En el capítulo anterior:

-Tarde, tarde, tarde. –se regocijó Doofenshmirtz levantando su brazo con seguridad dispuesto a bajar la palanca. Una vez que lo hubiese hecho Charlene perdería sus sentimientos por Francis y la boda se echaría a perder por completo. Finalmente su plan se concretaría y nunca más sería detenido por un agente de la O.S.B.A. o al menos eso era lo que él pensaba.

Capítulo XVI: Sin fantasmas

El teléfono de Linda Flynn sonó en su bolso y abandonó el patio para contestarlo. De regreso en el salón ya Vanessa no estaba allí y se encontró completamente sola mientras el gran despliegue teatral se encontraba en el patio.

-¿Hija? ¿Qué sucede ahora? Estaba en medio de una improvisación teatral excelente. –le reprochó la madre a la ansiosa adolescente.

-Son Phineas y Ferb, mamá. –le explicaba Candace en el teléfono sin tener idea de lo cerca que estaba de su madre en ese momento. –Más bien Ferb, él se hizo más grande para tener una cita con Vanessa, la que conociste anoche.

-Hija, acabo de ver a Vanessa y no estaba con ningún chico, mucho menos con Ferb. Los muchachos deben estar en casa con Lawrence.

-Claro que no, mamá. Estoy con ellos y no estamos en casa.

-¿A qué te refieres con que no estás en casa, Candace? No tienen permiso de estar afuera tan tarde, ni tú, ni tus hermanos. Estás en problemas jovencita.

-¿En serio? Pero, mamá…

-Sin 'peros', jovencita. Más vale que en cuanto llegue a casa todos ustedes estén allí o tendrás un severo castigo.

-Pero mamá, Ferb es un adolescente, construyeron una máquina para hacerlo adolescente y quiso invitar a Va…

-Ya lo dijiste, linda. Pero no dará resultado, como dije acabo de ver a Vanessa hace unos minutos y no estaba con Ferb.

-Claro que no, porque Ferb está conmigo.

-Ya fue suficiente, volveré a ver la improvisación. Parece que se está poniendo interesante.

Linda colgó el teléfono al escuchar que desde el patio ahora los sonidos se multiplicaban entre lo que parecía ser una pelea y el asombro de la gente.

Candace cerró su teléfono y gruñó resignada.

-Jamás los atraparé. –se dijo a sí misma. –Y ahora estoy en problemas.

Jeremy que acababa de percatarse de que su cita se había alejado unos metros de ellos para hacer una llamada se acercó a ella.

-¿Está todo bien? –le preguntó dulcemente.

-A decir verdad no, estoy cansada, quiero ir a casa, no puedo atrapar a los chicos y me metí en problemas por llamar a mamá. Además nuestras citas nunca salen bien y…

-Calla. –le pidió el muchacho. –Lamento lo de nuestras citas, Candace. Sé que la cita perfecta va a llegar, es cuestión de tiempo. Déjalo ser, no lo fuerces.

Ella se detuvo, no podía negarse a Jeremy o resistirse a él. Lo cierto es que lo amaba locamente. Ambos se quedaron en silencio mirándose a los ojos. Él la tomó de la mano y ambos cerraron los ojos. Ambos se acercaron.

-¡¿Lucas?! –una voz los interrumpió.

Ambos dirigieron la mirada hacia la chica, que acababa de salir de la casa y se dirigía casi corriendo hacia donde estaba Ferb hasta pararse justo frente a él.

-Creí que te habías ido. –le dijo la chica que estaba tan distraída con el muchacho que apenas había notado la presencia de Jeremy, Candace, Phineas y la dulce Isabella.

-No lo hice. –respondió él. –¿Está todo bien?

-No del todo. –aseguró ella pensando en cómo se arruinaría la boda de su madre en unos momentos. –¿No han visto salir por la puerta un ornitorrinco?

-¿Un ornitorrinco? –preguntaron Phineas, Isabella y Ferb al unísono sorprendidos de lo que acababa de preguntar.

-Sí, sé que se oye estúpido pero… -se detuvo. –Un minuto. Phineas, ¿cierto? ¿Qué haces aquí?

-Es el… novio de Isabella, mi hermana. –mintió "Lucas".

