Disclaimer: Esta historia no es mía, los personajes son propiedad de Stephanie Meyer y la autora es Drotuno, yo solo traduzco.

Disclaimer: This story is not mine, the characters are property of Stephanie Meyer and the author is Drotuno, I just translate.

Muchas gracias a mi amiga y Beta Erica Castelo por ayudarme con esta historia.


CAPÍTULO 26

EDWARD

"¿Al fin averiguaron para qué es esto?" Preguntó Benny, sosteniendo la llave que Charlie le había dejado a Bella.

"No, no que precisamente hayamos tenido mucho tiempo libre," murmuró Bella, mirando por la ventana a primeras horas de la maldita mañana.

Benny se había presentado demasiado temprano para mi gusto, queriendo hablar sobre esa noche, y había revisado el plan para el Club 13, pero sintió curiosidad cuando alguien mencionó a King, Charlie y la carta. Bella le había entregado todo en silencio y se había alejado hacia la ventana.

Fruncí el ceño, pensando que algo estaba mal.

"No te preocupes," susurró Rose, viniendo a pararse a mi lado. "Se vuelve callada cuando está a punto de ir "encubierto", dice, usando sus dedos para las comillas. "Siempre ha sido así. Algo sobre repasar cada paso en su cabeza, sin querer que nadie salga lastimado. Ya que Mack, Alice y yo estamos en ello, solo hace que se concentre aún más. En unos minutos, le dirá a Mack las provisiones que se necesitan."

Di un respiro y asentí, entendiendo completamente. Y en realidad, esta sería la primera vez que la veré trabajar. Trabajar de verdad. Había una parte de mí que estaba preocupada por cómo me sentiría cuando estuviera coqueteando con otro hombre, escuchándolo por el auricular pero sabiendo que no lo decía en serio. No sabía cómo reaccionaría si algo salía mal o si algún hijo de puta la tocaba de forma inapropiada.

Las únicas razones por las que Bella iba eran porque las chicas se sentían cómodas con su experiencia en este tipo de cosas, y ella realmente tenía la esperanza de que King se presentara y sería el final de todo. Personalmente, creo que simplemente ella confía más en sí misma con la tarea de lo que estaba dispuesta a admitir, pero nos parecíamos mucho en eso.

Todo el grupo de chicas, incluyendo Mickey, iban a entrar en el club juntas, haciéndolo pasar como una "noche de chicas". Mi papá, Felix, Alec y yo íbamos a irrumpir por el techo para estar dentro del edificio en caso de que algo saliera mal. Jasper y Eleazar iban a estar en los edificios al norte y al este del club, con rifles de francotirador montados, los dos esperaban dispararle a King. Benny tomaría el lugar de Alice como nuestro proveedor de información por la radio. Iba a estar en una van estacionada en la calle un poco más allá del club.

Eric y Emmett en realidad iban a entrar al club como clientes, pero iban a estar allí para asegurarse que nadie maltratara a las chicas. Si alguien se ponía un poco mano larga, iban a pretender "ligarse" a la chica que estaba siendo acosada.

Bella y las chicas iban a coquetear para llamar la atención de Dale Young. El rumor era que les hacía creer a las chicas que les ofrecía tomar su foto o usarlas en un anuncio para el club, pero una vez que las fotos eran tomadas, tenían que "trabajar para pagar" los honorarios de agente con que las sorprendía.

Los honorarios nunca se saldaban. Básicamente mantenía a las chicas como malditas esclavas sexuales con el propósito de hacer dinero. Al parecer, eso funcionaba con algunas chicas, pero en realidad no podía imaginarme a ese tipo intentando hacer esa mierda con las mujeres que iban a entrar en ese club esta noche. Si esto no fuera una operación encubierta, sino fuera una trampa, esas chicas le patearían el trasero.

Sacudí mi cabeza con lo último que pensé, mirando alrededor a cada una de las chicas. Cada vez que Rose, Mickey y Bella entraban en una habitación, cabezas giraban en su dirección porque Rose era una alta y despampanante rubia de estilo clásico, Mickey era italiana con ojos color avellana, grandes y de forma almendrada, pelo oscuro y rizado, y Bella… Bueno, Bella exudaba sensualidad con un ligero toque de niña, solo para volver locos a los hombres, y sus grandes ojos marrones podían hacer que el corazón de un hombre se detuviera—o tal vez solo tenía ese efecto conmigo. Alice y Makenna tenían ese algo de chica linda en ellas, con ojos enormes e inocentes y grandes sonrisas, y Makenna siendo tan joven, solo la hacía más atractiva. Podía entender por qué Bella estaba tan preocupada. Su seguridad descansaba sobre nuestros hombros, pero no había otra forma de hacerlo.

"Relájate, Edward," susurró Rose mientras Alice y Mickey comenzaban a ayudar a Benny a buscar el evasivo gabinete con cerradura—por todas partes. "Podemos hacerlo. Lo hemos hecho antes… y esta vez, tenemos un gran respaldo." Me empujó con su codo.

"Lo sé," suspiré, pasando una mano por mi cabello.

"Ya lo verás," se rio entre dientes, apartándome del centro de entretenimiento cuando las chicas empezaron a hurgar allí también.

"Dame la llave," ordenó Bella de pronto, viéndose frustrada mientras tendía su mano.

Todos nos giramos para mirarla cuando Benny le entregó la llave. Mickey, Alice y Mack se quedaron inmóviles en diferentes lugares de la sala, pero Bella entró en silencio a una habitación a un costado. Era la recámara principal.

La seguí a medida que se dirigía directamente al interior del vestidor.

"Soy una jodida idiota," siseó para sí misma. "Me olvidé por completo de que Charlie había hecho que alguien reconstruyera este armario. Me refiero a que, hablamos sobre algo construido aquí, pero aun así…"

Me apoyé en la puerta del armario, viéndola apartar de la esquina de un conjunto integrado de cajones una gran cantidad de trajes de Charlie. Justo detrás, dejó al descubierto la puerta de un gabinete con una cerradura.

"Joder," dijo en voz baja, mirándome. "¿Quiero saber siquiera qué mierda puso allí adentro?" Me preguntó, su ceño fruncido.

"Él quería que lo supieras, amor," susurré, inclinando mi cabeza hacia ella.

"Tú hazlo," dijo con un resoplido, quitándose del camino y ofreciéndome la llave.

"¿Estás segura?"

"Sí," susurró, viéndose como la niña perdida que había visto cuando entró por primera vez a la oficina de su padre después de su muerte.

No dije nada, pero besé su frente cuando tomé la llave de su mano. Realmente quería que esta mierda terminara por ella. No podía esperar hasta que estuviéramos solo nosotros—sin tener que huir más, sin más súper villanos, como ella los llamaba y sin tener que pelear más.

Lo que noté de inmediato al acercarme fue que la esquina del armario zumbaba, lo que me hizo pararme en seco.

"¡Mickey!" Llamé por encima de mi hombro. "Ven aquí."

"Sí, Ed… ¿qué pasa?" Preguntó, apareciendo en el armario.

"¿Por qué está esto… zumbando?" Gruñí, señalando la puerta cerrada.

Mickey caminó en silencio por el armario— hacia la esquina, rodeando hacia el otro lado, y agachándose lo más que pudo a lo largo de los zócalos.

Poniéndose de pie, dijo, "Está refrigerado."

"¿Huh?" Bella y yo dijimos al mismo tiempo.

"Sí, como un mini congelador con cerradura," explicó riéndose.

"Biiiien," dije, alargando la palabra y dando un paso al frente con un resoplido. "Bueno, veamos que nos dejó."

Metí la llave en la cerradura y la giré, mirando a Bella y a Mickey, las dos asintiendo de forma alentadora. Lo abrí, revelando dos niveles. El de la parte superior era, ciertamente, refrigerado. El otro no lo estaba, y fue primero en ese que metí mi mano.

Saqué un sobre manila—lo único allí dentro. En el estante superior refrigerado estaban dos bolsas de plástico selladas. En una, había dos vasos cortos, y en la segunda estaba…

"¿Un puñetero condón?" Bella gruñó, dando un paso hacia adelante.

"Oh, mierda," siseé, evitando que las tomara. "¡No las toques! Es evidencia," le advertí, recordando las fotos de la muerte de Renee. Me volví hacia Mickey. "Ve por Benny. ¡Ahora!"

Mickey salió corriendo del armario pero no sé tardó mucho, trayendo a Benny con ella. Él no dijo nada cuando metió la mano en su bolsillo, sacando unos guantes de látex y poniéndoselos. Metió la mano y con cuidado cogió la bolsa con los dos vasos cortos y luego la bolsa que contenía el condón usado.

