DECLARO: que los personajes y la base de la historia son creación de Suzanne Collins y su adaptación presentada a continuación es de mi propiedad.

Su mano se posó sobre mi rostro finalmente sin moverse y yo abrí los ojos ante el contacto para encontrarme con los suyos expectantes.

- ¿Cómo te sientes? – me preguntó preocupado-

- Me duele mucho la cabeza – respondí tragando saliva, todavía me cuesta asimilar que está de vuelta y ahora está a mi lado. Las cosas van cambiando muy rápido. - ¿Qué me ha pasado, Peeta? Yo… fui al bosque o lo soñé? – le pregunto confundida y él me mira frunciendo el sueño- Si, aún tengo sueños… extraños.

- ¿Pesadillas? – pregunta curioso y eso hace que recuerde todas las veces que desperté gritando su nombre y llorando por no tenerlo cerca para curar mis heridas durante estos meses-

- Cada vez son menos –respondo sonriendo de lado- ¿Qué me pasó Peeta, como llegué acá?

- Te encontré inconsciente en medio del bosque- dijo soltando mi mejilla y cambió de posición acostándose junto a mí de la misma forma en la que estoy yo pero de forma opuesta quedando de frente a mí. Soltó mi mano y de inmediato se comenzó a enfriar, pero no lo suficiente porque me tomó con su otra mano para quedar más cómodo- Vine a dejarte algo, golpeé variar veces la puerta y nadie salía, fui a buscar a Haymitch y me dijo que me calmara que debías estar cazando-

- Si, recuerdo que llegué allá, saqué mis flechas, el arco y me senté junto a un árbol... – lo miro confundida-

- ¿No recuerdas nada más? – Niego con la cabeza- Como Haymitch me dijo, esperé a que volvieras, pero pasaron dos horas y no volvías. Bajé al pueblo, pasé por la Veta vacía, y les pregunté a los trabajadores pero nadie te había visto. Entonces, volví acá y Haymitch me explicó cómo llegar al bosque- siguió- Yo sólo te había visto entrar en algunas de las veces que te seguí desde la escuela, pero no sabía hacia donde ibas, te perdías fácilmente por los árboles –pestañea varias veces, creo que esta mareado- ¿Real o no Real?

Lo miro sorprendida, es verdad, muchas veces pasé de la escuela directamente a la cerca y me perdía con facilidad para que no me viera nadie, pero no sabría si me seguía. Y entonces, recuerdo que en los primeros Juegos me había comentado de que siempre me seguía desde la escuela – Supongo que Real- y lo miro preocupada- Estás teniendo un ataque ¿Real o no Real?

- No real – contesta y me sonríe- Sólo estoy algo confundido y mareado – suspira varias veces, le aprieto la mano con fuerza y luego de unos minutos vuelve a mirarme- Ya estoy mejor. Como te decía, fui al bosque donde Haymitch me había dicho que podías estar. Me contó que en una de las veces que te grabaron para la revolución fue allí.

- Si, cuando hablé de ti – y lo miro a los ojos esperando una reacción, hay un cambio en sus ojos, en la forma de mirarme pero no logro comprenderla- ¿Y estaba así nada más inconsciente? – él asiente – recuerdo que llegué, dejé las cosas sobre la raíz de un árbol y… Es borroso, creo que llegué hasta una zona rodeada de árboles como en un-

- círculo – se me adelanta y asiento- te encontré tirada en medio de ellos, pensé que te habías quedado dormida porque parecías relajada, pero cuando te llamé no me contestaste. Me acerqué más y no reaccionabas. Me hiciste pasar un susto –alzó las cejas enfático mientras movía la cabeza- Te tomé en brazos y te traje hasta acá, Haymitch me estaba esperando y se desesperó igual que yo y…

- ¿Cómo a qué hora me encontraste? – lo interrumpo porque no quiero escucharlo decir que sufre por mi culpa. No de nuevo.

- Creo que cerca de las dos de la tarde – suspiró- Quizás cuanto tiempo estuviste inconsciente.

- Gracias – le digo con completa honestidad- No sé cuándo será el día que dejes de cuidarme o de cubrirme las espaldas. Si hubiese estado sola nadie lo habría notado, Sae viene recién mañana a hacerme compañía.

- No me agradezcas nada. Nos cuidamos, eso es lo que hacemos. – y hace una pausa- Tu misma me lo dijiste alguna vez – y otra vez su mano se aferra con fuerza a la mía.

- Peeta, siento tanto todo lo que te ha pasado – suelto ahogada por la necesidad de decírselo- Yo debería haberte-

- No es necesario, Kat – dice poniendo su dedo sobre me boca y el contacto me sobresalta, pero las lágrimas ya caen por mis mejillas- Tranquila – dice en un susurro al momento que suelta mi mano y sus brazos rodean mi cuerpo y mis brazos se unen al suyo.

