Disclaimer: Esta historia no es mía los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y la autora es Drotuno, yo solo traduzco.
Disclaimer: This story is not mine the characters are property of Stephanie Meyer and the author is Drotuno, I just translate.
Muchas gracias a mi querida amiga y Beta Erica Castelo por ayudarme con esta historia.
CAPÍTULO 3
EDWARD
"Dime lo que sabes de Bella," pedí en voz baja, pero apenas tenía mi ira bajo control. Mi padre me estaba ocultando algo, y vaya que quería saber la verdad.
"Esa p… Alice," no lo dije porque mi padre me levantó una muy peligrosa ceja. "Esa chica Alice, prácticamente tuvo un ataque al corazón cuando escuchó tu nombre," le dije.
Él rio suavemente, asintiendo ligeramente con la cabeza. "Me imagino que Bella no puede ocultarle nada a ella. Esa chica, Alice, es demasiado lista." Sonrió, cogiendo el menú del restaurante dónde habíamos decidido detenernos, porque ahora teníamos que esperar por información. "Cuando Bella dejó Quántico, se mantuvo lejos de todo por un tiempo. Elaboró un brillante plan de negocios para abrir Gravity. Y se lo presentó a Charlie con valentía, pero él lo siguió aplazando."
"Charles suena como un pendejo…"
"Eso parece," mi padre se echó a reír. "Pero no lo es, o al menos, no siempre ha sido un pendejo. Él solo está… equivocado. Bella es más lista y valiente que su padre… y él lo sabe."
Me reí entre dientes, recordando la única vez que la había visto. Había considerado mi viejo tartamudeo como algo que me convirtió en lo que era, en mí, no como algo de qué burlarse. Me preguntó por mi madre y cuando le había dicho que mi madre estaba muerta, me miró con total calidez y comprensión porque su madre también se había ido. No le había importado que fuera un chico tartamudo y tímido que estaba perdido, ella simplemente sonrió y me hizo sentir a gusto. Y mientras aprendía cada vez más de cómo era ahora, empecé a arrepentirme realmente de haber perdido el contacto con la chica hace tanto tiempo. Ella parecía… increíble.
"Como sea," mi padre continuó. "Charlie tardó tanto tiempo en darle una respuesta a Bells, en si iba o no a respaldarla financieramente, que ella empezó a cabrearse. Resultó que yo estaba en la oficina el día en que su paciencia se acabó. Le dije a Charlie que era una buena idea. No solo porque ella era brillante, sino también porque tener un investigador privado a nuestro alcance sería algo provechoso. Así que lo hice. La respaldé… con mi propio dinero. Esa parte ella la desconoce. Ella cree que TT es su dueño, pero en realidad, soy su socio silencioso."
Le sonreí, sacudiendo mi cabeza. "¿Por qué?"
"Oh, me agrada, y ella es mi ahijada." Se rio. "Ella es todo lo que es Charlie, y más. Tiene un buen corazón y una voluntad de hierro. Y ha tenido una ganancia considerable con esa pequeña empresa. No la veo tanto como me gustaría, pero una vez que accedí a ayudarla empezamos a enviarnos correos electrónicos y hablar tanto como podíamos. Ella tiene muy buenas ideas."
"¿Qué les puedo servir, chicos?" Nuestra camarera preguntó, echándome un vistazo antes de volverse hacia mi padre.
Puse los ojos en blanco, y ambos ordenamos, despidiendo a la chica.
"Voy a reportarme con Em," le dije, sacando mi teléfono y llamando a Emmett.
"Hey, Ed," respondió. "Tenemos al objetivo. Y estamos a punto de salir hacia el nido."
"Bien. Mantenme informado… y mantén las llamadas al mínimo, ¿de acuerdo?"
"Sí, seguro. Um… él quiere saber de su hija," susurró.
"Sigue desaparecida, pero esta vez… parece que es contra su voluntad. No le diría eso si fuera tú, Em. En serio." Dije en voz baja, mirando a mi padre, que estaba negando con la cabeza.
"Aw, demonios, entonces, ¿en qué posición se encuentran chicos?" Preguntó, murmurándole algo a Mickey.
"Actualmente estamos en espera. Esperando recibir alguna información de manera que sepamos qué camino tomar a continuación. Todavía estamos en Cali."
"Mickey dice que dejes en paz a las chicas de Cali, Ed," se rio entre dientes. "Dice que son demasiado para ti."
Me eché a reír. "Dile que se meta en sus asuntos. Si ella no puede contar, entonces yo tampoco."
"Que te jodan, Cullen," Mickey se rio en el fondo.
"Ya quisieras, Mick," respondí. "Tengan cuidado. Y asegúrense que no los sigan al nido, ¿entendieron?"
"Sí, señor," los dos gruñeron, poniendo fin a la llamada.
Levanté la vista cuando nuestra comida fue entregada pero ignoré a la camarera. Era demasiado rubia, demasiado falsa para mi gusto.
"¿Deberíamos llamar a Jazz?" Pregunté, cogiendo mi tenedor.
"Sí, ya debería de estar en Gravity…. y muy probablemente con Alice," dijo, tomando un gran bocado de huevo.
Marqué el número de Jasper, y respondió en el segundo timbrazo.
"Eddie, estás en altavoz... estaba a punto de llamarte," me dijo, y podía oír todo tipo de conmoción en el fondo.
"¿Qué nos tienes?"
"Nada, en lo que se refiere a la hija, pero con esta chica Alice… y Cheney, ellos están haciendo mierda que te dejarían con la boca abierta," se rio entre dientes. "Al parecer, Isabella y Alice han armado un plan para este tipo de emergencia, pero que nunca habían probado."
"¡Bueno, joder, nunca habíamos tenido que hacerlo!" Escuché a Alice decir con brusquedad. "Los bastardos infieles se enojan, pero nunca piensan en lastimar a nadie más que no sea la persona que los acusó en primer lugar… lo que no entiendo," balbuceó. "Engañas a tu esposa, pero te enojas con ella cuando te atrapan. ¡Los chicos son tontos!"
Sonreí, al empezar realmente a gustarme esta chica Alice. "Está bien… admitiré que la mayoría de nosotros piensa con la otra cabeza, Alice, ¿pero puedes encontrar a Bella?"
