DECLARO: que los personajes y la base de la historia son creación de Suzanne Collins y su adaptación presentada a continuación es de mi propiedad.


Capitulo 14:

Me tuve dando tumbos por todo el Distrito, de aquí para allá. Presentándoles a algunas de las personas que me conocían, la llevé a pasear al bosque, pero siempre lejos del lago, por la Veta, por lo que era mi casa, la escuela, la mina e incluso la llevé a donde antes estaba el Quemador y que ahora reconstruyen creando locales donde la gente podrá vender legalmente sus productos. Pasamos por la plaza, el Edificio de Justica, lo que fue la Panadería de los padres de Peeta y otros lugares comunes del Distrito e incluso le presenté a Sae y a su nieta.

Caminábamos por la carretera riendo y comentando cosas del Distrito Trece, estábamos llegando hasta la Aldea y era pasada la hora de almuerzo. Cuando ingresamos a la Aldea de los Vencedores, vimos a Peeta sentado en el pórtico de su casa con un cuaderno sobre sus piernas y un lápiz en la mano trazando algo y Haymitch estaba regando las plantas del jardín. La visión de esa escena me hizo mirar a Johanna con cara de extrañeza y ella se encogió de hombros y sonrió caminando de nuevo. Cuando ya éramos visibles, ambos levantaron la vista y nos miraron. Haymitch nos movió la cabeza en señal de saludo y luego alzó una mano, mientras que Peeta cerró el cuaderno, lo dejó sobre las tablas, se puso de pie y metió las manos a los bolsillos del pantalón sonriendo y se apoyó en una de las barras del portico. ¡Esa sonrisa! Este chico causaba estragos en mí.

Johanna me pegó un codazo cuando llegábamos hasta ellos y Peeta sonrió, mientras que yo me sonrojaba y miraba hacia donde estaba Haymitch de espaldas. No sé por qué tengo este tipo de reacciones, pero es que de verdad que no quiero que el resto hable de lo que hago o no hago con Peeta. Igualmente, debo admitir que me causa alegría poder compartirlo con Johanna y sé que no me dejaría tranquila tampoco hasta que le contara todo, pero con Haymitch es distinto, sobre todo desde que su actitud acerca de todo ha cambiado. Se me hace como si fuera mi padre, o mi tío y uno nunca les cuenta ese tipo de cosas a ellos, ¿verdad?

- Hola – dijo Peeta cuando nos paramos frente a él- Pensé que vendrían a comer con nosotros- dijo mirándonos a ambas-

- Pasa que a Johanna le dio por conocer todo el Distrito y, ya sabes, no se le puede decir no o se te tira encima – bromee haciéndolo reír y abriendo los ojos simulando estar asustado-

- Si, si. Bromeen, pero recuerden que el que ríe último ríe mejor- dijo soltando una carcajada maléfica mientras se giraba hacia Haymitch- ¿Qué pasó? Ahora te salió la vocación de jardinero, Haymitch – bromeó provocando que mi ex mentor se girara para mirarla-

- Veo que tu humor no cambia- sonrió- Dentro hay comida, por si quieren comer algo –

- ¿No me digas que cocinaste tú? – soltó irónica pero Haymitch le asintió, yo miré a Peeta y afirmó con la cabeza- No puede ser… Effie tiene que ver esto, ahora de seguro que la conquistas si sabe que eres tan maravilloso sin alcohol en el cuerpo- dijo entre risas Johanna, pero Haymitch la miró con cara de pocos amigos y por un instante, el destello maligno que tenían antes sus ojos a causa del alcohol pasó por ellos- No, Haymitch

- Creo que se está poniendo caluroso – dijo girándose hacia nosotros- ¿No quieres agua?

Y sin más, dirigió la manguera hacia Johanna, que pegó un grito ahogado y desesperado al momento que el agua tocó su piel. Yo al instante me puse pálida, Johanna y sus problemas con el agua, miré con miedo a Peeta y luego a Haymitch, quien borró la amplia sonrisa de sus rostro, quedando consternado y pálido. No recordaba lo de agua, lo puedo ver en sus ojos y al instante se siente culpable. Tira la manguera al césped y se acerca a ella que está parada estilando y su cara de preocupación inunda su rostro.

- Perdóname, Johanna. No recordaba, discúlpame, yo. – y antes de que llegara hasta ella, Johanna levantó la mirada clavándosela en los ojos- Yo no-

- ¡Me las vas a pagar! – gritó corriendo hasta él, pero sin siquiera tocarlo, tomó la manguera con las manos y comenzó a mojarlo por completo- ¿Ahora quién se ríe? – dijo soltando una carcajada que hizo que el alma me volviera al cuerpo. Es de los buenos días-

- Que lindo te ves mojado Haymitch –le gritó Peeta a mi lado y luego fue acompañado por una carcajada-

-¿Qué pasa chico amoroso, tú también quieres agua? – le gritó Johanna dirigiendo el chorro hasta Peeta, haciendo que el agua me salpicara también en el cuerpo- pero que lindos se ven ahora también- rió a carcajadas Johanna mientras yo pretendía correr hacia mi casa, pero los brazos de Haymitch me tomaron entre ellos alzándome-