"Bueno, que me jodan," exclamó, sacudiendo su cabeza. "Ya sabes que he estado estudiando el archivo de Renee Swan, y esto nunca salió a relucir. Estaba en las jodidas fotos, pero todos asumimos que se perdió con el tiempo mientras estuvo almacenado."

"Les garantizo que Charlie lo escondió," mi papá dijo desde la entrada. "Él estaba muy consciente de la importancia del ADN, incluso entonces. De hecho, todos podemos agradecerle por llevarlo al público a principios de los noventa."

"Sí, Twi Tech inventó las máquinas que usamos en los laboratorios," murmuró Benny, sacando su teléfono. Marcó un número y puso el teléfono en su oído. "Hey, soy yo," dijo, apoyando el teléfono entre hombro y su oído de manera que pudiera mirar las dos bolsas en sus manos. "Encuéntrame en la planta baja de la torre Twilight. Tengo que hacer un viaje al laboratorio." Se quedó callado por un momento, cerrando sus ojos en frustración. "Sí, todavía está en pie lo de esta noche, pero esto tiene máxima prioridad. Dile a Goodman que se apresure a hacer esta mierda…" De nuevo se quedó callado y luego dijo, "Diez minutos, y no estoy bromeando. No me importa que estés almorzando, Kirk. Joder, desayuné hace dos malditas horas…"

Me reí entre dientes, sacudiendo mi cabeza porque le hablaba a sus subordinados de la misma jodida manera que a veces yo le hablaba a Jasper y a Emmett.

"¿Qué más dejó Charlie?" Preguntó mi papá, señalando el sobre manila que tenía en mi mano.

Le di la vuelta, vi el nombre de Bella al frente y se lo entregué a ella. Lo tomó, mordiendo su labio inferior al mismo tiempo que se arrugaba su frente.

"Llevémoslo a la cocina," sugirió Benny con gentileza. "Porque voy a enviar ese pañuelo y el encendedor que te dejó con esta mierda también. ¿Estás de acuerdo, Bella?"

Respiró hondo y asintió, y todos nos dirigimos a la cocina. Saqué un banco para ella, subiéndola sobre él, pero no me separé de ella. Conociendo cual fue su reacción la última vez que Charlie le había dejado algo, no iba a alejarme de su lado. No había forma de saber lo que había dentro de ese sobre.

Deslizó un dedo debajo de la solapa y la rasgó para abrirlo, dejando caer su contenido sobre la encimera. Había una carta y lo que parecía ser un álbum de fotos. Abrió primero la carta, y la leí por encima de su hombro con ella.

Munchkin,

Si has llegado hasta aquí, entonces sabes todo, bebé, y lo siento tanto. Siento haber tenido que ocultar esto de ti, pero te mantuvo a salvo por el mayor tiempo posible. Te prefiero feliz como lo eras a que recordaras la verdad sobre la muerte de tu madre.

Las dos bolsas que encontraste junto con esto serán suficientes para encerrar a King por un largo tiempo, o puedes usarlas como ventaja. Es tu decisión, Bella. Sé que tomarás la mejor decisión, sin importar qué.

Este álbum es para ti. Es tu historia, así como la mía y la de tu madre. Es la historia de TT, de nuestros amigos y familia. Quería que lo tuvieras, que lo guardaras, para que también tuvieras prueba de lo orgullosos que tu madre y yo estábamos de ti. No estoy seguro de que haya un gran paso que hayas dado del que tu madre no tomara una foto, y vaya que intenté seguir sus pasos, munchkin. Hice todo lo que pude, Isabella, pero no era un secreto que tu madre era mejor en ello que yo.

La única cosa de la que me arrepiento es de no poder entregarte el día de tu boda o cargar a mi primer nieto, pero espero que cuando eso pase, les des cada pizca de amor que tengas en tu corazón, Bella. Por favor, no cometas los mismos errores que yo, porque desearía que alguien me hubiera dicho algunas de estas cosas que voy a decirte. No te contengas, no trabajes demasiado, y no pongas tu trabajo antes que el amor a tu familia. Jamás. Diles todos los días que los amas, que son lo mejor que ha pasado en tu vida. Ningún cliente, reunión o trabajo vale la pena lastimar a los que amas. El dinero no puede resolverlo todo, sin importar cuando sea lo que acumules. A veces, los buenos amigos son mejores que la familia, Bella, y esa es la pura verdad porque sin Carlisle y Billy, me hubiera convertido en un verdadero bastardo, así que mantén a esas chicas tuyas cerca.

Hablando de Carlisle, espero que lo escuches, que te esté manteniendo a salvo. Aunque ya eresadulta, es tu padrino y siempre ha cuidado de ti. Sé que lo más probable sea que le entregues TT a él, y si no la quieres entonces deberías de hacerlo, pero aun así te dejo la decisión a ti. Ha deseado una razón para establecerse en una carrera normal, algo para lo que pueda retirarse. Y vaya que se lo merece porque ha estado protegiéndonos toda su vida—en especial a mí. Desde que el primer abusón me pateó el trasero en el primer día del séptimo grado, hasta protegernos a ti y a mí ahora. Ha estado allí, y nunca se ha quejado. Ni una sola vez. Demonios, le iba a entregar todo a él en el momento que terminara de testificar contra King. De modo que si me concedes un deseo, Bella… cuida de mi mejor amigo.

Siempre te amaré, munchkin.

Papá

Bella dejó la carta a un lado, y los dos miramos a mi papá, haciéndole dos preguntas al mismo tiempo.

"¿Detuviste a un abusón de golpear a mi papá?"

"¿Quieres un trabajo normal?"

Mi padre soltó un resoplido, mirándonos a los dos con las cejas levantadas. Sonrió, señalando a Bella. "Demonios, sí. Él era un nerd, incluso a los doce, cargando libros y usando gafas, pero me ayudó a entender un examen de matemáticas extremadamente difícil…"

Bella se rio, sacudiendo su cabeza.

Mi papá se volvió hacia mí y solo respondió con una pregunta. "¿Tú no?" Me levantó las cejas, esperando pacientemente hasta que asentí en silencio. "Ahora, ¿qué dice?" Se rio.

Bella deslizó la carta hacia él, una cariñosa sonrisa jugando en su rostro mientras lo miraba, pero acercó el álbum a su pecho y se bajó del banco. En silencio, puso su mano en la mía, entrelazando nuestros dedos.

"Muy bien, voy a llevar esto rápidamente abajo para que podamos empezar con ello en el laboratorio," dijo Benny asintiendo. "Supongo que los veré a todos esta noche."

Todos le dijimos adiós con la mano, viéndolo atravesar la estantería. Bella tiró de mí, deteniéndose junto a mi padre para darle un beso en la mejilla al pasar.

"No voy a trabajar hoy, Carlisle," le dijo, sonriendo al escuchar su risa. "Supongo que tomaremos el turno nocturno en ese club esta noche."

"Sí, señorita," respondió con un resoplido, colocando su mano encima de su cabeza y besando su frente. "Lo que tú digas, Bells."

Sonreí al verlos porque me encantaba que los dos fueran tan cercanos, que las dos personas más importantes en mi vida se adoraran el uno al otro con la misma intensidad con la que yo los quería.

Cuando salíamos de la habitación, Bella se detuvo y se volvió hacia Mack y Rose. "Necesitamos ropa para esta noche," comenzó a decir, pero fue la ceja que Rose me levantó la que me hizo contener mi sonrisa porque había tenido razón sobre la lista de compras. "Quiero verme bien, pero no quiero verme como una maldita prostituta, Mack," gruñó, señalándola como si fuera algo que había pasado al menos una vez. "Lleva a Rose contigo para que tengas algún tipo de control de moda, ¿está bien?"

"Bien, Bellsy," Makenna soltó unas risitas. "¿Supongo que necesitas de todo?"

"Sí," suspiró Bella, rodando los ojos. "Necesitamos bolsos lo suficientemente grandes para armas, móviles y… demonios, el puñetero espray pimienta," refunfuñó con disgusto, rodando de nuevo sus ojos a las risas a su alrededor. "No hay forma de saber con qué desagradables criaturas nos toparemos esta noche."

"¡Quiero ir, quiero ir, quiero ir!" Alice hizo un puchero desde su posición en el banco de la cocina.

"Bien, porque yo no," canturreó Bella en respuesta. "Ve, entonces, y lleven a alguien con ustedes."

"Em, Jazz," grité hacia la sala porque sabía que esos dos pendejos estaban escuchando, y los dos gimieron. "Pueden quejarse todo lo que quieran, pero joder, aun así van a ir," les dije, sonriéndole ante las suaves risitas de las chicas y guiñándoles un ojo.