"¡De eso se trata!" Gritó, obviamente frustrada. "No habíamos probado esta cosa. Verás… Bells se reporta conmigo cuando comienza un trabajo… cuando necesita algo…. y luego cuando termina con el trabajo, trasladándose a un lugar seguro. De esa forma, sé exactamente dónde empezar a buscar si no se reporta al siguiente día. ¿Sabes?"
"Me parece inteligente," concedí.
"Pero cuando ella comenzó a investigar a Álvarez. Bella se volvió un poco… asustadiza. Dijo que el tipo tenía muchas conexiones y muchos enemigos… incluyendo su dulce y linda esposa. Así que quería protección extra... solo por si acaso," dijo Alice, y podía oír el teclado. "Así que, TT estaba trabajando en estos nuevos chips GPS e instalé uno para ella. Pero el problema es… que mis contraseñas, algoritmos y mis conexiones no están sincronizados. No sé si algo le pasó al chip, o si no lo programé correctamente, o si ella, quiero decir… ¿Qué pasa si se lo encontraron?"
Hice una mueca, transmitiendo esta información a mi padre, y él me pidió el teléfono.
"Alice, anota este número. Es de un hombre llamado Greg Rush. Él inventó ese chip GPS para TT," le dijo, dándole un número de teléfono. "Entre tú, él y Ben…. Deberían ser capaces de sincronizarlo. ¿Está bien?" Le preguntó. Hizo una pausa por un momento. "No, cariño, no puedo imaginar que lo hayas programado mal." Resopló, rodando los ojos. "Haz tu mejor esfuerzo y trata de darte prisa, ¿de acuerdo?"
Terminó la llamada y me lo devolvió. "Joder," suspiró, bajando la vista a su plato y negando con la cabeza. "Tienen que conseguir que eso funcione," suspiró, recostándose en su asiento.
"¿Quién crees que la tiene? ¿Álvarez o King?" Pregunté, pensando que era igual de todos modos.
Su rostro lucía afligido mientras pensaba con cuidado antes de responder. "Esperemos que sea Álvarez, porque todo lo que él quiere son las fotos. Si King está usando a Riley Miller, entonces, no hay forma de saber que le está haciendo para obtener información sobre Charlie."
~oOo~
BELLA
Dejé de rogar e implorar porque al parecer solo alimentaba a este pendejo. Cada vez que decía, "Juro que no lo sé," él solo me lastimaba mucho más.
Lo peor había sido cuando se tomó una botella entera de agua frente a mí. Nunca había estado tan sedienta, tan hambrienta, aunque estaba segura que solo habían pasado unas cuantas horas, pero suponía que ese era el plan de este tipo. Torturar mi trasero en todo sentido de la palabra.
Randy había muerto hace horas, pero Miller lo había dejado justo donde estaba, al pie de las escaleras que conducían a lo que consideraba ahora como la libertad, aunque no tenía idea de lo que había arriba. El tipo había jadeado una última vez, dejando este mundo para siempre, y yo había llorado por él. Lloré en silencio, pero lloré porque ahora estaba realmente sola.
Debo haber perdido el conocimiento en algún momento porque cuando desperté, el cuerpo de Randy ya no estaba, y no vi a Miller por ningún lado por algún tiempo.
Cuando volvió, había estado tenebroso y determinado. Había luchado contra Miller tanto como pude, en especial cuando cortó mis ropas quitándolas de mi cuerpo, incluso me había quitado los calcetines, y afortunadamente no había encontrado lo que estaba dentro, porque solo los había dejado caer al suelo. No quería ser violada. Podía soportar golpes, cortes, insultos, incluso que me torturara con comida y agua, pero no quería a ese hombre dentro de mí. Hubiera sido la violación definitiva, y creo que él lo sabía porque una vez que quedé solo con mi ropa interior, una lenta y maliciosa sonrisa se extendió por su rostro lleno de cicatrices.
"Todavía no, Isabella," amenazó, agarrando uno de esos largos y rojos encendedores de chimenea. "Todo a su tiempo. Necesito más información de ti antes de que tengamos… ese tipo de diversión," se rio sombríamente.
Cerré mi mente, boca, ojos y oídos cuando escuché el clic del encendedor, cerrando por completo mi mente. Él quería que hablara, que gritara, que rogara, y no le iba a dar ni una mierda.
Eso había sido hace como una hora y no lo había visto desde entonces. De hecho, no he oído nada encima de mí en absoluto. Dos ideas deambularon por mi mente. Tenía la esperanza de que se hubiera ido, pero entonces… él era el único que sabía dónde estaba porque no tenía idea de si ese chip estaba funcionando… o si Carlisle había encontrado mi habitación de hotel y mi nota… o si siquiera Alice sabía que tenía que buscarme porque les había dado a mis chicas el siguiente día libre.
Las lágrimas caían por mi cara y dentro de mi pelo, me sentí completamente sola. Ni siquiera sé por qué este tipo necesitaba a mi padre porque no había hablado con Charlie en semanas. No sé a quién podría haber encabronado tanto, y tenía miedo de que nunca tuviera la oportunidad de preguntarle.
Me sobresalté y sentí mi corazón en mi garganta, cuando la puerta en la cima de las escaleras se abrió de golpe, y Miller las bajó ruidosamente a toda velocidad.
Empujando algo hacia mi cara, gritó: "¿Quién diablos son estos?"
Abriendo mis ojos, vi que era una foto la que estaba sosteniendo. Era de la cámara de seguridad de la casa de mi padre, de la puerta principal, específicamente. Había dos personas paradas allí, un hombre bastante grande y musculoso vestido con unos pantalones cargo color negro y una camiseta negra apretada, y una chica vestida con pantalones negros, camiseta ligera y una chaqueta con capucha. La chica llevaba gafas de sol sobre la cabeza, y el tipo estaba sonriendo mientras hablaba con alguien frente a la puerta abierta.
Negué con la cabeza. "Nunca antes los había visto," dije con voz ronca, lamiendo mis excesivamente secos labios y tratando de tragar. "No tengo idea."
"Para su información, señorita Swan, estoy jodidamente cansado de esa respuesta suya," Miller dijo con brusquedad, levantando su mano y golpeando mi rostro con el dorso de su mano, justo en mi mejilla. "Esta gente se presentó, y su padre desapareció, salió completamente del radar… ¿por qué?"
Siseé por el ardor, lamiendo mi labio de nuevo, solo que esta vez saboreé sangre. "Mira," suspiré, finalmente perdiendo toda esperanza. "No sé nada de esa mierda que me estás preguntando. No he hablado con mi padre en más de tres semanas, porque es un bastardo chovinista. No sé a dónde iría si se estuviera ocultando porque nunca antes se había ocultado de nada. Y esa gente…. no tengo idea, ¡pero joder, es posible que él conozca maldita gente que yo no conozco!"
