Disclaimer: Esta historia no es mía, los personajes son propiedad de Stephanie Meyer y la autora es Drotuno, yo solo traduzco.
Disclaimer: This story is not mine, the characters are property of Stephanie Meyer and the author is Drotuno, I just translate.
Muchas gracias a mi amiga y Beta Erica Castelo por ayudarme con esta historia.
CAPÍTULO 27
EDWARD
Apagué mi radio auricular en el segundo en que Bella le pidió a Makenna ir a bailar. Tomé un largo trago de mi cerveza antes de pararme de la mesa y disculparme con la compañía que se había acercado a nosotros.
Lo que solía ser algo para lo que vivíamos Emmett y yo—mujeres encima de nosotros en clubes y bares—ahora era una maldición porque ahora no queríamos tener nada qué ver con ellas. Emmett no lo había dicho, pero sabía que estaba perdido por Rosalie, y no había forma de regresar. Lo sabía porque no estaba usando ese brillante sentido del humor con las chicas que estaban frente a nosotros. Su conversación era poco natural, nerviosa y algo deprimente—no que hiciera que las chicas dejaran de intentarlo.
Me paré de mi banco, dándole un vistazo a la pista de baile antes de volverme hacia Emmett. "Volveré en un rato."
Aunque dos chicas se ofrecieron a bailar conmigo, solo negué con la cabeza sin decir nada y las dejé con Emmett. Vi el rostro de Bella cuando alcanzó a ver a las tres chicas, cuyos nombres eran insignificantes para mí. Su ceja levantada casi me hace soltar una carcajada porque por sus ojos oscuros brillaban por los celos—o como advertencia; no estaba seguro de cuál.
Mientras me abría camino entre la multitud hacia la pista de baile, de pronto no podía esperar a poner mis manos sobre ella, incluso si era solo por un momento. Esta noche estaba sexy más allá de la razón, y detestaba que no estuviéramos juntos. Lo odiaba tanto que casi me hizo querer reclamarla frente a cada uno de esos cabrones dentro del edificio, pero fue su voz en mi oído cuando envolví mis brazos alrededor de su cintura lo que me trajo de vuelta a la realidad.
"Tenemos que poner a tu amigo Dale, celoso, bebé. Es a Mack a quien quiere," susurró contra mi piel.
Quería gemir, pero sabía que tenía que hacerse, así que le ofrecí una mano a Makenna, atrayendo su oído al mío. "Cuida esa manos, Mack," bromeé, sonriendo cuando se echó a reír.
"Cierra la boca, niño bonito," respondió sarcásticamente con una sonrisa. "Solo abraza a tu chica, y pretende que no estoy aquí. Este tipo es asqueroso pero tenemos que terminar con esto."
Odiaba el hecho de que fuera Makenna en quien Young había puesto sus ojos. Tal vez era porque era mucho más joven que el resto de nosotros o el hecho de que Bella la amaba como una hermanita, o quizás era porque la chica era nuestra maldita porrista cuando se trataba de mi relación con Bella. Pero sea lo que fuera, quería romper el cuello de ese tipo.
Rose, Bella, y demonios, incluso Mickey podían manejar esta mierda mejor que Makenna porque no eran tan… inocentes. Podían hacer el papel de la chica borracha y coqueta y todavía darle una paliza a algún tipo que las tocara de forma incorrecta, pero no estaba muy seguro de que Mack pudiera. Ella era dulce, feliz, y algo inconsciente de cómo la percibían los hombres—lo que probablemente sea la razón por la que Young la quería en primer lugar.
Nunca había usado tanto control de mí mismo como lo hice durante ese baile. Tenía que hacerlo de forma que se viera bien, pero también necesitaba estar consciente de que tenía a Mack en un brazo y a mi sexy y un poco traviesa Bella en el otro. Pero maldición, muy bien podía poner celoso a otro hombre. Demonios, lo había hecho antes, solo inconscientemente cuando salía a beber. Entonces no me importaba si la chica de otro hombre estuviera flirteando conmigo mientras él estuviera a solo unos metros de distancia. Tomaba lo que podía, y por lo general solía ser la mierda que quería, a pesar de la presencia de la pareja de la chica.
Por cada vez que besaba, me restregaba y agarraba a Bella, tenía que tratar de igualarlo con Mack, fingiendo besos en su cuello y apretones a su cintura, girándonos solo lo suficiente para dejar al cabrón incapaz de ver todo. Pensé que si veía lo que le estaba haciendo a Bella, pensaría que le estaba haciendo lo mismo a Makenna, y vaya que esa mierda estaba funcionando porque Young tenía la cara roja mientras nos observaba, lo que estaba muy feliz de comunicar a las chicas. Se rieron, y cuando la canción terminó, le di a Bella un largo y lento beso en su cuello, diciéndole que terminara con esta mierda. Besé al mejilla de Makenna, susurrándole que se quedara con mi chica y que tuviera cuidado.
Requirió de todas mis fuerzas no sacarlas a las dos de la pista y enviarlas lejos, enviarlas a algún lugar seguro, pero también estaban trabajando malditamente duro y estaban tan jodidamente cerca a lo que necesitábamos hacer, de manera que me aparté con un último apretón al trasero de Bella, solo porque podía—sin mencionar que la risita que provocó valió la jodida pena.
Regresé a la mesa, ignorando las miradas de celos de las mismas chicas que antes había dejado con Emmett y sonriendo con suficiencia al ver su amplia sonrisa.
"Me recuerda un poco a Detroit," se rio entre dientes. "¿Recuerdas esas gemelas con las que te fuiste?"
"Cierra la puta boca, pendejo," gruñí, rodando los ojos ante su escandalosa risa y odiando que tenía razón. Esa había sido una noche de embriagado libertinaje que no tenía deseos de recordar, en especial ahora, porque esa parte de mi vida afortunadamente había terminado. "Y ustedes se preguntan por qué no les cuento una mierda. Ahora lo sabes," dije con brusquedad, señalando al otro lado de la mesa hacia él y cogiendo mi cerveza.
Encendí de nuevo mi auricular de manera que pudiera escuchar todo lo que Bella decía, así como mi papá y Benny. Mi cabeza se levantó de golpe cuando el cabrón les preguntó si me conocían, pero tenía que darle crédito a Makenna por no se le escapaba nada, diciéndole que era un buen bailarín, así como un tipo bueno, la que fue la más perfecta respuesta de mierda si estaba intentando ponerlo celoso porque ningún tipo quería ser el segundo mejor.
Sacudí mi cabeza y Emmett gruñó cuando al fin el tipo puso su mierda sobre la mesa. Usó ese puñetero ardid de las fotos de modelaje para lograr que Makenna subiera al piso superior, pero Bella se levantó de su banco con una facilidad y una gracia, una sonrisa traviesa en su rostro, ofreciéndose a acompañarla. Fue en ese momento que supe que algo pasaba porque Young se tensó por solo una fracción de segundo antes de acceder a llevarlas a ambas arriba a conocer a su amigo.
Las aletas de mi nariz se ensancharon, y mi mano agarró con fuerza la botella que tenía en ella al mismo tiempo que fijaba mis ojos en los de Emmett.
"Aw, aquí vamos ahora," murmuró, su rostro al máximo de concentración. Podía bromear como el mejor, pero que me condenen si no podía desechar esa mierda cuando se le necesitaba.
