DISCLAIMER: Hetalia y sus personajes NO son de mi propiedad, son propiedad de Himaruya Hidekaz.

PERSONALIDADES CAMBIADAS

Capítulo 7

La cita

.:.:.:Cielo estrellado:.:.:.

—Eso no importa, llama de una buena vez a todos… Ya tenemos la cura.

Suspiró cansado el inglés, luego de darle un buen golpe en la cabeza hueca de Francia fue a ver su pócima para la solución de sus problemas; cuando se fue a su mesa de experimentos, vio algo que no le gustó en lo absoluto al ver en pequeño tubo de ensayo. Un tentáculo, un tentáculo viviente que poco a poco crecía más y más, hasta que ese pequeño tentáculo se convirtió en un feo monstruo— ¿cómo pudo caber en un tubo de ensayo?— y los observaba como unos deliciosos y jugosos aperitivos para su estómago, o cómo se llamaba lo que tenía adentro.

Abrió la boca Inglaterra tanto, que sintió que su quijada tocaba el suelo. Tragó duro, dando algunos pasos atrás hasta tocar la espalda del francés y detenerse sin dejar de ver el monstruo. Por otra parte, Francia volteó atrás para reclamarle a su eterno rival por su «agresión», pero al ver tan asustado y temblando lo impacto demasiado que se quedó sin palabras. Frunció el ceño, lo agitó un poco los hombros para reaccionarlo, pero no sirvió de mucho y suspiró cansado con toques de preocupación.

—Inglaterra, ¿qué te pasa?—preguntó Francia haciendo una mueca de disgusto en su boca, guardando su celular en el bolsillo trasero del pantalón y parpadeando un par de veces. Entonces, como respuesta, Inglaterra alzó su dedo índice al frente, tembloroso y con la respiración acelerada.

Francia aun manteniendo el ceño fruncido, miró el lugar donde señala y al ver lo que tanto perturbó a su compañero, se sorprendió tanto, dando un pequeño salto y gritando como niña, otra vez. Un monstruo con varios tentáculo, de color café o quizá el color de la carne, moviéndose como gelatina… Una gelatina demasiado asquerosa, babeada, con tres feos ojos moviéndose y con una especie de cola, igual babosa.

— ¡¿Q-Q-Qué e-es-esto?!—gritó con tartamudeó el francés, tomando los hombros de Inglaterra y esconderse en sus espaldas, usando el cuerpo del británico como una especie de escudo nacional.

— ¡Yo que mierda voy a saber! ¡No puede ser! ¡¿QUÉ MIERDA HICIMOS MAL?!—preguntó desesperado, intentando sacar su varita mágica, pero el monstro lanzó sus tentáculos con rapidez, atrapándolos con facilidad y sin poder escapar fácilmente. Luego el monstruo agitó con rudeza a los dos países, mareándolos y con ganas de vomitar.

— ¡Maldita sea! ¡Voy a…!—y vomitó en el tentáculo del ser horripilante—. ¡Por los calzones de la Reina!

— ¡Estúpido vándalo! ¡Qué asco!

— ¡Discúlpame! ¡No sabía que un MONSTRUO nos iba a ATACAR!—se defendió Inglaterra, queriendo darle un buen golpe en esa cara de rana que tenía el francés, pero la estúpida cosa lo impedía—. De todas formas, tenemos que resolver esto.

—Si… Pero antes…—aceptó Francia queriendo escapar del tentáculo baboso—. Hay que salir de aquí, ¿tienes un plan?

—Por supuesto, este es el plan.

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Todo preparado, la recepción, el traje, la higiene personal, la billetera repleta de dinero por caso de emergencia o para acabar la cena del restaurante elegante y entre muchas cosas que la lista sería demasiado larga para decirlo. Se dio un chequeo en el espejo del baño de su departamento temporal, todo formal para una buena cita, tomó una gran bocanada de aire y se acomodó las mangas de su saco de vestir.

—Bien—dijo con entusiasmo Japón, chocando las palmas de sus manos con las mejillas y mostrar su agradable sonrisa—. Esta cita será divertida, ve~. Espero que Ucrania-chan esté lista, ya quiero verla. ¡Es tan linda!

