Bueno gente, después de muchísimo tiempo por fin he logrado sacar algunas ideas para este fic, al principio no estaba seguro de como hacerlo así que me quedé estancado después de la primera parte pero después de bastante tiempo pensé que sería buena idea cambiar un poco así que preparaos que se acerca algo... ¿extraño? quien sabe, solo espero que os guste y que esto compense por el tiempo que llevo sin subir un cap para este fic, no tengo excusa. Además de eso también me disculpo por lo corto de este capítulo comparado con los anteriores en serio me está costando volver a encontrar la inspiración para avanzar y conectar con los eventos que tengo planeados más adelante.


Capíulo sexto
A Selective Assassin

Decir que la situación se había puesto fría es… más o menos como agarrarse a un clavo ardiendo en medio de un glaciar con el cuerpo congelado. Ferro tenía sus ojos clavados en su rival, quien aprovechaba cada oportunidad para enviar hacia él un congelante aliento de hielo. Por otra parte, Maypa observaba con ligera irritación como el de escamas verdes evitaba sus ataques de aliento con solo apartarse del trayecto. Ferro era rápido, tenía que admitirlo.

Recapitulando un poco, después de un tranquilo vuelo sobre Warfang desde la casa de Piro y su familia hasta llegar al lugar de entrenamiento, que consistía básicamente en una especie de coliseo de combate en el que había varios filones de cristales repartidos alrededor de la arena, tanto rojos como verdes; donde Cyril estaba esperando con una expresión que no necesita descripción y que decía claramente que no estaba complacido con el retraso de su alumna. Al ver de nuevo a Ferro el Guardián de hielo no se contuvo en preguntar que hacía él allí y, dado que no dejó que Ferro se explicase, fue Maypa quien explicó a su maestro todo lo sucedido, incluido lo que les habían contado Spyro y Cynder. Tras la explicación, el anciano dragón solo miró al joven verde un momento, pero no dijo nada. En cambio, se dirigió a Maypa y le pidió que le mostrase sus progresos desde la última vez que habían entrenado. En este punto Ferro había decidido dar espacio a la dragona y se alejó hasta una distancia más o menos segura desde la que presencio las habilidades de su amiga. Mencionar que solo estaba sorprendido con el despliegue de poder y habilidad no haría justicia en absoluto a lo que estaba pensando el joven en esos momentos.

Tras la demostración Cyril había decidido comprobar las habilidades de combate de Ferro y, para ello, había pedido a los dos que realizasen un combate de sparring. En un principio Maypa no estaba segura pero al ver que Ferro se acercaba al centro de la arena, ella sonrió y se preparó, adoptando una pose intermedia que le permitiría moverse rápido tanto para esquivar como para atacar. Por otra parte, Ferro solo se encontraba de pie, con las alas plegadas y sin moverse, con el rostro tieso y la mirada fija en ella. Los dos esperaron hasta que Maypa decidió comenzar sus ataques disparando estacas de hielo contra el verde quien simplemente realizó un tres-sesenta golpeando las estacas con su hueso-sable, destrozándolas. Y bueno a partir de ahí la estrategia de Maypa había sido intentar ralentizar a Ferro congelándole algunas partes de su cuerpo. Sin embargo no le estaba yendo demasiado bien, salvo para mantener al joven verde a raya, pero había una pregunta en su cabeza: "¿Por qué no está utilizando ataques elementales él también?" Ese pensamiento la distrajo lo suficiente como para permitir a Ferro embestirla y derribarla de un empujón antes de retroceder de nuevo en previsión de cualquier ataque cuerpo a cuerpo que fuese a intentar la dragona de hielo. Por otra parte, Maypa se sentía como si acabase de estrellarse contra un edificio volando a plena velocidad. Aun así, no se detuvo y se levantó del suelo, sacudiendo la cabeza para aclarar su visión. Ferro le dejó algo de tiempo para eso antes de volver a lanzarse contra ella. Maypa lo vio venir pero, acabando de recuperarse de su aturdimiento, no tuvo tiempo de reaccionar y acabó de nuevo en el suelo, panza arriba y con Ferro sobre ella, con la mirada de él clavada en la suya pero él no decía nada.

