Disclaimer: Esta historia no es mía, los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y la autora es Drotuno, yo solo traduzco.
Disclaimer: This story is not mine, the characters are property of Stephanie Meyer and the author is Drotuno, I just translate.
Muchas gracias a mi querida amiga y Beta Erica Castelo por ayudarme con esta historia.
Prepárense porque viene un poco de acción ;)
CAPÍTULO 7
EDWARD
"Maldita sea, ¿no podía acercarnos más?" Me quejé mientras caminábamos por la acera.
"Estaba enojada contigo," Bella dijo en voz baja mientras evadíamos a un grupo de mujeres de negocios caminando juntas por la calle. "Es un castigo…"
"Mickey es…" Suspiré, sin saber cómo explicarlo sin revelar la razón de su arrebato de esa mañana.
"Mickey no confía en mí," dijo simplemente, encogiéndose de hombros. "Sea que me lo haya ganado, o no."
Me reí con un resoplido, rodando los ojos. El padre de Bella tenía razón. Esa chica podía detectar la mierda a un kilómetro de distancia por lo que su siguiente declaración me dejó pasmado.
"Además," se rio entre dientes. "En realidad, no puedes ser domado por un coño a menos que estés disfrutando de dicho coño."
Mis pies se tropezaron con una inexistente grieta en la acera, y me detuve en medio del mismo.
"La escuchaste," susurré cuando Bella se dio la vuelta, su expresión más divertida de lo que esperaba.
"Mi trabajo es ser observadora, incluso cuando mi atención está supuestamente centrada en otro lado, Edward," se rio entre dientes, tirando de mi manga para que siguiéramos caminando. "No hay mucho que Jake pueda decir que yo pueda escuchar a estas alturas, a menos que sea algo con relación a mi padre. Y cuando estabas cara a cara con ella, fue difícil de ignorar."
Pensé en esta mañana, y ella había estado con Jacob cuando Mickey había perdido el control de su temperamento. Estaba avergonzado en lo que se refiere a mi reacción, pero realmente lo estaba aún más por lo que Mickey había dicho.
"Ya no volverá a hablar de ti de esa forma," le prometí. "Ella puede ser muy… vulgar."
"Es un miembro de tu equipo, Edward, por lo que es comprensible que no confíe en mí… o en mis chicas," Bella declaró encogiéndose de hombros. "Además, los celos pueden hacer cosas graciosas en la gente…" No terminó de decir, permitiéndome abrir la puerta del edificio de oficinas, como un decente caballero.
"¿Celos?" Me burlé, rodando los ojos y sacudiendo mi cabeza. "No es eso, Bella."
Los dos vimos a Emmett sentado en una de las sillas de la sala de espera, pero no le dijimos nada o hicimos contacto visual. Estaba allí dentro del edificio en caso de que algo saliera mal y necesitara que llegara rápidamente.
Presioné el botón para el trigésimo piso una vez que estuvimos dentro del ascensor, recargándome contra la pared.
Bella se rio entre dientes, mirándome. "Puede que para ti no sea así, pero una mujer no responde tan enérgicamente a otra mujer a menos que haya sentimientos allí… niño bonito," dijo con una risita.
Hice una mueca, todavía moviendo la cabeza en negación. "Ella es como una hermana, Bella. Eso es una broma. Emmett y Jasper viven para escucharla contar sus historias sobre sus… logros amorosos. Trato de no escuchar. Y me llaman así porque dicen que soy demasiado bueno para… contar mis encuentros."
Me sentía como un pendejo teniendo esta conversación con Bella, y de todos los lugares, dentro de un ascensor.
Bella se echó a reír, mirándome. "Lo que tú digas, Edward. No es asunto mío, de verdad. Solo estoy diciendo que ninguna mujer se molesta tanto sin que los celos jueguen su papel. Lo veo en mi trabajo… todos los días."
"Bella…"
Se echó a reír, deteniéndose justo cuando salimos del ascensor hacia el piso donde necesitábamos estar.
"Mira, por mucho tiempo han sido solo tú y tu equipo. Y de pronto me presento, y tú me ayudas a salir de una situación verdaderamente horrible. Has sido amable conmigo, pero ella ve eso como una amenaza, Edward. No estoy segura de lo que ella sabe acerca de mi… experiencia en el sótano porque no sé qué le hayas dicho a tu equipo, pero ella me ve como una intrusa. En realidad, es bastante comprensible. Ella ve tu… obligación de ayudarme como algo más…"
Al decir eso, se alejó de mí, dejándome sin habla. ¿Pensaba que solo la ayudaba por obligación? ¿Era así?
"Joder," dije para mí, pasándome una mano por mi cabello.
Apreté mis dientes porque no sabía la respuesta. ¿Era ella solo otro trabajo? ¿Solo quería protegerla por la forma en que la había encontrado? ¿Era porque ella significaba mucho para mi padre? ¿O porque la había conocido cuando éramos niños?
Las aletas de mi nariz se ensancharon por la ira porque no tenía una puta idea, y eso me encabronaba. Tenía una guerra en mi interior por la confusión. No quería que nunca le pasara nada a Bella. Quería detener a King y a Miller, así como cualquier otro que tuviera algo contra ella. Joder, ella me volvía loco, con su temperamento y su fuerza de voluntad y su mera presencia. Era hermosa cuando se reía, y era aún más deslumbrante cuando volvía esa fuerza de voluntad y temperamento contra mí.
"¡Repórtense!" Ladré lo más bajo que pude en el radio.
"Tienes dos ojos en el cielo," dijo Jasper, lo que significaba que él y Makenna estaban en su puesto en el tejado al otro lado de la calle.
"Ya viste mi impresionante persona en el nivel uno," Emmett se rio.
"Estamos en nuestro puesto," agregó Alice.
"¿Mickey?" Gruñí, sacudiendo la cabeza. Todavía estando bastante enojado por su arrebato de esta mañana, a pesar de la teoría de Bella.
"Estoy a la vuelta de la esquina, dando mi segunda ronda," murmuró ella.
Miré fijamente el suelo mientras los escuchaba reportarse, pero cuando levanté mi cabeza. Bella me esperaba pacientemente.
"¿Todo está bien?" Preguntó.
Asentí, haciendo un gesto para que me mostrara el camino a la oficina de abogados.
