Disclaimer: Esta historia no es mía, los personajes son propiedad de Stephanie Meyer y la autora es Drotuno, yo solo traduzco.
Disclaimer: This story is not mine, the characters are property of Stephanie Meyer and the author is Drotuno, I just translate.
Muchas gracias a mi querida amiga y Beta Erica Castelo por ayudarme con esta historia.
CAPÍTULO 6
BELLA
Aprendí algo de Edward en el segundo que mi padre puso un pie dentro de la casa de seguridad. Era apasionadamente leal. No le importó que Charlie fuera un viejo amigo de Carlisle. No le importó que Charlie fuera mi padre. No le diría una palabra del tiempo que pasé en ese sótano, aun cuando había dado mi permiso.
De ninguna forma fue grosero, pero tampoco estuvo precisamente platicador. Mientras que Esme había aceptado mi permiso verbal para darle información a mi padre sobre lo que me había pasado, él no iba a decir nada.
La cena comenzó como una tensa situación incómoda porque había explotado contra mi único pariente de sangre, pero cuando Makenna hizo una simple pregunta, la mesa estalló en una gran discusión.
"Entonces…" Ella alargó la palabra con un tenedor lleno de asado. "¿Ahora qué? Me refiero a que, Charlie entra en custodia protectora mañana, pero… Bellsy sigue en problemas," dijo, sonrojándose un poco y metiendo el tenedor en su boca.
"¿De cuántos problemas estamos hablando?" Emmett preguntó, enderezándose en su silla, y me di cuenta que Rose seguía cada uno de sus movimientos con la mirada.
"Suficientes problemas," Edward refunfuñó, su rostro sombrío y serio.
Todas las cabezas se levantaron de golpe para mirarlo, y me di cuenta que cuando él entraba en total modo de planificación, ponía a la gente nerviosa. Irradiaba calma y tranquilidad, casi demasiada tranquilidad, prácticamente indiferente, insensible. Honestamente no creía que ese fuera el caso con Edward. En realidad pensaba que simplemente era bueno en lo que hacía y tomaba su trabajo con mucha seriedad.
"Miller sigue allá afuera," Carlisle empezó a decir, limpiándose la boca con una servilleta, "así que no podemos simplemente enviarlas de vuelta a casa, chicas. No hay suficientes de mis hombres…" – él se rio por la nariz, rodando los ojos cuando Mickey resopló indignada y le levantó una ceja—"….y mujeres para cuidarlas individualmente. Prefiero mantenerlas juntas una vez que Cheney se haya encargado de que recojan a Charlie mañana por la mañana."
"No llevará mucho tiempo para que King se dé cuenta de quién es importante y quién no," dije. "Muy probablemente ya esté reuniendo información en Gravity y TT. Va a averiguar quién respalda mi compañía," dije, señalando a Carlisle. "Va a averiguar qué firma legal está esperando por esas fotos de Álvarez. Va a ahondar en la vida de mis chicas porque tiene recursos ilimitados."
"También nosotros," Emmett respondió con una sonrisa, y era completamente contagiosa.
Edward tenía razón, el tipo enorme lucía como la mejor máquina de matar, pero tenía una dulzura infantil en él.
"Solo digo que", Emmett continuó encogiéndose de hombros, "podemos acabar con este King justo donde vive. No se pierde mucho, en realidad."
"Solo que ahora está siendo vigilado por los federales, Em," Jasper replicó. "Tan pronto como Charlie nos deje, King va a ser vigilado, si no lo están haciendo ya. ¿Qué dijo Benny?" Le preguntó a Carlisle.
"Que están construyendo su caso mientras hablamos," Carlisle respondió con calma. "El testimonio de Charlie y la conversación grabada les proporcionará la orden judicial para arrestar a King, pero hasta que él no esté en su presencia, no pueden hacer nada."
"¿Quién está tras Bells?" Charlie preguntó. "¿Quién es Miller?"
"Riley Miller," dijo Edward con su voz baja, al mismo tiempo que levantaba la mirada de su plato de comida. "El hombre de confianza de King…"
"¿Con una cicatriz en el mentón?" Mi papá preguntó, su rostro pálido cuando me miró.
"Sip," le dije, sin entonación alguna. "Cabello rubio, ojos azules… le gusta… tomarse su tiempo."
Mi labio se frunció de nuevo, pero sentí una mano en mi hombro. Levanté la vista para ver a Esme mirándome con cariño y comprensión, pero también con ira allí.
"Mierda, él estuvo en mi oficina," Charlie dijo en voz baja, bajando la vista a su plato con una expresión atónita en su rostro. "Él vio tu foto. Ya sabes, ¿la que tengo en mi escritorio?"
Las aletas de mi nariz se dilataron, e inhalé con brusquedad, asintiendo con la cabeza.
"Dijo que eras muy bonita, pero escucho eso a menudo, Bells," susurró, sin darme la cortesía de mirarme a los ojos. "Dijo que le gustaría conocerte… no le di importancia porque King era lo más importante en ese momento."
"No, no lo era," Edward murmuró para sí mismo pero porque estaba sentado junto a él, lo escuché fuerte y claro.
"Bueno, es bueno saber que Miller puede decidir algo y apegarse a ello," dije con desdeño, sacudiendo la cabeza al escuchar las risas sin humor de Emmett y Rose.
"Bells," mi papá empezó a decir, sus ojos finalmente mirando a los míos, "Lo siento."
"Está bien." Le dije en voz baja, haciendo un gesto con la mano diciendo que no tenía importancia. "Tienes tus prioridades," murmuré, volviendo mi atención hacia Alice. "¿Le enviaste esas fotos a Marshall Spencer?"
"No," dijo ella, negando con la cabeza al mismo tiempo que sus ojos se lanzaron hacia Carlisle.
"Le dije que no lo hiciera, Bella," dijo Carlisle, soltando su tenedor. "Sería mejor si no usaras ninguna forma de comunicación por ahora. No estoy seguro de quién puede rastrearnos."
"Tienen que ser entregadas. Estoy retrasada por casi tres semanas," espeté, mirando alrededor de la mesa. "¿Podríamos al menos quitarme a un jodido cabrón de encima?" Rugí, soltando mi tenedor con fuerza.
Mickey resopló, sonriéndome. Se inclinó hacia Jasper susurrando, "Tiene espíritu…"
Jasper se rio entre dientes, asintiendo con la cabeza. "Todavía no has visto nada," le dijo.
"Bien, en persona entonces," resoplé, cruzando los brazos sobre mi pecho. "Alguien puede venir conmigo, pero más vale que le entregue esas fotos a la esposa de Álvarez. Punto."
"No," Edward gruñó. "Vas a ser un blanco fácil. Tú misma dijiste que King averiguaría en qué caso estás trabajando. ¡Por supuesto que no!"