Ferro estaba sumido en la pelea, al mismo tiempo intentaba no dejarse llevar o acabaría haciendo algo que lamentaría para el resto de su vida. Después de todo, todos sus momentos en combates habían sido combates a muerte y este era el primero y único que era un sparring, lo cual hacía la estrategia mucho más diferente. Apostado sobre la dragona de ojos grises, Ferro solo esperó, intentando mantenerla inmóvil. Sin embargo, pudo sentir como el aire a su alrededor se volvía más y más frío y el sonido del hielo formándose en el aire llegó a sus oídos al mismo tiempo que una sonrisa se mostraba en el rostro de su rival. Sin perder un momento Ferro dio un salto hacia atrás, alejándose de ella antes de que una furia de hielo fuese liberada. A pesar de que intentó apartarse, Ferro no pudo hacerlo a tiempo y acabó siendo golpeado por el ataque que congelo gran parte de la arena, pero sin alcanzar el borde, dejando al dragón verde convertido en una estatua de hielo en frente de alumna y maestro, atrapado e inmóvil.

-Bueno, parece que está claro quien ha ganado. –dijo Cyril acercándose.

-Nunca subestimemos al rival, Maestro Cyril. –respondio Maypa, citando una de las frases de Terrador empezando a acercarse al cuerpo congelado de Ferro para asegurarse de que no se había pasado con su ataque y le había congelado hasta la muerte.

-Cierto. –concedió el anciano- Sin embargo nadie ha conseguido nunca escapar de una furia de hielo. Es imposible que… -sin embargo, las palabras del anciano Guardián fueron interrumpidas por un sonoro "crack" que escapó a los oídos de Maypa gracias al sonido de la voz de su maestro.

Cuando ella se acercó se dispuso a poner su cabeza sobre el pecho de Ferro, esperando no haber sido demasiado dura con su ataque elemental. Sin embargo, en ese instante, el ruido del hielo al romperse fue lo único que logró escuchar, por lo que se apartó de él ligeramente por puro reflejo. Sorprendida se quedó completamente paralizada y cuando se dio cuenta de lo que pasaba, ella estaba de nuevo en el suelo, siendo sujetada contra este por un Ferro cuyo cuerpo estaba cubierto por una armadura de hielo que antes había sido su prisión y ahora estaba rota en cada una de las articulaciones, permitiéndole moverse con libertad de nuevo, salvo la cola y las alas, pero él no las necesitaba para mantenerla contra el suelo así que solo se mantuvo sobre ella, inmovilizándola, hasta que…

-Muy bien, los dos. He visto suficiente, podéis parar. –dijo Cyril.

Con esas palabras, Ferro se apartó de Maypa y luego le ofreció ayuda para levantarse, a pesar de que quien parecía necesitar más ayuda era él con todo ese hielo cubriéndole gran parte del cuerpo. Nada que un par de golpes no pudiesen solucionar, rompiendo el hielo y haciendo que este se deslizase de su cuerpo hasta caer al suelo.

-Ah… estaba empezando a molestar un poco… -dijo Ferro sacudiéndose para quitarse de encima los pequeños trozos que se habían quedado sobre el antes de mirar a los dos dragones de hielo frente a él- Eb… sin ánimo de ofender. –dijo forzando una incómoda sonrisa ladeada intentando evitar cualquier forma de insulto y esperando que ninguno de los dos se lo tomase a mal.


Era un día despejado, la luz del Sol iluminaba incluso entre los árboles y por el bosque corría una suave brisa refrescante. En medio del bosque, en un pequeño campamento junto a una hoguera descansaba un cheetah antes de proseguir su camino. Su pelaje estaba oculto por sus ropas, a excepción de las manos, que delataban que al menos en esa zona era blanco. El cheetah vestía una armadura de cuero que le cubría el cuerpo entero, ofreciendo ambos, protección y ocultación. La armadura estaba claramente hecha a mano, tintada de color oscuro. El cuero estaba endurecido en varias zonas, tales como el pecho, los brazos, las piernas, dejando las articulaciones libres para así no limitar el movimiento. Cinchas y enganches decoraban la armadura en varias partes, al igual lo hacían las correas de ajuste, siempre más de una por cada pieza en caso de que alguna otra se rompiese o fuese cortada en combate. La armadura en sí no era nada del otro mundo, de cuero oscuro, y en la cabeza lleva una capucha del mismo color oscuro que la armadura, ocultando su rostro, a excepción del hocico. Al otro lado del fuego, una dragona adulta de escamas oxidiana estaba tumbada, despierta y mirando al cheetah con una mirada dura y penetrante mientras el felino simplemente la miraba con una mirada neutra, casi vacía.

