DECLARO: que los personajes y la base de la historia son creación de Suzanne Collins y su adaptación presentada a continuación es de mi propiedad.
Capitulo 24:
Luego de la larga conversación con Haymitch, decidí, bueno en realidad me convenció, de que quedarme en la cama no tenía ningún sentido, que mi mente, mi cuerpo y mi vida en general necesitaba seguir avanzando y para mí no hay ninguna forma mejor que cazando. Peeta sigue sin aparecer, después de estar toda la tarde metida en el bosque e incluso cuando volví a casa él no había llegado aún.
Lo estuve pensando mucho durante el día, y terminé llamando a Aurelius, que al igual que todos los demás, ya estaba enterado de lo que me había pasado. Haymitch se lo había contado en la mañana antes de ir a visitarme, y se alegró y sorprendió de escucharme al teléfono. Después de pasar casi media hora pegada al teléfono contándolo lo de los desmayos y mis pensamientos dolorosos sobre Prim, pasamos al tema "Peeta". No fue fácil, todavía no me acostumbro a hablar sobre Peeta y yo como una pareja, porque la verdad es que no sé muy bien que somos. La verdad es que no me había puesto a pensar detalladamente de qué es lo que ambos tenemos, porque es algo tan natural e íntimo que me hace sentir feliz, que no había tenido la necesidad de hacerlo. Pero como me puse tan nerviosa e incómoda, el doctor terminó dejando el tema inconcluso "Ya hablaremos de ello, Katniss".
Ahora, estoy pensando en que hacer y me paseo como león enjaulado de un lado al otro del salón. Me siento incómoda, aburrida y sola, Johanna se fue al Trece esta mañana, corresponde su viaje mensual para chequearse con el equipo del doctor Aurelius. Haymitch, por otra parte, me dijo que estría leyendo, aunque muy bien sé, que necesita estar solo por todo esto que está pasando con Effie y su inminente regreso y Peeta… Peeta ha estado perdido todo el santo día y si mi orgullo me permitiera decirlo en voz alta, expresaría que lo extraño. Ya son cerca de las siete de la tarde, y me encamino a la puerta principal para salir al pórtico, sentarme en la escalerilla y poner la cara hacia el sol que en unos minutos comenzará a desaparecer tras los árboles.
Dejo los rayos de sol calentarme la piel, la briza típica de primavera soplarme en la cara y revolverme el pelo, mientras el olor a humedad que aún permanece en la tierra me llegue a la nariz. Abro nuevamente los ojos y veo como el cielo comienza a tornarse naranja y me es inevitable sonreír. Es el color favorito de Peeta, e incluso antes de saber que lo era, el atardecer era mi hora preferida del día. Otra vez cierro los ojos y me imagino a Peeta sentado a mi lado, su olor llegarme junto al olor de la tierra húmeda, sus ojos azul profundo develar los secretos de los míos y sus manos calentarme la piel con suavidad. Quiero abrazarlo y recibir su calor, que sus besos me roben el aliento y que sus caricias hagan desaparecer el frío, y cuando me percato de que esos pensamientos se desenvuelven en mi mente siento que el sol que le daba a mi cara se tapa con una sombra y me hace abrir los ojos de golpe.
- Srta. Everdeen –suelta con gracia su voz y me hace estremecer- Que afortunados son mis ojos de tener semejantes vistas… -susurra mirándome el cuerpo que tengo sentado sobre las escaleras-
- Hola –sonrió avergonzada. Me ha pillado pensando en él-
- Que bellas se ven tus mejillas sonrosadas –me susurra acercándose peligrosamente- ¿En qué pensabas, Katniss? –pregunta agachándose y sus manos quedan a cada lado de la escalera atrapando mi cuerpo- Espero que no sea en alguien… -dice tan cerca de mis labios que me tiembla el pulso cuando sus labios sólo rozan los míos sin besarlos-
- No te lo puedo decir –le explico negando con la cabeza y sus ojos se fijan en los míos sin alejar la distancia-
- ¿Por qué no? – me dice frunciendo el ceño y me hace tener que aguantar la risa- Vamos, Katniss. ¿Será que pensabas en mí? –me insiste y su olor embriagándome los sentidos me hace perder un poco el sentido-
- ¿Qué caso tiene, Peeta? –me encojo de hombros, me acerco a sus labios rozándolos y luego con las manos empujo su cuerpo para alejarlo del mío- No quiero herir tus sentimientos –digo al momento que me levanto y subo los escalones que me quedan y camino llegando hasta la puerta, pero su brazo me detiene, tira del mío y me pega a su cuerpo- ¿Qué? –sigo casi sin aliento-
- Espero que no estés pensando en ningún otro, Katniss- me dice como si fuese una amenaza, pero sus ojos brillan juguetones-
- ¿Sino qué? – le digo alzando una ceja, giro la cara pestañeando lascivamente y sus manos imprudentes rodean mi cintura y me pegan a él-
- Sino… -dice con un tono amenazante- Tendré que sacártelo… -suelta con seriedad-
Pero a pesar de su tono frío, una sonrisa enfunda su boca y alcanzo a reconocerla antes de que su boca se pegue a la mía dejándome sin aire. Me abraza con fuerza y sus manos recorren mi espalda mientras que nuestros labios se mueven dichosos capturando los del otro. Paso mis manos sobre su cuello, y acaricio la base de su cuello haciendo el beso más profundo, su cadera me atrapa contra la puerta y ante el inevitable contacto de nuestros cuerpos un gruñido se arranca de sus labios y los míos sueltan un gemido débil. Peeta aleja una de sus manos del endemoniado recorrido que hace contra mi espalda y siento como abre la puerta tras de mí, empujándome para entrar y cerrar tras de él, pero esta vez, quién queda prisionero entre la puerta y mi cuerpo es él. La pasión de su boca jugando con la mía hace que un escalofrío me recorra cada centímetro de la columna y no deje espacio sin sensaciones placenteras. Mi lengua bordea sus labios y esa caricia tan personal me sorprende al momento que la provoco, pero Peeta, quién se ha sorprendido también, abre la boca y captura mi labio inferior mordiéndolo con suavidad, para luego dar paso a un beso más profundo, donde en mi boca no hay espacio sin su atención. Cuando el aire comienza a hacerme falta y el golpeteo de mi corazón comienza a ser molesto contra mi pecho, me separo unos milímetros y con sus ojos pegados a los mío sonrío con tonta.
