Aunque usted, no lo crea... HE VUELTO! :D
Capitulo 31:
Sentir el cuerpo caliente bajo las mantas es la sensación más común cuando te levantas, y esa pequeña brisa que roza tus manos heladas cuando están fuera de las mantas también lo es, pero tener un brazo protector alrededor de tu cintura, el calor de otro cuerpo protegiéndote y la respiración de un segundo en tu cuello hace que mi despertar sea completamente distinto a otros tantos que he tenido con la misma persona que está a mi lado. No quiero abrir los ojos, no quiero darme cuenta de que aún estoy adormecida, soñando con la posibilidad de tenerlo en mi vida por tiempo completo, que su olor masculino y tan particular sea una mala jugada de mis deseos de tenerlo conmigo. Después de nuestro primer encuentro, Peeta me tomó entre sus brazos y subimos a su habitación para seguir descubriéndonos y ahora yazco en su cama desordenada.
Aún intentando estirar ese pequeño extracto de cielo que se ha vuelto mi vida me giro hacia él sin abrir los ojos y sus brazos me reciben abrazándome a su cuerpo cálido, acunándome en su pecho desnudo, enredando uno de sus pies con los míos y besando mi frente con dulzura. Peeta debe estar despierto, siento como el ritmo de su respiración cambia y cómo sus dedos comienzan a peinar mi pelo desordenado, suspira cada tanto y no debo siquiera mirarlo para sentir lo que siente, sé que todavía no es capaz de creer que con tan poco sea tan feliz, ¿o eso es lo que yo siento? Daría mucho porque las sensaciones fuesen compartidas por él. Ahora una de sus manos, grande, firme y áspera se desliza por mi espalda de arriba abajo acariciando mi piel y recuerdo que estoy desnuda, inmediatamente noto como las mejillas se me colorean y un risita aflora de los labios de Peeta y sé que sabe que he despertado.
- Buen día –me susurra al oído y yo me remuevo perezosa pasando un brazo alrededor de su cintura- abre los ojos, cariño… -sigue susurrando al momento que besa mi cuello-
- Si los abro, ¿seguirás allí? –una risita cariñosa suelta Peeta cuando le digo y me siento una cursi incurable, Katniss Everdeen, ¿Dónde estás y qué te ha hecho este hombre? Me pregunto a mi misma-
- Si… -dice alejándose de mi cuello para hablar- No pretendo irme a ninguna parte…
Sonrío y lo dudo un instante, después con gracia abro un solo ojo para mirarlo y se carcajea divertido, tiene el pelo rubio revuelto, la barba de un día manchándole el mentón y la cabeza apoyada en un codo sobre el colchón, abro los ojos completamente y me sonríe, los ojos le brillan tan imperiosamente que me hace saltar el corazón al saber que es por mí, porque hoy no hay dudas, no hay cuestionamiento, él me ama y yo a él… si lo amo.
- ¡Oh! –suélto como si estuviese sorprendida llevándome una mano a los labios y él alza las cejas sorprendido al no comprender- ¡Peeta Mellark, eres real! –le suelto riéndome y él me abraza efusivamente-
- Muy graciosa chica en llamas –dice abrazándome. Acomoda su cuerpo por completo en el colchón, se recuesta sobre los almohadones de la cama y pasa un brazo detrás de su cabeza para después abrazarme con el que quedó libre- ¿Cómo dormiste? –me pregunta con ternura-
- Bien… Muy bien ¿y tú? –le pregunto jugando con mi dedo sobre su pecho haciendo figuras imaginarias-
- Mejor que nunca –responde enérgico y un silencio se extiende entre nosotros dejándonos relajados- Kat… -me llama y vuelvo mi vista a sus ojos brillantes, noto inquietud- ¿Te hice daño?
- No –niego con la cabeza y sé que otra vez estoy sonriendo, quizás ya sea parte de mi rostro tenerla. Me remuevo un poco y dejo descansar mi torso, -que sí aún está desnudo, pero que sigo omitiendo- y apoyo mi cabeza sobre mis brazos que descansan ahora en su pecho-
- ¿Y no te duele nada? –me pregunta acariciando mi pelo y yo vuelvo a negar-
- No es dolor, es como una sensación de ardor, nada muy terrible- le explico- ¿Tú? –le pregunto sencillamente, no creo ser capaz de elaborar una pregunta más explícita-
- No –niega. Me observa durante largos segundos mientras yo recapitulo lo sucedido en mi cabeza sin dejar de sonreír y sentirme relajada y de pronto Peeta rompe el silencio- Eres perfecta… -y la risa estúpida que sigue en su rostro me contagia-.