Miller me estudió por un largo momento, poniéndome nerviosa, y di un respingo cuando sacó su teléfono, marcándole a alguien.
"Ella no lo sabe, hombre," resopló, alejándose hacia las escaleras. "No, puedo hacer que la gente hable, y te lo digo… ella no sabe esa mierda. ¿Qué quieres que haga? ¿Inventar esa mierda? ¡No puedo sacarle la puta información a alguien que no la tiene para empezar!"
Se detuvo al pie de las escaleras, mirándome mientras escuchaba a alguien más.
"No… el hombre de Álvarez desapareció," dijo riéndose, bajando la vista al lugar donde había yacido el cuerpo sin vida de Randy. "Él era un idiota, de todos modos. Lo atrapé acechando a la señorita Swan hace unos días y lo usé para conseguir información, pero él ya no es… un problema."
Resoplé sin humor ante su desdeñosa descripción, tratando de moverme sobre la mesa, pero cada centímetro de mi cuerpo dolía.
"Está bien, me desharé de ella, pero no antes de… recibir mi pago," gruñó, subiendo ruidosamente las escaleras. "Ella es mía ahora, King." Se rio entre dientes, azotando la puerta detrás de él.
Lo último que escuché antes de romper en llanto fue, "Voy a tomarme mi tiempo, así que no me busques en unos días…."
~oOo~
EDWARD
Yo miraba por la puerta abierta del coche mientras mi padre se paseaba de un lado a otro en el estacionamiento de un área de descanso. Esta mierda de esperar estaba pateando mi puñetero trasero. Había participado en vigilancias, acechando objetivos durante semanas, y ayudé a Jasper a mantener en la mira a un objetivo a kilómetros de distancia, pero al menos entonces había algo que hacer.
La paciencia de mi padre se estaba acabando, su actitud haciéndose cada vez más cambiante. Ninguno de los dos era bueno para esperar a alguien más. Desafortunadamente, no teníamos otra opción más que dejar que Cheney revisara cuidadosamente todo lo de inteligencia con los federales, esperar a que Alice y ese tipo Greg Rush pudieran conectarse a ese chip de GPS que supuestamente Bella tenía con ella, y rogar que Emmett y Mickey pudieran mantener a Charlie Swan fuera de vista por ahora.
Mi padre había explicado que Charlie había entregado pruebas incriminatorias de King porque no era la primera vez que había acudido a él. La última vez, había comprado un chingo de equipo de computadoras con fines de falsificación, y eso le había mordido el trasero a Charlie años atrás, haciendo que tuviera que testificar en frente del gran jurado. No iba a hacerlo de nuevo, en especial no por armas. Impresión de cheques falsos y giros bancarios era una cosa, vender armas a los enemigos de Estados Unidos era otra.
En realidad, respetaba al hombre por ello pero me preguntaba si no había firmado su sentencia de muerte al trabajar con los federales.
Mi padre dijo que no porque Ben Cheney estaba supervisando cada pieza de información sobre este caso. Y Cheney podría salirse con la suya y trabajar con nosotros porque su padre había estado en el Golfo con Carlisle Cullen. Cuando Walter Cheney volvió a casa, se unió al FBI, cuando mi padre volvió a casa, se convirtió en un mortífero mercenario, pero ellos siguieron trabajando… juntos. Fue beneficioso para ambos, mi padre y Walter Cheney.
Cuando los federales no podían tocar a un tipo por falta de evidencia, mi padre podía, y ellos no tenían vergüenza en pedírselo. Era una muy buena relación. Así que cuando mi padre necesitaba ayuda, Walter nos ofrecía a su propio hijo, el genio de computadoras que era, y Ben había estado trabajando con nosotros desde entonces. El FBI no dice nada al respecto. Era una mierda tipo Band of Brothers(1).
"¿Qué quieres decir con que encontraron al hombre de Álvarez a un costado de la carretera?" Mi padre gruñó, y mi cabeza se levantó rápidamente del estéreo para mirarlo.
"Oh, maldición," dije en voz baja, saliendo del coche.
"Ben, dime lo que sabes," Carlisle dijo entre su aliento, poniendo el altavoz.
"Acabamos de localizar el cuerpo de un hombre llamado Randall Chapel. Él ha estado trabajando con Álvarez desde hace algún tiempo. Estoy seguro que su cargo es 'Jefe de Seguridad', pero es mucho más que eso. Como sea, es un idiota. No alcanzo a comprender porque Álvarez confía en él. Su lista de antecedentes penales es de un kilómetro de largo y algo más. Pero lo encontraron a un costado de la carretera en Oregón, muerto a golpes."
"¿Y?" Mi padre y yo prácticamente gritamos.
"Y nada. No se pudo encontrar ninguna evidencia o sangre a su alrededor. El cadáver fue abandonado, pero Chapel estaba metido de lleno en apuestas de juego y le debía a tipos duros una gran cantidad de dinero en Portland. ¿Ves hacia dónde me dirijo con esto?"
"Oh, mierda… por favor, dime que fueron los cobradores los que lo atraparon y no Riley Miller…." Gemí, sabiendo que estás eran las jodidas noticias que habíamos estado temiendo.
"No puedo. Y su tipo de sangre… coincide con las muestras que encontramos en la habitación de hotel de Isabella."
"No me jodas," Carlisle dijo en voz baja, sacudiendo su cabeza, con los hombros caídos. "Por favor, dime que Greg les está ayudando a encontrar la señal del GPS…."
"Casi lo tenemos. Y maldita sea, esa chica Alice es… brillante," dijo con una risa suave y una voz llena de reverencia. "Ya han abierto el sistema, pero ahora tienen que descifrar los códigos. Era algo que ver con algoritmos anularlos entre sí, no que eso te importe, lo sé. Pero no se llevará mucho tiempo, Carlisle, lo juro."
Terminaron la llamada y yo pasé una mano por mi cabello.
"Esta mierda de esperar es para los pájaros… o los federales. Preferiría sorprender a un hijo de puta sin armas que esperar que alguien más arreglé esta mierda," le dije, sacudiendo la cabeza y dejándome caer de nuevo en el asiento del conductor.
