Capitulo 7: Quiero besarlo

Este fin de semana la escuela brindaría un baile, esperé encontrarme con Edward, pero no lo vi por ningún lado. Pensé que había sido muy tonta al no preguntarle donde estudiaba, o donde vivía. Me di cuenta que era demasiado estúpida cuando se trataba de muchachos, no sé porque…

Fuimos con mis amigas a comprar unos vestidos para la noche de la fiesta, pasamos por el pueblo principal y compré un hermoso vestido de seda azul con una chalina color crema.

Me puse muy contenta por ir al baile, pero hubiese querido tener la oportunidad de invitar a Edward.

Jessica invitó a Mike al baile, ella estaba enamorada de él desde séptimo grado, y en cuanto a Eric invitó a Ángela, obvio que irían juntos porque eran novios. En cuanto a mí… sola como siempre.

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Llegó el gran día. El gran baile.

No me emocionaba mucho ya que iba sola, pero trataba de disfrutar la noche para que pasara más rápido.

El baile estaba repleto de jóvenes, todos en parejas y yo ahí sentada en un rincón sola como un hongo. Pensé varias veces en irme, pero no sé porque algo allí me retenía.

Me levanté por un trago y al hacerlo me topé con Edward, el precioso muchacho que había salvado mi vida de aquel accidente con la camioneta.

–¡Edward! –exclame.

–Hola Bella – susurro –¿Quieres bailar?

–Claro que sí – respondí con mucha alegría.

Me llevó afuera tomándome de la mano, nos dirigimos a una glorieta toda decorada con flores, me ayudó a subir los escalones y cuando estábamos allí, a apunto de bailar… una canción lenta comenzó a tocar.

Me tomó de la cintura, apoyé mi cabeza en su pecho. Bailamos hasta que la canción dejó de sonar… Luego él me miro a los ojos y susurro de forma muy dulce:

–Eres hermosa ¿lo sabes verdad?

Sentí que mi corazón se paralizaba, estaba alteradísima.

–Tú eres hermoso Edward –respondí avergonzada.

–Tienes algo especial dentro de ti.

–¿Especial? –pregunte mirándolo a los ojos.

–Sí, nunca había sentido lo que siento cuando estoy cerca de ti – dijo soltando mi cuerpo.

–Yo también siento algo por ti – respondí ansiosa por besarlo, aunque quería esperar a que él lo hiciera.

–Tengo que irme, nos veremos más tarde – me dijo y salió corriendo con rapidez dejándome inmóvil sin ser capaz de responderle.

Quedé parada en el medio de la glorieta sola, esperando un beso de él, que jamás llego…