- Peeta, si sigues sonriendo así se te va a contracturar la boca y las mejillas- me burlo de él, aunque sé que mi situación es la misma y hace una mueca con cara de indiferencia-
- Es que todavía no comprendo cómo esto llegó a ser real –suelta de pronto- Hace casi 8 meses que estuve secuestrado, después la recuperación lenta, estar lejos de ti, la llegada acá, nosotros… -dice acercándose a mí y deja un beso que recibo con cariño- de millones de formas ha cambiado mi vida desde que estás conmigo-
- Bueno, mi mundo ha cambiado también, tanto como el tuyo, cariño –le digo acariciando su mejilla con el dorso de mi mano-
- Dilo otra vez- dice mirándome a los ojos y se ha puesto casi serio-
- ¿Qué cosa? ¿Qué pasa, Peeta? –pregunto frunciendo el ceño-
- Que repitas lo que dijiste… -sonríe como tonto-
- No entiendo que pasa- Peeta no dice nada, sigue esperando a que repita- dije que mi mundo ha cambiado tanto como el tuyo –repito confundida-
- No, Kat… me dijiste cariño –sonríe y yo me pongo tensa porque no me he dado cuenta de que eso ha salido como proyectil de mis labios-
- ¿Y qué tiene de malo? –le pregunto sentándome en la cama y alcanzo la sábana para taparme hasta el cuello nerviosa-
- Tiene que es primera vez que lo dices… -dice al tiempo que se sienta en la cama quedando de frente a mi-
- No es verdad, lo he hecho en otras ocasiones –"creo" pienso-
- Quizás, pero nunca me habías mirado con intensidad mientras lo decías- suelta Peeta cuando acerca su nariz a mi cuello haciendo contacto con suavidad-
- ¿Y te molesta? –digo en un susurro, ya que el cosquilleo que siento en el cuello se está desplazando por mi cuerpo-
- Claro que no… -susurra de manera ronca y un choque eléctrico me recorre la espada desnuda-
- Peeta… -digo agitada- tengo hambre, te parece si-
-Si, yo también tengo hambre- dice mordiéndome el cuello y sus labios comienzan a subir por mi cuello a mi mandíbula y sus manos toman las mías que sujetan las sábanas intentando quitármela-
- Te parece si hacemos el desayuno y… -las palabras se transforman en aire escapándose de mis labios-
- No es necesario, contigo de seguro quedo satisfecho- y sin más su boca se apropia de la mía, sus manos terminan de quitarme la sábana, su cuerpo me empuja dejándome recostada sobre el colchón con la cabeza hacia los pies de la cama-
- Peeta… es… es ta-tarde –susurro intentando resistirme, pero es imposible y aunque mi boca intenta alejarse de la suya y evita besarlo mis manos ya están recorriendo su espalda-
- Aja… -suelta entre besos y termino por rendirme, porque la presión ha aparecido entre mis muslos haciéndome olvidar lo demás-
De pronto, el cuerpo de Katniss comenzó a relajarse, sus manos que antes hacían presión sobre mi pecho para alejarme comienzan a deslizarse con suavidad y audacia por mi torso. Nuestras pieles poco a poco comienza a calentarse y nuestras respiraciones a agitarse. Acerco mi boca a la suya y el deseo comienza a desprenderse y a electrizar el aire, juro que podría estar haciendo esto todo el día con ella, debajo de mi cuerpo moviéndose de esta forma tan nueva, no puedo creer que hayamos pasado toda la noche haciendo el amor y sigo teniendo deseos de escucharla suspirar y respirar con mi nombre jugando en sus labios todo el día que comienza. Me hace sentir orgulloso, masculino y fuerte, porque sé que todo eso lo provoco yo. Hace no mucho tiempo atrás no me habría imaginado a Katniss y a mí en esta situación, ella no sabía siquiera que yo existía y si bien yo estaba vuelto loco por ella, simplemente intentaba llenar el espacio con otras chicas, pero ninguna me hizo sentir como me hace sentir Katniss.
- Peeta… -susurró ella retorciéndose bajo mi cuerpo haciendo que un suspiro se me arranque de los labios- es tarde-
Antes de que sus palabras comiencen a decirme que pare, atrapo su boca con la mía arrebatándole el aliento e invadiendo su boca con mi lengua. Katniss ha subido la pierna rodeando mi cintura y un gruñido vuelve a salir de mi boca dejando en claro el estado en el que me encuentro.
