Disclaimer: Esta historia no es mía, los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y la autora es Drotuno, yo solo traduzco.

Disclaimer: This story is not mine, the characters are property of Stephanie Meyer and the author is Drotuno, I just translate.

Muchas gracias a mi querida amiga y Beta Erica Castelo por ayudarme con esta historia.


CAPÍTULO 5

EDWARD

"Cretino hipócrita," gruñó Bella, subiendo las escaleras.

Me dejé caer sobre mi cama, con las manos en puños en mi cabello. "No me jodas," dije en voz baja, cerrando los ojos con fuerza porque acaba de joderla completamente.

Podía ver a Bella arrastrarse lentamente dentro de ese oscuro abismo que antes he experimentado. Podía ver la paranoia y la constante lucha contra las pesadillas. ¿Pero quién demonios era yo para decirle que hablara de ello cuando yo mismo no expresaba la mierda que traía dentro?"

Sí, tenía razón, soy un cretino hipócrita.

Pero joder, había hecho que todos en la casa se cagaran de miedo cuando apuntó esa arma al pecho de Jacob, no que creyera que no debería haberlo hecho, porque él era un estúpido hijo de puta por haberla engañado. ¿Quién hacía esa mierda? ¿Quién tendría una mujer tan hermosa como Bella esperando en casa pero se folla a la secretaria en su escritorio? Imbécil.

Como sea, sabía que se odiaría por jalar ese gatillo, y consideré que tenía que ser examinada mentalmente. Le falta un jodido tornillo.

El problema era… que estaba reviviendo la misma pesadilla una y otra vez, algo que yo había experimentado. Estaba evitando relacionarse con sus amigas... o con cualquiera en la casa, de hecho. Evitaba que la tocaran, que estaba en todo su derecho, pero ya ni siquiera dejaba que Carlisle o Esme tomaran su mano. Apenas si había hablado con Alice, Rose y Makenna, y estaban empezando a sentirse lastimadas, aun cuando creo que en el fondo, entendían.

No quería que Bella se convirtiera en alguien insensible. No me gustaba ver la mirada vacía en su rostro. Solo había empeorado cuando le devolví sus cosas hace unos días. Y su bienestar estaba empezando a consumirme, lo que a su vez, me confundía como la mierda.

No se suponía que me relacionara tanto. No tenía que involucrarme con un objetivo. En absoluto. Solo conducía a una desilusión, para ella. No podía ser bueno para ella. No podría tratarla como se debía y luego darme la vuelta y dejarla para matar a algún cabrón en otro país. No podía dejarla durante semanas o meses de continuo, ir a actuar como un asesino y volver con ella… o con cualquier otra chica, si vamos al caso. Era por eso que evitaba relaciones a largo plazo y apego emocional.

Era demasiado tarde. En el momento en que levanté a Isabella Swan de esa mesa de tortura, sabía que nunca sería el mismo. Sentía el impulso de protegerla y me preocupaba por ella y quería ver la brillante chispa que había visto una vez cuando éramos niños, cuando me estaba contando sobre viajar por el mundo y las cosas que quería ver.

Y eso me encabronaba, me hacía ponerme a la defensiva, porque no sabía cómo hacer que esa dulce risa, que había escuchado en la playa, volviera a ser escuchada por mis oídos. No sabía cómo arreglar esta mierda… porque ella tenía razón. ¿Qué derecho tenía a preguntarle sobre su trauma cuando el mío lo mantenía seguro dentro de mí?

"¿Sabes? Encuentro un poco irónico que la única persona que puede conseguir que Bella diga más de dos palabras a la vez seas tú," Carlisle murmuró desde la entrada de la recámara.

"Ahora no," dije en voz baja, sacudiendo la cabeza, pero él solo se rio.

"Pudo haberlo matado, y lo sabes."

Di un resoplido. "Puede que no sea una mala idea."

"¿Por qué te importa?"

"Joder, no lo sé," susurré, mirándolo.

"Sí, sí lo sabes. Piénsalo."

Sin decir más, cerró la puerta y me dejó con mis pensamientos.

~oOo~

BELLA

"Siéntate de una puta vez. Necesitamos hablar," Rose gruñó, arqueándome mortíferamente una ceja.

No podía sentarme en la cama con Alice, Mack y Rose ocupando el extremo, de manera que opté por la silla en la esquina de la habitación. Me senté, subiendo las piernas contra mi pecho y envolviéndolas con mis brazos. Las miré con recelo, mordiendo mi labio inferior.

Pude ver a Alice moverse ligeramente, sus brillantes ojos azules llenos de preocupación y sus manos ansiosas por acercarse a mí, pero negué con mi cabeza.

"Está bien, está bien, está bien," Alice dijo entre su aliento, viéndose herida, pero asintió en sumisión. "Los seres humanos requieren del sentido del tacto." Empezó a murmurar, citando hechos como si los acabara de leer de un libro, pero conociéndola, había memorizado el libro años atrás. "Los bebés en realidad pueden fallar sin él…"

"Bells," Rose empezó a decir, ignorando los murmullos de Alice. "Sé que has pasado por cierta mierda, pero no puedes hacer esto. Te necesitamos, cariño. Eres muy fuerte, y vas a superar esto. Lo prometo."

Asentí, mirando hacia al suelo, pero manteniéndome callada.

"Sí, sí," Makenna susurró. "Has estado en peleas con puños con hombres, Bellsy. Eres la perra más dura que conozco…"

"No puedo decir que no estoy decepcionada de que no le disparaste a Jake, pero—", Rose se encogió de hombros, con una sonrisa irónica "—esa no eres tú, Izzy." Se puso de pie caminando hacia mí y di un respingo. "No voy a tocarte, cariño," me dijo, poniéndose de cuclillas frente a mí, Mack y Alice se le unieron.

"Sabemos que fue horrible por lo que pasaste," Alice dijo en un susurró, mirando a sus manos, "pero queremos que sepas que estamos aquí para ti. Y que no fue tu culpa."

Mi cabeza se volvió rápidamente para mirarla. "¿Qué?" Pregunté.

"No fue tu culpa, Bells," recalcó, mirándome a los ojos mientras las lágrimas corrían por su rostro. "Hiciste todo lo que se suponía que debías de hacer. Yo lo jodí, no calibré bien ese chip GPS. Debí haberte pedido que lo probaras. Debí haberte encontrado más pronto…"

"¡Sí, pero deberías haber visto lo que hicieron!" Makenna contó entusiasmada, sus ojos como platos. "Este tipo la llamó desde el FBI, luego se contactaron por teléfono con el cabrón que de verdad inventó ese maldito chip. Nunca había visto algo así. Ellos estaban moviendo satélites en órbita, ¡lo juro por Dios!"

