Universo A
Si para Coco el viaje la estaba cansando, cuando se enteró de que para después tenían que ir cuesta arriba, ella no sabía cómo iba a hacer para lograrlo. Además, ella no entendía por qué estaba con pocas energías… ¿Acaso será porque su compañera de cuarto, la pony Pinkie Pie, no la dejaba dormir, o la hacía poner nerviosa con cada locura que le cruzaba por su mente? Sí, la rubia llegó a esa conclusión y, desgraciadamente no podía deshacerse del problema. Así que sólo se limitó a dirigirle una mirada no muy amistosa a la rosada durante el resto del viaje.
"¿Por qué tiene que molestarme justo a mí?", pensaba la bandicut enfadada. "Pero si tiene a muchos más para eso, pero no; siempre a mí".
La siguiente parte del viaje se veía más complicada a pesar de que el lugar haya sido llamado por muchos como un "paraíso". Por la cara que tenía la anaranjada, sus compañeros trataban de animarla pero eso no funcionaba, con lo que les llevó a esperar a que se le pase. Esto permitió a que la rubia también se enfade con sus compañeros, así que se puso a analizarlos pero no con buenas intenciones:
Dejando de lado a la pony destornillada, Coco centró su atención en su medio hermano… A pesar de que era un gran aliado, ella sospechaba que algo le ocultaba. En cuanto a Nina, por su modo de actuar en el acorazado, ella pensaba que era una chica consentida aunque había pasado por cosas malas. Y, por último, estaba ese científico que, a pesar de que le había ayudado a espaldas de Cortex todos estos años, ella sospechaba que algo se traía y, además, ¿cómo sabía por dónde iba si no tenía un mapa para guiarse?
—N. Gin: ¿acaso ya habías venido antes a esta isla? —habló Coco de repente—. Porque sabes bien a dónde te diriges.
—… No, pero investigué antes dónde estaba el cristal —contestó simplemente aunque no le pareció suficiente para la rubia.
Lo siguiente que sucedió fue que la bandicut permaneció en silencio incluso cuando el grupo se detuvo para observar un cartel que decía:
Bienvenidos al monte Gower
Permitido el paso sólo con guía
—¿Y dónde está nuestro guía, N. Gin? —preguntó Crunch.
—Pues soy yo —respondió sorprendiendo a los demás excepto a la pony brincadora.
—Así que estudiaste robótica y guía de turismo… Qué combinación —observó Nina.
—A mí no me parece tan raro —interrumpió Pinkie Pie—. Yo soy pastelera y me gusta inventar cosas y tocar muchos instrumentos musicales.
—Bueno, está bien… —comenzó diciendo el almirante—. Mejor sigamos adelante porque todavía hay mucho camino por seguir.
Eso último no tranquilizó a la bandicut, quien dio un resoplido y continuó caminando pesadamente. Tenía que seguir para traer a Crash de vuelta, así que debía esforzarse. Hubo después otro descanso y, cuando ya estaba anocheciendo, el cyborg por fin dijo algo que la anaranjada y otros más estaban esperando.
—¿Por qué nos detenemos? —interrogó la potranca.
—Porque ya llegamos.
—¿De verdad? —preguntó la chica de ojos verdes.
El lugar a donde habían llegado era casi la cima del monte y no había rastros de ningún cristal a la vista. Ya los demás habían pensado que el guía ya había perdido la cabeza y, más aún, cuando lo vieron observando la pared de piedra. Esto siguió cuando señaló una parte de la misma.
—Crunch, ¿quieres darle un buen golpe aquí? —preguntó y se apartó un poco.
El rojizo se extrañó por eso último aunque luego accedió y golpeó la pared con su brazo mecánico. Lo que todos no esperaban fue que el bandicut abrió la entrada de una cueva y, luego de que la lluvia de escombros terminara, N. Gin repartió unas linternas a sus compañeros; señal que había que entrar a la oscura caverna. Con algo de temor, todos ingresaron. Temor porque el almirante estuvo contando que estos montes fueron producto de una actividad volcánica.
Luego de dar unos cuantos pasos adentro de la cueva, el guía detuvo su marcha pero no tuvo en cuenta que los demás lo chocarían. Por poco, N. Gin y todos los demás no se cayeron al abismo que había en frente de ellos. Aquel pozo era tan ancho que era imposible saltarlo; pero no tan imposible para la rosada quien tomó carrera y llegó al otro lado. Eso fue sorpresivo para los oriundos de este universo pero, lo que también lo fue, fue que ella siguió caminando, perdiéndose de la vista de los demás.
