Universo A


Con un lento paso Crash caminaba a la cola de los perros, su rostro serio de no saber que le depararía, aquellos perros parecían tratarlo bien, de alguna manera ser el chico nuevo le quedaba un poco mejor que firulais o la sabandija o el capitán marsupial.

—Oye chico nuevo ¿sabes que tienes que hacer en las minas? por que veo que tu pata no luce muy bien? — le comento el otro perro de diamante a Crash, el cual lo quedaba mirando un momento. —veo que no, mira, todo lo que debes hacer es excavar y encontrar gemas, tenemos suerte si pillamos algún diamante, si pillaras un diamante hijo podrías incluso acender de puesto. — le comento el perro viejo.

Tan pronto que llegaron vio como todos descienden de a unas cuevas subterráneas, ahí los pasillos largos llevaban a muchos túneles que los perros cavaban, Crash miraba todo lo de su alrededor, encerraron a Rarity en una celda hecha de barro y hierro y el jefe de todos los perros dice — bien muchachos, dejen el botín en la sala de tesoros y sigan trabajando. — desanimados todos los perros recogían sus palas y picotas para volver al trabajo, soltando todo lo que habían recolectado del saqueo, todo aquel botín el cual solo enriquecía a su líder.

—ten hijo... debes de estar molesto, pero ya pronto pasara, solo que aquí todos son codiciosos, nadie seria capas de ser un líder, nadie tiene la capacidad de liderar y ser considerado con los demás. — Crash tenia en su mano una picota, muy poco podría hacer con un brazo enyesado, mirando su pata buena este empieza a olfatear el suelo, revisando de a poco este empieza a cavar con su mano, tan pronto que este cava en el suelo otros le miran
—¿que pasa chico nuevo? ¿encontraste algo? — Crash miro la pala de aquel perro y se la quita, enterrándola en el suelo, de un pisotón a la pala este choca con algo, al retirarla este empieza a sustraer algo de la tierra
— ¿eso es lo que creo que es? — Dijo el perro viejo
—Eh. ¡Miren todos, el chico nuevo encontró una mena de Diamantes! — Tan rápido que dijo eso todos empiezan a excavar bajo los pies de Crash.

—Eh ¡¿por que tanto escándalo?! — dijo el capataz.
—El chico nuevo a encontrado una mena de diamantes, usted dijo que aquí no había nada. — Reclamo el viejo perro
—¡El chico nuevo tiene mejor sentido que usted! — dijo otro de los perros que están ahí

— Bien, si el chico nuevo tiene tan buenos sentidos que dirija la minería, a ver como le va en el túnel c-21. —
Crash fue llevado hazta otro túnel, siendo como capataz tenia que dirigir el proyecto de minería, pero había un problema, el túnel c-21 no eran mas que piedras y poca tierra donde poder excavar

—Ahora quiero ver como te las arreglas chico nuevo. — le dijo el capataz en tomo burlesco, los perros observan a Crash el cual parecía algo extrañado. Rascando su pulgosa melena este mira a su alrededor, el túnel c-21 estaba bastante rocoso, como un antiguo suelo volcánico, las piedras tenían una textura bastante arrugada, Crash al fin viendo algo este toma un martillo y un clavo de riel.
—¿que vas hacer? ¿picar piedras? que idiota. — Dijo el capataz. Crash con gran precisión golpea el clavo. el clavo se entierra y la piedra se parte en dos, el perro viejo va hacia donde estaba Crash con lo que dice — Picar piedras no parece mala idea. —

Sustrayendo de la piedra un pedazo de diamante en bruto, tan grande como la mano y el yeso del Chico nuevo
—¡Eso es imposible! —
—creo que hace falta un pequeño cambio de administración en estas minas ¿no lo creen muchachos?

Dijo el perro viejo.

—Creo que tienen razón. oye hijo. sabia que ibas a llegar muy lejos, ¿quieres ser el nuevo capataz? — Crash solo miraba a su alrededor, todos los perros le aclamaban, el volteando mira como la multitud de perros lo aclamaban
— Creo que no hablas mucho, mejor, no me gustan los informes hablados. sigue así y veré que te den el puesto de sub gerente

— Sabia que ibas a llegar muy lejos chico. — Dijo el gerente

Crash parecía algo desorientado, los perros parecían estar atentos a sus indicaciones, cambiaron de túnel, ahora ya no era el c-21. ahora era un prado, tenia que encontrar unas nuevas gemas — ¿Ahora que capataz? — pregunto uno de sus peones, Crash solo miraba el terreno, el sol estaba siendo un poco fuerte, sintiendo bajo sus patas, este excava un poco — creo que quiere que excavemos para abajo. —
—mejor que no, ya saben lo que paso la ultima vez, no logramos subir cuando hicimos el gran agujero para abajo. — dijo el perro, el cual parecía algo traumatizado por aquella vez.

