-Perspectiva Rin-

Momo y Kiyoshiko salieron del aula.

-Entonces… ¿Rojito-san?
-Cállate Sosuke.
-Me sorprende que no le hayas golpeado.
-Es una chica.
-Como quiera, pero es muy linda, además ¿cómo es que conseguiste a Ricky?
-¿Ricky?
-La tortuga.
-Ah, ¿por qué hablas con tanta confianza de ella?
-Ella inspira confianza.
-Es raro en ti que actúes así.
-¿Me dirás como fue que conseguiste la tortuga?
-Vaya que eres terco.

Conté a Sosuke lo ocurrido en la mañana.

-Jo~oh, entonces, así fue, entiendo porque llegaste tarde, pero es extraño que Mashiro-san te haya dejado conservarla para entregársela a la Kiyoshiko-chan.
-A mi también se me hizo extraño, como sea, espero no toparme de nuevo a la chiquilla.
-No parecía dispuesta a dejarte en paz.
-Espero estés equivocado.

Me senté de nuevo.

-Aun así, no accedes así a las personas.
-¿A qué te refieres?
-¿Desde cuándo Rin Matsuoka es niñero de una tortuga?

Estaba dispuesto a contestarle a Sosuke cuando entró el profesor al aula y la clase comenzó.

-Perspectiva Kiyoshiko-

-Waaaah, esto es aburrido.
-Después tenemos que ir a Educación física Kiyo-chan.
-¿Huh? No iré, puedes adelantarte tú, tengo que arreglar unos papeles.
-¿Sobre qué?
-El número de mi dormitorio, como son menos mujeres, hicieron un edificio pequeño, no sé cuál habitación me haya tocado así que…
-Oh, de acuerdo, nos vemos luego Kiyo-chan.
-Hasta luego Momo.

Momo se fue dejándome sola en el aula… Me recosté en mi asiento mirando hacia fuera…

-No quiero ir a ver al viejo.

Puse a Ricky en la mesa.

-Oe Ricky… Crees que… El viejo me deje conservarte? Sería injusto que no lo permitiera…

Miré a Ricky como si esté me estuviese contestando, lo observaba en silencio, después sonreí.

-Si… De igual manera, si no me deja, no le haré caso ¿verdad?

Dije volviendo a ponerlo en el platito con agua que Rojito había conseguido.

-Ese rojito es muy considerado, te consiguió un pequeño platito…
-Y tú estás loca hablando con un animal.
-¿Huh?

Voltee a ver hacia la puerta, me sorprendí bastante cuando miré a Rojito en la entrada del aula.

-Rojito-san… Gracias por cuidar de Ricky.
-Descuida…

Dijo entrando al aula, se sentó en la silla que estaba frente a mi lugar y se recargo en mi mesa.

-¿Qué haces aquí?
-Evito la clase de educación física.
-Me refiero a que haces aquí en Samezuka, Baaaakaa.
-¿Oh? Bueno… Creo que si estudio aquí podré triunfar…
-Lo dices así y estás saltándote la clase de Educación física.
-Es diferente Rojito-san.
-Deja de llamarme así.
-¿Entonces, cómo debería llamarte? ¿Rojito-Kun? ¿Rojito-senpai? ¿Rojito-Tsundere?
-¡NO ME LLAMES ROJITO EN GENERAL! ¡Y NO SOY TSUNDERE!
-Pfffff –tape mi boca tratando de hacer que la risa no saliera, pero fue en vano -¡HAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHHA! ¡AHÍ ESTÁ! ¡JUSTO ESE ES TU MODO TSUNDERE! ¡HAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHA!

-Perspectiva Rin-

Se veía graciosa y linda al reír… tanto que se contagiaba…

-Demonios, ya dame un respiro.
-¿Huh? Pero si fuiste tú quién vino aquí en primer lugar… A todo esto ¿qué haces aquí?
-Le dejaba unos papeles a Nitori cuando escuché tu desquiciada voz llamándome Rojito.

¿Por qué entré a hablarle? Su voz y su cara me estresaban recordé lo que dijo Sosuke "no accedes tan fácil a las personas" Será que su presencia… Hizo que mi vida monótona… Cambiará…

-Rojito… No me mires así, asusta.
-Deja de llamarme Rojito.
-Entonces… ¿cómo te digo?
-Sólo llámame Rin.
-Rin… Me gusta más rojito.
-Me sacas de quicio.

Dije levantándome y dirigiéndome a la salida cuando de repente sentí que me abrazo por la espalda.

-En verdad, gracias por cuidar de Ricky.

Dijo soltándome, di media vuelta y cuando le di la cara ella salió corriendo, alcancé a ver lágrimas en sus ojos… O tal vez fue mi imaginación, de todas maneras… ¿Es acaso tan importante esa tortuga?

-Perspectiva Kiyoshiko-

Corrí del aula para ir al despacho mientras secaba mis lágrimas, no quería que Rojito me viera llorar.

-Oh, mierda…

De repente recordé…

-¡OLVIDÉ A RICKY!

Entre tanta emoción olvidé tomarlo, regresé corriendo lo más rápido que pude al aula, pero ni Ricky ni Rojito estaban en ella.

