DECLARO: que los personajes y la base de la historia son creación de Suzanne Collins y su adaptación presentada a continuación es de mi propiedad.


Capitulo 17:

Las palabras de Johanna me dejaron helada y no fui capaz de responder ni emitir sonido alguno. ¿Peeta me desea? Y físicamente… ¡Joder! Yo nunca he tenido nada de "ese tipo" con nadie, nunca, no tenía cabeza para tenerlo tampoco. Pero Johanna tenía razón y a pesar de que me quedé muda, como es propio de su carácter, me siguió dando información necesaria, según ella, para mí sobre hombres, sexo, excitación y me explico detalladamente la razón de por qué Peeta tiene esos cambios extraños cuando nos estamos besando. De sólo pensarlo y recordarlo me corre un escalofrío por el cuerpo y la palabra excitación me sigue dando vueltas en la mente.

Después de un incómodo desayuno, sumida en mis pensamientos e intentando siquiera tocar a Peeta me fui al bosque a refugiarme ante algo que si era conocido por mí. No puedo ser ingenua o sínica, yo quería que me tocara y cuando estábamos en su habitación y su mano rozó el borde de mi espalda, quise que su mano bajara y el saberlo hace que sea aún más confuso. Es demasiado pronto, estoy recién asimilando el que estamos formando una relación, cosa que sólo menciono en mis pensamientos o en las líneas que de vez en cuando escribo y hace sólo unos días que Haymitch y Johanna lo saben, ¡Incluso recién hoy le dije que lo quería! Argh, que complicado es todo esto.

Un par de sinsajos pagaron los platos rotos de mi frustración y confusión, una ardilla mi momento de furia y un conejo mi miedo a mirar a Peeta a los ojos otra vez sin comenzar a temblar o sonrojarme. Y cuando una cabra perdida se apareció entre las ramas, no fui capaz de destensar la cuerda con velocidad, porque ahora estoy lo suficientemente deprimida porque si mi hermana siguiese viva cumpliría Catorce años y esa maldita cabra es igual a Lady.

Despellejo los animales, los limpio y me acerco al río para luego limpiar las flechas y los animales ya con la carne al rojo vivo. Echo todo en el saco de caza y me dirijo a la salida del bosque, escondo las flechas y el carcaj en el árbol con el tronco hueco y camino hacia la carretera. Por cómo está el sol en el cielo, debo haber estado cerca de dos horas y media en el bosque, pero cuando estoy a punto de salir de él, decido volver al lago. Necesito más tiempo sola. No es de mal agradecida, definitivamente, si está en mis manos no quiero volver a pasar tanto tiempo sola en mi vida, es demasiado triste, pero necesito volver a tener un momento de soledad, aclarar mis ideas, mis pensamientos, mis sentimientos y dejarlos pasar delante de mí. Quizás me acostumbré a enfriar la cabeza sola, antes de los Juegos ya lo hacía, pero estaba Gale para ayudarme a liberar lo que pensaba, después en el Trece Prime parecía aclarar las ideas por mí y, ahora, después de Dos Juegos y una Revolución a cuestas, es necesario volver a hacerlo, esta vez sola.

Cuando llego hasta la orilla del lago, dejo el saco con la carne fresca en el suelo, me saco la chaqueta de cuero de mi padre y hago lo mismo con el resto de la ropa hasta quedarme en ropa interior. El día está cálido, y el viento de invierno se aleja cada días más, así que decido que refrescarme en el agua es una idea perfecta para el enredo que se ha vuelto mi vida y mi cabeza. Nado hacia el interior con braceos largos, como los que vi a Finnick hacer en los Segundos Juegos, sumerjo la cabeza y me quedo bajo el agua largo rato hasta que los pulmones me arden por la falta de oxígeno, vuelvo braceando rítmicamente hacia la orilla pero no lo suficiente como para que el agua me llegue más debajo de los hombros y vuelvo a repetir la operación hundiendo la cabeza. Después de intentarlo varias veces, me siento cansada y respiro con dificultad, por lo que, me pongo de espalda y dejo el cuerpo flotar mirando hacia el cielo. Veo pasar algunos pájaros sobre mi cabeza y los sonidos del bosque llegarme hasta los oídos por debajo del agua. El viento comienza a soplar haciendo que la piel se me erice y por el frío que me recorre el cuerpo decido salir y volver a casa.

Al llegar a la orilla, el aire comienza a correr cálido y me apresuro a tomar la ropa que aún descansa en la orilla junto a la bolsa de cuerpo. Cuando comienzo a subirme los pantalones escucho un ruido entre los árboles de mi izquierda al lado opuesto de donde se encuentra la cabaña y mis sentidos se ponen alerta, pero no giro la cabeza para no avisarle a quién me asecha, que lo he percibido. Me termino de abrochar los pantalones y pienso en lo tonta que fui en dejar el arco y las flechas en el árbol. Cuando comienzo a sentir que el sonido se acerca me giro rápidamente y sólo veo un cuerpo borroso llegando hasta mí, tomándome en voladas y levantándome del suelo. No logro defenderme, porque estoy tan sorprendida que sólo suelto un grito ahogado por la impresión y porque quién me toma con fuerza me sube a su hombro y me hace girar sobre ella.