"Tú," le dije, señalándolo, "no me dices qué hacer. He estado lidiando con este tipo por meses, y finalmente lo atrapé. El dinero de su esposa es heredado, y él está tratando de quitárselo. Él es un pendejo infiel que le gusta ser azotado por jovencitas, y por más que me gustaría golpearlo yo misma, no se merece el dinero de la que pronto será su ex. Ya la ha hecho sufrir lo suficiente. ¿Comprendes?"
Los ojos de Edward se oscurecieron, pero su rostro permaneció ilegible. Parecía encabronado, y me pregunté cuándo fue la última vez que alguien se le enfrentó, cuándo alguien simplemente no siguió cada una de sus órdenes. Su boca se abrió para decir algo, pero la cerró de golpe.
Mickey se rio entre dientes. "Maldición, tienes razón, Jazz."
"Te dije," canturreó, chocando su puño con el de ella, y luego carraspeó. "Chicos… ¿Eddie?" Empezó a decir, sonriendo con tanta diversión que prácticamente se saboreaba. "Podemos llevarla a la firma legal y sacarla de allí en cuestión de minutos, y lo sabes. La llevamos… la sacamos… cambiamos de casa de seguridad. Colócame en el techo, haz que Mickey la lleve. Tú entras con ella. Es fácil... terminó."
"Él tiene razón, hijo," Carlisle reflexionó, rascándose la barbilla.
"Sabes que Miller va a estar vigilando esa firma. Se va a dar cuenta que Bella no ha entregado esas fotos," Edward gruñó. "Ella va estar allí, afuera, totalmente expuesta."
"Pero puede funcionar, hombre," Emmett añadió, recargándose en su silla.
"Sabes que ella tiene razón," Jasper continuó. "Si podemos al menos terminar con el problema de Álvarez, entonces podremos enfocarnos en King… o Miller… o lo que sea."
Edward estaba lívido, pero no dijo nada cuando se levantó de la mesa. Todos hicimos una mueca cuando su silla se arrastró hacia atrás en el piso de la cocina raspándolo con fuerza. Salió de la cocina y le dio la vuelta a la esquina.
"Oooh, el niño bonito está encabronado," Mickey se rio entre dientes. "No te preocupes, Bella. Simplemente, a él no le gusta cuando le cambian sus planes."
"Yo no me preocupo… de nada," le respondí con una ceja levantada por como lo había llamado. ¿Niño bonito? ¿Qué carajos significaba eso? "Ya tengo gente por la cual preocuparme."
"Sí, pero es tu cuello el que está en juego," Edward gruñó, entrando a zancadas a la habitación. Puso su silla de nuevo frente a la mesa, devolviéndome mi arma. "Si vamos a hacer esto, vamos a ir armados hasta los putos dientes. ¿Comprendes?"
"Sip," resoplé, tomando mi arma despacio.
"¡Perfecto!" Emmett sonrió, frotándose las manos. "¡Ahora ya tenemos algo que hacer! Así que, ¿dónde está esa firma legal?"
Alice se enderezó en su silla con una sonrisa en su rostro. "Spencer, Wyatt, and Townsend. Está localizado en el centro de Seattle. Mil quinientos cinco de la calle Clark. Las coordinadas son—"
"Alice, suficiente…" Me reí, negando con la cabeza ante el hecho de que la duende podía recordar todo. "Con la dirección está bien. No vamos a aterrizar la nave nodriza en el techo."
Todos en la mesa se rieron entre dientes, pero mi padre se rio con un resoplido. "¡No puedo creer que me la robaste!"
"Nop… ella vino conmigo voluntariamente," canturreé, dándole un guiño a mi Alice.
Ella respondió dando de risitas, tomando un bocado de su cena.
El resto de la cena la pasamos comiendo, viendo mapas en teléfonos de donde estaba la oficina legal, y preparando un plan. Estaba dispuesta a ceder mi seguridad a Edward y Jasper, pero no iba a retractarme en cuanto a finalizar algo que había empezado, considerando que se trataba de mi trabajo.
Cuando terminamos, mi papá salió al porche trasero a fumarse un cigarrillo, llevándose a Carlisle y Jake con él mientras cortaba el pie que tanto había deseado Edward.
"Así que, niño bonito," Mickey empezó a decir, y levanté la vista para verla sonreírle a él cuando se sentaban en la sala. "¿Te mantuviste alejado de esas chicas de Cali como te dije?"
"He estado ocupado, Mick," Edward espetó, poniendo los ojos en blanco. "Ha estado algo… agitado por aquí. No ha todos nos ordenan vigilar a un viejo aburrido," Edward contratacó.
Me reí para mí misma, asintiendo de acuerdo, pero continué con mi trabajo poniendo en platos las rebanadas de pie de manzana.
Makenna se me acercó, susurrando, "No crees que él se haya cogido eso, ¿o sí?"
Mi cabeza se giró rápidamente hacia ella e hizo una mueca, pero volvió a mirar hacia la sala, donde Edward y su equipo estaban finalizando cómo íbamos a entrar a Seattle y dónde nos íbamos a quedar después.
Mickey estaba sentada junto a él, mirando por sobre su hombro. Tenía un cuerpo atlético, con pelo marrón oscuro, rizado, ojos color miel, y una tez italiana aceitunada. Su sonrisa era hermosa, con dientes blancos y hoyuelos, y algo pícara.
"Cómo puedo saberlo, Mack," me reí, encogiéndome de hombros.
"¿No quieres saber?"
"Eh… no," resoplé, rodando los ojos.
"Dios, yo sí quiero saber. Demonios, quiero saber todo de lo que él es capaz," ronroneó, mordiéndose las uñas. "Apuesto que es increíble en—"
"Ni lo digas," gruñí, quitándole la mano de la boca con un golpe. "Y deja ese mal hábito."
"Sí, pero, solo míralo," se quejó, mirándolo por un momento mientras él le decía a Jasper dónde se iba a colocar con su rifle.
"No tengo que hacerlo, Mack," me reí. "¿Podrías por favor controlar a tu calenturienta adolescente interior?"
Ella sonrió, rompiendo en risitas, y asintió. "Te gusta."
"Peleamos como perros y gatos," repliqué, sin admitir nada. "Tú misma lo viste en la mesa."
"No, es solo que ustedes dos son apasionados respecto a lo que hacen para ganarse la vida. ¡Eso se convertirá en extraordinarios fuegos artificiales en la jodida cama!" Se rio, su cabeza cayendo hacia atrás.
"Increíble," murmuré, agregando helado a los platos. Cogí algunas rebanadas de pie y me volví hacia Mack, quién de nuevo estaba comiéndose con los ojos a Edward. "Makenna… no estoy bromeando," le siseé. "Deja de babear por él. ¡No es una jodida celebridad en una de tus revistas!"
Ella soltó de nuevo unas risitas. "¡De verdad te gusta!" Canturreó, cogiendo el resto de las porciones y ayudándome a llevarlas a la sala.
