DECLARO: que los personajes y la base de la historia son creación de Suzanne Collins y su adaptación presentada a continuación es de mi propiedad.
Capitulo 28:
Salgo de la ducha con el pelo mojado y la piel caliente a raíz del agua, me envuelvo en una toalla y las piernas me tiemblan, simplemente me siento en el borde de la tina y aún cuando el baño está lleno de vapor caliente el cuerpo me tiembla, pero no es el frío. Ha pasado una semana desde que visité a Peeta en la panadería, la misma semana desde que esa noche conversamos sobre nosotros, una semana desde que decidimos que hoy será nuestro momento, una semana desde que no dejo de pensar en otra cosa.
La tarde que visité a Peeta en la panadería, luego de que todos se fueran pasamos a ver a Sae a la cocinería, en donde nos llenó de comida deliciosa, de comentarios amorosos y retos por no ir a verla tan seguido. Nos contó que su nieta llegó alucinando del colegio esa tarde, contándole que la ex escolta del los Tributos del distrito Doce era su nueva maestra de Lengua y que también le haría Literatura a los más grandes, lo que a su nieta tenía sorprendida era que se veía distinta, joven e incluso muy atractiva, lo que hizo que nadie la reconociera hasta que se presentó y explico porque estaba allí. Sae nos contó sorprendida y un poco desconfiada, nos preguntó sobre nuestra opinión al respecto, pero con Peeta sólo nos dedicamos miradas cómplices y tranquilizamos a Sae explicándole que Effie es completamente distinta.
- Ay niños, como ha cambiado todo en este lugar –nos dijo suspirando incrédula-
Cuando volvimos a casa, cocinamos con música suave de fondo, conversación de todo mezclado con besos y caricias furtivas. Comimos en tranquilidad, pero la leve tensión se sentía entre nosotros y para cuando terminamos de lavar y secar la loza estábamos muy cansados.
- No doy más- dijo Peeta tirando el paño de secar sobre el mesón- Creo que me iré a casa a descansar. Nuestra conversación tendrá que esperar-me dice acercándose a mí para dejar un beso en mi mejilla y salir de la cocina a paso tranquilo-
- ¡Peeta! – lo llamo mientras lo sigo, veo como atraviesa el salón y se gira sobresaltado hacia mi- Yo… bueno –respiro y me armo de valor para que las palabras salgan de una vez- Yo, quería saber si te quieres quedar a dormir… - Su rostro se ilumina y me sonríe alzando una ceja y ese gesto hace que el cuerpo se me estremezca y el color me suba a las mejillas-
- ¿Estás segura? – me preguntó sin moverse de su lugar-
- Peeta, te has quedado otras veces a dormir conmigo- le digo encogiéndome de hombros, pero sé a qué se refiere- Tengo ganas de que te quedes –le aclaro dando un paso dudoso hacia él-
- Sabes a qué me refiero… ¿Estás segura? Digo, ahora que ya sabes que ambos queremos – se encoge de hombros- Yo no voy a apurarte a nada, no te sientas presionada- yo niego con la cabeza- Además no hay nada que hablar, ambos sabemos que quiere el otro- me explica intentando estar tranquilo, pero sé que se siente nervioso como yo- Tenemos que tratarlo con naturalidad – me dice-
- Por eso, me gustaría que te quedes y duermas conmigo, abrazados – le insisto- Quiero que lo tratemos como algo natural. Somos personas que se quieren, ¿no? – le sonrío, pero las manos me tiemblan así que me las tomo sobre el vientre-
- Entonces me quedo contigo –me dice acercándose a mí con lentitud- ¡Haymitch! – dice llevándose una mano a la frente y me hace pegar un brinco- Tengo que ir a avisarle, además, así voy a buscar un poco de ropa-
- Bueno, pero no tardes- digo mordiéndome el labio y me sonríe- Mientras tanto llamaré a Aurelius, todavía no es tarde y no lo he llamado hoy. Debo hacerlo todos los días –digo de mala gana, porque me siento como controlada, pero sé que debo hacerlo-
Salió de mi casa hacia la de Haymitch y cuando yo ya había terminado de hablar con Aurelius, él aún no volvía, así que subí a ordenar un poco mi habitación, ya que con la locura de salir en la mañana, no había hecho la cama. Cambié sabanas y cuando dejaba el último cojín sobre la cama Peeta apareció en el umbral de mi habitación.
