DECLARO: que los personajes y la base de la historia son creación de Suzanne Collins y su adaptación presentada a continuación es de mi propiedad.


Capitulo 19:

Han pasado un par de semanas y las cosas van relativamente bien para todos, o casi todos. El Distrito Doce ha vuelto a la vida, con muchas personas nuevas, niños corriendo por todas partes, con la escuela a punto de comenzar a abrir todos los días, el ex Quemador repleto de almacenes y con una fábrica en construcción. Si, después de pensarlo mucho y de investigar otras de las materias o economías a las que podía dedicarse el Doce, decidieron que la medicina era una de las más importantes y que la diversidad de plantas que ofrecían los valles harían el trabajo mucho más rápido. La noticia me sorprendió y me hizo pensar en mi madre y en Prim y en lo distinto que habría sido todo si desde un comienzo nuestro distrito hubiese estado a cargo de las medicinas del Panem.

Por otra parte, Peeta estaba encargándose de darle vida nuevamente a la panadería de sus padres, se iba todas las mañanas y daba las instrucciones de la reconstrucción para luego volver a casa a pintar. Las cosas entre nosotros estaban bien, los besos cada vez eran más seguidos, mis pesadillas irrumpían nuestros sueños, pero siempre estaban sus abrazos y sus besos para darme consuelo.

En el caso de Johanna, estaban las cosas relativamente bien. Peeta estaba enseñándole a hornear pasteles, me acompañaba seguido al bosque y se estaba volviendo una rutina pasar las mañanas en el bosque conversando, pero al pasar los días, sentía a Johanna incómoda al mirarme cazar, por lo que decidí enseñarle a usar el arco y el brillo iluminó sus ojos cuando se lo propuse, quizás llevaba mucho tiempo queriendo hacerlo y no se atrevía a preguntármelo, pienso. Pero al pasar los días seguía sintiéndola extraña, quizás algo le hace falta y así que decidí averiguarlo.

Quién sí me preocupaba era Haymitch, hace un par de días había recibido una llamada mientras estábamos en su casa cenando e hizo que se pusiera pálido y que sus ojos se nublaran con algo que parecía una mezcla de tristeza, miedo, terror y culpa. Llevaba días saliendo a caminar por horas desapareciendo, ayer sin ir más lejos, había salido todo el día dejando a Peeta totalmente preocupado por su actitud, porque al igual que yo se había dado cuenta del cambio que Haymitch estaba teniendo a partir de la llamada, pero eso no fue lo más sorprendente, lo más terrible fue cuando después de estar todo el día fuera apareció tan borracho que era casi irreconocible su nuevo yo y no era capaz de mantenerse en pie solo. Peeta entró a su casa discutió fuertemente con él y luego lo metió a la ducha con agua helada y aún vestido, algo estaba pasando con Haymitch que nos estábamos saltando.

Como Peeta estaba tan enojado, le pidió a Johanna que le preparara algo para comer y mucho café para que se desintoxicara, porque probablemente si él lo veía le daría una paliza, además después me explicó que casi tiene un ataque, que se tuvo que afirmar del respaldo de una silla mientras las imágenes se alejaban y la mente se volvía a aclarar, y Johanna aceptó de inmediato. Ella conocía mucho mejor que yo los ataques de Peeta y no quería arriesgarlo a uno de nuevo.

Por todo el escándalo de Haymitch, Peeta durmió en mi casa. Esta noche no tuve pesadillas, pero fue Peeta quién despertó gritando reiteradas veces, pero no quería hablar conmigo al respecto, no quería contarme que soñaba y supe que estaba vez no eran sueños sobre perderme, porque las lágrimas le mojaban las mejillas aún cuando lo abrazaba con fuerza susurrándole que todo estaría bien, que sólo había sido un sueño. Pasó la noche prácticamente en vela y yo no había pegado ojo preocupada por él, sólo me acurruqué en su pecho trazando dibujos sobre su pecho mientras lo escuchaba respirar pausadamente hasta que sentí que se volvía profunda y lenta y cuando subí la vista noté que al fin se había quedado dormido, pero ya estaba a punto de amanecer, así que cerré los ojos relajando los músculos esperando poder dormir un par de horas.