Mi padre asintió, a sabiendas de que soy mejor en el campo, que en un escritorio o computadora, o incluso acampando en espera de un objetivo. Jasper tenía la peculiaridad de quedarse quieto durante días, esperando detrás de su rifle de francotirador de alta potencia, escondido entre los arbustos. Yo no. Tenía que terminar con la mierda de una vez. Necesitaba moverme, tomar una decisión y apegarme a ella. Necesitaba terminar con la amenaza, y en este caso, Riley Miller era esa amenaza.
Mi teléfono sonó, y era Emmett. "Los pajaritos han aterrizado," me dijo.
"Es el águila, idiota," le espeté, rodando los ojos.
"Pero somos más de uno," razonó.
"Lo que sea," suspiré, sin estar de humor para lidiar con él.
Él era brillante con armas, explosivos, y en un combate mano a mano, pero nada lo alteraba. Nunca. Se tomaba todo con calma, con una sonrisa y un encogimiento de hombros. Un trabajo es un trabajo, y una vez que el trabajo terminaba. Emmett, rápidamente volvía a ser…. Emmett. Le gustaba el fútbol, la música alta, en su mayoría rap, a pesar de nuestras quejas, y las chicas. Y Emmett podía conseguir una chica más rápido que cualquiera que haya conocido, porque el sentido del humor era la llave con ese chico.
Conmigo, la técnica era diferente. Las chicas venían a mí. Yo solo escogía. Me llamaban callado y sombrío, a veces melancólico, pero no se reían tanto conmigo como lo hacían con Emmett, y a veces eso me molestaba. Lo envidiaba. Envidiaba su facultad de ser feliz bajo cualquier circunstancia y cómo simplemente dejaba que la mierda se le resbalara. Desearía poder hacer eso, porque había pesadillas que todavía me despertaban con un sudor frío.
"Tranquilo, Ed," gruñó al otro lado de la línea. "Supongo que todavía no hay noticias de la chica, ¿eh?"
"No, pero ellos dicen que están cada vez más cerca."
"Ten fe en Benny. Él puede encontrar a quién sea."
"No estamos esperando a Benny," le dije, sin molestarme en explicar. "¿Cómo la lleva Swan? Mi padre va a querer saber."
"Él está… bueno, espera… habla con Mickey porque creo que asusté un poco al tipo."
Resoplé, sacudiendo mi cabeza cuando le pasó el teléfono a Mickey.
"¿Qué pasa, niño bonito?" Me bromeó.
"¿Cómo la lleva el hombre, chica salvaje?" Le pregunté, riéndome.
"Está asustado," me dijo, su voz cambiando de juego, a algo serio. "Le preocupa joderla, y que vaya a conseguir que maten a su hija. Ha hablado con los federales, y Benny le dijo que se quedara con nosotros. Está tranquilo por ahora, pero está tan bien como pudiera esperarse. ¿Qué debo decirle?"
"Nada, nada en absoluto. No sabemos nada, de todos modos, así que es mejor si no le da un ataque antes de tiempo," le dije. "Mantengan un perfil bajo. Les llamaremos cuando sepamos algo."
Terminé la llamada, mirando a mi padre cuando se dejaba caer en el asiento del pasajero. "Em y Mick llegaron a la casa de seguridad."
"Bien. ¿Cómo está Charlie?"
"Preocupado."
Asintió, como si ya supiera que sería así. "Él pensó que esto que estaba haciendo era algún tipo de buena obra, que al hacerlo, estaría haciendo lo correcto por su hija, pero…." Se detuvo, negando con la cabeza, y luego dio una respiración profunda. "Se lo debo. Tengo que encontrar a Bella."
"¿Se lo debes, por qué?"
"Fue Charlie Swan quién ayudó a tu madre a quedar embarazada de ti." Él sonrió, mirándome. "Él estaba trabajando con unos médicos brillantes de la época, y ellos ayudaron a Elizabeth con la inseminación artificial. Eso fue antes de que fuera algo cotidiano…"
"¿Yo fui un bebé de probeta?" Me eché a reír, pasando una mano por mi cabello.
"Lo fuiste porque yo no podía estar en casa, y tu madre quería un hijo. Charlie trabajó con sus médicos y mis médicos en la base en Arabia Saudita e hizo posible que ella se embarazara de ti."
"¿Por qué?"
"Tu madre estaba completamente aterrorizada de que no fuera a regresar a casa desde esa caja de arena," afirmó, mirando hacia los árboles a través del parabrisas. "Tenía tanto miedo, que se puso histérica pensando que nunca tendría una familia, así que yo… lo solucioné, o más bien, Charlie lo solucionó."
"Oh, wow…" Me reí con un resoplido, sin nunca haber tenido conocimiento de mi nacimiento. Siempre había asumido que mi madre había quedado embaraza en una de las licencias de mi padre.
"Así que ya ves… se la debo. Un hijo por un hijo. Tenemos que encontrarla, Edward." Dijo en voz baja, echando su cabeza hacia atrás hacia el reposacabezas.
"Lo haremos," le dije, pero no estaba seguro de creerlo. "Voy a hacer lo que sea necesario, papá, lo juro. Solo dime qué hacer."
Él volvió su cabeza hacia mí. "Vamos a matar a Riley Miller. Y luego… a Royce King."
"Hecho," le dije, asintiendo con la cabeza. "No digas—"
Fui interrumpido cuando su teléfono sonó de modo estridente en el silencio del coche.
"Sí, Alice. Dime lo que tienes," le ordenó por el altavoz.
"La tengo, la tengo, la tengo," repitió. "Tienes que dirigirte al norte de Oregón. Está en el parque nacional. ¡Vamos! Tengo tu ubicación GPS y la de ella, de manera que yo te guiaré, ¿de acuerdo?"
"Eres hermosa, Alice. No dejes que nadie te diga lo contrario, ¿de acuerdo?" Él se rio entre dientes, haciéndome un gesto con la mano para que nos fuéramos, pero yo ya estaba saliendo a toda velocidad del lugar de estacionamiento.
"Bella me dice lo mismo," dio de risitas por el teléfono. "Aunque de acuerdo a cálculos científicos, mi rostro no se suma a la 'ecuación de belleza'".
"¿Desde cuándo sabe la ciencia lo que es hermoso?" Me mofé, haciendo que mi padre y Alice se rieran.
