DECLARO: que los personajes y la base de la historia son creación de Suzanne Collins y su adaptación presentada a continuación es de mi propiedad.


Capitulo 16:

- Te quiero – susurro mirándolo a los ojos y siento su cuerpo tensarse bajo el mío. Me mira a los ojos y sus ojos emocionados brillan-

- Nunca me lo habías dicho – dice con la voz quebrada y sonríe, me acaricia el rostro abstraído-

- Bueno, ya te lo dije – sonrío- No sé qué es lo que me has hecho Peeta Mellark, pero te quiero, y quiero que lo sepas de mi boca. – dije rosando sus labios- Te quiero. – y sonríe como tonto- ¡Ah! Y tu tampoco me los has dicho nunca- le digo alzando una ceja suspicaz.

- Bueno, eso se puede resolver- suelta y al instante me gira dejándome atrapada entre la cama, la sábana y su cuerpo. Me sonríe ampliamente y se acerca a mi boca para luego susurrar contra ella- Katniss Everdeen, Te quiero y siento tantas cosas por ti, que a veces me gustaría que fuesen menos.- y sin más se fundió contra mi boca-

Por primera vez, tenía la sensación de Peeta presionándome con su peso sobre mí y causó una extraña sensación, como un escalofrío fuerte que me recorrió el cuerpo y me hizo sentir calor. Peeta movía sus labios con suavidad y constancia, primero capturaba uno de mis labios y luego el otro profundizando. Cuando por fin me atreví a abrir la boca, él introdujo su lengua y ese escalofrío volvió a recorrerme el cuerpo, pero esta vez fue acompañado por un suspiro que se arrancó de mi boca haciéndome temblar. Mi lengua salió a su encuentro y me sorprendí cuando Peeta también suspiró, sus manos estaban posadas una sobre mi cara y la otra en mi cintura, y cuando me hago consciente de ello, me doy cuenta de que mis manos tampoco están quietas, se mueven sobre su espalda desnuda y sus brazos fuertes. De un instante a otro, sus labios dejan los míos y me mira a los ojos, mis labios se enfrían y veo como su pecho y el mío, bajan con velocidad por la falta de oxígeno ¿Por qué es eso, verdad?

- Ha sido maravilloso despertar así – me dice rosando mi rostro con su nariz- Pero creo que será mejor que bajes y que yo me levante – y sus labios dejan un beso fugaz sobre mis labios-

- Si, además Haymitch y Johanna están abajo – dije mordiéndome el labio con nerviosismo-

- ¿Y qué es dijiste al subir? – preguntó con una cara de sorpresa muy divertida, parece avergonzado-

- Nada, no les di tiempo de nada, porque subí rápido –me encojo de hombros- Es que lo que hiciste fue tan hermoso Peeta – y siento como la emoción me llena los ojos de lágrimas otra vez- te juro que entiendo a Johanna, es como si hubiese sentido a mano de Prim tomando la mía otra vez y su mirada alegre mirándome- trago saliva con dificultad- es tan real, como si fuese una foto del momento-

- Básicamente en mi cabeza es una secuencia – explica con tranquilidad y creo que un poco incómodo- Es como si la película se desarrollara en mi cabeza y recuerdo los colores y formas en alta definición, con muchos detalles- me dice.

- Ese día, te vi observarme –le digo mordiéndome el labio alternativamente y siento los labios hinchados por los besos de Peeta- Estabas con tus amigos conversando en el patio de la escuela, era la hora de saliday después de reír por un comentario gracioso de Prim, me encontré contigo mirándome- hice una pausa mirándolo e intentando grabar su rostro y cada uno de mis detalles en mi cabeza, como si fuese una especie de película, como la que Peeta describe- cuando te miré apartaste la vista y al rato vi el primer diente de león de primavera- reí para mí- Es extraño, pero cada vez que tenía contacto contigo, me refiero, cada vez que pasaba algo relacionado contigo me encontraba uno – me mira extrañado cuando le explico y yo río-

- No entiendo- me dice frunciendo el ceño y negando con la cabeza-

- Cuando me tiraste el pan, desde la tienda de tus padres, cuando volvía a mi casa al día después, me encontré con un diente de león entre la maleza del camino y ese día se me ocurrió que podía cazar para mantener a mi madre y mi hermana – el asiente un poco ausente- y antes, cuando te vi ese día, el del cuadro, también me encontré con un diente de león, eso fue en el patio de la escuela- trago saliva y lo miro a los ojos- eres como mi esperanza de primavera Peeta –le digo con profunda confusión y claridad a la vez, porque es como si lo descubriera en el mismo instante en el que se lo digo.

