¡Hola! Gracias por sus reviews.

A mí, Belle Star, me toca subir el capítulo de hoy así que aquí está.

Claridad: la verdad es que no sé qué premio te podemos dar. Puede ser un pedido, un one-shot, no sé. O la mención honorífica de ganadora del desafío. :D


Universo 1


En una cocina había una olla con los fuegos bien prendidos, en el horno habían unas tartas recién preparadas con una nueva fruta encima, dentro de las hoyas había una nueva clase de Mermelada color violeta, no tenia ninguna necesidad de agregar mas azúcar a la mermelada, se controlaba la temperatura para que no se quemara, los dulces olores de la fruta tenían trabajando a ambos señores de la tienda con una sonrisa de oreja a oreja, aun pese a todo el trabajo que estaban haciendo se mantenían contentos, Crash solo miraba lo que estaban haciendo

—mas rápido, no se cuanto rato lleva esta fruta, ni tampoco se cuanto necesita-. dijo el señor Cake, el cual tenia preparado los bizcochos
—tartas listas-. dijo la señora Cake
—abra una venta nocturna, prepárate por que de esta nadie se salva-.
—¿venta nocturna? no habíamos hecho una desde que inauguramos o desde que necesitábamos dinero para pagar unas deudas ¿tenemos muchas deudas?-.
—sera algo bastante especial-. dijo el

Ya las horas pasaron, El Bandicoot estaba con ambos bebes, uno en la espalda y el otro en el brazo, atento desde arriba la venta, al parecer el publico no llegaba, eran recién las 8 Pm, el primer cliente llego a la media hora después, observando la muestra gratis de una galleta con una mermelada rara encima, al cogerla la olorosa, sintiendo el dulce olor entrando por su nariz, el olor activan las glándulas salivales con lo cual el dulzor que tenia era de notarse, mordiendo la galleta las migajas caen a los alrededores, de un dulce estallido de sabor se hacia en la boca de la clienta, la galleta cae al suelo, abriendo los ojos de golpe esta toma otra de las galletas y con una gran sorpresa le dice —¿que es esto?-.
—la mermelada Wumpa-.
—Dame tres cajas-.
—¿tres cajas de que?-.
—de lo que sea, quiero de esta fruta-.

Al momento que esta sale de la tienda con sus cajas de galletas para llevar, era impresionante que la primera venta era un gran éxito, mucho mas impresionante era la Wumpa que la Zap Apple de Sweet Apple Acress

De esa Clienta llegan después unas dos mas, las cuales llegan con duda acerca del nuevo producto —¿Disculpe? ¿que tienen de nuevo?-.
—la nueva mermelada Wumpa, ¿quieren una muestra gratis?-.
—am... ¿es sin azúcar?-.
—si-.
—oh bien...-.

Probando una de las galletas de las muestras gratis ambas clientas se quedan mirando, la dulce galleta hablaba por si sola —¿dijo que no tiene azúcar?-.
—sin azúcar-. comento la Señora Cake

Ambas salieron de la tienda con unas cajas de las galletas

—nos vamos a quedar sin galletas-.
—si, se vendieron rapido-.
—cambia las muestras gratis, parte un pastel y ponlos ahí para que prueben los clientes-.

Pasando no mas de dos horas habían ya una cola de clientes esperando sus pedidos de pasteles con la nueva mermelada, muffins con la fruta seca y glaseado y nuevos batidos de fruta, todo con la mismísima Wumpa

Al cerrar la tienda la cocina esta hecha un desastre, el cual tenia que limpiarse, el piso de la entrada estaba bastante sucio, los clientes se habían amontonado en poder ser atendidos como para recibir su pedido, el cual alcanzaron y faltaron para el resto de la clientela

—Chico ¿como es que conseguiste la fruta?-.
—awarei... — fue lo que dijo, Crash como explicación