Rose se cubrió la boca para evitar reírse a carcajadas porque Mack era nuestra niña exagerada. La hermana pequeña. Todo era "asombroso", o "jodidamente increíble", o "lo mejor de lo mejor".

Suspiré y sacudí la cabeza, mirando a Alice. "Yo no te culpo."

Ella frunció el ceño, ladeando su cabeza con puntas.

Mientras que Rose y yo nos habíamos conocido en el instituto, había conocido a Alice a través de la empresa de mi padre. Ella estaba trabajando en el departamento de información tecnológica, y yo la robé de plano, enamorándome de ella al instante. Ella encajó en nuestra ya establecida amistad entre Rose y yo, a pesar de que todas éramos tan diferentes. Makenna fue justo la cereza del pastel, siendo la bebé con veintiún años cuando el resto de nosotras teníamos veintiséis o veintisiete.

Eran mis chicas, y las amaba con fiereza, pero nada de esta mierda era su culpa.

Todas me observaban, sus ojos llenos de amor y paciencia.

"Yo… no tengo nada que decir, todavía," dije en voz baja, apartando la mirada de ellas.

"Lo sabemos," Rose dijo con una sonrisa triste, "pero queremos que sepas que no hay un alma en esta casa que no desee que te recuperes, incluyendo a esa cosita guapa que te salvó…"

Solté un bufido, luchando por no sonreír cuando meneó sus cejas. Puede que haya estado un poco desorientada, pero no estaba ciega. Edward era hermoso y atlético como la estatua del David. También me estaba volviendo completamente loca porque en un minuto, pareciera que se preocupara por mí, y el siguiente, me estaba rechazando. Me hubiera encantado tener una charla con el chico tartamudo que había visto una vez y solo una vez.

"Ooh, maldita sea, él es un refinado espécimen de hombre," Makenna murmuró, poniéndose de cincuenta tonos de rojo. "Si no haces algo con esa cosita parecida a un dios… ¡Lo haré yo!"

Le rodé los ojos, pero una oleada irracional de celos sacudió mis entrañas. Me los tragué porque Edward… bueno, él era Edward. No había forma de saber lo que opinaba sobre nada en particular porque se guardaba todo muy bien. A pesar de lo malditamente sexy que se había vuelto, también, en cuanto a su estado de ánimo, era completamente inestable. Era un acertijo, un acertijo al que la recientemente chica soltera dentro de mí inspeccionaba de arriba abajo casi a un nivel pervertido.

"No… pero Jasper, por otro lado," Alice soltó unas risitas, doblándose cuando las chicas la empujaron.

"Deberías haber visto a Ali cuando Jasper entró en Gravity, Bellsy," Mack rio. "Estaba con sus ojos azules amplios y babeando y sus dedos torpes."

Me reí, sacudiendo la cabeza, pero solté un gran bostezo.

"Descansa un poco, Izzy," dijo Rose, poniéndose de pie. "Te amamos. Estamos aquí para cuando quieras hablar, ¿está bien?"

Asentí, diciéndoles adiós con la mano cuando dejaron mi habitación. Me levanté y me dejé caer en la cama, tapándome hasta la cabeza con las mantas y dejando que vinieran las lágrimas.

~oOo~

Como siempre, estaba despierta antes que todos los demás en la casa. O al menos, eso es lo que pensé. Me dirigí hacia el porche trasero para disfrutar de la brisa marina, optando por hermosa mecedora de madera en lugar de mi asiento habitual en la barandilla.

De lo que no me había dado cuenta es que no estaba sola.

"Te ves mejor, señorita Bella," dijo Jasper arrastrando las palabras desde el columpio del porche, mientras usaba un dedo para balancearse lentamente hacia adelante y hacia atrás.

Jadeé, pero cuando vi quién era, sonreí. "Gracias," dije en voz baja, encogiendo un hombro, mirando hacia el intricado diseño en el brazo de la mecedora en la que estaba sentada.

"Estoy seguro que tu mente sigue un poco revuelta, pero mejorará," declaró como si estuviera completamente seguro.

"¿Revuelta es una palabra sureña?" Pregunté, sonriéndole.

Me gustaba Jasper porque no hacía movimientos innecesarios. No gritaba o se enojaba, o siquiera forzaba una conversación. Simplemente… era él.

En su rostro apareció una amplia y dulce sonrisa. "Tal vez, señorita, pero puedo asegurarte que es una palabra Whitlock."

Le sonreí en respuesta, y por primera vez en días, sentí que la sonrisa era real.

"¿Hay alguna palabra Swan?" Preguntó, recostándose en el columpio con los brazos extendidos a lo largo del respaldo.

"Mi mamá solía decir poofus," le respondí con una risita. "Creo que era su forma de maldecir cuando era pequeña. Ella decía, "No seas poofus," o "oh, poofus," si algo salía mal. A veces, si yo estaba de mal humor, me llamaba poofus."

"Poofus," dijo, pronunciando la palabra lentamente antes de que le apareciera una enorme sonrisa. "Me gusta."

"A mí también," concordé, riendo. "Era una palabra tonta, pero era su palabra, ¿sabes?"

"¿Ya no está?"

Asentí, trazando la mecedora con mi dedo de nuevo. El diseño se arremolinaba en torno a sí mismo, con pequeñas hojas de hiedra sobresaliendo aquí y allá.

"Se puso muy triste," le dije, sonriendo con tristeza. "Probó todas las píldoras y terapias, pero al final, el alcohol terminó con su tristeza."

Lo vi asentir por el rabillo de mi ojo, pero no dijo nada por un rato.

Los dos nos volvimos cuando escuchamos un ruido en la cocina. Un Edward con cabello de recién levantado de la cama estaba empezado a preparar el desayuno para todos. Una chispa extraña e inoportuna me hizo cosquillas en el interior del estómago cuando lo miré. Su cabello estaba corto a los lados y en la parte de atrás, pero la parte de arriba todavía se le paraba como cuando lo conocí hace tanto tiempo. Tenía las marcas de la almohada y fruncía el ceño, viéndose de muy mal humor. Miré de nuevo el brazo de la silla.

"No es un mal tipo, ya sabes," dijo Jasper en voz baja, dejando el columpio balancearse una o dos veces antes de detenerlo con su dedo. "Es un maldito buen líder, un magnífico piloto, y el mejor carpintero que alguna vez he visto… hizo la silla donde estás sentada."

Mi cabeza se levantó de golpe para mirar a Jasper con la boca abierta y luego de nuevo hacia la silla.

"Traté de ayudarlo con eso. Fue para su abuelo, justo antes de que muriera, pero cuando Edward empieza a construir algo, se traslada a otro mundo. Apenas si estaba consciente de que yo estaba allí."

