Decidí publicar dos veces a la semana. Dejen reviews! Me encanta leer sus comentarios y sugerencias!
En el capítulo anterior:
-Entonces, ¿en verdad crees que algún día a Phineas yo vaya a gustarle? –le preguntó Isabella con dulzura y una mirada esperanzada.
-Desde luego. De hecho estoy seguro de ello. –le respondió el peliverde sonriendo.
-¿Cómo es que estás tan seguro?
En ese momento junto a ellos hubo un resplandor y los cuerpos de Jeremy, Candace y Phineas se materializaron frente a ellos como por arte de magia.
Capítulo XV: Encontramos a Ferb
La conversación entre Ferb e Isabella se vio interrumpida ante la llegada del trío, en especial por la presencia de Phineas.
-¡¿Qué rayos es lo que acaba de suceder?! –exclamó Candace desconcertada.
-¿Ferb? –preguntó dubitativo el chico pelirrojo de cabeza triangular.
-¿Ferb? –lo siguió de inmediato su hermana.
-¡Ferb! –repitió Jeremy con mucha más alegría mientras se acercaba a saludarlo. –Amigo, ¡qué bien te ves! ¡Todo un casanova! –lo felicitó.
-Gracias, hermano. –respondió el muchacho golpeando su puño con el del adolescente que parecía tener prácticamente su misma edad en ese momento.
Isabella enmudeció y enrojeció algo temerosa de que hubiesen podido escuchar algo de la conversación que estaba manteniendo con Ferb.
-¿Qué están haciendo aquí? –preguntó cuando estuvo en condiciones de disimularlo.
-Usamos la máquina, Isabella. –le respondió su amado. –Pedimos que nos trajera a donde estaba Ferb. ¿Qué haces tú aquí?
-Bueno, decidí buscar a Ferb por mi cuenta, y lo encontré. –respondió la bonita morena.
-¿Qué es este lugar? –continuó indagando a los muchachos Candace que parecía estar mucho más preocupada de en dónde se encontraban todos en ese momento y cómo harían para volver a casa que los demás.
-Parece una fiesta. –adivinó Jeremy mirando hacia la casa de enfrente en donde se estaba celebrando la boda.
-Es una boda. –explicó Ferb. –La madre de Vanessa celebra su boda hoy. Ella me invitó a pasar un rato, bueno, a Lucas.
-¿Quién es Lucas? –preguntó Phineas.
-Es el nombre que usé hoy para fingir ser adolescente y salir con Nessa.
-Umm… Nessa, ¿eh? –lo alentó Jeremy juguetón sin advertir que entre los hermanos había una gran tensión.
-Pudiste decírmelo, ¿sabes, Ferb? –le reprochó Phineas. –Estaba preocupado por ti.
-Nunca fui de muchas palabras, hermano. Lo lamento. -dijo sentido el muchacho.
-Está bien. –le perdonó Phineas. –Creo que el deseo de papá hizo que te volvieras un poco más expresivo hoy. –sonrió.
Las cosas entre los hermanos de nuevo estaban bien, como si nada hubiese sucedido. Después de todo la amistad que unía a esos dos era inquebrantable.
-Phineas… -se dirigió a él Isabella. –Yo…
-No digas nada. –la interrumpió él. –Sé por qué lo hiciste. Eres una buena amiga.
Isabella sonrió. Todos estaban alegres, exceptuando a la escandalosa hermana mayor que seguía preocupada. Sin que los demás chicos se percataran se alejó un poco del grupo dispuesta a llamar a su madre para acusar a sus pequeños, o no tan pequeños, hermanos.
En el interior de la fiesta, casi en la entrada, un ornitorrinco muy triste se dirigía decepcionado hacia la puerta. Sus patas se arrastraban sobre el piso de parqué y su mirada fija en el suelo exteriorizaba su tristeza interna.
-Espera. –una voz femenina lo llamó. –Perry no te vayas. –continuó Vanessa acercándose a él. –Debes detener a mi papá. No puedes dejar que arruine la boda de mi madre con su plan malvado. Te lo suplico, Perry el ornitorrinco.
