DECLARO: que los personajes y la base de la historia son creación de Suzanne Collins y su adaptación presentada a continuación es de mi propiedad.

ANTES DE LEER: He estado 5 días, literalmente escribiéndolo porque quería que fuese perfecto, es mucho más largo que los otros que he escrito, pero no quise dividirlo, es una forma de recompensar la falta de capítulos durante tanto tiempo. A medida que vayan leyendo, aparecerán títulos de canciones, espero que las pongan para que acompañen la lectura, así se lo imaginan mejor y se hace más cercano, según yo. Nos vemos al final.


Capitulo 30:

(Sara Bareilles - Bright Lights and Cityscapes Versión de 6.03 min.)

Siento a Katniss temblar bajo mis brazos, está ensimismada observando cada detalle de la habitación, recibiendo los olores, las sensaciones… dejándolas grabadas en su alma. Siento una emoción extraña en la boca del estómago, porque sé que le ha gustado, sé que el esfuerzo ha valido la pena y le ha gustado, lo siento. Siento que la sonrisa que tengo en los labios no se ve muy inteligente a los ojos de los otros, pero es que es imposible expresar lo emocionado que me siento. Pasan los minutos y espero quieto detrás de ella, es Katniss quien debe dar el primer paso posterior a la impresión de la sorpresa, y cuando comienzo a desesperarme y a cuestionarme cuanto más debo esperar, su rostro baja y mira al suelo un instante para luego mirar sobre su hombro y encontrarse con mis ojos. Su mirada expresa tanto que noto su calor expandírseme en el cuerpo. Una sonrisa temerosa al comienzo se empieza a dibujar en sus labios y poco a poco se extiende a lo largo de su rostro, traga nerviosa y emocionada y los ojos llenos de esperanza me hacen creer que todo es posible en un momento como este, me siento completo.

Katniss se gira y me abraza. Su calor me embriaga y el olor de su perfume me está calando cada célula emborrachándolas de su esencia dejando rastros imborrables de ella. Sus brazos me rodean la cintura con firmeza y se aferran a los músculos de mi espalda haciendo que mi piel se erice a causa del contacto ligero de sus manos. Mis brazos, mecánica e inconscientemente, rodean sus hombros, mientras una de mis manos se aferra a su cuello acercándola a mi cuerpo y como si un fuera poco, ahora están cada uno de mis sentidos embriagados con el aroma de su cabello. Cuando los minutos pasan y me siento perdido en el tiempo en que hemos estado abrazados, siento como el cuerpo de Katniss se aleja del mío y la sonrisa sigue allí, intacta en sus labios. Sus manos que reposaban en mis caderas ahora toman mis manos sin dejar de mirarme, se pone de puntillas y deja un beso en mi mejilla, haciéndome sonreír por aquel simple gesto.

- Gracias –susurra de repente sin soltarme-

- ¿Por qué me das las gracias? –le pregunto confundido, probablemente sé de qué se trata, porque cada vez que puede me da las gracias de salvarla- No deberías darme las gracias, Kat –me digo acomodando un mechón de pelo que se le ha escapado de la coleta-

- Es que yo…-intenta decir, pero la interrumpo-

- Pero nada –digo poniendo un dedo sobre sus labios y luego de verla rodar los ojos y encogerse de hombros alejo el dedo de sus labios y ella suspira recobrando la alegría- No quiero sonar poco humilde, pero creo que te ha gustado mi sorpresa… -sonrío nervioso y contento-

- Es perfecto –dice en una sonrisa amplia-

- Supongo que no tendremos que ir a ningún lado, la sorpresa estaba aquí –suelto recobrando la energía-

- Así parece…- dice Katniss arrastrando las palabras mientras los ojos le brillan en un destello de alegría-

- ¿Me permitiría? –pregunto ofreciéndole mi brazo en un gesto exagerado que arranca su melódica risa en el acto- Está muy risueña, Señorita Everdeen- le digo mientras recorremos el salón y llegamos a los almohadones que están regados en el suelo. La dejo mientras se acomoda y comienzo a encender cada una de las velas que hay en la habitación, cuando por fin termino, apago la luz y el ambiente se vuelve romántico e íntimo.

- Peeta, es perfecto, de verdad, no puedo creer que hayas hecho todo esto y-

- Así me lo había imaginado- la corto y ella sonríe sorprendida. Estoy seguro de que si apagara cada una de las velas sumiéndonos en oscuridad, su sonrisa sería necesaria pos si sola para darnos la luz necesaria.

