DECLARO: que los personajes y la base de la historia son creación de Suzanne Collins y su adaptación presentada a continuación es de mi propiedad.

Capitulo 5:

Han pasado dos días y mis nuevos doctores, Peeta y Haymitch, no me han dejado bajar de la cama. Haymitch teme que sea de las crisis que sufría en el Distrito Trece y dice que debo descansar para evitarlas. Yo la verdad, es que temo un poco por lo mismo, no quiero volver a eso, pero tengo claro que la pérdida de conocimiento debe haber sido por la conmoción de su llegada, no soy tan ilusa como para desconocer que no es normal lo que me pasó en el bosque. Además, como estuve tanto tiempo en la humedad del bosque y no con la ropa que suelo ocupar cuando cazo, me he pescado un resfriado de los mil demonios, que después de la conversación con Peeta y de su informe de lo que está pasando en el Trece, me hizo volar en fiebre.

Es extraño volver a tener a personas rodeándome, sentir los ruidos de la casa de al lado, sentir el motor de la camioneta por la grava, es como si esta Aldea volviera a la vida y junto con ella parte de mí.

Es extraño ver a Haymitch sobrio, me causa risa de momentos y otras tantas me asombra. Su personalidad sigue siendo irónica y un tanto molesta, pero ha aflorado en él un sentimiento de protección constante del que no era completamente consciente. Quizás siempre lo tuvo, pero hoy se hace más latente porque, ya no tiene ningún tipo de responsabilidad sobre nosotros. ¿O será que nuestros Dos Juegos y la revolución también lo han cambiado a él? No sé qué será, pero dentro de lo extraño que se ha vuelto todo, creo que me gusta su actual forma de ser.

Ayer en la tarde, ya sintiéndome un poco mejor, Peeta me trajo hasta la cama la caja que mi madre me había enviado y me dejó sola. En ella, había frascos de hierbas medicinales, unas sábanas bordadas por ella y que tenían mi nombre, un vestido de color amarillo que debe haber cosido ella, chocolates y golosinas, que no sé cómo consiguió. También, había un cofre de madera tallado y suave al tacto y que al abrirlo me emocionó, estaba lleno de bayas, de las venenosas las mismas que nos llevaron a ganar con Peeta y sobre la tapa una nota que decía "llénalo de nuevos recuerdo descerebrada, está tallado por mi" y una sonrisa llenó mi rostro, Johanna. Al final de la caja, cuando ya estaba a punto de volver a guardar todo en ella, encontré un cuaderno, era de cuero y de él se veían sobre salir listones de colores y hojas de diversos tamaños. El diario de Prim. La idea me golpea y hace que se me escape el aire de los pulmones, al tomarlo entre mis manos se me hace un nudo en la garganta y me lo llevo al pecho abrazándolo contra él y puedo jurar que sentía su olor impregnado en él. Entre la neblina de mis ojos creada por las lágrimas, logro distinguir una última cosa al fondo de la caja, una carta.

Dejé a un lado el diario de mi hermana y tomé el sobre para abrirlo, saqué de él una hoja aromada y sé que tiene el olor de mi mamá. "Hija: Encontré esto entre las cosas de tu hermana, debe estar contigo, ella lo habría querido. Te amo Katniss, no me abandones esta vez, hazlo por ella, por mí y sobre todo por ti. Cuídate y cuida a esos locos que vuelven a ti, algún día lo haré yo también. Con amor, Mamá. PD: Date y dale una oportunidad, el tiempo lo cura todo, te enseñará y te ayudará a comprender."

Sus últimas palabras me dejaron sin aliento y mi mente las repitió durante toda la noche "Date y dale una oportunidad" ¿Pero a quién, a qué se refiere explícitamente? Finalmente, el sueño me venció por completo y preferí dejarlo así, si mi madre decía que el tiempo me ayudaría a comprender, así será.

Por ahora, simplemente me había dedicado a estar en cama, había dormido nuevamente más de ocho horas, pero Peeta no había vuelto. Anoche, después de lo de la caja, fue Haymitch quien me trajo algo para comer, pero de Peeta nada y cuando le pregunté por él no fue capaz de responderme y evadió el tema.

- ¿Puedo? – un golpeteo y la voz de Haymitch me sorprendió desde el otro lado de la puerta aún cerrada. –Katniss, ¿estás despierta? – y la puerta lentamente se abre-

- Si pasa – y me siento en la cama mientras lo veo entrar con una bandeja que supongo tiene mi desayuno- Buen día – sonrío y me extiende la bandeja sobre las piernas para luego sentarse junto a mí, en donde mismo Peeta había estado hace unas noches.

- Buen Día- está vestido con un jean y una camisa casual que me hace pensar en cómo realmente ha cambiado todo- ¿Has descansado? – asiento tomando del chocolate caliente que me ha traído – ¿Qué tal la fiebre? – pregunta llevándome una mano a la frente

- Ya estoy bien, me siento mucho mejor. ¿Tú has descansado? – el asiente- ¿Peeta?

- Está bien – dice con evidente cambio en su expresión- Ahora bajó al pueblo. Quería ver como quedó todo en la Panadería de sus padres – me mira a los ojos y logro comprender que está preocupado. Tal como lo estoy yo ahora.