Los dos entraron a la habitación sin ganas, viéndose como niños con un puchero.

"Sí, escuchamos," bufó Emmett, rodando los ojos y señalando a Rose, "pero no pienses que voy a cargar tu maldita cartera."

Bella se rio con un resoplido, volviendo su cabeza hacia mi brazo para ocultar su risa.

"¿Cartera?" Makenna se rio, mirándolo. "¿Cuántos años tienes? ¿Ochenta?"

"Vas a cargar lo que sea que ponga en tu mano, Emmett," declaró Rose con una ceja levantada, golpeándole el pecho con un dedo. "¿Entendido?"

Emmett asintió con vehemencia, sus ojos amplios.

"Bien, entonces vámonos," le dijo, agarrando su mano.

Sin decir una palabra más o soltando mi mano, Bella me guio por el pasillo hacia su recámara. Me empujó a su gran sillón en la esquina, subiéndose en mi regazo. Me reí de ella, pero solo sonrió, acomodándose entre mis piernas con su espalda contra mi pecho y abriendo el álbum de fotos en la primera página.

"Quiero verlas contigo," dijo en voz baja, doblando un poco sus rodillas de manera que los dos pudiéramos ver.

Quité el cabello de su hombro, dejando un beso en su mejilla. "Claro, bebé, lo que quieras."

Las primeras páginas fueron una sorpresa para ambos. Fue el día en que Bella nació. Su foto de recién nacida estaba en la primera página, pero la segunda tenía una foto de nuestros cuatro padres, y nosotros dos dormidos en la misma cuna. Evidentemente yo era unos meses mayor, con una mata de pelo en la parte superior de mi cabeza, pero la Bella recién nacida se aferraba a mi camiseta con sus puños.

"Mierda," dijo en voz baja, mirándome. "Pensé que la tía Kate había dicho que nuestras madres solo se reunieron esa vez."

"Tal vez no sabía de esta vez," me reí, incapaz de apartar los ojos de las versiones infantiles de los dos porque, por Dios, ella dormía ahora de esa misma forma conmigo. "Vive hasta Alaska," murmuré, trazando nuestros rostros en la foto.

"Creo que nuestras mamás desde entonces querían que quedáramos juntos," se rio dulcemente, besando mi mejilla. "Mira esos rostros."

Me reí y asentí porque tenía razón, las dos mujeres se veían orgullosas por encima de la cuna casi con sonrisas traviesas.

Besé el oído de Bella, susurrando. "Esta también la vamos a colgar."

Se rio, recostando su cabeza hacia atrás en mi hombro. "Tal vez también yo te amaba desde entonces."

"Obviamente," le dije en broma, haciéndole cosquillas en sus costados. "Estaba condenadamente guapo. ¡Mírame!" Mi chica se derretía en carcajadas y no pude evitar el unirme porque joder, amaba ese sonido viniendo de ella. "Continúa, dulzura," le dije riéndome, picándola con mi dedo para que continuara.

"Está bien, está bien, deja de presionar," me gruñó bromeando, dándole vuelta a la página.

Decir que Bella era una niña adorable sería un eufemismo. Con sus grandes ojos marrones, amplia sonrisa y su insaciable deseo de saber más, sus padres habían tomado unas fotos asombrosas de ella. Empezando con su primer cumpleaños, sus primeros pasos, y la primera pérdida de un diente, había documentado casi todo. El cabello de Bella siempre había estado largo, con rizos en las puntas. Tenía unas cuantas pecas en su nariz que se habían desvanecido al crecer, pero el cambio más notable fue después que cumplió ocho años, después de la muerte de su madre.

Casi podía ver la solemnidad apoderándose del rostro de la niñita, y había solo un poco menos de brillo en sus ojos. No que no se viera feliz… porque se le veía. Charlie hizo un buen maldito trabajo manteniéndose al día con los grandes eventos—bailes, primeros coches, graduaciones del instituto. Hasta había una foto de Bella en Quántico.

Y luego cambió. Dejaron de ser fotografías y empezó a ser un álbum de recortes de periódico.

"Tiene cada caso que alguna vez hizo noticia en el que Gravity estuvo involucrado," murmuró, ojeando las páginas. "¿Por qué haría eso?"

"Porque te amaba, Bella. En realidad es malditamente sencillo. Estaba orgulloso de ti, sin importar qué," le dije con incredulidad.

Se quedó callada por un momento pero finalmente asintió, cerrando el álbum de fotos. Lo puso con cuidado sobre la mesa junto a nosotros y se acurrucó conmigo.

"Necesito dormir más," murmuró en mi cuello. "Antes de esta noche…"

"Entonces duerme, bebé," le dije, la cargué y la llevé a la cama, totalmente incapaz de resistirme a meterme junto a ella. No estaba seguro si estaba consciente cuando se aferró a mi camiseta, acercándome a ella y acurrucándose más cerca de mí, pero no me importaba porque ella se sentía como estar en casa, como sí siempre hubiésemos estado destinados a estar juntos, y fue este último pensamiento lo que me hizo quedarme de nuevo dormido en sus brazos.

~oOo~

"¡Edward, ayuda!" Me llamó, su voz haciendo eco en mi cabeza.

Me giré entre la niebla o humo, buscándola por todos lados donde podía, pero solo la voz estaba presente. Corriendo a ciegas corredor tras corredor, finalmente entré a una habitación donde la voz se escuchó más fuerte. La encontré sobre la mesa, atada, golpeada—incluso peor que la primera vez que me había topado con ella.

"Edward…"

Forcejeé con sus ataduras porque se supone que nunca debería estar así de nuevo. Le había hecho la puta promesa de que nunca sería tocada otra vez por él, pero me congelé cuando la puerta explotó con una cegadora nube de fuego. Giré mi arma, apuntando directamente al cráneo del bastardo.

"¡Edward! ¡Mierda, despierta!" Bella dijo en un grito ahogado, alejándose de mí. "Bebé, solo soy yo…"

Salí de mi sueño como si estuviera saliendo a la superficie desde las aguas más profundas. Mi frente estaba sudorosa, y mis manos temblaron cuando me di cuenta que estaba apuntando mi maldita Glock justo a la cabeza de Bella. Cerré mis ojos con fuerza antes de abrirlos de nuevo para asegurarme de que era realmente ella a quién estaba mirando y no al pendejo de mi sueño.

"Cristo," dije en voz baja, arrojando mi arma al suelo, donde se golpeó con fuerza y se deslizó hacia la pared. "Mierda, bebé, lo siento…"

Se subió lentamente a la cama y yo me senté, tomando una respiración profunda cuando me quitó el pelo de la frente.

"No te disculpes," dijo con un suspiro, una pequeña sonrisa curveando su boca. "Además, te veías sexy apuntando esa arma mientras no llevas nada puesto más que los calcetines negros y ropa interior…"

Bufé, sacudiendo mi cabeza y mirándola de nuevo. Tenía una habilidad asombrosa de restarle importancia a toda la mierda desagradable, incluso si lo lograba tomándome el pelo.

"¿Un mal sueño?" Ronroneó, besando mi mejilla.

"Sí."

"¿De mí?"

"Sí," susurré al mismo tiempo que pasaba una mano por mi cabello, mirando hacia la ventana y viendo que eran casi las primeras horas de la tarde. "Sí," le dije de nuevo, mirando otra vez a su rostro relajado y dulce.

"Estoy bien," dijo con firmeza, inclinando su cabeza hacia mí.

Todo lo que pude hacer fue asentir, cerrar mis ojos e inclinarme hacia la mano que colocó en mi mejilla.

"¿Sabes lo que quiero?" Preguntó. De nuevo, su dulce sonrisa era difícil pasar por alto.

"¿Qué, amor?"

"Desayuno para la cena…" Me dio una amplia sonrisa, empujando mi mandíbula con su nariz y subiendo por completo a mi regazo.

"Eso quieres, ¿eh?" Me reí entre dientes, sintiendo calmarse mi corazón—algo que pasaba cada vez que ella estaba cerca después de una pesadilla. "¿Y se supone que yo solo… salte cuando lo digas?"

"Sip." Soltó unas risitas, retorciéndose para acercarse como lo hacía cuando quería algo.

Le sonreí, mirándola a los ojos—verdes a dulces marrones chocolate. Le había mencionado a Alec el día anterior que quería cocinar antes de que fuéramos al club, así que supongo que tenía mi menú, gracias a mi chica.

"¿Desayuno? ¿En serio?" Verifiqué con una sonrisa.

"Uh huh," respondió suavemente con otro risita, mordisqueando mis labios juguetonamente. "¿Por favor?"

