DECLARO: que los personajes y la base de la historia son creación de Suzanne Collins y su adaptación presentada a continuación es de mi propiedad.
Capitulo 18:
Su cara era un poema, estaba ruborizado a más no poder, el sudor comenzaba a bañarle la frente, se mordía constantemente el labio y empuñó las manos nervioso. Yo tampoco sabía que más decirle, creo que es extraño estar en mi posición también, no sé nada, absolutamente nada de este tipo de temas, Peeta también me provoca cosas extrañas, pero no sé cómo seguir esta conversación y creo que por su expresión él está en el mismo dilema que yo. Y entonces me pregunto, ¿Qué es lo que realmente quiero hacer?
- No quiero incomodarte… - dice Peeta ahora completamente pálido- Yo creo que yo-
- ¡Detente! – le exijo cuando esta girándose sobre los talones para escapar- No te pienses que esto es cómodo, porque no lo es – me mira a los ojos- Y como bien sabrás, esto es mucho más difícil para mí que para ti – tomo aire profundamente y continuo- Es verdad que hablé con Johanna y me explico… ciertas cosas – le digo con duda, pero ya estoy en esto.
- Katniss no es necesario que hablemos de esto si…-
- Silencio – le digo pausadamente- Tú… - pero me quedo muda un instante porque es totalmente incómodo hablar de esto en voz alta- ¿Tú comprendes lo que nos está pasando? – pregunto y me muerdo el labio con fuerza por la vergüenza-.
- ¿A qué te refieres? - pregunta y se sienta en la orilla mirando hacia el lago-
- A las – trago saliva sentándome a su lado y me quedo quieta a su lado mirando al lago, no soy capaz de preguntarle mirándolo a los ojos- A las reacciones que están teniendo tu cuerpo y el mío y a… todo-
- Supongo que le preguntaste a Johanna sobre esto – y asiento sin mirarlo- Bueno… yo he hablado con Haymitch – y lo miro sorprendida, ¡Le ha dicho a Haymitch! Mierda, esto se complica- No eres la única que no tiene experiencia en ciertas cosas – me explica serio e incómodo, yo me sorprendo, pensé que él ya… - No, Katniss. Estamos en la misma posición-
- No lo sabía – susurro sorprendida y me disculpo con él-
- Yo algo había escuchado de mis hermanos mayores y, claramente, con lo de la escuela no es suficiente. No es fácil que ciertas partes del cuerpo se manden solas – dijo apartando la mirada sonrojado-
- Yo no quería…- pero las palabras mueren en mis labios, porque ahora que lo sé ¿realmente no quiero?
- Katniss, yo no tengo intención de que las cosas cambien –se excusa- pero estar contigo es… asombroso y nuevo y yo-
- Es que ya han cambiado, Peeta – le digo- No sé si para bien o para mal – me encojo de hombros- quizás eso debamos decidirlo nosotros – lo miro a los ojos-.
- ¿Tú qué quieres? – me pregunta ansioso con una mirada intensa que me hace temblar en el interior- ¿Te pasa lo que a mí?
- No lo sé – sonrío nerviosa y bajo la mirada- sólo sé que me gusta que me toques – y su manos sube a mi hombro teniendo contacto conmigo por primera vez en esta conversación- y que me mires –me sonrojo- y que me beses – sus labios llegan a mi oreja y pasea curiosa- sentir tu olor y tu calor-
- Yo quiero lo mismo – susurra contra mi cuello y eso me estremece- cuando estoy contigo me pasan cosas nuevas, distintas – y roza mi mejilla con su nariz y cierro los ojos encantada del roce- vergonzosas- y yo suelto una risita- No puedo controlar mi cuerpo, de verdad que quiero, pero es complejo – dice al instante que su mirada llega a la mía- sé que quiero estar contigo de otra forma, una más... física – especifica- pero estoy dispuesto a esperar porque yo te amo, Katniss – y esas palabras acompañadas con su mirada profunda me hace palpitar el corazón más fuerte de lo normal-
- No sé cómo puedo provocar eso, si ni siquiera soy la mitad de femenina que es el resto de las chicas – le digo confundida-
- Sigues sin comprender el efecto que tienes en los demás – me dice posando las manos en mi cuello al tiempo que corre mi pelo hacia mi espalda- Tócame el pecho – me dice sin soltar mi cuello y yo le hago caso- ¿sientes como late? – y yo asiento- ahora tócame el brazo – y como si estuviese hipnotizada cumplo lo que me pide- tengo la piel de gallina – explica y asiento porque es verdad- y ahora tócame las mejillas – y tras dudar, lo hago- ¿arden verdad? – y asiento, parecen fuego bajo mis palmas- eso es porque estas tan cerca que se me enciende la piel – y se me arranca un suspiro de los labios- esas cosas me provocas, ninguna otra, tú. Me cuesta respirar, me tiembla el cuerpo de anticipación y se me nubla la mente- y mis manos suben a su pecho-
- Peeta, tendrás que enseñarme – y el sonríe- ¿Qué?