Mis ojos encontraron los de Bella por solo una fracción de segundo, y no necesitaba hablar con ella para saber lo que estaba tratando de decirme. Necesitaba que todos estuviéramos atentos, todos listos para la acción, porque estaba a punto de sumergirse en aguas infestadas de tiburones, donde nadie podría verlas.
Mi puto pecho dolió en el momento que mi chica salió de mi vista y empezó a subir las escaleras. No la escuché decir nada, pero el resto del equipo y los hombres de Benny eran un puto remolino de actividad. Mi padre nos alertó de que estaba en posición sobre el techo y que Jasper y Eleazar estaban en sus posiciones de francotirador. Unos cuantos hombres más afirmaron tener en su posesión a Victoria y Eric, y que los estaban sacando del área. Finalmente, la voz nerviosa pero suave de mi chica declaró dónde estaba exactamente en el edificio.
Pero todos cerramos la puta boca cuando la escuchamos de nuevo, diciéndonos exactamente a quién la estaba llevando Young a ver.
El puñetero Royce King. El hombre en persona.
"¡Maldita sea!" Benny gruñó por el auricular, y Emmett y yo dimos un respingo. "Nadie se mueve hasta que lo diga."
"Bella sabe lo que necesitamos, Ben," mi padre dijo con brusquedad por la radio. "Dale una maldita oportunidad de hacerlo."
"¡Joder! Con Makenna con ella, puede que tome el camino seguro," añadió Rose, y Emmett y yo nos giramos para verla al otro lado del club. Todavía estaba sentada frente a la barra, pero podía darme cuenta que las chicas ahora estaban escuchando.
Hice una mueca, pero Rose probablemente tenía razón. Bella tenía la tendencia de proteger aquellos con los que estaba, casi al punto de renunciar a su propia seguridad.
"¡Silencio de Radio!" Ben dijo con brusquedad, y podía escucharlo tecleando en la computadora en el fondo. "No quiero atrapar a King aquí. Tengo… una mejor mierda para él…" Con eso, las radios se quedaron en silencio con excepción de la discusión que Bella estaba teniendo ahora con King.
Con un gesto de negación de mi cabeza y un largo trago a mi cerveza, simplemente para calmar mis nervios, todos escuchamos.
BELLA
Cuando escuché a Benny dar la orden de silencio de radio, tomé asiento frente al escritorio de King, mirando alrededor a lo que tenía para trabajar. No era una oficina grande—no más grande que una recámara—pero estaba en penumbras, con cortinas gruesas colgando en la ventana. Había un par de sillas, un sofá descolorido, y dos hombres más a los que enfrentarse—Young y el guardaespaldas en la puerta.
"Señorita Swan," canturreó King, sonriendo como si fuera la puta Navidad porque estaba sentada frente a él. "Siento… mucho saber lo Charlie," me dijo. La palabra "siento" salió de su boca de forma tan sarcástica, que podría simplemente haberle escupido en la cara. "Pero supe que has tomado el control de Twi Tech. Deberíamos hablar de una proposición de negocios que tengo para ti."
Royce King tenía casi la edad de mi padre, tal vez un poco más joven, pero era un hombre más o menos atractivo. A pesar de lo hundido de sus mejillas, por lo que asumí fue el tiempo pasado en la cárcel, portaba su poder y riqueza con un aire de aristocracia.
"Las noticias viajan rápido," dije con un asentamiento. "Así es." No quise darle a este idiota más de lo que necesitaba cuando se trataba de TT. Sabía que lo quería, sabía que estaba tratando de posicionar a Carlisle allí para acabar con todo, pero también sabía que todavía quería armas y municiones. "Pero no voy a hablar de negocios con usted en la sucia oficina de un club vulgar, señor King. Si quiere hablar de trabajo, va a tener que ir a mi oficina."
"Vulgar," se burló Dale, rodando los ojos, pero nadie le prestó atención.
La boca de King se retorció en una sonrisa irónica. "Muy bien, princesa. Tal vez debería hacerlo. ¿Quizás después del funeral de tu padre mañana? Sé que es cerrado al público, pero yo solía trabajar con Charlie hace años, y sé que me permitirás presentar mis… respetos."
Escupió de su boca la palabra "respetos" como si le supiera repugnante.
Lo que realmente quería hacer era acercarme a las cortinas y abrirlas, dejando a Jasper un tiro limpio hacia él, pero no lo hice.
"Por supuesto, señor King," dije sin problema, dándole una pequeña sonrisa. "Considérese invitado. Tal vez cuando termine, podamos… charlar. Mi horario está despejado el resto del día de todos modos."
"¡Es una cita!" Concedió riéndose entre dientes, aplaudiendo una vez y dándole al tipo detrás de mí una mirada significativa. "Nos reuniremos mañana." King volvió su atención a Dale. "¿Dónde está Vicki?"
"La envié a casa," respondió Young, haciendo una ligera mueca. "Estaba haciendo una escena. Un tipo la encabronó, pero estaba borracha."
"Bien," suspiró King, rodando los ojos y haciendo un gesto con su mano sin darle importancia a todo. "Probablemente fue lo mejor," murmuró, su mirada posándose en Makenna, que se había quedado completamente quieta y callada en la silla junto a la mía. Levantó la vista hacia Dale. "Debes reunirte con Lance…"
Dale se rio un poco. "Sí. Te dejaré saber en qué resulta," le dijo a King, caminando hacia la puerta donde se escuchó un ligero golpe. Se hizo a un lado, permitiendo entrar a un hombre bastante pequeño a la habitación. "Ah, Lance… he encontrado un hermoso rostro para ti."
Lance asintió, y mientras lo observaba, podía ver que odiaba cada segundo de lo que hacía para estos tontos. Estaba escrito en todo su rostro cuando me miró de arriba abajo y luego a Makenna. Era bastante bajo, con cabello rubio oscuro y ojos castaños—ojos que transmitían una insensibilidad por lo que tenía que hacer, pero también podía ver la compasión allí.
"Me trajiste dos hermosos rostros," mencionó, sonriendo ligeramente.
"No, solo uno, respondió Dale riéndose. "Isabella es hermosa, sí, pero es su prima de la que pienso podrías tomar fotos increíbles, ¿no lo crees?"
"Tal vez," reflexionó Lance, frotando su barbilla mientras estudiaba a Makenna. "Tengo que llevarla abajo, a mi estudio, con la luz adecuada, para ver si tienes razón."
"Por qué no lo haces," sugirió King, y la mano de Mack sujetó con fuerza la mía porque nos estaban separando por una razón. "Llévate a…"
"Makenna," respondió Dale con una sonrisa vulgar, viéndose como si estuviera a punto de soplarle a las velas de un pastel de cumpleaños.
"Makenna." King le sonrió, y froté mi pulgar por sus nudillos para dejarle saber que todo estaba bien. "Lleva a la señorita Makenna a tu estudio. Toma unas cuantas fotos de prueba. Tal vez pueda unirse a esa encantadora línea de señoritas que tienes modelando para ti. Todas lo hacen bastante bien. Isabella y yo podemos charlar mientras esperamos a ver en cómo resultan las cosas."
Cuando sus ojos miran más allá de todos nosotros hacia el hombre enorme en la parte trasera de la habitación, comprendí que la orden de asesinarme seguía en pie. King me quería sola.