-Demonios, espero que Rojito se lo haya llevado con él.

Entonces recordé "sólo llámame Rin"

-Supongo que mientras no me escuche no hay problema.

Salí del aula y me dirigí al despacho del viejo, una vez frente a la puerta del despacho comencé a sentirme nerviosa "sólo respira profundo y mantén la clama" me dije a mi misma, toqué la puerta.

-Adelante –se escuchó su aguda voz.

Entré con algo de vacilación.

-Eh… Ho-hola…
-Kiyoshiko. –Dijo con un tono severo y serio –siéntate.
-Oe… Viejo... –dije en lo bajo mientras tomaba asiento.
-Deja de llamarme viejo, Kiyoshiko, es una falta de respeto enorme.
-…. Lo siento… Padre.
-Tú querías entrar aquí por tus propios méritos. –dijo regañándome.
-Lo sé… -Respondí en tono bajo.
-Y lo primero que haces es romper las reglas. –dijo manteniendo su tono enojado.
-Disculpa… -dije aún más bajo.
-¿Qué debo hacer para que obedezcas? No sabes la reprimenda que recibió Matsuoka por culpa tuya y de tus actos irresponsables.
-¿Eeeeh? –Dije sorprendida levantándome de mi lugar -¿Lo regañaste? ¡PERO SI SABIAS QUE ERA MIO!
-Recuerda que no debo actuar como padre, sino como director.
-Pues que director tan baboso. –dije cruzando los brazos y tirándome de nuevo en la silla.

Sentí su mirada fría fija en mí, así que desvíe mi mirada a otro lado.

-Ten más respeto hacia mí, o lo único que conseguirás es que te expulse.

Al escuchar la palabra "expulsar" mis ojos volvieron a él.

-¡NO POR FAVOR! ¡ESO NO! ¿Qué eres? ¿Mi padre o el director?
-Ambas, debes entender que también es difícil para mí, Kiyoshiko.
-Entonces, deja que conserve a Ricky.
-¿Ricky?
-La tortuga se llama así…

No dijo nada y me miraba desconcertado.

-¿Entonces?...

Dio un gran suspiro, me puse nerviosa.

-De acuerdo.
-¿¡D-DE VE-VERDAD!?
-Sí.
-¡GRACIAS!

Corrí y lo abracé.

-Pero obedecerás ¿entendido?
-¡ENTENDIDO Y ANOTADO JEFE!
-Bien, ahora hablemos sobre tu habitación.
-De acuerdo –dije retomando mi asiento de nuevo.
-Bien, como fuiste la última en entrar, tus clases oficialmente comienzan mañana.
-Claro.
-Esté es tu número de habitación y esta es la llave.
-Sí…
-Aquí tienes un mapa para que te ubiques en la instalación.
-Eh… De acuerdo.
-Tu entrenamiento es de todos los días a las 4 pm.
-Aaah…
-Los fines de semana los tendrás libres, al igual que las horas de Educación Física.
-Son demasiados datos, ya me siento atareada.
-Si no puedes con esto, sólo déjalo.
-¿Qué clase de padre eres?
-Estoy en el papel de director, y no quiero chicas incompetentes en mi escuela.
-¡NO SOY INCOMPETENTE!
-Entonces ve por tus cosas a cas, te toco compartir habitación, también consigue el uniforme.
-De acuerdo, adiós.

Sin decir más me levante tomé mis cosas y salí, lo primero en la lista era conseguir el uniforme, fui con una secretaria que estaba fuera del despacho.

-Disculpe… ¿Dónde puedo conseguir el uniforme?

-Perspectiva Rin-

-¿Otra vez esa tortuga? –Dio Sosuke viéndome desconcertado.
-No tenía opción, la chica hiperactiva es demasiado distraída.
-Cómo digas, oh, parece que ya tenemos libre el día hasta la práctica.
-Eso es bueno, necesito salir.
-¿Huh? ¿Por qué?
-Iré a comprarle un hogar a está tortuga.
-¿La venderás?
-No había pensado en eso.
-Si no es eso entonces qué es.
-Le compraré una pecesera para tortugas.
-No creo que se llame así, además ¿para qué le comprarás eso?
-No creo que le guste el plato.
-Parece feliz en el plato –dijo en un tono burlesco.
-Iré a la tienda de mascotas que está aquí cerca.
-Bueno como quieras, yo descansaré antes de la práctica de hoy.

Tomé la tortuga y mis cosas para irme.

-Nos vemos más tarde.

Dije despidiéndome con una mano.

-Perspectiva Kiyoshiko-

-Gracias por los uniformes.
No hay de qué, mi trabajo es servir.
-Goah… La chaqueta es genial.
-A mí también me gusta, Samezuka tiene muy lindos uniformes.
-Vaya que sí, y usted también tiene buen gusto en ropa.
-Jajá vaya, digo lo mismo de ti, Kiyoshiko-chan
-Gracias, Reira-san.
-Cada vez te pareces más a tu madre…
-La sangre estadounidense es fuerte, supongo.

Dije encogiéndome de hombros, sonreí a Reira y me fui sin decir más.
Miré el mapa y me dirigí a mi dormitorio.