El hecho de que era a mí a quién acudía para esto, que era algo reconfortante para ella antes de hiciéramos lo que estábamos a punto de hacer esta noche, significaba para mí más de lo que podría explicar.

"Algo en especial que quieras, dulzura," le dije, levantándola de mi regazo y poniéndola sobre la cama.

Al parecer el desayuno para la cena fue un gran éxito con todos porque sin importar la cantidad de comida que hice, se lo comieron por completo.

Le mesa estaba ruidosa, conversaciones escuchándose por todos lados, pero Bella se quedó callada, solo observando y fue entonces que vi de lo que estaba hablando Rose. Bella estaba mirando a cada uno de nosotros, evaluando y planeando, preocupándose y preparándose. Casi podía ver las ruedas dando vueltas en su cabeza al pensar en los pasos que tenía que dar. Su mirada permanecía más en mí, Carlisle y las chicas. Cuando sus profundos ojos marrones se posaban en mí, su ceño se fruncía y su dientes mordisqueaban su labio inferior al punto de parecer doloroso.

Estiré mi mano, tirando de él para sacarlo de entre sus dientes y acariciándolo con mi pulgar. "Lo harás muy bien esta noche, bebé," susurré en su oído mientras recogía unos cuantos platos sucios, no muy seguro de lo que en verdad quería decir porque en realidad no sabía una mierda de cómo saldrían las cosas esta noche. No que no tuviera fe en ella, pero en un lugar tan grande y con tanta gente trabajando junta y en el club, cualquier maldita cosa podría salir mal.

"Yo me encargo de estos," dijo en voz baja, tomando los platos. "Tu papá te necesita antes de que nos vistamos."

Besé un lado de su cabeza, iba a darme la vuelta pero ella me detuvo con una mano mojada en mi muñeca.

"Oh, y gracias," canturreó con una risita, mirándome a través de sus pestañas, lo que solo me hizo querer ponerla sobre la encimera y hacerle cosas pecaminosas. "Para la cena… era exactamente lo que se me antojaba."

"Para eso estoy aquí, dulzura." Me reí, inclinándome hacia su oído y lamí su oreja. "Para satisfacer… todos tus antojos…"

Sonreí al escuchar su risa, pasando junto a Esme, que me detuvo cuando regresaba a la mesa.

"¿Vas a escuchar todo esta noche?" Preguntó en un susurró, su rostro lleno de preocupación porque ella era la única que no iba a ir esta noche. Mi padre no cedía sobre el tema, aun cuando Eleazar abogó por ella. "¿Los cuidarás?" Verificó, hablando de Bella, su hermano y mi papá.

"Sí, señora," le prometí, frunciendo el ceño mientras miraba a Bella, que estaba usando el lavado de los platos como una oportunidad para simplemente… ser. Tragué saliva espesa, sintiendo de pronto el peso de su siguiente paso como una tonelada de ladrillos sobre mis hombros.

"Lo siento," dijo Esme con un bufido, sacudiendo su cabeza. "Sé que lo harás, hijo. No sé lo que estaba pensando. Sé que los amas a ambos…"

Asentí, sintiendo esa misma calidez recorriendo mi cuerpo cuando me llamaba "hijo". Me hacía sentir un poco incómodo, como si estuviera engañando a mi mamá o alguna mierda de esas, pero no podía evitarlo. Esme no había sido nada más que amorosa y comprensiva desde el puto comienzo, y por un momento, me pregunté cómo sería la vida si mi papá cumpliera su deseo de salirse de la vida de mercenario, cuando Bella y yo finalmente estuviéramos solos. ¿Se sentiría como se supone que debía sentirse? ¿Cómo una verdadera familia?

Visiones de mi futuro con Bella cruzaron por mi mente—ella en un vestido blanco, seguida de otra con su vientre hermosamente redondeado con nuestro bebé, y finalmente, barbacoas familiares normales inundaron mi mente, y sacudí mi cabeza. Era peligroso pensar en esa mierda, especialmente en una noche como esta. ¡Pero Santa Madre de Dios! Simplemente deseaba esa mierda.

"Tu rostro te delata, Edward," reflexionó Esme, quitando el cabello de mi frente. "Está bien tener esperanzas, hijo. Le dices a Bella que use su ira para concentrarse. Bueno, tú podrías usar tus esperanzas. Es algo por lo que luchar de verdad."

"Si lo hago," dije con voz rasposa, todavía tranquilizándome de mi revelación, "entonces, todo lo que importa son ellos, no todos, y eso podría causar que alguien muriera."

"¿Ves a todos ellos en tus sueños del futuro, Edward? ¿Todos tus amigos?" Hizo un gesto con su barbilla hacia la mesa, donde las chicas se estaban levantando para preparase, dejando a los hombres todavía planeando.

No dije nada al ver a Alice besar a Jasper en la parte superior de su cabeza, haciendo que sus mejillas se tiñeran de rosa, mientras que Rose rascaba la cabeza de Emmett al pasar sus dedos por sus cortos rizos, al mismo tiempo que Mickey cerraba la laptop que ni siquiera tuve que ver para saber que le había enviado un correo a Obie, solo para reportarse. Y finalmente, mi papá levantó la vista y miró fijamente a Esme, y podía ver la misma comunicación silenciosa que Bella y yo teníamos. Había mucho qué decir, sin embargo, todos estábamos malditamente preocupados para expresarlo en voz alta.

Pero vi a lo que se refería. ¿Veía a cada uno de ellos en esas barbacoas con las que apenas había estado soñando despierto? ¿Veía futuros con mis amigos, tanto viejos como nuevos?

"Sí," dije con un suspiro, mirándola. "Sí, lo veo."

"Entonces úsalo, Edward," me instó en voz baja, besando mi mejilla. "Tienes una mente brillante y un alma valiente, pero tu corazón es igual de inteligente y valeroso, ¿de acuerdo?"

"Bien, Esme," murmuré, un poco sorprendido cuando me envolvió en un fiero abrazo.

"Un día… lo tendrás todo, cariño," susurró en mi oído.

Solté un resoplido, sacudiendo mi cabeza al ver su sonrisa, a pesar de la seria conversación, porque Bella y yo siempre bromeábamos entre nosotros sobre "un día". Aunque nuestro "un día" siempre tendía a ser un poco… íntimo.

Dándole a Esme una última mirada, me uní a la mesa, escuchando a mi padre decir, "Los quiero a todos vestidos acorde, solo por si acaso tienen que entrar a ese maldito club…"

~oOo~

BELLA

Con una última pasada de brillo de labios y una última mirada a mi atuendo, sacudí mi cabeza y suspiré. La ropa que Rose y Mack habían escogido no estaba mal, pero no era lo que yo usaba. Faldas cortas, blusas apretadas y zapatos de tacón simplemente no eran algo que me gustara usar. Aunque tenía que admitir, mis piernas se veían muy bien.

Tomé una respiración profunda, preparándome para las siguientes horas. Estaba a punto de entrar a la guarida del león. Hombres con oscuras intenciones, con agendas monetarias, sin ningún respeto o vergüenza por lo que hacían para explotar a las mujeres. Este era el último tipo malo que quedaba de la nómina de King—además de Miller—y era importante que esta noche transcurriera sin problemas.

Nos habíamos desecho lenta y meticulosamente de todos a excepción de King, Dale Young, el dueño del Club 13, Riley Miller, que seguía desaparecido, y Wes Michaels. Sin embargo, el último estaba de nuestro lado y estaría preparando su propia operación, programada para llevarse a cabo al mismo tiempo que el funeral de Charlie mañana, con Eleazar, Eric y Felix ofreciendo su ayuda. Ivan Wendell era un raterillo y Carlisle y yo nos ocuparíamos de él personalmente después del funeral de Charlie.

Por lo que eliminar este club, su red de prostitución, y su tráfico de drogas era realmente importante porque cada hombre atrapado esta noche era un hombre menos con el que podía contar King. Mi mayor maldita esperanza era que el pendejo de King estuviera allí para presenciarlo y tal vez unirse a las festividades.

Sabía que era peligroso que fuera en primer lugar, pero no ir no era una opción. Tenía que ayudar porque estaba cansada de que Carlisle y Edward y el resto de su equipo hicieran todo cuando yo era bastante capaz de protegerme a mí misma. Y no podía permitir que mis chicas hicieran esto solas, incluso si podían hacerlo. Si algo le pasaba a alguna de ellas y yo no estaba allí, los y sí, me perseguirían por el resto de mi vida.