Mientras caminábamos por el pasillo, le dije, "Tenemos que terminar con esto y salir, ¿de acuerdo? Sin cotillear con la secretaria sobre quién está saliendo con quién…"
De acuerdo, tal vez merecía lo que vino después.
Los ojos de Bella se ensancharon por la ira. "En primer lugar… tú, pendejo machista… ya no son secretarias. Son asistentes personales, solo pregúntale a Rose. Llámala secretaria, y perderás un testículo. Segundo, no dudo que estés acostumbrado a mujeres vacías cuya principal preocupación es el color de su maldito esmalte de uñas, pero discúlpame, tengo que lidiar con mierdas mucho más importantes que quién está saliendo con quién," gruñó por lo bajo, sin quitar su mano de la manija de la puerta.
Abrió la puerta con todas sus fuerzas, adelantándose y dándome una última mirada llena de ira.
Resoplé una gran cantidad de aire molesto, negando con la cabeza, y la seguí al interior de la sala de espera de Spencer, Wyatt y Townsend. Ella ya estaba hablando con la sec—recepcionista… lo-que- putas-sea.
"¡Bella!" La guapa rubia detrás del mostrador dijo alegremente.
"Hola, Tanya. ¿Podrías avisarle a Marshall Spencer que estoy aquí?" Preguntó, sonriéndole a la mujer, cuyos ojos se deslizaron hacia mí.
Hice lo que cualquier hombre encabronado porque le hirieron su ego unos treinta segundos antes y que aparentemente tenía jodidos deseos de morir haría.
Flirteé—con una sonrisa, un gesto de mi cabeza, y apoyándome en el mostrador, como si estuviera en un bar.
Tanya se sonrojó de un rojo intenso, cogiendo el teléfono. Habló rápidamente y en voz baja con alguien al otro lado de la línea, dándome una mirada vacilante antes de hablar con Bella.
"Dijo que fueras a la parte de atrás, Bella," le dijo Tanya, colgando el auricular.
"Genial," dijo Bella, mirándome. "Volveré en un momento."
"Claro," le dije, sonriéndole a Tanya. "Seguro que estoy en buenas manos hasta que vuelvas…"
Ella resopló indignada, rodando los ojos y dándome una mirada de disgusto. De pronto, me sentí como un verdadero patán. "Estoy segura," murmuró, atravesando una puerta en un costado.
"Tanya," la chica detrás del mostrador ronroneó, tendiendo su mano.
"Edward," murmuré, sin saber en qué había estado pensando, pero estreché su mano de cualquier forma porque no era culpa de Tanya que sea un bastardo egoísta que no podía entender por qué la pequeña morena que acababa de desaparecer por la puerta lateral, me estaba volviendo loco.
Sonreí cortésmente, alejándome un poco del mostrador. "Solo voy a esperar… acá," balbuceé, señalando el grupo de sillas junto a la muro de ventanas con vistas a Seattle.
"Seguro," dijo Tanya sonriente.
Era una chica atractiva, pero una extraña sensación me invadió. No era Bella. Tenía ojos azules, no unos cálidos y expresivos marrón. Tenía el pelo rubio corto, no unos largos rizos oscuros. Y era alta, curvilínea, y aunque estaba seguro que tenía un buen cuerpo debajo de ese traje sastre profesional, no era la cosita bajita y valerosa que parecía encajar como la pieza de un rompecabezas junto a mí.
Suspiré, dejándome caer en una silla y mirando hacia el horizonte. "Jack y Mack, ¿qué es lo que ven?" Pregunté en voz baja en mi auricular.
"Bella está en una oficina, entregando la memoria USB," Jasper respondió de inmediato. "Y joder, tú tienes a una sexy rubia yendo hacia ti…" Se rio entre dientes.
"Maldita sea," gemí, mirando a mi derecha.
"¿Café, Edward?" Preguntó Tanya.
"No, gracias," dije de forma amable, sonriendo un poco.
"Maldición, Eddie," Jasper animó en mi oído, y podía escuchar risas sonando por los radios de todos, incluyendo el de Bella.
"¡Suficiente!" Dije siseando con brusquedad. "Silencio de radio a menos que sea necesario."
"Señor," mi equipo respondió con un clic en mi oído.
Vi a Tanya enviar un guiño en mi dirección cuando recibió a alguien más. Sonrió cuando contestó los teléfonos, y se acercó a mí, colocando un pedazo de papel en mi mano. Su número de teléfono.
Le sonreí cortésmente, haciéndole un gesto brusco con mi cabeza, pero agarré el trozo de papel en mi mano cuando Jasper crujió en mi oído.
"Esa es la más caliente hasta ahorita," se rio entre dientes.
"Joder, dije…. silencio de radio," dije furioso.
"¿Um, Edward?" Oí a Makenna iniciar con nerviosismo.
"Adelante," dije en voz baja, de cara a la ventana.
"Se dice que King tiene una amante. Él está casado con una mujer de nombre Mary, pero hay rumores de una mujer de nombre Victoria… Vicki… es una pelirroja… y creo que está dentro de esa oficina. Creo que ha visto a Bella."
"¿Crees, o lo sabes?" Pregunté, mi corazón ahora acelerándose.
"Estoy malditamente segura," respondió. "He visto fotos de ella…"
"¡Bella, saca tu trasero de allí cuanto antes!" Ordené por el radio.
"Se quitó el auricular, Ed," dijo Jasper, "pero esa pelirroja… está al teléfono…"
"Mierda. ¡Maldita sea!" Me dije a mí mismo.
Miré a Tanya, que por suerte estaba ocupada al teléfono y se había perdido mi inusual arrebato. Levantó la vista y sonrió, pero me volví de nuevo hacia la ventana. Teníamos que salir de una puta vez de allí.
"Ella está saliendo ahora… va con un tipo…"
"Todos alerta. Tenemos que movernos cuando salga. Mickey, ponte en posición…"
"Señor," gruñó en respuesta.
La puerta lateral se abrió y Bella sonriendo y toda risitas salió, seguida por un hombre joven con un traje impecable. Era bien parecido, supongo, y definitivamente estaba admirando su trasero al caminar ella delante de él.
"Bella, tengo algo más de trabajo para ti," dijo él, tendiendo su mano para tomar la de ella, pero en lugar de solo estrecharla, él levantó su mano y le dio un beso en el dorso de ella.
¿Qué dem….?