- Es que, yo no sé mucho más que tu… - y alzo una ceja, eso es imposible, que sea Peeta no quita que sea hombre y esas cosas los hombres las comentan en los camarines, después de un partido de futbol, cuando salen con los amigos… Ellos siempre saben- En el acto mismo de lo que sea, no. Quizás me han contado o he leído algo más… - dice tragando saliva- pero eso no asegura nada.
- Cuando me tocas y me besas pareciera que si lo supieras – digo alzando una ceja poco convencida-
- Quizás sea puro instinto – dice alzando una ceja también- o los besos de otras chicas – y eso me nubla la vista. Pensar en Peeta besando a otras me enciende un fuego distinto en el cuerpo y la sonrisa desaparece de mis labios- ¡Ey! Es una broma – sonríe- Además, lo que haya o no pasado antes, es del pasado… así como yo tampoco quiero saber que tan bien besa Gale – alza más las cejas atacando-
- Es diferente- le digo seria- Yo no lo busqué – me defiendo-.
- ¿Por qué? ¿Por qué él te quería y tú no a él? – me dice enceguecido, esta celoso-
- ¡No! – le espeto- porque las chicas con las que salían las buscabas tú, y formaste sentimientos por ella, Gale era mi amigo y nunca quise nada más.
- Bueno, yo tampoco quise nada más con ninguna otra, porque la única razón por la que salía con otras chicas era porque pensaba que Gale y tu eran novios. – y eso sí que me deja sorprendida y congelada-
- Peeta, yo nunca-
- ¡Lo sé! – me responde soltándome el cuello para pasarse una mano nerviosa por el pelo- pero en ese momento no lo sabía- mueve la cabeza molesto y bota el aire de los pulmones para luego volver a inhalar- Incluso cuando no tenía derecho de nada, cuando ni siquiera había cruzado palabra contigo, estaba celoso y deprimido porque él tenía la suerte que yo no – me mira- tu atención-.
- Siento que pasaras por esas cosas – le digo sinceramente- pero ni antes ni ahora, ha habido nada con nadie más – una de mis manos le acaricia el rostro- Y hoy, ahora, en el presente quiero estar contigo y con nadie más – lo miro sonriendo- aún cuando no entiendo que es lo que se hace en una relación como esta o cuando no sé muy bien ser afectiva, pero quiero intentarlo contigo. Porque te quiero tanto Peeta…
Sus brazos me rodean y me aprietan contra él. Su rostro se aleja del mío para que sus labios y los míos se encuentren y me besa con dulzura y pasión a la vez. Sus labios juegan con los míos pasando de uno a otro con rapidez y profundidad, sus manos suben a la base de mi cuello y cuando abro la boca introduce su lengua que busca el roce con la mía. Mis manos se pasean en su pecho, su abdomen rígido y vuelven a subir por el pecho para quedarse detrás de su cuello enredando los dedos con su pelo. Un par de gemidos roncos se arrancan de los labios de Peeta y son acallados por mi boca que no se cansa de rozarse con él. Lo empujo decidida y la espalda de Peeta se recuesta sobre la tierra húmeda su manos bajan y desesperadas por mis espalda sin dejar ningún centímetro desatento de sus caricias y cuando llega al borde de mi espalda se detienen enterrando los dedos contra mi piel lo que me hace suspirar y sólo soy capaz de separarme un instante mirarlo a los ojos, luego bajo la cabeza y le susurro al oído "puedes tocarme más, Peeta" Eso es suficiente para que sus manos bajen y para que su boca choque nuevamente con la mía.
Espero que les haya gustado :) Muchas gracias por leer y por la buena onda! Sobre todo a mis lectoras fieles! Prometo nombrarlas una por una en el capi que viene jajaja
Perdón por la demora, pero estoy con muchas cosas en la Universidad y empezaremos con las primeras evaluaciones, así que por eso tardé tanto, mil perdones!
Saludos, Javi.
