Disclaimer: Esta historia no es mía, los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y la autora es Drotuno, yo solo traduzco.

Disclaimer: This story is not mine, the characters are property of Stephanie Meyer and the author is Drotuno, I just translate.

Muchas gracias a mi amiga y Beta Erica Castelo por ayudarme con esta historia.

Nota de Traductora: Les pido disculpas por el cambio en los días de actualización pero estos días festivos son períodos de mucho trabajo para mí y no he podido dedicar el mismo tiempo que antes a la traducción. Pero me esforzaré por volver al día que teníamos para publicación, mientras tanto les pido un poquito de paciencia. Sin embargo, la traducción sigue, de eso no les quepa duda ;)


CAPÍTULO 20

BELLA

"De acuerdo, ver a Edward volar esa cosa tiene que ser la cosa más caliente que he visto jamás… y estuve una vez en una sesión de fotos para un calendario de bomberos…" pensó Makenna, cayendo hacia atrás al heno.

Solté unas risitas, sacudiendo la cabeza, porque había sido malditamente caliente. "¿Cuándo estuviste en una sesión de fotos?" Pregunté, tratando de apartar su atención de Edward.

"Algo que ver con alguna caridad en UW."(1) Se echó a reír. "Mmm, esa mierda vaya que fue caliente," dijo, abanicándose el rostro.

"Tú no fuiste a UW," señaló Alice con la más tonta de las sonrisas, y Mickey solo se rio de nosotras con un resoplido.

"Lo sé," Mack soltó un bufido. "Pero tengo amigos que sí."

Todas las chicas estábamos en el granero, pasando el rato en el heno un día después de que Edward y yo regresamos a la granja, porque acabábamos de terminar de preparar un lugar en una de las casillas para que Tia tuviera a sus cachorros. Le faltaban como unas dos semanas, y cada uno de nosotros estaba emocionado. Estábamos a punto de terminar con todos los animales en el día, pero habíamos decidido terminar lo que Tom y Obie habían empezado para Tia. Era la primera vez desde que Edward y yo habíamos regresado que éramos solo mis chicas y yo, Mickey incluida.

~oOo~

Edward voló sin problemas sobre el bosque de Denali pero lo tan bajo que podía distinguir árboles, ciervos y la granja en la distancia. No había dicho mucho desde que despegamos, pero yo tampoco había estado precisamente conversadora.

A medida que la casa de la tía Kate se acercaba más y más, miré en su dirección, tratando de no mirarlo como boba, porque estaba ardiente al séptimo nivel volando esa cosa. Llevando el rostro lleno de concentración, sus jeans azul oscuro, una chaqueta oscura y una camiseta gris, Edward gritaba "sexy".

Bajé la vista cuando empezó a descender, viendo a todos salir en masa del granero y de la casa para recibirnos. Respiré profundamente y me volví hacia Edward.

"¿Les contaste? ¿Sobre mi mamá, cuando mandaste el correo?"

"No, bebé," dijo por el auricular. "Pensé que te gustaría… considerarlo con tus chicas cuando estés lista."

Asentí, alcanzando a ver a una preocupada Esme prácticamente paseándose de un lado al otro en el fondo. "Todavía no, ¿está bien?"

"Necesitan..." Empezó a decir pero se detuvo y observó mi rostro por un momento mientras apagaba el helicóptero.

"Lo sé… Alice, la llave, pero… todavía no, por favor."

Sentí sus dedos debajo de mi barbilla, y me giró para enfrentarlo. "No puedes eludirlo, amor. Necesitan la información, pero no diré ni una palabra hasta que estés lista, lo prometo."

Asentí, observando cada movimiento que hizo, mientras soltaba sus correas y luego hizo lo mismo con las mías. Una vez que las aspas se detuvieron, mi puerta se abrió de golpe, y Emmett y Jasper estaban allí para ayudarme a bajar, cada uno abrazándome con fuerza.

Pero fue en los brazos de Esme donde me dejé caer casi agotada emocionalmente. "Carlisle está bien, lo vi," le dije al oído. "Es un terco, está cansado, adolorido pero está bien."

Se echó hacia atrás sonriéndome sinceramente. "Gracias, Bella, ¿pero cómo estás tú?" Preguntó, inclinando su cabeza hacia mí, su frente arrugándose. "¿Qué pasó, niña hermosa?"

No sabía qué decirle y solo sacudí mi cabeza por un momento. Quería contarle sobre mi madre, el siguiente paso que Edward y yo habíamos tomado, y simplemente cuán preocupada estaba por Carlisle, pero estaba demasiado cansada, y todavía no estaba preparada.

"¡Edward Anthony!" La tía Kate lo llamó desde el porche del frente. "¡Trae esa chica aquí, y aliméntala, hijo!"

Todo el grupo nos reímos cuando él rodó los ojos, suspirando. "¡Sí, tía Kate!" Al mismo tiempo que agarraba nuestras maletas y mi mano, tirando de mí hacia la casa.

~oOo~

La voz de Rose me trajo de vuelta al presente. "Qué trabajo debe ser ese…" Pensó en voz alta con una sonrisa de satisfacción en su rostro. "Hacer que tipos musculosos se vean ardientes. ¿Qué tan difícil es eso?"

"No lo sé, pero sería más ardiente con camuflaje militar," murmuró Alice, y todas nos morimos de la risa, cayendo una encima de la otra en el heno. "Solo decía."

Era oficial. Alice y Rose estaban con Jasper y Emmett, y mis chicas habían adoptado todo lo militar, algo que no pensé que fuera posible para la adicta a las compras de Rose y mi nerd de computadora Alice. Makenna, por el otro lado, simplemente amaba el placer para los ojos que era Edward Cullen. Estaba enamorada de la mera idea de que él no era exactamente lo que parecía ser por fuera, aunque era seguro que no sabía cómo era realmente. Su imaginación sobre nosotros se desbocaba, estaba segura de ello. Creo que lee demasiado romance.

Mickey se rio alegremente, cogiendo un pedazo de heno y lo envolvió alrededor de su dedo. "No tienen idea de lo que esos tres les hacían a las chicas en la base en el extranjero…" Bufó con una carcajada, sacudiendo lentamente su cabeza hacia un lado y hacia el otro.

Le sonreí, pensando que probablemente las habían vuelto locas.

"¡Suéltalo!" Rose y Alice dijeron entusiasmadas, sentándose para mirarla.

Mickey nos miró a todas, sonriendo con picardía. "Debo decir que a veces, lo hicieron a propósito," empezó a decir y entonces se volvió hacia mí. "Aunque no Edward. Él no fue detrás de chicas militares… jamás. Pero los otros dos…" Se echó a reír, su cabeza cayendo hacia atrás. "Sabían que si metían a Eddie en el cóctel, las chicas vendrían en manada. Ayudaban con los vehículos, lavando los Jeep y los Humvee… sin camiseta. ¡Era divertidísimo!"

"Dios… yo pagaría…" Alice murmuró, sacudiendo su cabeza de un profundo carmesí.

"No jodás," me reí, mordiendo mi labio inferior porque Edward estaba sin camisa la mayor parte del tiempo.

Rose me empujó por el hombro con una sonora carcajada. "¡Pero qué dices!" Se carcajeó. "Ese chico por ti, bailaría con tutú. Pídele que lave tu coche y veamos lo que pasa…"

"Umm, no," dije, resoplando con una risita al pensar en ello. "Ya lo he…" Empecé a decir pero mi voz se apagó para no meter la pata.

