DECLARO: que los personajes y la base de la historia son creación de Suzanne Collins y su adaptación presentada a continuación es de mi propiedad.


Capitulo 12:

Ese beso me hizo estremecer como todos aquellos que últimamente me brindaba. Sus manos aferradas a mi espalda y a mi nuca, el calor de su cuerpo y nuevamente el hambre. Esa hambre de besarlo, de tenerlo y no dejarlo escapar, el hambre de más, más de él y de nadie más. Pasé los brazos alrededor de su cuello y un suspiro se escapó de mis labios y di gracias por estr apoyada en la barandilla de la glorieta y mis manos vagaron por su rostro y sus mejillas. Nuestros labios se acompasaban como si siempre se hubiesen pertenecido. Siempre esperándose, únicos. Sus labios capturaban los míos con una facilidad y fluidez innata, no era frenético, no era rápido. Era un beso cálido, lento, profundo, lleno. Pasión y amor. Amor.

- Hace frío –dijo una vez que sus labios quedaron a escasos centímetros de los míos, mientras pasaba sus fuertes manos por mis brazos-

- Yo no tengo frío – dije abrazándome a su cuerpo y protegiéndome del el exterior con su cuerpo y escondiendo mi cara en su cuello- Me gusta tu olor – dije inhalando su olor-

- Pero si no uso ningún tipo de perfume – dijo extrañado acariciando mi pelo. La sensación era maravillosa-

- Dije, me gusta tú olor, no el de tu perfume – dije corrigiéndolo aún con la cara oculta- y se dice Gracias Peeta – dije imitando la voz de Effie y el rió-

- Tienes razón, muchas gracias por el cumplido, Katniss – dijo riendo- Vamos, no quiero que te enfermes – dijo separándose de mí y tomando mi mano comenzó a caminar junto a mi- Extrañas a tu mamá – dijo en un susurro, más afirmando que preguntando, mientras con lentitud caminábamos entre los arbustos-

- ¿Por qué lo dices? – le pregunto evadiendo su pregunta y me apego a su brazo-

- Porque antes de que llegara Johanna, vi como mirabas con nostalgia a las personas que bajaban – dijo deteniéndose en el césped- Fue como si esperaras que bajaran otras personas – y con la mano libre corrió el pelo que caía sobre mi ojo-

- Es extraño- dije sonriéndole de lado- Porque yo pensé lo mismo de ti – y su mirada se posó sobre la mía- Cuando estábamos en la estación, pensaba en cuán difícil debía ser para ti lo de tu familia y lo solo que quizás te sentías en ese momento- me encogí de hombros- Y obviamente la extraño, sé que mi madre está bien en donde está y que le sirve a su corazón para sanar. Pero eso-

- No quita que la necesites o la extrañes –finalizó mi oración asintiendo con la cabeza- Yo no sé, los extraño, a mi padre sobre todo – sonrió con nostalgia- pero también agradezco el que no hubiese vivido todo el secuestro, la desesperación de no saber que me pasaba –me miró y sé que mis ojos reflejaron la sensación que de pronto embargó mi cuerpo al recordarlo- Teniéndote con incertidumbre a ti y a Haymitch, ya era suficiente – un suspiro se arrancó de mis labios-

- Prim sabía que eras el correcto – lo que pensé que era un pensamiento se arrancó por mi boca y sus ojos melancólicos me sonrieron y un "¿ah, si? Pude leer de sus labios- Si, tonto –dije golpeándole el pecho como reproche. Es vergonzoso ser transparente- Nunca lo dijo, pero sé que lo sabía –y un nudo se me forma en la garganta por la idea de que mi hermana ya no está conmigo- Me acompañaba mientras intentaba no sufrir, cuando me drogaban para no sentir el dolor de saber que estabas en peligro y después cuando me gritaste, la segunda vez que me viste.