—vale, muchas gracias, íbamos a perder el negocio-.
Crash llevaba su mano hacia su cabeza en señal de recibir las gracias de parte de el señor Cake
—no seas modesto, tu fruta es la que nos a sacado de la quiebra-.
—¡¿la quiebra?!-. dijo la señora
—emm... después te explico, aun no me logro explicar es como conseguiste tanta fruta en tan poco tiempo, imagino que debe de ser tu secreto ¿no? bueno, no es tu obligación decirme, aun que no e visto a Pinkie por aquí últimamente, pero no importa, dime chico ¿quieres trabajar aquí?-.
—¿Ewe?-.
—bueno es bastante egoísta lo que te propuse, pero si no tienes donde quedarte puedes pasar la noche en la habitación de Pinkie, lo que si ten cuidado, tiene un pequeño caimán, pero no temas, no tiene dientes-.

Crash miraba al señor Cake el cual parecía que quería que Crash se quedara, a lo menos a pasar la noche, sin tener a donde ir este mira a su alrededor con lo cual el señor Cake le responde —la habitación de Pinkie esta en el segundo piso a la parte de la izquierda

El sube y saluda a todos y entra a la habitación
—aun me pregunto que es el-. dijo la señora Cake —digo, no siempre vemos esa cosa en la tienda-.
—no parece mala gente, quizás diferente y algo feo, pero hoy nos ayudo y bastante-.
—es verdad, esa fruta no parece de ninguna parte de Equestria-.
—debe de ser extranjero-.
—quizás-.

Crash estaba en la habitación con lo cual mira la ventana, este al abrirla hace una seña con lo cual 4 mascaras entran al lugar —nos tenias preocupados Crash, ¿a donde habías ido?-.
—no importa-. Dijo Lari Nani, viendo el lugar esta mascara les dice —a lo menos tienes donde pasar la noche, a demás ¿que nos debería importar lo que este chico haga? digo, Crash sabra que esta haciendo-.
—en fin, es mejor estar con el que con Zecora-. dijo Fuji Mori-.
—si es verdad, ella y sus aburridas historias, con rimas y fétidas pociones-. dijo Grimpi

Crash miraba como esas mascaras estaban charlando y discutiendo, el solo mira lo rosa que era la habitación, mirando el closet este siente un poco de curiosidad para ver que había dentro, al abrirlo encima de el cae un montón de disfraces, saliendo de ahí tan rápido como podía, metiendo todo lo que pudo dentro este cerro y se fue acostar lo mas rápido que podía


Universo A


Coco Bandicoot había gritado con todas sus fuerzas por lo que recordó repentinamente. Ella se había olvidado por completo de su hermano Crunch; como si él necesitara atención todo el tiempo. Ella estaba a punto de salir corriendo para ir a buscarlo y no le importaba si se perdía o no por ese enorme barco en el que estaba, pero el dueño del navío la interrumpió.

—Coco, no creo que tu hermano esté en peligro —dijo tranquilamente.

—Sí, puede ser… Pero tengo que ir a buscarlo. No quiero perder a otro hermano.

—No lo perdiste; sólo fue un accidente —trató de calmarla pero no lo lograba—. Bueno, si tanto quieres ir a buscarlo, en lugar de salir corriendo por ahí, podemos buscarlo en la sección de cámaras de seguridad.

—¡¿Dónde está?! —preguntó en voz alta y salió del taller con prisa, tratando de buscar ese lugar.

La marsupial buscaba en las puertas el cartel pero no lo encontraba. Ella recorría ansiosa el pasillo hasta que escuchó una voz.

—Por aquí, Coco —avisó N. Gin, con lo que la chica tuvo que seguirlo con algo de arrepentimiento por actuar de esa manera.

La sala de vigilancia era oscura pero era iluminada con decenas de pantallas que mostraban los distintos puntos del acorazado. La rubia miraba cada uno de estos buscando al rojizo pero no lo hallaba. Mientras tanto, ella quería saber algunas cosas.