Pasado un rato, el joven cheetah se levantó del suelo y fue hacia ella, quien solo le soltó un siseo enfurecido.

-No me vengas con esas. –le dijo el cheetah con tranquilidad mientras recogía unas cadenas del suelo y las enganchaba todas a una argolla que luego él utilizó como agarre- A caminar, bella dragona. –le dijo sin ningún tono de burla, ni siquiera un indicio de que el cumplido era sentido, este cheetah parecía no tener emociones en absoluto.

Soltando un gruñido, la dragona se levantó, el sonido de las cadenas resonando, ni siquiera eran cadenas pesadas, pero le tenían las alas sujetas de modo que no podía volar. Aun así, una dragona adulta debería poseer fuerza más que suficiente para impedir que un cheetah la hiciese moverse si no quería, el problema eran los cristales que había en la cadena, no eran cristales oscuros, en absoluto, pero eran picudos y estaban afilados, lo cual hacía que el mínimo intento de resistirse haría que estos cristales, de un par de centímetros de largo, se clavasen en su carne, incluso bajo las escamas o arrancando estas y la ruta que estaba siguiendo el felino evitaba cualquier lugar de crecimiento de gemas rojas, además de esto, el cheetah se aseguraba de mantener los cristales envenenados, de modo que aunque las heridas no fuesen demasiado malas, serían terriblemente peligrosas.

Ni siquiera utilizar su elemento le había servido, el felino bípedo se aseguraba de mantener a su compañía… deshabilitada… gracias a un encantamiento puesto sobre las cadenas que niega el uso de los elementos de los dragones, uno no se convierte en el mejor asesino asueldo sin tener buen material, que incluso le ayudaría a enfrentarse con los dragones, incluso con el conocido Guardián de Tierra. El cheetah tenía sus métodos.

-Te juro que cuando me quites esto de encima… -empezó ella pero él la interrumpió.

-No será en mí en quien te desahogues. –la interrumpió el simplemente, sin siquiera girarse para mirarla a la cara.

¿Pero quién se creía que era este tipo? Primero la asalta mientras está de cacería, luego la droga para dejarla dormida y por último la encadena para llevarla a los Ancestros saben dónde y ni siquiera parece importarle las amenazas de ella.

Después de horas de camino llegaron a una cueva, en cuya puerta había dos faunos con túnicas oscuras.

-El sacrificio ha llegado por fin. –dijo uno de ellos haciendo un gesto para que entrasen en la cueva.

-Me importan un rábano vuestros rituales, yo solo quiero mis joyas. –volvió a interrumpir el cheetah, arrastrando consigo a la dragona dentro de la cueva, incluso cuando ella intentó resistirse, acabando con un cristal clavado en su hombro derecho y el veneno entrando en su sistema, empezando a extenderse.

-Maldita sea… -dijo ella al sentir eso haciendo que el Cheetah mirase hacia atrás, por primera vez, su hocico mostrando un gesto, como si se estuviese mordiendo la lengua o algo, sin embargo, el tipo continuó andando por el túnel, ignorando los diferentes túneles a su alrededor a lo largo de todo el túnel para luego, pasado un rato, meterse en otro túnel y caminar por él hasta llegar a una bifurcación de izquierda y derecha, el Cheetah ni siquiera se estaba molestando en ir rápido, tampoco en impedir que la dragona pudiese recordar el camino para salir de esa cueva, lo cual la confundía.

-Oye si intentas que no escape estás… -empezó ella.

-No es asunto mío si escapas o no, en cuanto estés ahí adentro dejarás de ser mi problema. –dijo el Cheetah con seriedad alcanzando una entrada a un túnel y parando en ella y girándose- Bebe. –le dijo acercándole al morro un bote con un líquido con muy mala pinta.

-¿Qué-¡!? –fue a protestar ella pero en cuanto abrió el morro el Cheeta la hizo beber el contendio del bote para luego quitarle del hombro el cristal que tenía clavado, sin decir nada.