Si no hubiera tantos hombres, tanta gente que se preocupaba por nosotras escuchando, hubiera terminado la conversación en ese momento y saldría de esa oficina de una puta vez. Sabía que Carlisle estaba en el techo justo sobre mí, que Jasper estaba justamente al otro lado de la cortina en la ventana, y que Edward y Emmett estaban listos allá abajo en el club para actuar cuando se les necesitara. Y sabía que Benny estaba escuchando todo esto, listo para abalanzarse cuando el jodido momento fuera el perfecto. Sí, estábamos tan seguras como podíamos estarlo, así que me volví al miembro más joven de mi equipo.
Tomé su rostro entre mis manos, metiendo un mechón de cabello detrás de su oreja y tirando de una de las lindas coletas que llevaba. "Lo harás excelente," le dije, levantándole una ceja al mismo tiempo que encendía la radio en su oído despreocupadamente como si echara otro mechón de pelo hacia atrás. "Escucha lo que te digan, y si no te gustan las fotos, simplemente lo dejamos pasar. ¿De acuerdo, Mack?"
"¿Estás segura?" Verificó.
"Por supuesto," canturreé con una falsa sonrisa. "Son solo fotos, ¿cierto? Dale y Lance solo quieren ver lo hermosa que eres en fotos. Si no quieres modelar para ellos, no tienes que hacerlo. No pueden obligarte a hacer algo que no quieras hacer."
Eso fue lo más cercano a una advertencia que pude dar a Dale Young, y mis ojos se deslizaron hacia él cuando lo decía. Tragó saliva espesa pero todavía le ofreció su mano a Makenna, sus siguientes palabras una descarada mentira.
"Ven, Makenna. ¡Tengo por salir un anuncio para una revista, y creo que eres perfecta para él!" Dijo entusiasmado, pero sus ojos estaban fríos, muertos.
Mack me dio una última mirada. Odiaba que la estuviese enviando lejos de mí, pero no tenía opción. Salió detrás de Lance y Dale cuando salieron por la puerta, y se cerró suavemente detrás de ellos, dejándome con King y su guardia.
Una gran cantidad de actividad susurró por el auricular a medida que todos se preparaban ahora que Mack y yo estábamos en pisos diferentes. Benny preparó a Carlisle en el techo, pero fue la voz de Jasper la que escuché.
"Oh, Bells, por favor abre esa cortina," gruñó por lo bajo. "No me gusta que estés sola allí. Estoy justo enfrente de esa oficina, cariño."
King se sentó de nuevo en su silla, una mirada distante en sus ojos mientras me miraba. "Tengo que decirte… eres tan hermosa—si no es que más—que tu madre."
"¿Para eso me quería sola, señor King?" Dije con brusquedad, queriendo llegar al otro lado de su escritorio y molerlo a golpes. "¿Quiere hablar de mis padres?"
"Tranquila, dulzura," dijo Edward en voz baja en mi auricular. "No le permitas provocarte, bebé. Eso es lo que quiere…"
"Simplemente, estoy declarando los hechos, Isabella. Y por favor, llámame Royce," King continuó, tranquilo por mi reacción. "Conocí a tus padres por años, y simplemente estaba diciendo que tu madre era una mujer hermosa, pero tú la superas por mucho."
"Oh, Bella," refunfuñó Carlisle en mi oído. "Está a punto de provocarte. Va a probar qué recuerdas sobre la muerte de tu madre. Por eso estás allí, cariño. No le des nada."
"Guárdalo para mañana, Bella," instó Benny en mi oído.
"Gracias," susurré, mis ojos puestos en King, pero las palabras fueron dichas para todos los que escuchaban.
"De nada," dijo con una sonrisa. "Renee era una mujer hermosa. ¿La recuerdas?" Preguntó, y podía ver la obsesión que tenía por mi madre manifestarse solo un poco; joder, mi padre tenía razón.
"Tenía ocho años cuando murió, así que sí, recuerdo… muchas cosas sobre ella," le dije, moviéndome un poco en la silla.
Los ojos de King se entrecerraron por solo un momento, mientras mi mirada no vaciló. "Mmm," reflexionó, frotándose la barbilla. "Tu padre me dijo que apenas la recordabas…"
"Mi padre y yo estábamos… separados al final," le dije con cuidado. "No que sea de su incumbencia, pero…"
"Eso es suficiente, Bells," me advirtió Carlisle en mi oído. "Si quieres abordar eso mañana, te juro que tendrás tu oportunidad. King es todo tuyo, pero por favor, escucha a Benny. Estaré allí contigo, cariño."
"Necesito a Young, Bella," añadió Benny en mi oído. "Si lo atrapamos a él, entonces King entrará mañana a TT completamente indefenso. Entrará sin ningún soldado en su mafia. Dame tiempo suficiente con Makenna."
"Entiendo," dijo King con un suspiro. "Todavía estás en el proceso de duelo," declaró condescendientemente.
"Quizás," suspiré, permitiendo que solo el mero indicio de unas lágrimas brotaran a fin de mantener esta conversación. Las limpié con mis dedos, haciendo un gesto hacia la ventana. "Está sofocante aquí dentro, ¿le importa?" Pregunté sorbiendo mi nariz, y poniéndome de pie para caminar hacia la ventana.
"En lo absoluto," dijo King con una sonrisa casi genuina.
"Dios, Bella," se rio Jasper. "Eres malditamente brillante. Ed es un hombre con suerte…"
Tuve que contener mi sonrisa hacia las cortinas cuando una risa suave y sexy sonó con fuerza en mis oídos, junto con algunas otras.
"De hecho, sí," dije en voz muy baja, lo que hizo que la risa comenzara de nuevo. Abrí de un jalón las cortinas y abrí la ventana, permitiendo que el frío aire nocturno de Seattle entrara a la pequeña y mohosa oficina. "Listo," dije entre mi aliento, inhalando profundamente. "Así está mejor."
"Le sigo diciendo a Dale que ventile estás malditas oficinas, pero no me escucha. Él es como un topo aquí. Están demasiado obscuras para mi gusto," se rio King, sus ojos sobre mí cuando tomaba otra vez mi asiento frente a él.
"Necesito que se mueva. Hay un librero en mi línea de visión," dijo Jasper. No hay disparo, no hay disparo…"
"Aquí tienes, Isabella," canturreó King, ofreciéndome un pañuelo, y me quedé inmóvil cuando lo vi.
Era exactamente el mismo pañuelo de mierda que mi padre había dejado en mi casa del árbol. Idéntico—hasta la mismísima costura a lo largo de las orillas. Pero me limpié los ojos con él de todos modos porque no podía revelar esa mierda. Benny y Carlisle querían a King mañana, así que podía esperar un puto día más.
"No tenía la intención de hacerte sentir mal," dijo, apoyándose en el escritorio con sus codos. "Solo quería dejarte saber que estoy ansioso por nuestra reunión de mañana y que estoy sorprendido de que vayas a manejar Twi Tech. Por conversaciones con Charlie, siempre supuse que se la entregaría a Carlisle Cullen."
"Carlisle sigue allí," declaré con un gesto de mi cabeza. "Pero simplemente no podía permitir que los negocios que mi padre inició pasaran a alguien que no es… familia," mentí con facilidad, esperando que mi padrino entendiera que no era verdad. En absoluto. Carlisle era más familia para mí de lo que jamás entendería.
King se rio suavemente y asintió. "Ahora, eso lo puedo de verdad entender. Dime, Isabella… ¿Estará allí mañana?"