- Pero que ganas de abrazarte tenía, preciosa – rió abrazandome con el cuerpo mojado y el pelo aún goteando-

- ¡Haymitch estás mojado! – grité sacudiendo el cuerpo para que me bajara- ¡Suéltame! Me estas mojan ¡Aaaaaahhh! – grité cuando esta vez el chorro de agua me llegaba directamente al cuerpo- ¡Johanna, te voy a matar! – la amenacé-

- ¡Te tengo!- grito una voz y cuando al fin abrí los ojos aún en brazos de Haymitch, vi como Peeta tomaba a Johanna en voladas y le quitaba la manguera. Con un brazo se la subió al hombro y con la mano libre la comenzó a mojar- Pero que fresca que está el agua – bromeó mojándole el cuerpo-

- ¡Peeta, Peeta, suéltame! – decía Johanna entre risas y amenazas- ¡Voy a romperte todos los cuadros! –gritó sacudiendo el cuerpo para zafarse de Peeta-

La lucha de agua duró un rato más, y cuando ya todos nos cansamos, entramos a casa de los varones a secarnos con un par de toallas y a comer algo caliente. De seguro, mañana amanecía alguno enfermo, porque el viento helado que corría y el sol que casi no calienta un alma habían estado presentes en la tarde de la guerra de agua.

- Yo creo que deberíamos ir a nadar al lago uno de estos días – sonreí mientras me calentaba las manos con el tazón caliente de estofado-

- ¿Qué lago? – preguntó Haymitch sentándose a la mesa con nosotras-

- El que está muy adentrado al bosque. No lo conoce muchas personas, es porque como estaba la valla de electricidad, nadie pasaba más que los que cazábamos –dije comiendo- Pero para eso, tenemos que esperar a que haya mejor tiempo y a que ninguno amanezca enfermo después de hoy- reí con la boca llena-

- También hay que esperar a que coincida con uno de nuestros buenos días – dijo Johanna desde la otra esquina mirándose con Peeta- Yo, casi ya no tengo días malos, pero a veces pasa-

- Yo llevo casi un mes sin tener ataques –dijo encogiéndose de hombros- las pesadillas siguen, pero ya no grito –sonrió mirándome de reojo-

- Quizás por qué será… - soltó encogiéndose de hombros de forma inocente, aún cuando su comentario no tenía nada de inocente- debes estar durmiendo muy cómodo, Peeta.

- Por lo menos, anoche acá no durmió – agregó Haymitch irónico y sarcástico. Nos estaban armando una emboscada- Cree que porque lo vi bajar esta mañana de su habitación, pensaré que durmió acá- movió la cabeza y luego nos miró- Estaré sobrio, pero no estúpido, preciosa – y eso último me dejó de una pieza. El color subió a mis mejillas y Johanna soltó una risita- ¿Tú, Katniss, sabes algo? – alzó una ceja conteniendo la risa-

- ¿Yo? – dije atragantándome con la comida haciéndome toser espontáneamente, mientras todos reían, menos Peeta que se acercó a mí con un vaso de agua-

- Bebe esto y respira, te estás poniendo morada – susurró con tranquilidad mientras se sentaba a mi lado y me acariciaba la espalda- Donde dormí, no les incumbe- dijo para todos un Peeta muy serio y calmado

- Pues ahí, te equivocas. No seré tu mentor, pero soy tu tutor ahora –dijo sonriendo con ironía-

- Bueno, se quedó en mi casa y punto. – solté molesta mientras Johanna reía- Peeta y yo estamos teniendo algo – dije con nerviosismo mientras sentía cómo Peeta se tensaba a mi lado- Así que lo que deje o no de hacer Peeta con o sin mí, es nuestro problema y no quiero comentarios. La próxima vez, Peeta te avisa si se queda o no conmigo –sentencié finalmente y bajé la mirada a mi plato para continuar comiendo-

- Ella lo dejó claro – dijo Peeta y pude sentir como su cuerpo dejaba la tensión y su voz alegre inundaba el salón- ¿Alguien más quiere panecillos? – soltó como si nada mientras dejaba un beso en mi cien y se levantaba hacia la cocina dejándolos a todos sonriendo en silencio.

Mi mirada se encontró con la de Johanna y ella me guiñó un ojo sonriendo, creo que eso era lo que ella esperaba que hiciera y cuando moví con duda la cabeza hacia Haymitch este también sonreía y como son los paracaídas, sentí que su mirada me dejaba un mensaje "Eso es exactamente lo que debes hacer con este chico, quererlo. Quizás en esta vida si lo merezcas, preciosa"


Hasta acá! Debo ser honesta, cuando lo empecé a escribir, este capi estaba pensado para ser un capitulo relleno, porque estoy ideando el como sucederá un millón de cosas geniales que vienen, pero al final terminé haciendo que Katniss asumiera tu "algo" con Peeta. Además, me gusta que a Haymitch se le salga la personalidad que todos conocimos en los libros.

Me alegra muchísimo que les guste el personaje de Johanna (y cuando digo que me alegra, es tanto que me llego a emocionar), a mi la verdad me encanta y creo que su relación con Katniss se habría desarrollado así, de haber sido contado el libro.

Muchas gracias por los comentarios y por todo, de verdad emociona el que les guste tanto.

Besos y cariños desde Chile, Javi :)