Universo 1
—¡Rarity! —gritaba una niña. Esta entra a su casa y vio que no había nadie. Esta mira a su alrededor y vio que en realidad no había nadie. Lo lleva hasta la cocina de su casa y lo desata—. Es mi casa, esta es la cocina, ¿te encuentras bien Firulais?
El estaba con toda la cara raspada y rasguñada, sonriente ella dice:
—¡Ah! estarás bien —sacando una jarra de jugo de naranja de la nevera, llevando con su magia le sirve un vaso de jugo al estropeado Firulais. Este se la recibe y se lo tira encima. Extrañada mira el por qué se hecho el jugo encima, pero dejándolo ser le dice—. En, vamos, quiero que me ayudes con algo.
Llevando al pobre "Firulais" hasta su habitación, él iba detrás de ella, un momento el tropieza con una bola de estambre, la cual estaba bastante desarmada, mirando al frente había un gato en la cama el cual tenia un collar que decía Opalescence.
—Ahí esta, Firulais, ve tras esa gata.
Crash sólo miraba esa bola de pelos. Ese felino levanta la mirada ante el Bandicoot, el cual lo queda observando con una cara de desprecio; era típico de gatos hacer esa cara. Él voltea a ver esa pony, la cual aún le señalaba al gato, con lo que parecía obligado a ahuyentarlo de la cama, Crash intenta acercarse al felino pero esta saca de su pata un juego de afiladas garras, con lo que le araña la manita, Crash se mete la mano entera a la boca, Sweetie Belle le dice:
—Sácalo de la cama Firulais, por favor —en su tono más dulce.
Este se saca la mano de la boca y de nuevo se le acerca a la gata con lo que esta se engrifa y salta hacia la cara del Bandicoot, haciendo un gran escándalo, corriendo hacia cualquier parte para poder sacarse a la gata de encima, saliendo por la puerta y chocando con cualquier cosa en el taller.
Universo A
En la isla N. Sanity, Coco y Pinkie Pie parecían estar sin rumbo ya que las pertenencias de la bandicut habían sido robadas por los mutantes secuaces del doctor Cortex. ¿Cómo iba a construir el Psicotrón si no tenía materiales? y, entonces, ¿cómo iba a traer a su hermano de vuelta a su dimensión?, se preguntaba Coco sin poder concentrarse en buscar una respuesta. Mientras miraba a su amiga llorar, la pony trataba de animarla.
—Coco, no debes sentirte mal porque… —hizo una pausa de suspenso para luego cantar—. Si tú estás preocupada, y tu cara triste esta, mal se ve todo el lugar, sonríe un poco más y dale alegría al lugar pues tus amigos al lado están.
—Em... Pinkie...
Se sube arriba de una silla y sonriente le sigue.
—Lo malo ya pasó y todo se arruinó pero para eso hay una sonrisa.
—¿Pinkie?
Ella baja al suelo y al lado de ella la abraza y sigue.
—Todo mal se ve pero no hay que entristecer, ¡Lo imposible voy a hacer para que triste ya no estés!
—Pero Pinkie, yo necesito algo más que una canción —trató de no despreciar su esfuerzo—. Quiero un taller donde construir la máquina.
—… Entonces salgamos a buscar a uno de tus amigos para que nos ayude —dijo y sacó a rastras a la rubia fuera de la casa—. Aquí estás muy sola así que vamos a buscar a tus amigos y, de paso, los conozco.
—Espera, Pinkie —intentaba soltarse del agarre—. Yo no tengo…
Sin embargo, ella misma interrumpió su frase ya que en realidad sí tenía a un amigo.
En el medio de la jungla, Coco ya no soportaba ser arrastrada y golpeada por las ramas de las plantas, así que decidió ponerle fin a eso.
—¿Quieres esperar un momento? —gritó.
—Okie. Dokie. Lokie —contestó soltándola.
—Primero tengo que avisarle a mi amigo de que vamos para allá, ¿sí? —y con eso, ella tomó su laptop para enviar un mail.
Luego de unos minutos, la marsupial recibió respuesta y volvió a sonreír.
—Ves, Coco, que lo logré —dijo la potranca para volver a cantar—. ¡Yo quiero verte ya reír, reír! ¡Porque me hace muy feliz!
—Está bien, está bien; ya deja de cantar —pidió amablemente—. Ahora tenemos que ir al puerto indígena pero antes, debemos vestirnos acorde a la situación.
Lo que tenía en mente Coco era de hacerse pasar por miembros de la tribu y, afortunadamente, Pinkie Pie hizo aparecer vestimentas indígenas que tenía preparadas en caso de hacerse una fiesta de disfraces. Luego de ponerse un vestido y una peluca similar al extraño peinado que tenían los súbditos de Papu Papu, ellas siguieron caminando hasta que llegaron muy cerca del puerto.
Los indígenas que estaban allí trabajando les parecieron un poco raras aquellas chicas, pero como tenían deberes que cumplir, tuvieron que ignorarlas. Un rato después, Coco se asustó al ver que la pony no estaba cerca de ella y, cuando la encontró, la rosada descubrió las cajas con wumpas que los nativos vendían. Por suerte, no pasó nada malo y la potranca regresó al lado de la bandicut, comiendo una de estas frutas.
—Pinkie, ¿quieres quedarte un rato quieta que no quiero que nos descubran? —le reprochó en voz baja.