"Eso no importa," canturreé en respuesta, fulminándola con la mirada cuando se dejó caer en una silla, riéndose como tonta y sosteniendo un plato bajo la cara de Edward mientras él veía un mapa.
Su cabeza se levantó de golpe, esa dulce sonrisa torcida plantada firmemente en su cara. "Veamos si es el mismo."
"Ya han pasado catorce años, Edward," me reí burlonamente, rodando los ojos. "¿Cómo es posible que lo recuerdes lo suficientemente bien como para compararlo?"
"Fue un buen pie de mierda," murmuró con un bocado de helado y manzanas calientes con canela. "¡Oh, joder!" Gimió, sus ojos rodándose a la parte de atrás de su cabeza. "¡Es perfecto!"
Me eché a reír, pero por dentro, sentía desmayarme. El que rodara los ojos y el gemido me hicieron sentir un cosquilleo en mis partes femeninas.
Por desgracia, todavía necesitaba tener una conversación con mi padre antes de que se fuera por la mañana. Me di la vuelta, pero él me detuvo.
"¿A dónde vas?" Preguntó, y no estaba ciega para no ver que todos se nos quedaron mirando con los ojos muy abiertos—en especial su equipo—tomando bocados de su postre sin ver.
"Tengo que hablar con Charlie," dije en voz baja, encogiéndome de hombros al mismo tiempo que empezaba a alejarme.
"¿No quieres saber del plan?" Preguntó, tomando otro descomunal bocado de pie.
"No, estoy bastante segura que tú me ladrarás las órdenes más tarde. Confío en ti para el plan. Solo necesito deshacerme de esas fotos," le dije con una sonrisa de suficiencia.
Él rodó los ojos por las risas de su equipo y mis chicas. "Pero vamos a hacer esto mañana en la tarde, una vez que se vaya tu padre," me dijo, tomando otro enorme bocado.
"Edward, tranquilo… vas a ahogarte, y ya no queda mucho pie. Deberías saborearlo," me reí con un resoplido, negando con la cabeza.
"Espera, ¿qué?" Murmuró con la boca llena, mirando su plato y luego levantando la vista de nuevo hacia mí. "¿Solo me toca un pedazo?"
Hice un gesto con la mano alrededor de la habitación hacia todos los que estaban comiendo.
"Hijos de puta," se quejó con un puchero, raspando lo último que quedaba en su plato con el tenedor e ignorando los exagerados mmmm que ahora todos estaban haciendo solo para encabronarlo.
Casi esperaba que lamiera el plato dejándolo limpio, y si lo hacía… hubiera tenido que salir huyendo de la habitación. Ya era lo suficientemente malo con él sentado allí con una apretada camiseta negra y vaqueros que juro por Dios se moldeaban a sus muslos como una segunda piel. Si veo su legua, puede que no sea capaz de hablar por horas.
"Voy a hacer otro, pero en cuanto a lo de mañana, solo planéenlo. Estoy bien con lo que sea que decidan. ¿Está bien?" Pregunté, haciendo una mueca por dentro cuando mi voz se quebró justo cuando limpió se tenedor con la lengua.
"Bien," resopló molesto, colocando su ahora plato vacío sobre la mesita de café con el ceño fruncido. En seguida volvió su atención al mapa frente a él.
Me volví para ver a Makenna sonriéndome con suficiencia, pero le levanté una ceja, y ella carraspeó, conteniendo su sonrisa.
Estaba a punto de ir hacia la puerta cuando oí a Edward gruñir, "¡Ese otro pie es mío!"
Salí por la puerta trasera hacia el porche, mirando a Carlisle a los ojos. "Hay pie en la encimera de la cocina."
"¿El pie con el que mi hijo ha estado obsesionado todo el día?" Aclaró riéndose entre dientes.
"Ese mismo." Dije con una risita. "Ve por él antes de que se dé cuenta que hay un pedazo abandonado."
"¡Estoy en ello!" Se rio, levantándose de un salto de la mecedora y dejándome con mi padre y mi ex. Mi padre estaba en el columpio, y Jake estaba sentado en la barandilla del porche.
"Hiciste el pie de manzana de Jane, ¿verdad?" Charlie se rio entre dientes. "¡La mujer pudo haber vendido esas cosas para ganarse la vida!"
"Lo hice," dije en voz baja, sentándome en la mecedora que Carlisle acababa de dejar vacía. "Y se hubiera hecho millonaria."
"Y que lo digas," Jake concordó riendo burlonamente y sacudiendo su cabeza.
Respiré profundamente porque necesitaba que me escucharan. "Tenemos que hablar," dije, mirando a mi padre.
Él hizo una mueca y Jake se iba poner de pie.
"No, también contigo," le dije, levantando una mano. "De hecho, contigo primero, Jake." Suspiré, levantando mis rodillas hacia mi pecho en la mecedora y envolviéndolas con mis brazos. "Jacob, sé porque te presentaste en mi oficina, consiguiendo que te arrastraran hasta aquí. Sé que probablemente tu padre esté enfermo de la preocupación porque has estado fuera de contacto por casi tres semanas. No hay nada que puedas decirme que me haría cambiar de opinión sobre lo que hiciste, por mucho que te disculpes. Jamás. Ya no hay un nosotros."
Jacob bajó la vista a sus manos, asintiendo lentamente. "Por si sirve de algo, Bells, no significó nada. Deberías—"
"¿Lo ves?" Me reí sin humor, señalándolo. "Ese es el problema. Sé que no significó nada para ti. ¿Qué hay de Lauren? ¿Significó algo para ella? ¿Significó algo cuando fueron necesarios dos para hacerlo, y ella fue la única que fue despedida?" Hice esa última pregunta con una ceja levantada hacia mi padre, que al menos tuvo la decencia de lucir avergonzado.
Ninguno de los dos dijo nada, así que continué.
"Ustedes dos parecen haber formado el "Club de machos que odian a las mujeres", y no voy a permitirlo. Sí, Jake y yo nos conocemos desde hace tiempo. Eso ya quedó atrás. Sí, sé que quieres que trabaje para ti, papá. Eso no va a suceder. Sé que querías que Jake y yo estuviéramos juntos porque su padre es algún tipo de genio en contabilidad, y nuestro vínculo sería algo así como una unión real en su pequeño mundo corporativo, pero ni lo sueñes. No soy una princesa".
"Necesito que los dos se vayan mañana, y necesito que los dos permanezcan a salvo y hagan lo correcto. Papá, es encomiable que quieras atrapar a este tipo, aunque desearía que lo hubieras discutido conmigo. Jake… tienes que mantener un perfil bajo, quédate con mi padre, y mantenlo a salvo. Actúa como su asistente, si tienes que hacerlo, pero tienes que prometérmelo."
Jake asintió fervorosamente y dijo, "Lo haré, Bella. Te lo prometo."
