DECLARO: que los personajes y la base de la historia son creación de Suzanne Collins y su adaptación presentada a continuación es de mi propiedad.
Capitulo 15:
Comienza un nuevo día y siento como mi cuerpo extraña el calor de Peeta al dormir, me estiro en la cama y toco el espacio en donde él había dormido días atrás. Hay algo demasiado profundo que surge en mi interior, que no sé que es, pero que me provoca querer estar con él en todo momento, sentir sus manos encima de mi cadera, o sus brazos en mi cuerpo abrazándome con fuerza, incluso sus besos siento que se están haciendo indispensables cada día y eso me está preocupando.
Tiro las mantas hacia atrás y pongo por píes en el suelo, pero cuando lo hago, noto que hay unas flechas de papel pegadas en el suelo, una detrás de otra y eso significa que debo seguirlas. Pero Peeta no ha dormido hoy conmigo, y tampoco recuerdo haberlo visto cerca como para que hubiese preparado algo así y, definitivamente, no estaban anoche cuando me dormí. Giro la cabeza hacia donde sigue el camino de flechas y noto como estas salen por la puerta de mi cuarto y cuando las sigo, noto que se dirigen por el segundo piso a una de las habitaciones de la casa que ahora está desocupada y llena de polvo. La de Prim. El corazón me da un vuelco y el pulso se me acelera y siento como el grueso nudo se me forma en la garganta.
Respiro varias veces, intentando calmarme y que el suelo, que ha comenzado a dar vueltas, se quede quieto. Me sujeto del marco de la puerta y vuelvo a respirar con el fin de calmarme y una vez que lo consigo, poso la mano en el pomo de la puerta. Lo giro con dificultad y miedo, pero lo hago, y cuando ingreso veo como la fila de flechas termina en el centro de la habitación, en donde, en una esquina está a cama y en otra el escritorio en donde Prim hacía sus tareas. En medio de la habitación, en donde terminan las flechas, un atril de pintura mantiene lo que parece ser un cuadro que está cubierto por una sábana manchada de pintura. Me acerco hiperventilando, pero cuando llego a estar de frente al atril, veo una pequeña nota pegada a la sábana. La tomo entre las manos y leo "Sé que no es lo mismo que tenerla físicamente, ni que quitará el dolor, pero quiero que recuerdes estas cosas y no el dolor o la tristeza. Espero que dentro de todo te guste. Te quiero Katniss, Peeta."
Inmediatamente, los ojos se me llenan de lágrimas y la emoción de la anticipación me hace temblar, la garganta comienza a arderme de las ganas de gritar que tengo y los ojos me pican por las lágrimas. Con una ansiedad y un nerviosismo que no es muy característico de mi, tomo la sábana con una mano y mi puño se cierra alrededor. Busco el valor dentro de mí y respiro profundo para calmarme y es en ese momento que tiro de la sábana descubriendo el cuadro.
Un marco dorado rodea el cuadro y le da una forma elegante, pero es lo que hay en él lo que hace que el corazón me dé nuevamente un vuelco. Es Prim, Prim tomada de mi mano, el fondo es del camino desde la escuela a casa. Ella lleva un vestido rosa que mamá le cosió con una tela que un sastre le regaló cuando curó a su hijo que casi muere de pulmonía y el cabello dorado cayéndole por los hombros, que está adornado con un lazo blanco en el pelo. Sus ojos brillan y la sonrisa le funda la cara y me mira a los ojos. Yo estoy con un vestido violeta, el que usaba siempre para ir a clases y llevo el pelo recogido en una trenza que cae por un hombro y la miro sonriendo. El suelo es verde por el césped que crece al borde del camino y puedo ver en una esquina un diente de león y logro recordar esa escena, fue cuando vi a Peeta conversando con su grupo de amigos y su mirada se cruzó con la mía, esto debe ser previamente, antes de yo lo viera observarme.
Entre las lágrimas y el sollozo que las siguen, una sonrisa amplia se dibuja en mi cara, creo que ahora comprendo cómo se sintió Johanna cuando llego, sintió la realidad del recuerdo, sintió la alegría de tener a su familia cerca y la sensación del viento correrle por el cuerpo cuando se tomaba de columpio, como yo ahora siento como me hormiguea la mano por el calor de Prim, cómo siento el corazón alegre al verla sonreírme y la paz de saber que está a salvo. Luego de observarlo largo rato, me seco la cara, respiro profundo y salgo de la habitación, sin antes mirar cada rincón. Hay que volver a darle vida a esta habitación y a la casa en general, me digo a mi misma.
Me baño rápidamente, me lavo el pelo y luego de correr a la habitación, me seco y visto. Barro corriendo las escaleras y cuando llego a la cocina veo más flechas en el suelo, en donde hay un florero lleno de aromáticas flores y a su lado una cesta llena de panecillos, no soy capaz de acercarme a la mesa a comer, sólo huelo las flores y sigo las flechas que salen de la cocina hacia la puerta del patio trasero. Llego hasta allí, abro la puerta y me encuentro con que las flechas giran hacia una esquina del patio, justo donde la valla de madera termina y colenda con la casa de Haymitch. Pero logro verlo desde donde estoy parada, una serie de rosas, de diversos colores, están plantadas de manera armoniosa en el jardín.