-Ummmh… 302… Parece que está en el tercer piso.

Cuando al fin llegue a mi destino abrí la puerta, para mi sorpresa había alguien ya, aparentemente mi compañera de cuarto.

-Oh, tú vas en mi aula.
-¿Huh?

La chica se acercó a mí, era más o menos de mi estatura, piel algo morena, ojos verdes, cabello negro y aparentemente una buena figura.

-Eres Mashiro Kiyoshiko ¿no?
-Eh… Sí, oe… No crees que deberías ponerte más ropa?
-¿A qué te refieres?
-Sólo traes un top y un short….
-¡AAAH! ¡Lo siento!

La chica apenada se puso una playera larga lo más rápido que pudo, se veía graciosa.

-Jajaajaa, descuida, tú eras… Ummmh… ¡AH! Nagisa ¿no?
-Kirisaki Nagisa, ¿tan fácil de olvidar soy?
-No es eso, es que no puse atención.
-Bien, puedes llamarme Kiyoshiko, o como tú gustes, no es necesario ser formales, somos de la misma edad, y compartiremos habitación un largo periodo así que….
-Huh… Me parece bien, Kiyoshiko.
-Bien Kirisaki-chan, estoy a tu cuidado.
-Creí que no seríamos formales.
-Utilicé un Chan.
-Pensé que me llamarías por mi nombre… Pero bueno, estoy a tu cuidado, Mashiro-chan.
-Huh, no me llames Mashiro.
-Tú me llamaste Kirisaki.
-Es porque siento raro el decirte Nagisa.
-¿Por qué?
Tengo un amigo que se llama así… Y ciento incomodo llamarte a ti así… Ummmh… ¡AH! ¡YA SÉ! ¿Puedo llamarte Nagi-chan?
-Huh, no le veo el problema, pero… Yo te llamaré Kiyo-chan ¿de acuerdo?
-Ay pero si suena tan lindo cuando lo dices así ¡POR SUPUESTO QUE PUEDES!
-Bueno, nos vemos Nagi-chan, tengo que ir por mis cosas –dije abrazándola fuerte- Oh y quiero la cama de abajo.
-Es toda tuya.
-Perfecto –dije lanzando los uniformes en la cama –vuelvo más tarde.

Corrí de la habitación y me dirigí a la salida, fuera del instituto marqué un número en mi celular y llamé.

-¿Huh? Nagisa, los espero en mi casa, en 20 minutos… ¡BIEN, NOS VEMOS ALLA! ¡ADIÓS!

Corrí a tomar un tren, tenía muchas ganas de ver a Nagisa y los demás, tomé el tren… Pasó un rato y al fin llegue a mi destino, dónde mis amigos me esperaban.

-¡NAGISAAAAA! ¡HARUUU! ¡MAKOTOOO! ¡REEEI!

Corrí y me lancé sobre todos ellos.

-Oh, Kiyo-chan, cuanto tiempo –dijo Makoto despeinando mi cabello.
-Pequeña Kiyo-san, cuanto tiempo –dijo Rei sonriéndome.
-Hola Kiyo –dijo Haru viéndome con ojos tranquilos y una leve sonrisa, posando su mano en un hombro.
-Kyo-chaaaaaannnnn –gritó nagisa abrazándome –te extrañe bastante –dijo casi llorando
-Yo también te extrañe mucho Nagisa, los extrañé mucho a todos ustedes.
-Creí que cuando Kyo-chan volviera, entraría a estudiar con nosotros, pero en vez de eso se fue a Samezuka –dijo Nagisa reprochándome.
-Ara ara, sabes que tenía que hacerlo.
-Pero, Kiyo-San, su padre le permitía ir a Iwatobi con nosotros… -dijo Rei con una cara sería algo triste
-Es verdad Kiyo… ¿Por qué fuiste a Samezuka? –Pregunto Haru
-Ustedes lo saben…
-Ohhh… Sigues con lo de tu mamá, Kyo-chan? –dijo Nagisa
-Creí que se te pasaría después de un tiempo. –replicó Haru.
-Chicos, no digan eso, harán que se ponga triste. –Dijo Makoto defendiéndome.
-Gracias por el apoyo. –Dije sarcásticamente –es algo que lograré… Ustedes saben… Ella… Lo era todo para mi…
-Creo que es difícil verte al espejo, Kiyo-chan… -dijo Makoto posando su cálida mano en mi cabeza –después de todo… Eres… Como ella…

Cuando Makoto dijo eso, mis ojos se pusieron llorosos….

-Aaaah, Kiyo-chan, no llores. –Dijo Makoto preocupado.
-Mejor vamos a tú casa por tus cosas… -dijo Haru.
-S-sí.

Sequé mis lágrimas y fuimos directo a mi casa.

Y así termina esto.
Esperen la continuación: D
Agradecimientos a SetsyAnonimus y SakuYuri-chan que me siguen motivando.

También a mi amiga Mate, que me da apoyo.
Les amo, hasta la próxima.
PD: sí, Nagisa le dice Kyo-chan a Kiyoshiko, porque dice que suena a nombre de chico.