DECLARO: que los personajes y la base de la historia son creación de Suzanne Collins y su adaptación presentada a continuación es de mi propiedad.
Capitulo 7:
Sus labios se posaron sobre los míos dejándome de inmediato sin aliento, pero como hace mucho, mi cuerpo reaccionó antes que mi cabeza. Mi cuerpo se estremeció ante el contacto y mis labios respondieron el beso que hace tanto esperaba sin saberlo. Peeta capturó mi labio inferíor con suavidad y luego el superior y mis labios se pegaron con fuerza a los suyos como hace tanto no lo hacían. Ansiosa a causa de la necesidad, abrí la boca dándole acceso directo al resto de mi boca y su lengua se introdujo dentro de mi boca a buscar lo que necesitaba. Nuestros labios se aferraron a una velocidad que estaba sacando chispas y suspiros de la boca de ambos.
Peeta soltó mis muñecas, recorrió mis brazos con sus dedos y el roce provocó que mi espalda se arqueara dejándome sorprendida en el acto, desde que estuvimos en los segundo juegos que no sentía fuego encenderse dentro de mí con el roce de Peeta sobre mi cuerpo, luego una de sus manos pasó por debajo de mi espalda y nos acercó dejándome sin respiración. Mis manos ya liberadas subieron aferrándose a su espalda para luego perderse en su cuello y en sus mechones color oro y el beso se hizo más profundo.
Su lengua busco la mía siguiendo con el ritmo endiablado que estaba tomando. Una de mis manos se aferró a su espalda y recorrió su columna vertebral y sentí un susurro ronco salir de su boca y encontrarse con la mía haciendo que el calor subiera por mi cuerpo. El aire comenzó a hacerse escaso y Peeta comenzó a bajar el ritmo del beso dejándome mareada y sin aliento. Capturó unas cuantas veces mis labios, los mordió y delineo con la lengua hasta que por fin, con un último beso sus labios se despegaron de mí.
- Yo… yo… yo- balbuceé intentando controlar mi respiración-
- Si yo también – sonrió con el pecho subiendo y bajando mientras acariciaba la curva de mi espalda- Katniss, si te molestó dis-
- No, no me molestó –suspiré y una amplia sonrisa apareció en su boca y pude ver su mirada entre los mechones de pelo- ¿Qué es esto Peeta? Yo te hago daño y-
- No –interrumpió tajante- no me haces daño- y con la mano libre acarició mi frente-Katniss, mis sentimientos no han cambiado. Sé que tú y yo hemos cambiado, pero mis sentimientos no lo han hecho –
Se veía sincero y eso me encogió el corazón. Su cara se veía perfecta incluso con las manchas en su cara, toqué sus cejas y pasé los dedos por ellas, por sus pestañas largas, sus ojos, su nariz. Cerró los ojos frente a mi tacto y suspiró sobre mi mano cuando rocé sus labios.
- Peeta, yo siento cosas por ti –abrió los ojos y me miró con dulzura y esperanza, pero no fui capaz de sostenerle la mirada y cerré los míos para encontrar el valor de hablar con él- Yo siento cosas por ti y, joder, que difícil y complicado es decirlo –respiré profunda y torpemente y abrí los ojos para ver que sus ojos se humedecían- tengo miedo a dañarte más, no quiero hacerlo, no quiero, no me perdonaría dañarte, ¿lo entiendes? – y posé las manos sobre sus mejillas- Pero no puedo prometerte que no lo haré, porque probablemente lo haré – y ahora soy yo quien llora-
- No lo harás- me dice suplicante-
- No lo sé y tú tampoco- trago con amargura-
- ¿Eso significa que a pesar de que me quieres, no estarás conmigo? – pregunta molesto. Por primera vez desde que volvió que veo como se enoja, se desilusiona de mi otra vez-
-No lo sé. Tengo miedo. No lo entenderías –respiro con dificultad-
- Katniss – negó con la cabeza mientras salía de encima de mí y se sentaba a mi lado- Créeme que soy el primero en entenderte, siento lo mismo. La diferencia entre tú y yo es que sé que es más importante. Yo sé que quiero estar contigo y que el miedo que siento no es lo suficientemente fuerte como para sacarme lo que tengo en el pecho, los sentimientos no desaparecen por mi miedo- se pasa la mano por el pelo, frustrado y se abrazó posando la mirada en la entrada de mi casa- Y claramente uno de mis miedos es que tu no sientas lo mismo, ¿entiendes? Eso significaría que tendré que hacerme la idea de que no estaré contigo –hace una pausa larga y luego continúa- Entonces yo te pregunto, ¿Qué es más fuerte para ti, Katniss?-
Dudo de contestar, pero finalmente lo hago - No lo sé –negué cerrando los ojos y ahogándome en lágrimas- No lo sé – le grite poniéndome de pie- Por qué siempre debes sonar más sensato que yo, por qué debes siempre estar más claro – y observó como él se pone de pie y me mira con las manos en las caderas- No te das cuenta que no soy buena para ti-
- No digas eso- me espetó molesto y tajante-
- ¡Sabes que es verdad! – le grité desesperada- Te hace daño estar cerca de mi-
- Me hace mal estar lejos de ti, ¿es que no lo entiendes? – me tomó de los brazos me sacudió y me abrazó con fuerzas- Katniss, no voy a rogarte amor. No lo haré. –dijo firme- Yo te estoy ofreciendo lo que tengo, mi amistad, mi cariño, mi compañía, mi amor –dijo e hizo una pausa- incluso con mis ataques, mis dudas, mis pierna de metal… Yo tampoco soy perfecto. Pero eres tú quien debe decidir qué es lo que quiere-
- ¿Tú qué quieres? – solté de repente y sentía como el cuerpo me temblaba aún sujetada por los brazos de él. Pero no respondió - ¿Me quieres Peeta?