"Oh, definitivamente. Todavía porta el mismo poder y es confiable incluso en mi ausencia. Sin embargo, si algo me pasara a mí, él se hará cargo."
Vi como un destello de esperanza o de emoción iluminó sus ojos, y supe que él preferiría tener esa reunión de mañana con Carlisle en lugar de conmigo porque dio una mirada por encima de mi cabeza. No iba a dejar esa habitación con vida porque esto iba más allá de King. Esta era una orden proveniente de Alistair Corbin.
"Excelente," dijo con una radiante sonrisa. "¿Sabes? Siempre quise conocerlo. Charlie hablaba maravillas de él, pero nunca nos conocimos en persona."
Un teléfono sonó de forma estridente en la oscura oficina, y King metió la mano en su bolsillo para sacarlo, contestándolo con brusquedad. "¿Sí, Mary?" Espetó, cerrando los ojos mientras escuchaba a lo que sea que su esposa estuviera diciéndole. "Estoy algo ocupado, cariño. ¿Puedes hacerte cargo de mi hermana hasta que llegue a casa? Solo dale la medicina que el doctor…" Hizo una pausa, frotándose la cara con frustración porque al parecer, fue interrumpido. "¡Sé que se siente mal, Mary!" Gruñó, recargándose en la silla. "¡Bien! Pero tienes que darme unos minutos. Te llamaré desde el coche." Colgó, dejando caer el teléfono de golpe sobre el escritorio.
"Lo siento, Isabella," dijo con un suspiro, sus ojos seguían cerrados. "Mi hermana, está pasando por un mal momento desde la pérdida de su hijo."
Permití que mi rostro cambiara a una expresión ilegible porque el sobrino de King fue el hombre que había dirigido el ataque en la cabaña de la montaña. El cuerpo de James había sido arrojado al fondo de un desfiladero con el resto de los hombres que mi equipo y el de Edward habían eliminado sin perjuicio. Quería darle una sonrisa satisfecha a King, decirle que James era un cabrón enfermo y que había muerto desangrado gracias a mi bala en su pierna, pero no lo hice.
"Oh, lo siento," suspiré dramáticamente. "Al parecer nadie es… inmune a los problemas familiares."
King sonrió y luego se rio entre dientes. "Eso es muy cierto. Y mi sobrino estaba lleno de problemas para empezar. Ni todo mi dinero y poder podía cambiar eso." Le dio al hombre detrás de mí otra mirada significativa, y supe que esto era todo. "Por favor, siéntete libre de esperar aquí mientras tu sobrina termina con Lance."
Se levantó de la silla, pero en lugar de rodear hacia la ventana, King se fue por la dirección contraria, viniendo a pararse frente a mí y tendiéndome su mano.
"Fue un placer conocerte en persona, Isabella," declaró, y estreché su mano. "Eres todo lo que Charlie y Renee eran, sino es que más. De verdad estarían orgullosos."
Eso sonó como una despedida, pero no estaba segura hasta que la actividad en la radio comenzó de nuevo en mi oído.
"¡Se va!" Gruñó Benny.
"Y no se lleva al guardia con él," respondió Jasper. "Va a hacer que cumplan con su orden de asesinarla."
"Joder," dijo Edward furioso. "Bella, aguanta un poco. Vamos a…"
"¡No!" Benny dijo con brusquedad. "¡No ataquen! Esperen mi señal. Cuando King haya salido del edificio, entraremos."
"Señorita Swan," dijo King, deteniéndose en la ahora puerta abierta. "Estoy ansioso por nuestra reunión de mañana."
Le di una sonrisa genuina porque yo estaba aún más ansiosa de lo que podía decirle ya que parecía malditamente confiado de que no estaría allí. "Yo también, señor King."
La voz de Benny me guio suavemente por la radio. "Bella, déjalo ir. Deja que se vaya. Recibí todo lo que envíe al laboratorio esta mañana. No solo podemos atraparlo por la muerte de tu madre, sino que también podemos atraparlo por lo que trató de negociar con Charlie hace seis meses. Pero estamos contigo. No te preocupes por el matón que deja contigo."
Solté un resoplido, conteniendo las ganas de poner los ojos en blanco porque él no podía ver lo grande que era el cabrón al que King le estaba ordenando que se quedara conmigo.
"Benny, juro por Dios," gruñó Edward por la radio.
"¡Edward, basta!" Ordenó Carlisle, pero podía escuchar sus nervios también. "Yo iré por ella. Está justo debajo de mí."
Hubo un silencio de muerte en la radio y en la habitación que King ya había dejado cuando fijé mis ojos con los del guardia. Inclinó su cabeza hacia mí, llevando una sonrisa de suficiencia al mismo tiempo que le daba vuelta al seguro de la puerta.
~oOo~
EDWARD
Pareciera que pasó una puta eternidad para que King saliera del maldito edificio. Se necesitó la mano de Emmett en mi hombro para detenerme de pasearme dentro del jodido club, de subir corriendo las malditas escaleras para encontrar a mi chica, sin importar lo que Benny necesitaba.
"A mi orden," dijo Benny, su voz más firme de lo que esperaba.
"Mi equipo… conmigo," gruñí. "El de Bella también."
"Señor," escuché por la radio, y me volví para ver a las chicas que no se habían movido del bar.
"Vamos a subir esas escaleras, ¿entendido?" Verifiqué, levantándoles una ceja y recibiendo "Señor" y "Sí" en mis oídos, junto con fervientes gestos de cabeza.
"Carlisle, tú vas con Bella cuanto antes," ordenó Benny.
"Tenemos un problema," gruñó Jasper. "Ese pendejo con el que está acaba de poner seguro a la puñetera puerta."
"Maldita sea, Benny," dije entre mi aliento, agarrando puños de mi cabello y levantándome del banco.
"¡King salió! ¡Vamos, vamos, vamos!" ordenó Benny, y de pronto, las puertas principales, las puertas traseras, y las puertas de la bodega en el primer nivel del edificio se abrieron de golpe, federales inundando el lugar.
"¡Ahora!" Grité.
Emmett y yo nos abalanzamos hacia la escalera que Bella, Young y Makenna habían subido en lo que parecía años atrás, esquivando a los que estaban en el club y empleados aterrorizados, pero nos encontramos con dos putos porteros gigantes cuando llegamos al segundo nivel casi a la carrera.
Emmett y las chicas se pararon en seco detrás de mí; y no vacilé en sacar mi Glock, apuntando a la cabeza del hijo de puta más cercano.
"¡No te muevas!" Le grité, el otro tipo se movió solo un poco. "Mantén tus malditas manos donde pueda verlas, o vas a llevar los sesos de tu amigo en toda tu puta camiseta, pendejo," le dije al segundo al mismo tiempo que Mickey y Emmett sacaban sus armas.
"De rodillas," les dijo Mickey, y obedecieron al instante. "Me encargo de esto hasta que lleguen aquí los federales, Ed. ¡Vete!"
No me lo tuvo que decir dos veces, y oí a los federales llegar al pie de las escaleras al mismo tiempo que algo explotó en la cima de las mismas. Se escuchó como un mueble volcándose o una puerta destrozándose, no podía identificarlo.
Una voz que no reconocía dijo, "Me va a hacer un hombre muy rico, señorita Swan…"
"No, no lo haré," se rio Bella siniestramente. "No vas a salir con vida de esta habitación, amigo."
Tuve que sonreír cuando llegaba a las escaleras del tercer piso porque mi chica se estaba defendiendo bastante bien.
