Universo 1
Un pequeño dragón morado estaba mirando como su compañera estaba de un lado a otro, caminando de manera impaciente — Twilight, vas a dejar un agujero en el suelo, otra vez .— ella miraba al pequeño dragón con su mirada de pocos amigos con lo que le responde —Spike, no has notado algo raro, todo a estado... muy tranquilo últimamente .— el guardo algo de silencio con lo que le responde —mucho... ¿silencio? .—
—Si Spikee... demasiado silencio, nada a estado explotando en la cara de nadie... no hay risas... tampoco muchos juegos... eso me recuerda...—
—¿A Pinkie?.—
—¿la has visto?.—
—no... bueno la vi ase una semana, pero en los últimos tres días nop...—
—¿tres días...? um... no se a visto hace tres días... esa cosa a aparecido hace tres días también.—
—¿coincidencia...? Twilight.—
—demasiada diría.—
Spike miraba extrañado por las sospechas de Twilight, no había cosa mas peligrosa que las sospechas de una chica que están fundamentadas con poca información — ¿entonces dices que el capitán marsupial tiene que ver con que Pinkie no este y... eso? .—
—No solo eso Spike, sabes que puede ocurrí si esa cosa haya secuestrado a Pinkie. No sabemos de donde viene o que hace. Pero, no hay que darle la oportunidad Spike, dudo bastante que ese sea el capitán que tu dices.—
—Pero Twilight, el es de los buenos. Deberías de darle una oportunidad.—
—No Spike, puede ser peligroso.—
—¿que dices de Discord?.—
—Discord fue rectificado.—
—Pues yo no me fió de e eso.—
—Yo tampoco. Pero estoy obligada a confiar en el.—
mientras charlaban de la nada misma se aparece Discord el cual estaba con un parche en los ojos, estando frente a Twilight le dice — No creeras lo que me paso, estaba ¡Bam! y luego ¡Bum! y después ¡Bang! y así siguieron las palomitas ¿como a estado todo? —
—Hey ¿que paso? ¿por que traes esos parches en los ojos? —
—si si me lastime los ojos, pero ese bandicoot es escurridizo, no te gustaría saber que me metió en los ojos. —Dijo Discord, el cual puso una lupa en frente de el en la cual se agrandaba su ojo completamente rojo
Twilight extrañada por Discord pregunta — ¿como fue que paso? —
—na yo que se, lo que si te digo es que es un bandicoot muy escurridizo, lo que si mi duda es ¿para que quieres un bandicoot? digo, ya tienes un búho como mascota.
—Esto no se trata sobre mascotas. solo que es un animal peligroso y escurridizo.
—Ah... vamos, ¿como un bandicoot puede hacer gran desastre?
—¡Twilight! ¡Twilight...! — Grito Sweetiee belle
— ¿Que pasa Sweetie belle?
—Rarity fue secuestrada.
— ¿secuestrada?
—si y parece que firulais estaba con los secuestradores.
— ¿firulais?
—El perrito que no era perrito y era un bandicoot.
Miro por un momento a Discord el cual solo desaparece en el aire
— ¿por donde se fueron?
—Por la pradera
—Bien, iremos enseguida, Spike, ve por Applejack, necesitaremos mucha ayuda
Universo A
Ella tenía mucho sueño con lo que le fue difícil levantarse o simplemente abrir los ojos. Un poco de luz se filtraba por la ventana y, como le molestaba, se acomodó del otro lado de la cama. Ella pensaba que aún seguía en su casa, en la isla N. Sanity, pero una voz estrepitosa le hizo saber que no estaba donde se suponía que estaba.
—¡Coco! ¡Despierta ya! ¡Coco! —gritó Pinkie Pie con cierta musicalidad en sus palabras.
—… Déjame en paz… —contestó sin ánimos.
—Vamos… Levántate y ayúdame —le dijo con un poco más de amabilidad.
—… ¿Para qué?
—Tenemos que hacer una fiesta… ¿No lo recuerdas?
Al principio, la rubia se había olvidado de todo pero, de repente, lo recordó. La votación, su resultado y su desmayo, pasó por su mente con gran rapidez que la asustó, haciéndola gritar y levantarse de la cama de golpe. Con lo que había protestado, votado en contra y demás cosas para que no se hiciese esa fiesta, se iba a hacer de todos modos. Su tranquilidad se desvaneció y su mal humor regresó.
Con un humor de mil demonios, Coco fue a desayunar y los intentos por parte de su medio hermano y del almirante por animarla resultó un verdadero fracaso. Sin abrir la boca para protestar siquiera, la chica rubia regresó a su dormitorio esperando a que se termine lo desagradable. Para cerciorarse de que nadie la moleste, ella colocó un cartel en la puerta diciendo: "fuera de acá, traidores", aunque se contuvo de no escribir groserías.