- No te sentí entrar ni subir las escaleras –le explico sorprendida cuando lo veo apoyado en el marco de la puerta con una bolsa de género en la mano-
- Estabas concentrada con la cama- me dice cruzándose de brazos en el mismo lugar y yo me acerco a él y descruza los brazos y me abraza con ternura después de tirar la bolsa por sobre mi hombro en dirección a la cama- Cuando te concentras en las cosas bloqueas los sentidos –me susurra y su aliento me roza el cuello- y frunces el ceño –dice separándose de mí y me pasa los dedos por donde se me forman las arrugas- Bueno, señorita, creo que no seré una gran visita, porque de verdad estoy muy cansado –dice al tiempo que bosteza y me hace sonreír-
- Voy al baño a cambiarme –digo al tiempo que dejo un beso en su mejilla y tomo mi pijama de la silla que hay en la esquina de mi habitación-
Cuando volví, Peeta estaba parado a un lado de la ventana. Está acostumbrado a dormir con la ventana abierta y con el calor que ya comienza a desprender la avanzada primavera no ayuda mucho. Me quedé observándolo con el pantalón deportivo ancho y el cuerpo descubierto hacia arriba marcando sus brazos fuertes, su abdomen más rígido que cuando lo conocí y el pelo dorado revuelto, se ve perfecto y las ansias me suben dejando cosquillas en todo el cuerpo. Y cuando se giró para mirarme, su sonrisa fue suficiente para que me las piernas me temblaran. Una vez en la cama estiró su brazo dándome espacio para ocuparlo como almohada, su respiración era tranquila y el silencio completamente cómodo. Pero no puedo evitar romperlo, las dudas me están comiendo la cabeza.
- ¿Tienes miedo? – le pregunto en un susurro, no sé si está dormido, pero tiene los ojos cerrados-
- Tanto como tú… - me susurra sin abrir los ojos y yo tampoco me muevo para que lo haga-¿A ti que te da miedo?
- Todo –digo botando el aire que mis pulmones contenían- me da miedo el acto en sí, me da miedo que me duela, me da miedo… -dudo un instante pero el brazo de Peeta me aprieta más hacia su calor- me da miedo que… que, que no te guste –lo siento contener el aliento un instante y luego comienza a respirar otra vez-
- Eso es imposible… -sonríe y puedo lograr distinguir su sonrisa en la oscuridad-
- ¿Cómo sabes? Nunca lo has hecho- le digo y mi mano juega en su pecho desnudo-
- Porque eres tú, porque soy yo… somos nosotros, cariño- sus ojos aparecen entre la penumbra y me mira-más allá de lo físico, nosotros tenemos conexión interior, que es más que suficiente…- dice pasando su mano por mi rostro- Si, te soy sincero, también tengo miedo de hacerte daño…
- ¿Por qué? – le pregunto confundida- Peeta, no tienes un ataque hace más de un mes, y con la discusión de Haymitch pudiste controlarlo antes de que pasara…
- Bueno de eso también tengo miedo –entonces no comprendo que dice, pensé que se refería a eso con lo de hacerme daño- Me refiero… -suspira- menos mal que estamos a oscuras –sonríe- pensé que iba a ser lo suficientemente maduro como para hablarlo- y eso provoca que su cuerpo vibre a raíz de la risa y yo hago lo mismo- Bueno, cariño, me refiero a que… para hacer lo que queremos hacer… Dios, es invasivo, ¿me explico? –suelta nervioso-
- Oow…-suelto en un susurro, porque he comprendido. Él debe introducirse en mi y, según lo que dicen los libros y lo que nos dijeron en la escuela es doloroso, pero no sólo para las mujeres- Entiendo –asiento-.
