DECLARO: Que los personajes y la historia pertenece al mundo de The Hunger Games y son de propiedad de Suzanne Collins, su adaptación presentada a continuación es mía. todo sin fines de lucro.
Capitulo 39:
Intento mantenerme quieta con los ojos y la mandíbula apretada intentando no mover un músculo para no desatar el caos que siento que está a punto de desenvolverse, pero no puedo evitar que el corazón me bombee fuerte contra las costillas. Peeta atravesó la entrada con un par de zancadas y ahora me tiene acorralada contra la puerta de vidrio de la entrada. Abro los ojos con cuidado y el cuerpo me tiembla de ansiedad y terror, tiene el ceño fruncido y pareciera que los bellos rubios de sus cejas se han juntado formando sólo una línea, sus largas pestañas también han desaparecido entre sus ojos presionados. Los puños de sus manos presionan el vidrio tras de mi y estoy segura de que en cualquier momento comenzará a resquebrajarse por la presión de sus nudillos blancos.
Estoy presa del pánico y dentro de mi lucha mi instinto de sobrevivencia que me grita como alarma indicando la salida y la necesidad de traer a Peeta de vuelta de las tinieblas. Las lágrimas comienzan a correrme por las mejillas de pánico y puedo reconocer la lucha interna que tiene Peeta por mantenerse fuera de las sombras.
Sin querer las llaves que tengo en la mano caen al suelo de un descuido y el sonido hace que a través de sus párpados pueda notar los ojos de él volverse locos.
- No te muevas - me susurra Peeta hiperventilando con los ojos cerrados- No hables… no hagas nada. – su cuerpo está completamente tenso junto al mío-.
Justo cuando comienzo a creer que no respira y su respiración se tranquiliza, el cuerpo comienza a destensarse y sin poder evitarlo un sollozo se me arranca de los labios, gesto más que necesario para que el cuerpo de Peeta vuelva a tensarse, ponerse en alerta y comenzar a convulsionar. Lo miro sin saber qué hacer, desesperada y Peeta cae de rodillas soltando un grito desgarrador, llevándose las manos a la cabeza mientras intenta apartar las sombras de su cuerpo.
- ¡Katniss, sal de aquí! – me grita con la voz al rojo vivo, pero mis pies no son capaces de moverse-
- Peeta, no. Peeta, por favor- sollozo dejándome caer a su lado. Mis manos de inmediato intentan tocarlo, pero él no hace más que quejarse y gritar. Aún temiendo por desatar más el caos que se ha colado en la habitación y sin siquiera darme cuenta, mi cuerpo se ha aferrado al suyo exigiéndole que vuelva- No se te ocurra dejarme ahora, Peeta.
- ¡Eres un monstruo! - grita entre quejas y convulsiones-
- Peeta… - sus palabras me destrozan por dentro, pero no hay nada que pueda hacer o decir para que mi cuero se aleje de él- No te vayas, mírame- digo aferrando su rostro entre mis manos. Él intenta apartarse y entramos en la disputa de manejar esto, sus manos temblorosas intentan alejarme y yo lucho por aferrarme más a él-
- ¡Déjame, vete! – grita a viva voz- ¡Mutos! –suelta entre tinieblas-
- ¡Mírame!- le exijo, pero no escucha razones, su cuerpo se ha abandonado a la locura-
Cuando intento volver a acercarme, el dorso de una de sus manos descontroladas impacta a palma abierta en sobre rostro haciéndome caer hacia atrás y golpearme la cabeza con la puerta de vidrio a mis espaldas sacándome un gemido de dolor. El ardor sobre la mejilla izquierda y la nariz es instantáneo, y siento como el calor se posa sobre esa zona. Sacando fuerzas de flaqueza y luego de unos segundos en los que todo se ha ido a blanco en mi vista, vuelvo a la carga, esta vez con determinación y al notar que me ha dado la espalda me aferro a su espalda y mi cara se esconde en su cuello.
- No me dejes, por favor- le susurro con paciencia intentando olvidar el ardor de mi rostro- Peeta, Quédate conmigo. Por favor… -insisto aferrando mis brazos bajo sus brazos y presionando mis manos sobre su corazón, exigiéndole que no me abandone- Quédate conmigo… -repito en su oído- y los temblores parecen detenerse, Peeta se tensa de pronto alza la cabeza y creo poder escucharlo decir-
- Siempre… -y luego de eso su cuerpo cae inerte sobre mi cuerpo-.