- Tú, eres más que eso –me dice con profunda calidez- Eres como mi esperanza de vida – suspira avergonzado y yo lo beso con la misma calidez con la que han salido sus palabras-

De pronto siento un hambre voraz, y comienzo a besarlo con fuerza y rapidez. Al principio, sus labios se sorprenden, tanto como yo ante la acción, pero al instante después de la sorpresa la preside la pasión. Pasión, pienso y me sorprendo. Sus manos se introducen entre mi cuerpo y el colchón y me acarician por la cintura, la espalda y la nuca, mientras tanto, mis manos vagan en su cuello haciendo el beso más profundo y apasionado. El fuego se enciende en mí y me siento como cuando besé a Peeta en la playa de los Segundos Juegos, hambrienta y sedienta de él. Con un movimiento veloz y repentino, Peeta nos vuelve a girar y me deja sobre su cuerpo, tomándome con la nuca y haciendo que los labios me duelan por el roce feroz y rápido. Yo paso mis manos tomando su rostro y siguiendo con la velocidad, pero tan rápido como me giró sobre él se separa de mí y sus ojos me miran pasmado.

- ¿Qué pasa? – le pregunto jadeante y sorprendida-

- Nada, Kat. Yo creo que será mejor que me esperes abajo mientras me cambio y bajo – dice y veo su pecho bajar y subir con rapidez y su rostro tiene una expresión que me deja confundida, porque sus mejillas se encienden y sus ojos están tan abiertos que temo que se le salgan los ojos de órbita-.

- Bueno- respondo simplemente. Me siento consternada y sorprendida, pero eso no quita la alegría que siento y me acerco a él para rozar sus labios por última vez. Me levanto y me acerco a la puerta- Te espero abajo – le digo y finalmente salgo- Cuando cierro la puerta detrás de mí, me apoyo en ella y una sonrisa juega en mis labios haciéndome sentir tonta y risueña-.

¿Qué se supone que me ha pasado? Yo nunca he querido tener relaciones de ningún tipo con nadie y ahora sentí que Peeta era tan importante como para decirle cuanto lo quería. ¡Y eso no es lo peor! Me dejé llevar por el instinto y las sensaciones y terminé pegándome a su cuerpo y besándolo como si fuese a comérmelo o como si fuese a morir si no lo hacía. ¿Qué se suponía que era eso? Sentir que sus manos queman, que sus besos son oxígeno y que el cuerpo me tiembla si me toca. Que complicado, nunca había sentido algo semejante. ¿Será eso a lo que la gente llama excitación? ¿Habría dejado que Peeta me tocara más allá? Y la sola idea me asalta dejándome desorientada ante la anticipación.

- ¿Qué es lo que te pasa? Se te van a salir los ojos de la cara –escuché decir a Johanna cuando salía de la puerta del baño- ¿Katniss, estás bien? – dijo preocupada acercándose a mí, pero la miré confundida sin responder. Me tomó del brazo y me metió en el baño con ella- Katniss, me estas asustando, reacciona. ¿Me escuchas, es una crisis?

- No – digo en un hilo de voz- Estoy bien – dije volviendo a tener completo sentido y suspiré. Johanna me miraba preocupada, me sentó en el váter y ella se sentaba en el borde de la tina-

- Tu cara no dice lo mismo, cariño – respondió humedeciéndose las manos en agua y pasándomela por la cara. Como yo hacía con Prim cuando lloraba y el gesto me sorprende- ¿Qué ha pasado con Peeta que te ha dejado así?- pregunta y mi cara se enciende en rojo- ¿Te…- y los ojos de Johanna se abren tan grandes que me asusto-