Comemos entre risas, compartiendo los bocadillos que Johanna ha preparado con ayuda de Sae, compartimos el pan que hornee durante la tarde y bebemos con vino que le saqué a Haymitch de una de sus gavetas, brindamos cada vez que podemos. Nuestras risas llenan la habitación acompañadas por la música suave que suena de fondo, y los aromas se han mezclado creando un ambiente cálido, tranquilo, perfecto. Katniss saborea cada bocadillo con esmero y bebe el último sorbo de vino de su copa. Yo me chupo los dedos de la crema que me había caído y la risa de Katniss inunda la habitación, me acerco a tomar la botella de vino para servir más del brebaje en su copa y la mía.

- ¿Peeta, no será que quieres embriagarme? –sonríe divertida al recibir su copa con más vino. El efecto del vino ha hecho que Kat se relaje y su cuerpo se sienta cómo al igual que su cabeza-

- No, no pretendo emborracharte –sonrío- Lo que pasa es que quiero brindar –y Katniss se sienta derecha sobre los almohadones para prestarme atención-

- Otro brindis –dice suspirando- Bueno, y este a qué se debe…

(I'll Be - Edwin McCain Versión de 5.28 min. - Lyrics)

- Este es por nosotros, más que un brindis es una declaración –y Katniss alza una ceja sorprendida e intrigada- Durante todo este tiempo he sentido que he estado ensimismado en un sueño, que sigo siendo el chico que te seguía después de la escuela, el que cayó enamorado como tonto la primera vez que te escuchó cantar… el hijo del panadero que soñaba con que alguna vez te voltearas a mirarlo. Cuando estuvimos juntos en los juegos, tuve miedo. Nunca me atreví siquiera a hablarte y estaba marcado en mi destino morir sin que supieras que yo no tenía ojos para otra persona que no fueras tú. En los juegos, mi mayor deseo era mantenerte viva y terminaste siendo tú quien se encargó de mantenernos vivos a los dos… -mi mano se acerca a su rostro y lo roza, justo en donde debería estar la cicatriz que Clove le hizo en el ojo- y arriesgaste tu vida por mi…

- En ese momento no lo sabía, pero si te pasaba algo yo… -las palabras mueren en sus labios y su expresión demuestra la angustia- Cuando terminaron lo juegos no quería pensar qué era lo que pasaba entre nosotros, no quería sentir nada de lo que sentía, porque me hacía vulnerable. Después de pasar meses sin hablarnos, el alivio que sentí de volver a ser tu amiga fue reconfortante, pensaba que para mí eso era suficiente… pero estaba tan equivocada, Peeta –susurra acercándose a mí y suspira como lamentándose- Y después fue todo rápido, los segundos Juegos, el rescate, tú prisionero, la rebelión… me estaba volviendo loca, sin ti, con tu dolor, con tu lejanía –me abraza-

- Ahí me amaste… -susurro cuando pienso en que mi secuestro detonó todos sus sentimientos. Katniss se aleja de mí y me mira a los ojos-

-No, no te amé ahí –me dice con seriedad-

- Entonces… - y la inseguridad me cala profundo, quizás no me ama aún y lo que sintió fue lástima-

- No, no… -niega al instante dejando la copa sobre la mesa tomándome la cara entre sus manos, como si hubiese adivinado mis pensamientos- En ese momento desperté, Peeta. Desperté y mi corazón sintió cosas que no había sentido antes, que las había congelado en algún rincón. En ese momento me di cuenta de todo lo que había adormecido mis sentimientos y después de perder a Prim volvió a aparecer, haciéndome olvidar lo que sentía por ti –dice acariciándome mi mejilla- ¿Tú en qué momento supiste que me querías? –y sus ojos se iluminan-

- No lo sé –sigo con honestidad- no sé si fue cuando te escuché cantar, cuando te seguía después de la escuela o cuando cuidabas de Prim… No lo sé. Sólo sé que siempre te amé más y más –digo de repente e inhalo profundo- Kat… ¿a Gale, lo amaste? –suelto de pronto-

- Si –susurra y algo en mi se tensa, temía esa respuesta- Pero de una forma completamente e incomparable a la que puedo o no sentir por ti –me dice con una dulzura nueva en ella, sus ojos me miran con ternura y una tranquilidad que desconozco- en Gale yo veía seguridad, apoyo, autoridad…hermandad –me explica respirando pesadamente- nunca sentí ni por asomo semejante a lo que siento por ti-

- ¿Y qué sientes por mí? – le pregunto animándola a decirlo. Las dudas e inseguridades aparecen tan rápido como se van-

- Todavía no lo decido… -y sin más preámbulos me besa-.

