DISCLAIMER: Hetalia y sus personajes no son de mi propiedad, son propiedad de Himaruya Hidekaz.


PERSONALIDADES CAMBIADAS

Capítulo 3

¡Señor, si señor!

.:.:.:Cielo estrellado:.:.:.


—I-I-I… ¡Italia!

Los dos países rivales dejaron de pelear, miraban a un italiano completamente diferente, su expresión de idiota y tierno cambio a serio y tenebroso. Italia tenía su rostro de desaprobación a la actitud infantil e inmadura por parte de los dos países europeos; fruncía el ceño y pasaba hacia atrás su cabello castaño con su mano derecha.

— ¡Francia! ¡Inglaterra! ¡Ya basta, necesito que se tranquilicen!—ordenó Italia a los países, Inglaterra frunció los labios y Francia parpadeaba dos veces por la sorpresa tan grande por el cambio de su amigo italiano.

— ¿Qué?—preguntó desconcertado el inglés, acercándose al italiano—. No me digas que hacer, Italia— advirtió Inglaterra golpeándolo en el pecho con su dedo índice.

—Cálmate Inglaterra—dijo Italia, tratando de controlarse—. No quiero pelear contigo, mejor vamos a la sala de juntas y concluyamos la junta.

— ¡Ha! Por favor, ¿alguien tan débil como tú puede ganar a Inglaterra?—habló con un tono de burla el británico, fastidiando al italiano cada vez más. ¡Ya le tenía harto sus estúpidos comentarios!—. Además, tú me tienes miedo— siguió hablando aun golpeándolo en el pecho.

—Deja de hacer eso Inglaterra…

—Inglaterra… Por favor, deja de hacer eso—intervino el francés, temblando como gelatina. Jamás había visto a Italia tan… tan… ¿Al estilo de Alemania?—. Estas haciendo enojar a Ita…

— ¡No te metas estúpida rana fea!—gritó Inglaterra sin dejar de molestar al castaño—. ¿Qué me va hacer Italia?

El italiano, harto de las ridículas ofensas y amenazas por parte del británico, tomó la mano del británico y lo jaló con fuerza hacia un lado; tanto el inglés como los demás estaban impactados por lo sucedido. Inglaterra intento darle un golpe en el estómago, pero el italiano con rapidez le da un fuerte codazo en la espalda. Inglaterra se queja del dolor, Italia suelta su mano y el británico cae al suelo.

— ¡Inglaterra!—grita Estados Unido bastante sorprendido al ver al inglés tirado, entonces aprieta los puños demasiado fuerte que sus nudillos se pusieron blanco—. ¡¿Qué demonios te pasa Italia?!

—Me estaba molestando, tenía que hacer algo…—confesó con tranquilidad Veneciano, mirando fijamente a los ojos azules de Estados Unidos—. ¿Acaso quieres terminar como él, Estados Unidos?

— ¡¿Qué?!—masculló con rabia el norteamericano, comenzaba a tronarse los dedos. Una pelea iba a empezar. Italia sonrió con amargura, estaba listo para la pelea. Entonces el alemán se pone en medio de los dos, extendiendo sus brazos como señal de alto.

—Paren los dos por favor, no es el momento de pelea—tranquilizó Alemania la situación, salido ya de su shock de hace unos momentos—. Italia por favor, usted lo ha dicho, vamos a la junta. Y Estados Unidos contrólese, Italia está muy tenso y es por eso que actuó así. Vamos, mejor olvidemos esto y lo tomémoslo como una buena broma, ¿sí?

El italiano chasquea la lengua, no estaba muy de acuerdo de lo que dijo su mejor amigo, pero lo aceptó de mala gana como el estadounidense. Caminó hacia donde estaba el inglés, sin dirigirle la mirada a Italia del Norte, con mucho cuidado lo ayudó a levantarlo.

