Bienvenida
Los pequeños jóvenes caminaron todo el camino de la mano y Eren dejo ir a Mikasa sólo algunos minutos luego de llegar a su hogar.
Él intentó ser lo más amable que pudo, y le fue difícil. Quería tanto hacer sentir bien a la niña pero ser amable no le era natural, y entre los pocos intercambios de palabras que tuvieron en el camino descubrió que ella jamás había dejado su hogar y que no conocía a nadie, por lo que intentó convencerla de que Shiganshina era un pueblo muy agradable a pesar de que las calles siempre estaban llenas de gente.
Pero ella no respondía y él sostenía su mano con ligeramente más fuerza esperando que ella no olvidara que no estaba sola. Mikasa en cambio apretó su mano de vuelta ni siquiera la mitad de las veces, una de ellas con mucha fuerza, de hecho, y Eren no supo que pensar al respecto cuando sintió que se le apretaba el pecho ante aquella reacción.
Carla se presentó ante la niña luego de una breve conversación con Grisha, y por segunda vez, Eren la vio llorar.
"Éste es tu hogar ahora, Mikasa. Sé que esto es difícil, no puedo en realidad llegar a imaginar lo que estas sintiendo, pero ten por seguro que no te vamos a hacer mal y te vamos a cuidar"
Ahí fue cuando Eren la dejo ir. Se sentía responsable por ella de alguna forma, y quería que Mikasa supiera que su madre también la podía proteger y la incentivó a que se acercase a la mujer.
Ella sujetó las frías y pequeñas manos de la niña en las suyas y le explicó cómo iban a arreglar las cosas al menos por momento.
Luego de que la dejaron tomar el baño que le prepararon ambos padre se sentaron frente a Eren, quien se mantenía de pie junto a la mesa pues sabía muy bien lo que seguía.
"¿Cómo pudiste ser tan irresponsable, Eren?" dijo su madre quebrándose nada más terminar la oración, y Eren supo inmediatamente que eso no era lo que ella planeaba y de pronto tuvo sus brazos alrededor de él "¿Qué hiciste?" susurró.
Sintió en sus hombros las lágrimas de la mujer, triste por hacerla sufrir. Sin embargo cuando habló, o más bien cuando le contestó la pregunta que había quedado en el aire y que muy bien sabía que sólo la heriría más no sintió remordimiento alguno. "Los maté"
"¡Eren!" llamó Grisha, y Carla alejó al pequeño de sí sujetándolo de los hombros y mirándolo aterrorizada.
"Eran monstruos" dirigió su mirada al suelo y sintió como el estómago se le daba vuelta al recordar lo que oyó tras la puerta "La querían vender… monstruos disfrazados de humanos… se lo merecían"
"Eren…"
"Lo merecían… merecían más" sintió su cuerpo temblar de ira; ya ni estaba seguro de lo que veían sus ojos ni sus pensamientos estaban claros. Todo su cuerpo comenzó a temblar y no podía controlar su respiración. No supo cuánto tiempo estuvo así, pero su madre lo abrazaba y acariciaba su cabello sin emitir ningún sonido hasta que sintió la puerta del baño abrirse y se forzó para ver a la niña salir.
"Eren…" susurraron ambos adultos en un intento por llamar su atención. Podía sentir sus miradas sobre sí.
"Mikasa…" dijo despacio sin quitarle los ojos de encima aun cuando lágrimas comenzaron a recorrer su rostro "…la salvé".
La oyó decir su nombre tan despacio en su linda voz que pudo haber sido incluso su imaginación, mas mientras más lo pensaba más claro resonaba en su cabeza, tan claro como su imagen, tan claro como podía ver sus tristes ojos a través de sus propias lágrimas.
Y dejo que su madre lo atrajera hacia sus brazos él mismo abrazándola, llorando y disculpándose por ser tan desobediente y por tener ese sentimiento tan fuerte en contra de las injusticias del mundo, pues hasta a él mismo le asustaba a veces.
Mikasa se acercó y ocupó el asiento de su padre mientras este iba a preparar la habitación de Eren para compartirla con ella, ambos sin dejar de mirarse en todo el tiempo que transcurrió.
Luego de bañarse, entró exhausto a su habitación. La niña estaba sentada es su ahora propia cama (la que armaban para cuando su único amigo, Armin, venía de visita) y lo miraba incesantemente.
"Eren" pronunció nuevamente "Lo siento"
"¿Qué es eso? No hay nada de que disculparse" dijo desestimando sus palabras con un gesto de mano.
"Pero estabas llorando y tu mamá y tu papá están tristes"
"Ellos siempre están tristes o enojados por la cosas que hago. No le des importancia ¿Está bien?"
"Entonces no estás molesto conmigo"
"¿Por q-? Nah" dijo bostezando y dirigiéndose a su cama.
"¿Puedo pedirte un favor antes de dormir?"
"S- Creo que sí, claro" Respondió sorprendido. De hecho se sorprendió más al notar que estaban conversando.
"¿Podría acercar mi cama junto a la tuya?"
"Las veo cerca" En general ponía la cama un poco más lejos para Armin.