Del agujero que el capataz cabo con sus manos estos fueron donde el había cavado — ¿capataz? Chico nuevo... ¿Alo?... — dijeron, a unos veinte pasos hacia la izquierda apareció Crash, algo enlodado
— ¿hizo un túnel? ¿quiere que hagamos túneles? eso no estaba en los planes. —

—haz caso, si este chico tiene una corazonada es mejor hacerle caso. —

Los perros de diamante dejaron de lado sus palas y picotas y con sus mas instintos de perro empezaron a cavar con las patas, haciendo un pequeño agujero estos lograron hacer un pequeño túnel. —
—Eh... algo e encontrado...— Dijo uno de los perros

—¿que es?— Pregunto uno de sus colegas
—Rubíes, e encontrado Rubíes, oh que emoción, nunca antes habíamos encontrado rubíes así de fácil. no se que tenga el capataz, pero confió ciegamente en su instinto rastreador. —

Tanto duro el día. El líder de los perros de diamante esperaba al grupo del nuevo capataz, el gerente de aquel lugar esperaba a uno de los escuadrones de minería, pero tardaron mas de lo usual
—Creo que tendremos que ir a ver que pasa. — Dijo el gerente
—Aquí esta, nuestro nuevo líder. El Señor Crash. — Dijo el perro viejo, el cual llevaba al Bandicoot en uno de los cuatro carros llenos de gemas, rubíes y diamantes, todos celebrando por el cual eligieron como nuevo líder

— ¡Crash! ¡Crash! ¡Crash! ¡Crash! — gritaban los perros, los cuales sacaron del liderazgo al antiguo líder y dejaron a Crash a cargo

Ahora sentado en una silla estaba Crash, en una gran cueva la cual tenia muchos perros a su disposición — Señor ahora que usted es el nuevo líder ¿cual va a ser su primera orden? — Crash rascaba su pulgosa melena con desesperación — tranquilo señor, no se angustie... puede... emm no se... decirnos que vamos hacer con todo estos recursos, mire, tenemos muchos diamantes, pero no tenemos ningún uso para ellos, lo juntábamos pero no tenemos ningún propósito. — Crash logro pillar la pulga, con sus dedos la aplasto y la tiro, mirando al viejo que que le preguntaba. Crash revisaba su bolsillo y mirando la gema que había recogido de la boutique vio que era una común y corriente, con lo que se la pasa al viejo — ¿repartir todo los ahorros? ¿que sacaremos con eso? —

Crash solo lo observa sin entender muy bien de lo que estaba hablando, estirando su mano esta choca con algo, una vasija que estaba detrás de el, al caer este se levanta a recoger los pedazos intentando armarla de nuevo — ¿estas diciendo que deberíamos usar estas cosas para...? no entiendo. —
Crash se levanta con lo que choca con la silla la cual se cae, al ver que se cayo este la levanta — ya entendí, quieres que utilicemos estas gemas para levantar este sitio y que seamos algo mas que unos simples mineros ¿verdad? —

Crash se sienta de nuevo intentando no hacer nada malo
—Si lo supuse. ¡queridos amigos! Perros, Caninos y chicos... Nuestro nuevo líder ya a dado la primera orden. Ya no seremos mas mineros, ya no guardaremos gemas preciosas para solo uno, ahora las gemas serán no solo para nosotros, si no para todos, utilizaremos las gemas para darnos a todos nosotros una mejor calidad de vida, ya no mas condiciones insalubres, ya no mas excavaciones inútiles, ahora estamos nosotros para nosotros, el líder Crash Quiere que evolucionemos, que no seamos mas unos mediocres mineros, quiere que vivamos como merecemos, las duchaz y los baños no serán privilegios. — Un gran discurso estaba dando el perro viejo, Crash aun seguía rascándose su oreja con la pata, las pulgas que tenia estaban siendo molestas

— ¡Crash! ¡Crash! ¡Crash! ¡Crash! — gritaban los súbditos ante su nuevo líder


Universo A


Coco Bandicoot abrió sus ojos a más no poder cuando vio a aquella visita inesperada, parada en la puerta de metal. Hacía mucho tiempo que no la veía pero lo que también la sorprendió fue su modo de aparecer de la nada. Ella se la veía también sorprendida pero cambió su expresión a preocupada en un instante cuando vio a N. Gin casi vestido como fantasma por la toalla que tenía encima.

—Hola, Coco —saludó rápidamente y así fue a ayudar al científico—. Pero, ¿qué fue lo que ocurrió aquí? Esto casi nunca sucede.

La bandicut aún no salía de su estado de asombro, con lo que le fue imposible pronunciar algo entendible, más aún cuando vio que el Cyborg parecía dormido, mostrando un ojo cerrado y el otro apagado, cuando la chica le sacó la toalla pero, después de reaccionar, pudo responder a la pregunta.

—Pinkie Pie dijo que se daría un baño y así sucedió… Uno de los rinocerontes dejó caer su bebida y… ¿Qué haces aquí?