Los demás—excepto China que estaba desmayado, Corea del Sur, que desesperadamente intentaba ayudar a su hermano mayor y Rusia, que él miraba el show algo divertido—, no podrían pronunciar palabras. Los actos que hizo el país amante de la pasta, dejaron paralizados a los países.

¡Jamás en la vida habían visto a un Italia así! Quizá Italia no mostraba sus habilidades en pelear, ya que no le gustaba meterse en problemas… Pero… Enfrentar a Inglaterra—aunque en cierto modo, si se lo merecía— y luego retar a Estados Unidos. ¡Era una locura!

—Está bien, vámonos a la junta—dijo Italia, moviendo sus hombros para quitar su estrés—. Por cierto, ¿dónde está Japón?

—Es que… Japón huyó al pensar que Inglaterra lo iba a atacar—confirmó Francia sin dejar de temblar. ¿Que había hecho?—. Se fue en esa dirección—señaló el camino con su dedo índice. El italiano dejó escapar un bufido, masajeándose las sienes. ¡Dolores de cabeza señores, dolores de cabeza!

—Antes de perseguir a Japón… ¡Francia!—llamó Italia Veneciano, el francés dio un pequeño salto de susto. No era nada bueno… Esperaba que fuera para darle amor, cosa que era algo imposible.

— ¿S-Si?

—Da 50 vueltas alrededor del edifico como castigo—ordenó el castaño, dejando con sorpresa al francés—. Te servirá como entrenamiento.

—P-Pero…

— ¡Hazlo!

— ¡Ve!—gritó Francia asustado, empezando a correr alrededor del enorme edificio. Italia dejó escapar un suspiro agotador.

— ¡Japón!—gritó con enojo el europeo de cabello castaño—. ¡Vuelve idiota!— después corrió demasiado rápido en la dirección donde huyó el japonés. Quizá Japón corre rápido, pero nadie le gana a un italiano…

Después de que estuviera a una distancia demasiado lejana, Francia dejó de correr. Muy sonriente. Ya no había nadie que miraba a ver si cumplía o no su castigo, ¿o sí?

— ¡Ya te vi!—se oyó a lo lejos la voz de Italia Veneciano nada contento, el francés soltó un grito de niña y de nuevo estaba haciendo su castigo. No quería meterse con el italiano.

— ¡AH, ITALIA!

Luego que pasaron unos segundos, apareció un italiano bastante molesto y a un japonés noqueado y siendo arrastrado por su amigo de origen italiano. Los demás no sabían que hacer, la mayoría tenía muchas dudas sobre el cambio de personalidad que tenía los tres países, que en el pasado conformaban los países del Eje.

—La próxima vez no huyas, ¿de acuerdo?—advirtió Italia con su sien derecho palpitándole, sintiendo que le iba a explotar en cualquier momento. En cambio Japón no respondió, estaba muy triste por perder su helado de chocolate con almendras que tanto le gustaba, por los gritos de terror del castaño.

—Ve…

—Bueno—dijo una vez que llegó al punto de reunión—. Hay que terminar de una buena vez esta reunión. Ojalá que resolvamos, aunque sea un problema pequeño por hoy—aclaró Italia, dirigiéndose a la sala de juntas junto con el japonés.

— ¡Italia! ¡Japón! ¡Esperen!—gritó Alemania, corriendo para alcanzarlos.

—S-Si…—respondieron los demás, intentando que su cerebro procesara lo sucedido.

— ¿Qué le pasa a Italia?

—No lo sé señor Austria… Me estoy preocupando por esto.

—Primero Oeste… Luego Japón… Y ahora el lindo Ita—argumentó el albino, jalándose sus cabellos—. ¡Me voy a volver loco!

—Ya somos dos…—intentó decir el francés, apuntó de desfallecer por las vueltas, ya había perdido la cantidad de vueltas que dio. ¡Resiste Francia!—Ya… No… Puedo…

—Inglaterra… ¿Estas bien?—interrogó Estados Unidos junto con una expresión extraña en su rostro, apoyando aun al británico cejón.