Además, mi notoriedad con Twi Tech podría ser demasiado para que Dale Young se resistiera—al menos, con eso estaban contando Carlisle y Benny. Si Young entregara a la hija de Charlie Swan a King—el hombre que había ordenado mi asesinato—estaría en buena posición con el mayor jefe de la mafia desde Gotti.

Lo que no sabían, es que íbamos a entrar por la puerta principal, la puerta trasera, y el techo. Tendríamos francotiradores en dos lados del edificio, con radios federales y computadoras a cuatro cuadras de distancia. Teníamos el respaldo del FBI, la CIA y el más fuerte grupo de mierda de valientes mercenarios— hombres honorables—que alguna vez había tenido el placer de conocer. Y todos eran mis amigos, mi familia.

Salí del pasillo y entré a la cocina, alcanzando a ver a todos preparándose para irse. La espalda de Edward estaba hacia mí, y mi corazón de detuvo un instante al verlo porque por un breve momento, deseé que fuéramos solo a… salir. Sin ninguna misión, ningún plan, más que una cita de verdad porque se veía increíble. Me sentiría orgullosa de entrar a donde sea de su brazo y de ser la envidia de cada mujer que pose sus ojos en él. Unos jeans de moda y fantásticamente desteñidos abrazaban su trasero, como si hubieran sido hechos específicamente para él. Llevaba puesto un suéter azul marino de cuello v con una camiseta gris debajo.

Pasó una mano por su cabello, pero fue la sonrisa divertida de Alec y su postura con los brazos cruzados lo que lo hizo darse la vuelta. Tuve que contener mi sonrisa cuando su mandíbula golpeó el suelo porque no era la única apareciendo por el pasillo. De hecho, todas mis chicas estaban listas, y tenía que admitir que nos veíamos malditamente bien; no estaba sola en esa forma de pensar porque las conversaciones entre todos los hombres en la habitación se frenaron por completo.

Solo Carlisle habló, aunque estaba divertido al ver a sus hombres. "Damas," dijo suavemente, dándole a cada hombre otro vistazo antes de caminar hacia nosotros. "La limusina está abajo esperando llevarlas. No den un paso dentro de ese club sin estos," nos dijo, sosteniendo un puñado de auriculares muy pequeños. "Funcionan de forma diferente a los que están acostumbradas. A fin de minimizar el acople de la música, necesitábamos que estos pudieran silenciarse. Así que… Benny dijo que solo los toquen, y él podrá escucharlas o conectarlas con alguno de nosotros, ¿está bien?"

"Sí, Carlisle," todas dijimos al mismo tiempo, tomándolos de su mano y colocándolos en nuestros oídos.

"Oh, demonios," se rio Alec, sacudiendo la cabeza. "Decir mierdas en estéreo nunca se ha escuchado—o visto—tan bien. Señoritas, será mejor que den lo mejor de ustedes esta noche. No me hagan tener que matar a un hijo de puta…"

Un cálido brazo se deslizó alrededor de mis hombros, y la risa de Carlisle llegó a mi oído. "Has vuelto inútil a mi hijo, Bells. Eso no es bueno…"

"Vivirá," le dije con una risita, pensando que él estaba haciendo lo mismo conmigo. "Pero necesito hablar con él antes de que todos nos separemos."

"Claro, cariño," dijo con suavidad, besando mi cabeza. "Mantén tus ojos abiertos esta noche, y comunícate tanto como puedas. Todo el edificio estará rodeado, pero hasta que Benny consiga, vea, o logre lo que necesita para hacer los arrestos, no dará la orden para hacer la redada en el lugar. Sin embargo, tienes a Eric y a Emmett vigilando en el bar, o si lo necesitas, alguien más entrará. ¿De acuerdo?"

"Sí, entiendo," le dijo asintiendo y me incliné hacia él antes de caminar hacia Edward, que tenía que decirlo, llevaba el más adorable de los pucheros que creo jamás había visto. "¿Por qué esa cara?" Pregunté, apartándolo de todos.

"Eres muy hermosa como para enviarte con los lobos," gruñó, echándome un vistazo. "Debería de tomar el lugar de Eric…" Refunfuñó, mirando por encima de mi cabeza, pero lo detuve.

"No cambies el plan ahora," dije con un suspiro, tomando su rostro entre mis manos. "Si te necesito, sé que no estás lejos, Edward."

Se me quedó mirando con sus ojos entrecerrados pero no discutió mi punto.

Tomé una respiración profunda y me acerqué a él. "Edward, sin importar lo que escuches esta noche, sabes que no será real, ¿verdad? Es solo un papel que interpretaré…"

"Lo sé," dijo con un bufido, pero sus ojos estaban cautelosos. "Solo porque estás interpretando un papel… Bueno, no soportes demasiadas pendejadas de mierda, Bella," gruñó, agarrando mis brazos con firmeza.

"Tendré que soportar algo de mierda, pero sé a lo que te refieres, bebé. De verdad," dije en voz baja, deseando besarlo hasta dejarlo estúpido si seguía con ese dulce puchero en su rostro.

"Vamos, Bellsy," me llamó Rose. "Eres mi amante lesbiana esta noche." Se rio con ganas.

Me eché a reír, sin siquiera molestarme en darme la vuelta. "Sí, querida," dije con un resoplido, rodando los ojos porque todos los hombres en la habitación se quedaron inmóviles.

"Esperen, ¿qué?" Edward, Jasper, y Emmett gruñeron con los ojos amplios y la boca abierta.

La diversión de Carlisle y Alec apenas podía contenerse mientras esperaban en la puerta.

"Dios, son todos tan… machos," suspiré, sacudiendo mi cabeza a Edward. "Es un plan que todo grupo de chicas usa cuando necesitamos escaparnos de un tipo… el truco de la mejor amiga-guion-amante lesbiana. Funciona bien cuando la bebida está involucrada, ¿verdad, Ro?"

"Cierra la boca, Bella," espetó pero sonrió con suficiencia cuando me reí de ella. "¡Esa fue solo una vez, maldita sea!"

"¿Una sola vez para qué?" Murmuró Edward, incapaz de dejar de mirar de mí a Rose y viceversa, y no podía imaginar lo que estaba pensando.

Sonreí con suficiencia, cruzando los brazos sobre mi pecho. "Rose estaba saliendo con este tipo… no más de dos citas…"

"Bella, te juro por Dios…" Me advirtió desde detrás de mí, pero solo le sonreí a Edward y continué.

"Como decía, él le mintió a ella sobre estar soltero," continué, dándole de nuevo una mirada a mi mejor amiga, cuyo rostro estaba en sus manos. "Bueno, una noche nos topamos con él en un club… y habíamos tomado demasiado." Resoplé al escuchar su gemido detrás de mí. "La Rose embriagada pensó que sería una brillante idea el… liarnos frente a—"

"¡Di su nombre, y estarás en problemas, Isabella Marie!" Gruñó Rose.

"Espera, espera, espera," dijo Emmett entusiasmado, ondeando sus manos en el aire. "¿Ustedes dos… se liaron… en público?" Preguntó, y después de una pausa, Rose y yo asentimos.

"Como sea," Alice abrió la boca con voz cantarina, "se dejaron llevar un poco. Les pidieron que se fueran del club, pero solo después que el… tipo les pidiera un trío—lo que le hizo ganador de dos bofetadas—justo frente a su prometida," dijo con una sonrisa.

"Demasiado alcohol," gruñó Rose. "Necesité reuniones de alcohólicos anónimos después de eso."

Sonreí, sacudiendo mi cabeza porque no estaba mintiendo; fue como a tres reuniones hasta que sintió que se había redimido.

"Señoritas, váyanse antes de que la limusina las deje," se rio Carlisle.

Iba a irme pero me volví para quedar frente a Edward. "Ten cuidado," le ordené, besando sus labios con rudeza.

"Y tú…" gruñó sensualmente en mi oído. "Nada de liarse… con nadie. No me importa lo borracha que se ponga. Tus labios me pertenecen a mí, junto con el resto de ti." Su voz era una mortal combinación de advertencia y diversión, derritiéndome por completo justo allí mientras levantaba mi rostro con sus dedos bajo mi barbilla, levantándome una ceja hasta que asentí. Estaba haciendo todo lo posible por no sonreír como una tonta. "Y un día, bebé… seré yo quien salga contigo, porque… ¡Maldita sea, quiero presumirte! Eres tan malditamente hermosa, Bella, lo juro."

Cerré mis ojos y presioné mis labios a los suyos porque sus palabras eran muy parecidas a lo que había estado pensado solo unos minutos antes, hizo que me quedara sin aliento, y vaya que no podía esperar hasta que fuéramos simplemente… normales. "Un día, Edward…"

~oOo~

Me apoyé en la barra, dándole un sorbo a mi bebida que no era alcohol. Ginger ale la hacía de un fantástico substituto porque se veía como algo que no era. Lo usaba todo el tiempo; solo el barman lo sabía realmente, y ellos amaban sus propinas por lo que nunca decían una palabra.