Sus labios entran en un contacto suave con los míos, demorándose en cada uno de mis labios, y los suspiros salen casi silenciosos entre cada bocado de aire que tomamos. Paso los brazos por su cuello y corriendo el pelo que hay en su nuca aferro mis dedos a dicho lugar haciendo presión para acortar la distancia que hay entre nosotros y para que el beso se haga más profundo. Katniss que se remueve entre los almohadones, se acerca a mí y sus manos comienzan a jugar con mis brazos, rozándolos con suavidad. Me separo un poco de ella para admirar su rostro sonrojado, ella me mira y sonríe entrelazando sus manos con las mías que ahora están sobre sus mejillas y al instante tomo el mando del beso que ella ha comenzado, juego con sus labios, muerdo su labio inferior y pequeños suspiros se arrancan de sus labios hinchados de mis besos. Poco a poco, el beso comienza a hacer mucho más intenso, Kat abre la boca para darle paso a mi lengua que ya no aguanta un segundo más sin tocar la suya, el encuentro es inevitable y se tocan como si llevaran toda una vida haciéndolo, mientras sus manos se aferran a mi pelo revuelto.

Con un poco de presión, la empujo contra los almohadones para demorarme un instante más en sus labios, mi codo derecho se apoya entre los almohadones para no dejar caer todo mi peso en ella mientras mi mano izquierda comienza a bajar suavemente por el brazo de Katniss llegando hasta su vientre. La pierna de Katniss se flexiona provocando que su vestido se suba revelando piel que sólo he visto cuando la descubrí nadando en el lago, me muevo y acomodo una de mis piernas entre las suyas y dejo sus labios para volver a mirarla a los ojos, podría estar toda la noche tan sólo haciendo eso, su pelo revuelto aún en la coleta, sus mejillas rojas, sus labios hinchados, su pecho que sube y baja con una velocidad muy similar a la que se mueve el mío y un brillo tan magnífico en los ojos que si no tuviese suficiente autocontrol, me haría suspirar como idiota.

- Eres lo más hermoso que he visto nunca- me dice cuando sus labios están cerca de mi oído. No sé como lo hace, pero Peeta ha logrado que me vibre cada célula del cuerpo al sentir su aliento acariciándome el cuello- Y debo decir que en mi vida he visto muchas cosas bellas –y el comentario innecesario me hace reír-

- Bueno, entonces me sentiré halagada- digo mientras mi aliento roza su cuello también-

- Que risueña que estás, Everdeen –me dice separándose un poco de mí para rozar su nariz con la mía y su labio se estira intentando hacer contacto con el mío- Y digamos que no eras así… -dice alzando una ceja divertido-

- No, no lo era –digo sonando un poco más seria de lo que quería y subo los brazos a su cuello cruzando las manos cobre su nuca- todos hemos cambiado… Hemos crecido –digo tragando saliva y el silencio se hace presente entre nosotros, dando espacio a las palabras sin sonido que se expresan con tan sólo mirarnos el uno al otro-

(L.A - Stop the clocks)

- Estás segura que... – intenta preguntarme Peeta interrumpiendo nuestro silencio y sin responderle simplemente lo beso-

El beso ha dejado de ser amoroso, ha pasado de la ternura a la pasión, una pasión que ni siquiera sabía que pudiese existir, es necesidad, urgencia, pero que contiene una intensidad extraña que me hace sentir deseada e infinitamente amada. Los labios de Peeta han dejado mis labios para jugar con mi cuello besando y marcando a su antojo, mis manos vagan por su espalda y las suyas han bajado a mis piernas rosando suavemente, pero sin subir más de lo necesario. Noto que Peeta sigue conteniéndose y las manos me tiemblan involuntariamente cuando siguen acariciando su espalda y llega al borde de su chaqueta. Lo empujo para que se levante y sus rodillas que aún yacen entre las mías se apoyan en el suelo, me siento sobre los almohadones y estiro mis manos para tocarle la camisa de arriba abajo, subiendo lentamente hasta sus hombros, y cuando todavía me tiemblan las manos comienzo a deslizar su vestón oscuro para retirarlo de su cuerpo ante su atenta mirada. Me levanto y me arrodillo copiando su postura y dejo un beso fugaz sobre sus labios.