—S-Sí… Bueno… creo que debemos ir a la junta. ¿No?

—Entendido.

Y así fue, los demás regresaron a la junta, algo impresionados por lo sucedió. Tenían que buscar una solución rápido o esto se podría poner en un problema mucho mayor; habría muchas confusiones y, obviamente afectarían a los tres países… Una vez que entraron al sitio mencionado y que comenzaran otra vez con la reunión… No fue nada normal lo visto.

—Hermano—llamó con desesperación el coreano, intentándolo mil veces despertar a China—. ¡Despierta!

— ¿Qué…?—musitó el chino, viendo a su alrededor que todo era normal, se incorporó y colocó su mano en el sien, haciendo masajes pequeños logrando relajar su cabeza—. Corea… Tuve un sueño raro, soñé que Alemania tenía el carácter de Japón, Japón tenía personalidad de Italia e incluso invitó a cenar a la hermana mayor de Rusia, aru. ¡Jaja! Sí que sueño cosas locas, aru.

—Hermano…

—Dime que todo fue un sueño—dijo China con la gran esperanza que fue el producto de sus sueños todo el caos que sucedió hace unos minutos.

—…

— ¡Corea del sur!

—Pues…—intentó explicar el surcoreano, rascándose la nuca. Trago un poco de saliva, ya estaba listo de explicar, pero fue interrumpido por una voz seria.

— Bien…—comenzó hablar Italia, acomodándose su traje—. Como verán, el calentamiento global está afectando a muchas especies de animales y plantas… Ocasionando por el descuido de los humanos y también por nosotros, ¿alguna sugerencia? Por favor, que no sean tonterías como siempre…

Todos se quedaron callados, un italiano serio y con granas de trabajar era algo que no se ven en siglos.

—Italia, dime la verdad…—habló Bulgaria con el ceño fruncido, esto definitivamente era raro—. ¿Estás consumiendo drogas? Digo, es solo una pregunta.

—No sé a qué viene esa extraña pregunta pero no, no consumo drogas.

— ¿Tomaste mucho alcohol ayer?

—No.

— ¿Comiendo pasta con demasiada salsa de tomate?

—Eehh… No.

— ¡Ah! Ya sé que pasa… Estás viendo videos porno, ¿no es así?

— ¡No!—respondió, mirando por otro lado tratando de ocultar su rubor ubicado en sus mejillas. Se maldecía en sus pensamientos por no ser capaz de controlar el rubor—. ¡Además, ¿esto que tiene que ver conmigo?!

—No sé, estás muy raro… Creo que necesitas tomar un descanso.

El italiano suspira y no evita golpearse la cabeza. ¿Qué nadie entiende que es importante el mundo? Él no podía estar desperdiciando descansos tontos, él necesitaba estar activo todo el día. Bien, definitivamente la cabeza de Italia está todo mal.

—No, gracias. Yo no necesito un descanso, lo que necesito es sugerencias para concluir ya la junta. ¿Alguien más?

Entonces, se vio un brazo tembloroso, lo cual Italia le dio la palabra.

— ¿Sí China?

Y sus únicas palabras fueron…

— ¡Que alguien llame a una ambulancia, aru!

… antes de caer como damisela, otra vez.

— ¡Hermano! ¡Otra vez no!


¡Hola! La verdad lamento tardarme mucho en hacer este capítulo, pero por cuestiones académicas no he podido actualizar. Bueno, pero en las vacaciones que voy a estar, podré actualizar esta historia.

Una pregunta, debido a lo que pasó con Rusia y Ucrania últimamente, he pensado qué si debería seguir con Rusia y Ucrania en la historia o quitarlos y poner a otros. La verdad, jamás pensé que esto iba a suceder, ustedes deciden.

Por cierto, si tienes dudas puede visitarme en un ask. Lo podrás ver en mi perfil.

Nos vemos.

Gracias por leer.