—Esta Pinkie… —gruñó Coco entre dientes—. ¡Espera un poco, Pinkie!
—¿Ahora cómo cruzamos? —preguntó Crunch.
Y con eso, Nina se echó al suelo y estiró sus manos extensibles, llegando hasta el otro lado. Fue así que se formó un camino y, con cuidado, los demás cruzaron. La estudiante de la Academia de madame Amberley se reunió con sus amigos luego de retraer sus manos y subir para salir del abismo. Lo siguiente fue seguir las huellas para encontrar a la pony inquieta. Luego de un largo tramo de camino, por fin pudieron dar con la hiperactiva.
Los cinco llegaron a un sector amplio pero sin salida y sin ningún cristal.
—¿Dónde está el cristal, N. Gin? —preguntó la bandicut secamente.
—Está detrás de esta pared —contestó y volvió a señalar un punto en la pared.
—¿Otro golpe más? —consultó el marsupial, tronándose los huesos de sus manos.
—Esta vez no… Lo romperás. Esta parte de la piedra es fácil de perforar, así que, como hermana del experto en escarbar, no creo que tendrás problemas, Coco.
La chica no se esperaba ayudar de esa manera pero, de todos modos lo hizo. De a poco, se veía el cristal y volvieron sus ánimos. Pero, de repente, la potranca la empujó con fuerza y ella se puso a escarbar. Al cabo de un rato, el cristal fue desenterrado y la pony se quedó sonriente, esperando las felicitaciones.
—Bien hecho, Pinkie Pie —felicitó N. Gin.
—¿Qué? —gritó Coco con furia—. ¡Si yo lo hubiera conseguido de no ser porque ésta me empujó!
Curiosamente, nadie dijo nada sobre ese tema pero sí para regresar al acorazado. Coco marchó refunfuñando todo el camino hasta que el cyborg le dijo algo…
UNIVERSO 1
A galope iban dos chicas acompañadas por un pequeño dragón purpura y un gran pony rojo, los cuales iban a ser los protectores de tal fuerte enemigo — Rápido Twilight. No creo que Rarity aguante mucho el trabajo sucio. — Dijo Applejack. — Eeyup — Respondió su hermano mayor el cual seguía el galope hacia la pradera de diamantes, Twilight Sparkle ya iba a todo galope para ir al rescate de su amiga Rarity, tras haber llegado a la pradera estos no vieron nada de lo que eran los antiguos túneles de excavación, pero en cambio vieron algo mucho mas grande que un túnel.
— Spike... ¿recuerdas como eran los perros de diamantes?
— Si Twilight, son sucios, viven bajo tierra, son codiciosos por los diamantes y muy incivilizados.
— Pues... habrá que revisar de nuevo.
observando frente a ellos un gran castillo y cercano a ese castillo un gran poblado que brillaba por las gemas que tenían decoradas, los perros de diamantes pasaban por las calles y sus edificios, limpios y contentos, vistiendo sus ropas muy bien elaboradas, de uno de los antiguos túneles de las minas salían otros perros, pero en sus vagones no habían diamantes o gemas, habían placas de piedra la cual suavidad de su textura era mejor el mármol tan suave y lizo que podía pulirse y decorar muy bien con el lugar, en el gran castillo los guardias estaban tan bien armados que parecían que superaban en disciplina a los mismos guardias de Canterlot, los perros llevaban sus corazas y armaduras, en sus cabezas tapadas por unas capuchas las cuales cubrían sus ojos, de esas capuchas dejaban ver solo sus narices. El olfato de un perro era el mejor de todos, mas fuerte aun eran si los perros no veían.
— ¿Creen que Rarity tuvo algo que ver en esto? — Pregunto Applejack
— Puede ser, sigamos, si puede estar en algún lado puede ser el castillo. — Dijo Big Macintosh
— Entonces que esperamos. Vamos ¡Arre!. — Dijo Spike, arriba del lomo de Twilight la cual lo queda mirando de forma seria. — Ups perdón. — dijo el pequeño Dragon, bajando del lomo de la unicornio.
Estando de pie frente al castillo cuales puertas estaban abiertas estos miraron a los guardias, los cuales parecían que no le quitaban las narices de encima.
— ¿que esta pasando Twilight? — Pregunto el Dragón. —Hagan lo que hagan no los miren a la cara. — Dijo Applejack — Eeyup. — fue lo que reafirmo su hermano.