El club estaba realmente lleno y bonito. Ocupaba los dos primeros pisos del edificio, con el segundo piso siendo un balcón con vista a la pista de baile. Dos enormes barras flanqueaban ambos lados de la pista de baile, manteniendo la bebida, bailarines, y la música fuerte y ensordecedora circulando por el lugar… y drogas. Estaban por todas partes. Era como si en realidad no trataran de ocultarlas. Cocaína, marihuana, y éxtasis eran solo la punta del iceberg. ¿Los distribuidores? Los porteros. Los había estado observando toda la noche.

No nos había tomado mucho tiempo atraer la atención de Dale Young. Llegar en una limusina fue la mejor idea que se le había ocurrido a Alice porque sin duda atrajo la atención del portero y todos los que esperaban en la línea para entrar, los que pasamos de largo con un billete grande que se deslizó sin ningún problema de la mano de Rose a la del hombre en la puerta.

Tomé otro sorbo de mi bebida, permitiéndole a mis ojos recorrer todo el lugar, empezando por el balcón, bajando las escaleras, al otro lado del piso de baile y terminando en la otra barra frente a mí.

Emmett y Eric, cada uno con una cerveza en su mano, estaban apoyados en una mesa. Los dos conversando con unas mujeres, pero cuando vi realmente a Emmett, podía ver sus ojos haciendo lo mismo que los míos—revisando cada tantos minutos dónde estábamos todas—antes de volver a su conversación.

Dale Young estaba de pie con una chica que lucía no mucho mayor que Makenna—si eso—su brazo rodeándola mientras observaban la pista de baile. Mientras los ojos de ella veían todo, sus ojos estaban fijos en Rose, Alice, y Mickey, que bailaban todas juntas. Young tenía cabello oscuro y piel pálida, un sonrisa de suficiencia permanente en su rostro cuando se apartó de la chica, susurrando algo en su oído y alejándose.

"Oh demonios, cabrón en movimiento," murmuró Mack desde el banco junto al mío.

"Sip, seguro que lo está," dije con un suspiro, colocando mi bebida sobre la barra. "Vamos a bailar, Mack. Y no te apartarás de mi lado, ¿entiendes?" Le dije, agarrando su mano y tirando de ella en la barra.

"Te escucho, Bellsy," bufó en mi oído. "Ninguna chica va a ningún lado sin alguien con ella… ni al baño, o afuera, o a la pista de baile, y en especial no con Young o alguien que no conocemos."

Asentí porque les había dicho eso en la limusina cuando veníamos hacia acá. No estaba segura de qué tipo de chicas quería Young, y todas éramos muy diferentes en cada forma imaginable, por lo que a pesar de que dos hombres estaban a un grito de distancia y varios más rodeaban el edificio, no quería a nadie a solas en ningún momento.

Makenna y yo nos abrimos camino a empujones para unirnos al resto de las chicas. Bailamos una canción, encontrándonos rodeadas por diferentes hombres, pero eran inofensivos, chicos flirteando. Eran estudiantes de la universidad de Washighton solo queriendo pasar un buen rato. Después de unas cuantas canciones más y un par de números de teléfono en nuestras manos, levanté la vista para ver que Young se había posicionado al otro extremo de la barra más cercana a nosotros. Y sus ojos estaban fijos en Makenna.

"Oh mierda," suspiré, las aletas de mi nariz ensanchándose al mismo tiempo que agarraba su mano en la mía y la acercaba más a Rose. "Está mirando a Mack," le siseé con fuerza pero me restregué con ella como siempre bailábamos en los clubs.

Rose se dio la vuelta, envolviendo sus brazos alrededor de mi cintura mientras bailábamos para ver por encima de mi cabeza antes de inclinarse hacia mi oído. "Entonces, vamos por una bebida al bar porque si vamos a hacer que este cabrón muerda el anzuelo, quiero terminar con esta mierda de una vez."

Me eché a reír, asintiendo a medida que nos abríamos camino hacia el bar, eligiendo específicamente un lugar cerca de Young. Esta vez, no tenía otra opción más que ordenar una verdadera bebida, pero pedí algo simple.

"Cerveza," le dije al barman, y él tomó también el resto de las órdenes de las chicas.

Mickey se sentó junto a mí, sus ojos echando vistazos rápidos a Young y luego a Emmett y Eric. "Tengo un mal presentimiento de este pendejo, Bella," murmuró, cogiendo su cerveza y tomando un poco.

"Yo también," dije en voz baja, pero un destello de rojo viniendo de la puerta principal captó mi mirada. "Oh mierda, Victoria está aquí," siseé, tocando con mi dedo el auricular despreocupadamente.

Benny estaba al instante en mi oído. "Háblame, Bella," murmuró.

"Victoria acaba de entrar," le dije, preguntándome si el estruendo de la música y el ruido permitirían que mi voz fuera escuchada, pero al parecer él no tuvo problema.

"Lo sabemos," suspiró. "Lo que significa que creemos que King no está muy lejos. Acostumbran encontrarse allí."

"Genial," gruñí, levantando la vista cuando Young se apoyó en la barra.

"Scott, pon a estas bellas damas en mi cuenta, ¿sí?" Ordenó, y el barman asintió.

"Bella, deja la comunicación abierta mientras Young habla contigo, ¿está bien?" Preguntó Benny.

"Mmmm," murmuré, volviéndome hacia el hombre acercándose a mi joven amiga y empleada.

"Buena chica," canturreó en mi oído. "Si está mostrando interés en ti, entonces síguele la corriente porque entre más información obtenga de él, más grande la redada."

Dejé de escuchar a Benny, sin embargo sabía que él podía escucharnos, y en su lugar me concentré en Young presentándose a Rose, Alice y Makenna. Cuando llegó conmigo, una lenta y falsa sonrisa se deslizó en sus rasgos, y tomó mi mano. Sabía que intentaba verse encantador, pero terminó viéndose amenazador.

"Ah, señorita Isabella Swan," ronroneó, inclinándose para besar mi mano. "Usted no necesita presentación. Es un honor tenerla aquí. Siento escuchar sobre la muerte de su padre, pero me alegra que pueda tomarse algo de tiempo lejos de Twilight Tech. Debe de ser difícil, llenar sus zapatos."

En mi interior, hice una mueca porque si sabía quién era yo, nada lo detendría de entregarme a King, pero acepté su saludo con una sonrisa y un coqueto gesto de mi cabeza. También estrechó la mano de Mickey, pero su mirada se posó deliberadamente en Makenna otra vez. Me hacía sentir incómoda, pero ella lo ignoraba bastante bien.

"Gracias, Dale," le respondí con una dulce sonrisa, pero en mi oído, podía escuchar todo tipo de actividad.

Jasper diciendo que estaba en posición, así como Eleazar, Carlisle dirigía a Edward, Alec y Felix en cuales fueran las posiciones donde se les necesitaba, y comprendí que debían estar a punto de subir al techo. Había otras voces también, voces que no conocía, pero estaba segura que eran parte del equipo que Benny había agregado. La última voz que escuché fue la de Emmett, lo que hizo que mi cabeza se levantara de golpe para buscarlo en la mesa no lejos de nosotros.

"Tengo un problema, Benny," dijo en voz baja, sacudiendo su cabeza cuando Victoria caminó furiosa hacia su mesa. "La hermana de Eric acaba de verlo… y no está contenta."

Victoria ya se veía bastante borracha e intoxicada además de eso. Sus ojos estaban vidriosos, sin enfocar, mientras miraba a Eric. No podía escuchar lo que se estaba diciendo, pero no se requería de un sordo para leer los labios de alguien cuando decía, "¿Qué demonios estás haciendo aquí?"

"Voy a perderlo, Ben," murmuró Emmett, mirando de nuevo hacia mí. "Tengo a un portero dirigiéndose hacia mí, y ella está a punto de sacarle los ojos a su hermano, hombre."

Efectivamente, Victoria había comenzado una escena lo suficientemente grande para asegurar que los porteros vinieran en su ayuda. Dos hombres enormes—aunque no tan grandes como Emmett, noté—se pusieron detrás de ella mientras Eric trataba de calmarla o tirar de ella hacia la puerta. No podría decir cuál de las dos.

"Mierda," escuché a Benny por el auricular. "Necesito otro hombre adentro. Eric está a punto de que lo saquen."

"Damas, ¿me disculparían por un momento?" Preguntó Dale, haciendo un gesto hacia la mesa que ya estaba atrayendo demasiada atención. "Permítanme hacerme cargo de esto, y luego conversaremos un poco más."