"¿Puedes escuchar esa mierda?" Se rio. "Están haciendo una redada en el edificio, idiota."
Pero en ese momento, un sonido que reconocería en cualquier parte hizo eco por la radio—el suave clic del percutor de un arma siendo activado.
"No van a pasar más allá del cuarto piso," el hombre gruñó. "Y tú no vivirás para verlos."
"Mierda, Bella, aguanta," jadeé, tomando dos escalones al mismo tiempo, con Emmett pisándome los talones.
"¡Joder, no te atrevas!" Mi chica gruñó por lo bajo. "¡Encuentra a Makenna!"
"Tengo visual," gritó Jasper. "Bells, tienes que moverte."
"Nosotros nos encargamos de Makenna," gruñó Rose, empujando para pasarme de manera que pudiera intentar abrir la puerta para el tercer piso. "¡Em!" Gritó cuando descubrió que estaba cerrada con llave.
"Muévanse, nenas," ordenó y luego me miró. "A las tres, abrimos está puerta, y tú continúas. Yo me quedaré con ellas y encontraremos a Mack."
"¡Y Young!" Espetó Benny.
"¡Uno, dos… tres!" Dijo, y los dos abrimos la puerta de una patada, provocando que se zafaran por completo las bisagras y cayera destrozada contra la pared del pasillo, pero fue la vista bajando por el pasillo lo que hizo que se me revolviera el estómago.
Varias puertas estaban abiertas, y vi a muchos hombres saliendo de diferentes puertas, medio vestidos, así como chicas jóvenes de apariencia cansada asomándose desde sus habitaciones. Era un puñetero burdel aquí arriba.
"Jesús," dije entre mi aliento, mirando a Emmett, que parecía lívido por la vista frente a él.
"Vete, Ed… yo me encargo de esto. ¡Benny, manda a alguna gente aquí arriba!" Espetó, deteniendo al primer hijo de puta que vio y tendiendo al pendejo con un puñetazo.
"Están de camino, Em. Y tienes que pasar por un piso más," respondió Benny.
Cuando dejé a Emmett para hacer aquello para lo que vivía – patear traseros—bajé la vista para ver que Mickey se me había unido, junto con Alice, las dos tenían sus armas afuera.
"Tomaremos el siguiente piso," declaró Mickey, haciendo un gesto hacia la puerta una vez que llegamos allí.
Pero los tres nos paralizamos cuando sonaron disparos proviniendo del piso ahora encima de nosotros, y escuché a mi chica gruñir y gritar.
"¿Papá?" Gruñí, el alma saliéndose de mi pecho.
"¡Estamos dentro!" Respondió bruscamente. "Tuvimos que volar dos puertas."
"¿Bells?" Dijo Alice entre su aliento.
"¡Está en una lucha, y no he podido disparar!" Nos dijo Jasper. "¡Está en mi línea de visión! ¡Mierda! Alguien entre allí."
Miré a Mickey, y los dos asentimos, abriendo la cuarta puerta de una patada. En el segundo que se abrió, fui tacleado por las escaleras por un cabrón enorme, y los dos caímos con fuerza en el rellano de abajo, provocando que el aire se escapara de mis pulmones de golpe y que mi arma se cayera y se deslizara lejos.
"Mierda," siseé cuando la rodilla del tipo se encontró con mi entrepierna. Cerré mi puño, golpeándolo en las costillas tan fuerte como pude y tratando con todas mis fuerzas de rodarme y recuperar el control.
El cabrón logró darme dos golpes en la cara antes de que finalmente subiera mi rodilla con fuerza al mismo tiempo que lo agarraba por la muñeca. Me lo quité de encima, moviéndome rápidamente hacia mi arma que estaba a solo unos centímetros de distancia. Casi la había alcanzado cuando agarró mi camiseta, tratando tirar de mí hacia atrás, pero le di un codazo en la cara, dándole duro en la nariz. Hubo un satisfactorio sonido de ella rompiéndose y un chorro de sangre al mismo tiempo que gritaba de dolor, agarrando su cara con una mano y llevando la otra a su cintura.
"¡Pagarás por eso!" Gritó, pero antes de que pudiera sacar su arma, tenía la mía en la mano y ya estaba tirando del gatillo.
~oOo~
BELLA
"Va hacerme un hombre muy rico, señorita Swan," dijo el guardia, una lenta sonrisa subiendo a su rostro.
No había ido por su arma todavía, pero parecía muy confiado de que su mera presencia se supone que me asustaría.
"No, no lo haré. No saldrás de está habitación con vida, amigo," me reí, rodando los ojos. "¿Puedes escuchar eso? Están haciendo una redada en el edificio, idiota."
Esa declaración lo asustó más que el hecho de que me estaba alejando de él rumbo a la ventana. Si no podía llegar al arma en mi bolso sobre la silla frente al escritorio o a la que estaba sujeta a mi pierna, iba a entregarle este tipo a Jasper, simple y sencillamente, pero en lugar de caminar para quedar a un lado de mí, se colocó justo detrás de mí, sin darle visión a Jasper en lo absoluto. El clic de su percutor hizo eco en mis oídos.
Oí a Edward decirme que aguantara, pero necesitaba que encontrara a Mack. Tenía a Jasper al otro lado de la calle y a Carlisle justo encima de mí, pero no tenía una puta idea a dónde habían llevado a Makenna. Sin embargo, en el segundo que las palabras para él dejaron mis labios, supe que la había jodido.
"¡Tienes un puto micrófono!" Gruñó el guardia, dándome la vuelta. Su arma seguía apuntando a mi rostro, pero su mano iba hacia su bolsillo, muy probablemente por su teléfono.
No podía dejar que llamara a nadie, no podía permitir que King se enterara de que su tiempo estaba por terminarse. Quería que se presentara en TT mañana pensando que era dueño del puto mundo, pensando que todo lo que quería estaba por realizarse—aun cuando me encabronaba que había dejado ir al hijo de puta esta noche.
Así que provoqué al cabrón. Dando un paso para alejarme de él hizo que se olvidara de su teléfono y tratara de alcanzarme, y eso me dio la oportunidad. Esquivé sus manos, y empujé con fuerza la base de mi mano en su entrepierna, lo que hizo que se doblara. Agarrando su cabeza, bajé su rostro con fuerza sobre mi rodilla, y él dejó caer su arma cuando cubrió su cara, lo que provocó que se disparara, el sonido resonando en la pequeña oficina.
"¡Joder!" rugió, agarrándose la nariz al mismo tiempo que se caía al suelo de rodillas.
Me lancé hacia su arma, pero justo cuando la alcanzaba, fui tacleada hacia el suelo.
El tipo tenía que pesar tres veces más que yo, por lo que cuando cayó encima de mí, de pronto se me hizo jodidamente difícil recuperar el aliento. Apenas podía ver, mucho menos concentrarme en los sonidos viniendo a través de no solo mi auricular, sino también desde el pasillo al final de la otra oficina por la que habíamos pasado.
Mis dedos intentaron agarrar la pistola del tipo, apenas capaz de rozarla con mis uñas, pero no podía sujetarla. Su caliente y molesto aliento golpeaba contra mi cuello mientras me mantenía en el suelo y luchaba por llegar a su arma antes que yo lo hiciera. Dejó de tratar de detenerme; en lugar de eso, me dio la vuelta y se apoyó sobre mí.