Charlie levantó la vista hacia Jake e hizo un gesto con su cabeza hacia las puertas francesas. Jake se deslizó de la barandilla, se acercó a mí, y me plantó un largo beso en mi frente.
"De verdad, lo siento," susurró. "Te he amado toda mi vida, y lo di por sentado."
Levanté la vista hacia el hombre con el que había estado saliendo en los últimos años pero que conocía de toda la vida, y asentí. "Lo sé, Jakey."
Él levantó la vista cuando una fuerte risa se hizo eco a través de las puertas cerradas. Vi a mi ex estudiar a Edward. Hizo una mueca, sacudió la cabeza y volvió a mirarme. "Será mejor que cuide de ti. Será mejor que te mantenga a salvo."
"Ya me salvó la vida una vez," le dije, "y parece empeñado en seguir haciéndolo, así que…" Me encogí de hombros, sin saber que más decir.
"Eso no es lo que quiero decir, Bells," Jake dijo en voz baja, rodando los ojos.
"Jake," gruñí, apretando los dientes de rabia. "Él me sacó de un cuarto unos treinta segundos antes de que un hombre me violara y asesinara. Él vio el cuarto, vio los moretones y los cortes. ¡Impidió que te asesinara!"
Mi padre y Jake se sobrecogieron por mi franqueza, pero Jake solo asintió, besó mi frente de nuevo y fue adentro.
Una vez que la puerta hizo clic cuando se cerró, Charlie se enderezó en su asiento, mirándome. "Vamos a estar separados por un tiempo, Bells," empezó a decir, bajando la vista a sus manos y devuelta hacia mí. "Y soy consciente de que yo comencé esta tormenta de mierda, y lo siento por no haberte dicho. Siento que nos hayamos… distanciado. Pero quiero que sepas que te amo. Es solo que tengo una forma de mierda de demostrarlo."
Solté un bufido, cerrando los ojos. Amaba a mi padre, aun cuando no era perfecto, pero era jodido el momento que escogió. Elegía los momentos más inoportunos para decirme esas cosas.
"Te puse en peligro, y no tenía idea de que tan cerca estuve de perderte hasta que Carlisle me contó todo. Soy un tonto, Bells. Traté de moldearte en lo que pensé que tenías que ser en lugar de dejarte simplemente… ser tú. Te impuse a Jake, no te ayudé con Gravity, y creí que el FBI no era para ti. Estaba equivocado… sobre todo ello."
"Papá…"
"No, déjame terminar," susurró, levantando su mano. "Quiero que escuches todo lo que te diga Carlisle. Su grupo es fuerte e inteligente. Te mantendrán a salvo, y cuando esto haya terminado, empezaremos de nuevo, cariño. Nos tomaremos un tiempo juntos, ¿está bien?" Preguntó, y yo fruncí el ceño ante la opresión en su voz.
"Bien, papi," dije en voz baja, un poco sorprendida de verlo de esa forma.
"Pero quiero que me prometas algo, Bells," continuó, mirándome, sus ojos fieros y determinados.
Asentí. "Sí… lo que tú quieras."
"Si algo me sucede, si por alguna razón, no salgo de esto…" Él levantó su mano cuando abrí la boca para oponerme hacia donde se dirigía esta conversación. "Dejé algo para ti en la casa del árbol, nena. ¿De acuerdo?"
Asentí, mi ceño frunciéndose. "¿Qué?"
Él negó, sin darle importancia a mi pregunta. "Solo, prométemelo…"
"Te lo prometo, papi…" Le dije, poniéndome de pie.
Él también se puso de pie, y me atrajo en un fiero abrazo, susurrando. "Jake no te merece, munchkin. Eres demasiado buena para aguantar jodidos errores. Siento no haberle pateado el trasero, Bella."
Las lágrimas llenaron mis ojos cuando finalmente escuché las palabras que había necesitado escuchar el día que había atrapado a Jake engañándome. Lo abracé con más fuerza, inhalando el aroma que era de mi padre, Old Spice, cigarros y menta.
"Tu madre habría estado orgullosa de ti. Sé que yo lo estoy." Besó la parte superior de su cabeza, apartándose y besando mi mejilla.
"Te amo, papá. Por favor, ten cuidado… por favor, haz lo que ellos te digan, ¿de acuerdo?"
"También te amo, munchkin. Siento no haberlo demostrado muy bien, pero te juro que es verdad," susurró en el tope de mi cabeza, plantándome un beso más antes de entrar.
Me dejé caer en el columpio, levantando mis piernas de nuevo y enviando una silenciosa plegaria a cualquiera que pudiera escuchar, que mi padre volviera a casa, a mí.
EDWARD
Mi estado de ánimo se ensombreció cuando vi a Bella unirse a su padre y Jacob afuera, mi propio padre dejándolos solos. Para dos personas que aseguran preocuparse por ella, es malditamente seguro que Charlie y Jacob no lo han demostrado últimamente. La declaración de Charlie con relación a King siendo lo más importante en el momento me había encabronado. Ningún hombre debería olvidar que su familia es primero. Ni siquiera tenía palabras por lo pendejo que fue Jacob al engañarla. Después de ver la foto que Bella había tomado del acto real, en realidad no entendía porque la chica en la foto no tenía nada que ver con Bella.
El hecho de que ella los hubiera atrapado es una cosa, pero el imprimir esa foto, ampliarla al tamaño de un cartel de película, y colgarla en el vestíbulo principal de una empresa honorable… Bueno, mi respeto por Isabella Swan se había multiplicado por diez.
Volví a bajar la vista hacia el mapa frente a mí, haciendo una marca donde Jasper tenía que instalar su ubicación de francotirador. "Jazz, tú te colocarás aquí," empecé a decir, levantando la vista para encontrarme con la mirada divertida de Mickey. "¿Qué?"
"¿Qué… fue… eso?" Preguntó, echándole un vistazo a la puerta trasera antes de volverme a mirarme a mí.
No ignoraba que Rose, Alice y Makenna me estaban mirando, pero no tenía deseos de tener un momento Dr. Phil enfrente de todos. Joder, ni pensarlo.
"¡Concéntrate!" Dije con brusquedad, estrellando mi dedo en el mapa. "¡No me van a disparar en el culo porque tú no te sabes el plan! ¡Necesito que nos dejes aquí," gruñí, señalando la intersección de Clark y State en el mapa, "y nos recojas en el mismo maldito lugar! ¿Crees que puedes hacerlo, Mick?"
"Señor," dijo en voz baja, asintiendo con la cabeza y miró hacia Jasper.
"Todo el mundo llevará un radio, incluyendo Bella," gruñí. Rodé los ojos ante la tensión que había causado que entrara en la habitación, pero no podía permitir que hubiera errores. No podía permitir que nada saliera mal cuando se trataba de la seguridad de Bella y esta misión.