Miré de nuevo la silla, de verdad la miré. Era perfecta y cómoda y construida con solidez. Mi ceño se frunció por cómo el hombre que podía ladrar órdenes, perdía el temperamento en un suspiro, y afirmaba ser un monstruo podía crear algo tan hermoso.

"Huh," resoplé, sacudiendo la cabeza.

"Se toma las cosas muy personalmente, si algo sale mal," dijo Jasper. "Él y Carlisle se rompieron el culo para llegar a ti. Los dos se sentían realmente perturbados, por lo que encontraron en realidad, Bella."

Asentí, levantándome de la silla para caminar hacia la playa.

"No vayas demasiado lejos porque creo que hoy van a traer a tu papá," Jasper me dijo, levantándose del columpio. "Le ha estado pidiendo a Emmett y Mickey poder verte antes de que se lo lleven los federales en custodia protectora. Una vez que esté con ellos, no podrá tener contacto contigo."

"Bien," suspiré, asintiendo, y entonces me bajé del porche.

~oOo~

EDWARD

Aparté la vista del refrigerador cuando escuché a Jasper entrar. Por la ventana, vi como Bella caminaba hacia la playa. Sus brazos envolvían su cintura, como si estuviera tratando de mantenerse completa.

"Deberías hablar con ella," Jasper dijo en voz baja, apoyándose contra la encimera.

"Tengo que hacer el desayuno. No puedo confiarte la cocina," le respondí con brusquedad, azotando la puerta del refrigerador.

Él pasó junto a mí, abriendo el congelador, sacó tres bolsas de waffles congelados, y los dejó caer sobre la encimera. "Ahí tienes… el desayuno. Estoy muy seguro que todos saben usar una maldita tostadora," dijo con una sonrisa de suficiencia.

De haber estado Emmett allí, estaría partiéndose de la risa, estaba seguro de ello. Jasper nunca se alteraba, y nunca daba una opinión sin que se la pidieran, de manera que al parecer tenía algo que decir.

"¿Qué, Jazz? ¡Escúpelo!" Gruñí, apoyándome contra la estufa.

Me estudió por un momento antes de respirar profundamente. "Tal vez estás muy involucrado con esta. ¿Por qué no te vas a casa? Nosotros podemos cuidar de Bella una vez que los federales tengan a su padre. Estoy seguro de que Carlisle entenderá…"

"¿Por qué debería irme?" Pregunté, mirando hacia la playa, la idea de no cuidar de Bella, de pronto me hizo sentir enfermo.

Tenía que cuidar de ella. Yo la había encontrado, yo, ella era mi maldita responsabilidad, y que me condenen si se la confío a alguien más. No la habían sentido aferrarse a su cuerpo en lágrimas. No la habían sacado de ese cuarto del infierno. Y no la escucharon llorar cuando ella pensó que la estaba dejando, aun cuando era para conseguir algo para cubrirla. No. Demonios, no. Nadie tomaría con tanta seriedad su seguridad como yo lo hice.

"No lo sé," dijo, encogiéndose de hombros. "Solo creo que encontrar a Bella te alteró un poco. No hay problema en que dejes al resto de nosotros manejar la situación."

"No estoy alterado." Gruñí la mentira, rodando los ojos, porque le había dado al clavo. Bella había sacudido mi mundo. "Simplemente no sé qué decirle. Matamos para ganarnos la vida, Jasper. ¿Y se supone que debo consolarla?"

"Nos ganamos la vida, salvando vidas," respondió él. "Todo es cuestión de perspectiva. Rescatamos rehenes que el gobierno de los Estados Unidos no puede rescatar. Impedimos que dictadores se roben la comida de la boca de los pobres en pueblos donde el ejército no puede ir. Y de vez en cuando… sí, terminamos con algún tipo malo aquí y allá. Pero ninguno de nosotros ha derramado sangre inocente, y lo sabes."

Tomé una respiración profunda, sacudiendo la cabeza.

"Y sí, puedes consolarla porque tú viste por lo que había pasado, tú la sacaste de allí. Has visto mierda que estremece tu mente, Ed. Ella necesita sacarlo todo antes de que la envenene."

Sabía que tenía razón, pero simplemente no sabía cómo.

"¿Por qué yo?"

"Porque ustedes dos parecen atraerse el uno al otro. Ella no habla por días pero puede llamarte cretino hipócrita después de patearte el trasero verbalmente. Está esperando que hagas que lo saque."

Hizo una pausa por un momento, abriendo un paquete de waffles de arándanos. Metiendo dos en la tostadora y presionó la palanca hacia abajo.

"No le contará a Esme nada porque es demasiado feo, y por lo que dicen sus amigas, ella la quiere como a una madre. No se lo contará a Carlisle porque él es como una figura paterna y un jefe para ella. Y sus amigas… ellas no lo entenderían, no entenderían la violencia. Pero tú sí," declaró, señalándome con el tenedor. "Lo entenderás porque has visto la misma mierda horrible en el mundo. Lo entenderás porque ella necesita decir en voz alta lo que tú viste en ese cuarto."

Asentí, consciente de que muy probablemente iba a joder esto de nuevo y encabronar a Bella, pero me dirigí hacia la puerta como el idiota que era. Era un idiota porque no podía mantenerme alejado de ella y porque no sabía la razón.

"Hey, Ed… mi mamá siempre me decía que los abrazos son la medicina universal," me dijo, dándome la espalda ya que estaba sacando sus waffles de la tostadora.

"Gracias, Forrest Gump," murmuré una vez que estaba afuera. Sabía muy bien que no debía ponerme malhumorado cuando Jasper hablaba de su mamá. Él le dispararía a un hombre por ello, Emmett tenía una cicatriz en su pierna para probarlo.

Seguí las pisadas de Bella en la arena, encontrándola recargada en una enorme roca, mirando hacia el agua. La vi tensarse cuando me vio, irguiéndose un poco, y me sentí como un gran pendejo porque nunca quise que se sintiera incómoda conmigo, pero después de mi comportamiento de anoche, no podría decir que la culpo.

"No iba a alejarme mucho," dijo, mirando a sus dedos mientras los enterraba en la arena. "Jasper dijo que me quedara cerca…"

"No te estoy vigilando," le dije, frunciendo el ceño y cruzando los brazos sobre mi pecho. "Yo… te debo una disculpa por lo de anoche."

"Sin embargo… impediste que matara a mi ex, creo que la opinión popular es de decepción," murmuró con ironía.

"Se preocupan por ti," me reí entre dientes. "Él te lastimó, por lo tanto, es el enemigo. Es inofensivo, un jodido idiota, pero inofensivo, a pesar de todo." Sonrió con suficiencia mirando a sus pies, con un ligero asentamiento, pero continué. "Siento haberte molestado."