Mi pulso no está muy distinto al de Katniss, y esa sonrisa que me brinda me hace sonreír como ella. Su mirada demuestra algo distinto, aprobación quizás. Traga saliva intentando contener la calma que le queda en el cuerpo, pero sé que tanto como yo, necesita esto. Mis manos siguen vagando en su cintura y tengo que recordarme mentalmente una y otra vez, que no puedo meterlas debajo de esa camiseta ajustada, porque la puedo asustar, pero siento como las manos me arden de la anticipación de tocarla. Y claramente, no es lo único que en este momento arde de anticipación.
No sé cuán consciente sea de lo que provoca en mí, aún cuando descubrió que mi cuerpo reacciona a sus caricias involuntariamente, o que siento deseo e incluso excitación cuando me toca, no sé si está dispuesta a seguir avanzando y tampoco quiero preguntárselo. Entonces, ¿Cómo saberlo?. Una llama enciende los ojos de Katniss, y pega sus labios contra los míos con fuerza y siento como toda la sangre comienza a bombearme hacia aquella zona que parece despertar cuando Katniss me toca. Sin poder soportarlo más, juego con el borde de su camiseta anaranjada y como no percibo rechazo de su parte introduzco las manos, recorriendo su suave piel. Con cada caricia y espacio recorrido, su piel se eriza a mi tacto y eso me hace sonreír contra su boca que sigue presionándose contra la mía y un suspiro se arranca de sus labios cuando rozo el broche del sujetador sin soltarlo. Mis manos vuelven abajar y esta vez no se detienen en el borde de su espalda, sino que terminan el contacto apretando su trasero firme provocando que un suspiro ahogado salga de su garganta y me erice más la piel. De pronto, las manos de Katniss bajan de mi cuello, rozan mi pecho sobre la camisa arrugada y juguetean con la cinturilla de mi pantalón cuando llegan a él, mientras su boca hace cosas antes desconocidas contra mis labios, y ese roce junto con sus manos que tocan mi abdomen bajo la camisa hace que mi pelvis instantáneamente de un respingo, suelte un suspiro y roce su cuerpo con presión, entonces Katniss se tensa detiene sus manos sobre mi abdomen y separa sus labios para mirarme sorprendida. Creo que me ha sentido por primera vez.
Sus ojos están sorprendidos y pareciera que van a salírsele de órbita de tan abiertos que los tiene. Sus labios están hinchados y rojos por el roce, la piel húmeda, el pelo revuelto y los ojos a pesar de la sorpresa le brillan, luce hermosa.