- ¿Qué mierda estás haciendo? – grito y siento como todo me da vueltas y las ganas de vomitar se me agolpan en la boca del estómago- De pronto, la velocidad comienza a bajar y siento el olor particular de mi atacante y su risa melódica llegarme a los oídos. Maldito sea el dueño de mis confusiones y pensamientos- Bajame Peeta, creo que voy a vomitar-

- Perdóname- y logro notar como se le va el color del rostro y me mira preocupado- ¿Estás bien, Te he hecho daño? – pregunta tomándome por la cintura y haciendo descansar mi cabeza en su pecho-

- Estoy bien – digo intentando calmarme, las ganas de vomitar comienzan a desaparecer- ¿Qué haces acá, Peeta? – le pregunto sin levantar la cabeza, aún se me mueve el piso-

- Vine a pasear un rato – respondió y yo levanté para mirar su mirada perdida en algo detrás de mi- No sabía que estabas cazando – dijo señalando la bolsa- y nadando – dijo y recién percibo que sólo llevo el sostén mojado en la parte de arriba, me giro de inmediato avergonzada y me cubro el busto- Disculpa – dice girándose hacia el lado opuesto.

- No-no- No pasa nada – digo llegando hasta mi ropa que, para mi mala suerte, está justo al lado de Peeta. Maldigo por tener que volver a cruzarme así y me paso la camiseta por la cabeza rápido cuando llego hasta ella- Llevas mucho tiempo aquí – me atrevo a preguntarle.

- No demasiado – responde, pero cuando me giro para observarlo noto que miente y alzo una ceja. Él comprende que lo he descubierto- Quizás un rato…

- ¿Me espías? – le pregunto desafiante y me acerco mirándolo a los ojos seria-

- ¿Y qué si lo estaba haciendo, Katniss? – dice con el mismo tono que yo y baja la cabeza y siento como su aliento juega con el mío- ¿Algún problema? – me pregunta.

- No – le digo girándome para mirar al mar. Cobarde, me susurro a mi misma- O sabes qué, si – lo miro- No tienes ningún derecho a estarme espiando, sobre todo si estoy en bragas – le espeto y un dedo acusador choca contra su pecho-.

- Muy bonitas por cierto – comenta y me sonrojo de sorpresa. ¡Me ha mirado las bragas, Joder!- Nadas muy bien – continua- Recuerdo que intentaste enseñarme a nadar una vez, pero nunca continuaste tus clases- me acusa- eres pésima profesora.

- Sí, pasa que intentaba salvar al alumno. Pensaba más en eso que en enseñarle a nadar- espeté molesta- Además, después no hubo ocasión- me giro y comienzo a tomar las cosas que hay en el sueño para marcharme y dejarlo solo-.

- Estás molesta – afirma tomándome de un brazo para que lo mire- ¿Qué te pasa? Esta mañana estaba todo bien – me dice observándome de tal forma que siento que me desnuda con la mirada-

- No pasa nada – digo tirando de mi brazo para que me suelte-

- Katniss, te conozco – me advierte serio- Te vi salir del baño de mi casa con Johanna – me acusa y comprendo que no tengo escapatoria más que contare- Y Haymitch me dijo que Johanna estuvo muchísimo tiempo en el segundo piso. Supongo que estuvo mucho tiempo encerrada contigo…

- No es asunto tuyo – le espeto mientras con el saco en la mano comienzo a caminar-

- Claro que lo es – me detiene- Lo es, si hace que cambies conmigo. Explícame que sucede- y no puedo evitar esquivarle la mirada y sonrojarme- Katniss… - me advierte-.

- Peeta, no me hagas esto – le digo cerrando los ojos frustrada-

- Tú no nos hagas esto – me dice haciéndome soltar la bolsa de cuero para tomarme de ambos brazos- Katniss, estamos bien, no lo arruinemos – me dice acercándome a él y la tela mojada de la ropa se me calienta con el contacto de su cuerpo-

Como si de un experimento se tratara lo miro a los ojos y ataco su boca, tengo que comprobar si lo que dice Johanna de Peeta es cierto. El beso lo sorprende y lo hace tambalear, pero inmediatamente sus manos se aferran a mis caderas hundiendo los dedos, puedo sentir las prendas mojadas pegárseme a la piel y a Peeta respondiendo a mi beso feroz. Su lengua con desesperación se encuentra con la mía y toma el pelo de mi nuca para profundizar el beso y jadea de placer cuando abro más la boca para darle espacio libre. Subo las manos por su espalda y vagan por ella como locas y un suspiro se me arranca de los labios cuando Peeta me estrecha contra sus caderas y su cuerpo, mis manos descienden y se cuelan por el borde de su camisa tocando la piel y es cuando sucede. Peeta da un respingo, suelta un suspiro ronco y me aleja de su cuerpo con expresión de vergüenza y compren que Johanna tiene razón. Peeta se excita cuando lo toco.

- No puede ser, Johanna tiene razón – suelto en un susurro llevándome la mano a los labios hinchados por la presión de los de Peeta-

- Disculpa yo…- dice descolocado-

- Peeta – me atrevo a preguntar- ¿Yo te éxito? – pero las palabras salen más como una afirmación que como una pregunta y su cara se enrojece y una sensación de confusión y placer se amplia en mí.


Espero que les guste y Gracias por leer! Gracias por la onda de verdad.

Gente, me gustaría saber de donde son aquellos que leen. Yo soy de Chile, al final del mundo jajajaj. Y que me respondan si les gustaría que empiece a subir capitulos con el punto de vista de Peeta.

Saludos, Javi!