Hice una mueca por la disculpa política que salió de mi boca. Ocupa el mismo lugar que, "No eres tú, soy yo." Esa era una declaración que había dicho más veces de las que podía contar a chicas que se apegaban mucho a mí, que querían más de mí, y no tenía nada para darles.

"Estoy en constante estado de "molestia" Edward," suspiró, rodando los ojos. "No es tu culpa."

"Lo sé… y por eso, también lo siento."

Asintió, subiéndose a la roca y envolviendo sus rodillas con los brazos. No me estaba gritando, todavía, y no me estaba corriendo, de manera que seguí con ella. Decidí hacer algo que nunca había hecho. Decidí contarle a una chica la razón por la que yo era tan distante.

"Mi última misión…" Empecé a decir, mirando hacia el agua, pero vi que su cabeza se levantó de golpe. "Se supone que deberíamos de volar de noche sobre un pequeño pueblo, buscando actividad de este grupo peligroso de jóvenes del cual se había rumorado había plantado una bomba frente a la Embajada de los Estados Unidos. Tenía conmigo a Jasper, Emmett, José, y Mike. Cuando dimos la segunda vuelta sobre el pueblo, no vi al pendejo sobre el techo con un lanza cohetes. El cabrón tenía la mejor puntería que había visto porque le dio a las aspas de mi rotor, provocando que me estrellara casi a mitad del maldito pueblo.

"Lo mantuve lo mejor que pude, tratando de bajarlo, pero mis controles quedaron inútiles," continué, empezando a pasearme de un lado a otro. "Aterricé en algún tipo de vehículo… una camioneta o alguna mierda de esas. Pero un pedazo de metal salió volando y se incrustó en el pecho de José, matándolo al instante."

"Lo siento tanto, Edward…."

Negué, haciendo un gesto con la mano. "Mike llamó para que alguien viniera por nosotros, pero las coordenadas que nos dieron para el lugar de reunión era al otro lado de este pueblo. Teníamos que atravesar ese pueblo destruido, a sabiendas que prácticamente éramos blancos en movimiento," gruñí, pasando la mano por mi cabello. "Casi lo logramos, pero Jasper me dijo que alguien nos estaba siguiendo. Podía escuchar pasos corriendo detrás de mí, y me oculté detrás de un muro desquebrajado de una casa en ruinas para esperar al tipo." Suspiré, cerrando los ojos con fuerza. "No era un tipo."

"¿Quién era?" Bella susurró.

"Una niñita de cinco años… con mi arma apuntando a su cabeza," gruñí, mis manos cerradas en puños. "Una niñita sosteniendo una granada… a la que le quitó el seguro cuando llegó a nosotros."

"Oh, mierda," dijo en voz baja.

"Jasper, Emmett y yo nos tiramos al suelo para cubrirnos. ¿Mike? Él cayó sobre ella a fin de amortiguar el impacto," dije en voz baja. "Terminé con metralla en mi rodilla y perdiendo a dos miembros de mi equipo."

"Oh, Edward… Lo sien—"

"¡No!" Dije con brusquedad. "No necesito tus condolencias. Veo a esa niñita todas las putas noches cuando duermo. Veo a Mike y a José en mis sueños. Pago por ello todas las noches."

"Nada de ello es tu culpa," Bella dijo desde su posición encima de la roca.

"Tampoco lo es lo que te pasó a ti," respondí, acercándome a ella.

Se tensó de nuevo pero estaba prácticamente temblando mientras se miraba a las manos, las que tenía apretadas en puños con tanta fuerza que sus nudillos estaban blancos.

"Entonces… ¿de quién es la culpa?" Susurró.

"De nadie… de Miller… de King. Demonios, no lo sé, pero tú no hiciste nada malo. Podemos culpar al hotel por no tener la suficiente seguridad. Puedes culpar a Carlisle y a mí por no llegar allí lo suficientemente rápido. Puedes culpar a Alice por eso del GPS. Puedes culpar a tu padre por ponerte en peligro sin decirte primero. Podemos simplemente culpar a las jodidas circunstancias de todo…"

"¿Es eso lo que has hecho?" Preguntó, mirándome, lágrimas corriendo por su rostro.

Estaba cansado de verla llorar. Estaba cansado de verla consumirse por dentro durante las dos últimas semanas que hemos estado en la casa de seguridad. Estaba abrumado por lo mucho que nos parecíamos. Y ahora veía lo que le hacía a los que nos rodeaban.

"No hice nada al respecto. Me dieron de baja del servicio activo y vine a casa. Pensé que trabajar con mi padre ayudaría, que me daría una mejor perspectiva, pero entre más trabajos tomábamos, más ira acumulaba."

Asintió, limpiando sus lágrimas. "Cuando tú—", jadeó, como si no pudiera respirar "—fuiste por mí… ¿qué viste en realidad?"

Hice una mueca, acercándome un poco más. "Te vi forcejeando contra esa mesa. Estabas llorando, sucia y muy asustada."

Ya había dicho cosas la noche anterior de las que me arrepentía. Lo llamé una mazmorra y mencioné la sangre, el vómito y la orina… sin mencionar la mesa de instrumentos que ese hijo de puta había usado en ella. Había sido un pendejo por escupirle esas cosas a la cara.

"Él…" Empezó a sollozar, temblando de la cabeza a los pies. "Él iba a… llegaste justo a tiempo," dijo sorbiendo su nariz. "Estaba a punto de…."

Gruñí, pasando la mano por mi cabello. "No tienes que contar esa parte, Bella."

Ella asintió, mirándome, y la tristeza que había allí me mataba, rompía mi corazón. "Me hizo preguntas a las que no tenía respuesta, castigándome por ello. Él… me golpeó, me quemó, me cortó. ¡Joder, me tocó!"

"No lo hará de nuevo, Bella," le prometí, alcanzando su mano.

Sollozó cuando la toqué, una pequeña chispa zumbando a través de nuestra piel, pero sujetó mi mano con un apretón sorprendentemente fuerte. Necesitaba el contacto, ya sea que lo supiera o no. Era como si su piel lo ansiara.

"Él… é-él me hizo pasar hambre, me tentó con agua, solo para verterla sobre mí," continuó a través de jadeos. "Pensé que me ahogaría."

Me acerqué a ella, extendiendo otra mano hacia su rostro. Ella dio un leve respingo pero no se apartó. Tomé su rostro, limpiando sus lágrimas con mi pulgar. Se inclinó hacia él, un suspiro escapando de su boca.

"Él… me dijo que estábamos tan lejos que nadie podría encontrarme. Me dijo que podría hacerme hablar… y que una vez que le dijera lo que quería saber, que iba a… a…"

Asentí, sabiendo lo que estaba tratando de decir. "Lo siento, Bella."