-Kat… -susurro cuando mi boca se separa de la suya para bajar por su cuello y marcarlo con los dientes- ¿Estás lista? –gruño contra su pecho mientras sigo lamiendo y mordiendo. Mis manos comienzan a colarse entre sus muslos-
- Hazlo ya, Peeta… -susurra con la voz ronca, pareciendo un ronroneo dejando irreconocible su voz, haciéndome perder la cabeza y el control por completo-.
Ambos seguimos acostados en el colchón desordenado y sé que no seré capaz de mover otro músculo en mucho tiempo. Tengo el cuerpo adolorido por el ejercicio, pero relajado y satisfecho. Katniss está acostada de estómago con su cabeza recostado sobre mi brazo extendido, otra vez se ha quedado dormida. Su pelo cae por su espalda desnuda, sus labios están levemente abiertos y su rostro parece inmaculado y perfecto. Ahora que duerme, puedo mirarla sin restricción alguna, las pecas que le manchan la nariz, sus labios gruesos y rosados, su pestañas oscuras, el pelo negro ondulado y desordenado por todas partes, las cicatrices de su espalda, recuerdo vivo del ataque de bombas incendiarias en donde murió Prim, su piel blanca mezclada con unas más oscuras. Perfecta.
Katniss se remueve perezosa una vez más, y yo no puedo hacer más que sonreír. Me acomodo en la cama quedando de lado para poder mirarla de cerca, mi cara está muy cerca de la suya y puedo sentir su respiración rozándome los labios. Mi mano sube acariciando sus brazos, sus hombros y aparta el pelo que le ha caído sobre los ojos. Kat vuelve a moverse y sus ojos comienzan a pestañar mientras que un bostezo se le escapa de los labios y cuando se acostumbra a la luz nuevamente sube la mirada.
- Me dormí... –dice soñolienta- Debiste despertarme si estabas despierto, lo siento –dice suspirando profundamente a causa del sueño-
- Tranquila, yo también he dormido un poco- le sonrío besando sus labios- Me encanta estar así –le susurro abrazándola-
- Ayy Peeta –suspiró- Ni me recuerdes que no llevo ropa o me pondré nerviosa de nuevo –susurró escondiendo la cara en mi pecho y al instante que el color subió y encendió sus mejillas-
- ¿No crees que es un poco tarde para sonrojase, sentir vergüenza o pudor? –susurré alejándola para que me mirase- Por cierto, haciéndole honor a la verdad… -dije acercándome a ella- tienes un cuerpazo.
- ¡Peeta! –dijo Katniss sonriendo sonrojada y yo la besé profundamente para hacerla olvidar hasta que sonaron los golpeteos en la puerta de entrada- ¿Y eso? –preguntó poniéndose nerviosa-
- Le dije a Johanna que no nos molestara y que distrajera a Haymitch –gruñí molesto-
- ¡Peeta, Katniss ABRANME YA! – gritó la voz molesta de Johanna mientras los golpeteos molestos eran cada vez más fuerte-
- Yo voy –dije bajándome de la cama mientras buscaba el pantalón en el suelo de la habitación, claramente no recibiría a Johanna con bóxer- Juro que si no es importante la mato.. –dije mientras abría la puerta de la habitación para bajar las escaleras. El golpeteo insoportable seguía acompañado de los gritos de Johanna- ¿¡Qué pasa!? –gruñí molesto-
- La Señora- la Señora… ¡La Señora Everdeen está en tu casa, digo, la de Haymitch preguntando por Katniss, apareció de sorpresa para visitarla y antes de venir corriendo ha preguntado por ti! –soltó de un sopetón Johanna con las mejillas coloradas un visión completamente distinta a la que debo tener yo, porque sin siquiera mirarme al espejo sé que he quedado pálido de la impresión. La madre de Katniss, llega de sorpresa… justo hoy… ¡JUSTO HOY!
No hay excusa alguna simplemente sequía de inspiración. He vuelto al fin, y espero de verdad comenzar a tener tiempo para escribir. Es que me bajó toda la inspiración con la película... YA LA HE VISTO TRES VECES Y LA ESTRENARON EL JUEVES PASADO! Ufff... no podía ser más perfecta, Amo a Johanna y Finnick, de verdad, Sam y Jena son los mejores! Además, Francis ha hecho un trabajo maravilloso, juro que es como que sacó muchas de las escenas de mi cabeza jajaja Y no hay palabras para describir a Josh y Jen, no puedo dejar de amarlos, así de simple.
MUCHAS GRACIAS POR AGUANTAR ESTOS MESES! Porque hay gente que se sigue sumando, agrega a Favoritos, sigue la historia, comenta. De verdad, gracias infinitas! Vereos que pasa con Mrs. Everdeen!
Besos desde Chile! Javi.