Sabía que estaba siendo un pendejo, pero en serio, no era de su incumbencia. De ninguno de ellos. Sabía que tenían curiosidad, pero ni siquiera yo mismo sabía lo que estaba pasando entre Bella y yo. La forma en que se me enfrentó en la mesa, diciéndome que no iba a decirle qué hacer, tenía que haber sido la cosa más irritante y sexy que había visto en mi vida. Había estado tan cabreada, sus ojos llameantes de furia cuando tratamos de decirle que entregar esas fotos a la oficina legal era peligroso. Era apasionada con su trabajo, la seguridad de sus amigos, y el hecho de que era muy consciente de que haciendo esta simple acción al menos terminaría con algo de la mierda que la perseguía.
Mi padre se apoyó en el marco de la puerta para escuchar nuestro plan, sosteniendo un plato con el asombroso pie de manzana de Bella.
"Espera, ¿hay más?" Gruñí, viendo con envidia como se metía un enorme bocado a su boca.
Se rio entre dientes, sacudiendo la cabeza. "Hay dos rebanadas más, pero no sé si son para Charlie y Jake…"
"Ellos se lo pierden," gruñí, levantándome de un salto del sofá y entrando a zancadas a la cocina, donde Esme estaba apoyada contra la encimera.
"Detente," me dijo, levantando su mano. "Esos no son para ti."
"No me importa," me reí, alcanzando un plato, pero ella me pegó en la mano.
"¡Ay, carajo! ¿Qué demonios?" Resoplé, frotándome la mano para quitarme el ardor.
La casa completa se echó a reír, lo que no mejoró mi humor. Quería ese maldito postre. Yo le había pedido a Bella que lo hiciera, y lo había hecho. Era mío, maldición.
Jacob entró por la puerta trasera justo en ese momento, viéndose como si alguien le hubiera robado su cachorro… o roto su corazón. Por lo que fuera, se veía completamente destrozado.
"Jacob, ¿quieres un poco?" Esme le ofreció cortésmente, tendiéndole un plato.
Él negó con la cabeza, mirándome. "Si Edward lo quiere, se puede quedar con él…" Murmuró, dándome una mirada significativa, y tuve la sensación de que no estaba hablando del pie. "Tengo que reunir mis cosas antes de que nos vayamos por la mañana," suspiró, dando un ligero asentamiento.
Caminó hacia mi padre, tendiéndole su mano, y estrechó la suya cuando mi padre respondió del mismo modo. "No tenías que haber cuidado de mí estás últimas semanas," comenzó a decir, "pero lo hiciste, y te lo agradezco. Bella me ha pedido que vaya con Charlie para mantenerlo a salvo. ¿Crees que me lo permitan? Ella dijo algo sobre ir como su asistente o alguna mierda…"
"Me aseguraré de que lo sepan, Jacob," mi padre le dijo con un gesto firme.
Una vez que dio la vuelta a la esquina y empezó a subir las escaleras, le arrebaté el plato a Esme de su mano. "Él se lo pierde," murmuré, rodando los ojos por su risita.
Lo calenté un poco en el microondas, añadiéndole helado de vainilla. Me di la vuelta para ver a Esme sonriéndome con suficiencia.
"¡No te rías de mí! Está malditamente bueno," gruñí con la boca llena.
Se rio entre dientes, levantando sus manos en señal de rendición. "No me atrevería, pero tengo curiosidad… ¿es el postre o quién lo hizo lo que hace que te guste tanto?"
"No lo sé, Dr. Freud," refunfuñé, "¿pero no puede pasar una noche sin que analices todo?"
Ella sonrió, para nada ofendida, porque estoy seguro era similar a mi padre de alguna forma. "Seguro, Edward. Lo que tú digas," canturreó, y los dos levantamos la vista hacia la puerta cuando se abrió.
Charlie entró, luciendo igual que Jacob, y me pregunté que les había dicho Bella porque parecía haber estado llorando, aunque estaba seguro que nunca lo admitiría. Se detuvo cuando se dio cuenta que la mayoría de nosotros estábamos en la cocina, pero miró a mi padre.
"Vas a jurarme que ella estará bien," gruñó, señalando con su dedo detrás de él. "Vas a jurarme con tu vida que cuidarás de mi pequeña."
"Es mi ahijada, Charlie," mi padre respondió, mirando a su mejor amigo como si hubiera perdido la cabeza. "Hemos hecho todo lo que podemos, y seguiremos haciendo más. Hasta que King y Miller estén en la cárcel o muertos… ella estará con nosotros."
"Lo que sea necesario, yo lo cubriré, Carl," susurró, sacudiendo su cabeza. "Lo puedes sacar de la cuenta de la empresa. Me importa una mierda, pero no puedo decepcionarla. Ya he hecho eso muchas veces…"
"Los gastos de esta misión están cubiertos," dijo mi padre. "Es mi responsabilidad, Charlie. Te lo debo. Y mi equipo se encargara de ello," prometió, haciendo un gesto hacia todos en la habitación.
Charlie miró alrededor a todos nosotros, y Jasper, Emmett y Mickey asintieron de acuerdo, pero sus ojos se posaron en mí. Me erguí y puse mi plato sobre la encimera cuando él se acercó a mí.
"Mi Bells me dijo lo que hiciste… de lo que la salvaste," susurró. "Te debo una, hijo. Y lo digo en serio."
Estreché su mano y pude ver el dolor, el disgusto en su rostro. Se sentía asqueado por lo que ella, evidentemente, le había dicho. No sabía exactamente lo que sabía, de manera que no dije nada, en su lugar, solo asentí en silencio.
"Es un hueso duro de roer. Ha tenido que serlo, viviendo solamente conmigo durante todos estos años, así que puede oler la mierda a un kilómetro de distancia," se rio entre dientes. "Confía en ti y en Carlisle. Por favor… no la decepcionen."
"No, señor," le prometí, negando. "No lo haré, señor."
Eso pareció tranquilizar a Charlie, y se volvió hacia mi padre. "Ven para que me digas que esperar de mañana, Carl, mientras reúno mis cosas."
Los dos dejaron la habitación, y me volví para mirar hacia el porche. Hice una mueca, alcanzando a ver a Bella meciéndose despacio en el columpio del porche, sus rodillas pegadas a su barbilla. Se veía como una niñita, una niñita perdida.
Cogí mi plato y abrí la puerta. La cerré con cuidado detrás de mí, recargándome en ella. Ella levantó la vista y sonrió.
"Dime que no le disparaste a nadie para conseguir otro pedazo," dijo con una risita.
"Se lo merecían," respondí riendo entre dientes, encantado de escuchar ese sonido de ella. "¿Estás bien?"
"Sí…" Suspiró, colocando su barbilla sobre sus brazos y mirándome. "Eso se sintió como… un adiós," dijo con una mueca y arrugando su nariz.
Me senté junto a ella en el columpio, mirándola. "Está preocupado por ti."
"Lo sé." Asintió, sonriendo cuando tomé otro bocado. "Voy a hacer otro, Edward."