"Rogué por la muerte," susurró, permitiéndome meter su cabello detrás de su oreja y limpiar más lágrimas. "Preferiría morir a permitirle… que él…"

"Te violara," terminé por ella.

"Sí," sollozó, mirándome. "Y él acababa… de cortar mi ropa interior cuando la alarma sonó, Edward. No tienes idea de que tan cerca llegaste."

Hice una mueca, finalmente incapaz de no ceder a mi anhelo y abrazarla. Me luchó por casi diez segundos, finalmente enterrando su cara en mi cuello y cediendo a su histeria. Sus lágrimas se sentían calientes contra mi piel mientras que sus pequeñas manos se aferraban con fiereza a mi camiseta. Temblaba con cada jadeo contra mi cuello.

"Te lo prometo, Bella, no lo hará de nuevo," le prometí. "Te prometo que estás segura conmigo… con todos nosotros. Te sacaremos de esto. Nunca tendrás que verlo de nuevo, lo juro."

Una y otra vez, le susurré promesas sobre su seguridad. Le dije que estaba a salvo y que lo dejara salir, que lo sacara de su sistema porque alguien tan fuerte como ella no debería permitir que un hombre tan jodido como Miller le arrebatara lo mejor de ella. No podía quedarse con lo mejor de ella. No se lo merecía.

Entre más lloraba, su cuerpo más se relajaba contra mí, y la levanté de la roca, cargándole de vuelta a la casa como una niña. Necesitaba descansar, y yo quería protegerla de todo.

Entré en la casa, y todos los que estaban en la mesa levantaron la vista cuando crucé el umbral. Las miradas de preocupación de sus amigas eran igual a la de Carlisle, pero el rostro de Esme decía que sabía lo que Bella acababa de dejar salir y que ya era tiempo de que lo hiciera. Jasper se veía preocupado pero no dijo nada.

Pero fue la cara de Jacob la que fue más interesante de ver. Estaba llena de arrepentimiento, celos y odio desenfrenado. Me sentí mal por ser petulante respecto a eso. Tal vez era algo que tenía que ver con la testosterona. Tal vez era saber que la había jodido con la increíble chica en mis brazos. O tal vez era porque era a mí a quién ella se aferraba desde que la alejé de Miller. Lo que sea que fuera, la derrota estaba escrito por toda la cara del muchacho.

No debería sentirme posesivo con ella, pero así me sentí. No debería notar mentalmente que su calor se sentía bien contra mi cuerpo. Y demonios, no debería pensar en cómo encajaba en mí como una pieza perdida de un rompecabezas porque Bella era mejor que alguien como yo. Era un asesino, y ella era una buena persona tratando de impedir que la gente traicionara a sus parejas. Ella era inteligente y sarcástica, y yo era hosco y me sentía incómodo con el apego emocional. Prefiero ladrar órdenes a decir cosas agradables. Pero me di cuenta de esas cosas y me sentí molesto por ello.

Carlisle se iba a poner de pie, y negué con la cabeza sin decir nada, atravesando la cocina y llevando a, una ahora muy callada Bella, arriba a su cuarto.

La puse en su cama, pero ella agarró mi camiseta. "Quédate… solo un poco más."

"Bien," le dije, acercando la silla a su cama y sentándome con los codos descansando sobre mis rodillas.

Se veía vacía… aun así, parecía aliviada mientras me miraba. Sus profundos ojos marrones, aunque enrojecidos por las lágrimas, estaban más abiertos y un poco más suaves.

"Ya no tartamudeas," dijo de pronto, y no pude evitar reírme.

"Terapia del habla," le dije, sin dejar de reír. "Bueno, eso y la escuela militar. No hay lugar para la tartamudez allí."

Sonrió un poco, mordiendo su labio inferior al mismo tiempo que se rodaba para quedar de costado para mirarme. "¿Fue allí a dónde fuiste? Me preguntaba porque dejaron de llegar los correos electrónicos."

"Sí," dije en voz baja, asintiendo y encogiéndome de hombros. "Me involucré en los deportes, hice malos amigos, así que Carlisle me envió a la escuela militar. Era un niño ocupado. Apenas le llamé a él, mucho menos revisaba mis correos."

"Eso pensé," dijo, con una pequeña sonrisa.

"No te he visto tropezarte," bromeé con ella, recordando que era muy torpe cuando la conocí.

"Ah, no. Karate y Kick boxing," respondió ella haciendo un gesto con la cabeza. "Me ayudó con el equilibrio y la autodefensa. Bueno… más o menos. No me ayudó…."

Hice una mueca pero la interrumpí. "Había más sangre de Randall Chapel en esa habitación de hotel que tuya, solo para que lo sepas. Debes haber luchado como el infierno."

"Lo hice," asintió y pasó saliva con fuerza. "Pero cuando un arma está apuntando a tu cabeza, te quedas sin fuerzas para luchar."

"Eso es verdad."

"Miller lo mató a golpes justo frente a mí, y todo lo que él quería eran las fotos del senador Álvarez," susurró. "¡Las que tengo que entregar al abogado de la señora Álvarez!" Jadeó, sentándose en la cama. "¡Oh, mierda, no hay caso sin las fotos!"

"Tranquila, Bella," le dije, haciendo que se recostara. "¿Alice sabe qué hacer?"

Asintió con la cabeza, colocándola de nuevo sobre la almohada. "Sí. Solo dale mi cámara… más tarde. "

Asentí de nuevo, pero los dos levantamos la vista cuando alguien llamó suavemente a la puerta.

"Entre," Bella dijo, sonriendo cuando Esme estaba de pie en la puerta.

"Esta mañana hice el desayuno, a pesar del débil intento de Jasper de hacernos comer waffles congelados," se rio, levantando dos platos. "Supuse que ustedes podrían querer algo."

"Gracias, Esme," los dos le dijimos, tomando los platos que nos daba.

"Mmmm," dijo con una sonrisa de suficiencia cuando se volvía hacia la puerta, pero se detuvo justo antes de salir. "Bella, Carlisle quería que te dijera que Charlie estará aquí esta tarde. Vamos a entregarlo al FBI mañana."

"Está bien," dijo en un susurró, frunciendo el ceño mientras miraba su plato.

"Todavía estás enojada con él," Esme notó.

"Yo… sí… no. Demonios, no lo sé," Bella balbuceó. "Sí porque engañó a mi madre, y fue necesaria la indiscreción de Jacob para que yo me diera cuenta. Sí porque no me defendió, defendió a Jake. Sí porque nunca creyó en nada de lo que yo deseaba hacer… desde mi tiempo en Virginia hasta la apertura de Gravity. Y ahora… él decide, sin siquiera pensar en las consecuencias para todos aquellos en torno a él, que quiere jugar al agente encubierto y acabar con la maldita mafia."