"Por supuesto, Dale," canturreé al mismo tiempo que Mickey lo hizo, pero ella apenas contuvo su diversión.

Por la radio, la voz de Carlisle dijo con brusquedad, "¡Edward, entra allí! Nosotros nos encargaremos del techo, pero no podemos dejar a Emmett solo."

"Señor," mi voz favorita consintió, y se escuchó como si saltara de donde sea que estuviera hacia el suelo.

Victoria estaba verdaderamente enojada, haciendo gestos hacia su hermano y ondeando sus manos en el aire, como si no pudiera creer que se presentara.

"Maldición, está perdida," murmuró Mickey, acercándose a mí.

Toqué mi auricular para apagarlo solo por un momento de manera que pudiera reunir a mis chicas. "Escuchen, Eric está a punto de ser sacado. Edward viene hacia acá, pero Benny necesita más de nosotros concerniente a Dale." Suspiré, mirando a Makenna. "¿Puedes con esto? Porque al parecer te está mirando más que nada a ti…"

"Solo no me dejes," respondió encogiéndose de hombros y bebiendo de su cerveza.

"Joder, ni muerta, Mack," respondió Rose, rodándome los ojos.

"Benny acaba de decirme que Victoria se encuentra aquí con King, así que es posible que él venga," dije, dándoles una sonrisa.

El sonido de cristal rompiéndose y una silla volcándose hizo que todas miráramos hacia la mesa de Emmett. Los porteros levantaron a Eric de su banco. Sabía a ciencia cierta que estaba dejando que lo maltrataran porque con toda seguridad, él podía matar a los dos porteros donde se encontraban.

Toqué mi auricular de nuevo, justo a tiempo para escuchar la voz de Dale por el auricular de Emmett. "Vicki, tal vez también deberías tomar un taxi a casa, ¿sí? Royce no está de muy buen humor de todos modos, y tú estás algo borracha."

"Maldita sea," murmuró Benny, muy probablemente para sí mismo. "A mi orden, envíen el taxi a la entrada," ordenó, obteniendo una respuesta afirmativa de inmediato. "Sacaremos a Victoria de ahí ya. La ocultaremos, pero su hermano tendrá que hacerlo…"

"¿Em, no vienes?" Gruñó Eric, fingiendo estar borracho.

"No, hombre, la noche es joven," se rio Emmett, haciendo un gesto alrededor de la sala. "Todavía tengo algo de mojo que quemar… mira todos esos traseros calientes por aquí. Están rogando por algo de acción con un verdadero hombre. Además, mi compañero de cuarto viene de camino, amigo."

Dale se rio, como yo, porque a Emmett nunca se le escapaba ni una mierda y ni siquiera, jamás, se inmutaba. Mi risa debe haber llamado su atención porque Emmett me dio un guiño rápido y una sonrisa antes de ocultarla detrás de su botella de cerveza.

Para cuando los porteros, Eric y Victoria salieron por la puerta, entró la cosa ardiente que había visto en toda la noche. No había hombre que pudiera llegarle a los talones cuando se trataba de lo guapo que era Edward, y mujeres a la izquierda y a la derecha lo veían mientras se abría camino hacia el bar.

"Maldición, el niño bonito está aquí," dijo Mickey con una sonrisa. "Bueno, esto debería hacer esta mierda interesante."

Solté un resoplido, dándole un codazo, pero me congelé, mi mente trabajando a toda velocidad, porque tenía razón. Me volví hacia Rose, levantándole una ceja y de nuevo, apagué mi radio temporalmente.

"¿Qué?"

"¿Cuán celoso crees que sea el pendejo de Young?" Le pregunté.

Miró alrededor del club y de vuelta hacia mí. "Está muy acostumbrado a conseguir lo que quiere. Me refiero a que, mira alrededor. Las mujeres piensan que estar con él las llevará a algún lado. Tiene conexiones en todos los sentidos importantes."

"Tienes razón." Me reí. "Y quiere a la bebé," añadí, señalando a Mack. "¿Qué pasa cuando otro gallo entra en el gallinero?"

"¡Oh!" Alice jadeó, mirando en dirección a Edward y Emmett, que se estaban dando ese apretón de manos y medio abrazo masculino con enormes sonrisas en sus rostros, lo que provocó que todas las mujeres que estaban a la vista casi se cayeran de sus sillas. "¡Eso es malditamente perfecto!" Dijo entusiasmada.

Dale se nos unió de nuevo a nosotras, aplaudiendo una vez. "Mis disculpas, lindas señoritas, pero manejar un club no siempre es divertido…"

Encendí mi auricular otra vez, tomando una respiración profunda por la mierda que estaba a punto de escupir. "Eso es absolutamente cierto, Dale. ¿Estás bien? Me pareció que esa fue un verdadera… confrontación."

"Estoy bien," se burló, dándome un guiño. "Estoy acostumbrado a ello. Para eso están mis hombres. Algunas veces, la gente no conoce su límite." Dijo tronando sus dedos a Scott el barman sobre nuestras cabezas y mirando hacia nosotras. "Hablando de límites… no puede ser que ya hayan llegado al suyo. ¿Otra ronda, señoritas?" Ofreció.

Joder, este cabrón nos quería emborrachar antes de hacer su movida, por lo que le permitimos que nos comprara otra ronda, pero hace mucho tiempo les había enseñado a mis chicas a no beber realmente en el trabajo, solo dar unos sorbos, hacerla durar. Se trata de hacerles creer que te están emborrachando.

Fue en la tercera ronda que Dale ordenó para nosotras que empezó trabajarse de verdad a Makenna. Le dijo que era muy bonita, única. Le hizo cumplidos, le coqueteó, pero ella lo tomó todo muy bien. Se portó a la altura, rodando los ojos cuando él no estaba mirando.

Alice hizo todo lo que pudo por quedarse quieta, pero finalmente chilló que tenía que ir al tocador. Rose y Mickey optaron por ir con ella, lo que me dejó a mí, con Mack y Dale. Dejé que mis ojos recorrieran el club para al final posarse en Edward y Emmett, que tenían cervezas y mujeres frente a ellos, pero cuando mis ojos se fijaron en los suyos, le levanté una ceja.

Le hizo una pregunta a Emmett que no pude escuchar por el auricular y cogió sus dos botellas vacías. Se levantó de la mesa elegantemente, disculpándose con su acostumbrada sonrisa sexy y dulce, y caminó hacia la barra para pararse entre banco en el que había estado sentada Mickey y yo.

Dejé mi botella junto a la suya mientras él esperaba pacientemente a que el ocupado barman lo viera, y cuando lo hizo, Edward dijo, "Dos más… y una para la señorita." Hizo un gesto con su mano hacia mí.

Le sonreí, queriendo acurrucarme en su dulce aroma que simplemente me atraía a él— madera recién cortada y solo un toque de sensual colonia. "No, gracias, estoy bien."

Scott puso dos cervezas frente a Edward al mismo tiempo que dinero se deslizó a través de la barra, pero unos penetrantes ojos verdes encontraron los míos. "Una mujer tan bonita como tú… nunca debería estar solo… bien."

Quería reírme de él porque me preguntaba si esa mierda funcionaba con las chicas, pero estaba muy segura que podía llamarlas marranas sucias y aun así caerían a sus pies. Pero también quería besarlo hasta dejarlo sin sentido porque me dio mi sonrisa—la sonrisa dulce y torcida—que podía sacarlo de cualquier problema.

"¿Y cómo debería estar?" Le pregunté, apenas manteniendo mi sonrisa a raya cuando se acercó a mi oído.

"Debería estar… completamente saciada, completamente extasiada e incapaz de caminar el siguiente día…" Ronroneó muy suavemente en mi oído que no estaba ocupado por un pequeñísimo radio. Se echó hacia atrás, dándome un guiño. "Pero si cambias de opinión, estoy por allá. No estoy seguro de que alguien aquí pueda compararse a ti, así que estoy dispuesto a esperar, puedo ser verdaderamente paciente por algo que en verdad quiero."

Cada parte femenina que poseo, y algunas que ni siquiera sabía que entendían inglés, se estremecieron al punto de la locura. Sacudí mi cabeza lentamente, lamiendo mis labios. Y estoy segura que un gemido se escapó de mis pulmones cuando finalmente se alejó de mí porque esa no era la primera vez que me había dicho que era paciente por algo que quería.

Me volví hacia Makenna, agarrando su mano cuando una nueva canción comenzó. "¡Vamos a bailar!" Dije entusiasmada. "Ven conmigo."

