Universo 1


-cariño ¿que sucede?-. dijo una pony de ojos color purpura, con una crin y colar color rosado moderado y grisáceo, miraba atentamente a su esposo, el cual estaba con una pila de cuentas en la mesa, ella llevaba consigo a dos bebes, los cuales parecían estar llorando bastante
—solo que estas cuentas no cuadran-.
-¿como dices?-. ella mira las cuentas y le dice —esto no... ¿esas son las de este mes?-.
-si-. le respondió el, lleno de preocupación en su mirada
-¿Cuanto debemos?-. pregunto la Sra. Cake
-mucho... mucho dinero-.
-ai no... ¿podemos podemos pagarlo?-.
-solo si hipotecamos la tienda-.
-no podremos hacer eso de nuevo, seria nuestra cuarta hipoteca-.
-no nos queda de otra, Pinkie Pie gasta mucho dinero, mira, las cuentas en globos salen como unos setecientos Bits-.
-eso es bastante-.
-y no lo creas, los dulces, el ponche, el glaseado que tenemos que reemplazar siempre, las serpentinas, y todo lo demás sumado a esos globos hacen un total de cinco mil bits-.

Ella estaba completamente preocupada, su esposo el Señor Cake, aun que hiciera muchas cuentas no podría hacer nada para remediar la situación, aun con la gran reducción de costos le costaría pagar todas esas deudas, debería un total de cuatro mil quinientos Bits, no tendría nada con que pagar, obligados a Hipotecar la tienda otra vez
-¿que podemos hacer ahora-.

había preguntado la señora Cake, el la mira preocupado y le dice —no te preocupes querida, lleva a la cuna a esos pequeños, sacare la basura, mañana veremos que se nos ocurre-. dijo el señor, intentando no parecer tan preocupado frente a su señora

Crash miraba afuera de una tienda, este estaba mirando dentro de unos basureros, Firi Majuju estaba triste mirando a Crash, el cual estaba hambriento buscando algo de comer
—Crash... ¿por que revisas los basureros?-. Dijo Lari Nani, la cual flotaba a los alrededores, mirando que nadie viera a sus amigos
Fuji Mori estaba mas molesto aun —¿no entiendo por que tienes que hacer eso? simplemente puedes tomar lo que quieres y pelear por ello-.
—Eso es incorrecto-. Dijo Firi Majuju —el es bueno, no debes hacer cosas malas-.

las cuatro mascaras escuchan algo —AJA-. dijo Crash, el cual le dice Grimpi —¿que es eso Crash?-. El tenia un pastel a medio comer en su mano, el yeso de su mano estaba algo sucio con la basura, el estaba contento, al fin tenia algo de comer, en el día no había comido nada, este iba a dar un mordisco pero...
—Crash, escóndete, alguien se acerca-.

sin ver donde podía esconderse este levanta el Basurero y se mete dentro, cayendo el pastel a medio comer al suelo

—oh vaya... jamas espere que esto sucediera de nuevo, ¿por que siempre que salimos de estos problemas llega otro? Pinkie hace una fiesta, Pinkie hace una bienvenida, Pinkie esto y Pinkie esto otro, aun no se por que esa niña hace todo lo que quiere, oh... aun no se por que se sigue quedando aquí... empiezo a detestar algo de esta familia—. Dijo el Señor Cake, tirando la basura dentro del Basurero
—odio que suceda esto de nuevo-. dijo el señor Cake

Crash estira su brazo hacia el pastel a medio comer, el señor Cake, pone la tapa del basurero y se sienta encima —¡Auch!-. escucho el Señor Cake, el cual estaba se desconcentra y baja del basurero, este lo patea, cayendo al sueno este se quedo un rato mirando al suelo, de eso mira una mano la cual estaba yendo a ese pastel a medio comer
—¿que es eso?-. Dijo el Señor Cake, el cual da vuelta el basurero, de eso mira adentro, unos ojos verdes algo desorbitado, el cual parecía estar comiendo algo, este va detrás del basurero y este lo da vuelta, botando todo en el suelo, voceando todo el contenido del basurero al suelo —¿que eres tu?-. dijo el Señor Cake, el cual miraba al marsupial de ojos verdes —bueno, sea lo que seas creo que no debes de estar aquí-.

Este se levanta, mirando la bolsa de basura este empieza a olfatearla, mirando la bolsa este la toma con su mano, el señor Cake le dice —oye, no te lleves eso, es basura-.
Crash lleva su mano al estomago en señal de hambre, el señor Cake le dice —vaya... no parece que te esta yendo bien ¿no?-.