Desperté antes que él, casi tres horas después, y salí de la cama sin hacer ruido, me duché y vestí con la ropa del día anterior para luego bajar a preparar el desayuno. Serví dos tazas de café, porque con otra cosa no sobreviviríamos el día y calenté el pan horneado de ayer haciendo tostadas suficientes para ambos, saqué la mermelada de la nevera y lo dejé todo en una bandeja.

- Hola – dijo Peeta ingresando a la cocina con aspecto soñoliento y cansado. Tenía el pantalón de pijama y la playera arrugadas y el pelo totalmente alborotado haciéndome sonreír, porque aún cuando sabía que se sentía horrible lucía precioso- Me asusté cuando no te encontré – dice masajeándose los ojos dormidos-

- No quise despertaste, no dormiste mucho –le sonreí acercándome a él para abrazarlo y besarle el pecho- Te ves tan lindo con esa cara de sueño – dije soltando una risita-

- No es gracioso – dice poniendo las manos en mi cintura- No te dejé dormir, lo siento- dice agachando la mirada apenado-

- Bueno, muchas veces tú no has podido dormir por mis pesadillas – digo encogiéndome de hombros- Además me gusta saber que puedo estar para consolarte yo ahora – sonrío acariciándole el pelo alborotado y luego me acerco para besarle los labios con lentitud y él responde mi beso profundizándolo lo suficiente para luego alejarse- Buen día- le susurro-.

- Ojalá lo sea – sonríe tristemente y luego me abraza- Gracias- susurra junto a mi oído y me hace vibrar-

- Bueno, ya que estás aquí, ¿Qué te parece si tomamos desayuno? – el asiente sonriendo-

- ¿Por qué mejor no vamos a el sofá? – me propone y asiento tomando la bandeja, pero él me la quita de la cabeza y me hace un seña para que camine delante de él y suena el teléfono sorprendiéndonos, así que me acerco a contestar-

- ¿Diga? Hola Johanna, ¿le pasó algo a Haymitch? – digo mirando a Peeta que frunce el entrecejo- Claro, comprendo. No, no te preocupes, mañana iremos sin falta. Está bien. – pero me callo para escucharla- ¿y tienes alguna sospecha? –pausa- ¿Estás segura? Es que… Claro. No, no, estoy sorprendida nada más. Claro que me agrada, es una noticia genial. OK, entonces iremos esta tarde, un beso- digo antes de colgar-

- ¿Qué ha pasado? – me pregunta preocupado y molesto a la vez-

- No ha pasado nada, sólo dice que no irá a cazar conmigo porque se quedará cuidando al casi rehabilitado – digo imitando la voz de disgusto de Johanna- No te preocupes, aparte de tener una resaca como nunca, debe estás bien – digo llegando hasta él para sentarme a su lado y acariciarle la mejilla- Peeta, entiendo que estés molesto y muy enojado con él, pero esta reacción no es normal y lo sabes- digo intentando calmarlo pero él no me mira- desde esa llamada que esta extraño-.

- Lo sé – susurra exasperado- pero no es razón, lo que sea, como para que reaccione de esa manera-

- Quizás si… - le susurro y una media sonrisa se curva en mi cama-

- Johanna sabe algo – afirma mirándome y yo asiento-

- Tiene una sospecha – digo mordiéndome el labio y Peeta alza las cejas invitándome a que siga contándole- En realidad es una excelente noticia y quizás ni siquiera sea la razón de por qué él esté actuando así, pero Johanna dice que sabe cosas y que lo más probable es que sea por ello y-

- Katniss, concéntrate – me dice nervioso y yo asiento intentando calmarme, porque me siento feliz y muy confundida- Dime que es lo que pasa-.

- Effie Trinket se viene a vivir al Doce – digo tan rápido que parece que lo escupo- será una de las maestras de la nueva escuela, dice Johanna que la llamó Annie esta mañana para contárselo – cierro los ojos y luego los abro sólo para ver la cara de confusión que representa Peeta-.

- Y qué se supone que enseñará… ¿Etiqueta y buenas costumbres? – dice irónico-

- No, será la nueva maestra de literatura – y Peeta alza una ceja- yo tampoco lo sé, Peeta. Pero por qué Haymitch se pondría así de mal, en el caso de que fuese por eso – Nos pregunto confundida- Yo siempre supuse que esos dos se gustaban, no había razón alguna para que se pelearan tanto-

- Porque Haymitch no la ha visto desde que fue encarcelada- dice Peeta- debe sentirse culpable, Effie no sabía nada y fue secuestrada como cualquiera de nosotros-

- Pero si Effie fue al Trece antes de que yo matara a Snow… Ella fue a prepararme- le digo sin comprender y Peeta niega con la cabeza- ¿No se vieron nunca? – le pregunto sin creerlo-.