"Desde que hay estudios matemáticos sobre la cuadrícula facial, calculando con los votos quién es más bonita que la próxima perra," Alice respondió con mordacidad. "Así que, si Angelina Jolie alcanza un nueve punto dos... eso es ser bonita, pero si alguien como Snookie de Jersey Shore solo alcanza un cinco punto cero, entonces se determina que ella no es bonita. ¿Me entiendes?"
Mi padre resopló, sacudiendo la cabeza mientras yo reía. "Indicaciones, Alice," dijo en voz baja.
"Sí, señor," ella respondió con una risita, pero Cheney la interrumpió.
"Eddie, vas a necesitar respaldo con esta mierda," dijo al otro lado de la línea. "La casa de Miller es…. una locura. No estoy seguro si ustedes dos podrán lograrlo."
"Háblame," le dije, cambiando de velocidad y alcanzando la autopista a toda velocidad.
"En primer lugar, está en lo profundo del bosque. En segundo lugar, está completamente cableado, desde el camino de entrada a su casa hasta el granero en la parte posterior. Nada se mueve en esa propiedad sin que suene una alarma. Tiene cámaras por todas partes. Ventanas a prueba de balas, cerraduras con combinación, y hay rumores de que tiene… trampas para osos, hombre. Necesitas verdadera ayuda para esta mierda."
"No puedo perder el tiempo, Ben. Te diría que tus hombres relevaran a Emmett y Mickey," mi padre respondió, "pero todavía habría que esperar."
"¿Dijiste que este tipo tiene CCTV, alarmas… todo eso?" Alice preguntó, tecleando rápidamente.
"Sí," Ben le respondió, y me di cuenta que estábamos en una llamada para tres. "¿Por qué?"
"Corta su electricidad," ella dijo simplemente. "Sí, sí, sí… un tipo como ese es muy probable que tenga una batería de respaldo, pero incluso eso necesita electricidad. Córtala en la compañía de electricidad, pero Carlisle va a tener que destruir la batería de respaldo en la fuente. De hecho, voy a cortarlo todo, el agua, la electricidad, el cable, el internet, incluso voy a interferir su señal de satélite."
"Podemos hacer eso," Ben reflexionó en voz alta.
"¿Dónde podría estar el respaldo?" Mi padre preguntó.
"La fuente secundaria de energía muy probablemente esté en el granero," Alice respondió, "porque allí es donde yo la pondría."
Mi padre se volvió hacia mí. "Si puedo comprarte tiempo suficiente, puedes entrar y encontrar a Isabella."
Asentí de acuerdo. "Alice…. o Ben… o maldición, ustedes dos… ¿pueden enviar los planos de este lugar a mi teléfono? ¿O una imagen de satélite, tal vez?"
"Ahora mismo, Ed," Ben respondió. "¿Estás seguro de que no quieres ayuda?"
Miré a mi padre y vi la misma determinación de terminar con esta mierda de una vez, escrita en todo su rostro.
"No hay tiempo," dijimos los dos.
"Bien. Entonces, las indicaciones han sido enviadas a GPS, Edward. Ve…. y ten cuidado."
~oOo~
BELLA
Quería ir a casa…. y en este momento no me importaba que casa era. Si cerraba los ojos por solo un momento, podía imaginar el departamento de Rose, su risa y una caja llena con pizza fría colocada entre nosotros sobre el sofá mientras veíamos programas de crímenes. Podía ver la casa que en algún momento compartí con Jake, muebles cómodos, colores cálidos, y mi vieja cama. Mi vecina, Esme, sentada en mi mesa con una sonrisa en su rostro. Incluso podía ver la casa de mi padre, mi vieja habitación, todavía decorada con carteles de viajes y las estanterías llenas de libros.
Pero sobretodo… vi mi vieja casa del árbol.
Vi su dulce y pequeño porche, todo alrededor, era de pintura blanca y persianas verdes, y sus dos pequeñas habitaciones con sus montones de almohadas en la esquina donde solía leer junto a la ventana.
Estaba helada y aturdida mientras yacía en esa mesa de metal. Estaba débil porque Miller había derramado mi sangre más veces de las que podía contar. Me estaba sintiendo cada vez más, completa y emocionalmente, entumecida. Había perdido la esperanza de que alguien fuera a llegar.
¿Qué pasa si Alice no sabe cómo buscarme? ¿Qué pasa si Carlisle fue a verme en el hotel pero se fue cuando no respondí? ¿Y qué pasa si Miller me mata y nunca nadie se entera de lo que pasó?
Mis ojos ardían por las lágrimas a medida que caían de mis ojos. La sal en ellas quemaba mi piel en carne viva alrededor de mis ojos, escocían al correr sobre las heridas abiertas. Mi cuerpo estaba cubierto de cortes y magulladuras. Mi estómago dolía por el hambre y la sed, y mis huesos dolían por lo fría que estaba.
Seguía vestida solo con mi ropa interior, Miller la había dejado para lo que llamó, 'lo mejor para el final'. El solo pensarlo hizo que se me escapara un sollozo. No me había violado, pero eso no significaba que no me había tocado. Había jugado conmigo, me había amenazado, y ha sido muy rudo, pero no me había violado.
Podía escucharlo moverse en el piso de arriba, pero no lo había visto en un tiempo. Podía escuchar las ratas con las que me amenazó, corriendo por las paredes en la esquina derecha, y podía escuchar música amortiguada.
Sabía que era solo cuestión de tiempo antes de que regresara, pero tenía un plan. Iba a darme por vencida solo el tiempo suficiente para que me liberara. Rendirme solo lo suficiente de manera que Miller me matara antes de que me usara para su satisfacción. Eso no iba a pasar, preferiría morir a dejar que ese pendejo consiguiera lo que quería.
Fuertes pasos en el piso de arriba caminaban con propósito. La música se apagó, el agua corrió a través de las tuberías a mi alrededor, y la puerta finalmente se abrió de golpe. Miller bajó lentamente las escaleras, tarareando una canción que no conocía, y sonrió de una forma lenta y carnal.
"Oh, Isabella," canturreó, lamiendo sus labios y deteniéndose junto a una bandeja que contenía sus "juguetes". Movió unas cosas de un lado a otro y finalmente se volvió de nuevo hacia mí. "Cómo vamos a divertirnos."
"Por favor…. solo desáteme," susurré, mi voz casi inútil. "También podría hacer que te sientas bien," le dije, casi vomitándome con la mentira.
Estaba demasiado cansada, demasiado golpeada para lograr que se escuchara lo suficientemente bien por lo que él se rio de mí. "Oh, no lo creo. Todavía te necesito para lo que estoy a punto de hacer. Te necesito… atada."
