DECLARO: Que los personajes y la historia pertenece al mundo de The Hunger Games y son de propiedad de Suzanne Collins, su adaptación presentada a continuación es mía. todo sin fines de lucro.


Capítulo 34:

Y aquí vamos de nuevo. Entro en la panadería y todos se giran a verme para comenzar a reír cómplices mirándose unos a otros, la misma escena que viene repitiéndose cada tanto entre los trabajadores de la remodelación.

- ¡De vuelta al trabajo! –suelta Sam haciendo que todos vuelvan a sus labores y me hace mirarlo con gratitud-

Sam, el mismo que nos descubrió a Katniss y a mí coqueteando en la cocina y que se sonrojó, el mismo que se transforma completamente cuando se trata de manejar a todos los trabajadores. Samuel viene del Distrito Seis, en él era estudiante pero durante las tardes se encargaba de la reparación de los ferrocarriles, el negocio de su familia que luego lo perdió todo durante la Guerra. Ahora se ha convertido en mi brazo derecho, cuando puse el aviso de que necesitaba personas para la reconstrucción de la Panadería, fue el primero en llegar con la disposición de ayudar y el más calificado, así que quedó a cargo de la reconstrucción de la Panadería de mi Familia. No es muy mayor que yo, tiene veinticinco años y según me contó aquel día, llegó al Doce para ayudar con la reconstrucción del Distrito con su hermano mayor, Klot mientras sus padres esperaban en el Seis a que ellos se estabilizaran y decidieran si volver al Seis o empezar una nueva vida en Doce.

- Lo siento por eso – dice Sam sonriéndome cómplice mientras llego a su lugar y me sigue hacia la cocina- Deberías comenzar a cuidarte si no quieres que estos sigan molestándote- yo suspiro y dejo mi cuerpo caer en la silla que hay en una esquina- Luces terrible- suelta de pronto-.

- Estoy cansado... – y para demostrarlo un largo bostezo sale de mi cuerpo-

- Debes decirle a tu chica que te deje dormir por las noches- dice casi en un susurro, pero alcanzo a escucharlo y le lanzo un trapo que hay en la encimera- Lo siento-.

- Tranquilo, por lo menos te burlas de mí en mi cara- digo sonriendo- No entiendo qué es lo tan llamativo-

- A ver, vamos por parte- dice Sam tomando una silla, girándola y sentándose a horcadas sobre ella mientras apoya las manos en el respaldo de esta- Llegas todos los días con una sonrisa de cabrón con suerte, el pelo desordenado y cara de sueño, no hay que ser muy adivino para saber qué es lo que estás haciendo por las noches- dice serio, sin ningún deje de burla- Además, las veces que ha venido Katniss a verte, está en la misma situación, es cosas de sumar dos más dos. Y claramente después del episodio de la semana pasada… -las palabras mueren en sus labios pero una sonrisa se asoma en ella y me hace suspirar de vergüenza-.

Hace una semana, algunos de los trabajadores estaban empeñados en botar un muro de la parte trasera de la panadería, donde antes se ubicaba mi casa, para así levantarlo de nuevo y ampliar el espacio de los baños y quizás crear una especie de café detrás para que la gente se siente a comer y conversar. Yo no estaba muy seguro de aquello, ya que si bien estoy viviendo en la Alea de los Vencedores, significa dejar atrás a mi familia, pero después de hablarlo con Haymitch y Aurelius, decidí que igualmente tendré la panadería para recordarlos, así que accedí. Lo que nadie se esperaba era que por ese muro pasara una matriz de agua, lo que hizo que todo se inundara y de paso nosotros quedáramos mojados mientras intentábamos cerrar el paso del agua. Como estaba empapado y sucio, me saqué la camiseta, craso error, porque los murmullos comenzaron a hacerse presente y tras ellos las bromas. Yo no entendía qué era lo que pasaba hasta que Sam me tomó del brazo y me hizo salir de la habitación entrando al baño donde me giró al espejo recién pegado, marcado con una cruz de papel en frente y fue allí donde lo entendí todo. Tenía la espalda llena de marcas, más bien de arañazos de Katniss. Desde ese momento, las burlas y miradas cómplices entre los trabajadores han sido pan de cada día y yo tampoco soy tan confrontacional como para hacerlos callar, prefiero simplemente ignorarlos, de seguro en algún momento se aburren.

- Bueno, en algún momento se aburrirán – me encojo de hombros bostezando otra vez-

- Eso espero –lo escucho decir mientras me restriego los ojos con los dedos- Igualmente, es porque la mayoría de ellos están solteros- dice sonriendo-

- ¡Pero que se busquen una! –digo alzando la voz y sólo logro que algunos se den vuelta y me miren a través del espacio que hay en el muro entre la cocina y la recepción- Lo siento, sigan trabajando- me paso las manos una vez por la cara y me levanto del asiento- Bueno, ¿hoy cuales son las tareas a seguir?