Soltó unas risitas. "Bien." Las dos nos bajamos de nuestros bancos, pero a mi joven amiga no se le pasaba nada. Joder, sabía lo que íbamos a hacer. "Dale, regresaremos en un momento," dijo flirteando, dándole su gran sonrisa con hoyuelos. "Y cuando lo hagamos, puedes contarme todo sobre ese amigo que toma fotos de modelos…"

"Claro, hermosa," se rio, tragándose cada bocado que le estaba sirviendo.

Nos colocamos en medio de la pista de baile, pero vi con fascinación cómo Edward se disculpaba de nuevo de la mesa, las chicas alrededor de él no se molestaron en ocultar su decepción.

Apagué mi auricular, poniendo el oído de Mack en mis labios. "Tenemos que poner a Dale celoso, así que vamos a bailar con Edward. ¿Entendido?" Le pregunté, y asintió enfáticamente. "¡Bien, pero no te atrevas a tocar a mi hombre inapropiadamente!" Dije con un resoplido, rodando los ojos al escuchar su risa.

"¡Cierra la boca, Bella! ¿Hablas en serio?" Jadeó, empezando a moverse al ritmo de la música. "Dios, mujer, estoy tan feliz de que está contigo, que no puedo soportarlo. Nunca lo tocaría. ¡Es sexy… sí! ¡Pero amo verlos a los dos… juntos!"

"Bien," le tomé el pelo con un bufido que se transformó en un gemido porque todo mi cuerpo reaccionó cuando calientes y fuertes brazos rodearon mi cintura, y podía sentir cada músculo del pecho de Edward presionarse a mi espalda.

"Pensé que podía darte una… muestra de lo que te estás perdiendo," ronroneó en mi oído. "Ya sabes… en caso de que cambies de opinión."

"Joder," dije en voz baja, pensando que Edward era la distracción para terminar con todas las distracciones, pero me forcé a permanecer centrada. Echando mi cabeza hacia atrás solo un poco, hablé en su oído. "Tenemos que poner a tu amigo, Dale, celoso, bebé," le dije. "Es a Mack a quien quiere."

Y así empezó el más ardiente baile que jamás he tenido. Aparentemente, Edward se distinguía en poner celosos a los hombres porque extendió una mano hacia Makenna, susurrando algo en su oído para hacerla reír, y luego de pronto, quedó atrapado entre nosotras. Mientras que su mano se quedaba en la cintura de Mack, no fue tan decente conmigo. Todos nos retorcimos y nos movimos al ritmo de la música, pero la pierna de Edward estaba entre mis muslos, su mano plantada firmemente en mi trasero mientras yo subía una mano por su pecho para agarrar su cuello.

Desde lejos, probablemente parecía que los tres estábamos prácticamente liándonos y riendo juntos, pero en realidad, Edward nos estaba diciendo lo malditamente enojado que se estaba poniendo Dale, sobre todo cuando Edward nos acercaba, pretendiendo besar el cuello de Mack pero en realidad abriendo su boca hacia el mío y dejando un largo y suave beso succionando justo bajo mi oído. Su mano tomó mi trasero, restregándome en su muslo al mismo tiempo que susurraba. "Solo tú, bebé," en mi oído.

Cuando la canción casi terminaba, su mano dejó mi trasero, viajando lentamente hacia arriba por mi espalda y dentro de mi cabello, solo para echar mi cabeza otra vez hacia atrás de manera que pudiera rozar sus labios por mi garganta. "Termina con esta mierda, amor. No me gustan otras mujeres, y odio que otro maldito hombre te esté tocando. Y cuando esto termine, te mostraré esas formas de las que hablé en las que debería ser tratada mi hermosa mujer. ¿Entendido?"

Asentí, tragando pesadamente mientras él dejaba un beso en la mejilla de Mack. "Sigue las indicaciones de Bella, no dejes que ese cabrón te afecte."

"Bien." Dijo dándole una sonrisa. "Y la próxima vez, ustedes pueden bailar solos."

Él se rio, guiñándome un ojo y palmeando mi trasero antes de alejarse cuando la canción terminó.

Para cuando regresamos a la barra, Dale estaba conversando con Rose, Alice y Mickey, pero sus ojos estaban ardiendo mientras miraba hacia la mesa de Edward y de vuelta a nosotros.

"¿Conoces a ese tipo?" Le preguntó a Makenna.

"Nop, pero es malditamente bueno bailando," declaró con una falsa risita ebria. "Y realmente lindo…"

"Déjame mostrarte lo que es lindo," respondió Dale, sonriendo de pronto. "Mi amigo acaba de enviarme un mensaje. Tiene una vacante para una sesión de fotos por venir. Siempre está buscando talento joven."

Hice una mueca de desdén detrás de mi botella de cerveza, pero Mickey colocó una mano sobre mi pierna.

"Creo que el próximo grupo de modelos se dirige a Italia. ¿Quieres conocerlo?" Le preguntó a Makenna.

"No lo sé," reflexionó, mirándome.

"Está allá arriba," le dijo, poniéndose de pie y ofreciéndole una mano.

"Vamos, Mack," me reí entre dientes, poniendo mi cerveza sobre la barra. "No pasa nada si hablas con él. Incluso iré contigo."

Las aletas de la nariz de Dale se ensancharon por una fracción de segundo, pero todo lo que dijo fue, "No creo que tenga tiempo para dos chicas…"

"Está bien. Tengo un trabajo, pero no puedo dejar que mi primita vaya sola," mentí con una risita, como si fuera la cosa más tonta del mundo. "Además, mi tía me mataría si supiera que estuvimos aquí esta noche…"

Vi como Dale se dio cuenta de lo que tenía en sus manos. No solo estaba consiguiendo una nueva chica, sino que también estaba consiguiendo a la persona que su jefe quería más que nada. Prácticamente podía ver el signo de dólar iluminarse en sus ojos como una puta caricatura.

Dicho eso, Dale asintió una vez, diciendo, "Bueno, vámonos entonces."

Le di a mis chicas una última mirada y luego volví mi mirada hacia Edward, cuyo rostro se había oscurecido por la preocupación porque lo más probable es que había escuchado todo el intercambio por la radio.

Tomamos unas escaleras a la izquierda de la barra, y el ruido del club comenzó a desvanecerse entre más subíamos. Fue en el quinto piso que Dale finalmente sacó un juego de llaves de su bolsillo, abriendo lo que parecían ser oficinas. Lo que me molestó fue que, si esta era su oficina, ¿qué demonios habíamos pasado entre el segundo nivel del club y el quinto piso?"

"Extremo este del edificio, quinto piso," murmuré muy bajo.

"Las tenemos, Bella," me tranquilizó Benny por la radio. "Tenemos a Jasper por ese lado. Y vemos la habitación en la que estás."

Pero no nos quedamos en la habitación del frente. Dale nos condujo por el pasillo a otra oficina, pero en lugar de abrirla, tocó suavemente.

"Entre," una voz masculina dijo del otro lado antes de que Dale abriera la puerta despacio.

Mi corazón se encogió al ver al que estaba sentado detrás de un gran escritorio, y murmuré. "Mierda."

"Isabella Swan…"

Respiré hondo porque Mack acababa de deslizar su mano en la mía. Aunque asentí en señal de saludo, en realidad quería sacar mi arma del bolso y simplemente empezar a disparar.

"Royce King," dije, escuchando la radio entrar en actividad de audio porque estaba muy segura que ni siquiera sabían que él estaba allí.

Sonrió y se recostó en su silla, sus dedos en un punto frente a su rostro. "Toma asiento. Tenemos que hablar."

Me volví cuando la puerta detrás de nosotros se cerró de golpe; de pie frente a ella estaba un hombre muy grande con su mano en el arma en su cintura. Me volví de nuevo hacia King, quien llevaba una sonrisa malvada en su rostro.

Makenna y yo estábamos atrapadas.


Aaaaah y Royce King aparece, ¿cómo creen que Bella y Makenna salgan de esta? ¿Qué hará Edward? Esperaban que King llegara al club pero no sabían que ya estaba allí. Trataré de tenerles pronto el próximo capi para que no estén en ascuas esperando a ver que pasa con Bella y Mack. Espero que hayan disfrutado del capi, tuvo de todo un poco, pero sin duda una de mis partes favoritas fue cuando encontraron el álbum de fotos y esa foto de ellos dos de bebés, Bella durmiendo junto a Edward de la misma forma que lo hace ahora de adulta. ¿Creen que sus madres hayan querido verlos juntos desde entonces? Espero su review con su comentarios y sus teorías. Muchas gracias por leer y gracias por sus alertas y favoritos. Nos leemos en el próximo capítulo :)