No les había explicado precisamente a mis chicas—o incluso a Esme—que tan lejos habíamos llegado Edward y yo mientras estuvimos lejos, tampoco nos habíamos sentado a discutir lo que mi padre me había dejado. Parecía que todo el mundo estaba yendo a mi paso—sobre todo Edward. Podía darme cuenta que tenían miedo de abordar el tema de mi padre, pero al parecer, el tema de Edward era juego libre.

"Isabella Marie," me instó, haciendo que me volviera hacia ella. "Suéltalo…"

"¡No me vengas con lo del nombre completo, Rosalie!" Gruñí, pero le estaba sonriendo. "Tengo que alimentar a los caballos…"

"¡Oh no, no tienes!" Makenna se echó a reír, volviéndome a sentar en el heno cuando empecé a ponerme de pie. "Tú ya lo has… ¿qué?"

"Nada más iba a decir que él siempre está sin camisa, y nadie toca mi coche," mentí sin problemas, pero ellas no me creyeron ni una palabra.

"Uhhh, no. No lo creo," Rose se echó a reír, sentándome de nuevo. "Suéltalo, Swan."

"¿Soltar qué?" Pregunté inocentemente.

"Suelta por qué luces como el gato que se comió el canario," Alice soltó unas risitas, cruzando sus piernas y apoyando sus codos en ellas. Su sonrisa era una ridícula de 'lo sé todo'.

Los ojos de Rose se estrecharon y comprendí que lo supo al instante. "Tú… ya disfrutaste de eso, ¿cierto?" Dijo con un jadeo, una sonrisa apareció en su rostro, pero rápidamente se puso seria. "Ya puede tocarte…"

La miré, asintiendo lentamente. "Sí," suspiré con orgullo y alegría.

"¿Sí… a que, ya lo disfrutaste? ¿O sí… a que, si puede tocarte?" Alice trata de clarificar.

"Sí," respondo con una sonrisa de suficiencia, mirándola.

Los chillidos casi me revientan los tímpanos cuando todas se volvieron locas, chocando las manos la una con la otra mientras yo negaba con la cabeza.

"Me alegra que el que tenga sexo las haga a todas felices," murmuré, empezando a pararme una vez más porque si quería que se burlaran de mí, estaría con Emmett.

"Wow, espera," se rio Mickey, levantando las manos antes de que me pusiera de pie. "No es eso, Bells. Solo estamos felices de que hayas… superado esa mierda que hizo Miller… En serio," dijo con una sonrisa sincera. "Tener sexo… eso es un plus."

Me eché a reír, mi cabeza cayendo hacia atrás, porque de alguna forma Mickey había encontrado su camino a nuestro grupito de chicas, y encajaba perfectamente—solo un tipo más de personalidad que se añadía al conjunto.

"Oh Dios," Makenna dijo en voz baja, su boca abierta. "¿De verdad lo hiciste?" Preguntó, mirando más allá del pajar hacia la puerta y luego de vuelta a mí. "¿Él estuvo… o sea… lo hizo? ¿Estabas… asustada?"

Me reí de ella porque sabía que había construido todo este romanticismo entre Edward y yo en su mente, algún torbellino romántico, y pensaba que él era la cosa más caliente que jamás había visto. Era como salir con una celebridad desde el punto de vista de Makenna. Adoraba totalmente a Edward como su héroe, y para ser honesta, estoy segura que se remonta a cuando me salvó del sótano de Miller.

"No, no asustada," le dije. "Simplemente…" Respiré hondo, tratando de decidir cómo expresarlo. "Simplemente… ya no pude permitir que Miller ganara, no cuando tenía…"

Rose asintió, tomando mi mano. "No cuando tenías a Edward allí."

"Sí," concordé con ella, mirándola. "Y las cosas que Charlie dejó… yo solo…" Me detuve, sacudiendo mi cabeza, y cerré mis ojos ante los recuerdos.

Tres hombres sin camisa y sudorosos entraron corriendo al granero, mirándonos.

"¿A qué demonios vienen los gritos?" Gruñó Emmett, revisando el lugar.

"Chillidos, tú bobo," se rio Rose con un resoplido, rodando los ojos. "Hay una diferencia."

"Bien, chillidos," bufó Edward, relajándose solo un poco. "¿Alguna razón por la que quieran que nos caguemos del susto?"

"Porque los trae corriendo viéndose así," Makenna murmuró de manera que solo nosotras pudiéramos escucharla.

Solo nos hizo resoplar terminando en otra ronda de risitas, lo que provocó que tres hombres cruzaran los brazos sobre su pecho en frustración.

"Lo siento, Edward," canturreé, recostándome en el pajar. "Las conversaciones de chicas se pueden poner—"

"Ruidosas," terminó Alice riéndose.

Le sonreí pero me volví de nuevo hacia el ahora divertido rostro de Edward. "No teníamos la intención de asustarlos. Ellas"— Resoplé, señalando con mi pulgar detrás de mí—"son un poco ruidosas."

"Mmmm," gruñó, rodando los ojos. Nos señaló diciendo, "Bueno, no lo hagan. No sabíamos qué demonios pasaba."

"No me eches la culpa, refunfuñón," dije con una risita, sacudiendo mi cabeza. "Necesito alimentar a los caballos de todos modos."

Me levanté, sacudiendo mis jeans y me dirigí hacia la escalera para bajar al piso del granero.

"¡Espera, Bells!" Makenna me llamó. "¿No vas a contarnos?"

"No," me reí, bajando del pajar y por la escalera. "Ni en sueños…"

Chillé cuando dos firmes y fuertes manos me quitaron de la escalera, bajándome con cuidado al piso.

"¿Contarles qué, amor?" Oí suavemente justo en mi oído, y tuve que contener el escalofrío que quería correr por mi cuerpo.

"Nada," canturreé, dándome la vuelta en sus brazos y mirando a su rostro hermoso y divertido. "Gracias por la ayuda."

Se rio, mirando hacia arriba cuando el resto de las chicas me siguió.

"No es cierto," Makenna dijo con un puchero dándome una mirada gélida desde el pajar. "¡Queremos saber!"

"Qué mal," respondí con sarcasmo, caminando hacia las casillas donde Goliat y Sansón observaban todo con interés. "Hola, chicos," canturreé, antes de frotar sus narices y agarrar la cubeta.

Mickey se echó a reír, bajando al piso de granero con un salto, y dijo. "Tal parece que Bella, como tú, tampoco cuenta, niño bonito…."

Rodé los ojos cuando estallaron en carcajadas. "Seguro que no tendré esa conversación," murmuré para mí y Goliat, poniendo alimento en cada uno de los morrales de los caballos y frotando también las narices de Ruth y Mary. Eran dulces, pero me gustaban más los chicos.

"¡Chicos!" La tía Kate nos llamó desde el porche delantero. "Vengan a comer algo, ¿quieren?"

"¡Claro, tía Kate!" La mayoría de nosotros contestó porque ella nos trataba como si fuéramos sus propios hijos—como trataba a Edward—y la amábamos por ello.

"Finalmente vas a tener que hablar con ellas," dijo Edward en voz baja detrás de mí mientras pasaba los dedos por la melena de Goliat.

"No necesitan los detalles." Solté un resoplido, dándome la vuelta para encararlo al mismo tiempo que todos se dirigían a la casa, con la excepción de nosotros.

"¡Eso no! No me importa lo que les digas acerca de nosotros." Se rio, negando. "Me refiero a la carta de Charlie, amor. Tienes que contarles para que Alice se ponga a trabajar."

Hice una mueca pero le permití acercarme a él al tomar mi rostro entre sus manos. "Lo sé," bufé indignada, sonriendo cuando apretó mis mejillas. "Detente," le dije riéndome, sujetando sus muñecas con el fin de levantarme para besar sus labios. "¿Están todos aquí?" Pregunté, pensando en que incluso Alec necesitaba escucharlo todo.

