vanessa.

-Buenas noches, Candace.

La pelirroja apagó la luz y ambas chicas se rindieron ante el sueño. A unos metros de ellas dormían plácidamente Phineas y Perry, mas el chico de cabello verde estaba despierto esperando. Las horas no tardarían en pasar.

El tiempo de la espera se volvía eterno, pero el sueño no alcanzaba a vencer al muchacho. La ansiedad que tenía no podía ser opacada por ninguna otra cosa. Sólo estaba esperando el momento. Su plan estaba llegando a concretarse.

El ruido de la puerta de la habitación de Candace abriéndose le dio al chico la señal de que era el momento perfecto. Espió por la puerta entreabierta para verificar quién era. Efectivamente, era quien esperaba. La dejó atravesar el pasillo y entrar en el baño. Acto seguido salió de su habitación esperando el momento perfecto para "toparse con ella". Caminó algunos pasos y pudo ver a la chica saliendo nuevamente.

-¿Te desperté? –preguntó en voz baja la chica.

-No. –se vio obligado a contestar el muchacho.

-Qué bueno. No quería molestar a nadie, pero tu hermana insistió en que me quedara. ¿Ibas al baño?

El muchacho negó con la cabeza.

-¿Y no eres un poco joven para estar despierto a esta hora?

-Sí, sí lo soy.

-¿No tienes sueño?

El chico siguió sin responder.

-Bueno, ¿quieres sentarte a… charlar? –ofreció la chica. –O al menos a… sentarnos…

Ferb se sonrojó nuevamente. Su plan había funcionado, ya tenía su "cita con Vanessa".

-Ven. Siéntate. –ofreció la muchacha mientras se sentaba en la alfombra con la espalda contra la pared.

El peliverde obedeció y se sentó a más o menos un metro de la chica.

-No tengo en problema en que te acerques. –dijo la muchacha con una dulce sonrisa.

Ferb se acercó un poco, pero no demasiado. Sus nervios volvían.

-Entonces… -comenzó Vanessa- Gracias por salvarme. Ese día en el centro comercial, Ferb.

-No fue gran cosa. –contestó el chico

-¿Cómo haces para hacer todas esas cosas? Es decir, la nave espacial todo eso. Seguramente "Invierano" era una obra tuya. ¿Cómo lo haces?

-Hacemos. Phineas y yo.

-Me sigue pareciendo igual de increíble. No entiendo cómo pueden hacerlo.

Ferb pensó unos segundos en qué respuesta iba a darle, cuando al fin decidió las precisas palabras que usaría el sonido de una puerta abriéndose los interrumpió.

-¿Qué hacen aquí tan tarde? –preguntó Candace con voz de dormida saliendo de su habitación.

-Sólo charlando. –respondió la morena -¿Te despertamos?

-No. Pero debo ir al baño. –contestó la pelirroja pasando por delante de ellos y desapareciendo en la oscuridad.

Candace entró en el baño. Ferb y Vanessa permanecieron sentados en silencio. El plan del peliverde había funcionado, pero no tan bien como él esperaba. Hubiese deseado que su hermana hubiese permanecido en su habitación, sin embargo era parte inevitable del plan de Ferb. Era más que evidente que el hecho de beber mucho jugo antes de dormir haría que ambas chicas se despertaran para ir al baño. Eso hubiese funcionado mejor si Candace hubiese sido la primera y Vanessa la segunda, pero para su mala suerte fue al contrario. Su charla con Vanessa había sido interrumpida y lo más probable es que ella y Candace volvieran a su habitación.

La pelirroja salió del baño.

-¿Qué hora es? –preguntó aún dormida.

-No lo sé. ¿Las tres de la mañana? –contestó Vanessa.

-Un segundo. –dijo Candace abandonando ese tono somnoliento que solía tener. – Ferb, ¿por qué estás despierto a esta hora? ¿Y por qué molestas a mi invitada? ¿No les pedí específicamente que no lo hicieran? ¡Estás en problemas! ¡Le diré a mamá!

-Alto. Espera. –le pidió Vanessa. –No está molestándome, sólo charlábamos. En realidad es mi culpa. Lo siento, Candace. No quise ser una molestia.

-Oh, de acuerdo. Te salvaste esta vez, Ferb, pero la próxima vez que te atrape a ti o a Phineas con alguno de sus planes para volverme completamente loca, los atraparé. ¿Entendiste? –amenazó Candace.

El chico no contestó.

-Vamos, Candace. Vayamos a dormir. –dijo la chica de cabello oscuro levantándose del suelo.

-Ve a dormir, Ferb. –ordenó su hermana.

-Que tengas dulces sueños, Ferb.

El chico se levantó y se entró nuevamente en su habitación. Ciertamente tendría los más dulces sueños si es que podía dormir esa noche.

Continuará…