Mientras tanto en el salón de usos múltiples…
—Bueno, Pinkie Pie… —comenzó diciendo N. Gin—. Solamente puedes adornar este salón y nada más, ¿sí?
—Okie. Dokie. Lokie —respondió la rosada saltando en el mismo lugar—. ¡Ahora mismo mi cañón de fiestas se encargará de este lugar!
A la pony no le llevó ni cinco minutos decorar todo con su famoso cañón de fiestas ahora mejorado, que dispara aparte de un mantel para la mesa, globos de colores ya inflados, confeti y serpentinas, un centro de mesa, bonetes, matasuegras, entre otros objetos de cotillón más.
El salón quedó demasiado decorado que más parecía que allí se celebraría un cumpleaños infantil. A pesar de esto, el Cyborg dejó que la potranca siga trabajando mientras que él fue a comprobar que todos los aparatos eléctricos estuvieran listos, vigilando también en ocasiones a la decoradora. Luego de un rato más, para evitar la sobredosis de adornos, el almirante interrumpió la actividad de la rosada.
—Pinkie Pie, ¿no quieres ir a ver cómo va la comida en la cocina? Te acompañaré.
—¡Okie! ¡Dokie! ¡Lokie! —gritó y salió del lugar a toda velocidad.
El científico no tenía otra opción que salir corriendo tras ella antes de que haga algo malo por el camino, aunque por ahora no hubo complicaciones. Por suerte todo iba bien, y finalmente llegó la hora de la fiesta. Los rinocerontes marineros iban llegando de a poco y se sorprendieron al ver cómo quedó el lugar, pero les gustó. La música comenzó a sonar y las luces de colores fueron apareciendo.
Luego de un tiempo, algunos de los marineros subieron al escenario para tocar algo de música con los instrumentos y rápidamente aparece la pony quien los acompaña. Los rinocerontes hicieron un esfuerzo al tratar de seguir adelante con la intromisión de la hiperactiva, con lo que a veces las canciones resultaron algo graciosas para los espectadores. Con algo de paciencia, y luego de varios intentos, la banda pudo ofrecer un buen espectáculo hasta que decidieron poner una pausa para descansar. En ese momento, Pinkie Pie se dirigió hacia donde estaban N. Gin y Crunch, quienes felicitaron a ella por habilidad con la música. Todos la estaban pasando bien pero sentían que faltaba algo que ya sabían bien de qué se trataba: de Coco.
—Creo que hablaré con ella —decidió el bandicut y salió del salón.
Después de caminar por los pasillos, él encontró el camarote de su hermana. Ignorando el cartel, golpeó la puerta de metal.
—¡¿Acaso el cartel no lo es suficientemente claro?! —gritó la rubia sin siquiera abrir la puerta.
—Vamos, Coco… Sé que te hará bien algo de diversión en este momento.
—Perdón, Crunch, pero no me siento con ánimos para esto.
—Pero…
El marsupial insistió pero su hermana no daba el brazo a torcer. Ella se quedó sentada en su cama, esperando que la música no se oyera más. Luego de unos minutos, los golpes volvieron a sonar, aunque esta vez fueron más suaves.
—¡Ya dije que no quería ir! —gritó la bandicut pero esta vez sí abrió la puerta.
—Coco… Pero tampoco era para que me grites de esa manera —dijo N. Gin tranquilamente—. Entiendo que no quieras ir, pero por lo menos debes comer algo. Pasaste todo el día aquí encerrada.
La rubia tuvo que admitir que él tenía razón cuando de repente escuchó que su estómago rugió muy fuerte. Con desánimo, ella respondió.
—Pero sólo a comer y nada más.
Fue así que los dos fueron hacia donde estaba la fiesta y, cuando entraron, vieron que todos los demás estaban bailando con la canción más exitosa de PSY, con lo que ambos se sorprendieron. Afortunadamente, la comida mejoró el humor de la anaranjada y comenzó a sonreír, más aún cuando la pony se lanzó desde el escenario cual estrella de rock. Fue entonces que el Cyborg y la rubia empezaron a caminar por el medio del público para acercarse al escenario, con lo que se encontraron con la rosada.
—¡Ven! ¡Mi cola se agitó pero la única que se cayó fui yo! —exclamó la potranca mientras que los demás la vieron con cara rara—. ¡Oh, no! ¡Mis orejas se doblan! Te darás un baño, N. Gin.
—¿Un baño? ¿Pero qué… —no pudo terminar su frase cuando vio que un rinoceronte con pata de palo trastabilló y el contenido de su vaso se dirigía a la bandicut.
Por suerte, ella no se mojó gracias a un empujón que le dio el almirante, pero él no se salvó. El líquido le provocó chispazos cerca de su ojo robótico con lo que se retiró rápidamente del lugar. La rubia le siguió hasta que lo encontró en su camarote, sentado en una silla y con una toalla en su cabeza. La chica se acercó a ayudar pero en la puerta había alguien que no esperaba ver…
