Capitulo 6: Cielo mío
Esa noche me dormí pensando en Edward. Solo podía pensar en su sonrisa y su hermosa mirada.
Tuve un sueño extraño, hermoso pero extrañamente curioso…
Estaba recostada en mi cama, cuando vi una luz fuera que ingresaba por mi ventana, me levanté y me asomé para ver más detenidamente. Esa luz se movía y no podía ver que era ya que era muy encandilarte.
Con mí vestido blanco de seda caminé por el pasillo de mi casa y salí fuera.
Caminé hacia la luz y una voz susurro:
–Isabella…Isabella…
–¿Edward? ¿Eres tú? –exclame.
–Ven conmigo Bella…
Me acerqué a la luz y note que sí, que era él, era Edward que me miraba con su rostro angelical, me daba paz.
Mientras él se acercaba a mi cuerpo note que levitaba… Lo tomé de la mano y comenzamos a correr por el bosque, el sol era muy fuerte, su luz… me encandilaba. Era más fuerte que nunca.
Al correr con él, pude notar que de su espalda se desplegaban dos alas blancas puramente blancas y delicadas. Toqué una de sus alas y era lo más suave y hermoso que alguna vez había visto.
Luego desperté y me di cuenta de que había sido un loco sueño con Edward, el joven que comenzaba a amar con locura. Creo que me había tomado muy enserio el hecho de que su rostro pareciese angelical.