—¡Qué delicioso! ¡Nunca había probado esta fruta! Quedarán bien en tartas —comentó la rosada, sin responder a la pregunta—. Y… ¿Qué es lo que estamos esperando?
—A ese barco —contestó señalando hacia el océano.
La pony miró confusa hacia aquel barco que se estaba aproximando. Cuando este se acercó hasta el muelle, ella logró ver a unas cuatro bestias enormes tripulantes con una cara de pocos amigos; algo realmente aterrador.
—¡Hola! ¡Soy Pinkie Pie! —saludó alegremente la pony a esos animales marineros para sorpresa de Coco.
Los del barco miraban a la rosada fijamente sin cambiar su expresión y se dio un momento de suspenso… hasta que se escuchó una voz que no venía de ellos cuatro.
—No sean maleducados y saluden, marineros.
—Hola —dijeron los cuatro al unísono con voces graves y desembarcaron para buscar las cajas con wumpas.
Cuando estos se bajaron, Pinkie y Coco pudieron ver a quien estaba escondido. La potranca notó de inmediato que ese alguien era el capitán por el sombrero que llevaba puesto.
—Hola. Nadie las siguió, ¿verdad? Casi no las reconocía con esos disfraces.
—No, nadie —contestó Coco en voz algo baja.
—Bien. Entonces, suban a bordo.
La rubia subió al barco cuidadosamente, mientras que la rosada lo hizo de un salto que provocó que el navío se tambalee un poco. Con rapidez, la pony fue a conversar con el capitán con su energía característica.
—¡Soy Pinkie Pie! ¿Por qué esos marineros no me quisieron saludar? Me gusta viajar en barco. Después, ¿a dónde vamos a ir? ¿Cómo te llamas? —dijo mientras daba sus saltos.
—Discúlpalos, Pinkie Pie; ellos no son muy conversadores. Después de aquí, iremos a mi acorazado... Y me llaman N. Gin.
Universo 1
Destrozado estaba el taller de telas, mezclas de pinturas de no se qué color, telas por todas partes, de uno se los maniquís estaba tirado al suelo y en llamas, no sabían por qué estaba en llamas si ni siquiera había fuego cerca y una gata engrifada atacando la cara completa de un Bandicoot. Sweetie Belle animaba diciendo:
—Firulais, espanta esa gata, vamos tú puedes —con la mala suerte que tenía la gata ya estaba yendo a lo alto de la cabeza, clavando las garras sobre su cabeza; este estirando su mano la pesca del pescuezo y la tira; no podía quitárselo de encima
—Firulais, gira y marea a esa gata.
Con brillante idea, este hace su famoso giro, el más largo que podía hacer.
—¡Wow!, ¡es fantástico! Vamos Firulais ¡derrota a ese gato!
Ya completamente mareado estaba Opal, bastó de un ultimo giro y Opal se suelta, saliendo por la ventana abierta, Crash ya no tenía a la temible gato encima, cayendo al suelo completamente arañado. A pesar de esto, él se ríe.
Hacia Crash, en el suelo, de eso olfatea algo, algo dulce, de inmediato mira la nevera, abriéndola encuentra algo que vio hace unos días atrás.
—Sí, es la tarta que hizo mi hermana. Creo que no la querrá; había que botarla, pero ¿por qué?
Él dándole igual sólo la toma y se la embulle, de un bocado se traga la tarta entera, Sweetie Belle observa asombrada lo rápido que le la comió preguntándose "¿que no los perros comen comida para perros?"
una unicornio Blanca iba de camino a su casa, pasando por el lado de ella observa una charca de lodo y un gato tan sucio que parecía un trapero estropeado saliendo de ahí —¡huy! que horror, ¿como hay gente que no cuida de sus mascotas?-. dijo ella, el gato le sigue y maúlla una sola vez, de ese maullido ella le reconoce —¡Opal! ¿que te paso? ¿por que estas toda... Sucia? tu no pudiste ensuciarte sola, debió haber sido alguien ¿como si estabas sola en casa? ¡Sweetie Belle!
el felino es llevado con la magia de esta, llegando de inmediato a la casa Gritando —¡Sweetie Belle!-.
Con el grito salio de inmediato la pequeña chica, mirando a su enfadada hermana mayor —¿que pasa Rarity?-.
—¿Como que pasa? ¡¿por que Opal esta sucia y en la calle?!-.
—Bueno e recuperado lo que me pertenece por derecho propio-.
—¿que dices?-.
—bueno, recupere mi habitación, es para tener mi propia mascota-.
—Sweetie Belle, querida, tu no puedes tener mascotas, sabes las responsabilidades que son una-.
—aja, como tu supieras de responsabilidades-.
—bueno... puedes tener tu mascota, pero te harás cargo de sus necesidades-.
—¿como cuales?
—a ver... no me gustaría que apareciera algo sucio en la alfombra-.
—en eso no hay problema, sabe ir al baño solo, no necesita que le abran la puerta-.
—¿que dices?-.
señalando la puerta del baño escucha que alguien le jalo a la cadena, sorprendida esta pregunta —¿que fue eso?-.
—Rarity, te presento a Firulais-.
A sido bueno
Agradecimientos a Belle Star 1 por su gran ayuda en esta historia
debo de recordar que se me olvidan las cosas... el que entendió, entendió
Asta luego