"En este momento no estoy aceptando nada, Liam," le canturreó, dándole una dulce sonrisa. "Me estoy tomando algo así como un año sabático."
"Te lo mereces, hermosa," le dijo con tan repugnante encanto que quería vomitar. "Bueno, puedes llamarme cuando regreses, ¿de acuerdo?" Preguntó, deslizando una tarjeta de presentación en su bolsillo delantero.
¡Eso fue todo!
"Bella, tenemos que irnos, cariño," susurré en su oído, parándome detrás de ella. "Tenemos que reunirnos con tus padres para el almuerzo, bebé."
Su cabeza giró como si estuviera en una plataforma giratoria, y supe que iba a pagar por ese acto de testosterona-ismo, pero tenía que sacarla de ese puto edificio. Como desde hace treinta segundos.
"Ed," Emmett gruñó en mi auricular. "Tienes a dos en el ascensor… armados hasta los dientes. Las llevan con arnés al hombro. Toma las escaleras. Por el estacionamiento, no por la puerta principal, porque tienes dos en la calle justo como ellos."
"Tenemos que irnos," la apresuré, dándole un apretón en su cintura. "Ahora. O no llegaremos a la reservación."
Los ojos de Bella se abrieron y asintió, volviéndose hacia Liam. "Tiene razón," se rio nerviosamente, tomando mi mano. "Liam, estaré en contacto cuando volvamos a mi oficina."
"Claro que sí, dulzura," canturreó, pero me dio una mirada cautelosa, tendiéndome su mano. "Liam Cornell."
"Edward Masen," gruñí mi nombre no tan real, tomando su mano de la forma más Neardental posible y sonreí cuando hizo una mueca.
"Vámonos," le dije a Bella, alejándola.
"Edward," Tanya me llamó desde el mostrador de recepción, y levanté la vista hacia ella. "Llámame."
"Dios bendito," Bella resopló, negando con su cabeza. "Hablando de idiotas."
"Basta, dulzura," gruñí, tomando su codo y sacándola por las puertas de la oficina y hacia el pasillo. "Te han visto."
"Oh, mierda, ¿quién?" Jadeó, descendiendo en las escaleras cuando abrí la puerta.
"La amante de King," le dije. "La pelirroja que estaba allá adentro. Vámonos… de aquí hasta el estacionamiento," ordené. "Em vio a dos hombres armados dirigirse a los ascensores."
Nos lanzamos a bajar corriendo cada tramo de escaleras, y los dos nos paralizamos cuando escuchamos una puerta cerrarse de golpe por encima de nosotros.
"¿Por qué te quitaste el auricular?" Dije con brusquedad, mirando hacia arriba a las escaleras y luego de vuelta hacia ella.
"No podía escuchar a Marshall hablarme sobre el caso, Edward. Lo siento," jadeó por nuestra caminata de los primeros cinco pisos, mirándome.
"Bueno, tal vez si no estuvieras coqueteando con cada uno de los hombres allí dentro…" Espeté, a sabiendas que estaba mal que dijera eso pero empujándola para que siguiera cuando escuchamos que se azotó otra puerta por encima de nosotros. "¡Solo… sigue!"
"Vete a la mierda, Edward," me dijo molesta, dando la vuelta a la esquina. "Asegúrate de darle mis saludos a Tanya cuando le hables."
"No voy a llamarla," dije sorprendido pero hice una mueca cuando Bella agarró mi muñeca, levantando nuestras manos entre nosotros. El trozo de papel de Tanya seguía arrugado en mi mano.
"Escuché a Jasper," resopló, rodando los ojos.
No pude soportarlo más. No podía soportar esa mirada de disgusto cuando no la merecía. La empujé contra la pared, jadeando por encima de ella. "¿En serio? ¿Quieres hablar de eso, Isabella?" Dije con desdén, metiendo la mano en el bolsillo donde Liam muy amablemente había metido su tarjeta de presentación.
Bella jadeó cuando mi mano entró en su bolsillo, y saqué la tarjeta y la sostuve entre nuestros rostros.
"Él me da trabajo," susurró, pero no me pareció bastante convincente. "Usa Gravity para casos de divorcio…"
"Prueba otra vez," gruñí por lo bajo, acercándome más. "Ahora eres una chica soltera. Jake ya no está…"
"No," se quejó, negando con la cabeza. "No es así, Edward. En ocasiones, una mujer tiene que flirtear en el mundo de los negocios. A diferencia de ti, que mirarías de nuevo a lo que sea que sonría en tu dirección."
Los ojos de Bella estaban negros por la ira, y no ayudaba que yo estuviese pegado a su cara. Sus manos estaban cerradas en puños a sus costados.
Levanté el número de teléfono de Tanya, rompiéndolo en pedazos y dejándolos volar hasta caer al fondo de la escalera. "No iba a llamarla."
"No me importa," Bella gruñó, tratando de empujarme para pasar, pero me mantuve firme. "Haz lo que quieras."
Lo que quería era besar a Bella hasta dejarla sin sentido. Lo que quería era huir de ella de una puta vez tan rápido como fuera posible. Lo que quería era inhalar ese aroma dulce y floral que se colaba por la ventana de mi recámara en la casa de la playa. Había una atracción que estaba sintiendo, y ya no podía negarlo. La deseaba.
"¿Crees que me conoces, Bella? No es así," susurré, acercándome aún más a ella de manera que nuestros cuerpos estaban pegados el uno al otro. "Si tú eres del tipo celoso, solo dilo," ronroneé, inclinándome aún más cerca de manera que mi nariz rozó su mejilla.
La respiración de Bella se aceleró, pero no se movió. "No estoy celosa," dijo, pero sonaba muy débil para mí.
"Mentirosa," gruñí, apartándome para mirarla a los ojos, pero ella miraba fijamente al muro detrás de mí. "Admito que he tenido mis necesidades, y que han satisfechas, pero no iba a llamar a Tanya…"
"Carajo, que no me importa," dijo con brusquedad, pero se mantuvo firme, mirándome. "¿Cuál es el problema? ¿Las altas, de pechos grandes y rubias no son tu tipo, niño bonito?"
"En realidad, no lo son," dije furioso, azotando las palmas de mis manos contra la pared a cada lado de su cabeza. "Me vuelves loco, Bella. ¿Por qué no puedes hacer lo que se te dice? ¿Por qué no puedes seguir el plan?"