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Lista, reluciente y sobretodo hermosa… Obvio, ella es Ucrania, uno de los países más hermosas de todo el mundo, reconocida por sus grandes pechos y sus piernas torneadas… Al igual que su gran trasero y su angelical voz, eso también enamoraba a muchas personas. ¿Y por qué no? Eso incluía a los países masculinos. Se miró aquel gran espejo rectangular, admirando con alegría su vestido rojo y viendo como marcaba su cuerpo con ese vestido tan bonito.

—Estoy tan nerviosa—confesó a sí misma, dando unos pequeños pasos y en eso sus pechos se movieron sin control hasta que dejó de moverse por culpa de los nervios—. Me pregunto qué sucederá con esa cita tan alocada. ¡Aahh! Esto será tan emocionante—luego dio unos cuantos giros por la felicidad—, ya quiero llegar al restaurante. Ahora que lo recuerdo, Japón iba a venir por mí, me preguntó qué estará haciendo.

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—Bien aru, este es el plan aru—habló China mostrando en un pizarrón su plan y con un palo se guío para poder explicar mejor sus ideas—, primero entraremos al restaurante antes que ellos—señaló con el palo tres muñecos lindos entrando a un restaurante—, después nos sentamos en una mesa lejos de ellos, para eso nos pondremos algunos disfraces para que no nos vean y ponemos en marcha de arruinar esa cita tan tonta. ¿Entendido aru?

— ¡Da!—gritó Rusia, moviendo la bufanda como tentáculos y sacar su «bastón mágico» con alegría—. ¡Haré un rico sushi, da!

— ¡No harás sushi con Japón, aru! ¡Él no tiene la culpa aru! ¡La tiene la culpa ese tonto de Opio y el pervertido de Francia, aru!

—Kolkolkolkolkol~.

— ¡Yo te defenderé, hermano!—gritó con valentía Corea del Sur, acercándose a su hermano mayor y tocándole sus pezones con felicidad—. ¡Los pechos de mi hermano me pertenecen!

— ¡Lo hagas eso, aru!—se asustó demasiado, quitándose del lugar, tomando el brazo derecho de Corea del Sur, alzándolo con todas sus fuerzas y golpeándolo con el piso una y otra vez—. ¡Sabes que eso no me gusta estúpido! ¡Deja de una buena vez hacer eso, aru!

— ¡Eso duele hermano!

— ¡Pues no hagas eso!

— ¡NUNCA! ¡TUS PECHOS ME PERTENECEN!

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—Bien—se acomodó los lentes de sol, impidiendo que vieran sus ojos cafés, al igual se acomodó su corbata rojo y las mangas de su traje—, con estos disfraces no nos reconocerán aru. Esta misión debe salir con éxito o esto podría ser demasiado peligroso para esos dos y también para nosotros. ¡Hagan su mayor esfuerzo, aru!

— ¡Da!

— ¡Necesito tocar los pechos de mi hermano!—exclamó con ansias Corea del Sur, moviendo sus dedos de un lado a otro y listo para el ataque—. ¡Sus pechos me perteneces, da ze~!

— ¡¿Quieres que te golpeé otra vez?!

—Disculpen señores—interrumpió el mesero con cortesía en la discusión de China y de su molesto hermano menor, aunque igual impidió que hubiera otra paliza a Corea por parte del gran viejo chino—, ¿van a ordenar?

—Este…—pensó Rusia, mirando unos cuantos segundos el techo del restaurante elegante y después ver al mesero—. ¡Vodka!

— ¡Los pechos de mi hermano!

—Un té para soportar a esos dos aru, y más este aru—confesó dándose masajes en la sien y señalar al sonriente Corea del Sur con fastidio. Después vio en la entrada a Japón y Ucrania muy formales y demasiado sonriente por su cita, entonces se puso firme y les aviso a los demás—. Cállense aru, ya llegaron.

Y estaba en lo correcto el país oriental, llegaron muy elegantes el par de naciones. Se fueron a su mesa reservada, Japón movió la silla para que Ucrania se sentara, obviamente la chica se sonrojó un poco por la gran cortesía del japonés y se lo agradeció de corazón. Después Japón tomó asiento demasiado alegre, se rascó un poco la mejilla, comenzaba a ponerse nervioso debido a la cita; inhaló y exhaló un par de veces y movió en círculos sus hombros para quitarse lo tensión, cosa que no logró mucho su objetivo.