- He leído mucho y para las chicas es más terrible que para nosotros…-
- Peeta, será como salga y deba ser… -le digo suspirando- no te voy a decir que no pienso en ese aspecto, pero… Si sigues siendo tan maravilloso como lo has sido hasta ahora, supongo que saldrá bien… -me encojo de hombros-
- Katniss, ¿estás segura de que quieres que nosotros..? – y se incorpora sentándose en la cama- Yo sé que quiero, pero puedo esperar hasta que-
- No quiero que esperes más… -le susurro mirándolo a los ojos- Quiero hacerlo contigo, Peeta- y siento que la piel se me enciende de a poco por la forma en la que Peeta me mira- Debemos prepararnos para ello supongo… -me muerdo el labio y su mirada se posa en mis labios-
(Tócame- Despertar de Primavera: watch?v=NwSHBAAzC1E)
Mi cuerpo, como si se mandara sólo se acercó a él y se fundió con él en un beso que al instante se volvió profundo y rápido. Las manos de Peeta bajaron por mi espalda y su lengua entró en mi boca como si le perteneciera, mi cuerpo se estremeció cuando mis pechos debajo de la delgada camiseta rosaron su pecho desnudo y mis manos pasearon por su duro abdomen. Peeta dio un respingo cuando mis manos tocaron sus tetillas sin intención alguna y la sensación del escalofrío de su cuerpo transmitiéndose por el mío fue tan placentera que lo repetí un par de veces. Me empujó recostándose sobre mi cuerpo, dejándome atrapada entre su cuerpo y el colchón y su boca dejó la mía para bajar por mi cuello, en donde, lamió, mordió y marco a su antojo. Mi cuerpo nublado por las reacciones se arqueó inconsciente pegándose a su cuerpo. Las manos de Peeta volvieron a subir por mi cuerpo y sin previo aviso se aferraron a mis pechos, la tarea me dejó sin aliento y me hizo soltar un gemido tan profundo que Peeta se estremeció. Mis manos bajaron y temblorosas se aferraron a su trasero y jugaron con la cinturilla de su pantalón.
- Katniss…-dijo en un gruñido, al mismo tiempo, que mi cuerpo se arqueaba otra vez y sus manos se colaban debajo de mi camiseta subiéndola-
- Tócame, Peeta- solté jadeando- Tócame… -susurré-
Levanté los brazos para que sacara la prenda por mi cabeza y el contacto con su pecho, piel con piel, la inhibición de mi cabeza y el roce mi hicieron perder la locura. Mis manos se metieron debajo de su pantalón rozándole la piel y como reacción el cuerpo de Peeta empujó hacia el mío.
- Katniss… -volvió a gruñir mi nombre- tenemos que parar o…
- ¿o qué? – y nuevamente una ola de calor me recorrió el cuerpo cuando la boca de Peeta siguió bajando hasta que atrapó uno de mis pezones erguidos- Peeta… -solté entré la nebulosa de sensaciones- Un poco más y paramos…
- No quiero parar- susurró contra mi piel ardiente- Tócame Kat… -
Sus manos ásperas me acariciaron el vientre y sus ojos se posaron en los míos pidiéndome permiso para seguir bajando. No fui capaz de decir nada, sólo cerré los ojos, pero sus manos dejaron mi cuerpo, besó mis brazos hasta que subí las manos y las enlazó con las mías. Sus labios volvieron a atacar los míos con pasión y solté su mano, la curiosidad era más fuerte que yo y ya habría tiempo para arrepentirse o sentirse avergonzado, así que mis manos bajaron nuevamente por su pecho, pero esta vez lo empujé y mi cuerpo se subió a horcadas sobre el suyo. Cuando nuestros ojos se cruzaron ambos sonreímos nerviosos y me recosté sobre él, mis labios se demoraron sobre su cuello, marcándolo como marcó el mío, mis manos subían y bajaban por su cuerpo y con ellas comenzó a bajar mi boca, dejando besos por la piel de su cuerpo. Cuando una mano traviesa estaba a punto de perderse debajo de su pantalón para tocar su hombría completamente rígida bajo mi cuerpo, una de sus manos detuvo la mía.
