Capitulo 2: El tiempo corre
Imploré al cielo que Edward volviera, lo necesitaba y su hija también.
Aunque Nessie nunca pedía verlo, yo sabía que en el fondo lo necesitaba.
Estaba desesperada, mi hija en tan solo dos meses más llegó a desarrollarse como una niña de doce años.
Sentía que el tiempo me estaba quitando a mi hija, era como si la vida me castigara por enamorarme de alguien prohibido.
No podía soportar perder a alguien más en mi vida. No iba a permitir que me arrebataran a mi hija.
Renesmee tenía una maldición, el tiempo… Lo demás que la rodeaba eran atributos que el cielo y la magia le habían regalado, su inteligencia, su forma de hablar, su piel blanca como la nieve igual que la de su padre y por supuesto su intención hacia la vida.
Tenía una conexión especial con los animales, podía verlo, parecía como si hablara con ellos.
Cada vez que la observaba ella escondía sus dones de mí. Quizás por vergüenza o quizás por miedo a que no la entendiese.
Mi hija era especial, no solo por ser hija de Edward, mi amado, sino por ser la hija de un ángel… un verdadero ser de luz, algo inimaginable. Ella no era como los humanos comunes, tenía dones que la definían como una nefilim*.
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*En realidad, los Nefilim eran los descendientes de los "hijos de Dios" y las "hijas de los hombres".