—El restaurante es muy lindo Japón, muchas gracias.

—No tienes que agradecer—carraspeó Japón y a la vez se rascó la nuca—. La verdad no hay problema, solo disfrutemos el momento, ve~.

—Sí.

Después llegó el mesero con los menús, los países vieron los nombres de los platillos y ordenaron. Cuando llegó la comida, cenaron con comodidad, hablando de cualquier tema, la cultura de su hogar, gustos, pasatiempos, entre muchas cosas. Por otra parte, los tres países espías observaban cada movimiento y más los de japonés; luego, en forma secreta discutieron el plan, se decidieron por uno, y una vez dicho, se pusieron manos a la obra.

—Mesero—llamó China alguno de los meseros más cercanos, el mesero, se acercó con seriedad y educación.

— ¿Qué desea, señor?

—Le daré dinero si moja al joven…—dijo no muy seguro de decir «joven» a Japón, miró las mesas del restaurante, luego vio la mesa de la pareja de las naciones y señaló al japonés—, de esa mesa—luego le dio unos cuantos euros de cien, el mesero los tomó con discreción y fue directamente por un vaso de agua, aru.

Cuando la consiguió el vaso, se fue a la mesa y mojó a la persona equivocada. China abrió la boca de la impresión y se golpeó la frente con la palma de su mano. ¡Que mesero tan imbécil! Era la otra mesa y otra persona. El mesero se retiró, le guiñe el ojo y le sonrió. ¡Todavía tiene el descaro de hacer eso! ¡Y a parte, le robó unos euros de cien! ¡Maldito!

—Bien… Siguiente plan, aru.

— ¡Da!

— ¡Necesito tocar los pechos de mi hermano!—gritó otra vez Corea del Sur, más entusiasmado de lo normal y eso le asustaba más a China—. Aunque igual tocaría los pechos de Ucrania.

Palabras duras para un hermano menor… ¡Y más si es Rusia el hermano!

—Rusia no escuchó eso… ¿O sí?—un aura morada surgió en el cuerpo del ruso, dándole un aspecto demasiado terrorífico para los dos países asiáticos, Rusia sacó su fiel «bastón mágico» y se lo iba a clavar en el culo del coreano y del chino, si lo protege, claro—Kolkolkolkolkol…

— ¡Estúpido!—gritó el chino asustado, temblando todo su cuerpo y cubriendo la boca de su hermano menor con su mano. ¡Quiere morir! Si, esa es la causa de decir tanta estupidez. ¡Si Rusia lo mataría, él mataría a Corea del Sur antes de su desgracia!—. ¡No es eso Rusia! Dijo a… a… a… ¡Uruguay! ¡Sí, a él aru!

—Ya veo, Rusia se confundió de país. ¡Da!

— ¡Qué bueno aru!—se rio China, aunque en el fondo de su corazón quería llorar como un bebé, va a morir en este día por la estupideces de su hermano menor. ¡¿Qué hizo mal?! ¡¿A dónde vamos a parar?!—. Bueno, eso no importa aru, debemos seguir con el plan aru. ¿Listo Rusia?

— ¡Da!—respondió el ruso, sosteniendo una bola de comida molida… Algo por el estilo. El plan consistía en lanzar aquella bola de comida molida al japonés y así detener su cita, Japón iría al baño para limpiarse, luego Corea del Sur y China golpearían en la cabeza de Japón en el baño, lo secuestraría y su cita sería arruinada.

¡Perfecto!

Lo lanzó directo en el traje del asiático, nada podía arruinar ese plan, la puntería de Rusia es perfecta y… y… y… ¡Y no salió porque Japón se agachó a recoger algo que Ucrania se le cayó y golpeó a una persona! Maldita suerte que tenía los tres países. China le dio un tic en el ojo y boca, luego sus ojos se llenaron de lágrimas, tenía una fuerte pelea de no llorar, pero las lágrimas ganaron y derramó las mejillas con esa agua salada. Después secó su cara, no era tiempo de rendirse, aun le quedaba más planes para detener esa locura.

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Muchos planes fallidos después…

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—Esto debe ser una broma… Aru.