- Ya terminaron el cambio de la matriz de agua para que sea subterránea, por lo tanto levantaremos los muros posteriores para agrandar el espacio que tenemos pensado para la cafetería, y ya están terminando acá- dice señalando la recepción- Y como te dije ayer, no era del todo necesario que vinieras, está todo bajo control- dice Sam mientras se levanta y deja la silla en su lugar- Como está todo en orden, si llegan las máquinas que encargaste en el Capitolio, es probable que puedas abrir pronto-

- Eso sería genial- asiento-

- ¡Jefe, buscan! –grita una voz a través de la recepción, Sam frunce el ceño y camina para salir de la cocina. Yo lo sigo llegando a su lado-

- Sam Sharespot O ¿P-Peeta Mellark? –pregunta un hombre sorprendido al leer mi nombre y veo sus ojos centrarse en mi para luego leer nuevamente el papel, al parecer está sorprendido. El hombre va vestido con uniforme gris, de inmediato me hace pensar en el Trece, la diferencia es que no es un mono, sino sólo un pantalón gris y una camisa del mismo color con el nuevo logo del capitolio en el pecho- V-Vengo a… Vengo a hacer entrega de una máquina frigorífica y una de calor- explica el hombre leyendo los papeles que tiene sobre las manos-

- Claro, yo soy-

-Peeta Mellark- asiente el hombre- Lo reconozco, ¿puede firmar aquí por favor? – dice el hombre recuperando la compostura- La máquina está en el camión, díganos donde y descargaremos todo. Explica el hombre-.

El resto de la mañana se pasa volando, todos en sus respectivos trabajos y yo ocupado leyendo las instrucciones del uso de las máquinas y su instalación. Esto es completamente nuevo para mí porque de este trabajo estaba a cargo de mi hermano mayor, yo seguía siendo demasiado pequeño como para preocuparme por ello, por lo que estoy aprendiendo de cero. No voy a negar que estar haciéndolo no me genera nada, claramente me trae nostalgia pensar en que todos hemos perdido algo o a alguien tras la Guerra, pero quiero pensar que ellos se sentirían orgullosos de mí, de saber que a pesar de todo lo que he pasado sigo siento prácticamente el mismo.

- Mellark –grita la voz de Sam desde la entrada cuando alguno de los trabajadores van saliendo a su hora de almuerzo haciendo que me levante, ya que estaba detrás de la máquina frigorífica- Te buscan y de inmediato sonó la campanilla que instalaron sobre la puerta dejando en claro que alguien entra o sale- Nosotros nos vamos a comer-lo oigo gritar y aparece el rostro de Katniss sobre el agujero de la cocina-

- Hola – sonríe divertida. Me cuesta acostumbrarme a su sonrisa, aunque está claro que me encanta verla así, pero todavía no me acostumbro a esta nueva Katniss que sonríe más de lo que llora- ¿Muy ocupado, Mellark? –repite ella como lo hizo Sam hace un instante-

- No la verdad –sonrío y me acerco al muro para tomar su rostro y besarla con intensidad haciéndola suspirar- Hola… -digo en un susurro dejando un beso corto en su mejilla- ¿Qué haces aquí? – le pregunto acariciando su rostro con la nariz, su olor es embriagador y me cuesta mantener las manos lejos de ella. Menos mal que el muro separa nuestros cuerpos dejando el de ella en la recepción y el mío en la cocina, porque no sería capaz de responder -.

- ¿Por qué cada vez que vengo de sorpresa me dices "¿qué haces aquí?"? –me pregunta frunciendo el ceño y sus brazos me sueltan para cruzárselos sobre el pecho- Pareciera que no te gusta verme, de ser así, sólo debes decirme y no te vengo a interrumpir- suelta moviendo la cabeza-.

- ¡No! –digo besándola otra vez para que vuelva a abrazarme- simplemente me sorprendiste, pensé que saldrías con Johanna a la ver a Effie a la Veta- explico besándola en el cuello-

- Bueno, vamos hacia la Veta, pero quería saludarte- dice cediendo y encogiéndose de hombros-

- ¿Y Johanna?- digo mirando sobre su hombro hacia la calle, pero no se ve nadie-

- Me está esperando en la plaza. Ya sabes, dice que quiere evitar estar a solas con nosotros dos, que le damos asco y cosas por el estilo- me explica poniendo los ojos en blanco y bufando como Johanna- Así que vine sola. ¿Qué tal el trabajo? –pregunta ella interesada mirando hacia la cocina y el desorden que es todo con las nuevas máquinas-

- Bien, complicado un poco, pero bien- digo rascándome la cabeza y haciendo una mueca que la hace sonreír-

- Veo que llegaron las máquinas- dice señalando hacia dentro- y asiento besándola otra vez, simplemente no puedo hacerlo-.

