DECLARO: que los personajes y la base de la historia son creación de Suzanne Collins y su adaptación presentada a continuación es de mi propiedad.


Capitulo 13:

Sentir su calor junto a mi cuerpo al dormir es familiarmente cómodo, su respiración haciéndole compañía a la mía, sus manos abrazándome con cariño. Creo que no he dormido nada porque temo despertarme y reconocer un sueño más para la lista y que realmente no está aquí, pero en ocasiones los ojos y los sueños acerca de él se colaron igualmente durante la noche, pero él seguía allí. Durante la noche, desperté asustada y gritando, estábamos en los segundos Juegos y en el ataque de los simios de pelaje naranja, Peeta no era salvado por la adicta a la morfina, ella lo cubría con su cuerpo como lo hizo en la arena, pero esta vez ella lo dañaba, sacaba un cuchillo y se lo enterraba en la espalda perforándole los músculos y más de un órgano. Cuando grité desesperada y las lágrimas corrían por mis mejillas, Peeta me tomó entre sus brazos intentando calmarme, pero yo sólo era capaz de balbucear su nombre y llorar ahogada. El resto de la noche fue tranquila, su cuerpo dándome protección lo hizo posible.

Noto como la luz que ingresa por mi ventana es débil y el sol está en el borde superior de la ventana. Deben ser cerca de las 11 o 12, pero el clima de invierno pelea por no irse, porque siento frío entre las mantas. Cuando giro la cabeza, Peeta no está, pero su olor sigue en mi almohada y eso, por ahora, es suficiente para hacerme suspirar. Me siento en la cama, estiro los brazos, la espalda, el cuello y todo el cuerpo, y una sonrisa no se borra de mi cara. A pesar de la pesadilla, tenerlo por fin para sacarlas de mi mente es reconfortante y me hace sentir con energía renovada. Me levanto de la cama, salgo de la habitación y bajo corriendo por las escaleras. Peeta no está, pero en su ausencia una nota.

"Te veías tan cómoda y bella durmiendo, que no quise despertarte. Tu madre ha llamado y ha sido condenadamente vergonzoso, – una sensación de sorpresa y vergüenza se cuela en mi cuerpo y me hace sonrojar- dijo que te llamaría en la noche. Tengo un par de cosas que hacer, ya sabrás de qué se trata, hay pan de chocolate en el horno para que desayunes. Volveré a la hora de almuerzo. Te quiero, Peeta."

Sonreí como tonta y corrí al horno, de pronto me sentí llena de apetito y de solo sentir el olor al pan, sentí que moría de éxtasis. Puse la mesa para mi, llené una sesta de panecillos y saqué una taza para llenarla de chocolate caliente. Perfecto para un día helado. La puerta principal de la casa se abrió lentamente y sentí como decían mi nombre desde el umbral.

- En la cocina- le grité a Johanna que asomaba la cabeza por la puerta- Es por acá – volví a gritarle y su cuerpo curvilíneo entró por el umbral de la cocina- Hola – sonreí-

- Hola, pero que sonrisa – dijo la morena sacando una manzana de la cesta que había en la mesada y se sentó junto a mi-

- ¿Cómo dormiste? – le pregunto mientras hundo los labios en el chocolate caliente y ella asintió con la boca llena de fruta- Que bueno – sonreí y me llevé un panecillo a la nariz para olor su exquisito olor y luego a los labios para morderlo deseosa-

- Veo que tu chico amoroso está cocinando nuevamente – y frunzo el ceño y ella me mira extrañada- es que hace un tiempo que no cocinaba – contestó mordiendo la manzana- ¿Cómo va todo con él? – pregunta con la boca llena y yo me encojo de hombros y me atraviesa con la mirada-

- Bien – y vuelvo a llenarme la boca de chocolate caliente-

- Bien, bien cómo. Un bien, somos amigos y sigo siendo descerebrada o un bien y estamos juntos, pero sigo siendo descerebrada – y una carcajada sale de mi garganta ante el comentario y ella asiente comprendiéndolo todo - veo que lo segundo, estas demasiado contenta. No pareces la misma con la que hablé por teléfono la última vez- sonrié irónica-

- Puede ser porque no hablo contigo hace más de tres semanas, me evitabas – alcé una ceja molesta- ¿Por qué no me dijiste que vendrías?, ya pensé que me odiabas de nuevo – dije moviendo la cabeza con reproche-

- Es imposible que vuelva a odiarte, porque no he dejado de hacerlo – dice sarcástica con los ojos abiertos de manera exagerada y después suelta una risa- Bueno, la idea era que fuese una sorpresa, descerebrada – dijo encogiéndose de hombros-

- ¿Qué les pasa con las sorpresas a ustedes? – dije exasperada- Últimamente a todos les dio por dar sorpresas- moví la cabeza y Johanna sacudió la cabeza-

- Bueno, si no te gusta la idea me dices y me devuelvo al Siete – dijo de forma seca, la había herido. ¿Ah, Johanna?-