Sonreí, lamiendo mis labios. "Será mejor que hagas dos la próxima vez. Quiero uno para mí solo."
"Consigue que mañana todo salga bien, y te prometo que vas a tener uno completo," me dijo, pero el humor había dejado su voz y su rostro.
"Es un plan sencillo, Bella. Mickey nos llevará y nos dejará allí. Emmett va a estar en el vestíbulo. Jasper va a estar sobre el techo al otro lado de la calle."
"Jasper es un francotirador, ¿cierto?"
"Sí, señora."
"¿Y Emmett y Mickey?"
"Emmett es muy bueno con las armas y explosivos. Mickey puede irrumpir o salir de lo que sea."
"¿Y tú?"
"Soy bueno en tierra… mucho mejor en el aire," le dije, sonriendo con suficiencia. "Puedo manejar situaciones de emergencia, en caso de que el plan salga mal."
Ella asintió, respirando profundamente. "¿Y vas a estar conmigo?"
"Sí, y los dos vamos a llevar radio."
"De acuerdo," dijo, enderezándose en su asiento. "¿Y vamos a cambiar de casa de seguridad?"
"Tengo que preguntarle a papá. Es decisión suya," le dije, poniendo mi ahora triste plato vacío en la mesita junto a mí. "¿Por qué?"
"Bueno, me pregunto si deberíamos instalar a Alice en alguna parte con sus computadoras," pensó en voz alta. Levantó la vista hacia mí. "Ella es una extraordinaria ayuda cuando tienes que salir de situaciones complicadas."
"Tenemos a Ben," le dije.
"El tipo en el FBI, ¿verdad?" Preguntó y yo asentí. "Prefiero que él cuide de papá y Jake."
Pensé en ello por un momento. "No podemos ir a tu oficina," le dije.
"No creo que lo necesite. Estaría dispuesta a apostar que trajo como dos laptops con ella, y también usará el mío."
Sonreí, asintiendo con la cabeza, y me puse de pie, abriendo un poco la puerta. "Alice," la llamé, y su cabeza se levantó de su conversación con Jasper. "Ven aquí cuando tengas un segundo."
"Bien," canturreó, poniéndose de pie.
Me volví de nuevo hacia Bella. "Tu especialista en computadoras está coqueteando con mi francotirador."
Se echó a reír, cubriendo su rostro. "Lo sé. ¡No puedo hacer que se detenga!"
En ese momento estaba tan bella que quitaba el aliento, completamente sonrojada y riendo felizmente. Sus ojos marrón chocolate brillaban, su nariz se arrugaba de forma encantadora, y metió su cabello detrás de su oreja con gracia. Bella era impresionante cuando estaba feliz.
"Él no se está quejando, Bella," me reí entre dientes, sacudiendo la cabeza para aclararlo.
"Eso también lo sé," suspiró felizmente, limpiando lágrimas de las comisuras de sus ojos. "Estoy segura que a ninguno de ustedes, chicos, les hace falta compañía femenina," bromeó, rodando los ojos.
"Yo… nosotros… o sea…" Estaba a punto de negar su declaración, pero no podía. Sería una flagrante mentira, y Alice se apareció por la puerta trasera justo a tiempo.
"¿Qué pasa?" Dijo alegremente, sonriéndonos a ambos.
"¿Ali, que necesitas para instalarte para lo de mañana?" Bella le preguntó. "¿Si te necesito en línea y accesible?"
"Eh… acceso a Wi-Fi, en mis dos computadoras y la tuya, y algún tipo de comunicación contigo," respondió inmediatamente. "Por si quieres saberlo, hay un cibercafé a la vuelta de la esquina de esa oficina legal. Podría estar en un coche estacionado cerca, de forma que podemos irnos cuando termine."
Bella me miró. "Eso requiere un conductor, una persona más involucrada."
Hice una mueca, negando con la cabeza, pero levanté un dedo. "Mi padre está siguiendo al FBI para seguir a tu padre. Mickey nos lleva, Emmett está en el vestíbulo, y Jasper está sobre el techo. No creo—"
"Rose puede conducir," Alice y Bella dijeron al mismo tiempo.
"Ha ido conmigo antes en vigilancias," Bella explicó encogiéndose de hombros. "¿A qué coches tenemos acceso?"
"Mickey va a conducir el BMW de mi padre. Emmett y Jasper van a llevar vehículos separados, la camioneta de Jasper y mi coche."
"Eso nos deja el Jeep que está afuera," Bella señaló.
Suspiré, pasando la mano por mi cabello. "Esto se puede poner realmente feo, Bella. ¿Estás segura de que quieres involucrarlas?" Pregunté.
"Ya estamos involucradas," Alice respondió en su lugar. "Todos tenemos el mismo objetivo, ¿cierto? Todos queremos que esto termine… sin problemas. Queremos mantener alejado a ese pendejo de Bella. Por si no lo sabes, todas tenemos talentos que se pueden utilizar. No hay una de nosotros que no esté dispuesta a ponerse a trabajar, Edward."
"¿Makenna también?" Me burlé, sin ignorar por completo que esa chica se me quedaba mirando. Parecía joven y un poco tonta.
"No dejes que esa chica te engañe." Bella se rio entre dientes, sacudiendo su cabeza. "Puede que sea la presidenta de tu club de fans, pero no la contraté por sus increíbles habilidades para contestar el teléfono," dijo riéndose por la nariz. "Esa chica puede recordar el rostro de la gente y dibujarla con la calidad de una fotografía."
"Oh. Espera… ¿club de fans?" Pregunté, sin tener ni idea de lo que quiso decir.
Las dos chicas se rieron pero no dijeron nada más al respecto.
"De hecho, pondría a Mack con Jasper con un par de binoculares," Alice sugirió. "Ella podría identificar a Miller o a cualquier miembro de la 'familia' de King porque ha estado estudiando sus archivos del FBI."
"En realidad, podría ponerla allí arriba con un lente de larga distancia en mi cámara," Bella pensó. "He estado enseñándole cómo usarlo. Aprendió malditamente rápido."
"Oh, maldición," suspiré. "Bueno, eso cambia un poco las cosas."
Me paseé de un lado a otro, pasando la mano por mi cabello, pero me detuve frente a Bella. "Está bien," accedí con un gesto de mi cabeza. "Me pone nervioso trabajar con gente con la que nunca antes he trabajado, pero… de verdad, no creo que tengamos opción," reflexioné, mirando a Alice.
"Acabas de mejorar tus probabilidades a un once por ciento," dijo ella, encogiéndose de hombros. "Eso es algo bueno, ¿cierto?"
Me reí burlonamente. "Tú… me asustas," le gruñí en broma, señalando a la cosita pequeña que todos llamaban duende.
"No te preocupes… ella asusta a mucha gente," Bella murmuró con ironía, esquivando el pequeño puño de Alice.