"Sí," susurró contra mis labios.

Me aparté y respiré profundamente. "Bien. Ahora es un buen momento como cualquiera, ¿no crees?"

"Lo que tú quieras, bebé," concedió, besando mi frente. "Estarás bien."

Mientras nos dirigíamos de vuelta a la casa, Edward me detuvo. "¿Y qué detalles querían, dulzura?" Preguntó, una sonrisa de suficiencia, tomando lentamente su rostro.

No pude resistirme a tomarle el pelo porque una conversación realmente seria estaba a punto de realizarse en el almuerzo, pero por ahora, quería jugar.

"Oh, ya sabes…" Suspiré dramáticamente, agitándole una mano. "Todas las cosas que las chicas quieren saber. Si el chico besa bien, cuántos orgasmos hubo, y qué tan grande es el chico," ronroneé permitiendo que mis ojos recorrieran deliberadamente su firme cuerpo hasta sus jeans y de vuelta hacia arriba, lamiéndome los labios a propósito.

Los ojos de Edward se abrieron por una fracción de segundo antes de que se acercara a mí. "Y… um, ¿qué les dijiste, amor?"

Por dentro, me felicité a mí misma por capturar toda su atención, pero dije como si nada, "Les dije… lo suficiente para hacer que se le enrosquen los dedos a una chica, demasiados para contarlos, y… enormedescomunal, en serio, pero que no estaba segura de los centímetros."

A pesar de que cada una de esas cosas eran ciertas, no le había dicho nada de eso a mis chicas. Edward me había dicho una vez que quería que pudiera sentirlo después, durante todo el día. Conteniendo un gemido, me di cuenta que había logrado su objetivo. Todavía podía sentir todas nuestras actividades con cada movimiento que hacía, a pesar del hecho de que habían pasado casi veinticuatro horas.

Empecé a alejarme pero me detuve y me di la vuelta hacia un Edward ahora paralizado. "Oh… y les dije que sospechaba que podías respirar por tus orejas."

Resopló y negó con su cabeza mientras miraba fijamente al suelo, finalmente volviendo su atención de vuelta hacia mí. "¿T-Tú… l-les c-contaste todo e-eso?" Balbuceó con dulzura, echando un vistazo hacia la casa y de vuelta hacia mí.

Tuve que contener mi sonrisa porque casi podía leer sus pensamientos. Tendría que sentarse a la mesa con cuatro mujeres que sabían esas cosas sobre él. Perdí mi lucha y solté unas risitas.

"No, bebé," le dije, bastante divertida, sacudiendo mi cabeza y retrocediendo cuando empezó a caminar hacia adelante.

"No es divertido, Bella," gruñó, atrapándome rápidamente y arrojándome sobre su hombro. "¡Para nada divertido!"

~oOo~

EDWARD

"Entonces…. ¿Charlie simplemente te ocultó esta mierda?" Rose gruñó, levantando la vista de la carta hacia el rostro impasible de Bella. "¿Tú lo visto todo?"

Bella asintió pero no dijo nada, y no pude evitar tomar su mano debajo de la mesa.

Habíamos terminado con nuestro almuerzo pero ninguno se había movido cuando Bella dijo que tenía algunas cosas que tenía que decir. Podía darme cuenta que estaba pasando gradualmente de triste y afligida a encabronada y determinada. No tenía que decirme porque conocía a mi chica. Sabía cuándo se resolvía a hacer algo porque su barbilla se levantaba, sus ojos se oscurecían y respiraba profundamente antes de que hiciera algo.

Todos tuvieron una reacción diferente a la historia de Bella. La tía Kate se levantó de la mesa y se paseó de un lado al otro, lanzando miradas a las cosas que habían sido dejadas en la casa del árbol, que estaba esparcidas sobre la mesa. Luego sacudía su cabeza y continuaba paseándose. Esme se acercó a Bella, besó su cabeza una vez que la historia terminó, y se sentó al otro lado de ella. No dijo nada, pero su amor por mi chica era obvio. Alec y Emmett estudiaron todas las fotos antes de pasárselas a Jasper y Mickey.

Pero era Alice a quien era fascinante observar. Tomó el reporte policial, la llave que Bella apenas había dejado fuera de su vista, y el encendedor que Charlie había dejado, abrió su computadora, y se sentó en silencio con Jasper a un lado de ella y Makenna en el otro.

"¿Para qué es la llave?" Preguntó Mickey, tendiendo su mano para tomarla; Alice la deslizó en la mesa.

"No tengo idea," dijo Bella con un suspiro, acomodándose en su silla.

Mickey la cogió, dándole vuelta en su mano. Si alguien podía responder que tipo de cerradura abría, sería Mickey. En Nueva York, su padre era un cerrajero, y su hija había desarrollado el talento no solo para ayudarlo sino también para abrir lo que sea en lo que él trabajaba, desde cajas de seguridad hasta puertas principales. Lo que alguna vez había sido un hobby y una broma familiar se convirtió en un talento necesario cuando se unió a la Fuerza Aérea, aún más cuando empezó a trabajar para mí.

"Alice," dijo Mickey, mirando hacia la mesa. "¿Hay alguna forma de averiguar si Charlie mandó hacer algún trabajo de construcción recientemente, ya sea en su oficina o su casa?"

"Sí, sí, sí," Alice repitió tres veces en su forma acostumbrada, asintiendo todo el tiempo. Tecleó furiosamente en su computadora. "Pero si le pagó a alguien debajo de la mesa para hacerlo, no habrá ningún registro."

"Sí, lo sé," dijo Mickey en voz baja, estudiando la llave de nuevo. "Pero él no habría dejado esto sin ninguna guía. Tal vez sabía que Bella haría que tú investi…" Reflexionó, pero su voz se fue apagando, poniéndose de pie y acercándose a mirar por encima del hombro de Alice.

"¿En qué estás pensando, Mick?" Le pregunté, dándole un apretón a la mano de Bella.

"Estoy pensando que esto parece ser como una caja de seguridad de armario. Por lo general son a medida y ocultas. Umm, algo así como la de tu padre en la cabaña en la montaña en esa bodega pero sin la cerradura de combinación… solo una llave," recitó distraídamente mientras observaba a Alice trabajar. "Aunque, no lo sé, porque tiene un número en ella. También quisiera decir que es de una caja de seguridad para depósito en un banco pero no es lo suficientemente largo."

Suspiré, sacudiendo mi cabeza y mirando a Alec, que todavía estaba inspeccionando cada página y cada foto con una lentitud que era casi perturbadora, como si las estuviera memorizando—algo que no debería sorprenderme, en realidad.

Miró a Bella como si quisiera decirle algo pero sacudió su cabeza y se quedó callado.

"Solo dilo, Alec," resopló Bella, rodando los ojos.

"King estaba loco por tu mamá, ¿verdad?" Confirmó y ella asintió. "Entonces… ¿por qué matarla? ¿O era una revancha a este punto? Solo estoy tratando de entender por qué este pendejo se arriesgaría a que una niñita contara todo lo que había presenciado. Él—y no digo esto con mala intención—de hecho, debería haberte matado, Bells. Podría haber derribado tu puerta, hecho lo que vino a hacer, deshacerse de la única persona que lo vio entrar, y luego irse sin que nadie se diera cuenta. Simplemente no lo entiendo."

"Mi papá dijo que cuando mi mamá estaba embarazada, los dejó en paz, pero luego después de que nací, empezó a acercarse de nuevo," dijo con un suspiro, encogiendo un hombro. "Tal vez tenía algo positivo… como que no se mete con los niños…" Resopló sin humor y sacudió la cabeza por nuestras risas, sonriendo con ironía. "Pero apostaría por revancha porque mi papá había testificado contra él para entonces… lo sacó de los negocios de TT, básicamente lo expulsó del mundo empresarial legal."