Este le dice con la cabeza que no —¿tienes hambre chico?-. con lo que Crash le dice que si

—bueno, no creo que pase nada malo con que comas algo, ven entra-.
Crash no vio ningún inconveniente en entrar

El señor Cake le dice —entonces ¿de donde vienes?-. pregunto el señor Cake
Crash, solo le balbuceaba y le contaba de donde venia, el sin entender lo que decía le responde —bueno, creo que no hablas mucho-.
—awaaee-. dijo el marsupial, el cual estaba comiendo una deliciosa porción de tarta

El rostro del señor Cake se le notaba la preocupación —oye... ¿te puedo decir un secreto?-.
Crash mueve su cabeza en señal de decir que si —mira... vamos a perder la tienda—.
—¿Ewe?-. dice este
—si, mira... aun no e pagado la ultima letra del ultimo pago de la hipoteca anterior, ahora con eso vendrá el contador hacer una evaluación, estamos acabado...-. dijo el señor Cake
—awww...-. dijo entristecido Crash, el cual dejo de comer la tarta
—ojala pudiera hacer algo al respecto para salvar la pastelería-.

Crash se levanta y entra a la puerta cualquiera, en unos segundos salieron con un delantal y un gorro de cheff

—no hijo... no creo que puedas hacer dulces, a parte, con ese yeso sucio en la pata que tienes, lo que necesito es un nuevo sabor, algo que llame completamente la atención-. dicho eso Crash saca de su bolsillo un cuesco seco de una frita muy común para el
—¿que es esto? no había visto nunca esta, pero ¿que es?-.

Crash estaba haciendo con su mano que era algo para comer —puede que sirva chico, pero es una semilla, ¿que puedo hacer con una semilla?-. dijo el señor Cake

Crash se pone a pensar unos momentos, de una tal vez brillante idea este toma la semilla, saliendo de la tienda este le hace una seña de "espere un segundo por favor"-.
—Esta bien, aquí me quedare-.
Crash sale afuera de la tienda, las mascaras parecian estar esperando afuera, estaban charlando entre ellas
—debio haberse olvidado de nosotros, por eso esta tardando tanto-. Dijo Fuji Mori
—no seas tonto, Crash no puede olvidarse de nosotros, es nuestro amigo-. dijo Lari Nani
—miren ahí esta-. Dijo Firi Majuju

—¿que haces Crash?-. Dijo Grimpi

Crash no les da importancia a estos y empieza a cavar en el suelo como el marsupial que era, cavando un buen agujero este toma la semilla y la tapa completa, tomando una regadera este moja la tierra y se queda ahí sentado esperando a que crezca la semilla
—tardara mucho tiempo para que crezca esa semilla-. dijo Grimpi

—awww...-. dijo el
—vamos Crash, anímate, estas haciendo algo por la naturaleza, igual te agradezco mucho, bueno, eso lo dice la semilla-.
—oye ¿que tu no controlas algo de la naturaleza-. dijo Lari Nani
—bueno si... ¿por que?-.
—ayudarlo idiota-. dijo el molesto Fuji Momi
—bueno pero no te enojes-. Dijo Grimpi

Brillando sus ojos y su respiración profunda, de eso unas hojas llegan y empiezan hacer remolino en donde dejo la semilla, de ese remolino la semilla a crecido, haciendo un pequeño arbolito el cual tenia apenas unas tres frutas, Crash Tomando un lápiz este ralla encima la fruta

—¿que estas haciendo Crash?-. pregunto Grimpi

el salio corriendo adentro de la casa —na volverá—. dijo Lari Nani

Crash entra a la tienda, el señor Cake estaba limpiando un poco, al ver a Crash le pregunta —¿que es eso?-.
Crash va hacia el pero tropieza en el suelo, no vio el aviso de piso resbaladizo

la fruta resbalo de su mano, el señor Cake mira, la fruta —¿que es esto? nunca había visto una de estas, ¿que dice aquí? Wumpaaa...-. mirando la extraña fruta este le pregunta —¿que quieres hacer?-.
Crash toma otra Wumpa y este la muerde, la fruta esta parecía estar bastante madura, se deshacerse en la boca del Bandicoot
—¿que la pruebe? bueno... si tu lo dices-.


Universo A


En el océano pacífico, el acorazado de N. Gin avanzaba dirigiéndose hacia unas islas que no figuraban en los mapas comunes. Esto no parecía preocuparles a la tripulación del navío ya que, tal como las islas N. Sanity, la del árbol y donde está el castillo de Cortex, eran desconocidas pero no tan peligrosas o con cosas raras en ellas.

Al día siguiente en que Crunch se sumó al equipo que tenía como objetivo traer a Crash de vuelta a su dimensión, el almirante, la pony y los Bandicoots se reunieron en la cocina para, además de desayunar, de comunicar las novedades. Cuando parecía una reunión tranquila y civilizada, la pony saludó a todos con su sobredosis de energía.

—¡Buenos días a todos! —gritó tan fuerte que también llegó a los oídos de los rinocerontes que trabajaban varios pisos abajo—. ¡Estoy tan emocionada! ¡Ya quiero ver cómo es un cristal! ¡Y también los nuevos lugares! ¿Algunos se parecerán a Ponyville? ¡Pero lo que más quiero es que se haga una fiesta!