"Bueno, vamos a decirle a todos sobre los cambios," refunfuñé, sin saber cómo lo tomaría mi equipo. "Esto va a ser interesante."
~oOo~
"Esto es una jodida mierda," Mickey murmuró a mi lado mientras yo seguía pendiente de Jake y Bella.
Los federales habían llegado hace unos minutos, y Bella se estaba despidiendo de su padre y de Jacob. Ben Cheney había viajado con ellos como un favor personal a mi padre. Quería a alguien que conociera en el coche con Charlie Swan. Cheney también le había explicado a Bella que Charlie estaría fuera de contacto por algún tiempo, junto con Jake. Le dijo que una vez que se emitiera la orden de arresto contra King, era entonces que las cosas se iban a poner peligrosas porque los hombres de King empezarían a cazar a Charlie y a cualquier persona asociada con todo este lío.
"Suficiente es con tu novia de allá, pero—". Dijo de forma insidiosa, cruzando los brazos sobre su pecho, como una jodida niña haciendo un puchero.
"¡Basta!" Le dije con brusquedad, volviéndome hacia ella. Ya había escuchado suficiente de sus quejas la noche anterior. Ella parecía ser la única que tenía un problema con el apoyo adicional que el equipo de Bella estaba proporcionando.
Emmett se había reído, bromeando con Rose sobre "conducir con su palanca de mando," y ella lo había tomado como si nada, sonriendo y diciéndole que "nadie podía manejar una palanca como ella podía hacerlo." Fue sugestivo y gracioso… y un poco escalofriante al mismo tiempo porque al parecer Emmett había encontrado su otra mitad cuando se trata de ser vulgar. Rose lo dominaba brillantemente.
Jasper, aunque preocupado por la edad y experiencia de Makenna más que nada, no tenía problema con ello. De hecho, de inmediato había empezado a decirle como sería estar en ese techo, y ella había escuchado cada palabra que había dicho.
No, las chicas no eran estúpidas; Bella esperaba que dieran todo de sí, para apoyarla en cualquier momento. Puede que atraparan a infieles, o encontraran a familiares perdidos, o incluso solo para asegurarse que un universitario estuviera asistiendo a clases porque su madre estaba preocupada porque estaba reprobando, pero ellas se lo tomaban con seriedad, se comportaban de forma profesional, y se aseguraban de que cada una de ellas estuviera a salvo. Incluso Rose, quién admitió que no siempre trabajaba con Bella, con la excepción de ocasiones especiales o cuando necesitaba dinero extra, nos dijo que siempre se sentía a salvo cuando iba a trabajar con Bella. La seguridad era primero, porque las chicas dijeron que nunca sabían qué objetivo reaccionaría de forma violenta si supieran que estaban siendo seguidos. Un infiel atrapado podría ponerse violento, si eso significaba ser expuesto.
"Si tienes algún problema con la misión de hoy, Michelle, necesito saberlo de una puta vez," le dije en su cara con desdén.
Mickey era un maldito buen miembro de mi equipo, pero no podía permitir que alguien fuera a una misión sin dar todo de sí. Necesitaba el cien por ciento, o joder, podía quedarse atrás.
"Nancy Drew y sus hermanas, van a conseguir que nos maten," gruñó ella, agregando un sarcástico, "señor," al final, lo que estaba seguro era en venganza por haberla llamado por su verdadero nombre.
"Dime, Mickey… ¿es Bella la que te molesta, o trabajar con gente que no conoces? ¿Estás celosa?"
"Quisieras, niño bonito. Solo pienso que estas novatas no saben nada de lo que están enfrentando."
"Te aseguro que Bella es muy consciente de lo que está enfrentando," gruñí por lo bajo. "Lo experimentó de primera mano. Te dejaré aquí si no nos apoyas en esto. Puedo alterar el plan ahora mismo."
"No me malinterpretes… ese coño te tiene domado. Lo entiendo, porque ella es caliente, Ed, pero maldita sea… no dejes que un pedazo de culo consiga que nos maten."
"¡Es suficiente!" Mi padre gruñó, poniéndose entre nosotros, porque estaba a punto de golpearla o dispararle, no estaba seguro de cual. "Hoy vas a hacer exactamente lo que Edward te diga allá afuera, al pie de la letra, Mickey. ¿Nos entendemos?"
"Sí, señor," dijo con desdén, sus ojos nunca dejaron los míos.
"No voy a tolerar la disensión en mi equipo. ¿Queda claro?" Espetó.
"Sí, señor," suspiró en derrota.
"Habla de Bella de esa forma de nuevo, y te enviaré de vuelta a Nueva York," gruñí por lo bajo. "Tal vez puedas robar bancos para ganarte la vida…"
"Lo sé, lo sé," Mickey murmuró. "No eres de los que cuentan," resopló, rodando los ojos y alejándose.
Iba a ir tras ella, pero el brazo de mi padre golpeó contra mi pecho.
"Deja que se vaya, hijo. Solo está nerviosa por lo de hoy. No es fácil de confiar cuando se incorpora gente nueva."
"Eso no le da derecho—"
"Eso es cierto, pero será mejor que mantengas la calma, o vas a perder su respeto," me dijo, levantando una ceja. "Te felicito por organizar esta misión, trabajando con las chicas de Bella. Son buenas chicas, inteligentes, rápidas. No te decepcionaran. Ve consciente de ello, y los chicos y Mickey lo verán también, al final. ¿Tiene sentido?"
"Señor," dije en voz baja, asintiendo.
Levantó la vista cuando uno de los federales lo llamó y asintió. "Reúne a tu equipo, asegura tu plan, y esta noche te veré en la nueva casa de seguridad."
"¿Esme?" Pregunté, porque todos habíamos decidido que una nueva locación era mejor. La casa de la playa había servido su propósito, pero no estaba seguro si Esme iba a ir con nosotros.
"Ella ya está allá. Se fue antes de que el sol saliera esta mañana," me dijo, y antes de que pudiera preguntar, continuó. "Está a salvo, ya se reportó conmigo, y lo seguirá haciendo a lo largo del día."
"Sí, señor," suspiré en alivio porque aun cuando no sabía qué tan relacionada estaba Esme, me agradaba. Me agradaba para mi padre porque parecía hacerlo feliz, algo que sabía él no lo había sido durante mucho tiempo después de la muerte de mi madre.
Esme simplemente encajaba con nosotros. Le añadió un elemento más suave a nuestro equipo. Y tenía que admitirlo, era agradable tener una madre mirando por ti de nuevo, por nosotros.
"Ve por tu chica y ponte en marcha," mi padre se echó a reír cuando mi cabeza se levantó de golpe.
"No empieces," gruñí.
"Asumiste el papel de su protector, Edward. Es tu responsabilidad. Ella confía en ti," dijo él, levantándome una ceja. "Y no hace daño que pueda empujar tan duro como tú lo haces." Se rio, sacudiendo su cabeza.