Me reí con un resoplido, encantado de que el agudo ingenio de Bella ahora estaba con toda su fuerza, pero me detuve cuando Esme me levantó peligrosamente una ceja.

"¿Qué?" Pregunté, encogiéndome de hombros. "Ella tiene razón. La única persona a la que él contactó respecto a esta mierda fue mi papá. Y ni siquiera me voy a molestar en hablar de ese idiota allá abajo…"

"Te mudaste, cambiaste de número y básicamente desapareciste, Isabella," Esme la reprendió, pero Bella no iba a quedarse callada.

"Pero mi oficina… esa mierda no cambió en nada. Ni una sola vez llamó," Bella respondió, su ceño frunciéndose. "Pudo haber dejado un mensaje… mandarme un correo… cualquier cosa antes de echarse encima a Royce jodido King sin decirme primero. Él no tenía idea de que estaba investigando al némesis de King en California. Álvarez, aunque es un cerdo sexual, tiene una muy asombrosa campaña tratando de detener la importación ilegal de sustancias, y King es… bueno, el rey de la mierda ilegal."

Mis cejas se levantaron hasta arriba mientras la escuchaba. Al parecer, ahora que había purgado de su cuerpo el abuso de Miller, la verdadera Bella Swan estaba emergiendo. Y no solo era apasionada, era culta y de lengua afilada. Era intensa y sexy, y tuve que sacudir mi cabeza por los pensamientos que estaban empezando a invadirme.

Por el momento, no podía hacer frente a esos pensamientos. Tenía que alejarme de ella. Recogí mi plato, levantándome de la silla. Las dos mujeres me miraron.

"Yo… tengo que ver que precauciones quiere tomar papá respecto a la llegada de Charlie," mentí con facilidad. "Los federales son muy buenos, pero King es… ingenioso."

Llegué a la puerta pero Bella me detuvo.

"Edward," me llamó.

Me volví despacio para mirarla.

"Gracias."

Asentí, sabiendo que estaba hablando de la playa y todo lo que habíamos hablado, pero tenía que irme. Se suponía que tenía que protegerla, no estar viendo cuan dulces eran esos ojos marrones o cuan adorable se veía cuando mordía ese labio inferior. Mierda, solo nos conocíamos desde hace un par de semanas, y solo después de que hubiera pasado por una jodida locura. Mirarla de esa forma me hacía sentir asqueroso y sucio.

"Cuando quieras," le dije, dejando la habitación.

~oOo~

BELLA

Era cierto lo que se decía sobre contarle a alguien más tus problemas para que los guardara por ti. La liberación que sentí cuando estallé con Edward fue como levantar una piedra de dos toneladas de mi pecho.

Sabía que él no se sentía cómodo con escucharlo, pero lo hizo a pesar de todo. No solo aceptó lo que le daba y se deshizo de ello, sino que también le encendió fuego y lo pisoteó por mí. Me hizo sentir a salvo. Me hizo sentir que yo era mucho más que lo que había pasado en ese sótano. Y él juró que no pasaría de nuevo.

Escuchando la última experiencia de Edward en la fuerza área, explicaba mucho sobre su personalidad, ni siquiera podía expresarlo con palabras. No solo había perdido a dos amigos, sino que también había visto como habían usado a una niña como arma. Tenía que haber sido horrible presenciarlo. Y por lo que logrado saber de Edward, él se guarda todo, pudiendo encontrar paz solamente cuando hace muebles.

Para él, era incómodo compartir lo que supuse consideraba una debilidad. Él era un hombre valiente, tomando la responsabilidad por cosas que estaban fuera de su control. Era inteligente y amable, pero pensaba que el trabajo que hacía con su padre era malo.

Había escuchado a miembros de grupos mercenarios hablar en Quántico, y no eran malos. Simplemente se les pagaba por cosas que el ejército oficial que no podía o quería hacer. Charlie había estado abasteciendo a este tipo de grupos por años. El hecho de que Carlisle y Edward, ambos personas fuertes y con mentes militares, operaran su propio equipo no me molestaba ni un poco.

Solo me molestaba cuando intentaba hacer que Edward hablara, se bloqueaba completamente. Me estaba dando putos mareos con esos cambios de humor.

Después que dejó mi habitación, Esme finalmente pudo hablar conmigo sobre el tiempo que pasé en ese sótano. No le dije mucho, en especial los detalles escabrosos, pero le di algunas razones por las cuales no había querido que me tocaran y de que se habían tratado mis pesadillas últimamente. Me pareció más difícil decirle a ella de lo que había sido con Edward, pero tal vez fue porque Edward había visto el cuarto. Había visto el resultado, y podía darme cuenta que lo odiaba, odiaba lo que había visto, porque se había esperado lo peor. No sabía que no había sido violada, pero estaría dispuesta a apostar que lo había asumido.

Mientras hablaba, ella revisó mis puntadas, removiéndolas sin dolor para que mi padre no las viera. Todavía estaba un poco magullada, pero mi rostro se había aclarado muy bien. Cuando terminó, estaba emocionalmente extenuada, quedándome dormida con el sonido de las olas del océano golpeando la playa.

Desperté unas horas después cuando el sol se ponía, así que decidí asearme preparándome para ver a mi padre. Con un gemido, me levanté de la cama y me dirigí al baño para tomar una ducha.

Vistiendo unos vaqueros limpios y una camiseta blanca, sin siquiera molestarme en secar mi cabello, finalmente fui a la planta baja. Sintiéndome más ligera y liberada de lo que lo había estado desde que había dejado mi oficina para seguir al senador Álvarez. No pude evitar sonreír ante la escena en la sala cuando entré.

Mi jodidamente dulce y brillante duende nerd genio de computadoras estaba haciendo funcionar sus desvergonzadas habilidades de coqueteo, las cuales Jasper se estaba comiendo con cuchara. Ni siquiera quería saber por qué le estaba mostrando un rifle de francotirador, por amor de Dios, pero lo más probable es que lo había estado limpiando en la mesita de café, teniendo en cuenta que había un trapo y un aceite para armas colocados allí.

Rose y Esme se estaban riendo de algo en la televisión mientras Jake estaba sentado en silencio en un sillón, y los ojos de Makenna estaban fijos en la vista que sea que hubiera en la cocina.

"Hey, Bells," dijeron efusivamente, y yo las saludé con la mano, sonriendo cuando entraba en la cocina.

Mi respiración se detuvo cuando finalmente vi lo que la pequeña Mack se estaba comiendo con los ojos. Edward estaba cocinando, de nuevo, una comida lo suficientemente grande para un ejército completo, pero estaba en vaqueros que abrazaban todo lo que tenía perfectamente. También era lo suficientemente malvado como para usar una simple camiseta blanca sin mangas. Que me jodan, incluso sus pies descalzos era malditamente calientes.