Perry la miró con decepción, en sus ojos vidriosos se podía percibir su aflicción. Se sentía traicionado por el Mayor Monograma. Todo el día se había sentido de esa forma, primero se había enterado de que no estaba invitado a su boda, luego Doofenshmirtz su archirrival sí lo estaba, acto seguido era echado desconsideradamente mientras él intentaba salvar el día una vez más. Ya estaba cansado, no sentía deberle lealtad a nadie.
-Entiendo que te sientas traicionado, pero es tu amigo. Está enamorado. La gente hace cosas tontas cuando se enamora. Sigue siendo tu amigo, ¿lo sabes, Perry? –le preguntó sin recibir respuesta alguna del pequeño animal que cruzó la puerta sin mirar atrás.
-¡Vanessa! ¿Dónde están todos? –le cuestionó una mujer pelirroja que acababa de salir del baño y no estaba enterada de absolutamente nada de lo que estaba sucediendo.
-Oh, en el patio señora Flynn-Fletcher. –respondió la morena algo sorprendida de encontrar a alguien aún allí adentro.
-Ya veo. Es una hermosa noche. Voy a unírmeles a todos, ¿vienes, linda?
-En un minuto. Hay algo que quisiera hacer primero.
-Como gustes. –se despidió sonriendo Linda Flynn mientras se dirigía al patio junto con el resto de los invitados.
Vanessa miró la puerta frustrada dudando sobre si debería perseguir al ornitorrinco o no.
En el patio a donde se dirigía la pelirroja el escándalo iba en aumento.
-Oh, así que esa es tu decisión. Muy bien. –felicitó Doofenshmirtz al Mayor Monograma. –Ahora te atendrás a las consecuencias de mi nuevo Inador. ¡Saluda a mi Desbodifinador! Con tan sólo bajar esta pequeña palanca tu mujer dejará de sentir algo por ti, considéralo mi venganza por todos estos años de frustrar mis malvados planes.
-¡¿Qué?! –exclamó Monograma inmerso en preocupación.
-Tal como lo oyes. Y ya que acabas de expulsar a tu agente de tu propia fiesta, creo que nadie podrá detenerme.
-Un segundo. –interrumpió Charlene. -¿Te refieres a que ese en realidad es un artefacto malvado y no una fuente?
-Así es. Y estoy más que dispuesto a arruinar tu boda para separarlos a ustedes para siempre. –respondió estallando en una de sus habituales carcajadas maléficas.
Linda Flynn se asomó al jardín.
-Oh, qué bien, contrataron un espectáculo con actores. –se alegró inocentemente.
Doofenshmirtz continuaba gozando de la situación manifestándolo estruendosamente.
-Y una vez que estés destruido y lamentándote ya nadie frustrará mis planes y me apoderaré del área limítrofe.
-Oh, cielos. –se susurró a sí misma la pelirroja.
Cuando se sentó a su lado en la ceremonia sabía que había algo familiar en ese hombre, pero al escuchar eso cayó en la cuenta de que era más que un dejo familiar. Recordaba haber tenido una cita con él. Se sonrojó algo avergonzada.
-Bien, al menos hace un buen trabajo como actor en las fiestas. –concluyó finalmente.
-Espera, Heinz. –le rogó Charlene.
-No lo hagas. –le suplicó Monograma.
-Tarde, tarde, tarde. –se regocijó Doofenshmirtz levantando su brazo con seguridad dispuesto a bajar la palanca. Una vez que lo hubiese hecho Charlene perdería sus sentimientos por Francis y la boda se echaría a perder por completo. Finalmente su plan se concretaría y nunca más sería detenido por un agente de la O.S.B.A. o al menos eso era lo que él pensaba.
Continuará…
El componente de Ferbnessa está un poco ausente en los últimos capítulos. Pero habrá algo más de esta pareja antes de la conclusión final. Estamos muy cerca del fin, ¡no se lo pierdan!