Fue su primer error.
"Demonios, no necesito de una maldita arma para esta mierda," jadeó pesadamente, claramente le faltaba el aire.
"¡Quítate de encima de mí, pendejo!" Gruñí, empujándolo, pero no se movía excepto para agarrar una de mis manos y ponerla encima de mi cabeza; su segundo error fue dejar una de mis manos libres.
Con su mano libre, cometió su tercero y último error. El cabrón me tocó.
"Bueno, bueno, bueno," ronroneó, empezando a sonreír cuando tocó mi seno. "Esto podría valer más que solo los diez mil que King me está pagando…"
Sorprendentemente dejé de luchar por un momento con esas palabras que dijo. "¿Diez mil dólares?" Pregunté, mirándolo. "Idiota, ¿tienes una puta idea de lo mucho que… valgo?" Gruñí al mismo tiempo que clavé los dedos de mi mano libre en su ojo, lo que causó que se rodara quitando un poco de su peso de encima de mí.
"Te timaron, amigo," gruñí, subiendo mi rodilla.
Le di a su entrepierna y entonces fui capaz de alcanzar el arma que tenía sujeta a mi muslo. En alguna parte de mi subconsciente, escuché disparos distantes y el sonido de una puerta siendo derribada, pero no me detuve a pensar en ello porque mi mano envolvió la culata de la cuarenta y cinco que Emmett me dio hace tanto tiempo.
Un fuerte ruido afuera de la puerta de la oficina hizo que el guardia mirara hacia arriba al mismo tiempo que tiré del gatillo por debajo de su enorme forma.
"¡Bella!" Escuché de varias voces diferentes—algunas por el auricular y otras justo al otro lado de la puerta—pero no podía responderles porque estaba tratando de quitarme al pendejo de encima. No estaba muerto, pero estaba malditamente pesado.
La puerta de la oficina quedó completamente destrozada cuando finalmente pude literalmente escurrirme de debajo del guardia. Me moví rápidamente por el piso, asegurándome de darle una buena patada en la cabeza con mi zapato roto. Cuando levanté la vista, suspiré al ver a Carlisle y Alec irrumpiendo en la habitación.
Alec se fue directamente hacia el guardia, pero Carlisle estaba de rodillas a mi lado al instante.
"Cariño, ¿estás herida?" Preguntó, mirándome.
Miré hacia abajo a mi ropa, notando que estaba cubierta en sangre. "No es mía," le dije, envolviendo mis brazos alrededor de su cuello cuando me cargó. "Estoy bien. Lo prometo."
Me puso en la orilla del escritorio de King y de todos modos me revisó superficialmente, comenzando con mi rostro e hice una mueca cuando llegó a mi muñeca que el guardia había sujetado al suelo.
"¿Puedes flexionar tus dedos?" Preguntó en voz baja, sosteniendo mi brazo con cuidado.
Moví mis dedos pero siseé por el dolor. "Un esguince," dije con un suspiro, encogiéndome de hombros y levantando la vista hacia su preocupada, pero reconfortante mirada. "He tenido peores."
Se rio con un resoplido y puso los ojos en blanco, y los dos nos volvimos cuando escuchamos un golpe de piel contra piel.
"Si te mueves de ese maldito lugar, te volaré la puta cabeza," le ordenó Alec con tono bajo y amenazante, lo que para mí, se escuchó mucho más atemorizante que si lo hubiera dicho gritando. Se levantó del suelo, donde había estado de cuclillas con el guardia. "¿Estás bien, bellissima?" Preguntó, una expresión de frustración en su rostro.
"Sí, Alec," le dije asintiendo, mirando a mi aspirante a asesino.
La bala le dio en el abdomen. Su nariz y ojo ya se estaban poniendo morados por mis golpes, y muy bien podía imaginarme que sus bolas estaban bastante adoloridas también, porque les di no una vez, sino dos veces, tan fuerte como pude.
¡Pero joder, me había tocado!
"Tengo que encontrar a Makenna… y a Edward," suspiré, bajándome con cuidado del escritorio, y con la ayuda de la mano de Carlisle en mi brazo, me quité mis zapatos de tacón rotos pateándolos hacia el guardia. "El jodido idiota me tocó," murmuré, caminando hacia la puerta, pero Alec me detuvo.
"Será lo último que haga," dijo con desdén, apuntando su arma a la cabeza del guardia, pero miró hacia Carlisle por permiso.
Con una mueca y una respiración profunda, mi padrino dio solo gesto de asentamiento.
Sentí el golpe sordo por mis pies más que escuchar el disparo cuando salía de las oficinas y bajaba las escaleras, pasando a los hombres de Benny por el camino. El cuarto piso era una colmena de actividad. Oficiales federales tenían gente alineada por todo el pasillo, haciéndolos sentarse en el piso con las manos en sus cabezas mientras los oficiales se paseaban con armas automáticas acunadas en sus brazos, pero fueron las fuertes voces al final del pasillo las que captaron mi atención.
Corrí lo que quedaba del pasillo, casi tropezándome al cruzar la puerta para ver un cuarto completamente de cabeza. Tenía que haber sido el estudio de Lance o departamento o alguna mierda de esas, pero lo habían registrado por completo.
A un costado de la habitación, Mack estaba rodeada por mis chicas, y parecía estar bien—solo verdaderamente encabronada. Al otro lado, Edward tenía a Dale Young presionado contra la pared, sus pies a varios centímetros del suelo, y el rostro de mi hombre estaba jodidamente lívido. La cara de Dale estaba completamente destrozada, y su cuerpo estaba flácido, como si apenas pudiera moverse.
Emmett, por otro lado, tenía un arma apuntando al pobre Lance, que parecía como si estuviera a punto de orinarse en los pantalones mientras se sentaba nervioso en el borde del sofá.
Fue Emmett el que me vio primero.
"Jesuscristo, Bellsy… ¿Qué diablos pasó?" Dijo con un jadeo, mirando a Edward cuando dejó caer a Young como un saco de papas en el suelo.
"¡Saca a este hijo de puta de aquí!" Edward le ladró al federal que entró por la puerta, pero ya estaba caminando hacia mí… cojeando. "Mierda, Bella, ¿estás lastimada?" Preguntó, y sonreí ante el hecho de que había hecho la misma maldita pregunta que su padre.
"No," dije con un suspiro, sintiendo todo mi cuerpo relajarse al ver que todos estaban bien.
"¡Bells!" Mis chicas dijeron con entusiasmo, todas se apresuraron hacia mí pero no me tocaron.
"Mierda, estás cubierta de sangre, bebé," respondió, sus ojos recorriéndome de mi rostro a mis pies. "Y no te muevas, amor. Hay cristal por todos lados."
Miré alrededor, dándome cuenta de que si hubiera dado unos pasos más dentro de la habitación, me hubiera cortado mis pies descalzos. Enormes luces habían sido derribadas, y sus focos se habían hecho pedazos por todo el piso de madera. Edward me cargó y me depositó en el mismísimo banco en el que Makenna había estado sentada, y luego se paró entre mis piernas, tomando mi rostro entre sus manos.
"¿Estás segura que estás bien?" Verificó, metiendo mi cabello detrás de mis orejas al mismo tiempo que yo asentía. "Porque esta sangre está haciendo que me cague del miedo," murmuró.