-¡No! –niego con la cabeza- No, Peeta no ha... no, no. – repito nerviosa-

- ¿Entonces?- pregunta exasperándose-

- Vine a darle las gracias, pintó un cuadro de Prim para mi, bueno, es un cuadro de las dos – le explico- y no sé por qué llegué hasta acá, quería decirle que era el gesto más lindo que alguien había hecho por mí y que no merezco tanto de él y… -me silencio porque siento que hiperventilo nuevamente-

- ¿Y? – me pregunta frunciendo tanto el entrecejo que creo que se le juntarán las cejas-

- Y le dije que lo quería –susurro y Johanna roda los ojos- ¡Es importante! Johanna, yo no se lo he dicho nunca a nadie –y ella relaja la expresión y sonríe divertida y burlona- Y después, después nos besamos de forma…

- ¿Ardiente? – dice leyendo mi expresión y suelta una risotada-

- Extraña – puntualizo- y Peeta me, me- y me interrumpo incómoda- ¡No puedo hablar de esto contigo! – digo mientras me cubro la cara con las manos-

- Y si no lo haces conmigo, ¿con quién? –dice alzando una ceja- No seré experta en dar consejos, pero manejo el tema y soy mayo que tú – sonríe sugerentemente- Además, son personas.

- ¿A qué te refieres?- le pregunto aún con la cara entre las manos-

- El cuerpo tiene necesidades, descerebrada- dice más relajada y me tira las manos para que mi cara la mire- Tienes casi dieciocho años, y el ya los tiene. Ambos, son jóvenes, tienen cuerpos sanos, tienen sentimientos por el otro y son importantes el uno por el otro. Son más de las cosas que se necesitan para tener sexo- dice con una naturalidad que me paraliza- ¿Qué? –pregunta seria- ¿Qué te piensas que es el calor que sientes?

- ¡No lo sé! – digo frustrada- En un momento me tocó y yo dejé de pensar- suspiré y me sentí un poco más comprendida. No es fácil hablar de esto, en realidad n me es fácil hablar de nada, pero las cosas han cambiado tanto, que necesito exteriorizar- Estoy asustada, Johanna.

- Lo sé, y es normal – dice con tranquilidad- El cuerpo reacciona antes que la mente y en este caso, tu cuerpo tiene deseos, que tu mente todavía no comprende –sonríe cálidamente y me siento acompañada- Y probablemente, él también los tiene- y esa idea me sorprende y si Peeta quiere...-

- Esto va muy rápido – le digo incómoda-

- A ver… - dice acercándose a mi- Voy a preguntarte ciertas cosas, por mucha vergüenza que tengas o que sientas, me respondes, ¿bueno? – dudo un largo instante, no sé si quiero que Joanna sepa ciertas cosas y después se burle de ellas- Prometo no burlarme ni decir nada, lo prometo. – dice como si me leyera la mente y asiento accediendo al fin.- Ok. ¿Te ha besado de manera… apasionada? – me dice-.

- Define apasionado – digo tragando saliva-

- Em… - piensa un instante- te besa con fuerza, rápido, te mete la lengua casi al cuello – suelta un risita y la miro seria- Perdón, te acaricia la espalda, te toma por la nuca y profundiza el beso, te-

-Si- digo cortándola y Johanna sonríe sin decir nada e intenta ponerse seria nuevamente-

- Muy bien –prosigue- Te ha tocado el trasero, un pecho o-

- No- respondo cortándola nuevamente- Pero… hoy casi lo hace y al instante se separó- digo mirando el suelo-

- ¿Ha tenido comportamientos extraños cuando están juntos? –prosigue y yo la miro sin entender- Se separa de golpe, se pone nervioso y se aleja de ti, te pone excusas para que lo dejes solo o simplemente si están en otro lugar se va como si nada-

- Hace unos días estábamos en la cabaña cerca del lago donde me llevaba mi padre y nos estábamos besando, se paró de golpe y se fue al baño. No le pregunté nada- y Johanna empieza a soltar una carcajada- ¿Qué pasa? Johanna, contéstame- le insisto-.

- Pasa, que tienes a este chico al borde del colapso, lo tienes excitado a más no poder, Katniss, eso pasa. Peeta quiere avanzar contigo más de lo que tú conoces… a un plano más físico – dijo alzando la ceja-