"Oooh, eso es mucho maldito dinero, el que Charlie le quitó," bufó Emmett, negando. "Legal o no. King ya hubiera sido millonario a estas alturas si se hubiera quedado en TT. Ahora es millonario, y ni un céntimo es limpio. Todo es dinero de apuestas, prostitución y drogas."

Bella asintió pero de nuevo, no dijo nada. Cuando la computadora de Alice sonó con una alerta de correo, todos nos volvimos hacia el final de la mesa.

"Carlisle," dijo Alice, tomando una respiración profunda, su rostro afligido. "Dice que está bien, que está preparándose para ir a ver a Billy Black, pero que él y Benny están por hacer una sesión de Skype con nosotros. Aseguraron el tiempo suficiente para llamar."

"Aw mierda," dijo Bella entre su aliento, mirándome. "No quiero testificar, Edward," susurró, sacudiendo su cabeza.

"Entonces, no lo hagas," declaré con un encogimiento de hombros porque si ella no quería hacer algo, no tenía que hacerlo, en lo que a mí respecta.

Alice puso el vídeo, giró la computadora y todos tomamos asiento frente a ella. No pasó mucho tiempo antes de que el rostro de mi padre y de Benny llenara la pantalla.

"¡Benny, pedazo de mierda! ¿Cómo estás?" Dijo Emmett con su vozarrón, riéndose cuando Benny rodó los ojos.

"Bien, Em," respondió con un resoplido, mirando a la pantalla. "Edward, es bueno verte, amigo."

"A ti también, Benny," dije con una sonrisa porque a pesar de su apariencia de cerebrito—delgado, pelo castaño claro y con gafas—era un duro pedazo de mierda y jodidamente listo. Además, tenía más influencia en el FBI de lo que estaba dispuesto a admitir. "¿A qué debemos este honor que rompas el silencio telefónico solo para hablar con el pobrecito de mí?"

Sonrió, levantando el dedo medio. "Hubieras sido un excelente agente, pendejo."

Me eché a reír, mi cabeza cayendo hacia atrás. "Quisieras. ¿Necesitas de alguien que cuide de tu flacucho trasero?"

"Demonios, no," bufó indignado, todavía sonriendo. "Y no estoy llamando para ver tu fea cara. Necesito ver a Isabella."

"Bella," lo corregí y me puse serio al instante, volviéndome hacia mi chica junto a mí. "Este es Ben Cheney, amor. Sin él y Alice trabajando juntos, no estoy seguro de que te hubiéramos encontrado."

Ella sonrió, volviéndose hacia la computadora. "Entonces, gracias," dijo, saludándolo con la mano.

"Sí, es mucho mejor verla a ella que a ti," bromeó, guiñándole un ojo, y ella se rio en voz baja junto con el resto de la mesa. Luego, él se fue directo al punto. "Bella, sé que has pasado por alguna mierda dura, y Carlisle ya me ha dicho que no quieres testificar contra Royce King, pero te lo pido una vez más. Si no conseguimos tu declaración, entonces él sale libre."

"¿Y Miller?" Pregunta ella, su voz tensa, pero su boca está en una mueca de desdén.

"Oh cariño, te aseguro que lo estamos buscando. Créeme," gruñó, sacudiendo su cabeza. "Está… oculto, por el momento, pero tengo un hombre con él. Simplemente no puedo conseguir que acepten nada… sin ti."

Bella se levantó rápidamente de la mesa indignada, caminando de un lado al otro, e hice todo lo que pude para no alejarla de todo—la llamada, el juicio, Miller, King, simplemente todo—y llevarla volando a un lugar seguro y tan hermoso como ella.

"Bella, con tu testimonio, no solo cerraremos el caso de tu madre, sino que también pondremos a King en prisión de por vida—sin mencionar a Miller," Benny continuó presionando pero miró a mi padre cuando él resopló. Los dos sabíamos que King no sobreviviría a la prisión. "Podemos culpar a King de asesinato en primer grado y violación… y Miller…"

"¡No!" Gritó ella, su puño descendiendo con fuerza sobre la mesa. "¡No lo hagas!" Gritó de nuevo. "Me importa una mierda su caso, su juicio, o lo que sea que mantenga a King en la cárcel. En lo que a mí respecta, pueden dejarlo salir… dejarlo que venga por mí. Pero no voy a dejar a este grupo de personas. No estoy a salvo con ustedes," gritó, señalando a la computadora.

"Bella, podemos ponerte en protección de testigos. Puedes—"

"¡Oh… joder no!" Se rio sin humor. "Quiero mi puta vida de vuelta. Joder, ya no voy a huir de este cabrón. No voy a hacerlo. No voy a dejar mi vida, mis amigos… para huir y pretender que soy alguien más. ¡Ni muerta y en el infierno! Déjenlo salir. Dejen que venga por mí."

Me levanté de la mesa, dándole a mi padre y a Benny una mirada mordaz y negando con la cabeza. "La chica dice que no, Ben," gruñí, caminando hacia ella y acercándola a mí. Estaba temblando como una hoja, pero se estaba haciendo la fuerte frente a ellos.

"Esto significará la guerra," le murmuró Benny a mi padre, que ya estaba asintiendo y parecía un poco divertido. "Cuando lo liberen, se pondrá a trabajar de inmediato. Reunirá todo lo que tiene, y vendrá por ti, ella… todos ellos."

"Lo sé," dijo mi padre, mirando a Bella. "Bells, no pareces asustada por ello… ¿Tienes algo en mente?"

Quiero discutir con él, pero ella le sonrió con suficiencia. "Estuvimos ocultos para darle a mi padre una oportunidad de testificar. Eso terminó," dijo con un suspiro, apoyándose un poco en mí. "Estoy cansada de ocultarme. Si King va a la cárcel por asesinar a mi madre, será porque él lo confiese…"

Mis cejas se levantaron porque casi podía ver a dónde quería llegar con esto.

"¿Quieres luchar, dulzura?" Le pregunté, guiñándole un ojo cuando su cabeza se giró de pronto para fulminarme con la mirada.

"Lo quiero a él y a Miller fuera de mi vida, ya sea porque fueron eliminados de la faz de la tierra o porque están en la cárcel," respondió rápidamente, conteniendo su sonrisa por el uso de su apodo. Se volvió de nuevo hacia la computadora. "Carlisle, necesitamos hacer los arreglos para el funeral de mi padre, explicarle a sus empleados lo que pasó. Esas responsabilidades ahora son mías," dijo, su voz obstruyéndose un poco. "Pero un homenaje a mi padre atraerá a King…"

"Una vez que sea liberado," terminó de decir por ella. "¿Alguien de mi equipo tiene algún problema con esto? Porque si entramos en guerra contra King, se pondrá feo."

"No, señor," todos gruñeron.

"Nosotros tampoco," gruñó Alice, sacudiendo su cabeza. "Nunca más me quejaré de aburridas búsquedas de hotel por esposos infieles," murmuró, mirando a un sonriente Jasper. "Podemos terminar con esto…"

"Podemos hacerlo, cariño," dijo él, riéndose con un resoplido, besando un lado de su cabeza.

"¿Hijo?" Dijo mi padre desde la computadora. "Es tu decisión."

"No, es suya," corregí, señalando a Bella. "Vamos a necesitar un plan, tenemos que saber cuál es la posición de Black, y vamos a necesitar la ayuda de Benny. Si todos vamos a hacerlo, no podemos perder, pero necesito saber todo."