- Kat… -intento hablar mientras mi pulso intenta volver a la normalidad- Katniss, yo…
- Si sé –agacha la cabeza y niega ruborizada- Yo no debí-
- ¡No! –le digo tomando su rostro con mis manos, no puedo dejar que se arrepienta- No, tú querías hacerlo y yo también –intento explicarle como si fuese algo natural, pero las palabras salen apuradas de mis labios y la asusto un poco- Cariño, ¿recuerdas lo que hablamos en el lago? – y ella asiente- Nos vamos a dejar llevar si es que queremos y llegaremos a donde queramos –explico más tranquilo- ¿Tú querías?... Tocarme me refiero – Noto como lo duda y su mirada intenta evitar la mía incómoda, pero la obligo a mirarme- ¿Sí o no, Katniss? –le insisto con suavidad-
- Si… -dice en un susurro y mi corazón la un vuelco haciéndome sentir imbécilmente afortunado-
- Bueno, yo también – le digo mirándola a los ojos- No va a pasar nada que no queramos, ¿bueno? –le susurro, sus manos rodean mi espalda y esconde la cara en mi pecho- Esto es demasiado vergonzoso –suelto en un suspiro de pronto, porque por más que intente tranquilizarla, ¿a quién engaño? Estoy tan nervioso y abochornado como ella-
- Si lo es… -y la abrazo aún con la espalda pegada a la puerta- Peeta, esto, esto es… arrrg! –gruñe contrariada por todo lo que está sucediéndonos-
- Siento lo mismo –le digo con una risa burlona ante su gruñido-
- ¿De donde te salió la valentía, Mellark? –dice en un susurro con la cabeza aún escondida en mi pecho- Hace un par de días, casi te moriste de vergüenza cuando hablamos de –y deja las palabras flotando en el aire-
- No lo sé… -niego con la cabeza y mi pecho se llena de aire y lo bota de golpe- Es que quiero intentar pensar que esto es normal –cierro los ojos y tiro la cabeza hacia atrás dejándola apoyada en la pared- Nunca he sentido este tipo de cosas por nadie, y es tan nuevo como para ti y… -no soy capaz de continuar porque siento sus manos acariciar mi espalda haciendo pequeños círculos con los dedos- Katniss… -suspiro con la mandíbula apretada- creo que será mejor que tomemos un poquito de distancia… -su cabeza ahora se aleja de mi pecho y se acerca a mi cuello impregnándome del cálido olor de su pelo y luego de un momento se aleja de mí y me mira-
-Hola… -me dice sonrojada y aun con los labios rojos. Me mira y acerca sus labios para dejar un suave beso sobre mis labios y recuerdo que ni siquiera nos hemos saludado hoy-
- Hola- digo tomándola de la cintura y sin poder contenerme profundizo el beso, pero mi consciencia se remueve inquieta o suficiente como para detenerme. Nuestras miradas son de cariño en donde las palabras sobran- ¿Te he asustado? –le pregunto acariciándole la mejilla-
- No, sólo me has… sorprendido –y el color rojo se le enciende con furia en las mejillas- Nosotros nunca… -mueve los ojos sugerente lo que provoca una carcajada en mi- Bueno, incluso cuando hablamos en el lago, y después nos besamos y… -vuelve a mover los ojos sin decir nada, porque ese día nos tocamos sin restricciones, pero sin llegar a aquellas zonas que nos intimidan aún- bueno, no te había sentido de esa forma –dice de una vez con los ojos cerrados y sé que se refiere a mi pelvis-
- Bueno, ya te lo había dicho, no puedo evitarlo –digo mordiéndome el labio y siento mi cara arder-
- ¿Cómo te fue hoy? –me pregunta después de un largo silencio en el que sólo nuestras miradas hablaron por nosotros- ¿Y dónde anda vas? – Me dice entrecerrando los ojos y sonrío-
- Hoy me quedé a ayudar a armar unos paneles de la panadería –le explico mientras tomo de su mano y avanzo hacia el salón, sentándome en el sofá y la invito a hacer lo mismo- Tenía ganas de ayudar en la reconstrucción, más que sólo ir, dar instrucciones y volver- le digo y ella asiente- Te he extrañado –le digo abrazándola-
- Yo también –me susurra al oído- Haymitch estuvo aquí… - y me cuenta con lujo de detalle lo sucedido en su habitación y lo que le dijo de Effie-
- ¿Y cómo estás ahora, cariño? – le digo angustiado y el nudo que se me posa en la garganta comienza a desaparecer cuando me sonríe otra vez-
- El doctor dice que es normal, que es como con tus ataques, que comenzaré a controlarlos o a reconocerlos, pero que le gustaría verme en persona –se encoge de hombros-
- ¿Y tú quieres ir? –le pregunto-
- Es difícil aparecerse en esos lados, pero debo hacerlo, además quiero ir a ver a mamá –me sonríe de medio lado, sé que estar distanciada de ella la hace sentir débil. Si bien, las cosas nunca han sido perfectas en esa relación, es la única persona de su familia que le queda. Aunque espero que más adelante, tengamos la nuestras, si es que esto llega a funcionar. Aunque yo no lo dudo, la tendremos- ¿Peeta? –me pregunta ladeando la cabeza- ¿En qué piensas?
- En ti –le digo sonriendo y ella hace lo mismo y mueve la cabeza en desaprobación- ¿Qué, prefieres que piense en otra? –me mofo y cierro los ojos haciendo como que me imagino a otra persona-
- Ni se te ocurra, porque te mato –dijo tomándome de la camisa con fuerza, para después plantarme flor de beso-
Mi gente maravillosa! Espero que les guste, gracias por leer y perdonen los pocos capis que he estados subiendo, pero pasa que la Universidad se está poniendo difícil con los tiempos!
MUCHAS GRACIAS POR CADA COMENTARIO! De verdad que entre Peetkat y Anfitrite Me han hecho llorar de alegría, no puedo creer que sean capaces de decir cosas tan bellas de como escribo y de lo significativo que llegan a ser mis capis o sus mensajes. MUCHAS GRACIAS, GRACIAS INFINITAS! Me hacen sentir infinitamente especial :D
Muchos cariños, gente linda. Javi