- Haymitch la evitó hasta que ella se fue del Trece – me responde- Yo sé que él siente más que culpa por ella y sería capaz de apostar mi cabeza de que en algún momento ellos tuvieron algo- dice Peeta seguro-

- Hay algo más –me mira confundido- Annie le dijo a Johanna que Effie estaba… distinta – le digo tragando saliva-

- ¿A qué se refiere específicamente con "diferente"? – pregunta haciendo comillas con los dedos- Porque ninguno es igual desde que nos secuestraron o encerraron- dice moviendo la cabeza hastiado-

- No lo sé, no me explicó, dijo que hoy nos juntáramos a hablar y que me contaría todo lo que le dijo Annie – me encojo de hombros y me muerdo el labio- Lo que no comprendo es que, yo pensé que estaba bien, me refiero a que, volvió al Capitolio ¿no? – le digo confundida- Si volvió es porque estaba bien, ¿o no?- suspiro frustrada-

- ¿Cuándo volviste acá estabas bien? –me pregunta alzando una ceja y yo me encojo de hombros mirando al suelo- No, no lo estabas, pero aún así volviste a tu casa- sus cejas se comienzan a relajar y suelta un suspiro largo. No puedo estar molesto tanto tiempo- Volviste porque necesitabas estar sola, curar cosas contigo, comprenderlas, ver si podías empezar aquí otra vez y probablemente si no hubieses podido, si fuese muy doloroso y te dieses cuenta de que estar acá ya no vale la pena, tu te-

- Me habría ido a otro lado- respondo por él- Tienes razón- Lo miro a los ojos- Quizás ella necesita encontrar un nuevo lugar en donde empezar sin dolor- digo y Peeta acaricia mi mejilla-

- Yo creo que el dolor no se va, no lo olvidas. Sólo las cosas nuevas y buenas lo apaciguan, lo calman… Lo transforman –me sonríe- Yo por más que quisiera no voy a olvidar lo que nos pasó en el Capitolio, en los Juegos, al momento de los secuestros. No lo voy a olvidar, aunque te juro que lo intento. Pero ya no me duelen tanto, o no pienso en ellos, porque pensar en ti es más lindo y besarte mucho más – alza las cejas sugerente- porque pelear con Johanna es más divertido – sonríe y hace una pausa- he incluso hablar muchas horas con Haymitch sobrio es reconfortante- traga saliva y suspira molesto otra vez-.

- Ya sabremos qué le pasa Peeta – le acaricio el pelo y mi mano luego baja a su mejilla que se gira hacia mi contacto- Pero así como él te ha tenido paciencia todo este tiempo y te ha apoyado, es momento de que lo hagas tu por él- le sonrío y me acerco a sus labio para besarlo. Luego me acurruco contra su pecho y siento su corazón latir- A mí tampoco me hace gracia verlo borracho e idiota de nuevo- rodo los ojos-.

- Creo que iré a verlo…- me dice y no puedo evitar sonreír y me giro para mirarlo- Si, Katniss, tienes razón, yo debo hacer algo por él esta vez-.

- Así se habla- y lo beso contenta y me abraza y sin darme cuenta cuando me separo de sus labios estoy recostada en el sofá con su cuerpo sobre el mío- ¿Y e desayuno? – y sin responder me vuelve a besar-.


Hasta acá! Espero que les haya gustado, se nos viene NUEVO PERSONAJE! Y siguen faltando, eh. Pero quería que fuesen apareciendo paulatinamente, porque lo hace más real, todos van viviendo sus procesos por separado y son distinto, según yo, y es obvio que si nuestra Suzanne lo hubiese escrito, habría sido agónico el reencuentro de todos jajajaja!

Me escribieron por ahí, queridísima Sole, que se están haciendo muy cortos los capitulos, así que empezaré a alargarme :)

Chicas PROMETO, que en el siguiente las nombro a todas, pero es que ahora tengo que leerme un capitulo de un documento para la Universidad y si no empiezo ahora no llego jajajaja.

Saludos, cariños y abrazos por montones! Javi.