"No lo haga… por favor, no lo haga… solo joder, máteme," dije entre mi aliento, sin embargo, sentí que fue en mi mente y no en voz alta.
"No… todavía," ronroneó, arrastrando un objeto filoso por mi rostro y lo bajó por mi cuerpo.
A este punto, las lágrimas caían desenfrenadamente, aunque estaba muy segura de que solo lo hacía mejor para él. Era lo que quería. Quería verme doblegada. Y lo estaba. Estaba totalmente desgastada emocionalmente. No tenía más fuerzas, no tenía más voluntad. Estaba derrotada.
Jadeé cuando el cuchillo se deslizó lentamente por debajo de la pierna de mis bragas, cortándolas como si fueran mantequilla tibia. Jadeé, cerrando mis ojos con fuerza y haciendo puños mis manos.
"No, no, no…." Repetí una y otra vez, las lágrimas fluyendo como ríos.
No tenía idea de cómo podía llorar cuando parecía haber pasado una eternidad desde que había bebido algo. En realidad, por lo que mi confusa mente podía recordar, solo habían sido un poco más de cuarenta y ocho horas.
Una campana hizo que ambos nos sobresaltáramos, y Miller se giró en su lugar, cortando la piel de mi muslo por error. Siseé al mismo tiempo que dejó caer el cuchillo sobre la mesa a un lado de mi mano.
"No vayas a ningún lado," dijo con una sonrisa irónica. "Tengo el presentimiento que un venado se acercó a mis sensores de nuevo. En seguida vuelvo."
Subió corriendo las escaleras mientras yo trataba en vano de alcanzar el cuchillo estaba fuera del alcance de mis dedos solo por unos centímetros.
"¡Mierda!" Él gruñó desde arriba. Sus pasos se volvieron frenéticos, corriendo de un extremo del lugar al otro.
Escuché pasos corriendo y luego una puerta abrirse, pero fue un fuerte estallido que hizo que mi mente perdiera el control porque de pronto, me vi sumergida en total oscuridad. Miller había apagado las luces, pero nunca había estado tan oscuro porque la luz de arriba siempre se había filtrado tenuemente por debajo de la puerta. Pero esto… esto es como si alguien me hubiera cerrado los ojos con cinta, como si me hubiera quedado completamente ciega. Y eso me asustaba como la mierda porque no era tan malo cuando podía ver mierda viniendo en mi dirección, y ahora no podía.
El parpadeó de una linterna apareció en la cima de las escaleras, y Miller bajó ruidosamente por ellas, abofeteándome cuando se paró junto a mí.
"¿Quién? ¿Quién demonios pudo haberte encontrado, perra?" Gritó, abofeteándome de nuevo.
Afortunadamente, creo que se había olvidado que había dejado caer el enorme cuchillo justo allí.
"No lo sé," mentí con facilidad esta vez porque podía ver que Miller estaba ahora frenético. Había sido atrapado.
Puede que no supiera quién me había encontrado, pero estaba muy segura de que alguna enanita en mi oficina había encontrado una pista. En cuanto a quién exactamente estaba atormentando a Miller en ese momento, no lo sabía. Y en realidad, no me importaba, siempre y cuando me encontraran en ese sótano.
"No lograran entrar en esta casa, Isabella. Los mataré antes de que puedan llegar al patio delantero," amenazó y luego se acercó a mi oído. "Y nadie lo sabrá. Estamos tan lejos de la civilización que pasarán décadas antes de que sus cuerpos, sus quemados cuerpos, sean encontrados. ¿Me comprende, señorita Swan?"
Dicho esto, se giró en su lugar, llevándose la linterna con él y dejándome de nuevo rodeada por oscuridad. Esta vez, Miller no había cerrado la puerta de golpe, pero no importó porque de pronto, un estruendoso estallido sacudió toda la estructura a mi alrededor. La mesa en la que estaba acostada se sacudió con la fuerza de lo que fuera que hubiera explotado.
Otra pequeña explosión ocurrió justo sobre mi cabeza, haciendo que polvo cayera sobre mi rostro, y empecé a forcejear bajo las apretadas correas de cuero que Miller tenía sujetándome. Me iba a quemar justo sobre esta mesa.
Pasos más silenciosos, pero aun así inseguros, bajaron las escaleras, una linterna detrás de ellos, y comencé a hiperventilar. No podía respirar, ver o siquiera pensar claramente.
"Tranquila, Bella," una voz suave, aterciopelada y al mismo tiempo tranquilizadora llegó a mis oídos, y todo lo que sabía es que no era Miller.
Me puse histérica.
"Shh… está bien, está bien," dijo él, sus dedos luchando por deslizarse bajo las correas de cuero. "Necesito conseguir…. algo para cubrirte…"
"¡No me dejes!" Sentí pánico, agarrándome de lo que fuera una vez que mis manos estuvieron libres. "Por favor… no…" Grité.
"Está bien, no lo haré, lo juro," dijo en voz baja, liberándome del resto de mis ataduras. Se apartó solo un poco, cubriéndome con lo que se sentía como una chaqueta de cuero. "¿Puedes sujetarte?" Preguntó con gentileza.
Asentí con la cabeza, permitiéndole envolver mis brazos alrededor de sus hombros. Cálidos y fuertes brazos se deslizaron debajo de mis piernas, levantándome como si no pesara nada, y me acurruqué en él, incapaz de contener las lágrimas.
Él olía como a cuero, algo reconfortante y varonil. Olía como a fuerza y calidez, y sucumbí porque estaba demasiado cansada, demasiado golpeada para luchar.
Una vez que me subió por las escaleras, no podía mantener los ojos abiertos por más tiempo.
~oOo~
EDWARD
Debes de ver una salida a la derecha," dijeron Alice y Ben al mismo tiempo por el altavoz.
"Edward, pásala y luego detente," mi padre ordenó, saliendo de un salto del coche una vez que me detuve.
Abrí el maletero, y los dos abrimos nuestras bolsas de un jalón. Ya traía puestos mis pantalones cargo color negro, pero me quité mi camiseta blanca y me puse una negra. Agarré mi gorra negra, poniéndomela hacia atrás, y me puse de nuevo mi chaqueta de cuero negra.
"Llévate explosivos plásticos," le dije a mi papá, entregándole un pequeño bloque.
Asintió, poniéndolo en una pequeña bolsa cargando con municiones. "¿Los detonadores?" Preguntó, y los estrellé en su mano. "Saca tu teléfono."
