Capitulo 4: Lo he visto

Renesmee POV

–¡Madre! –exclame entrando a la casa.

–¿Que ha pasado Ness?– contesto acercándose a mi desesperada.

–He revivido un pequeño pájaro –susurre.

–¿Tú hiciste qué?– dijo sorprendida y su rostro distendido se transformo en preocupación.

–Lo encontré muerto, lo reviví, pude sentir como volvía a la vida, salió volando de entre mis manos.

–Ness, nadie puede saberlo hija mía, tienes que guardar ese secreto ¿entiendes? Si ves a algún aldeano caminando cerca de aquí no hables con ellos, es peligroso –exclamo tomándome de los hombros.

–Está bien madre, no te preocupes… Nadie sabrá nada y no me arriesgare a ser descubierta por los aldeanos –prometí.

Esa misma noche soñé con mi padre, dijo que estaba orgulloso de mí pero que temía por mi seguridad, temía que alguien malo pudiera querer mis poderes buenos y usarlos para el mal.

Mi padre tenía un plan para volver, un ángel podía hacerlo pero renunciaría a la vida eterna y nunca más podría volver a ser ángel o tener poderes.

Si el aceptaba eso no tendría poderes en la tierra y no podría protegernos, él se convertiría en un mortal como mi madre.

Estaba ansioso por volver, solo quería abrazarme y amar a mi madre como lo merecía. Decía que necesitaba volver a besar a mi madre, volver a tocarla y sentir su presencia.

Sabía que ella lo necesitaba y quería estar allí apoyándola en todo. Y sobre todo necesitaba cuidar de mí en cuerpo y alma.

Cuando desperté decidí que era hora de contarle la verdad a Bella, mi madre, decirle que veía a mi padre y que hablaba con él.

La observe desde mi habitación, estaba en la cocina preparando la cena.

–Lo he visto… siempre lo hice –susurre.

–¿A quién has visto Ness?– pregunto ella preocupada.

–A mi padre –respondí avergonzada por no contarle esto antes.

Mi madre comenzó a llorar desconsoladamente, se acerco a mí, me abrazo con fuerza y susurro:

–Eres un milagro…

La abrace con fuerza y luego, cuando se calmo le comente lo que mi padre había dicho. Le dije que tenía intenciones de volver, pero si lo hacia volvería como un mortal y no podría protegernos del mal, de un mal que él sentía, me estaba acechando.