Benny asintió, respirando profundamente. "Me pondré en contacto contigo. Voy a averiguar cuando liberarán a King y ver cómo estamos en lo que respecta a localizar a Miller. El funeral de Charlie será un frenesí de los medios, debido a su dinero. Y puede que King no sea capaz de mantenerse alejado. Irá, solo para ser un pendejo."

"Exactamente," concordó Bella, su labio encrespándose con odio.

"Una última cosa," dijo mi padre, mirando alrededor de la habitación. "¿Alguna idea sobre esa llave?"

"Estamos en ello," le dije.

"Aseguraré una línea en tres días," nos dijo Benny. "Tendré más información y compararemos notas."

Bella puso sus manos sobre la mesa. "Benny, espera," lo llamó. Cuando él miró la pantalla, preguntó, "¿Cómo está Jake?"

"Tuvo dos cirugías, pero se mantiene estable, Bella. Los médicos piensan que estará bien después de un poco de terapia física. Su padre todavía ignora su condición, pero no por mucho tiempo," dijo con ironía, echándole un vistazo a mi padre. "Hablaremos contigo en unos días," dijo antes de que la pantalla se pusiera negra, dejando la habitación en silencio por un momento.

"¿Quieres traer a King hacia ti?" Corroboró Alec con Bella, no sorprendido, sino que parecía que estaba pensando en voz alta. Cuando ella asintió lentamente, continuó, "De acuerdo, bueno, Benny no está bromeando. Con King y Miller dejando un testigo por ahí, se verán forzados a cazarte. Puede que no lo hagan en el funeral por el riesgo de que todo el mundo lo vea, pero te tendrán en la mira. Al menos, King lo hará. Este Miller… parece un cobarde y un cerdo, así que apuesto a que va a permanecer oculto durante el mayor tiempo posible."

"¿Quieres dejar de ocultarte?" Preguntó Rose, apoyándose en la mesa.

"Simplemente estoy… cansada," bufó Bella indignada. "No pueden quedar muchos de ellos."

"Eso es cierto," reflexionó Jasper, frotándose la sien mientras observaba lo que sea que Alice estuviera haciendo en la computadora. "Alice, detente," dijo, señalando la pantalla. "¿Qué dirección es esa?"

"El departamento de Charlie en la Torre de Twilight," respondió, entrecerrando sus ojos ante la pantalla. "Y mira aquí… mandó hacer un pequeño trabajo de construcción allí hace como unos seis meses."

Bella salió de mis brazos y se unió a Mickey, Mack y Rose mirando por encima de los hombros de Alice.

"Mmm, y un trabajo de armario, además," Mickey sonrió satisfecha, mirando a Bella, que le sonrió. "De allí es tu llave, Bella."

Rose se puso de pie, mirando alrededor de la habitación. "Como sabes… no hay nadie más que sepa de ese departamento además de tú y yo."

"Y posiblemente Billy Black," añadió Bella. "¿Qué quieres decir con eso?"

"El servicio funerario puede hacerse en el auditorio de TT," dijo Rose, levantando una ceja. "Podemos usar todas las cámaras de seguridad en el lugar para vigilar. No habrá un momento en donde no los veamos o donde estés sola," dijo, haciendo un gesto con su barbilla hacia mí. "Puedes ir al funeral, y la búsqueda de ustedes dos habrá terminado. Ya no eres una persona desaparecida, y eso te pone en la mira de los medios."

"Una vez que King se entere de donde se llevarán a cabo los servicios, puede que entre en acción. Tal vez trate de terminarlo allí," reflexionó Emmett. "¿Podemos conseguir los planos de ese edificio?"

"Sí," todas las chicas respondieron porque Alice ya los había puesto en la pantalla.

"Envíalos a mi impresora, cariño," canturreó Kate, palmeando a Alice en el hombro de camino hacia allá.

Bella miró a Rose. "¿Crees que deberíamos trasladarnos al departamento de Charlie? ¿Quedarnos allí… ocultos?"

"Sí, definitivamente. Creo que podríamos utilizarlo como la siguiente casa de seguridad si tenemos que estar en la ciudad," respondió Rose, asintiendo con la cabeza.

Kate regresó con una montón de páginas, repartiéndolas, pero yo me acerqué a Bella mirando por sobre su hombro.

"Muéstrame ese departamento," le dije, señalando las páginas.

"Bien," hizo que me sentara en una silla y se apoyó en la mesa junto a mí, mirando piso tras piso, extendiendo finalmente las hojas frente a mí. "Mira…" Señaló un punto en el papel. "Está a través de una puerta secreta en su oficina que está en el piso superior. Lo usaba cuando trabajaba hasta tarde o cuando salíamos en la ciudad y no quería conducir a casa. De hecho, lo utilicé justo antes de mudarme con Rose… después de que dejé a Jake. Fue un fin de semana, y nadie supo que estuve allí."

"¿Y nadie sabe de él?"

"No estoy segura sobre Billy," respondió encogiéndose de hombros. "Él y mi padre eran inseparables, y si la teoría de Carlisle es correcta, puede que sepa de todos los sitios que tenía mi padre." Frunció el ceño, mirando las páginas y de vuelta hacia mí. "Miller me preguntó dónde se escondería mi padre." Suspiro, sacudiendo la cabeza. "Nunca pensé en este lugar…"

"Charlie no se ocultaba, por eso," bufó Rose indignada desde el otro lado de la mesa.

"Sí, eso es lo que le dije," declaró Bella, haciendo una mueca por lo que deben haber sido unos horribles recuerdos. Cogí su mano, besando sus dedos. "Podríamos quedarnos ahí, Edward. Charlie tenía un ascensor privado y todo. Casi no estaríamos en la calle. Prácticamente podríamos apoderarnos del edificio."

Tome una respiración profunda, tragando grueso mientras lo pensaba. Miré a mi equipo. Mickey todavía estaba conversando en voz baja con Alice sobre lo que sea que estuviera en la computadora en relación con esa llave. Alec y Emmett estaban estudiando los planos de la Torre Twilight, pero Jasper me estaba observando.

"¿En qué estás pensando, Ed?" Preguntó, una pequeña sonrisa en su rostro.

"Estoy pensando en que van a provocar un infierno tratando de llegar a Bella si ella conoce ese edificio como supongo lo hace," murmuré, echándole un vistazo por la esquina de mi ojo. Asintió rápidamente. "¡También estoy pensando que sacarla de su escondite y ponerla en el foco de la atención es peligroso como la mierda!" Gruñí, levantando mi mano cuando abrió su boca para discutir. "No estoy diciendo que no, Bella, pero me gustaría saber qué averiguaron sobre Billy Black, cuándo será liberado King, y solo cuántos hombres tiene todavía King merodeando por allí," terminé, levantándole una ceja porque no estaba peleando con ella. Solo quería toda la información que pudiera antes de tomar una maldita decisión que afectaba todas nuestras vidas.

Bella mordió su labio inferior pero respiró hondo, dejándolo salir. "Está bien," concedió, volviéndose hacia Alice. "Duende, mándale un correo a Benny, por favor. Quiero saber cuántos hombres siguen trabajando todavía con King y vendrían en su ayuda si él lo pidiera. También quiero historiales de antecedentes y fotos."

"Lo tengo, lo tengo, lo tengo," repitió, asintiendo todo el tiempo que habló. "Mack, te necesito para eso… nombres, rostros, lugares."

Emmett aclaró su garganta, apoyando sus codos sobre la mesa. "Sabes, Ed…" Empezó a decir, mirando a Alec y luego de vuelta a mí. "De verdad podríamos terminar con esto. Volver a Seattle, cazar a todos los hijos de puta, y limpiar por completo esa ciudad."

