Nota de la autora: Lamento que tuvieran que esperar la actualización, me fui de vacaciones. He vuelto y seguiré publicando este fiction para ustedes con mucho gusto. Saludos.

AdmiRo

Capitulo 12: Confía en mí

Desperté sola en la cama, sentí la puerta de casa abrirse y me alteré, supe que era mi padre, desesperada busque por todos lados a Edward en la casa, pero ya no estaba.

Mi padre me saludó mirándome extrañado y susurro:

–¿Que estas buscando?

–Nada, solo perdí un anillo –respondí mintiendo de forma nerviosa.

No sé si me había creído o no, pero no podía decirle que había estado con un muchacho en casa.

Esa noche no pude dormir pensando en él, Edward era demasiado para mí, lo sabía, pero necesitaba tenerlo.

Pensé y analice por horas cómo se había ido y porque no me había despertado antes de partir. Pensé en sus besos y caricia, en como su piel me hacía sentir, su piel rozando la mía y como su cuerpo me atraía como un imán.

A la mañana siguiente me levanté con todo el humor del mundo, muy feliz por el día anterior, él me amaba, o eso creía mi inocente corazón.

Salí a correr por la ciudad, hoy había sol, amaba esos pocos días en Forks soleados, pocos pero agradables. Extrañaba el sol de vez en cuando.

Estaba llegando a la entrada del bosque cuando vi a Edward caminar por alrededor de un árbol nervioso. Me acerqué a él lentamente y me saludo con encanto.

–Hola belleza –dijo haciéndome sonrojar.

–Hola Edward –respondí de forma inocente.

–¿Quieres pasear conmigo? –pregunto.

–Claro, pero… ¿Te hago una pregunta antes? –pregunte y asintió –¿Cómo saliste de mi casa?

–Solo me esfumé cuando tu padre entró, no quería que tuvieras problemas.

–¡Que gracioso Edward! –exclame riéndome de sus chistes.

–¡Te juego una carrera a la cascada! –exclamo riéndose y comenzamos a correr.

Corrí mucho antes que él haciendo trampa, pero él me alcanzó y me tomó de la cintura con rapidez. Reímos un rato abrazados y luego seguimos caminando. Llegamos a la cascada, él se quitó la camisa, yo me sonroje de la vergüenza y me quede paralizada viendo su hermosa piel, su piel se veía blanca brillante, me acerque a tocarlo, con solo un roce sentí su piel tan suave que parecía seda.

El se acerco al borde de la cascada y le dije nerviosa:

–¿Qué haces?

–¿Vamos a darnos un chapuzón? –pregunto con sus ojos picarones.

–¿No está un poco lejos el fondo? –pregunte asustada por la altura.

–Estás segura conmigo, confía en mí, nada malo pasará –prometió y me tomo de la mano.

Confié en él, me quité el pantalón y me quedé con mi remera deportiva, algo avergonzada por mi cuerpo delgado y sin forma me tape como pude con mi blusa alargada mientas él me tomaba de la mano.

Nos lanzamos al agua mientras yo gritaba de emoción y adrenalina.

¡Nunca antes había sentido tanta adrenalina en mi vida!

Nadamos por un largo rato juntos, le lance agua al rostro un par de veces mientras el sonreía y me miraba anonadado con su mirada dulce.

Luego de unos minutos me ayudó a salir del agua y volvimos a subir por las rocas por nuestra ropa. Nos vestimos y me acompañó hasta casa como todo un caballero, me dio un beso en la boca suavemente dándole una descarga eléctrica a mi corazón enamorado y partió con una sonrisa en su rostro.