"No podía escuchar al abogado. No lo hice por maldad… y no dependo de ti. Nadie me controla," gruñó, colocando sus manos en mi pecho, pero no me moví.
"Mientras yo sea responsable de tu maldita seguridad, tú dependes de mí. Demonios, te haría bien algo de control," le dije con un tono de voz que sonó ronca y necesitada, y no me gustó. "Tu amiguito Liam está más que dispuesto a intentarlo. Le encantó tu trasero, de verdad—se le quedó mirando todo el tiempo que caminaste delante de él."
"No puedo evitar que me vean," siseó, empujándome. "Dime, ¿te hace sentir como un Dios cuando te comen con los ojos, Edward? ¿Hace crecer tu ego cuando consigues que Mickey se ponga celosa, que Makenna se te quede mirando, y que a Tanya se le haga agua la boca tan solo de pensar en probarte?"
Cerré los ojos y sacudí la cabeza, porque simplemente no había visto nada de esa mierda. ¿Cómo lo había hecho ella?
"¿Cómo es que pasa tu cabeza por la puerta, GI Joe?" Bella preguntó, empujándome, pero no iba a moverme.
"Cállate," ladré, negando con la cabeza. "Tú no sabes nada…"
"Haz que me calle, o vámonos, Edward," me desafió, y tuve suficiente.
Tuve suficiente porque ella estaba jadeando y jodidamente encabronada. Estaba preciosa y prácticamente me sorprendió con sus manos en mi pecho. Estaba temblando y sin aliento, y olía como el puto cielo – como a flores y azúcar y malditamente cálida, una chica sexy.
Mi boca se lanzó hacia la de ella, y fue con ira y dominante, pero tan pronto la sentí relajarse en el beso, supe que estaba acabado. Había pensado que sacarla de ese maldito calabozo me había arruinado, pero en realidad, saborearla, era un nivel enteramente diferente de tortura. Ella subió sus manos por mi pecho, agarrando mi pelo con fuerza, y no pude detener el gemido que resonó por mi cuerpo.
Mis propias manos, que estaban totalmente fuera de control, me apartaron de la pared y la agarraron. Una salió disparada a su cintura, pegando sus caderas a las mías, y la otra se movió a la base de su cuello, moviendo su cabeza para permitirme finalmente deslizar dentro mi lengua.
Un gimoteo salió de Bella y agarró mi cabello con más fuerza. Me encontré inclinándome hacia ella, presionándola contra la pared de las escaleras, completa y estúpidamente indiferentes de que deberíamos estar sacando nuestros traseros de ese maldito edificio.
Masajeé su lengua con la mía, a sabiendas que muy probablemente iba a lamentar esa acción, pero no podía detenerme. Ella era jodidamente frustrante y hermosa y salvaje, y yo quería domarla, pero lentamente me estaba alejando cada vez más de lo que era correcto y cayendo justo en lo que quería. Y su cuerpo encajaba con el mío tan perfectamente que estaba a punto de perder por completo la razón.
La puerta en el nivel encima de nosotros se azotó, y los dos saltamos. Rápidamente di dos pasos para alejarme de ella, pasando una mano por mi cabello con nerviosismo.
"¿Te sientes mejor?" Susurró ella, lanzándose rápidamente por las escaleras.
"Te callé, ¿no es así?" Respondí con sarcasmo, sacudiendo mi cabeza para aclararla.
"Jódete, Edward," escupió ella, bajando al siguiente nivel.
"Ya quisieras, dulzura," gruñí, rodando los ojos.
Esta mierda se había salido totalmente de control. Y solo yo era el culpable. Bella hacía que mi cerebro dejara de funcionar, hacía que mi única atención se centrara en ella y solo ella. Tal vez era el haberla salvado de esa habitación, pero no estaba muy seguro de ello. De hecho, ya no estaba seguro de nada.
Llegamos al primer piso, y detuve a Bella de que saliera al vestíbulo.
"No. Tenemos compañía en la calle," le susurré, señalando a otra puerta que conducía al estacionamiento. "Emmett nos cubre aquí," jadeé, abriendo la puerta y presionando el botón de la radio. "Em, ¿dónde?"
"Justo enfrente. Cuida tu espalda," reveló, y Bella, que finalmente ya se había colocado de nuevo el auricular en su oído, asintió.
El estacionamiento, a pesar de que era media tarde, estaba a oscuras debido a que era subterráneo. Toqué el hombro de Bella, susurrando. "Armas afuera, Bella."
Asintió, llevando la mano a su espalda baja, y sacó su nueve milímetros al mismo tiempo que yo sacaba mi Glock.
"Ed, estoy atorada frente a un accidente. Estoy a la entrada del estacionamiento," reportó Mickey.
"Quédate allí," le dije, "y nosotros vamos a llegar contigo. ¿Entiendes?"
"Diez-cuatro," respondió ella, sonando frustrada como la mierda.
Más adelante, dos sombras cruzaron frente a nosotros, y puse a Bella detrás de una minivan.
"A las doce en punto, lo sé," jadeó ella, recostándose en la van y quitándole el seguro a su arma. Me miró, sus ojos haciendo un movimiento rápido hacia la fila de coches de enfrente. "Puedo ir al frente, ¿tú me cuidas la espalda?"
"Sí, definitivamente," respondí, tirando de su manga antes de que pudiera salir disparada a través de la fila. "Lo siento…"
"Después," bufó, rodando los ojos. "Puedes defender tu bárbaro comportamiento una vez que salgamos de aquí."
"Correcto," resoplé, asintiendo. Miré a través de las ventanas de la minivan, viendo sombras moviéndose de nuevo. "Hacia arriba y a las dos en punto, Bella."
Asintió, inhaló profundamente y susurró, "Listo… vamos."
Corrimos a través del pasillo, ocultándonos detrás de una SUV cuando sonaron disparos estrellándose contra el suelo de concreto cerca de nosotros.
"Mierda," gruñí, mirando a través de la ventana. "¿Dónde estás, Emmett?"
"En camino hacia ustedes," gruñó él, y podía escucharlo corriendo. "Estoy en el nivel debajo de ustedes chicos."
"Ed," dijo Jasper en nuestros oídos, "si puedes conducirlos un nivel más arriba, puedo disparar en el lado sur del estacionamiento. Es un edificio aparte y está de camino a tu salida."
"Estoy frente a la salida, Ed," dijo Mickey.