—¿Por qué tienes tantas cámaras de seguridad? —preguntó aunque se arrepintió de haber hecho una pregunta tan tonta.

—Y por seguridad… Por si ocurre algún imprevisto —contestó simplemente hasta que cambió el tema dando un aviso—. Mira, allí está.

Efectivamente, en un monitor apareció Crunch, y la anaranjada abrió sus ojos hasta más no poder cuando vio a su hermano entretenido con algunos de los rinocerontes marineros con una competencia de pulseada. Como en toda competencia, también se dio lugar a unas apuestas y, por un momento, los marineros se olvidaron de trabajar.

—Parece que está bien… —dijo Coco ahora más calmada—. Aunque le he dicho mil veces que no esfuerce su brazo robótico. ¿Los rinocerontes siempre hacen eso en sus tiempos libres?

—Sí, pero… Se supone que deberían estar trabajando —respondió con una falsa sonrisa y luego se acercó hacia el tablero para hablar con el micrófono—. Marineros, no me molesta que organizaran esas competencias pero ya habíamos acordado sobre las apuestas.

Y con eso, los mutantes se sobresaltaron y rápidamente devolvieron el dinero a cada uno. Después de esto, la competencia se reanudó y los espectadores se limitaron a alentar a su participante favorito. Sorpresivamente, algunos optaban por el visitante, quien logró vencer a varios oponentes.

Luego de que la bandicut comprobó que su hermano estaba bien, ella regresó al taller junto con el científico del misil en la cabeza para ver qué hacía la pony fiestera. Aunque le había cedido esa responsabilidad al almirante de vigilarla, la anaranjada fue a toda prisa hacia Pinkie.

—Qué alivio. Todavía sigue trabajando en ese cañón —dijo Coco con cierto alivio.

—Bueno. Entonces, ¿quieres ayudarme con el Psicotrón? Así lo terminamos.

—Claro.

Fue así que después de un tiempo más, el Cyborg ingresó algunos datos en una consola que hizo iluminar y funcionar la máquina. Finalmente la rubia pudo escuchar el anuncio que le permitía saber que estaban avanzando en su objetivo: traer a Crash de vuelta.

—Listo. El Psicotrón está terminado.

¡Wow! ¡Lindo espectáculo de luces! ¡Irán bien con el mi súper cañón para fiestas! —exclamó la rosada enseñando su clásica invención mejorada.

—Buen trabajo, Pinkie Pie —felicitó N. Gin pero Coco no estaba feliz por ella porque ya sabía lo que venía.

—Ahora que terminamos… ¡Hagamos fiesta! —gritó la pony y comenzó a saltar por todas partes—. ¡Fiesta! ¡Fiesta! ¡Fiesta!

Coco ya estaba más que harta sobre las constantes sugerencias de hacer una fiesta por parte de la potranca y eso lo puso a estar hecha una furia. Ella iba a gritar a los cuatro vientos pidiendo a la pony que se detuviera, cuando escuchó algo que la interrumpió.

—Pinkie Pie, me parece que siempre estás organizando fiestas en Ponyville, ¿no es así? —preguntó el almirante captando la atención de la saltarina.

—¡Okie! ¡Dokie! ¡Lokie! —contestó y se puso a saltar en un mismo sitio.

—Debe ser por eso que está tan… loca como una cabra —le dijo a Coco en voz baja con lo que ella se rió fugazmente—. Está en abstinencia de fiestas. Si no hacemos una, tal vez explote. Bueno, eso fue exagerado.

—Pero no hay nada qué festejar —gruñó la rubia—. Sólo terminamos esa máquina pero todavía faltan los cristales, buscar dónde está ese lugar llamado Ponyville, y hacer que Crash vuelva, así deshacernos de esa pony loca.

—Pero, Coco… Ella no está tan loca —opinó N. Gin aunque no la convenció—. Bueno, está bien. Ya sé lo que vamos a hacer.


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