La nebulosa comienza alejarse y al sentir que mis pulmones se llenan de aire, cada uno de los músculos de mi cuerpo comienza a quejarse dejando en claro que hace un instante algo más que una explosión de emociones me pasó por encima. Un ataque, definitivamente, eso fue un ataque. Al abrir los ojos me encuentro con el techo oscurecido de lo que supongo es la panadería, porque a lo lejos puedo ver la luz que se arranca por el agujero de la cocina y por detrás veo las luces de la calle. Intento moverme, pero una mano me lo impide y mi cuerpo frío comienza a sentir como poco a poco el calor comienza a expandirse desde la mano de Katniss que reposa en mi hombro.
Katniss. Entre pequeñas imágenes, dolores y aromas creo dilucidar lo que ha sucedido en este lapso que no sé cuanto será, pero no logro separar de mi mente qué es lo real y qué sólo está en mi cabeza y es resultado del veneno que alguna vez el Capitolio introdujo en mi mente.
- Tuviste un ataque – susurra la voz ahogada de Katniss- ¿Cómo te sientes? – pregunta sin soltarme, ahora puedo notar que mi cuerpo está sobre sus rodillas descansando adolorido por el esfuerzo de contenerme y no atacarla-
- Eso es lo que me dicen los músculos de mi cuerpo…- digo intentando mirarla a la cara, pero aún tengo los efectos del ataque dándome vuelta y me es complejo enfocar la vista, veo borroso-
- Intenta no moverte, por favor- me dice presionándome contra sus piernas cuando intento levantarme del suelo-
- ¿Cuánto tiempo llevo inconsciente? – le pregunto rendido, si ella quiere dejarme clavado al suelo, así será-.
- Cerca de veinte minutos- explica- ¿eso es mucho tiempo? No quise moverte para pedir ayuda así que… simplemente me quedé junto a ti– me pregunta con vergüenza, lo sé porque siento cómo se tensa-
- La verdad es que es la primera vez que dura tan poco…- le digo con tranquilidad, intentando no alterarla y no volver a alterarme yo- la última vez estuve inconsciente casi una tarde completa antes de que Haymitch me encontrara tirado en el comedor con todo roto a mi alrededor- le explico mientras sigo intentando enfocar, y poco a poco comienza a ser más clara mi visión, pero el horror me golpea cuando veo la cara de Katniss hinchada y con la piel rosada- ¿Qué te hice? – digo levantándome antes de que ella lo impida- ¿Te golpee? ¿Te hice daño en otra parte? – preguntó comenzando a perder el control y siento el calor comenzar a subirme por el rostro-
-Tranquilizate, por favor- me dice sentándose mejor en el piso- creo que ni tú ni yo podríamos resistir a otro ataque- dice ella y por primera vez veo que tiene los ojos llenos de lágrimas- Peeta no te muevas- me exige, pero soy más fuerte y logro sentarme en el suelo junto a ella-.
Todo comienza a darme vueltas y tengo la sensación de volver a desmayarme, pero ella me toma la mano con fuerza mientras vuelve a repetir que me quede con ella y no pierda el control.
- No llores por favor… - le susurro cuando veo que las lágrimas comienzan a correrle por la enrojecida mejilla-
- Lo siento…- dice volviendo a endurecerse mientras se seca la mejilla con rabia y una mueca de dolor le cruza la cara cuando se toca con más de la fuerza necesaria-
- Déjame ver tu mejilla- digo estirando la mano pero ella parta la cara- Katniss, ¿por favor?- le pido mirándola a los ojos y cuando ella levanta los suyos y me mira termina sediendo- Lo siento… yo no... perdóname – le pido reprimiendo la ira-
- No es nada…- me susurra ella- Yo debería llamar a Haymitch o a Johanna para que…-
- ¡NO! Quédate conmigo… -digo tomándola de la mano para evitar que se parte de mi- Katniss, siento lo que te dije sobre Gale… Yo no sé qué es lo que me pasa y no era mi intención y…
-Basta- me dice seria y vuelve a mirarme, pero quita su mano de mi agarre- Me cuesta… pero puedo llegar a entender que Gale te provoque cosas y rabia, Peeta, lo entiendo. –dice con dolor- Pero no soy capaz de soportar que creas que me voy a largar como si nada, después de todo lo que ha pasado durante estos meses-
- Katniss, yo-
- Estoy cansada… ¿Va a ser así cada vez que alguien de mi pasado o el tuyo aparezca en nuestras vidas? – me pregunta acusadoramente- Gale vino a visitarme y si tuvo en algún momento alguna intención más o no eso no me interesa… ¿lo entiendes? - me dice seria- le dejé en claro que yo estoy contigo… Peeta… - una larga pausa genera un silencio sepulcral entre nosotros y siento que me seco por dentro con cada segundo que pasa. Puedo notar como intenta decir algo, pero se debate por si es lo correcto- Peeta, después- después de todo esto yo… Peeta, mi-mi vida pertenece a tu lado, ¿puedes entender eso? –
Por dentro siento que me explota el cerebro. Por una parte, quiero cortar el espacio entre nosotros, aferrarme a ella y no soltarla, pero por otro, no sé cómo manejar los celos y las dudas que rodean a mi sentido maltrecho. No dudo de ella, eso es seguro… Pero Gale. Pareciera que puede leerme la mente porque niega con la cabeza y suelta un largo suspiro de resignación.