Solté un resoplido, pero mi risa se atoró en mi garganta cuando me di cuenta que Alec estaba de acuerdo con su idea. "Lo dices en serio. ¿Quieres deshacerte de ellos directamente? ¿No solo protección, sino una guerra absoluta contra la mafia?"

"Sí, claro," respondió Alec con una risita. "Tienes aquí el cerebro, el músculo y definitivamente la belleza, chico. Estas chicas atraerían a algunos de esos matones como moscas."

Bella se rio, rodando los ojos. "Mmm, ¿hacerles morder el anzuelo?"

"Vaya, nunca hemos hecho eso," murmuró Makenna, pero cada uno de las chicas se rio. "Como un marido infiel en un club nocturno, ¿verdad, Bellsy?" Soltó unas risitas, chocando puños con Bella.

Alec me miró con una ceja levantada, como diciendo, "¿Ves?"

Me reí con un resoplido, negando. "Hace un mes, hombre, hubiera dicho, ni pensarlo, a exponerlas así… pero no tienes idea de lo que pueden hacer," le dije, señalando a Bella y sus chicas mientras ellas vitoreaban y chocaban sus manos entre sí.

Bella se rio, besando mi mejilla y susurró, "Te amo," de una manera que solo yo pude escuchar.

Agarré su rostro suavemente para asegurarme que me estaba mirando, sonriendo por sus risitas tontas. "Todavía. Vamos. A. Esperar. ¿Entendido?"

Asintió y sonrío. "Señor," canturreó, apartando mi mano. "Solo… piénsalo, Edward. Tengo que alimentar a los perros," murmuró, enderezándose y luego desapareció cuando salió por la puerta principal.

~oOo~

Los siguientes días estuvieron llenos de tanta actividad que la mayoría nos desplomábamos al final del día, completamente agotados. La granja todavía necesitaba que se hicieran sus tareas diarias—alimentar a los animales, revisar las cercas, y Emmett, Jasper y yo todavía estábamos reparando cosas por el lugar. Hoy había sido el establo de los caballos, y pasamos la mayor parte del día remplazando los postes y tablas horizontales de la cerca podridos.

También había planes qué hacer, manteniéndonos a todos despiertos a altas horas de la madrugada, solo para despertarnos temprano y empezar todo de nuevo—con la excepción de Esme, que se había llevado el coche de Bella, diciendo que tenía que ir a Anchorage por alguna razón. Incluso sin decir una palabra a Benny o a mi padre, estudiamos, planeamos y calculamos la manera en que podríamos terminar esto definitivamente. Las chicas de Bella estudiaron todos los archivos que Benny había enviado, marcando en un mapa de Seattle exactamente donde vivían o pasaban el rato cada uno de los individuos, mientras Bella nos enseñaba cada centímetro de esa puñetera torre. Si íbamos a hacer esto, íbamos a desmantelar el cuerpo y alma de ellos, dejando a King sin nada.

El problema era Miller. Si no podíamos encontrarlo, entonces Bella nunca estaría a salvo. Siempre estaría mirando por encima de su hombro, y nunca me sentiría cómodo dejándola fuera de mi vista. Y… simplemente no podía aceptar esa mierda. Deseaba tanto devolverle su vida—conmigo en ella—pero me aterrorizaba que pudiera fallar. Era la razón que me había detenido de movernos con este plan, de trasladarnos desde Alaska de vuelta a Seattle, donde toda esta mierda comenzó, porque sabía sin duda alguna que King era un hombre muerto, pero si no podía encontrar a Miller, no podíamos matarlo. Y joder, tenía que morir—preferiblemente una lenta y tortuosa muerte, y esperaba que en mis manos, porque todavía recordaba como había lucido mi chica cuando la encontré en su jodido calabozo.

"¡Detente, Eddie! ¿Qué demonios?" Gritó Jasper, brincando hacia atrás cuando golpeé el tablón tan fuerte con el martillo que el cabrón se partió en dos pedazos, casi cortándole la mano.

"Mierda," gruñí, arrojando al suelo el martillo. "Lo siento, Jazz," dije en voz baja, sentándome en el borde del comedero y enterrando las manos en mi cabello.

Colocó un nuevo tablón, lo golpeó con el martillo y se dejó caer junto a mí. "¿Estás bien, hermano?"

Me encogí de hombros, tirando de mi cabello antes de mirarlo. No sabía qué decir porque por un lado, estaba estresado al límite preocupado por mi padre, mi equipo y mi chica. Por el otro lado, nunca había estado mejor porque finalmente me sentía completo en mi relación con Bella.

"Nunca antes has necesitado de tanto tiempo para tomar una decisión en una misión, Edward," indicó con voz baja, pero Jasper nunca necesitó de hablar fuerte para hacerse entender. "¿Cuál es el problema?"

Ambos giramos las cabezas cuando las puertas del granero se abrieron de golpe y las chicas sacaron todos los caballos al patio y empezaron a acicalarlos, Mickey mostrándole a Alice qué hacer. Sonreí cuando Goliat intentó acariciar a Bella con su nariz demasiado fuerte, lo que la hizo tropezarse hacia adelante un paso o dos. Cuando lo llamó por su nombre como reprimenda, agachó su cabeza de manera que ella pudiera rascarle las orejas. Era un sinvergüenza, pero ella le gustaba y era su forma de demostrarlo.

"Esta no es una misión ordinaria," dije con un suspiro, sin apartar los ojos de las chicas cuando comenzaron a bañar a los cuatro caballos. "Se trata de sus vidas, J."

"Ellas tampoco son chicas ordinarias," replicó Jasper, levantándose y subiéndose a la cerca. "Saben en lo que se están metiendo, y ya lo han hecho antes; aunque este es un riesgo un poco más alto, el concepto sigue siendo el mismo."

"Lo sé."

"Si estás esperando a tu papá…"

"Estoy esperando a Benny," le dije, apartando finalmente la vista de mi chica risueña, "porque necesito saber en qué maldita posición estamos con Black."

Asintió. "Esa es no es la verdad, Ed. O al menos, no toda la verdad."

Tenía razón, pero no sabía que estaba sintiendo en ese momento. Mi padre ya había dado la luz verde para eliminar a cada uno de ellos. Demonios, lo había hecho la noche que encontramos a Bella.

"¿Qué vas a hacer cuando todo esto haya terminado?" Le pregunté, levantándome y cogiendo mi martillo del suelo.

"Llevar a Alice a Texas," dijo con una muy cursi sonrisa, bajándose de un salto para que pudiéramos terminar la cerca. "Si esto resulta de la forma que pienso que lo hará, entonces, todos necesitaremos mantener un perfil bajo durante un tiempo. Pensé en un mes. Mickey va a regresar aquí, y Emmett y Rose han hablado de California. Me atrevo a asegurar que te ocultarás en esa casa tuya."

"¿Y cómo crees que esta mierda resulte?"

Resopló, poniendo los ojos en blanco, y sacudió su cabeza. "Creo que vamos a ir a Seattle, llevando el infierno con nosotros. Creo que vamos a barrer con años de puto crimen organizado, y la policía, los federales y la comunidad local estarán agradecidos. Creo—y corrígeme si estoy equivocado—que King y Miller van a estar… irreconocibles una vez que hayas castigado por cada mal que alguna vez le han hecho a esa chica... que está justo allí," gruñó, apuntando hacia Bella, que estaba paseando a Goliat para enjuagarlo.

Asentí al mismo tiempo que desencajaba el siguiente tablón podrido, dejándolo caer al suelo. Jasper se bajó de un salto y me ayudó a clavar uno nuevo en su lugar. Remplazamos tres más antes de que finalmente hablara de nuevo.

