Universo 1
Amordazado estaba el raro animal, enfrente de el habia una pony naranja, la cual le quita el sombrero —oye, creo que deberías comentarle a Twilight que hemos atrapado a ese animalucho que buscaban-.
-Creo que si, vamos, hay que llevarlo-.
-aun esta inquieto-.
-debe de estarlo, de todas maneras es un animal salvaje-.
-si usa pantalones no debe de ser tan salvaje-.
-a bien... voy por Twilight, tu vigila esa sabandija-.
-Eeeyup-.
Applejack sale del granero, atado a una silla estaba el Bandicoot, el hermano mayor de Applejack estaba vigilando
-¡hermano!-. se escucho a lo lejos, el sale del granero y observa a su hermana menor Applebloom, la cual parecía estar casi llorando, la cual iba con sus dos amigas, Big Macintosh fue a ver a su hermanita, la cual llorando le dice —hermano-.
-¿que pasa Applebloom?-.
-perdimos nuestra mascota-.
-¿Winona?-.
-no, otra-.
-¿otra mascota?-.
-es que esta es de los tres, es la mascota del Club-.
-a eso... ¿necesitas ayuda en que la encuentre?-:
con una triste carita Scootaloo le dice —encuentra nuestro Firulais-.
-Por favor...-. dijo Sweetie Belle, bastante triste por la perdida de la mascota del Club, El hermano mayor de Applebloom decidido y por no querer caritas triste dice con su imponente voz —chicas, no se preocupe, por que yo les traeré de vuelta a su mascota-.
-Gracias hermano-. dijo Applebloom, abrazando a su hermano, de eso el va a quien sabe donde en busqueda de la mascota del Club
Big Macintosh miraba a las tres niñas con cierta tristeza y de un animo les dice —yo me encargare de buscar a su mascota, ¿como es?-.
-bueno, es un perrito, se puede parar de dos patas, baila, tiene ojos color verde y es casi anaranjado-.
-bien, iré por el, esperen aquí
Sweetie Belle sonrie y comenta con las dos —espero que logre encontrarlo-.
-eso espero-. dijo Scootaloo, la cual observa como se iba el hermano mayor de Applebloom
las tres iban a alejarse del granero asta que escuchan una extraña y perturbarte risa de alguna clase de Psicopata y loco, de eso las tres sonrien al mismo tiempo gritando al mismo tiempo —¡Firulais!-.
entrando las tres al granero observan a Firulais riéndose de donde estaba, tirado de cara en el suelo, amarrado de pies y ¿manos? de en una silla, las tres saltaban alrededor de el diciendo —volvió, volvió. volvió-. alegremente por su mascota de vuelta
Sweetie Belle contenta exclama lo siguiente —no podemos dejar que se escape de nuevo, ¿se imaginan que podria pasar si se lo llevan los de la perrera?-.
-si es verdad, una ves Winona termino ahí, volvio tan triste despues de eso-. dijo tristemente Applebloom
-ya se, Sweetie Belle, ¿por que no te lo llevas a casa?-.
-¿yo?-.
-si, ¿por que no?-.
-aawww... no lo se, mi hermana no me deja tener ni un hervo como mascota-.
-vamos... ella tiene un gato, y digamos la verdad, asta el gato te quita tu cama-.
-si pero solo paso unas em... veintiocho veces, no es para tanto-.
-¿a si? y cuando te quito tu abrigo solo por que estaba encima de el-.
-bueno Rarity me lo devolvió-.
-después de dos horas y lleno de pelo de gato-.
-aja-. comentaron las dos, Rarity se aprovecha de su hermana menor, siendo el elemento de la generosidad era bastante egoísta en ciertos puntos de vista, dudando algunos instante Sweetie Belle les pregunta a sus amigas —¿entonces que puedo hacer?-.
-llévate a Firulais a tu casa, si es un perro de mas que te puedo defender de una gata-.
-si... puede que funcione-. dijo Sweetie Belle
-así se habla, aptitud positiva-. -Yeah-. dijeron las tres al mismo tiempo
-¿entonces que le digo a Rarity?-.
-mira dile lo que te salga de la cabeza-.
-emm... no se si sea buena idea-.
-entonces lo que te salga de la cabeza pero no los insultos ¿puedes?-.