Carlisle estaba en la mesa con una laptop, y levantó la vista hacia mí y sonrió. "Ah, las puntadas desaparecieron." Se rio entre dientes y Edward se giró para mirarme, con una sonrisa en su rostro.

"Sí." Me reí. "Esas malditas cosas picaban como el infierno."

Los dos hombres se rieron, y pude ver las similitudes entre padre e hijo. Los dos eran extraordinariamente guapos, con sonrisas torcidas y risas francas. Mientras que los ojos de Edward eran de un exuberante y reconfortante verde con una chispa de picardía en ellos, los ojos de Carlisle eran de un profundo azul y guardaban sabiduría y compasión. Carlisle tenía un cabello rubio oscuro, mientras el de Edward todavía era de un color marrón oscuro con los más bonitos reflejos rojizos que jamás había visto, sin embargo, el pelo de Carlisle siempre estaba mucho más controlado que el de su hijo.

Mientras que Edward me había hecho sentir segura y reconfortada por lo que había sucedido en el sótano, también hacía que mi estómago diera volteretas con su loco cabello, su sonrisa torcida y su malditamente sexy pero extraña risa, sin contar cómo luce su cuerpo porque esa es una forma completamente diferente de incitación.

"¿Puedo ayudarte en algo?" Le pregunté a Edward, mi ceño frunciéndose cuando un rubor color rosa coloreó sus mejillas.

"Bueno," empezó a decir, mordiéndose el labio inferior y tomando el paño de cocina en su hombro, "Le pregunté a Rose lo que necesitarías… quiero decir… s-solo si tu querías… y envíe a Jazz a la t-tienda…"

Tuve que contener mi sonrisa porque acaba de escuchar a Edward "GI Joe" Cullen tartamudear de nuevo, todo porque quería un pie de manzana.

"¿Quieres pie de manzana?" Le pregunté, conteniendo mi sonrisa.

"Solo si quieres hacerlo," dijo con indiferencia, pero podía ver la intensa esperanza arraigada en sus ojos, viéndose de pronto como el chico de trece años que conocí hace tanto tiempo.

"Quiero hacerlo, sino no hubiera preguntado," me reí entre dientes, caminando hacia el refrigerador.

Edward le había preguntado a la persona correcta respecto a los ingredientes porque Rose se podía comer un pie entero ella sola, le gustaba mucho. Traía a casa las cosas para hacerlo solo porque quería que le horneara uno.

"Vamos a necesitar helado," dije, mirando el congelador.

"¡Traje un poco!" Jasper gritó desde la sala. "¡Edward dijo que de vainilla!"

Me eché a reír entonces, volviéndome hacia Edward. "Has estado promocionando ese pie durante todo el día, ¿eh?"

"No," resopló, sin levantar la vista de la estufa. Era un mentiroso y se veía como un niño haciendo un puchero.

"Sí, lo hizo," todo el mundo pareció decir al mismo tiempo.

Me eché a reír, sacudiendo la cabeza y poniéndome a trabajar.

Edward y yo trabajamos sin problemas en la cocina, y él me dio todo el espacio que necesitaba para extender la corteza, cortar las manzanas y hacerle cortes en la parte superior. Para cuando lo puse en el horno, Edward casi terminaba con un asado con el aroma más increíble que jamás había olido.

"¿Quién te enseñó a cocinar?" Pregunté, levantando la tapa e inhalando profundamente de la comida.

"Yo lo hice," se rio entre dientes. "Papá nunca estaba en casa y los sándwiches de PB&J me aburrieron."

"La culpa no funcionará, hijo," Carlisle murmuró desde la mesa, todavía absorto con lo que sea que estuviera haciendo en su laptop. "También ordenábamos pizza."

Edward hizo una mueca, sacudiendo su cabeza. "No, gracias," gruñó, volviéndose de nuevo hacia la estufa.

Carlisle se echó reír. "Eso lo heredó de su madre. A ella le encantaba cocinar, y la regla era… si estás en casa, te sientas a la mesa y comes. Comida rápida, pizza y cenas congeladas eran malas palabras para ella."

Edward sonrió, asintiendo, pero no dijo nada mientras revisaba su arroz.

"Oh, mi madre no podía cocinar," me reí entre dientes, negando con la cabeza con el recuerdo. "Hacía experimentos." Hice una mueca pero me eché a reír cuando escuché las quejas en la cocina. "Oh, era malo… las más horribles combinaciones… ¿Alguna vez vieron la película, Better Off Dead? Tocino hervido… mierda, con pasas… solo porque sintió que se llevaba bien con pasas. Fue desagradable. Sí, ella era así."

Carlisle se echó a reír, su frente golpeando su mano. Edward gimió, mirándome.

"¿Qué demonios comías?" Preguntó riéndose.

"Papá traía a casa comida china… seguido," me reí con un resoplido, levantando la vista cuando la puerta se abrió.

El hombre más grande que alguna vez había visto entró por la puerta, viéndose amenazante todo de negro, con enormes músculos y lentes de sol. Fue ruidoso al gritar, "Toda la pandilla ya está aquí. ¡Empecemos con la fiesta!"

Di dos pasos hacia atrás solo con su mera presencia. Me perturbó un poco.

"Tranquila, es solo Emmett," Edward susurró, colocando su manos sobre mi hombro. "Se ve como un oso enojado, pero en realidad es como el Snuggles(1) del comercial." Se rio suavemente.

"Em, cálmate de una puta vez," Carlisle ladró, poniendo los ojos en blanco.

"Dios, estoy tan fastidiada de este enorme tonto, no puedo soportarlo," una chica, con pelo oscuro y ondulado gimió, entrando para quedar de pie junto a Carlisle. "No me vuelvas a poner como pareja de esa máquina de pedos de allá…. ¡Jamás! ¿Me entiendes?"

"Es tu culpa por hacernos comer en Taco Bell," Emmett se rio con ganas.

"Lo que fue muy a menudo, si me preguntas," mi padre gruñó, entrando en la cocina. "Bells," dijo entre su aliento, viéndose agotado pero aliviado de verme.

"Papá," gruñí, cruzando los brazos sobre mi pecho.

"Presentaciones, creo," Carlisle dijo de pronto, aplaudiendo una vez con sus manos a fin de romper la tensión.

"Emmett McCarty, Mickey Giovanni… conozcan a Isabella Swan, Rosalie Hale, Alice Brandon, Makenna Coleman, Jacob Black y Esme Platt," dijo él, señalando a cada uno de nosotros. "Emmett y Mickey son parte de mi equipo."

Hizo una pausa suficiente para que todos nosotros hiciéramos un gesto con la mano o las estrecháramos con los demás.