- Casi me muero al saber que te hacían daño, Peeta. Yo debería haber estado en tu lugar. Yo sé que no me vas a perdonar nunca, pero lo siento tanto – y mi respiración se hiperventila entre cada sollozo y Peeta sólo me abraza y acaricia mi pelo. ¿Cómo hace para seguir aquí después de todo? – No sabes lo difícil que han sido todos estos meses sin – ti suelta mi alma pero no llega a mis labios- sin… todos.

- Lo sé, yo también me he sentido solo – y suspira profundamente-

- Te he extrañado tanto – sollozo y por fin dejo salir todo- Te he extrañado incluso más de lo que he notado hasta que te vi hoy, Dios que difícil ha sido todo- Me alejo de sus brazos para mirarlo a los ojos, estoy dejando que las palabras salgan, necesito que salgan de una vez por todas y al mirarlo a los ojos el también está llorando pero en silencio – No llores por favor, saber que sufres por mi-

- Ya no sufro, Katniss. No ahora que ya estoy aquí de vuelta contigo – y sus ojos azules se han oscurecido pero brillan al centro de los ojos enrojecidos- Ha sido muy difícil para mí estar pasando por esto sin ti. Yo quería volver hace tanto, pero los doctores no me dejaban. Haymitch los convenció. Creo que se aburrió de vivir con el chico que despertaba gritando en la noche por las pesadillas. Aún cuando mejoraban mis recuerdos las noches eran insoportables.

- ¿Ahora tienes pesadillas como las mías? –pregunto asombrada, pero niega con la cabeza- ¿Entonces, Peeta?

- Mis pesadillas siguen siendo las mismas. Siguen siendo acerca de perderte, Katniss – y la profundidad de sus palabras hacen que se me estremezca hasta la última célula del cuerpo- Pero esas veces no estabas cerca para tranquilizarme al verte. Y pesando acá sola podría pasarte cualquier cosa y yo no lo sabría- su mirada se torna vergonzosa y cierra los ojos mientras un suspiro se le escapa de los labios.

- ¿Me odias Peeta? Por todo lo que pasaste – preguntó provocando que sus ojos se abran de par en par-

- No – niega rotundamente- Quizás podrían hacerse evitado un montón de cosas, no por nosotros, por otros, pero ni tú ni yo sabíamos que iba a pasar y no las podríamos haber evitado. Yo debería haberme quedado a tu lado, no haber permitido que nos separaran.

- Yo no debería haber seguido a Johanna, tenía el presentimiento de que algo pasaría, pero obedecí a los que pensaban todos- suspiro- ¿Ella está mejor, no? Nos hemos telefoneado.

- Si, está bien –sonríe- Te he extrañado mucho, demasiado, Katniss –traga saliva y lo abrazo nuevamente y escondo mi cabeza entre su cuello y la almohada- Haymitch también te ha extrañado – y eso provoca que de su boca salga una carcajada que contagia a mi garganta que suelta una risa- Tu mamá me ha enviado muchas cosas para ti –

- ¿Ella lo sabía? – digo mirándolo nuevamente y tras una pausa en la que él se pierde mirando algo en mi cara, asiente- ¡No me dijo nada y hablé ayer con ella!

- Iba a ser una sorpresa, en realidad fue una sorpresa para todos, incluso para mí – me corre el pelo que ha caído sobre mis rostro- A Haymitch se le ocurrió antes de ayer por la mañana, después de pasar la noche en vela junto a mí en el comedor de nuestro compartimento en el Trece. – hace una mueca- Dijo que los médicos le habían dicho que había mejorado, por lo tanto, sería más rápido convencerlos de que me dejaran volver. No sé qué les dijo, sólo sé que las condiciones eran reportarme todas las semanas por teléfono y una vez al mes en persona.

- Y vivir con Haymitch- agrego-

- Y vivir con Haymitch- asiente- Cuando los doctores aceptaron, corrí al hospital a contárselo a tu madre y se emocionó. Y hoy, antes de subir a la camioneta, llegó para despedirse y enviarte un par de cosas para nosotros y para ti ¡Ah! – dice de pronto- y me pidió que te diera un abrazo fuerte – me abraza con una fuerza que casi me hace perder el aire de los pulmones, pero que cuya dulzura me llena el alma- y un beso- sonríe y me besa con dulzura la mejilla, dejando un hormigueo en ella-

- Gracias – sonrío emocionada y con un nudo en la garganta- Yo la extraño también – sonrío con melancolía- ¡Ah! Y también he extrañado a Haymitch – y nuevamente una risotada sale de nuestras gargantas.

Espero que les haya gustado, gracias por leer.

Muchas Gracias por las visitas, Ojala puedan comentar que les parece :)

Saludos, Javiera (Javi)