"No… esto" indico el espacio de alrededor de un metro que las separaba, donde se interponía un velador. Su rostro se llenó de tristeza "tengo miedo, Eren"
El joven Jaeger volvió a sentirse responsable por ella y cumplió su petición con rapidez. Ya con el fuego de la lámpara extinguida y cubiertos por las cobijas se observaron en la oscuridad por algunos minutos hasta que sin siquiera darse cuenta se quedó dormido.
Por los primeros días del inicio de su convivencia no hicieron mucho más que estar en casa. Todas las noches se había despertado con los sollozos Mikasa y lo único que estaba a su alcance era sostener su mano y decirle que él estaría ahí siempre que lo necesitase, que podía contar con él, con su mamá y con su papá.
De día la niña parecía tener energías para hacer nada y él quería estar presente en caso de cualquier cosa incluso si ella decidía aislarse en la habitación. Pensaba que en cualquier momento ella podría necesitarle y él tendría que estar ahí.
Una tarde comenzó a llover, el sonido de la lluvia y las gotas en la ventana le hacían sentir triste... incluso el interior de la casa lucía gris. Así que fue a verla y ella se encontraba en su cama usando nada más que un vestido que había hecho con Carla el día anterior. Estaba sentada sobre sus blancas piernas y su oscuro y lacio cabello cubría la mitad de su rostro y la piel de su cuello que el vestido no podía. Él mismo sólo llevada puestos unos pantalones y una camisa dado que no tenía frío, su madre estaba horneando pan manteniendo su hogar a una agradable temperatura, sin embargo la visión de tener a esa triste niña con la mirada perdida le dio escalofríos. Quizás era que el calor no llegaba bien a la habitación, o quizás era la falta de color en la escena, o quizás era porque la pena de la niña era tan grande que se casi se podía tocar.
Eren se acercó. Quería sacarla de su estado a pesar de que parecía que el día no estaba de su lado. Quería al menos verla cómoda alrededor de él. Compartir una manta y algo caliente sentados en el sillón mientras las llamas de una vela iluminaran su silueta. Nada más.
Tomó sus manos y llamó su nombre lo que provocó que ella diera un pequeño salto en su puesto y le mirara al rostro con los ojos bien abiertos. Miedo en su mirar, Eren supo.
"Estas helada" ella bajó su mirada, su expresión vacía nuevamente "Ponte tu bufanda y zapatos y ven conmigo"
Mikasa volvió a mirarle pero ésta vez con curiosidad "¿Mi bufanda?"
"Sí, ésta" Eren tomó la bufanda del velador con la que la había envuelto el día que se conocieron y se la lanzó a la cara, la prenda cayó en el regazo de la niña pero ésta se quedó mirándolo, tal y como estaba antes del ataque "Ya apresúrate y ven"
"S-Si" la oyó responder antes de atravesar el umbral de la puerta.
Cuando Mikasa salió y escaneó tímidamente la sala, Carla estaba de pie frente al fregadero; Eren la estaba esperando sentado en el pequeño sillón al frente de la mesa y este le gesticuló que se sentara con él. Y así se dirigió hacia él.
Eren contuvo las ganas de sonreír que le provocaba verla usando la bufanda y no sólo porque le gustaba como se veía sino porque la había visto tomarla varias veces desde su posición en el velador como si quisiese usarla y otras como si quisiese devolvérsela, y ya que ahora las cosas estaban claras se sentía bien y esperaba que ella también.
"Oh, Mikasa" habló de pronto la madre de Eren, haciendo que la aludida parara a unos pasos del sillón y dirigiese su mirada a ella "La bufanda le va muy bien a tu vestido. Te ves muy bonita"
La niña dirigió rápidamente su mirada a sus pies, poniéndose algo tensa y con un ligero rubor en sus mejillas.
"¿No es así, Eren?"
El joven miró a su madre con cara de ¿En qué me estás metiendo? Y pudo sentir la mirada atenta y sorprendida de Mikasa sobre él. Volvió a dirigirle su atención y se preguntó si lo que veía en su expresión era interés en su opinión.
"Es sólo una bufanda" su voz sonó más exasperada de lo planeado "Siéntate" ordenó dejando de mirarle y ella obedeció.
Carla se acercó a ellos con el ceño fruncido y dos tazas de chocolate caliente. Tan pronto como los niños recibieron las tazas de sus manos, la madre de Eren le hizo señas con la cabeza fáciles de interpretar como "Se bueno con ella. Ahora ya." Con un suspiro le hizo saber que entendía y aceptaba la orden.
"Una simple bufanda no puede hacer que nadie se vea bonita" puso sus ojos en la joven a su lado, quien miraba con extrañeza el contenido de su taza "Es chocolate, ayer te conté que es el chocolate" otra vez había hablado con más rudeza de la necesaria (aunque sabía que en realidad no era para nada necesaria, solamente se estaba preparando para ser amable, o bien, evadiéndolo).
Mikasa dio un sorbo y se formó una pequeña sonrisa en su rostro. Ligeramente ruborizado, Eren continuó.
"Si te ves bien es porque simplemente tienes un lindo rostro"
Y eso fue el segundo capitulo, intenté hacerlo más largo que el primero pero quedó casi igual lol
Me gusta la idea de que a Eren pequeñito le guste un poco Mikasa :B
Bueno, gracias por los fav , se aprecian, pero un comentario no me molestaría xD
Gracias por leer!