- No, nada que ver. Estoy muy contenta de que estés acá – sonreí y le pedí disculpas con la mirada, disculpas que parece aceptar- Con tanto hombre cerca, me voy a volver loca – solté rodando los ojos-

- Si, eso se te nota – dijo mirando con desprecio mi pijama que es una camiseta ancha y un pantalón de deporte- ¿Hay lugares donde divertirse acá? – preguntó mientras yo me levantaba para acercarme al lavabo con la taza y el plato que había ensuciado-

- Depende de a qué llamas diversión – dije alzando una ceja y mirándola por sobre mi hombro- Lugares de fiestas, obviamente no. Mi Distrito es, bueno, era pobre, así que no. Pero podríamos ir al bosque – sonreí y me giré secándome las manos- No sé si serán tan frondosos como los de tu Distrito o si serán tan altos y verdes como los que pintó Peeta – y ella sonríe- pero a mí me encanta estar allá- dije encogiéndome de hombros y apoyé la cadera en la mesada- También hay un lago enorme –y mi sonrisa se borró al ver que la duda pasaba por la expresión de Johanna. El secuestro y su trauma por el agua- Disculpa yo no qui-

- Tranquila – dijo soltando una risotada- Lo controlo de a poco –sonrió- No es fácil todavía, pero por lo menos ya me puedo bañar –bufó- Me gustaría conocerlo uno de estos días – intentó sonreír-

- Genial- respondí poco convencida y decidí acercarme a la mesa para sentarme junto a ella nuevamente- ¿has estado bien? – le pregunté con profunda preocupación y ella suspiró rendida-

-Depende del día, todos tenemos nuestros días buenos y días malos. Si es un día bueno, me puedo bañar con normalidad, me puedo lavar el pelo sola e incluso hubo un día que hasta pude pararme bajo la lluvia – y recuerdo que lo mencionó en una de sus llamadas, había sido un invierno difícil- Si es un día malo, no soy capaz de lavarme los dientes –dice tragando saliva y yo tomo su mano con fuerza- Pero últimamente, son muchos días buenos seguidos y por eso me han dado el alta, pero igual que Peeta, debo reportarme cada semana e ir al distrito para pruebas una vez al mes –suspira y aprieta mi mano- No sé cómo te salvaste de todo esto –dijo con envidia y y sonreí-

- Creo que sólo debes matar a una presidenta – y una carcajada limpia salió de la garganta de Johanna- De verdad que estoy muy contenta de que estés aquí. – sonreí y ella por un instante también lo hizo-

- ¿Qué es esto? – preguntó y antes de que pudiera evitarlo, Johanna ya tenía la nota de Peeta en sus manos- ¡Dormiste con Peeta! – chilló sorprendida y yo hice un movimiento para intentar quitarle el papel, pero ella se había levantado y caminaba con rapidez hacia el salón y corrí persiguiéndola- No puedo creerlo – rió y siguió caminando alrededor de los sillones- Dormiste con Peeta. ¿Pasó algo más? – se paró en seco y me miró con los ojos muy abiertos- ¿Te acostaste con Peeta? – insistió-

- ¡No! – dije totalmente sonrojada y una carcajada salió de su boca, rendida me tiré en uno de los sofás- Sólo durmió conmigo, abrazados – especifiqué-

- ¿Están juntos? – preguntó dejándose caer junto a mí y apoyó un brazo en el respaldo del sofá para mirarme- ¿Se han besado de nuevo? – y mi cara se prendió en un rojo semejante al de mi vestido de la primera entrevista de los Juegos y Johanna soltó un grito- ¡Se han besado!

- Si – dije con las manos en la cara- Y no sé si estamos juntos, no tiene nombre, pero sí, creo que lo estamos – dije suspirando. Cerré los ojos y apoyé la cabeza en el respaldo- Es tan bueno, Johanna – dije de pronto y el corazón me dio un vuelco-

- Lo sé, Katniss – sonrió- Y sufre como un loco por ti –soltó haciendo una mueca mientras me miraba y yo volví la vista hacia ella- y te ama como un loco también.

- Lo sé – susurré mordiéndome el labio inferior-

- Y tú a él – afirmó mirándome- Veo que has tenido tiempo para pensar – sonrió- la última vez no sabías siquiera que sentías con respecto a lo de Prim-

- Pasar tiempo sola ayuda, supongo – dije botando todo el aire de los pulmones y Johanna me entregó la nota, que releí sonrojándome nuevamente- Como cambian las cosas… - dije en tono ausente-

- Bueno, bueno –dijo poniéndose de pie- quiero ir a conocer el Distrito Doce por completo, así que subes, te bañas, te cambias y me muestras mi nuevo hogar – dijo exageradamente moviendo las manos y yo reí divertida- ¿Qué esperas? ¡Mueve el culo! –dijo tirándome de un brazo-


Y ya vamos en el 13! Muchas Gracias por leer y espero que les haya gustado.

Gracias a todos por sus revies, sus follow y favoritos, de verdad que me emociono cuando llega notificación a mi Mail jajajaj (la mina tonta).

Nos leemos en el siguiente. Cariños, Javi.