Capitulo 9: Un beso
Me senté en el pasto, corrí algunas flores y tomé de la mano a Edward. Él sonrió con pureza y se acercó a mí rostro. Miró mi boca y luego volvió a mis ojos, clavo su mirada fijamente en mí y con suavidad acercándose a mis labios, me besó…
Sentí que flotaba en el aire, que el tiempo y el espacio ya no existían, que todo había desaparecido, que solo éramos él y yo. Su boca era tibia, sentía un deseo por él que me llenaba todo el cuerpo.
Sus besos fueron como una descarga eléctrica. Él había cambiado mi vida.
–Tu belleza es incomparable– dijo Edward acariciando mi cabello luego de besarme.
–Eres mágicamente perfecto –dije mientras me acercaba para besarlo de nuevo.
Luego de solo besarnos por largas horas, Edward me acompañó con una caminata silenciosa hasta la puerta de la escuela. Pensé que me acompañaría hasta casa, o me llevaría en su coche, pero hasta ahora nunca lo había visto manejar uno.
Ese día fue el más bonito de todos, fue nuestro primer beso, y el primero de toda mi vida.
Ese beso me cambio por completo, ahora no podía dejar de pensar en él, no dejaba de pensar en sus labios, en sus ojos y en sus manos suaves que acariciaban mi piel.