"No es mía," dije con un resoplido, haciendo una mueca cuando llevé mi mano con mi muñeca lastimada hacia su rostro. "Está bien, tengo un esguince en la muñeca," admití, y con un toque igual de gentil como el de su padre había sido, la cogió y la besó. "¿Y qué hay de ti?" Pregunté, frunciendo el ceño al ver un corte arriba de su ojo, y todavía no me olvidaba de que estaba cojeando por todos lados con su rodilla mala.
"Puede que al niño bonito le quede una cicatriz… pobrecito," bromeó Mickey detrás de él, pero rompió la tensión en la habitación.
Edward sonrió, rodando los ojos, y sacudiendo su cabeza, apartándose de mí cuando Makenna finalmente sintió que podía arrojarse a mis brazos.
"Siento que nos hayan separado," le susurré. "¿Estás bien?"
Asintió, sus pequeñas coletas rebotando con cada movimiento. "Sí, sí," dijo con un suspiro, dándole a Lance una mirada asesina. "El afeminado ese estaba haciendo todo lo posible para mantener las cosas decentes. Incluso le dijo a Dale que no debería tocarme por quién eras tú, pero eso no lo detuvo."
Emmett le dio un manotazo a Lance en la espalda tan fuerte que se deslizó del borde del sofá hacia el suelo, solo para luchar para subirse de nuevo. "Me alegra escuchar que no la jodiste también, enanito. Llevarían tu trasero en una camilla… ¿sabes?... algo así como lo que hicieron con tu amigo, Dale."
Todos nos reímos de él, pero otra vez me volví hacia Makenna cuando continuó. "Como sea, después del primer par de fotos, Dale decidió que haría su movida. Chica, ese hombre tocó mi maldito trasero, y lo siguiente que supe es que se estaba arrastrando de debajo de esa maldita televisión de allá," gruñó, señalando una descomunal plasma que ahora estaba en millones de pedazos. "Y luego," dijo entusiasmada, señalando la puerta, "todo ese ruido empezó a venir desde el pasillo, y el puto Dale se aterrorizó como una maldita niña. Así que me agarró y me empujó contra la pared… justo allí." Señaló un lugar en la pared en la que se veía como si el yeso se hubiera desquebrajado, y le entrecerré ojos. "Lo siguiente que sé es que Em y Edward irrumpieron por la puerta, y Dale es arrancado de mí."
Miré a Emmett, que asentía orgulloso, y luego a Edward, que parecía casi avergonzado.
"Me dijiste que la encontrara," declaró encogiendo un hombro. "Jasper dijo que mi papá estaba a un cuarto de ti… y…" Pasó una mano por su cabello, bufando con frustración. "¿Qué pasó allí arriba?"
Asentí, a sabiendas de que me había perdido de algunas cosas por la radio. "Fue un golpe, simple y sencillamente." Respiré hondo, más calmada ahora que había terminado. "Pero por poco y la jodo," admití con una mueca. "Me escuchó hablando contigo." Hice un gesto con la mano hacia Edward. "Se dio cuenta que tenía un micrófono e iba a hacer una llamada… todo se fue al infierno después de eso. El pobre de Jasper nunca tuvo un tiro, y el tipo me tacleó al suelo… ¡todos sus 130 kilos de mierda de su gigante trasero! Resolvió que no necesitaba un arma y quería… más que los diez mil dólares que le iban a pagar, así que pensó que solo iba a… tomar."
"Hijo de puta," gruñó Edward, cogiendo la cosa más cercana, que resultó ser una cámara de apariencia costosa y la lanzó con todas sus fuerzas a la pared. Explotó sin quedar nada más que pedacitos esparcidos por todas partes. "Joder, voy a matarlo…"
Iba hacia la puerta, pero tuve que detenerlo.
"¡Edward, espera!" Le dije, haciendo un gesto con mi mano para que regresara. "Él… ya está muerto."
Edward se giró sobre sus talones; tampoco me pasó desapercibida la mueca de dolor que hizo.
"Tu papá y Alec," fue todo lo que susurré.
"Si ellos lo hicieron, entonces, ¿qué demonios es todo eso?" Preguntó, haciendo un ademán hacia mi ropa, y podía verlo luchar contra su temperamento, sus emociones, pero Edward no era nada sino apasionado por mi seguridad.
La habitación se había quedado en silencio como por lo general lo hacía cuando nuestros amigos pensaban que estábamos peleando. Se movían incómodos, pero no se iban. Estaba segura que parecía que estaba enojado conmigo, pero lo conocía lo suficientemente bien para saber que solo estaba tratando de calmarse, de no perder el control. Solo estaba preocupado, y no siempre lo demostraba de la forma correcta.
"Estaba encima de mí," expliqué, tratando de no hacer una mueca cuando el rostro de Edward se oscureció y las aletas de su nariz se dilataron, "pero me dio espacio suficiente para alcanzar el arma en mi pierna. Tiré del gatillo por debajo de él…"
Edward se detuvo, sus ojos de un verde penetrante mientras cruzaba los brazos sobre su pecho. "¿Mi papá llegó a ti a tiempo? ¿Y ordenó la muerte del cabrón?" Preguntó, y vi el puro y franco odio, y poder en sus ojos porque alguien me hiciera daño. Era atemorizante, sexy y maravilloso, todo al mismo tiempo, y no sabía si alguna vez lo amé más.
"Sí, y sí," le juré, "y Alec lo completó…" Abrí mis brazos para él, diciendo, "Estoy bien. Además de la muñeca, no me hizo daño. De hecho, diría que él salió peor… incluso antes de que Alec lo agarrara."
Edward sonrió satisfecho, riéndose un poco y sacudiendo su cabeza. "Buena chica," canturreó, besando mi frente, pero se dio la vuelta cuando varias personas entraron a la habitación, seguidos de Benny, Jasper, y Eleazar, pero mis ojos se entrecerraron en dirección a Benny.
"¿Quieres decirme por qué dejamos ir a King con vida, Benny?" Gruñí, con las intenciones de bajarme, pero Edward me sostuvo con fuerza. "¡Joder, podías haberlo atrapado!"
"Cristales, dulzura," me recordó, envolviendo un brazo con firmeza alrededor de mi estómago y parándose detrás de mí.
"No era suficiente para detenerlo, Bella," respondió Benny, suspirando a mi bufido de frustración y ojos en blanco. "Por favor, por favor, confía en mí en esto," me rogó, pero yo miraba a Carlisle.
"¿En serio?" Pregunté, casi sonando como si estuviera lloriqueando. "Ordena que me asesinen, ¿y no es suficiente?"
Carlisle me dio una sonrisa irónica porque si alguien entendía mi irritación, era él. "No que no quisiera que lo llenaras de plomo, Bella, pero Benny me explicó lo que quiere hacer mañana después del funeral de Charlie, y no está mal…" Su voz se fue apagando, mirando a Edward cuando crucé los brazos sobre mi pecho.
"Bella, nada de lo que dijo esta noche sería aceptado en la corte," respondió Benny, levantando sus manos en gesto de rendición cuando bufé molesta.
"Me importa una mierda la corte, Benny," dije con desdén.