—Eso mismo iba a preguntarte. En fin, estaba aburrida en casa de mi tío así que vine para aquí. Bueno, creo que ahora está un poco mejor —dijo y el ojo robótico se encendió—. Ahora sólo resta despertarlo… ¡Despierta!

La chica gritó, asustando al almirante y a la rubia, quien ésta última no se lo esperaba.

—¿Qué? ¿Nina? Debí imaginármelo; eres la única que… me despierta de esa forma… —habló entrecortado con una débil sonrisa al final.

—¡Hola! Sabes, vine a quedarme un rato con "tío" favorito por unos días. ¿Sí? ¿Puedo quedarme? —pidió con una sonrisa suplicante, entrelazando sus dedos metálicos—. Espero que digas que sí porque ya desempaqué mis cosas.

—Nina… —empezó a decir y se detuvo a pensar las palabras adecuadas—, es que… llegaste en un… mal momento.

—¿Por qué? ¿Tiene algo que ver con que esté aquí Coco? —preguntó con un tono algo más enfadada.

—… Sí. Es que estoy ayudándole para que Crash vuelva a casa.

—Sí, mi tío me lo contó y también que fue torturado por Coco —dijo mirando a la mencionada por un instante—. Bueno, si no quieres que me quede, me iré, le contaré a mi tío que estás ayudando a Crash, él te sacará del N Team o quien sabe qué te hará.

—No serías capaz de hacerme eso, ¿o sí? —por su parte, la Cyborg se mantuvo en silencio pero con una sonrisa maliciosa en su rostro. N. Gin no tenía otra opción que aceptar la demanda de la chica azulada—. Está bien… Puedes quedarte.

—¡Genial! —exclamó y se retiró del lugar con alegría.

El almirante resopló con resignación y se levantó de la silla sin ánimos. Cuando se dirigía hacia la puerta, la rubia aún seguía confundida.

—¿Cómo fue que ella vino hazta aquí?

—Por la plataforma transportadora. Me olvidé de desactivarla… Lo haré ahora mismo, antes de se aparezca Neo también.

Fue así que los dos salieron de allí para regresar para ver cómo iba la fiesta que se estaba dando. Afortunadamente todo estaba saliendo bien y la recién llegada también se integró a la misma. Cuando se decidió que ya era hora de finalizarla, un tercio de los rinocerontes se quedó a limpiar mientras que el resto volvió a trabajar. Los Bandicoots, la pony y los Cyborg también se quedaron a ayudar.

—Aún no sé qué tiene que ver esta fiesta con traer a Crash de vuelta a su mundo —comentó la chica de manos metálicas.

—Fue un pedido de Pinkie Pie. Ella acostumbra a hacer fiestas —respondió el científico y, de la nada, la mencionada se acercó hacia ellos, en especial a la visita.

—¡Hola! ¡Soy Pinkie Pie! ¿Cómo es tu nombre? ¿Sabes que tienes algo en tu frente? ¿Es una marca como mi cutie mark? ¿Cómo es que no te había visto antes? ¿O tocamos tierra y no me avisaron? —habló con una gran velocidad, haciendo confundir a la chica.

—Soy Nina Cortex —dijo simplemente después de recuperarse del asombro al ver y escuchar a una pony con tanta energía.

De a poco, los marsupiales evolucionados se fueron acercando también y la expresión de asombro se notó en el mayor.

—¿Así que no era una ilusión? ¿Qué estás haciendo aquí, Nina? —preguntó Crunch sonriendo, pero quien no compartía ese estado era su hermana.

—¿Así que te llevas bien con Nina también? ¿Hay algo más que me hayas ocultado? —interrumpió la anaranjada.

—Coco… Sabes que si decía esto en casa, Aku Aku empezará con su sermón. Él piensa que debemos ser enemigos.

Luego de esto se dio una conversación un poco más amigable y esta continuó en la cocina, junto con una taza de té para cada uno. Allí se dio lugar para comunicar el plan a la recién llegada, quien se ofreció para ayudar con la misión de rescate y búsqueda de cristales. Al día siguiente, mientras que todos desayunaban, alguien irrumpió el momento de calma; aunque para la rosada, eso no existía.

—¡Almirante! ¡Tierra a la vista! —exclamó un rinoceronte caminando a toda prisa hacia ellos.

—Pues límpiala —bromeó el Cyborg, aunque eso no le hizo nada de gracia al mensajero—. Bueno, eso quiere decir que ya llegamos a nuestro primer destino.

El marinero se retiró de la cocina no sin antes saludar-despedirse de su jefe al estilo militar. Con impaciencia, Pinkie Pie fue quien salió primera a ver cómo era el lugar al cual habían llegado. Pronto los demás le siguieron y se sorprendieron al ver esa zona de búsqueda.


Wueno hasta otra

¿Revierws?