Peeta sube su mano hasta mi hombro, lo toca con delicadeza, estira la mano hasta mi nuca y libera mi pelo de la coleta haciéndolo caer por mis hombros. Su tacto es suave y delicado, me toca los hombros nuevamente, baja por el contorno de mis brazos, juega con mi mano y vuelve a subir, nunca pierde el contacto de mis ojos o mis reacciones y me regala una mirada tan intensa que la piel se me pone de gallina. Se acerca a mí y frente descansa sobre la mío, haciendo inevitable que note su aliento entrecortado golpeándome la boca, de vez en cuando deja besos esporádicos, es en ese instante cuando mis manos suben a su pecho, juegan con su camisa, mis puños la arrugan al aferrarse a ella y Peeta pone sus manos sobre las mías apretándolas contra su cuerpo un momento, para luego deslizarlas hasta el primer botón de arriba. Mis manos siguen temblando bajo las suyas, pero no se detienen ante la propuesta de Peeta, comienzo a desabotonar su camisa con urgencia, mientras Peeta busca el cierre de mi vestido en mi espalda y lo veo fruncir el ceño cuando no lo encuentra. Cuando por fin el último botón de su camisa está libre, paso las manos a lo largo de todo su abdomen que marca cada músculo de su cuerpo y noto como su pecho sube y baja anticipación y deseo.

Algo en Peeta se enciende y me devora la boca con un calor tan sofocante que pareciera que me voy a desmayar de la sorpresa, me aprieta contra su cuerpo abraza con fuerza pegándome más a él, y en ese momento descubre que el cierre se encuentra a mi costado derecho. Muerde mis labios y lleva sus dedos al cierre del vestido, bajándolo con rapidez. El vestido sede y se desliza un poco dejando a la luz el sostén sin breteles que hace juego con el naranja vivo de mis vestido. Peeta lleva la mirada a mi pecho que sube y baja al igual que el suyo, y la piel se me eriza con intensidad cuando él baja las manos hasta mis piernas. Comienza a subir el vestido sin perder la vista de lo que ofrece la piel descubierta y comienzo a hiperventilar cuando el vestido sube mi estómago, mis hombros y sale por mi cabeza. Una fuerza interna lucha contra mi instinto que desea llevarse las manos al cuerpo para cubrirlo, pero no lo hago, en vez de ello intento distraerme deslizando su camisa por los brazos para sacarlas de combate, mientras él se deshace de sus zapatos y calcetines, y es ahí cuando Peeta vuelve a atacarme con sus labios ansiosos recostándome nuevamente sobre los almohadones.

(Lo que no ves - Pol 3.14 Repetir hasta el final)

Todo se vuelve nublado, Peeta se recuesta sobre mí, pero esta vez ejerce presión y siento su entrepierna dura apretándose contra mí, su lengua hace que pierda la cabeza y mis manos se aferran a sus hombros intentando que no se aleje de mí, porque fuera de sentir miedo, esta vez quiero sentirlo contra mi cuerpo, completamente expuesto. Peeta sigue presionando y sus labios comienzan a bajar por mi cuello con besos húmedos, llegando hasta el borde del encaje que cubre mis pechos, se demora en ellos, besa y muerde y la sensación hace que mi cuerpo se arquee contra el suyo jadeando en el acto. Las sensaciones ya no son suficientes y por eso llevo las manos hasta el cinturón de su pantalón y cuando mis manos que ya han recuperado su movimiento normal sueltan la hebilla, el aliento de Peeta se condensa y se reanuda irregular cuando toco su bajo abdomen acariciando la línea de vello que ahí hay antes de soltar el botón de su pantalón.

Los minutos avanzan y entre beso y beso, no sé cómo, pero el pantalón de Peeta ha desaparecido junto con nuestra ropa interior. Ya está, es como si todo lo vivido haga sentido para llegar hasta esto. Mi piel está ardiendo, cubierta de sudor como si fuese su nuevo estado normal y el cuerpo de Peeta no está en una situación muy distinta, ya que lo siento arder sobre mi cuerpo. Si soy completamente honesta, cuando Peeta se deshizo de su ropa interior mi cuerpo tembló de anticipación y por primera vez de miedo, si bien había sentido su erección empujando contra mi cuerpo, es muy distinto a verla en ese estado de completa excitación, estaba claro que no iba a ser fácil nuestro primer encuentro, él era demasiado grande y yo estrecha, pero su mirada y sus caricias terminaron de calmarme.

De pronto, Peeta entrelazó sus dedos con los míos y colocó mis brazos sobre mi cabeza, sin soltar ningún instante nuestras manos unidas. Así mismo, bajó nuevamente los labios por mi rostro, mi boca, mi cuello y el pecho, hasta llegar nuevamente a la cumbre de cada uno de mis senos en donde chupó volviéndome un torbellino de sensaciones, de lo que sólo era capaz de gemir y retorcerme bajo su cuerpo. Pasó al otro pezón y repitió la acción volviéndome completamente loca.