—Da…

—Quiero pechos… Da ze~.

— ¡¿Quieres callarte de una buena vez aru?!—exclamó furioso e impactado el chino, aun sin poder creer la gran cantidad de intentos fallidos, algo que planearon desde que empezó todo el problema y… ¡Nada! Solo una linda cita de ese par de naciones.

Por mientras, las dos naciones terminaron de cenar y al mismo tiempo su cita. Los dos alegres, satisfechos de la cita y la cena, con exquisitos platillos y un excelente servicio; se levantaron, cuando caminaron una corta distancia, Japón pisó un pedazo de comida en el suelo—uno de los rastros que dejaron los planes del equipo China—, logrando que se resbalara. No cayó, no, solo aterrizó en los pechos de la ucraniana, algo sumamente vergonzoso y demasiado peligroso. El japonés se separó con velocidad y pidiendo disculpas a Ucrania, pero reconoció que los pechos de la chica son suaves y cómodos.

Tanto Ucrania y Japón se sonrojaron, China casi se desmaya, Corea del Sur envidió a Japón por tocar esos grandes senos y Rusia, bueno, él solo estaba a punto de desaparecer a una nación para siempre.

—Kolkolkolkolkol…—a la mierda lo que iba a pasar, él iba a matar al japonés, de todas formas están en «guerra» y pelear en el restaurante no le importará. Se levanta y se dirige al par de «enamorados».

— ¡No Rusia!—alza su brazo derecho, queriendo alcanzar al ruso y llora por no lograrlo—. ¡Es solo un niño aru!

—Lo siento Ucrania-chan—se disculpó Japón sonriente pero apenado, mientras se rascaba la nuca—. Fue un accidente.

—No te preocupes Japón, sé que fue un accidente.

—A Rusia no le parece eso.

Los dos voltearon a donde la voz se escuchaba, Ucrania se cubrió la boca con las palmas de sus manos, impresionada y a la vez enojada con él; en cambio Japón, retrocedió unos cuantos pasos, temblando sus piernas y sudando frio. Hoy moriría y duro.

— ¡Rusia! ¿Qué haces aquí?—gritó Ucrania bastante molesta, cruzando los brazos y esperando una buena respuesta de su hermano menor—. Espero tu respuesta Rusia.

—Rusia quería evitar que Japón te hiciera daño.

— ¡¿Qué?! Japón es respetuoso conmigo, él que está haciéndome daño eres tú, Rusia.

—P-Pero h-hermana—tartamudeó el ruso, pocas veces había visto a su hermana mayor enojada. ¡No es justo! Él solo quería proteger a su hermana y nada más, ahora las consecuencias son desagradables.

— ¡Pero nada! No puedo creer que hayas hecho esto Rusia, vete, estás castigado.

—P-pero…

— ¡Está decidido! Nada de vodka por un mes y eso es parte de tu castigo, lo hablaremos más tarde.

—Da…

Rusia se retiró, regresando a su mesa con una combinación de tristeza y enojo. Por otra parte, China y Corea del Sur se aguantaba de la risa, es que ver a Rusia castigado era tan gracioso. Por culpa de la risa, China se tuvo que ir al baño para poder reírse a todo pulmón, aunque e iba arrepentir por la furia de mamá Rusia.

—Inglaterra y Francia sufrirán la furia de mamá Rusia, kolkolkol…

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—En serio, lamento mucho lo que pasó en el restaurante Japón—se disculpó muy apenada la ucraniana, suspiró cansada y con un dolor intenso en los hombros por culpa de sus grandes pechos. A veces le gustaba ser plana, en vez de ser voluminosa, de seguro sería el mismísimo paraíso sin tener tanto pecho—. No sé qué le pasó a Rusia está vez, perdónalo, por favor Japón.

—Ve~, no te preocupes Ucrania-chan, el pasado es el pasado—dijo Japón acompañado con su tierna sonrisa, algo tonta como siempre, pero sincera. Eso le agrada Ucrania a Japón, su sinceridad plasmada a una simple sonrisa. Japón es especial.

— ¿En serio?—preguntó dudosa la nación europea, pestañeando dos veces y comenzando a ponerse con una combinación de nervios y miedo—. Entendería que estuvieras enojado con él.