-a eso si-.
-entonces ve y desafiala-.
esta toma una cuerda y la atan a la silla donde estaba atado el "Perrito" y con un gran animo esta la arrastra asta llegar a casa, iba a ser un largo camino y para la suerte de "Firulais" el camino estaba lleno de baches, graba, Lodo, tierra, uno que otro cactus, hierba Espigas, algunas heces de cerdo y como estaban en la granja una que otra raíz de árbol
emocionada por la motivación de las amigas esta sale corriendo hacia su casa, pasando primero por el barro
"Firulais" cae de espalda en la silla, atada desde abajo este iba arrastrado, el yeso parecía extremadamente resistente, lastima que su piel no, arrastrado por el barro este parecia gritar, despues de eso empieza por la graba, Sweetie Belle pasa por los manzanos y en un momento a otro algo se le atora, esta al no poder continuar mira hacia atras, mirando que la silla en la que estaba "Firulais" se atasco con una raíz que sobresalía del suelo, de eso y un par de tirones arranca la raíz y continua su recorrido, no queria soltar a Firulais por el solo motivo de que se le arrancaria
-mira falta poco "Firulais" pasamos por la hierva y salimos al camino-.
Universo A
Al día siguiente, después de quedarse a pasar la noche en el Iceberg Lab, Coco y Pinkie Pie ya estaban listas para salir de allí y regresar a la casa de los bandicuts. Luego de que la rubia abriera la puerta principal por medio de una contraseña hackeada, la pony estaba ansiosa y fue la primera en salir a velocidad de un rayo.
—¡Espera, Pinkie! —la anaranjada le avisó y quiso seguirla pero ya era demasiado tarde…
Una vez afuera, ambas fueron rodeadas por un gran grupo de enfadados pingüinos secuaces. Estos se quedaron inmóviles, con mirada casi perdida o fija sobre ellas, esperando a una señal para atacar, no se movían, aun con una mosca que estaba encima del ojo de uno de ellos no pasaba nada.
—Pinkie, te dije que esperaras —le dijo, o más bien le reprochó, en voz baja—. Y ahora, ¿qué haremos?-.
Pinkie de la nada saco un pescado, ofreciéndoles el pescado a uno de los pinguinos, ella al ofrecerle el pescado no pasaba nada, La tensión era tan tensa que que derretía el suelo bajo los pies y patas de ambas chicas, Pinkie cambio su pescado por un jurel, pero nada, Coco en un abrir y cerrar de ojos vio que Pinkie sostenía un Salmon, intantando convencer a los pinguinos, pero nada... —Esto requiere medidas extremas, ¡Al estilo Pinkie Pie! —exclamó en voz alta y rápidamente fue a atacar a las aves, vistiendo un traje de karateka con una cinta tan rosa como su nombre, golpeándo las aves con sus duros cascos.
En algunos casos, la potranca pateaba con sus patas traseras a los jet-packs de los pingüinos, haciendo que las máquinas se salgan de control y salieran fuera de alcance saliendo hacia arriba y estallando cual cohete, fue así que estas aves salieron volando sin rumbo definido. Por supuesto, Coco despabila y no se iba a perder de la oportunidad de patear traseros enemigos, con lo que intervino con sus técnicas de artes marciales.
Después de un rato, ellas iban dominando el asunto de la tensión tensa y finalmente lograron acabar con todos ellos. Como baile de la victoria, la rosada se puso a dar sus saltos acostumbrados alrededor de la bandicut.
—¡Ganamos! ¡Ganamos! ¡o si! ¡Ganamos! —repitió la pony mientras saltaba de contenta, mareando a la Bandicut.
—Listo, Pinkie. Ahora sí ya podemos irnos ¿Pinkie? ah... ya se...-.
Mientras las chicas marchaban hacia la lancha, la rosada volvió a su atuendo de esquimal, y ambas ya estaban regresando a casa. Ellas no sabían que un pingüino no resultó tan lastimado y este fue a avisarle sobre los hechos a su jefe el cual no los iba a ver hace tiempo, utilizando su jet-pack para llegar con rapidez al castillo.