"Bien. Todos ustedes, estén en espera de mis órdenes. ¡Em, trae tu trasero aquí pronto!" Gruñí, volviéndome hacia Bella. "Sigue ese muro de allí," le dije, señalando el espacio entre los parachoques de los coches y el muro de la parte exterior del estacionamiento. "Mira," le dije, atrayéndola lo suficiente que apenas pudiera ver, "conduce a las escaleras para el siguiente nivel… el nivel del suelo. ¿Me entiendes?"
"Sí," dijo ella, asintiendo, y puso sus brazos rígidos sosteniendo su arma antes de salir disparada en la dirección que le mostré.
La seguí cuidando su espalda. Habíamos avanzado la mitad de camino hacia las escaleras antes de sonaran de nuevo disparos.
Bella se giró, apuntó y disparó, un gruñido hizo eco en la estructura de cemento. Un maldito tiro perfecto, era ella.
"Excelente," la elogié, dándome la vuelta y disparándole a un matón viniendo detrás de nosotros. Cayó hecho un ovillo a un lado de un coche rojo. "Vamos, vamos, vamos," la urgí, empujándola hacia adelante.
Se estrelló en la puerta hacia las escaleras, tirando de ella para abrirla y lanzándose al interior, llevándome con ella al mismo tiempo que disparos rebotaban contra la superficie de metal de la puerta haciendo un sonido metálico.
"Joder, eso estuvo cerca," dijo entre su aliento, mirándome. "De verdad has de querer ese pie," dijo con una leve sonrisa.
"Lo quiero." Resoplé, ayudándola a levantarse y acompañándola escaleras arriba. "No tienes idea," le susurré.
"Desvergonzado," dijo entre su aliento, tomando dos escalones a la vez, corriendo. "Te lo has ganado, supongo," refunfuñó, llegando finalmente a la siguiente puerta. Hizo una pausa de tan solo un segundo, girando un poco su cabeza en mi dirección con su mano en la manija. "¿Listo?"
"Jasper, estamos en el siguiente nivel. ¿Algún movimiento?"
"Sipi, Ed. Tienes a tres abriéndose camino hacia ustedes. Acaban de salir de un sedán frente a la salida."
"¿Em?" Gruñí.
"Estoy limpiando lo que dejaste en el último nivel," refunfuñó, y ambos dimos un respingo ante el sonido de disparos.
"Cuidado, Em," le dije, haciéndole a Bella un gesto con la cabeza diciendo que continuara. "Adelante, Bella."
Ella respiró hondo, abriendo la puerta lentamente para asomarse. "Jasper tiene razón. Hay tres. Repartidos en la izquierda y derecha y…. de nuevo izquierda."
"Quédate con los dos a tu izquierda. Yo me encargo del de la derecha y de cuidar tu espalda," le dije, y salimos disparados por la puerta, con las armas en alto.
Me sorprendía que los hombres de King, o cualquier persona relacionada con el crimen organizado, de hecho, pudieran moverse en trajes. Me parecían que eran restrictivos e incómodos, pero demonios, ¿qué sabía yo?
Le disparé al tipo de la derecha, girando cuando llegamos a una ventana abierta.
"Te tengo a la vista, Ed," Jasper dijo por la radio. "Muévete hacia el este… el matón frente a ti va a salir."
"Adelante, Bella," la apresuré, pero ella ya estaba en ello.
En efecto, un tipo en un traje gris salió de detrás de una camioneta, pero el disparo de Jasper le atravesó la cabeza, haciéndola pedazos.
"Gracias, Jasper," Bella y yo dijimos juntos.
Bella aprovechó la oportunidad para llevar su trasero por el pasillo, y pude ver que su objetivo era la luz del día al final del pasillo. La seguí, manteniéndome alerta por el último tipo, pero una llamada por la radio de Jasper me dijo que él había salvado nuestros traseros.
Bella y yo nos giramos rápidamente para ver otro hombre derrumbarse en el suelo, su cabeza prácticamente había desaparecido.
"Eso es todo," oí que dijo Jasper, "¡así que sal de una puta vez de allí!"
"Estoy en eso," le dije, agarrando el brazo de Bella.
Salimos corriendo hacia la calle, alcanzando a ver el BMW de mi padre, donde la puerta trasera ya estaba abriéndose para nosotros.
Bella se arrojó dentro del coche y yo prácticamente caí encima de ella. "¡Vamos, Mick, vámonos!"
"¿Están bien?" Preguntó Mickey, saliendo de su lugar chirriando llantas y saliendo disparada hacia el centro de Seattle.
"Sí," los dos dijimos en voz baja, acomodándonos correctamente en nuestros asientos.
"Todos… repórtense," dije por la radio.
"Estamos dejando nuestro lugar ahora," Jasper gruñó. "Te veo en la zona de desembarque."
"Sep. ¿Alice?" La llamé.
"Tienen que continuar. Hay otro accidente de coche en la siguiente intersección," balbuceó en nuestros oídos. "Y luego un bloqueo de camino por una construcción de camino a la autopista. Toma la Third Avenue, State Street… y a continuación la autopista… ¿sí?"
"Gracias, Alice," Mickey murmuró, sacudiendo su cabeza al mismo tiempo que esquivaba el accidente que Alice había mencionado primero. "Las chicas saben qué demonios están haciendo," murmuró, alejándose del embotellamiento de tráfico.
"Sí, sí, sí," respondió Alice. "Estamos dejando el territorio con Wi-Fi."
"¿Emmett?" Gruñí.
"Estoy fuera del estacionamiento, nadie me sigue. Te veo en el nido."
"Bien. ¡Radios fuera a partir de ahora!" Dije con brusquedad, sacando el maldito auricular de mi oído y arrojándolo al suelo. Una parte de mí quería aplastarlo con mi pie, pero sabía que Emmett tendría mi trasero por romper el equipo.
Bella hizo lo mismo, su cabeza cayendo hacia atrás en el reposacabezas.
"Hey," le dije, y giró su cabeza en mi dirección. "Bien hecho."
Ella asintió, todavía respirando pesadamente.
"Y por cierto," le dije con una sonrisa de suficiencia. "GI Joe… es del ejército. Yo soy de la fuerza aérea…"
"¡Tú. Cállate!" Espetó, rodando los ojos, pero podía ver la sonrisa en su rostro. "Todavía no sé cómo pasa tu cabeza por las puertas normales, idiota."