—En serio Ucrania-chan, no te preocupes… ¡Incluso me divertí mucho! Deberíamos hacer esto más seguido, ve~.

—Tienes razón…—respondió alzando las comisuras de sus labios tiernamente. Luego, algo se le vino a la mente que la sonrojó un poco, no lo pensó en las consecuencias de sus acciones, solo quería hacerlo y ya—. Cierra los ojos, Japón.

— ¿Eh?—alzó la ceja derecha, un poco confundido pero asistió. Cerró los ojos, luego de unos segundos sintió algo cálido en su frente, con rapidez abrió los ojos y vio algo que lo dejó sumamente impactado y sonrojado hasta las orejas.

Un beso, Ucrania le dio un tierno y dulce beso en la frente.

¡Por el amor de todo el anime y manga!

Esto… ¿Es un sueño que pronto iba despertar cruelmente?

Luego Ucrania separó sus labios en la frente del japonés, se miraron frente a frente acompañados con un incómodo silencio y después que pasaron algunos minutos, solo sonrieron con un tono rosado en sus pómulos.

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Días después, Italia Veneciano, Alemania y Japón fueron avisados por sus amigos y/o familiares sobre la importante llamada que hizo Francia e Inglaterra, un aviso urgente que sus informantes no quisieron decir en lo absoluto, cosa que produjo confusión a Italia Veneciano. Se reunieron los tres en la casa del inglés cejón, todo tranquilo, contando temas como por ejemplo sobre lo extraño que se comportan sus familiares en los últimos días, después que terminaron con su reunión de la ONU.

De forma inesperada la puerta se abre, pero no hay nadie detrás de la entrada. Inglaterra no estaba. ¿Qué ocurría? Esto es extraño para los tres países, Italia fruncía el ceño, Alemania preparó su arma para cualquier ataque sorpresa y Japón lloraba mientras agitaba con desesperación su bandera blanca que la sacó mágicamente. Entraron con cuidado y silencio—en el caso de Japón fue jalado y taparon su boca para que no produjera un ruido molestoso o huyera o ambas cosas—, caminaron a los alrededores de la casa, cada pasillo de la casa del británico bipolar, cada habitación, cada esquina, cada lugar pequeño y no había nadie, poniendo cada vez más intranquilos a los países.

— ¿Qué pasa?—preguntó Alemania, apuntando en cualquier lugar su pistola por cualquier cosa—. No está Inglaterra, es malo. ¿Qué vamos hacer Italia? Esto no me agrada.

—No lo sé, deberíamos llamar a los demás… Pero sería tardado… Hay que seguir explorando.

— ¡Ve! No quiero… ¡Tengo miedo!

— ¡Aahh!—los gritos de Inglaterra y Francia surgieron por toda la casa, poniéndolos más alerta a los tres países, aunque Japón quería huir los más lejos posible del lugar embrujado.

— ¿Qué…?

— ¡Vamos!—ordenó Italia Veneciano sacando también una pistola y quitándole su seguro, Alemania asistió con determinación, su orgullo no abandonaría a nadie y Japón, bueno, él solo quería huir y no saber nada.

¡Goku! ¡Sálvalo!

Fueron apresurados—otra vez Japón fue obligado a acompañarlos, él solo quería esperar en la salida, para vigilar la puerta y así reducir más los problemas… Eso ni se lo creía Japón—, directo a los gritos de terror de los países rivales. Cuando llegaron sus caras de impresión se reflejaron sin piedad, los tres abrieron sus bocas y comenzaron a sentir el pánico. Un monstruo feo, con varios tentáculos, tomando como rehenes a Inglaterra y Francia.

— ¡¿Q-Qué…?! ¡¿QUÉ ES ESTO?!

Ahora iba tras las tres naciones con sus tentáculos. ¡Sálvense quien pueda!

¡Hola! Jajajaja, perdón por tardarme en actualizar pero este tenía que ser largo. Bien, este, podría ser el penúltimo capítulo de esta historia. Solo faltaría el final y —probablemente— el epílogo.

Bueno, espero que lo disfruten, por cierto, aún está la encuesta sobre qué personalidad les gusta en los tres países, pueden votar, las cosas estás empatadas.

Pues… Nos vemos.

Cuídense.

Gracias por leer.