Lo saqué, abriendo la imagen del plano de la propiedad de Miller. Ambos lo estudiamos por un momento.
"Hijo, quiero que tomes la casa. Entra por aquí," dijo, señalando un campo abierto que corría paralelo al camino de tierra. "Vigila tus alrededores, mantente alerta con las trampas y los sensores de movimiento… al menos hasta que pueda llegar al granero en esa parte de atrás." Señaló la enorme estructura detrás de la casa principal en la pantalla. "Voy a tener que rodear por aquí," musitó, mostrándome un desvío, pero de esa forma muy probablemente podría evitar que lo detectaran.
Me devolvió mi teléfono y suspiró. "Espera hasta que Cheney corte la energía antes de acercarte a la casa. Nuestra prioridad es Isabella. La quiero fuera. Si de casualidad matas a Miller en el proceso, que así sea, pero ella es primero. ¿Me entiendes? Ningún exhibicionismo, sin hacerse el héroe… solo encuentra a esa chica, Edward."
"Sí, señor," le dije asintiendo, revisando mi arma y añadiendo una segunda a la cintura de mis pantalones. "Toma," gruñí, entregándole un auricular. "Contacto constante, papá."
"Sí, señor," él dijo con una sonrisa irónica, poniéndose su gorra negra. "A mi señal, vuela esa puerta principal. Según Cheney, a este tipo le gusta trabajar solo, de manera que no puedo imaginar que tenga alguien aquí afuera."
"Tienes razón," estuve de acuerdo. "Ve papá, te doy la ventaja."
Con una última mirada en mi dirección, salió disparado hacia el norte a lo largo del camino, desapareciendo finalmente dentro del bosque a la derecha. Yo giré hacia el sur, cruzando el camino de entrada de Miller y encontrando una entrada al bosque. Me coloqué apenas fuera de vista, no que hubiera tráfico, pero a estas alturas no sabía de qué era capaz este tipo.
"Edward, repórtate," su voz crujió en mi oído.
"Estoy en el punto, esperando por ti."
"Ve. Tienes el camino libre hasta el borde del patio delantero. Llega allí y espera mi señal."
Salí corriendo, manteniendo mis ojos atentos en el suelo y los troncos de los árboles circundantes. Tenía que asegurarme de no activar los sensores del tipo o pisar alguna trampa. Estaba oscuro como la boca de un lobo cuando me dirigía entre los árboles. Disminuí el paso cuando una vez que escuché el sonido de música saliendo de una pequeña cabaña justo frente a mí y entonces me detuve, quedándome dentro de la línea de árboles.
"Estoy en posición. Ahora está en ti," le dije a papá, quitándole el seguro a mi arma y revisando todas las ventanas que podía ver desde mi puesto de vigilancia.
"Diez-cuatro," jadeó en mi oído.
"Vamos, viejo," me burlé tan bajo como pude. "Paso ligero. ¡Vamos!"
"Todavía puedo patearte el trasero, hijo. No lo olvides," susurró con dureza, pero podía escuchar su diversión.
Solté un bufido, sacudiendo la cabeza y seguí esperando, atento a cualquier pequeño movimiento dentro de la cabaña. Eventualmente, la música se apagó, se apoderó de la noche, pero todavía había luces encendidas, todavía había electricidad, porque una estridente alarma sonó desde algún lugar dentro de la habitación principal.
Pero no por mucho tiempo.
Me tensé cuando la electricidad hizo un fuerte ruido sordo, y fue entonces cuando un estruendoso estallido hizo eco por el bosque, apagando la alarma y toda luz a la vista. Brillantes llamas anaranjadas se encendieron desde el otro lado de la cabaña, y supuse que esa era mi señal porque el granero ya no existía.
"Ve," mi padre gruñó en mi oído.
Me alejé de los árboles, corriendo a través del patio lateral, y subí de un salto al porche delantero. Escuché pasos del otro lado de la puerta principal, pero estaba cerrada con llave. Realmente cerrada. La puerta era de acero, al igual que el marco. No solo tenía un teclado sino que también un cerrojo de seguridad de alta resistencia.
Sacando un poco de explosivo plástico, instalé una carga justo en el teclado y el cerrojo, saltando del porche cuando lo encendí. La fuerte explosión rompió el silencio, y yo estaba dentro de la cabaña antes de que la puerta pudiera cerrarse de nuevo al rebotar.
"Estoy dentro," susurré en el auricular.
"En persecución," jadeó en mi oído. "Salió corriendo por la parte trasera. Encuentra a Bella."
Con mi arma en alto, solo por seguridad, caminé por todas las habitaciones, iluminando con una linterna frente a mí. Entré a la cocina, encontrando abierta la puerta hacia el sótano. Iluminé con la luz las escaleras, bajándolas despacio, pero supe que la había encontrado porque podía escucharla llorando, forcejeando.
Había visto las prisiones en Iraq, había visto a prisioneros de guerra regresar a casa, y había visto víctimas de tortura. Incluso me habían pagado por irrumpir y recuperar rehenes. Lo que vi al pie de esas escaleras me hizo sentir enfermo. No sabía si era porque una vez había conocido a la chica, el que mi padre se preocupaba mucho por ella, o solo que esta mierda realmente me había afectado, pero quería vomitar. Mi estómago se revolvió por las náuseas mientras asimilaba las infernales condiciones en las que este tipo había mantenido a Bella.
El cuarto era una cámara de tortura, me di cuenta cuando iluminé alrededor. Las ratas corrían a lo largo de las paredes, el olor a sudor, lágrimas, y orina se cernía en el aire húmedo con intensidad y había una mesa con todo lo que podrías imaginar para torturar a alguien, látigos, cadenas, cuchillos, incluso puñeteros nudillos de bronce.
Pero los sollozos que escuché me dejaron frío. Ella no podría verme, pero estaba forcejeando como el infierno contra unas malditas correas gruesas de cuero, y se veía como muerta. Estaba sucia, cubierta de moretones, y sangrando por pequeños rasguños y cortes por todas partes. Tenía un labio partido y un ojo morado, y su cabello estaba apelmazado con lo que parecía sudor y sangre.
Empezó a ponerse frenética, y finalmente la detuve. "Tranquila, Bella," le dije, tratando de escucharme tan calmado como podía por su bien porque sabía que tenía que estar asustada por lo que estaba pasando y quién estaba con ella en la habitación.