- Si, pero faltan algunas –asiento-

- Y la fuga de agua está bien ya? ¿lo solucionaron?- pregunta ordenandome el pelo-

- Si, está todo solucionado, ahora empezaron con el muro de atrás- asiente-

- ¿Muchas burlas? – pregunta con el ceño fruncido mientras se muerda la mejilla por dentro. Yo toco su mejilla para que no lo haga-

- Igual que siempre, nada del otro mundo. Ya me he acostumbrado – digo suspirando, porque la verdad es que no es del todo cierto-. ¿A qué hora debes ir donde Effie? – pregunto besando otra vez su cuello sonoramente, creo que es una de mis partes favoritas-

- Ahora, así que, ya me voy – dice dejando un beso rápido en mis labios para soltarse de mi agarre- Effie ya debe estar por salir- sonríe y se gira dejándome perplejo- Adiós, Peeta- dice caminando hasta la salida mientras agita la mano sin girarse-.

De inmediato reacciono, y salgo de la cocina. Ya tiene una mano en la puerta abierta y está saliendo, cuando llego hasta ella para tomarla del rostro con una mano y con la otra aferrarla por la curva de la espalda. Katniss suelta una queja por la velocidad, pero de inmediato recibe mi beso feroz y profundo. Su cuerpo se estremece y me pasa los brazos por el cuello mientras su boca responde tan intensamente como la mía, nuestras lenguas se encuentran y un gemido sale de los labios de Katniss, "música para mis oídos" y mala señal, debo soltarla ahora o no lo haré después.

- Ahora, sí que puedes irte- le digo al separarme dejando un beso en su frente y viendo a Katniss llevarse los dedos a los labios rojos e hinchados. Sólo me mira sorprendida y una sonrisa aflora en sus labios haciendo que se sonroje. Después simplemente se gira sobre sus pies y sale sobre la tienda mientras la miro-.

Me giro para retomar la tarea de conectar el frigorífico. No es que no vaya a comer nada durante el día o que sea un maniático del trabajo, simplemente no tengo ningún apuro en llegar a la Aldea almorzar, Katniss no estará, que es la primera razón para que el día se me haga corto y Haymitch de seguro estará leyendo algún libro o simplemente durmiendo, le falta algo activo que hacer, pero no soy quién para decidir eso por él. Por otro lado, no me gusta que quede todo solo, prefiero que llegue alguno de los chicos de comer o todos juntos y después me voy a descansar. Sé que soy yo el jefe o el dueño de todo, y que perfectamente podría no aparecerme, quedarme en casa y mandar desde la ausencia a que todo quede perfecto para cuando se abra la panadería, pero no me gusta sentirme superior a otros, por lo menos en lo que respecta al poder, sobre todo cuando esa "superioridad" proviene de algo tan macabro como sobrevivir a los Juegos del Hambre.

Mis divagaciones nuevamente son sorprendidas por el sonido de las campanillas de la puerta y como hace tan sólo unos minutos se ha ido Katniss, sonrío y me giro esperanzado de que sea ella quien ha vuelto un momento más. Lamentablemente, al girarme la sonrisa de borra de mis labios para dar paso a la tensión. Me encuentro de frente con un hombre alto, vestido de uniforme oscuro y una mochila a su espalda y no lo reconozco del todo hasta que se saca los lentes oscuros y veo sus ojos y facciones muy semejantes a las de Katniss ¿Ella lo habrá visto? ¿Se habrán encontrado? Katniss salió hace sólo unos minutos y perfectamente podrían haberse visto.

- Peeta- dice él escuetamente y no cabe duda, es Gale el que está en la recepción de mi Panadería.


CHAN CHAN CHAN! Y aunque usted no lo creo, sí, es así... PARECIÓ GALE! Espero no me odien.

Primero: Espero no haberme demorado tanto en subir, iba a hacerlo ayer, pero decidí escribir otra cosa, algo que llevaba meses dándome vuelta en la cabeza y aunque sé que no tendrá tanto apoyo como esta (cosa que sigo agradeciendo infinitamente, no saben lo feliz que me hacen!),lo hice para sacarme la espinita del pecho jajajaja. Me gustaría saber que creen que se viene en los próximos capítulos! ¿Causará crisis entre nuestra parejita? Quiero sus teorías.

Segundo: Estoy escribiendo algo de Finnick y Johanna (lo siento por Annie, son mi placer culpable) por si les interesa se llama "Al borde de la Cordura".

Tercero: Por favor! Estoy participando de un SYTO, creo que ya les conté que es una versión de Los Juegos del Hambre donde diferentes autores crean a los tributos y sus historias y dependiendo de la llegada que tenga y los comentarios van sobreviviendo. Mi chica es Bludie Sharespot del Distrito 8 y el SYTO es "Daños Colaterales", aunque no apoyen a Blue, pasen si quieren leer una buena historia, Marce escribe GENIAL!

Bueno, muchísimas gracias por todos los comentarios! De verdad, que son lo máximo y sus palabras me hacen sonreír. Capuccino, no me salió tu mail :'( Pero para aquellos que me quieran escribir o algo, el mío es japypuntovalenchu()Gmail (el punto se pone, no se escribe la palabra y los paréntesis sustituyen al símbolo).

Besos por montón para todos!

Javi.-