"Ya sabes, si fuera yo," comenzó a decir, mirando más allá de mí hacia las chicas, "querría matarlos a todos. Bella no se merece esa mierda…"

Me giré quedando frente a él. "¿Crees que no sé eso?" Le pregunté, entrecerrando mis ojos. "No tienes idea de lo que me gustaría hacerles por lastimarla. El desmembramiento, la evisceración, y la puñetera decapitación ni siquiera se acercan a lo que me gustaría hacer porque no serían… lo suficientemente satisfactorias," dije con disgusto, sacudiendo mi cabeza. "Apenas ahora está empezando a sentirse normal. No puedo imaginarme lo que le haría si alguna de las chicas sale lastimada o si algo le pasa a mi padre, y no tienes una maldita idea de cómo se aferra a mí en sus sueños."

Jasper hizo una mueca pero asintió.

"Quiero terminar esto por ella, hombre," gruñí, pasando una mano por mi cabello. "Quiero—"

"Mantenerla a salvo," terminó de decir por mí en un tono bajo.

"Sí," suspiré, mirándolo y pensando muy bien lo que necesitaba decir a continuación. "Si hacemos esto… cada plan será perfecto, sin fallas. Si hacemos esto… no nos detendremos hasta que todos se hayan ido."

Asintió una vez con su cabeza. "Sí, señor," gruñó. "No esperaba nada menos. Podemos hacer esto, lo sabes. Terminarlo. Hemos tenido trabajos más difíciles; es solo que este… significa más."

Observé su rostro, consciente de que tenía la razón. En el pasado, con otros trabajos, esto hubiera sido pan comido porque habíamos eliminado pequeños pueblos para erradicar a pendejos que se habían apoderado de ellas, por ofensas menores. Esto era personal, lo que lo hacía malditamente peligroso porque moriría protegiendo a la chica que estaba riendo con sus amigas a unos metros de distancia.

"Todavía quiero escuchar de Benny y mi papá," añadí, calmándome un poco porque ahora mi chica estaba encaminando a un brillante Goliat hacia mí, seguida por el resto de ellas. "Quiero cada pieza de información que pueda conseguir antes de hacerla centro de atención porque también tenemos que responder a los malditos medios."

"Por supuesto, Ed," dijo asintiendo. "Lo haremos bien, como siempre."

"Esta es mi última misión de mierda," finalmente juré la verdad en voz alta, sacudiendo la cabeza. "Joder, lo juro por Dios."

Jasper sonrió con suficiencia, resoplando en una suave risita. "Oh, eso lo sabía," dijo con una sonrisa. "Lo supe en el momento que posaste tus ojos en ella."

~oOo~

BELLA

La televisión hablaba de fondo sin parar, pero apenas si oí una palabra. Edward y yo estábamos acostados en el sofá, fundidos el uno en el otro, supuestamente viendo un programa pero no creo que alguno de los dos estuviera prestando atención. Él estaba de espaldas, con las rodillas arriba, y yo estaba a horcajadas en su estómago, amoldándome perfectamente a él con mi cabeza descansando sobre su pecho. Con largas, lentas y suaves caricias, pasaba sus dedos por mi cabello y los bajaba hasta mi trasero en un patrón reconfortante. Traíamos puesta la ropa de dormir pero no habíamos dicho mucho mientras nos duchábamos, nos poníamos unos bóxer y yo le robaba una camiseta suya.

El latido del corazón de Edward era fuerte y constante, su respiración profunda y regular mientras trazaba cada línea de su tatuaje con la luz tenue de la televisión. Me moví, tratando de acercarme—no que hubiera algún espacio entre nosotros para empezar—pero no era la única porque manos firmes agarraron mi trasero, también buscando la elusiva cercanía.

Giré mi cabeza, colocando un beso en su cuello y recibiendo un murmullo de apreciación contra mis labios, lo que solo me hizo sonreír contra su piel cuando sus manos agarraron la tela de mis pantalones cortos.

"¿Vas a robar toda mi ropa, Bella?" Preguntó, riéndose cuando solté unas risitas contra su mejilla.

"Tal vez." Suspiré dramáticamente. "Son cómodos, y huelen a ti," le expliqué por enésima vez.

"Mmm," dijo en un murmullo, mirándome con ojos muy cálidos y de un verde oscuro cuando finalmente me levanté sobre él. "Cuando vengas a casa conmigo, puede que pierdas todo tu guardarropa, entonces."

Sonreí, amando el sonido de "casa" viniendo de sus labios cuando se refería a nosotros. "Bien," le dije, mordiendo mi labio inferior. "¿Estás diciendo que tengo que caminar desnuda por la casa todo el día, Edward?" Bromeé, estrechando mis ojos.

Soltó una carcajada, rodeándome con sus brazos mientras me apoyaba en sus fuertes hombros—hombros que soportaban más tensión de la que noté originalmente hasta ese momento porque casi se hundieron en relajación bajo mi toque.

"Bueno, esa es una idea a la que podría acostumbrarme," se rio, inclinándose hacia mi mano que estaba tocando su rostro.

"Eso va para ti también, ¿sabes?" Me reí, pensando que un Edward desnudo era algo a lo que nunca me acostumbraría. "A excepción de…" Comencé a decir, levantando un dedo, "tu taller de carpintería. Dios no lo permita y cortes algo… realmente necesario."

"Tienes razón," admitió con una sonrisa mientras que al fin tomaba mi rostro entre sus manos, frotando con sus pulgares mis mejillas. "La seguridad primero. Entendido, dulzura."

Quería perderme en él. Deseaba conectarme a él tan profundamente que sería imposible de decir dónde empezaba yo y dónde terminaba él. Quería quitarle el estrés que permanecía adherido alrededor de sus ojos y había provocado que sus hombros casi cedieran bajo su peso desde que regresamos a la granja, más aun desde la sesión de Skype con su padre y Benny. Quería ayudarlo a tomar una decisión en cuanto a qué hacer, pero estaba consciente de la batalla que luchaba por dentro. Era la razón por la que no había discutido con él, por la que, cuando él había dicho que esperáramos, lo dejé pasar. Pero sabía que esto era diferente, que esto significaría el fin de todo. Si seguían el plan que Emmett y Alec habían sugerido y el resto de nosotros nos superábamos, entonces no solo eliminaríamos a todos los hombres de King, sino que también al propio King. Era Miller el que era el problema. A menos que supiéramos dónde estaba, yo siempre sería un cabo suelto del que tenía que ocuparse. Carlisle siempre llevaría un blanco en su espalda, a pesar de cualquier rol que eligiera tomar en TT.

Todos los que Edward amaba estaban en peligro, y lo estaba matando no poder solucionarlo fácilmente, que sería necesario exponerse para terminarlo.

Levanté la mano y froté las arrugas de preocupación entre sus cejas, tomando una respiración profunda. "Cierto, la seguridad primero," murmuré asintiendo, pensando que esas eran palabras conmovedoras para la mierda en la que estábamos. "¿Has pensando en lo que pasará cuando esto haya terminado?"

Asintió, acercándome a él de manera que estaba prácticamente sentada en su pecho, pero sus manos continuaron deslizándose sobre mis muslos, mis costados, mis brazos, finalmente cogiendo mis pies, haciendo que me recostara en sus piernas dobladas detrás de mi espalda. Le sonreí mientras frotaba mis arcos.