Bella dejó de forcejear pero sollozó, todo su cuerpo poniéndose laxo por el agotamiento.
Me acerqué a ella, quitándole la correa de cuero en la parte superior de su cuerpo, notando en ese momento que estaba prácticamente desnuda, una ropa interior rasgada apenas cubriéndola. Ella siguió llorando.
"Shh, está bien, está bien," la tranquilicé, mis dedos trabajando lo más rápido que podía para liberarla de esa horrible mesa.
Su piel estaba fría pero pegajosa por el sudor y la sangre, y sabía que a ninguna mujer le hubiera gustado que la vieran de esa forma. No había forma de saber lo que ese Miller había hecho con ella.
"Tengo que conseguir algo para cubrirte," le dije e iba a subir corriendo las escaleras, pero ella entró en crisis.
Sus brazos se dispararon agarrando mi chaqueta y camiseta. "¡No me dejes!" Tenía más fuerza de lo que había esperado, prácticamente acercándome a ella. "¡Por favor!" Apenas podía hablar con claridad.
"Está bien, no lo haré, lo juro," le prometí, pensando que si mi padre no atrapaba a ese tipo Miller, me pasaría mis últimos días cazando su trasero. Nadie debería ser tratado de la forma en que Bella lo había sido.
La única cosa en la que podía pensar era en mi chaqueta, así que me la quité y la envolví en torno a ella lo mejor que pude con sus dedos todavía agarrados de mi camiseta.
"¿Puedes sujetarte?" Le pregunté en voz baja, y ella asintió.
Envolví sus brazos alrededor de mi cuello, levantándola por su espalda y debajo de sus piernas. Pesaba menos de lo que había esperado, y se aferró a mí con fiereza, sus lágrimas nunca cesaron.
Una vez que su cabeza se apoyó en mi hombro, se tranquilizó casi al instante, y subí de nuevo las escaleras hacia la cocina.
"La tengo… está viva," le dije a mi papá por el auricular.
"Perdí a Miller," él respondió con un gruñido. "Encuéntrame en el coche."
"Sí, señor."
Tomé el camino más directo que pude hacia donde estaba estacionado mi coche a un lado del camino. Mi padre emergió del bosque casi al mismo tiempo que yo, pero él aceleró el paso para llegar conmigo y la carga preciosa que llevaba.
"Bella," dijo entre su aliento, apartando el cabello de su rostro. "Cariño, ¿puedes verme?"
"¿Carlisle?" Murmuró atontada. "Alice pudo…."
"Sí, ella estuvo brillante, Bella. Vamos a llevarte a un lugar seguro, ¿está bien?"
"Bien." Asintió despacio, finalmente levantando la vista para mirarme, sus muy tristes y cansados ojos miraron a los míos y se cerraron de nuevo, como si no pudiera mantenerlos abiertos.
"Bella, ¿recuerdas a Edward?" Él le preguntó, abriendo sus párpados, pero estaban dilatados.
"Conozco esos ojos," murmuró.
Él sonrió cuando yo reí, asintiendo ligeramente. "Ponla en el coche, y vámonos de aquí," abriéndome la puerta del coche.
Fue cuando traté de poner a Bella sobre el asiento cuando el infierno se desató. Ella se puso completamente lúcida, aferrándose a mí con fiereza, sus ojos salvajes y miraban sin ver.
"No, no lo hagas… por favor… no lo hagas," gritó, luchando con todo lo que le quedaba.
"No voy a soltarte, lo prometo," le susurré, mirando a mi padre.
Él se veía con el corazón roto mientras la miraba. "¿Qué demonios le hizo?"
"No creo que quieras saber. Ese lugar era simplemente…" No podía encontrar una palabra que describiera el horror que había visto en ese sótano. "Solo… conduce," gruñí, sacudiendo mi cabeza.
Mantuve a Bella en mi regazo y me senté con cuidado en el asiento del pasajero. Carlisle Cullen estaba tan encabronado como nunca lo había visto cuando encendió mi coche. Su mirada se enterneció cuando trató de meter el cabello de Bella detrás de su oreja.
"Él es un hombre muerto," murmuró al mismo tiempo que movía la palanca de velocidades. "Si le pongo de nuevo las manos encima…"
"Tendrás. Que. Esperar. Tu. Turno," gruñí en voz baja, sacudiendo la cabeza. "¿A dónde vamos?"
"La casa de seguridad," dijo entre su aliento, sacando su teléfono. Marcó rápidamente, diciendo: "La tengo. Está viva."
Escuché una fuerte voz que lo interrumpió.
"No, voy a necesitarte. Ahora," dijo con tristeza, haciendo una pausa para escuchar por solo un momento. "Trae a todos contigo si tienes que hacerlo, pero te necesito… Bella te necesita. No creo que podamos aplazar esto por más tiempo. Va a saberse eventualmente," escuchó un poco más, asintiendo de acuerdo, pero continuó con la llamada, "La casa de seguridad… y trae tus suministros. Sí, yo también."
Bella dio un profundo y tembloroso suspiro, su mano sujetando mi camiseta, sin nunca aflojar su agarre. Bajé la vista a su rostro, apenas reconociéndola de la foto en mi archivo, mucho menos a la dulce y feliz niña de doce años que había conocido hace tanto tiempo. Se veía destrozada y vulnerable mientras respiraba profundamente, durmiendo por lo que probablemente era la primera vez en días.
Me agaché hacia su oído mientras mi padre seguía hablando en voz baja en su teléfono. "Duerme, Bella. Ahora estás a salvo. Te lo prometo."
(1)Band of Brothers es una serie de televisión de 10 capítulos, ambientada en la Segunda Guerra Mundial. Basada en la obra homónima de Stephen E. Ambrose, la serie narra gran parte de lo que aconteció a la Compañía Easy, una famosa (a posteriori) compañía paracaidista del ejército de los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial)
Hola :) ¿Qué les pareció el capi? Espero que les haya gustado, ya vieron que llegaron relativamente a tiempo porque Bella no fue violada, pero si sufrió a manos de ese sádico de Miller. ¿Creen que Bella salga bien de esto? ¿Hará algo Edward para ayudarla? Me encantaría saber sus teorías. Gracias a quienes leen y marcan la historia como favorita, me gustaría también que me hicieran saber que piensan de la historia. Sobretodo, muchas gracias a quienes comentan y espero que lo sigan haciendo. Nos leemos en la próxima actu ;)