- Peeta, hazlo ya –susurré en la cumbre de las emociones- No puedo más –sollocé arqueándome contra su cuerpo, haciendo que su erección rozara por primera vez mi sexo, lo que me hizo volver a gritar de anticipación- Peeta… -suspiré-

- Lo sé, amor, lo sé –susurró besando mis pechos-

Sin previo aviso, una de sus manos soltó la mía y lo siguiente que supe fue que me tocaba justamente donde nunca nadie lo había hecho antes, entre mis piernas. Si creía que el contacto con mis pechos había sido feroz, entre mis piernas no tenía palabras, era endemoniado. Sentía mi sexo completamente mojado y la sensación me dejó confundida. Peeta apretó una y otra vez un botón de carne que yace entre mis labios inferiores, descargando una corriente eléctrica por cada terminal nerviosa de mi cuerpo, a medida que movía su mano sobre ese punto mi respiración era cada vez más entrecortada y de pronto un dedo de Peeta se introdujo en mi arrancándome un grito inesperado que retumbó entre las paredes de la habitación.

- Ahhh… Peeta, por favor –y otra descarga eléctrica me derribó haciéndome jadear- ¿qué me estás haciendo? –jadee sin cordura alguna-

Entonces en ese momento, cuando me recuperaba Peeta se posiciono entre mis piernas, flectando mis rodillas para dejarle espacio necesario entre ellas y con firmeza sentí cómo empujaba en el mismo lugar en donde había sentido su dedo. La presión me segó un instante y el aire se arrancó de mis pulmones, Peeta soltó un gruñido que me dejó sorprendida, porque parecía de dolor, en ese instante frente al asombro y la molestia que producía entre mis piernas tomé su rostro entre mis manos para que me mirara a los ojos. Intenté preguntarle si se encontraba bien pero las palabras no salieron, simplemente asintió y me besó con dulzura cuando volvió a presionar quedando sin aliento y quitándome el mío, el dolor se expandió por mi cuerpo como un relámpago, pero tan rápido como llegó se fue, quedando el ardor soportable, por primera vez lo sentí completamente dentro de mí. Se quedó quieto un momento, supongo que esperaba a que mi cuerpo lo aceptara, así como también esperaba que su cuerpo se calmara, al parecer sintió dolor como yo. Pasaron los segundos, el ardor comenzó a desaparecer y la respiración de Peeta comenzó a hiperventilar de ansiedad, entonces sin hacer más larga la agonía subí mis manos a su trasero y presioné contra mi cuerpo, quedando sin aliento y con el cuerpo ardiendo de deseo. Peeta se apoyó en sus codos dándome espacio, atrapó su boca con la mía y comenzó a moverse con lentitud pero intensidad, dejándonos jadeantes en el proceso. La velocidad comenzó a aumentar y mi cuerpo comenzó a contornearse con el suyo, encajando a la perfección, como si hubiesen sido diseñados para juntarse. Mi respiración era rápida y los suspiros de Peeta eran cada vez más fuertes y roncos, mientras que yo sin poder controlarme comenzaba a gemir de placer. Su cuerpo empujando con frenesí me estaba llevando al extremo, como si algo entre nosotros fuese a explota. Peeta tomó mis brazos entrelazando nuestras manos sobre mi cabeza otra vez y mis piernas subiéndolas a sus caderas involuntariamente dándole espacio el roce fue tan exquisito que casi me desmayo al sentir la velocidad con la que ambos nos movíamos.

- Peeta… -grité cuando casi me dejo llevar en el abismo-

- ¿Ju… Juntos? –dijo con voz ronca, abriendo los ojos para mirarme con ardor-

- Juntos –sentencié y de pronto una explosión tan devastadora se dispersó en mí haciendo temblar mi cuerpo con descontrol, dejando todo en negro.


SHARAAAAAN! Debo decir que estuve muchos días escribiendolo, como les conté arriba, decidí hacerlo de ambos porque recibí un voto por Katniss, uno por Peeta y otro por ambos jajajaja, así que hice de ambos. La verdad, es que estoy contenta con como quedó, me esforcé un montón y espero de todo corazón que les haya gustado. Para ser honesta, espero todo tipo de críticas y comentarios que me ayuden a mejorar, además, creo que este capitulo vale la pena comentarlo, o no?

Muuuuchas gracias a quienes se han sumado en estos días, todavía no puedo creer que los seguidores de esta historia suban y que más gente se interese por ella, es como un sueño :D

Espero que les haya gustado y espero también, no demorarme tanto en el siguiente, dependerá de cuanto me animen jajajja. Saludos y cariños desde Chile para todos y todas.

Javi.