Tras eso la hizo entrar en la cámara, entrando él delante de ella.

-Ah, Nox. Veo que has cumplido con nuestro encargo. –se oyó una voz que venía de un Fauno sentado en una especie de trono de madera al fondo de la cámara.

El cheetah simplemente rodó los ojos.

-Como me has pedido aquí la tienes, ahora págame. –dijo el felino, de nombre Nox.

-Está bien. Eres como dicen los rumores, directo al grano. Aquí están tus joyas. –diríael fauno acercándose y entregando al Cheetah un saco de joyas que este abrió y comenzó a contar con un simple vistazo y luego asintió, acercándose a la dragona.

-Quédate quieta. –le dijo mientras agarraba la cadena y empezaba a desatarla.

-¿Puedo saber qué haces? –preguntó su contratador.

-Ella ya no es mi problema sino vuestro así que simplemente estoy recogiendo mi material. –dijo Nox con tranquilidad terminando de quitar las cadenas de la dragona parando un momento quedando junto a la cabeza de ella, susurrándole algo al oído, haciendo que el rostro de ella se endureciese.

Tras eso, el Cheetah enrolló su cadena y la colgó en su cintura, al igual que el saco de gemas y empezó a marcharse de allí.

Y el infierno quedó libre. En cauto Nox hubo salido de la cámara, la dragona soltó un fuerte rugido, aterrando a todos los de la cámara y desapareció entre las sombras. Lo siguiente que Nox oyó mientras salía de la cueva fueron los gritos agónicos de los faunos de la cámara. En la entrada, los dos guardias estaban tirados en el suelo, uno con un enorme corte por toda la espalda y el otro había perdido la cabeza. Como si nada, Nox continuó su camino tranquilamente, desapareciendo en el bosque con una sonrisa maliciosa en la cara. Después de caminar durante un rato, la misma dragona de antes surgió del suelo en la sombra de un árbol, frente a él.

-¿Te has quedado satisfecha? –preguntó el cheetah tranquilamente.

-Solo necesito una cosa más. –respondió la dragona mirándole y el simplemente asintió, queriendo saber qué necesitaba pero una de sus zarpas ya se dirigía hacia el arco que estaba colgado a su espalda, un arco de hueso de dragón adornado con escamas negras- Ellos te contrataron para que me llevases a un sacrificio, específicamente a mí. Entonces ¿por qué me has dejado libre? –preguntó ella.

-Primero, como dije, cuando me pagan mis objetivos ya no son mi problema; segundo, cuando "cazo", siempre me informo sobre mi presa, la conozco, personalmente o a distancia, me aprendo su rutina y observo como lidia con las cosas durante algunos días para luego decidir si debería usar mis flechas en una presa, rara es la vez que me contratan para que capture a una presa en lugar de matarla, después de todo soy un asesino a sueldo, pero claro, no soy como un asesino a sueldo corriente, yo decido si debo matar o no a mi objetivo… o a mi contratante… -explicó él dejando el arco tranquilamente- Así me gano la vida y hasta ahora me ha ido bien. Si ya estás satisfecha te recomiendo que vuelvas a casa con tus cachorros, estoy seguro de que deben estar preocupados, Shade. –dijo él con una sonrisa cálida.

Sorprendida por la respuesta recibida, Shade se quedó completamente paralizada pero luego recuperó la compostura y, sin despedirse, alzó el vuelo, dirigiéndose hacia el sur, hacia su aldea, de vuelta con su familia.

Nox la vio despegar y luego suspiro, su sonrisa desapareciendo y luego el empuñando su arco, mirándolo intensamente y pasando una zarpa por las escamas que adornaban el hueso tallado con un rostro vacío.

-Dragona con suerte… -es lo único que dijo antes de levantarse, arco en mano, y comenzar a moverse de nuevo por el bosque, esta vez, buscando una buena pieza de caza para comer.


Bueno eso ha sido el capítulo de esta vez para esta historia, de verdad espero que os haya gustado y por cierto, el arco de Nox, para aquellos que hayáis jugado TESV: Skyrim, meteros en la cabeza un arco Daédrico con cuernos blancos y sin lo rojo los que no, id a buscar en google el arco anteriormente mencionado y simplemente imaginarlo como lo he descrito para los que conocen este arco :)