Universo 1


Crash miraba al extraño ser mitad de toda cosa viviente que tenía en frente. Sudando este estaba, concentrado y preparado para responder ante cualquier movimiento. De sus cejas, caían unas gotas de sudor, la cual una le entra a uno de sus ojos. La salada gota le empieza a molestar y mucho. Pidiendo un momento, este se tapa la cara, restregando su ojo. Después de un rato, estando ahora un poco mejor pero no tanto, este hace señas, con lo que Discord saca de la nada un pañuelo, con eso le dice:

—Aquí tienes, pequeño —entregándole el pañuelo—. Límpiate los ojos o si no, te dolerá un montón después y no querrás que eso ocurra, ¿no? —dijo este vestido de oculista.

Crash lo toma ya que no le quedaba otra y se limpia alrededor de los ojos. Después de limpiarse, Grimpi le pregunta:

—¿Estas mejor? —con esto, Crash le hace una seña con lo que ya estaba todo bien.

—Bueno, si no hay más interrupciones… —dijo Discord.

Este se hizo grande de nuevo. En el cielo, empezaban a llegar nubes rosadas y de esas comiezan a llover leche chocolatada. Discord parecía un dragón gigante, algo que le pareció repetido a Crash, como si de alguna parte hubiera visto eso antes y comenzó a esquivar cada ataque que daba con sus garras.

—¡Crash, mira hacia arriba! —avisó Fuji Momo, el cual estaba flotando encima de Discord.

Crash miró hacia arriba, donde habían varias ramas justo para colgarse. Cuando este salta, Discord ya había preparado su ataque, comiendo un pimiento chile súper picante. Este escupe una llamarada de fuego que casi quema al marsupial. Lari Nani mirando a Crash le dice:

—No soy fanática de la violencia pero hazlo llorar.

—Firi Majuju, ¿tienes jabón? —preguntó Fuji Momo.

Este le pasa el jabón y le dice:

—Crash, toma. Úsalo.

Recordando lo que le dijo Lari Nani: "hazlo llorar", con fuerza toma el jabón. Con el guante que tenía puesto, evitó que se le escapara y se le cayera y, esperó el momento justo para darle una restregada en el ojo de Discord, que finalmente este lo hace llorar.

—¡Ahh! ¡Mi ojo! ¡No! ¡Qué dolor! —gritaba el Dios de la Discordia, en el momento que este miraba al cielo. Su ojo estaba completamente rojo. Cuando miraba al cielo, este le entra en el ojo la leche chocolatada en él—. La leche no es buena idea.

Dispersando las nubes de algodón de azúcar, este sólo se tiraba en el suelo por el dolor y ardor que sentía. El jabón le hacía bastante daño en el ojo. Como sus fuerzas se decayeron, este volvió a su tamaño normal.

Discord fue derrotado, de una forma poco común, pero éste podría recuperarse aunque se tarde un buen rato para ello. Aún así una de las máscaras había decidido algo:

—Crash... hay que irnos de aquí —dijo Grimpi.

Este tomando se iba y las máscaras le seguían.


Universo A


Cerca del océano, en el puerto, había un clima agradable. En el muelle, se dio una pequeña reunión familiar no muy afable como se esperaba...

—Y, Coco, ¿dónde está Crash? —preguntó Crunch Bandicoot a su hermana menor, algo intranquilo por la demora en la respuesta.

Por su parte, la rubia no sabía qué contestarle ni por dónde empezar a contar la historia, con lo que se la veía muy nerviosa. Ya era como la tercera vez en que el bandicut preguntó sobre su hermano y cruzó sus brazos en señal de enfado e impaciencia. Él sabía que algo malo había ocurrido debido a la actitud de su hermana, pero esta aún se mantenía en silencio, mirando a lo que sea menos a los ojos de su hermano.

—Y… ¿Cómo te fue en el trabajo? —ella trató inútilmente de cambiar de tema.

—Coco, no cambies el tema. Ya me estoy preocupando. Dímelo de una buena vez. Quiero saber en dónde está.

—¿Quién? —trató de hacerse la tonta.

—¿Cómo que quién? ¡Estoy hablando de Crash! ¿Dónde está, por favor? —dijo algo enfurecido pero trataba de no salirse de control y de no gritarle a su hermanita.

Por otro lado, después de recorrer mil veces el largo del muelle, de hablar con los trabajadores, que algunos sorpresivamente charlaban un poco con ella, y de revisar las cajas de entregas, Pinkie Pie se acercó hacia donde estaban hablando los Bandicoots y se metió en la conversación familiar.

—Coco, estoy esperando… ¿Dónde está?

—¡Crash está en Ponyville! —gritó con su energía sobresaltada y rápidamente la bandicut le sujetó su hocico para que deje de hablar.

—¿Ponyville? Nunca lo había escuchado. ¿Dónde está ese lugar? —preguntó Crunch, mostrando confusión en su rostro.

De nuevo, Coco se quedó callada, concentrándose en silenciar a la pony ya que sabía bien que una vez que ella comenzaba a hablar, nada la detendría, y temía que ella dijera algo que era mejor no compartirlo. Mientras que el rojizo se armaba de paciencia, de la poca que tenía, en ese momento, N. Gin se acercó también, después de tratar un asunto con el distribuidor del puerto.

—¿Y, bien? ¿Pero qué es lo que te sucede, Coco? —dijo Crunch, harto de no tener respuestas—. Por enésima vez, ¿dónde está Crash?

—Coco, ¿todavía no le has dicho? Será mejor que se lo digas antes de que a tu hermano le dé un ataque —se metió el Cyborg.