Pinkie Pie se levantó de su silla para dar saltos alrededor de la mesa. Coco ya estaba más que harta de ella pero desgraciadamente tenía que tenerla cerca para cuando se dé el intercambio. Por esta razón, la rubia se mostraba enfadada y de mal humor. ¿Justo tenía que tocarle una compañía tan extrovertida? ¿Por qué tenía tanta mala suerte? Todo esto y más se preguntaba mientras comía con desconfianza, temiendo que haya algo raro en los alimentos.

—Coco, ¿qué ocurre? ¿Por qué la cara larga? —preguntó Crunch interrumpiendo los pensamientos de ella.

—Nada… Sólo que extraño a Crash —dijo con algo de tristeza.

—¡Sonríe, Coco! ¡No ves que estamos haciendo algo para que vuelva! ¡Sólo debes tener paciencia y divertirte un poco! —se metió la rosada y se dispuso a saltar de nuevo.

La anaranjada mejoró apenas su humor pero no entendía como la pony no se sentía mal después de tantos saltos.

Después del desayuno, N. Gin fue hacia su taller para continuar construyendo el Psicotrón y Coco, para animarse haciendo algo que le gustaba y para desprenderse de la potranca por un rato, lo acompañó. Por desgracia, para la marsupial, Pinkie Pie también se sumó a esto. Fue así que la bandicut caminó enfada y cruzada de brazos, sabiendo bien que la rosada iba detrás de ella.

Una vez en el lugar, la máquina en construcción era más pequeña que la que había visto pero faltaba muy poco para terminarla. Esto reanimó un poco a la del mal humor pero volvió a sentirse así cuando vio que la rosada se puso a recorrer el salón a gran velocidad.

—¡Pinkie, no debes tocar nada! ¡Estas cosas pueden ser peligrosas! —gritó la bandicut pero fue inútil.

Al dueño del taller parecía que esto no le molestaba y se puso a trabajar. Sin embargo, Coco debía cuidar de la pony, siguiéndola donde ella iba. Pinkie Pie se interesaba en cada artefacto que había por ahí y los exploraba. Le gustaba mucho esto ya que era una inventora y hablaba consigo misma sobre qué podría hacer con las cosas que había a su alcance. Pero también había cosas que no conocía que, desde luego, fueron preguntadas a la bandicut.

—Coco, ¿para qué sirve esto? —preguntaba una y otra vez con cada objeto que veía.

La marsupial respondía sin ánimos e insistiendo que deje en paz a las cosas, especialmente a las que parecían peligrosas. Además la rosada no se conformaba con tocar y cansar a su amiga preguntando, sino que también trataba de probar los objetos, incluyendo a las armas.

—Pinkie, por última vez… ¡Deja de tocar las cosas! —gritó enfadada.

—Sólo quiero ver qué dispara esta bazooka —suplicó la rosada y apuntó el arma hacia una mesa. El disparo nunca salió—. ¡Qué mal! ¡No funciona! —dijo con un llanto exagerado.

Pero rápidamente cambió su actitud e intentó probar todas máquinas. Coco estaba aterrada: el desastre que está a punto de hacer y nadie la detiene. Ella trataba de pararla pero Pinkie era demasiado rápida. Afortunadamente, ninguna de estos artefactos funcionaba. La rubia se aliviaba cada vez que estas cosas no hacían nada.

—Qué raro que ninguno funcione —se preguntó la potranca.

—Están desactivadas, Pinkie Pie. Lo hice por seguridad —explicó el Cyborg cuando se acercó hacia ellas buscando una llave.

—¡¿Por qué no me lo avisaste antes?! —le gritó Coco, totalmente enfurecida.

N. Gin tardó en responder ya que se dio cuenta de que ella está así de alterada tratando de cuidar a la pony. No le respondió pero sí sugirió una idea.

—Pinkie: veo que te interesan las máquinas, ¿quieres construir algo? —preguntó amigablemente y ella respondió como acostumbraba.

—¡Okie! ¡Dokie! ¡Lokie!

—Bien. Allí, en ese armario, hay cosas que te servirán —indicó dicho mueble y la potranca se dirigió hacia allá a toda velocidad.

—A partir de ahora, te encargarás de Pinkie —pidió la rubia con tono serio, haciendo que su pedido pareciera real.

—¡¿Qué?! —preguntó extrañado y sorprendido—. Bueno, de todos modos, es mejor que soportar a Cortex —dijo con una sonrisa al final después de analizar la situación.

—Perdón, pero es que Pinkie me está sacando de quicio —explicó apenadamente.

—No te preocupes. Creo que podré con esto. Recuerda que cuidé a Nina desde que ella tenía unos seis años —contestó y cambió de tema—. Ayúdame con el Psicotrón. Creo que hoy mismo lo terminaremos.

Coco accedió y por un largo momento se olvidó de Pinkie y de su sobredosis de energía. Ella volvió a ser ella misma y no una especie de ángel de la guarda. Por su parte, la pony logró construir su famoso cañón para fiestas después de un largo tiempo de trabajo.

—Muy bien, Pinkie Pie —felicitó el almirante. Coco se limitó a sonreír.

Por fin la rubia volvió a sonreír pero había algo que recordó repentinamente…

—¡¿Dónde está Crunch?!