- Siempre fue muy inteligente – sonrió intentando hacerme sonreír- Lo siento, de verdad que lo siento ella no debería haber estado allí y- pero mis lágrimas lo silenciaron- Katniss… -dijo apretándome contra su cuerpo-

- Es tan injusto –sollozo- tu familia, Prim… toda la gente que perdió a su familia –y suspiros ahogados salen de mi garganta- Mi hermana era maravillosa, di todo por ella y si hubiese podído le habría dado mi vida de nuevo pero-

- Tranquila, cariño – susurró contra mi pelo. Buttercup ha sido el único que me ha visto llorar por ella, el único que ha compartido mi pena y hoy compruebo nuevamente los afortunada que soy de tener a Peeta y de cuanto necesitaba compartirlo con él- Ella te amaba, te ama, porque está aquí contigo – me consoló- Ella es parte de ti y le debes el ser feliz…

- Lo sé – susurré- Peeta, necesitaba decírtelo, necesitaba decirte que la extraño, que la quiero y que fue injusto – el asintió y secó mis lágrimas- No sé porque – negué sin comprender y él me miraba como si tuviese la respuesta- Ella no se equivocó nunca contigo. – y el aire de mis pulmones se volvía liviano nuevamente-

- ¿Te sientes mejor? – y asiento, porque el pecho me duele un poco menos- El dolor no se irá, permanecerá y aprenderás a vivir con él y con la ausencia de Prim, pero debes ser feliz porque ella lo habría querido y como la amas tanto y ella a ti, debes darle esa oportunidad para que de alguna parte lo vea-

Mis brazos, nuevamente rodearon su cintura con fuerza y luego de dejarme llevar por la paz que sentía parte de mí, tomó mi mano y caminó hacia la entrada de mi casa. Al llegar al umbral, su sonrisa y su silencio me hicieron entender por fin, que no es el hablar con él lo que me hace sentir tranquila, no es su protección o su amistad… Su incondicionalidad desinteresada. Eso me hace sentir completa. Su Amor.

- ¿En qué piensas? – pregunta acariciando mi mentón y yo cierro los ojos ante el contacto-

- En cosas –susurré y una sonrisa se escapó de mis labios, traviesa y cálida- en alguna persona por ahí, no sé – me encogí de hombros y cuando abrí los ojos su mirada iluminada me miró con ternura-

- ¿Tengo competencia? – pregunta alzando las cejas como si estuviese molesto y sorprendido, pero en sus labios una sonrisa juguetea por aparecer- Mira Everdeen, si tienes más candidatos me dices, soy capaz de desafiarlo a los Juegos del Hambre… Una tercera vez, que me hará, ¿no?-

- Lo que pasa, es que no aceptaría – dije suspirando exageradamente- es demasiado bueno, no se prestaría para ese tipo de show, por más que lo obligaras, no dejaría de ser sí mismo por ser una pieza de los juegos de nadie –lo miré seria a los ojos y una fugaz sonrisa inundó su rostro para luego dar paso a la seriedad nuevamente- siempre busca la forma de seguir siendo él. Es auténtico y Dulce-

- Veo que es un rival fuerte – dice serio- ¿Qué tan bueno puede ser? ¿Será que estás enamorada de un panadero, Katniss? Por lo dulce digo… -aclara y una carcajada sale desde el centro de mi garganta-

- Bueno, en alguna parte de su vida lo fue, no sé si lo seguirá siendo –sonreí y acaricié sus mejillas rosadas- Y también pinta, es un artista –dije con firmeza-

- Joder, sabe hacer las mismas cosas que yo. ¿Por qué piensas en él y no en mí? – dice como si estuviese frustrado y de pronto un destello de suspicacia aflora en su rostro, como si hubiese descubierto un nuevo color- Un momento, no seré yo aquel hombre – dijo Peeta con ilusión-

- Justamente pensaba en que quizás podrías ser tu – sonreí y sus labios atraparon los míos a instante-

- Creo que debo hacerme más malo – dijo al separarse de mis labios y lo miré confundida- No puedo ir así, como si nada enamorando mujeres- y una carcajada afloró nuevamente de mi al ver como decía todo con profunda seriedad y credibilidad- Igualmente, yo sólo quiero enamorar a una- y su mirada profunda me dejó prendada-

- ¿Y la chica sabe que la quieres enamorar? – pregunté tragando saliva mientras suspiraba y me ponía seria-