- No podemos… -me dijo con la voz entrecortada y grave- Kat, si me tocas más no podré parar… -me advirtió- Lo nuestro debe ser especial, amor. – Se incorporó y me abrazó contra su pecho húmedo. No sé cuando tiempo habremos estado abrazados, pero su calor y cercanía, lejos de hacerme sentir incómoda, me dieron tranquilidad- Te amo, ¿lo sabes, verdad?- me dijo corriéndome el pelo pegado sobre la frente-
- Lo sé… -dije respondiendo al beso que me entregaban sus labios- Tu sabes que siento lo mismo, ¿verdad? –y una sonrisa amplia se desplegó en sus labios-
- Lo sé… -me besó otra vez- Será mejor que me vaya a duchar un poco… Necesito agua fría- dijo incómodo y me hizo sonreír y cuando su cuerpo abandonó rápidamente abandono la cama y se metió en el baño me hizo sentir frío y placer al mismo tiempo.
Cuando Peeta volvió, acordamos que sería la última vez que dormiríamos juntos, hasta que decidiéramos dar ese paso, porque estaba claro que no íbamos a poder aguantarnos. Básicamente, ya no me importaba, pero él quería que fuese especial y yo lo amé más por ello. Hablé con Johanna, luego de dudarlo muchísimo, porque una cosa es desinhibirse con Peeta y otra my distinta es que con Johanna las cosas sean fáciles, igualmente, el mismo día que regreso la ataqué con preguntas, curiosidades y datos para que todo saliera bien. Qué métodos tomar para no quedar embarazada, qué hacer para que Peeta también se relaje, cómo relajarme yo mientras él y yo llegamos a la unión completa. Peeta por su lado, no me ha dicho mucho, pero sigue tan cariñoso como siempre, creo que incluso más. Creo que como algo lógico, debe haber hablado con Haymitch, pero no sé a qué punto tienen confianza como para que logre abrirse con él.
Y hoy es el día, me levanto del borde de la tina, entro en mi habitación y veo la ropa que Johanna ha dejado para mí encima de la cama. Peeta me llevará a otro lugar, no sé específicamente a donde, porque es una sorpresa, pero me siento ansiosa y feliz. El miedo sigue en alguna parte pero de a poco se va transformando para dar paso a otras sensaciones que me llenan el cuerpo. Hoy Peeta y yo seremos uno, en cuerpo y alma.
VOOOOOOLVIIII!
Sé que soy lo peor, que no he subido, que la dejé para morirse, lo sé, lo sé y lo sé! Pero espero de verdad que me perdonen jajajajaja. Muchísimas gracias por seguir esperándome y si soy honesta, me bajaría más la inspiración si me dijeran que la extrañan o me mandaran mensajes que se yo! Como quieran.
La canción que puse para el momento arriba, es de un musical que se llama "Spring Awakening" (Despertar de Primavera) como esto lo escribo en español, les dejé la versión argentina que es excelente, pero pueden buscar la original, sale Lea Michele de Glee, si tienen un tiempo y les gusta el teatro y los musicales, véanlo es una gran obra! Personalmente, me gustó más la argentina, ¿será que somos más expresivos e intensos? Bueno, esa versión está entera en Youtube.
Espero que les haya gustado y espero sus comentarios. Un beso enorme, Javi.