Me eché a reír, sacudiendo mi cabeza mientras miraba por la ventana. Incluso después de mi horrible comportamiento, ella seguía bromeando, así que seguí su ejemplo.
"Mickey, tenemos que hacer una parada," le dije, mirando a Bella. "Bella tiene algo que hornear esta noche…"
La risa de Bella hizo eco en el coche, pero ella solo giró su cabeza hacia la ventana.
Mientras la miraba, pensé en el beso. No debí haber hecho eso. Al menos, no de esa forma. Estaba muy seguro que mi castigo estaba lejos de terminar.
~oOo~
BELLA
"¿Dónde estamos?" Me desperté de un sobresalto, bostezando cuando el coche se detuvo.
"Técnicamente, se le llama Trinity," respondió Edward en voz baja. "Bienvenida a Glacier Peak Wilderness."
"Así que, pasamos del océano a las montañas," murmuré, frotando mi rostro antes de abrir la puerta del coche. "¿Qué sigue? ¿La selva?" Bromeé, saliendo del coche y estirándome.
"Tal vez," Edward se rio entre dientes, encogiendo un hombro. "Aunque, esta es la casa de papá," me dijo, señalando con su barbilla hacia la casa.
"Wow," dije con un suave jadeo, mirando hacia la más hermosa cabaña de montaña que había visto nunca. "Es muy bonita…"
Alcanzaba su punto más alto en el medio con un techo de armaduras. La parte delantera de la casa era abierta, con grandes ventanales y una terraza que rodeaba toda la casa. Estaba contra un telón de fondo de verdes montañas, y el césped se veía increíble, como una pradera natural con flores salvajes agrupadas aquí y allá.
"Sí, solíamos quedarnos aquí algunas veces cuando era yo muy joven," murmuró, una expresión sombría cruzando su rostro. "Mi madre me traía aquí en el verano, cuando mi padre estaba fuera. Se reunía con nosotros si tenía permiso."
Asentí, sabiendo que su madre era un tema delicado.
"No está mal, niño bonito," Mickey se rio con un resoplido, abriendo el maletero del coche para que pudiéramos sacar nuestras maletas. "Tu mamá tenía buen gusto."
"Lo tenía," dijo él, pero su voz había adquirido un tenor frío, casi amenazante, y me preguntaba si ya habría visto sus celos, porque yo los veía.
Se puso entre nosotros cuando fuimos a sacar nuestras maletas y se quedó en medio de nosotros mientras nos dirigíamos a la casa. No la culpaba, porque era obvio que Edward y su equipo eran amigos cercanos. Traté de verlo desde su punto de vista, y podía imaginar que lo adoraba como a un héroe. Él era fuerte, valiente, inteligente, nunca le rehuía al peligro. Era seguro de sí mismo y tan bien parecido que casi se veía hermoso. Sí, la entendía.
"Mi madre odiaba acampar," me reí por la nariz, mirando hacia la parte trasera de la casa y alcanzando a ver lo que parecía como un lago, "aún si era en una cabaña. Necesitaba que hubiera gente cerca. La civilización, la llamaba."
Edward se rio entre dientes, mirándome, pero todos nos dimos la vuelta cuando oímos la voz de Esme.
"Gracias a Dios, todos están a salvo," dijo con entusiasmo, saliendo rápidamente por la puerta principal y envolviéndome en un abrazo, seguido por uno para Edward, e incluso para una sorprendida Mickey. "No tienen idea de que tan mal estaba el centro de Seattle según las noticias," resopló molesta, rodando sus ojos pero tomando de nuevo mi rostro entre sus manos. "¿Está hecho?"
"Tienen las fotos," suspiré, encogiéndome de hombros. "King nos encontró allí."
"Eso escuché," dijo ella, envolviendo su brazo alrededor de mis hombros y llevándome dentro de la casa. "Ben llamó, dijo que lo hicieron parecer como un asunto de drogas que salió mal," murmuró, mirándome por el rabillo de su ojo. "Reportaron a cinco personas abatidas a tiros…"
"Supongo que lo hicieron," refunfuñó Edward. "Cuando pendejos me disparan, tengo la tendencia de responder los disparos, aunque apenas si tuve que hacerlo porque maldita sea, Bella es una tiradora estupenda."
Me eché a reír, sonriéndole a él, pero titubeé cuando me guiñó un ojo. Destellos de su boca sobre la mía, sus manos agarrándome y su cuerpo atrapándome contra la pared de la escalera volaron por mi mente, haciendo que mi corazón latiera más rápido y mi respiración se detuviera.
"Tu padre está en camino, Edward," dijo Esme, cambiando el tema y rompiendo la tensión. "Dijo que se sintieran como en casa, que hay espacio suficiente para todos, sin embargo, creo que vamos a tener que compartir."
"Yo tengo mi propio cuarto," Edward se rio con un resoplido, rodando los ojos. "No voy a compartir con nadie," gruñó juguetón cuando ella lo golpeó.
"Lo que tú digas, príncipe Cullen," Esme le gritó cuando él se fue riendo. Se volvió hacia mí y Mickey. "Vengan, les voy a mostrar los cuartos, ustedes dos pueden elegir el que quieran."
La puerta principal se abrió de golpe, y cinco personas muy ruidosas y muy exultantes entraron, liderados por Emmett, que estaba sonriendo de oreja a oreja.
"¡Vaya, esa mierda fue increíble!" Se rio, levantando su puño hacia Mickey y luego hacia mí.
"¡Y que lo digas!" Jasper comentó con una enorme sonrisa. "Buen trabajo, Bella. Hubo un pequeño momento de incertidumbre en el estacionamiento, ¿eh?"
Resoplé pero asentí. "Gracias por tu ayuda, Jasper."
"Claro, no hay problema." Sonrió, pero sus mejillas se tiñeron de rosa, para la diversión de Alice.
"Este lugar es hermoso," Rose susurró, mirando alrededor.
Dentro de la cabaña era tan bonito como afuera. El diseño era espacioso, la sala estaba un poco más baja al lado izquierdo de la habitación, la cocina hacia la parte trasera. El pasillo se extendía hacia la derecha.
"Sip, pero esta vez tenemos que compartir," Mickey murmuró, viéndose avergonzada.
"Yo compartiré contigo," Makenna dijo sonriente, haciendo que la cabeza de Mickey se levantara de golpe. "Vamos."