Me acerco a ellas, y es inevitable que piense en Prim, Primrose, la flor que le da nombre. Cuando me agacho para recibir su perfume, noto que son completamente diferentes al olor espeso y agrio de las rosas mejoradas genéticamente de Snow. Son suaves y con un perfume dulzón que me hace pensar en mi hermana. Me levanto y miro hacia el cielo recibiendo los cálidos rayos de sol, que al parecer, hoy le han vencido al invierno. Me giro entro a la casa y luego salgo por la puerta principal, corro en dirección a la casa de Haymitch y me encuentro de frente con Johanna quien me sonríe soltando un comentario irónico que no logro descifrar, y me giro hacia la puerta de entrada de la casa, que abro sin pedir permiso alguno.
- Buen Día, preciosa – me sonríe Haymitch-
- ¿Dónde está Peeta? – le preguntó de golpe ignorándolo-
- Arriba – dice confundido- Esta durmiendo, llegó tarde anoche. Supongo que estaba contigo-
- No, no lo estaba – le respondo girándome para dirigirme a la escalera y aparece Johanna-
- Y a ti, ¿qué bicho te pico? – dice con el entrecejo fruncido y las manos en la cadera-
- Ahora, no. – le respondo y subo las escaleras corriendo-
Tardo un momento en reconocer cual es la habitación de Peeta, así que abro todas las puertas hasta encontrarlo entre las mantas encima de la cama, completamente dormido.
Me quedé mirándolo abstraída y sólo me limité a entrar en la habitación y cerrar la puerta tras de mí, me apoyé en ella tratando de comprender qué hacía ahí y porque mi primer impulso fue correr hasta él. "Está durmiendo, llegó tarde anoche" y me asalta de pronto el comentario que me hizo Haymitch. Por eso, se metió en mi casa anoche para hacer todo y yo no lo sentí. Una ternura enorme me llena el pecho y me hace sonreír como tonta. Este hombre me va a volver loca.
Me acerco a la cama y me siento a un lado de la cama, Peeta tiene la cara enterrada en la almohada y sus brazos descansan sobre ella, su torso desnudo esta sobre el colchón y con aquella simple posición comprendo que está realmente cansado, quizás hasta qué hora debió esperar para hacer todo.
Con temor, levanto una mano y se la dirijo a la espalda, donde acarició sus músculos y en donde descansan muchas cicatrices. Roso con la yema de los dedos muchas de ellas delineándolas y él suelta un suspiro que me hace estremecer. Me acerco un poco más a su cuerpo y con una sonrisa traviesa, me levanto y me dejo caer sobre su espalda, le doy besos en el cuello, en la mejilla que tiene al aire, y lo abrazo metiendo las manos debajo de su pecho. Se remueve como si fuese un niño pequeño, y suelta unos ruiditos extraños y dulces que amplían mi sonrisa, sigo dándole besos en los hombros, en el cuello y vuelvo a sus mejillas, sus ojos, su nariz y me demoro un poco más en su boca. Peeta abre los ojos soñoliento y veo como sus cejas se alzan sorprendidas, mi mano sube hasta su rostro y lo acaricia abstraído por su belleza, ¡Qué lindo se ve cuando despierta!, pienso. Y cuando sus labios intentan decir algo, aprovecho para besarlo con lentitud y profundidad, sintiendo como su cuerpo se tensa bajo de mi e intenta girarse.
Forcejea contra la posición en la que se encuentra y finalmente, pasa un brazo por sobre mi cabeza y acomoda el cuerpo dejando la espalda sobre el colchón y mi cuerpo sobre el suyo. El beso comienza a terminar y yo dejo mis manos sobre su pecho para luego dejar reposar mis manos y sobre ellas el mentón. Siento como el color sube a mis mejillas.
-Buen día, Kat – dice estirando los brazos y removiéndose risueño para despertar. Suelta un bostezo y luego sus manos bajan posándose en mi cintura acariciándolo en pequeños dibujos-
- Buen día – le digo sonriendo y luego sonrío nerviosa- Quiero que sepas, que tu sorpresa me encanto, que me has hecho llorar mucho, pero de felicidad. Que no sé si lo sabes, pero hoy es el cumpleaños de Prim- y vuelve a alzar las cejas sorprendido. No lo sabe- y que pensé que me quedaría llorando en la cama, pero que me has hecho sentir feliz, incluso cuando no recordé que era su cumpleaños hasta que vi el cuadro. –le beso los labios y le sonrío- muchas gracias, Peeta – y las lágrimas comienzan a agolparse en mis ojos- Eres realmente importante para mí – digo y sus dedos me retiran las lágrimas que caen por mis mejillas y yo le sonrío-
- De nada – me dice sonriendo de medio lado- Tú, sí que eres importante para mi – dice acariciándome las mejillas y mi cara se acerca a su palma para mayor contacto-
Y como si fuese una llama encendiéndose en mi corazón, expandiendo el fuego y el calor al resto del cuerpo, comprendo cómo se siente que las palabras me salgan del alma, digo "Te quiero".
HASTA ACÁ! El capitulo amerita muchos comentarios!
Espero que les haya gustado, gracias por leer.