Con torpeza al aterrizar, esta ave rompió la ventana y llegó a los pies del doctor Cortex, algo recuperado de su tortura, el cual estaba bebiendo una jarra de jugo de naranja. Desde luego, el científico no se esperaba esta visita con lo que se sobresaltó un poco y grito de manera muy extraña, luego de tranquilizarse por aquel sobresalto escucha al ave hablar —Cue Cue ¡cue cuek cuek!-.
—Espera ¿hizo que?-.
—¡Cuek Cuek Cuek!-.
—Hey, ¿tu madre no te dijo que no dijeras groserías?-.
—¿Cuek? Cuek Cuek-.
—Como cambia la cosa cuando te explicas bien-. entender su idioma incomprensible era lo mas raro aun, se enteró que Coco y una pony habían entrado en su laboratorio del ártico, pero no sabía qué era lo que ellas venían a buscar.
En el momento en que el doctor, hecho una furia, se preparaba para tele-transportarse, recibió otra visita de otra ave la cual no volaba, quien también rompió otra ventana y traía un mensaje escrito, el cual llevaba en una pata.
tomando la gallina o lo que quedaba estampada de la pared este al leer la nota, que esta traía noticias interesantes:
—Así que no hay nadie en la casa de esos marsupiales… —dijo siniestramente y pensó por un momento—. Será una buena oportunidad para recuperar el rayo Multiverso.
Acto seguido, él se puso a escribir en su computador unos cuantos E-Mails, buscando a sus criaturas por "EsclavosCortex/tontosymalos/IslaSanity" en su computadora, ordenando a los mutantes que estaban allí en las cercanías, que trajeran dicho rayo lo más pronto posible. Cortez dio un paso hacia la derecha pero tropieza con el pingüino, sin querer activo su Jet-Pack de regresó como a la isla mientras que Neo le dio igual y fue a su laboratorio, para ver qué fue lo hicieron esas chicas. Una vez en ese lugar, y luego de revisar por todas partes, el científico amarillento notó que le faltaban los planos del fallido Psicotrón y ya sabía para qué esa bandicut los quería.
Por otra parte, en el océano, Coco y Pinkie Pie ya se estaban aproximando a la isla N. Sanity y la pony dejó su ropa invernal para vestirse de marinera poniéndose a cantar canciones sobre el mar. La rubia ya no le sorprendía aquellos cambios repentinos de vestimenta, aunque siempre se preguntaba de dónde los sacaba. Un sonido de llegada de mail hace interrumpir sus pensamientos. Cuando abre su laptop, se encuentra con un aviso inesperado.
—¡Pinkie, tenemos que llegar rápido a casa!
—¿Por qué, amiga?
—¡Porque la están invadiendo! —gritó y aumentó velocidad a la lancha, haciendo que la pony se sostenga de lo que pudiera.
Luego de unas horas de viaje, ambas llegaron al muelle más próximo al hogar Bandicoot. Coco amarró rápidamente la lancha y salió corriendo hacia su casa, olvidándose de su compañera por un rato. En cuanto a la rosada, ella la seguía porque también estaba preocupada por si esos invasores arruinaran los adornos que había puesto para la fiesta.
Cuando logró divisar la casa a lo lejos, la anaranjada también observó que los mutantes secuaces de Cortex se llevaban sus pertenencias, Ropa, televisores, zapatillas, computadores, calzoncillos, una Comoda, entre varias cosas, con apuro y sonrisas siniestras. Ya era tarde; no había oportunidad de recuperarlas, con lo que Coco entró tristemente a su hogar saqueado y, en algunas partes, destruido con maldad y inodoro tapado con que sabe que cochinada. Pinkie también se sentía así; su fiesta prometida corría el riesgo de cancelarse.
—Y ahora, ¿Qué voy a hacer si ya no tengo material para construir la máquina? —se preguntó arrodillada en el suelo, derramando unas lágrimas.
e tenido que editar un poco, la historia estaba siendo muy directa, no sabo si es divertida o muy muy divertida, pero güeno, ¿que mas decir? que disfruten del domingo por que yo no lo hago
golpeen a un niño, roben o asalten a una anciana, saquen a pasear a su tortuga, molesten para que los respete, coman salsa picante para tener acne, muerdan a un perro y olviden sus sueños
los odio y que tengan un horrible día
se Despide Dr. Cortex