Todos nos dirigimos por el pasillo. Emmett y Jasper encontraron una habitación con dos camas gemelas, reclamándolo como suyo y afirmando que los catres en las barracas los soportaban de manera que las camas gemelas también lo harían. Mickey y Mackenna encontraron una habitación con una cama gemela y un sofá-cama sin abochornarse.
"No me avergüenza dormir con ustedes dos," Rose se rio conmigo y con Alice cuando vimos la última habitación.
Era una habitación de tamaño decente, con una enorme cama king-size en el centro.
"Sí, eso funciona para mí," suspiré, arrojando mi maleta al suelo antes de dejarme caer sobre la cama. "¡Pero sin hacer cucharita!"
"Maldición," Alice se quejó, dándome un guiño cuando me eché a reír. "Ahí van mis planes para esta noche."
"Quisieras, duendecillo. Bella es mía," Rose se rio entre dientes, dejándose caer junto a mí.
Alice se distrajo recorriendo la habitación, incluso exploró el baño antes de sentarse en medio de mí y Rose.
Me quedé allí, mirándolas a ambas.
"¿Sentiste miedo hoy?" Preguntó Alice.
"Un poco," dije en voz baja pero luego me encogí de hombros. "No estaba sola. Las tenía en mis oídos."
Las dos sonrieron y asintieron, pero Rose se rio entre dientes. "Y tenías a Edward."
"Cierto," le dije, levantándome de la cama. "Él es muy buen tirador. Y se mantiene malditamente calmado bajo presión."
"Mmmm," las dos murmuraron, y yo les levanté una ceja.
"¿Y Tanya?" Rose dijo con desdén porque odiaba a esa pobre chica. Consideraba que era tonta y una putilla, pero yo conocía a Tanya de hace algún tiempo, y no lo era. Solo era coqueta y solitaria.
"¿Qué con ella?" Pregunté, volviéndome hacía mi maleta para encontrar un lugar dónde poner mi ropa.
"Sabes que lo escuchamos todo por la radio, Bella. Escuchamos a Jasper llamarla sexy, escuchamos que ella le dio a Edward su número de teléfono…" Dijo Alice, inclinando su cabeza al mirarme, pero conocía esa mirada, ella sabía más de lo que dejaba entre ver.
"Él es libre de hacer lo que quiera," le dije, encogiéndome de hombros, "y Tanya es bonita…."
"Solo que él rompió el número," Rose dijo con ironía, observando mi reacción como un halcón.
"Cómo su… Quién te… Eso fue en la escalera," gruñí. "¿Cómo lo sabes?"
"¿Te olvidas de mi trabajo, señorita?" Alice resopló indignada, bajándose de la cama y sacando la laptop de su mochila.
"No pudiste…" Dije en voz baja, mi estómago hundiéndose.
"La forma en que lo vi," Alice explicó, haciendo que Rose se riera bajito, "necesitabas ojos dentro de ese edificio de oficinas. Inició cuando Emmett entró. Queríamos asegurarnos que estaba en posición. Luego, teníamos que ver todas las rutas que entraban y salían del edificio. No se necesitó mucho para hackear el sistema de seguridad del edificio, Bella," concluyó, como si me estuviera dando un maldito reporte.
Le dio vuelta a su laptop, y ahí estábamos, en la escalera. Afortunadamente, no había sonido, de manera que no tenían idea de que se estaba diciendo entre nosotros. Edward y yo estábamos frente a frente, con fieras y cabreadas expresiones en nuestros rostros. Vi cómo sacó la tarjeta que Liam, como todo un cerdo, metió en mi bolsillo. Vi a Edward romper el número de teléfono de Tanya.
No tuve que escuchar la conversación para reconocer cuando le dije a Edward que me hiciera callar, porque lo hizo. Concienzudamente. Me besó hasta dejarme estúpida. Me besó con ira y desesperación, con desesperación y tanto fuego. Me besó con unos labios tan talentosos que todavía los podía sentir arder.
Y todo se estaba reproduciendo justo allí.
Gemí, sonrojándome, y apartando la mirada.
"Ese de allí fue un espléndido beso, princesa," Rose se rio con un resoplido y terminó a carcajadas.
Gemí de nuevo, poniendo la cara en mis manos. "Por favor, borra eso," supliqué, pero la chica recientemente soltera y ahora recientemente besada dentro de mí, hizo un berrinche tan solo al pensar en perder esa vista.
"¡Ni hablar!" Alice dio de risitas. "¿Qué significa eso?"
"Significa…" Resoplé indignada, sacudiendo mi cabeza. "Significa… joder, no lo sé…."
"Maldición, su cerebro sigue revuelto por el beso," Rose se rio entre dientes. "Relájate, Bells. Solo estamos bromeando. ¿Al menos fue un buen beso?"
"Oh, oh," gemí, dándoles una mirada suplicante. "No tienen ni idea…"
Aplaudieron y chocaron sus puños, cayendo redondas de nuevo en la cama. "Me alegra que esto las divierta", suspiré cayendo sobre el borde de la cama.
"¿Qué pasa?" Alice preguntó, su rostro serio mientras se limpiaba las lágrimas en las comisuras de sus ojos. "¿No estás feliz?"
"¿Feliz?" Me mofé, encogiéndome de hombros. "No escuchaste la mierda que envolvió ese beso," empecé a decir, bajando la vista a mis manos. "Ese beso fue adrenalina, celos, y solo… enojo." Me volví para mirarlas, y las dos me escuchaban con atención, completamente serias. "Peleamos, discutimos, pero hay momentos… muy buenos momentos, cuando él es dulce. Pero a veces, quiero torcerle el cuello," gruñí, mis manos enroscándose en garras.
"Eso debería hacer un sexo increíble, Bella," señaló Rose, una sonrisa irónica jugando en su rostro.
"Te escuchaste como Mack. ¿También quieres un póster de él en tu muro?" Bromeé.
Se echó a reír, empujándome un poco por el hombro. "Para nada… pero uno de Emmett, por otro lado…"
Le di una sonrisa. "Después, Alice dirá que uno de Jasper…"
Alice desvió la mirada, encogiéndose de hombros con indiferencia. "Un póster no. Demonios, lo quiero a él."
Rose y yo intercambiamos una sonrisa, pero todas levantamos la vista cuando Esme nos llamó para cenar.