—Así que sí pudiste decirle a N. Gin sobre el paradero de nuestro hermano y a mí no me lo puedes decir. ¿Qué es lo que te ocurre? —ahora sí se enfureció.

—Pues, Crunch… —por fin habló la rubia pero entrecortando sus palabras y en voz baja—. La última vez que vi a Crash…

—Sí, ¿qué más? —interrumpió con impaciencia el bandicut.

—… Fue cuando Cortex interrumpió nuestro picnic y le disparó con su nueva arma de rayo…

Fue allí cuando Crunch se quedó paralizado, pensando en que esa arma era mortal, pero recordó lo que dijo recién la pony y se tranquilizó en parte pero… ¿no será que ella llama así al cielo?

—Crash… ¿falleció? —preguntó con temor. La chica se quedó en silencio otra vez.

—¡No lo soporto más! —gritó el científico haciendo que su misil se active, haciendo aparecer algo de humo en este—. ¡Crash está bien! Eso creo. ¡Solamente fue transportado a otra dimensión!

En ese momento, el bandicut se lo veía algo aliviado, como que le volvió el alma al cuerpo, y Coco soltó a la rosada de su agarre.

—¡Y yo vi un portal con luces de colores y creí que había fiesta! ¡Cuando entré, no había ninguna fiesta y aterricé sobre Coco, pero ella me prometió que íbamos a hacer una! ¡Sí! —explicó la pony.

—Coco, no puedo creer que te costara tanto decirme esto —dijo el del medio brazo robótico, con una leve sonrisa—. Y ahora, ¿cuál es el plan para traerlo de regreso? ¿Ir con Cortex para quitarle el rayo?

—Ya hicimos eso y… no nos fue muy bien: el rayo fue destruido —respondió la rubia no muy animada.

—¿Entonces…? ¿Cuál es el plan? —preguntó Crunch.

—Vamos a reconstruir el Psicotrón —dijo Coco con decisión.

—¡¿Esa cosa?! ¿Y sí terminamos en la décima dimensión? Si Crash tenía su contraparte malvada en ese lugar, no quiero descubrir la mía cuando vaya allí —dijo algo asustado.

—Por eso es que los estoy ayudando; para que no ocurran esas cosas —comentó N. Gin con tranquilidad.

—¡¿Y si vienes con nosotros, Crunch?! ¡Vamos; será divertido! ¡Mientras más amigos, mejor! —propuso la potranca, cambiando el tema.

—¿A dónde? ¿No iban a ir a la isla N. Sanity?

—¡Vamos a ir en ese barco gigante a buscar cristales por todo el mundo! —gritó la pony con alegría—. ¡Y vamos a hacer una gran fiesta! ¡Fiesta! ¡Fiesta! ¡Fiesta!

—Es así, hermano. Viajaremos en el acorazado. Si vas a casa, creo que te sentirás un poco solo, y Aku Aku como que retomó sus actividades en la tribu —explicó la bandicut—. Sería bueno que nos ayudes.

—Claro que iré. No pienso quedarme en casa y no hacer nada para que Crash vuelva.

—Pues entonces, será mejor irnos ahora —avisó el Cyborg—. Así traeremos a Crash lo más pronto posible.

Todos estuvieron de acuerdo, aunque la rosada quería pasar más tiempo con sus amigos de esta dimensión. Luego de esto, Crunch se preparó para subir a bordo del acorazado, trayendo sus cosas del lugar en donde estaba viviendo temporalmente.

Cuando él estaba listo, así como los demás, todos subieron a la lancha para ir al buque de guerra. Una vez en el navío, el almirante designó una habitación aparte para el recién llegado y, después de esto, fue a la sala de controles para emprender la marcha.

Un tiempo después, los hermanos Bandicoots, la pony y el Cyborg se reunieron en la cocina para compartir unos anuncios.

—Coco, Crunch, Pinkie Pie —comenzó diciendo el almirante seriamente—. Lo primero que vamos a hacer es…

—¡Hacer una fiesta! ¡Sí! —gritó e interrumpió la pony haciendo aparecer sobre la mesa productos de cotillón y se puso a dar saltos alrededor de sus amigos—. ¡Vamos! ¡Ayúdenme a decorar el barco! Es que es muy grande.

—Pinkie, te dije que lo haríamos cuando Crash vuelva —explicó cansada la rubia pero a Crunch le gustó la idea y tomó e hizo sonar una trompeta, haciendo enojar más a su hermana.

—Pero Pinkie, mi hermana no es de prometer esas cosas… —dijo el bandicut después de dejar el instrumento en la mesa—. ¿En verdad que le… —comenzó a preguntar pero la rubia lo interrumpió pisándole un pie.

—Se lo creyó; déjalo así —le dijo a su hermano en el oído.

—Pero, ¿qué harás cuando se dé el momento? —le preguntó del mismo modo y tratando de aliviar su dolor.

—No lo sé, pero no quiero hacer tal cosa —murmuró y le sonrió falsamente a la pony.

—Bueno; lo que quería decir es… —quiso retomar lo que venía diciendo el científico del misil en la cabeza.

—¡Que es hora del té! —interrumpió de nuevo—. ¡Ahora le digo al cocinero que traiga las tazas y el té! ¡Crunch, tienes que probar mis cupcakes! ¡A todos les gusta!

—Sí, también eso, pero lo que quería en verdad decir es que ya mismo comenzaremos el viaje en busca de los cristales. Nuestro primer destino: unas islas desconocidas cerca de aquí.


¡Gracias por leer y dejen reviews!