"Sí, lo he hecho," respondió finalmente. "Hablé con Jasper sobre eso hoy por la mañana. Esta… b-bueno, e-es mi ú-última m-misión," balbuceó con nerviosismo, sus ojos recorriendo mis piernas y subiendo hacia mi rostro. "No más después de esta. No puedo… no haré esto. Si algo me pasa…" Sacudió su cabeza y cambió la dirección de esa oración. "No puedo pensar claramente si en todo lo que estoy pensando es en llegar a casa contigo, y eso podría causar mi muerte o la de alguien más, amor."

Asentí, pensando que probablemente hace semanas por fin había tomado esa decisión, porque cuando su equipo hablaba de futuras misiones, se había quedado callado.

"¿Qué harás?"

"No tengo qué hacer nada, Bella," me dijo, rodando los ojos. "No me pagan precisamente el salario mínimo…."

Me reí, alborotando su ya de por sí desordenado cabello. "No es eso a lo que me refiero, Edward."

Resopló, conteniendo su sonrisa y sacudiendo su cabeza. "Lo sé, pero para ser honesto, no tengo idea. Solo sé que no me he sentido feliz por un largo tiempo, y ahora lo estoy. Cuando mi padre vino a buscarme con tu archivo en la mano, no iba a tomar otro trabajo, pero… él presionó. Y si hubiera sido alguien más, si no te hubiera involucrado a ti, Charlie, y mi papá, aun así no lo hubiera aceptado." Dijo con un suspiro, llevando mi tobillo a sus labios y depositando un largo beso allí, dejando sus labios contra mi piel mientras continuaba. "Quiero… quiero devolverte una vida, Bella. Quiero cuidar de ti, darte un hogar que sea permanente." Sonrió cuando me reí de él.

"¿Estás hablando sobre todo eso de la "casa de seguridad"? ¿O de Jake?" Me reí.

"Joder, nunca te engañaría, y él fue un puto cerdo al desperdiciar lo más bello," gruñó, sus ojos oscureciéndose mientras acariciaba mis piernas—subiendo por mis pantorrillas, por fuera de mis muslos, y de pronto, dentro de mis muslos, abriendo aún más mis piernas. "¿Por qué necesitaría algo más que esto?" Susurró, sonriendo con suficiencia cuando se me escapó un gemido cuando sus pulgares trazaron la costura de en medio de los bóxer que estaba usando.

Tiró de mí por las caderas, llevando mi centro cerca de su rostro. "Te mereces el mundo, bebé. Te mereces más que estarte preguntando si volveré a casa o no. Te mereces algo más que yo, pero quiero pasar el resto de mi existencia ganándome tu amor."

Empujó mi camiseta hasta que cedí y tiré de ella por encima de mi cabeza, dejándola caer al suelo. Agarró los costados del bóxer, bajándolos rápidamente por lo que quedé completamente desnuda sentada sobre su torso, todavía recostada contra sus piernas dobladas, ahora con mis pies a cada lado de su cabeza.

"Edward," jadeé, no solo por dónde estaba ahora sus labios, subiendo por el interior de mi muslo, sino por sus palabras. Nadie jamás me había jurado su vida, ni siquiera Jake… y había afirmado haberme amado toda su vida.

"Te amo, Bella," susurró. "N-Nunca me había s-sentido de esta f-forma por nadie, de la forma en que me s-siento p-por t-ti. No lo daré por sentado, lo prometo. Y lo haré de forma que estés a salvo…"

Sentí las lágrimas humedeciendo mis ojos, y tuve que cerrarlos cuando su lengua salió sigilosa contra el interior de mi muslo, arremolinándose sobre mi piel. Estaba tan cerca, pero mis emociones se estaban saliendo de control.

"También te amo, E-Edward," tartamudeé.

"Excelente," respondió, dejando otro beso con la boca abierta en mi otro muslo, sus ojos fijos en los míos cuando al fin fui capaz de abrirlos sin temor a las lágrimas.

Edward dejó salir un sensual gemido cuando respiró profundamente, inhalando mi piel, mi centro. "Mierda, amor. Siempre hueles también como para… comerte."

Bufé soltando una carcajada a su juego de palabras pero estuve a punto de caerme del sofá cuando un fuerte golpeteo en nuestra puerta resonó por la habitación.

"Oh, joder, tienes que estar bromeando, ¿verdad?" Edward murmuró, mirándome y lamiendo sus labios como si fuera un hombre hambriento y yo fuera su cena. "¿Qué?" Gruñó, volviendo su cabeza hacia la puerta, sus manos sujetándome cuando empecé a levantarme.

"Ed, sal de allí," gruñó Emmett. "Esme regresó… y trae tres cabrones que no conocemos con ella."

Edward frunció el ceño, mirándome. "¿Te dijo a dónde iba?"

"No, solo que tenía algo que hacer," dije, encogiéndome de hombros, y finalmente me dejó levantarme de su regazo.

"En un momento salimos, Em," gritó Edward, poniéndose una camiseta y jeans mientras yo me vestía, dejándome los bóxer y optando también por unos jeans.

"¿Por qué demonios traería a alguien aquí?" Pregunté, atando mis tenis.

"No lo sé," dijo, tendiéndome su mano. "No es que no confíe en ella, pero supongo que lo averiguaremos."

Me puse de pie y me encaminé hacia la puerta pero tiró de mí hacia su pecho, su boca justo en mi oído.

"No pienses que he terminado, Bella. Ni jodidamente muerto. Vi lo mojada que estabas para mí, y tengo la intención de sacar…. mmm provecho de eso, dulzura," canturreó, lamiendo mi oreja.

Llevé mi mano hacia atrás, a la dureza que se pegaba a mi trasero, dándole a su erección una larga y lenta caricia por fuera de sus jeans. "Sí, quizás debas poner este monstruo en su jaula antes de que salgamos de aquí, Edward."

Se rio amenazante, depositando un largo beso en mi cuello. "Te mostraré lo que es un… monstruo, amor."

"Vamos," dije con un suspiro, dándome la vuelta en sus brazos. "Esme, tipos que no conocemos…" Le recordé con una ceja levantada.

Resopló y se rio en voz baja, dejando un beso en mi frente. Respiró hondo en mi cabello, apartándose al fin, ajustándose lo mejor que pudo, y luego rodó los ojos por mis risitas.

Metió su Glock en la parte trasera de sus jeans, tomando mi mano. "Toma la tuya," ordenó, señalando con su barbilla hacia la mesa donde estaba mi nueve milímetros. Una vez que estuvo segura en mi cintura, levantó mi rostro por mi barbilla. "De ahora en adelante… sin importar qué… estarás armada. ¿Entendido?"

"Sí. Entiendo."

"Bien. Ahora, vamos a ver de qué se trata toda esa mierda, amor. Y luego voy a enseñarte una lección sobre monstruos," murmuró, riéndose conmigo por todo el pasillo.


(1) UW- Universidad de Washington


Se vienen momentos de acción, estos van con todo contra, no solo King, sino su entera organización. Recordemos que ya habían eliminado a muchos de sus hombres en la cabaña en las montañas, ahora se van por el resto. Bella está demostrado su valentía al no permitir que le quiten su vida, la quiere de vuelta y Edward, sus chicas y el equipo se encargarán de ayudarla. Pero la pregunta sigue siendo, ¿dónde está Miller? Porque es cierto que solo hasta que acaben con él se podrá decir que Bella está a salvo. ¿Lo encontraran? ¿Y quienes creen ustedes que sean esos que vienen con Esme? Bueno, eso lo veremos en el próximo capítulo. Muchas gracias por leer, por sus alertas y favoritos, pero sobretodo muchas gracias a quienes se dan el tiempo para dejar sus palabras en un pequeño review, esos más que nada son los incentivos para seguir adelante. Así que, anímense a decir que les parece la historia y que piensan que pasará. Saludos nos leemos en el próximo capítulo.