"Lo que digas," dije en voz baja. "Es terca como el demonio."
"Y lista como la mierda," me dijo, todavía riéndose. "No dejes que su reacción a lo que experimento en el sótano te engañe. Ahora anda en busca de venganza. Confía en mí. Está en sintonía con nosotros."
"Miller se merece lo que ella decida hacer con él," murmuré, mis ojos vagando hacia Bella cuando abrazaba a su padre para despedirse.
"Espero que tenga la oportunidad. Tengo que irme, hijo. Contáctame cuando hayas terminado."
"Lo haré."
~oOo~
BELLA
La tensión en el BMW era palpable a medida que nos alejábamos de la casa de playa. Había visto el altercado entre Edward y Mickey antes, Carlisle tuvo que ponerse entre ellos, y estaba bastante segura que era con respecto a mí, porque ni Edward ni Mickey me miraban a los ojos.
Tomé una respiración profunda y miré por la ventana. Había una parte de mí que iba a echar de menos este lugar. Echaría de menos el calmante sonido del océano, eso era seguro.
Entre más cerca estábamos de Seattle, más nerviosa me ponía. Golpeteé el sobre, el cual contenía las fotos del senador Álvarez y una jovencita en una unidad USB, contra mi muslo. Eran perturbadoramente graciosas una vez que Alice las subió a la computadora. Guardamos un juego de respaldo en su disco duro, archivado como el caso Álvarez.
"¿Qué lo atrapaste haciendo?" Edward preguntó en voz baja junto a mí, una divertida sonrisa torcida en su rostro.
Sonreí, mordiéndome el labio. "Es tan perturbador."
"Escúpelo," se rio entre dientes. "¿Dijiste que le gustaba la violencia?"
Me eché a reír, sacudiendo la cabeza. "Al senador le gusta ser azotado… por chicas de apenas dieciocho años."
"¿Cómo las conseguiste?" Mickey se rio de manera burlona desde el frente.
"Le pagué a la camarera del hotel para que me dejara entrar. Me oculté en el armario," admití riendo entre dientes, sonriendo con orgullo.
Los dos se rieron y gimieron al mismo tiempo.
"No hay nada más molesto que escuchar a alguien más tener ruidoso y desagradable sexo." Mickey se rio, sacudiendo su cabeza y tomando una salida. Estaba siguiendo a Rose a la ciudad.
"Pensé en otra cosa," resoplé, volviendo a mirar por la ventana. "Supongo que estoy acostumbrada a ello."
"Suena asqueroso…" ella murmuró, y me reí de su nariz arrugada en el espejo retrovisor.
"Puede serlo. Y puede ser peligroso," dije en voz baja.
"¿Cómo?" Edward preguntó, volviéndose en mi dirección y guardando su teléfono.
"Una vez fui contratada por la esposa de un hombre realmente rico, para encontrar a su hija. A ella le había concedido la custodia, pero el marido había ocultado a la niña en algún lugar. La policía no podía encontrarlos, ella no podía hacer que contestara sus llamadas o correos electrónicos, y era horrible. Con tanto dinero, podrían estar donde sea, ¿saben?" Pregunté, y los dos asintieron.
"El problema era, que el hombre tenía… motivos ocultos para quedarse con la niñita. Verán… la razón por la que se le otorgó la custodia a la madre fue porque su esposo estaba abusando de su propia hija."
"Hijo de puta," Mickey gruñó. "¿Cuántos años tenía ella?"
"Cuatro," dije entre mi aliento, metiendo mi cabello detrás de mi oreja. "Muy linda… grandes ojos azules y rizos oscuros. Parecía una pequeña muñeca, lo juro."
"Dime que la encontraste," Edward me instó a decir, pasando una mano por su cabello.
"Lo hice, pero no fue fácil. Sabía que el tipo había sido marcado como un depredador sexual para que no pudiera salir del país sin ser notado, pero hice que Alice vigilara las alertas fronterizas. También sabía que el tipo era diabético, un diabético atado a la insulina, además, así que empezamos a buscar en farmacias alrededor de lugares que sabíamos le pertenecían, como edificios de apartamentos, centros comerciales, ese tipo de cosas. Alice, Dios la bendiga, hackeólos vídeos de seguridad de algunas farmacias, y tuvimos suerte. No solo no se molestó en disfrazarse, sino que también se había quedado en Seattle todo el tiempo."
"Idiota," Edward murmuró.
"Rose y yo nos infiltramos alrededor de la zona. Ella estaba de vacaciones, y la puse a trabajar." Me reí entre dientes. "Ella es una mujer dura, y se tomó este caso como algo personal… probablemente porque era una niña."
"Ella lo encontró en la tienda, lo siguió de vuelta a su casa, pero él la atrapó siguiéndolo, la esperó en las escaleras y sacó un arma. Ella ya me había enviado un mensaje con su ubicación, de manera que ya estaba en camino. Los escuché arriba, así que tomé el elevador y subí un piso más, bajando por las escaleras para salir justo detrás de él. El bastardo luchó como el infierno," suspiré, sonriendo por el recuerdo. "Su arma se disparó en el forcejeo."
"¡No puedo creerlo!" Los dos dijeron en un jadeo.
"Sí," dije asintiendo con la cabeza, levantando la manga de mi camisa donde la bala apenas si había rozado mi piel, dejando una cicatriz apenas visible en mi bíceps.
"En fin," me reí entre dientes. "Entregué la niñita de vuelta a su madre unas horas más tarde."
"Hemos llegado," dijo Mickey desde el frente mientras detenía el coche.
Miré a Edward, y él colocó el auricular en su oído mientras yo hacía lo mismo.
Se volvió hacia mí, respirando profundamente, y revisó el arma oculta en la cintura de su espalda. Mi arma estaba en el mismo lugar, la cintura de mis vaqueros.
"¿Estás lista?" Preguntó, colocando su mano en la puerta.
"Tan lista como puedo estarlo," dije en voz baja, asintiendo con la cabeza. "Vamos a hacerlo."
Hola :) Aquí estoy con un nuevo capítulo, espero que lo hayan disfrutado. Pues Charlie y Jacob se nos van, dejan el grupo y se van con los federales. Charlie sin duda deja mucho que desear como padre, pero esa despedida sin duda que aprieta el corazón, sobretodo porque no se sabe que será de él ahora que salga a la luz para testificar. En cuanto a Jacob, recibió su merecido, perder a la mujer que ama por alguien mucho mejor, él sabe, aún cuando el mismo Edward no está totalmente consciente de ello, que hay algo más entre su ex y Edward. Esperemos que ellos se den cuenta pronto. Muchas gracias por sus alertas y favoritos, cada vez son más y de verdad me alegra, pero más me alegraría que dejaran unas palabras dando su opinión de su historia, si quieren para decirle hasta de lo que se va a morir a Jacob y Charlie jajaja. La historia lo vale. Saludos y nos leemos en el próximo capítulo.