"Charlie, ¿recuerdas a mi hijo, Edward?" Carlisle continuó, y Edward estrechó la mano de Charlie con rudeza, mirándolo con una expresión indescifrable. Supuse que fue por todo lo que él había empezado.

"Sí, por supuesto, Edward. ¿Cómo estás?" Mi padre preguntó con una sonrisa en su cara.

"Bien, señor," Edward respondió de forma educada pero no dijo nada más.

Carlisle presentó a mi padre con Jasper y Esme, de los cuales la última fue la que obtuvo una mayor reacción de parte de mi padre, porque estaba saliendo con Carlisle, su mejor amigo.

Pero toda la casa se paralizó por completo cuando mi padre, sin podérsele distraer con presentaciones, volvió su mirada de nuevo hacia mí. "¿Isabella, que le pasó a tu rostro?" Preguntó, caminando hacia mí.

Mi labio se curveó hacia arriba sin mi permiso, y me volví hacia Edward.

"Él no lo sabe, Bella," dijo con tristeza. "No podíamos arriesgarnos…"

Asentí, comprendiendo, pero tal vez era el momento de que mi papá lo escuchara.

"Fui raptada, Charlie," gruñí, acercándome a él. "Mira los moretones, papá. Tú provocaste esto. Tú lo hiciste, porque tomaste la jodida decisión precipitada de echarte encima a Royce King, él se vino contra mí."

"No, munchkin… nunca fue mi intención… no pensé," se quedó sin palabras, moviendo la cabeza en negación.

"No pensaste," resoplé, rodando los ojos. "Bueno, eso no es nada nuevo entre nosotros, ¿cierto?" Dije con brusquedad. "No te molestaste en averiguar si estaba investigando a alguien que King odiaba. Fue doble el regocijo cuando este hombre llegó hasta mí. No pensaste que podría utilizarme para obtener información con respecto a ti, ¿verdad?"

"Bella, ¿qué pasó?"

Negué con mi cabeza. "No te voy a decir. Alguien más puede hacerlo, pero yo no. Esme puede contarte de mis heridas. Edward puede contarte del cuarto donde me encerró… pero yo no. Simplemente no lo haré. Solo te diré esto… ya he visto a ese hombre, lo vi matar a alguien, y ese hombre sigue allá afuera, de manera que ahora… soy un blanco."

"No voy a contarle una mierda," Edward gruñó, cruzando los brazos sobre su pecho.

"Edward," Carlisle lo reprendió, pero fue a medias. Él se volvió hacia mi padre, respirando profundamente. "El que trabajaras para el FBI puso en marcha cosas que se salieron de control. Isabella estaba siguiendo al senador Álvarez, el némesis de King. Cuando actuaste en contra de los deseos de King, él decidió usar a Bella contra ti, pero al mismo tiempo, Álvarez también la quería. Fue una cadena de eventos catastróficos. Edward y yo, por poco y no llegamos a tiempo."

"¡No tuve tiempo!" Gritó mi padre. "Cuando King quiso reunirse, solo tuve tiempo suficiente para comunicarme contigo… y el hombre con quién me contactaste en el FBI. ¿Cómo se supone que lo supiera? ¿Cómo averiguó King que lo estaba grabando?"

"Esa es el gran interrogante, Charlie," dijo Carlisle en voz baja. "No lo sabemos. Tuvo que haber sido alguien en tu oficina."

Rose se rio con un resoplido, rodando los ojos, los cuales se posaron en Jacob, que se había encogido en una esquina de la habitación.

Me reí sin humor. "Jake ha estado muy ocupado, Ro."

Ella sonrió, sacudiendo la cabeza. "Tal vez, pero a su papá seguro que le gusta pasearse por la oficina de Charlie."

"¡Joder, no te atrevas a culpar a mi padre!" Jake gruñó, acercándose a Carlisle, pero de la nada cuatro armas le estaban apuntando a la cara.

Edward, Emmett, Jasper y Mickey todos ellos tenían miradas sombrías en sus rostros mientras evaluaban a mi exnovio, con seguro y cargadas.

Wow!" Alice y Mack dijeron en voz baja con ojos amplios y bocas abiertas.

"Ya es suficiente," dijo Carlisle entre dientes. "Todos ustedes, cálmense de una puta vez."

Coloqué una mano en el brazo de Edward, haciendo que me mirara. Solo negué con la cabeza y el bajó su Glock, colocándola en su espalda baja, pero no estaba contento con ello.

"¿Billy?" dijo Charlie sin aliento. "No, no me puedo imaginar que él…"

"Correcto," dijo Jake con un gruñido, dándoles a todos una mirada recelosa antes de dar unos pasos hacia atrás.

"Bueno, nada ha cambiado aquí," canturreé con sarcasmo. "¿Cenamos?" Resoplé.

"Bella," Carlisle se quejó, pero no iba a quedarme callada.

"¡No! Ya tengo suficiente. Vamos a comer, y él se puede ir mañana a jugar al informante," grité. "Tengo mis propios problemas de los qué preocuparme, como evitar ser asesinada por un psicópata… evitar que un senador le quite a su esposa cada centavo que tiene solamente porque a él le gustan jóvenes y violentas… y regresar a mis chicas a sus respectivos hogares a salvo. Creo que su vida ha sido alterada lo suficiente. Entre más pronto él se vaya, más pronto podrás quitarme a esos pendejos de encima. ¿Tengo razón?" Pregunté, señalando a mi padre.

Todos en la habitación se quedaron quietos y en silencio, con la excepción de Rose. Ella se estaba riendo bajito al fondo de la habitación.

"Bueno, joder, gracias a Dios y todo lo sagrado," dijo entre su aliento. "Bells está de vuelta."


(1) Snuggle es la marca de un suavizante de telas en cuyo comercial de televisión sale un tierno osito de felpa de nombre Snuggles.


Hola :) Espero que estén iniciando bien su fin de semana. Como ven Bella ya dejó salir un poco de todo ese veneno que la estaba matando poco a poco, y a servido puesto que ya hemos visto un poco de la verdadera Bella de vuelta, y parece que a nuestro Mercward (el nombre que se le dio a este Edward en inglés) le agrada esa Bella. Y como que nos sentimos un poco posesivos, ¿no es así? Me gusta que Jacob hubiera sido testigo de lo que se está desenvolviendo entre Edward y Bella, se lo merece. Y parece que le llegó a Charlie su hora de oír unas cuantas verdades, ya veremos la próxima semana un poco más de este encuentro, y una batalla de voluntades que les parecerá muy interesante. Gracias por sus reviews, alertas y favoritos. Ojalá y todas las que leen pudieran expresar su opinión del capi, anímense a comentar y darme sus opiniones. Buen fin de semana y nos leemos en el próximo capi.