- Yo creo que sí, digo, fui medio lento al principio, pero yo creo que después de… - y contando con los dedos dijo- casi doce años, si, doce años de seguirla a su casa, declararle mi amor frente al país, intentar salvarla dos veces en los Juegos… Yo creo que debe saberlo. ¿No lo crees? – dice preocupado-

- Pero, ¿Se lo has preguntado? – dije como si fuese lo más obvio del mundo- Algunas chicas son medias despistadas, igual que los chicos. Quizás no lo sabe, no lo ha notado –

- ¿Sabes? – dice conmocionado- Creo que tienes toda la razón, nunca lo he hecho. Creo que lo haré –se encoge de hombros sacude la cabeza y se gira para caminar hacia mi puerta, pero se detiene y su expresión incrédula cambia y me observa serio haciéndome sonrojar y tragar saliva por los nervios- Katniss, Debo preguntarte algo – dice serio-

- Dime, Peeta – digo, pero ya no sé si sigue actuando y jugando conmigo o me habla enserio-

- Quería saber –dice serio y noto que su garganta traga con dificultad- Quisiera saber… ¿Tú sabes que quiero que te enamores de mi? – y una sonrisa seguida de una carcajada sale de mi y él se contagia riendo por un instante-

- Pues, pues la verdad es que tenía mis dudas –digo tartamudeando y pestañando seriamente conteniendo la risa- Pero ya que me lo preguntas así, de golpe, creo que debe ser serio – digo moviendo las manos exageradamente y el ríe- Digo, tanto perseguirme, debía significar algo.

- ¿Entonces lo sabes? – y el brillo de sus ojos se incrementa, sus manos pasan por mi cintura y me pega a su cuerpo-

- Antes no, pero ahora si –dije pasando los brazos por su cuello y acercando mi boca a la suya- Y tú… - pregunto ladeando la cabeza para mirarlo a los ojos con intensidad-

- ¿Yo qué? – pregunta en un susurro haciendo que su aliento dulce llegue a mis labios y me erice la piel del cuerpo-

- ¿Tú, Peeta Mellark, sabes que quiero enamorarte? – y me mordí el labio sin romper el contacto visual y a sorpresa llenó su mirada que pareciera haberse nublado de éxtasis-

- No lo sabía. – suelta con sinceridad mirándome con añoranza- Pero, gracias al cielo ya lo sé –

Sentí su corazón golpeándole el pecho a través de mi pecho y supe que era feliz y que yo también lo era. Su mirada seguía fija en mí y quise llorar de alegría y sé que él también, creo haber visto las lágrimas nublándole la vista, pero sus manos y su boca fueron más rápidas, sostuvo mi cara con fuerza y capturó mis labios con profundidad dejándome entrever toda su emoción. Me temblaron las piernas, las manos y el cuerpo cuando sus lágrimas cayeron sobre mi mejilla y sus labios hicieron el beso más profundo. Enredé los dedos en sus cabellos dorados y me apegué a su cuerpo, perdió el equilibrio, trastabilló y su espalda chocó contra la puerta de mi casa haciendo estruendo.

- Disculpa – dijo con los ojos y los labios húmedos- Creo que será mejor que vuelva a casa, Haymitch se preocupará si no llego y-

- No pasa nada – interrumpí sus palabras y sonreí secando sus lágrimas- Peeta, ¿Por qué no te quedas? –pregunté sujetando su camiseta entre mis manos-

- Y si tengo un ataque y-

- No – sentencié- no lo tendrás, confía en mí – dije presionando las manos contra su pecho- ¿Confías en mi? – y el asintió, pero la duda aún se mantenía en sus ojos- Peeta, quédate conmigo –insistí y sus ojos pestañaron trayendo recuerdos a su memoria-

- Siempre – susurró y me abrazó contra su cuerpo-


Hola! Espero que hayan extrañado la historia jajaja, tuve mucho que estudiar este finde semana y ayer, por lo que, no hubo espacio alguno para escribir, pero ya ha vuelto.

Espero que les haya gustado, Gracias por los favoritos, los followers, etc. De verdad, gracias :)

PREGUNTA: ¿Les gustaría que hayan capis con el punto de vista de Peeta?

Espero sus comentarios, reviews, opiniones y respuesta a mi pregunta. Cariños, Javi.