"Pero mañana," él continuó, como si no hubiera dicho nada, "lo tendremos justo donde lo queremos. Pensará que estás muerta… que Carlisle está a cargo y que Corbin puede intervenir. Pero lo que no sabe es que voy a enviarte armada hasta los dientes con el archivo de tu madre, con micrófonos por todo el lugar, y una vez que ponga un pie dentro de tu oficina, el campo de tiro y contrato de armas que se supone que estaría haciendo estará en una redada. Va a estar acabado. Públicamente, a lo grande, y sin la necesidad de testificar, Bella. Tú no querías testificar, y ahora no tienes que hacerlo porque no solo vas hacer que cante como un pajarito, sin que también Dale, que está afuera justo ahora, escupiendo cada detalle."
Froté mi muñeca cuando me palpitó, mis ojos seguían entrecerrados en dirección a Benny. "Tú estás sacando más de esto que yo," dije con brusquedad. "En lo que a mí respecta, King puede caer veinticinco pisos con el puñetero abogado. No me importa la justicia… o las cortes… o la humillación pública. Habrá mucho de él esparcido sobre todo el público cuando empuje su trasero desde el helicóptero de Edward. Y eso será fabulosamente humillante."
Benny sonrió al escuchar la risa que explotó en la habitación, a pesar de la actividad que los oficiales federales estaban haciendo dentro y fuera de la habitación.
"Di la hora y el lugar, bebé," se rio Edward suavemente en mi oído. "Creo que también puedo llevarlo más alto que veinticinco pisos por ti."
Benny dio un paso hacia adelante, pero Carlisle lo detuvo, viniendo a pararse frente a mí. Respiró profundamente, y sus ojos se llenaron de una tristeza que no estaba esperando. "¿No crees que Charlie podría haber tomado la salida fácil, Bells? Pudo haberme llamado, decirme todo esto… incluyendo la parte sobre el asesinato de tu madre." Dijo con un suspiro, negando y tomando mi rostro entre sus manos. "Pude haber terminado con todo esto por él, y lo sabía. Sabía que todo lo que tenía que hacer era pedirlo, decirme la mierda que había pasado, pero deseaba tanto hacer lo correcto, cariño. Quería que King fuera expuesto al mundo por lo que realmente es, no que fuera eliminado para que el siguiente tipo malo que se presentara tomara su lugar. Charlie quería hacer de Royce King un ejemplo. Fue por eso que estaba tan determinado a testificar, la razón por la que se quedó con la evidencia del asesinato de tu madre a fin de esperar hasta que el ADN fuera aceptado por las cortes—o hasta que tú recordaras."
Arrugué mi nariz, sintiendo las lágrimas picar en mis ojos. "Eso no es justo, Carlisle," susurré, desviando la mirada de él.
"No estoy diciendo que tienes que testificar, pero puedes hacer que King confiese. Sé que puedes," me instó. "Si alguien puede hacer que ese hombre diga la verdad, eres tú, cariño."
"Pensé que habías dicho…" Comencé a decir, pero mi garganta estranguló las palabras que empecé a decir.
"Sé lo que dije," susurró contra mi frente. "Y cualquier promesa que alguna vez te haya hecho… no las he olvidado," me juró, levantándome una ceja. "Pero creo que deberías hacer esto por Charlie… por tu mamá."
"Papá…" Comenzó Edward a decir, pero su padre levantó la mano para detenerlo. Obedeció al instante, pero no estaba feliz por ello.
Recuerdos de cada una de las cartas de mi padre que había dejado para mí pasaron por mi mente.
Renee no se suicidó, bebé; no fue asesinada, y ahora que ya no estoy, necesitas saber por qué… porque para al fin poder atrapar al tipo que lo hizo, vas a tener que asegurarte de que así sea.
Mi dulce niña, todo lo que necesitas para encerrar a Royce King de por vida está en este sobre y esa brillante mente tuya.
Todavía está registrado como un "caso sin resolver", y con lo que está en ese sobre, vas a poder encerrar a King de por vida porque ahora, el ADN se utiliza extensamente.
Es tu decisión, Bella. Sé que tomarás la mejor decisión, sin importar qué.
Bufé, mordiendo mi labio inferior y finalmente llegando a la conclusión de que Carlisle tenía razón; mi papá quería a King tras las rejas. Lo había mencionado, me instó a hacerlo, aunque me había dejado la decisión a mí por completo. Pero había hecho todo lo que estaba en su poder para que ocurriera y murió tratando de hacer lo correcto. Carlisle podía haber eliminado fácilmente a King hace años. Todo lo que mi papá tenía que hacer era decírselo—pero no lo hizo. Había luchado con uñas y dientes hasta que finalmente se convirtiera en algo más grande de lo que alguna vez pensó que podría. Se le había salido de las manos, porque había estado luchando solo.
Miré alrededor de la habitación, y todos estaban esperando pacientemente por mi respuesta. Solté un resoplido, preguntándome por solo un segundo… ¿Qué hubiera pasado si Charlie nos hubiera llamado? ¿Si solo nos hubiera dicho? ¿Todavía estaríamos aquí, el equipo inquebrantable que éramos? Porque por Dios, habíamos formado el más increíble equipo con el que alguna vez había tenido el privilegio de trabajar, y por eso, sentía el que mi padre se lo hubiera perdido.
Mientras que Edward jugaba en silencio con un mechón de mi cabello, suspiré contenta.
No, no hubiera sido lo mismo. Tal vez siempre había estado destinado a ser así. Tal vez se suponía que debía estar sola; el término huérfano sonaba tonto para usarlo en un adulto, pero era cómo me sentía. Tal vez se suponía que lucháramos, nos recuperáramos y sanáramos—todos nosotros—porque miré otra vez alrededor de la habitación, y vi… a Alice y Jasper… a Emmett y Rose… incluso Mickey, que había encontrado a Obie en el camino. Me enteré sobre Esme y Carlisle, lo tranquilo y profundo que era su amor, a pesar de las anteriores pérdidas en sus vidas.
Y luego estaba Edward.
Mi héroe—el hombre que significaba más para mí que toda esta mierda. Nos habíamos salvado el uno al otro. Confiábamos el uno en el otro, haciéndonos los mejores compañeros que ha habido jamás. Lo amaba con un fuego que lo consumía todo, con el amor del mejor amigo, y la admiración de alguien que respetaba totalmente. Me había presionado, luchado contra mí, y amado. Me permitió entrar cuando nadie más era merecedor. Y me había sanado lentamente, parte por parte, solo para hacerme emerger mucho mejor una vez que todo había terminado.
Nos convertimos en lo que nuestras madres habían soñado que nos convirtiéramos, y fue ese último pensamiento—el recuerdo del rostro de mi madre mientras nos miraba a los dos en esa cuna—lo que me hizo responder, porque ella se merecía más. Se merecía un archivo que dijera, "Caso Resuelto."
"Está bien," dije con un suspiro, asintiendo un poco, "pero voy a necesitar de todos ustedes…"
Es cierto que han hecho un gran equipo, y ahora Bella los necesita para por fin atrapar al culpable de la muerte de sus padres. Grandes escenas de acción en este capi, lo que le ha de haber costado a Edward el no ir a salvar oyendo todos esos gritos y disparos, sabemos lo protector que es nuestro Mercward. Pero también sabe que Bella es un hueso duro de roer y sabe defenderse sola, técnicamente ella sola se salvo del ataque del gorila ese, Carlisle y Alec llegaron para dar el tiro de gracias. ¿Qué opinan de lo que Benny quiere hacer con King? ¿Será suficiente con meterlo en la cárcel? ¿Habrá algo más preparado para él? Espero que les haya gustado y que dejen su comentario, recuerden que de eso depende que siga con las demás historias de esta autora ;)