- ¿No fuiste con él? – casi me atraganto de la anticipación y él niega- Pero y si…

- No le pasará nada, o eso por lo menos espero- suspira- Me pidió ir solo, quería verlo por sí mismo y, además quería que me quedara contigo-

- Pero si yo ya estoy bien – le espeto molesta- es él quien necesita compañía- y Haymitch suelta una risotada irónica, típica de él- ¿De qué mierda te ríes?

- ¿Con esa boca comes, Katniss? Veo que ya estás de mejor ánimo – ríe- Me río porque él me dijo lo mismo sobre ti. – y lo miro molesta- Katniss, el también necesita su espacio, hay cosas que debe irlas enfrentando solo y frente a ellas controlar los ataques, no siempre estaré yo cerca.

- ¿Ataques? – y el asiente pasándose una mano por el pelo largo que ya no parece tan desaliñado- ¿Cuán seguidos son? Todavía… -el niega y siento que bajo la guardia- ¡Deja de leerme la mente! – espeto molesta-.

- De vez en cuando, por ejemplo, cuando tiene encuentro con situaciones fuertes o descubre algunas que su mente ha ocultado, pasa. Se descontrola y los doctores lo sedaban, pero hace un tiempo, después de todo lo de Coin, la muerte de Snow y tu vuelta, ellos han dejado de sedarlo y lo ayudaban a que los controle, por sí mismo. Cuando he estado cerca, yo le tomo la mano o de un hombro y él comienza a volver en sí, otra veces cuando no hemos estado en la misma habitación y lo oigo gritar –hace una pausa para dejar salir el aire de los pulmones y de un momento a otro se ve cansado- Cuando llego hasta él, está afirmado del respaldo de una silla o de algún mueble y con los ojos oscuros y desorbitados lucha por volver en sí.

- ¿Cuándo fue la última vez que tuvo uno? – pregunto con duda y miedo a su respuesta-

- Hace una semana- se encoge de hombros- Si te soy completamente sincero, creí que cuando te viera se tiraría a tu cuello- instintivamente me llevo una mano al cuello y pienso en lo impulsiva que fui y en que no pensé en lo que podría generarle, nuevamente he sido egoísta y no he pensado en él- Pero al parecer él tenía razón- se mofa- no ha tenido ninguna e incluso no ha vuelto a despertar gritando, pero si lo he sentido deambular por la casa a media noche.

- Haymitch… Gracias por cuidarlo – lo miro y los ojos se me llenan de lágrimas. No sé que le ha pasado a mi auto control, pero cada vez es más débil-

- Te lo prometí y también me lo prometí a mí, después de dejarlo dos veces no podría volver a hacerlo – sonríe y me acaricia una mejilla, luego su mano toma la mía- Además, ahora que estoy de vuelta en el mundo real, sin ninguna sustancia en el cuerpo, ¿tengo que hacer algo por la vida o no? – y una risa ahogada sale de mi garganta contagiando la suya-

- ¿Crees que se cure alguna vez? – se encoge de hombros- me siento tan culpable por dejarlo, por no cuidarlo-

- Es normal, pero ya no debes sentir eso, preciosa –sonríe- y con respecto a lo otro, de verdad que espero que mejore. No merece pasar por esto, si pudiera cambiaría con él lo haría y sé que tu también lo harías. Pero no puedo y tu tampoco.

Me siento un poco avergonzada, pero de pronto salta en mí la idea de si Peeta me sigue queriendo o la de si alguna vez realmente me quiso y tengo unas ganas descomunales de preguntárselo a Haymitch, sé que él lo sabe. Yo sólo sé, que me encanta tenerlo cerca y que si sufre yo sufro con y por él. ¿Y si ahora hay otra chica? La simple idea hace que me den nauseas. Delly aparece de pronto en mi mente, ella era su amiga y según lo que él mismo me comentó, ella lo ha ayudado con la recuperación. ¿Y si ahora tiene algo con ella?

- Lo quieres – dice de pronto Haymitch sacándome de mis pensamientos, pero su voz suena más a una afirmación que a una pregunta y yo vuelvo la mirada hacia la suya- ¿De verdad lo quieres, no es verdad? – yo me encojo de hombros y él sonríe- Hay cosas que no cambian – suspira,me suelta la mano y camina hacia la puerta-

- ¿A qué te refieres? – le pregunto confundida mientras llega hasta la puerta-

- A que debes descubrir lo que sientes por él y hacer algo de una vez por todas. Quizás, en esta vida si lo merezcas, Katniss- y ese comentario me sorprende y antes de salir por el marco de la puerta se gira y me mira- ¡Ah! Y no ha habido nadie más, si es eso lo que temes, preciosa – sonríe irónico disfrutando de mi vulnerabilidad y me deja sola y confusa en la cama-

Gracias por leer!

Espero que hayan disfrutado el capitulo!

Muchas gracias por las suscripciones, los favoritos y todo, me alegra muchísimo el que les guste :)

Ojalá puedan dejar sus comentarios, para saber por qué lado quieren que siga :)

Cariños. Javi