La cena fue ruidosa y feliz y se sirvió en la terraza con vista a un pequeño pero muy hermoso lago, pero me mantuve callada. Carlisle me dijo que lo separaron de mi padre y Jake porque incluso él no tenía permitido saber a dónde iban. Jasper y Emmett estaban contentos de que todos habíamos salido del edificio de oficinas con vida.
Makenna todavía no había bajado de su nube de haber estado en el tejado con Jasper, porque al parecer, le explicó con detalle todo el asunto, e incluso Edward la había felicitado por reconocer a Vicki, la novia de King. Si estaba encaprichada con Edward antes, ahora estaba loca por él.
Mickey quería saber todo sobre Tanya, por supuesto, a lo que Edward no dijo nada, dándome una mirada incómoda. Lo molestó tanto que finalmente gritó: "¡Basta!"
Carlisle estaba contento de que la misión se haya llevado a cabo, y que todos habíamos regresado a salvo. Dijo que nos sintiéramos como en casa en la cabaña porque no sabíamos cuánto tiempo íbamos a estar allí.
Emmett y Jasper querían una fogata, así que los dos hicieron una justo terminando la terraza en la orilla del lago, con todos uniéndose a ellos menos yo. Podía escucharlos riendo, mis chicas coqueteando sin vergüenza con los chicos, pero no sentí deseos de unirme a ellos.
Entré en la cocina, levantando la vista para ver a Esme limpiando las encimeras.
Sonrió, abriendo el refrigerador y tendiéndome una cerveza. "¿Quieres una?"
"Demonios, sí," suspiré, abriéndola y tomando un largo trago.
"¿No estás… celebrando?" Preguntó con una sonrisa, señalando con su cerveza hacia el lago.
"Maté a dos hombres hoy," gruñí, "así que no. No me siento festiva."
"Y el hecho de que hay… algo diferente entre Edward y tú… supongo que no es algo de lo que quieras hablar," reflexionó, siempre observadora.
"No, no quiero," gruñí, frunciendo el ceño hacia la botella en mis manos al mismo tiempo que empezaba a arrancarle la etiqueta. "Pero le debo al cretino un jodido pie de manzana," resoplé, negando con la cabeza.
"¿Quieres que te ayude?" Preguntó, su rostro se iluminó. "Podrías enseñarme…"
"Sí," le dije con una sonrisa cada vez más grande. "Eso sería genial. Solo vamos a prepararlos para mañana porque son muchos pasos. ¿Está bien?"
"Por supuesto," estuvo de acuerdo con una risita, "porque cualquier cosa así de bueno, vale la pena esperar, ¿verdad?"
Mi cabeza se levantó de golpe para mirarla, y vi que ella lo sabía. Sabía que algo había cambiado, pero no lo dijo en voz alta. No sé cómo lo sabía porque mis chicas no dirían nada a menos que yo les diera permiso.
"Cierto," le dije con un pequeño gesto de cabeza. "Supongo."
Como si el destino la tuviera contra mí, la puerta trasera se abrió, y entró Edward. Sus ojos se fijaron en los míos de inmediato, una pequeña y tímida sonrisa curveaban las comisuras de su boca.
"¿No vas a salir?" Preguntó, apoyándose en la encimera.
"No," sonreí con suficiencia, tomando un sorbo de mi cerveza. "Tengo que preparar unos pies para mañana."
Sonrió y asintió, viéndose delicioso. Iba vestido con jeans y una camisa negra con las mangas enrolladas hasta los codos.
"Así es, tienes un compromiso que cumplir," se rio entre dientes, levantándome una ceja.
Esme se rio con un resoplido, agarrando otra cerveza y entregándosela a él. "Bella estaba a punto de enseñarme cómo hacerlo. Tal vez puedas acompañarnos, Edward…"
Mi cabeza se giró para mirarla, pero ella ni siquiera se inmutó, esa traviesa mujer. Edward sí lo hizo. Observé con asombro como el hombre arrogante, odioso, que había coqueteado con Tanya, que ordenaba a ladridos y cambiaba de carácter como de calcetines, se desvanecía y el dulce chico tartamudo emergía, haciendo que mi corazón dejara de latir.
"¿En serio? ¿No-nos enseñarías?" Preguntó, sus ojos ahora de un dulce verde como las hojas de los árboles.
"Sí, les enseñaré," dije en voz baja con una sonrisa porque no podía evitarlo cuando su rostro estaba relajado y mi sonrisa torcida favorita cruzaba su hermoso rostro.
"¡Excelente!" Dijo efusivamente, frotándose las manos y rodeando la encimera para quedar del otro lado.
Me reí de su entusiasmo, tomando otro sorbo de mi cerveza antes de unirme a ellos. Esme me dio una sonrisa brillante, metiendo mano en el refrigerador para sacar todos los ingredientes y ponerlos en la encimera.
Miré todo lo que sacó, asegurándome que todo estaba ahí, y levanté la vista hacia él. Se veía tan lindo, no sexy, no mortalmente caliente, no imponente… solo malditamente lindo, esperando lo siguiente que iba a decir, y me pregunté si ese Edward podría salir más a menudo, porque si lo hacía, entonces estaba frita. El caliente, sexy e imponente que por lo general era, volvía locas mis hormonas, pero el que me esperaba con paciencia a que le enseñara cómo hacer un pie de manzana me atraía a él de igual manera.
Solté un bufido, asentí, y di un profundo suspiro, mis siguientes palabras hablaban más de solo ese momento. "De acuerdo, vamos a ponernos a trabajar."
Así que por más que se resistan, los dos están fritos! ¿Qué les pareció esa misión en conjunto, los dos equipos trabajando unidos? Incluso Mickey se dio cuenta que las chicas saben lo que hacen. ¿Y ese beso? ¿Quién no quisiera tener un GI Joe así? jajajaja Pero al parecer eso ofendió a Edward que metió las cuatro al querer coquetear con Tanya. Definitivamente no tienen remedio, pero poco a poco se van acercando más y ya verán lo que sucede :) Muchas gracias a quienes semana con semana leen y comentan, gracias por sus alertas y favoritos que cada vez son más, pero como ya les había comentado, me encantaría que usaran el cuadrito de abajo y me hicieran saber que les parece la traducción, la historia, a dónde creen que se dirige. Se los agradecería mucho más. Saludos y nos leemos en el próximo capítulo.