El corazón de ambos chicos dio un pequeño vuelco y se miraron fijamente. La idea no había llegado a Phineas aún hasta ese preciso momento. Por un segundo comenzó a preguntarse cómo sería realmente ser el novio de Isabella y por primera vez se dio cuenta de lo lacio, oscuro y bello del cabello largo de su vecina, de sus enormes ojos soñadores, de sus pestañas femeninas y llenas de gracia, de sus mejillas sonrojadas idénticas a las suyas propias en ese momento. Le regaló una pequeña sonrisa a su amiga. Ella se lo devolvió.

-Oh, así que tu amiguita en realidad es tu hermanita. Bien, oye, Lucas… quería decirte… -comenzó a hablar la joven con algo de apuro.

-Hey, no te apresures. –le recomendó el peliverde. –Busca a tu ornitorrinco, luego charlaremos.

Vanessa dudó, pero finalmente decidió quedarse allí y hablar con Lucas. Era probable que no encontrara a Perry, o que fuese tarde de todas formas, o que hubiese un remedio para lo que sea que hubiese hecho su padre. Pero Lucas estaba allí y ahora, jamás lo había visto antes y no tenía ningún dato que le ayudara a localizarlo nuevamente. Quizás sería la última oportunidad que tendría para decirle lo que en realidad sentía por él.

-No, está bien, prefiero explicarte. No sé qué me pasó antes, no quería dejarte ir Lucas, no quiero que pienses que no tengo sentimientos hacia ti, yo los tengo. –le confesó ella algo sonrojada. –Es que en realidad estoy algo confundida con esto del amor últimamente.

-Oye, lo entiendo. Estás dolida, no es un buen momento para un nuevo amor. Tienes una historia pendiente.

-Bueno, algo así. –respondió ella dubitativa. –Pero en realidad quería decirte que me… gustaría salir contigo de todas formas.

Isabella sonrió.

-El amor siempre gana. –le dijo a Phineas en voz muy baja para que nadie más pudiese oírlos.

-Sí. –le afirmó él. –Comienzo a entender. –dijo mirándola fijamente a los ojos.

Ella volvió a sonrojarse y ambos siguieron observando a los dos enamorados adolescentes.

-Gracias, me encantaría salir con una joven tan hermosa e inteligente como tú. -le aseguró el peliverde. –Pero voy a ser muy sincero contigo. Creo que, si tienes una historia pendiente con alguien más, lo mejor es que no la dejes como una herida abierta, porque si alguna vez he de salir contigo, no quiero que ningún fantasma nos persiga. Además, mi bella Nessa, insisto en que yo te atraigo porque te recuerdo a alguien más. Te daré un consejo que alguien muy sabio me dijo una vez: si amas a alguien, debes luchar. –concluyó Ferb dándole a Isabella una mirada cómplice de reojo.

Vanessa se sintió un tanto decepcionada, pero sus sentimientos por Johnny eran recientes y eran reales y aún la herida ardía. Comprendió que aunque ella tuviera sentimientos por aquel muchacho inglés, lo mejor era lo que él le ofrecía, una relación sincera, sin fantasmas, sin sentimientos por otros.

-Tienes razón. –admitió ella amargamente. –Gracias, pero… no quiero dejarte ir.

-Nos volveremos a ver. Quizás en un tiempo.

-¿Lo prometes?

-Puedes estar segura de ello. –dijo él con una sonrisa.

Ella le devolvió la sonrisa.

-Gracias. Y espero no haber interrumpido a tu hermana y su novio. –dijo ella risueña.

-No, no nos interrumpiste. –la tranquilizó Isabella. –Pero, por otro lado… Candace y Jeremy…

Vanessa levantó la mirada y se percató de que había vuelto a interrumpir a su nueva amiga Candace y a su novio Jeremy cuando estuvieron a punto de besarse. Se sintió culpable por un segundo.

-Sé cómo podríamos compensarlos. –le dijo Lucas.

Ella lo miró a los ojos. Comprendió exactamente a qué se refería el muchacho. Sonrió divertida e invitó a los muchachos a pasar al salón de la boda. Los nuevos amantes tenían un plan, porque ambos conocían cuál era la escenografía que podrían ofrecerles a ellos para que fuese la cita perfecta.