- No pienso irme con Gale, Peeta- sentencia de pronto y me mira triste- Sólo venía a decirte que me voy mañana en el tren de la mañana. Te lo vengo a decir porque eso es lo que hacemos… ser parte de la vida del otro- me dirige una mirada larga e intensa antes de mirar al suelo-
- Yo no dudo de ti… Yo-yo…- no sé que decirle porque de verdad que no sé qué es lo que me hace dudar- Perdóname… -suelto de pronto, porque no hay nada más que pueda decirle- Katniss, yo te amo- suelto sin más preámbulo porque llevo demasiado sin decírselo y la presión está matándome-
- Sé que no soy expresiva… y que eso te hace dudar o sentir inseguro… -dice ella mirándome a los ojos- pero sabes que lo que siento es tan fuerte como lo que sientes por mi- dice ella suspirando-
Vuelven a pasar los segundos en un silencio desolador y puedo sentir su respiración junto con los latidos de su corazón aun cuando estamos lejos físicamente. La miro por un largo rato y mi mano por si sola toma la iniciativa de acercarse a la suya y tomarla entre los dedos. Me aferro a ellos con calidez y siento como por mi cuerpo recorre la calidez de estar cerca de ella de nuevo. Nuestras manos se mantienen entrelazadas, pero nuestras vistas están fijas en ellas como si quisiéramos reconocer que esto es real, que estamos juntos de nuevo. No quiero parecer ansioso o cursi, pero el corazón me late más fuerte por estar tocándola otra vez.
Alzo la cabeza para centrarme en sus ojos claros y la mano que tengo libre sube a su rostro acercándose con sigilo. Cuando mi mano alcanza cercanía con su mejilla, mis dedos delinean con delicadeza el borde de la marca que he dejado en su rostro y aprieto la mandíbula para evitar el impulso de golpearme por haberle hecho daño. Finalmente, mi mano descansa en su mejilla y puedo notar como su piel se estremece por el contacto de mis dedos y sus ojos se cierran.
- Perdóname- le susurro cuando mi cuerpo logra acercarse al de ella cortando la distancia entre nosotros- no quise hacerte daño… -su sus ojos se abren mirándome con intensidad- y no me refiero sólo a ahora, también siento haberte ocultado lo de Gale –suspiro con dificultad y su mano libre se aferra a la mía que descansa sobre su mejilla.
- No quiero estar lejos de ti… -susurra ella con duda y su frente descansa sobre la mía- Peeta, no quiero ir al Trece… no sé si podré- dice atragantándose y sé que luego de ello vienen las lágrimas, pero se contiene y antes de que pueda fallarle la fuerza de voluntad corto los centímetros y fundo mis labios con los suyos.
Es un beso lento y profundo que ella responde al instante, sin dudarlo demasiado. Sus brazos se deslizan por mi pecho y se enredan en mi camisa para luego subir a mi cuello aferrándose a mí en un abrazo apretado y posesivo. Mientras tanto, mis manos recorren su espalda debajo de la chaqueta de cuero, pero la falta de aire se hace presente y ambos debemos separarnos jadeando por aire.
- ¿Cuánto tiempo te irás? –le digo ocultando el rostro en el hueco que hay en su cuello-
- Probablemente todo el fin de semana como tú –me dice acariciando mi nuca para luego bajar por la espalda nuevamente-.
- Llévame contigo- digo alejándome de su cuello para mirarla a los ojos- Me vas a necesitar como yo te necesito ahora. No nos volvamos a separar, cariño. –le digo tomando su rostro y besando sus labios fugazmente- por favor, llévame contigo-.
Holaaaaaaa! Si, de nuevo yo por estos lados. Bueno, nada... espero que les haya gustado :)
Apenas me surgió tiempo me puse a escribir, no quedo muy bueno, pero es lo que hay. Perdón si hay faltas de ortografía o algo, pero no lo edité porque sino subo mañana, siempre termino borrando todo y empezando a escribir de nuevo, así que disculpas.
Gracias por seguir esta historia y confiar en lo que sale de mi cabeza, aun cuando paso mucho tiempo sin poder subirles capitulo, MUCHISIMAS GRACIAS SON LOS MEJORES no saben lo feliz que me hacen!
Espero sus comentarios y críticas, por favor! Quizás y hago un sacrificio para subirles antes :D
Saludos y un abrazo apretado.
Javi.