- No debo responderte eso, ya lo sabes –dijo serio mirándome- No seguiré rogándote Katniss, ya te lo dije –dijo dejando caer los bazos a sus costados- ¿Te crees que no tengo miedo de hacerte daño en medio de un ataque otra vez? –dijo cerrando los ojos- Claro que lo tengo, podría matarte –suspiró frustrado-
- No lo harías, yo lo sé –dije tomando su rostro entre mis manos y acaricié su rostro humedecido- Yo te ayudaría a que volvieras a ser tú. Te curarás, Peeta.
- No es muy probable, me hicieron muchas cosas, Katniss – dijo tomando mi rostro- Pero no dejaré que eso me pare. No dejaré que ellos sigan controlándome o haciéndome daño. No otra vez –negó con la cabeza.
Tragó saliva, me miró con una mezcla de miedo y cariño y eso me hizo dudar. No sé qué hacer con él, no sé qué hacer con mis sentimientos, con la culpa, pero estar con él me hace tan bien, me da paz… Y él cree que yo también puedo hacer de su vida algo mejor, ¿Qué pesa más, Katniss? , ¿Amor o miedo? No soy capaz de decir nada más, sólo me aferro a él con fuerza y siento que su cuerpo está casi unido al mío. Pasa las manos por mi pelo, lo acaricia y yo deslizo las mías por debajo de sus brazos, me aferro a sus hombros y escondo la cara entre su pecho y su cuello. Me encanta su olor, pienso y me siento estúpida ante ello.
De repente, Peeta me suelta y sus brazos quedan a los costados de su cuerpo. Sólo me mira e instintivamente mis brazos me abrazan el cuerpo sintiendo frío, un frío que no sé si es porque ya será el atardecer o porque su cuerpo se ha alejado del mío. Veo como sus manos se albergan en los bolsillos delanteros del jean y comienza a caminar hacia el costado de la casa, por donde hace un rato había entrado persiguiéndome y me da la espalda. Su expresión era de tristeza y la desesperación comienza a apoderarse de mí, mientras Peeta se aleja. Desaparece de mi vista y siento como el corazón me golea contra el pecho bombeando sangre hasta el resto del cuerpo. Las manos me sudan y las piernas se me debilitan. Nuevamente estoy presa del pánico. Quiero gritarle que se quede, que no quiero que se aleje de mí, que lo quiero más de lo que incluso puedo llegar a admitir, y que a pesar de que no soy lo suficientemente buena para él quiero intentarlo, pero las palabras mueren en mis pulmones, no son capaces de salir. El nudo en la garganta es insoportable y las lágrimas de dolor me cubren la cara. No quiero dejar las cosas así, pero, ¿qué puedo ofrecerle? Ni siquiera soy capaz de vivir conmigo misma.
Sin darme cuenta, he comenzado a correr hacia la entrada de la casa, pero me quedo de pie junto a un árbol de mi jardín y veo como él se dispone a tomar la carretilla otra vez. Al girarse, su mirada se encuentra con la mía y sus ojos se ven rojizos, su mirada perdida, su pelo revuelto y la cara manchada. Traga saliva, evita mi mirada y suspira. Sé que intenta no sufrir.
- ¿Qué es más fuerte? – vuelve a preguntar, pero esta vez su voz suena violenta, sus mirada no me mira, yo estoy a su izquierda pero su mirada está perdida en algo al lado opuesto, lo que hace que los rayos del atardecer de den de perfil- ¿Qué es más fuerte, Katniss? – insiste sin mirarme-
- El miedo –le grito con el doble de violencia y me mira serio evitando llorar- El miedo, es más fuerte Peeta- sale desgarrándome la voz- Pero no quiero estar sin ti. No de nuevo.
Salgo corriendo, dejándolo sorprendido y me tiro a sus brazos como lo hice el primer día que nos vimos para el Tour de los vencedores y caímos sobre la nieve o de la misma forma de cuando volvió. Al igual que en aquellas ocasiones, sus brazos me recibieron y los sollozos salieron de su garganta, ahogados por la desesperación.
- No quiero estar sin ti nunca más – me mira y me besa las mejillas y los labios mojados por las lágrimas- Nunca más – las lágrimas corren por su cara y su voz suena desesperada-
- Nunca más – repito fundiéndome con él en un profundo beso mientras comprendo cuan fuerte es esto-
Espero que les haya gustado, gracias por leer!
Espero sus comentarios. Se está poniendo bueno,
Cariños, Javi.