Bastante adentro del castillo fue lo que avanzaron esos tres ponys y el dragon, de eso un perro los detiene diciendo — ¿Pases?
— No tenemos pases. — Dijo Applejack
— ¡Hemos venido a rescatar una amiga! — Dijo Spike
De eso la sonriza del perro se borro preguntando de nuevo — ¿Sus pases?
— Em... disculpa, pero buscamos una amiga, es blanca con cabellos purpura y habla con elegante acento.
De eso Varios perros bajaron de los muros, rodeando a los ponys y al dragón, amenazando con su presencia a los dos chicos y chicas
— ¿que sucede? — Pregunto el perro mas grande que era el general de los perros de diamantes — No tienen pases. —
— Bien, charlaremos eso con el Rey, por el momento esta ocupado, escolten a estos... ponys hacia el calabozo. — Dijo el perro
— Espera ¡¿Que?! — Dijeron los cuatro al mismo tiempo.
Llevados hacia el calabozo del castillo, encerrados en la elegante prisión, la cual estaba decorada por barrotes de fuerte acero a prueba de magia
— Vamos Twilight hay que salir. — Comento Spike
— No puedo, algo bloquea mi magia. —
—No lo intentes, ya lo intente. —
—Espera, esa voz ¿Rarity?
al mirar la celda de al lado izquierdo miraron a la Blanca pony la cual decía — Oh querida, pensaba que nunca las volvería a ver, estos perros, están locos, botaron a su líder, ahora el Bandicoot con cara de bobo es el nuevo líder, hizo un trato con los dragones, les regalo todas las preciosas gemas y ellos a cambio les construyo todo este reino, ¡ahora el Bandicoot es el rey y ahora no trabajan las gemas! — Dijo Rarity
— Espera ¿El Bandicoot es el Rey?
— Si Twilight, ahora no se lo que sucede ¿vinieron a rescatarme?
— Si, pero ahora nosotros necesitamos un rescate. — Comento Spike
Al pasar las horas una voz se escucho — Listo. Tienen audiencia con el Rey, espero que tengan algún buen argumento para la violación de ingresar a zona privada y salirse del tour por el castillo y abandonar a su Guía. —
— Dijo ¿Tour?
— Se perdieron el pasillo de los Diamantes, El pabellón de las historias, las travesías del Rey, la biografía autorizada del Rey y la tienda de regalos, hoy era Martes de 20% de descuentos.
— ¿Dijo descuentos? — pregunto Applejack
El guardia saco de la prisión a los ponys y al dragón, dejando a Rarity atrás — Disculpe, la pony de esa celda es nuestra amiga. —
— Si tiene audiencia con el Rey dentro de veinte minutos. —
— ¿puede acompañarnos?
— Siempre y cuando la mantengan callada.
— Creo que esta bien. — Dijo Rarity
Todos siendo escoltados hasta la sala de audiencias con lo que habían muchos perros de diamantes vigilando el lugar, nadie usaba armas, los perros vigilaban a todos en todas partes, quedando como el reino mas seguro de todos, en frente de los cuatro ponys y el dragón estaba en frente un gran trono de los cuales estaba hecho de oro, frió y pesado oro, decorados con diamantes por todas partes, arriba de el una gran pintura la cual estaba el mismo Bandicoot construyendo esa gran civilización. — Increíble, mucho mas grande que el castillo de Celestia —
— ¡Spike! — Dijo molesta Twilight. — Perdón. —
En frente del Rey habia una gran cola de súbditos los cuales tenían sus cámaras fotográficas y se sacaban fotos con el rey, los niños posaban y el Rey los levantaba para salir en la foto, a veces tomaba la cámara y se sacaba fotos así mismo — Señores continuemos con el recorrido, sigan me ahora sigue la tienda de regalos, recuerden, martes con descuentos. — iban todos a la siga del guía turístico.
De eso El Rey regresa a su trono — Mi señor Crash, estos son los que se separaron del grupo, dicen que quieren una audiencia contigo. —
— ¿Crash? ¿el capitán marsupial se llama Crash?
— Silencio, Cada quien tendrá su momento con el Rey Crash. — Dijo El General — Ahora Señor el Diseñador de las Armada quiere hablar con usted.
Haciendo pasar a un perro con grandes lentes — Mi señor, hemos trabajado unas zapatillas especiales para usted, a prueba del desgaste de la suela y a prueba de fuego, y son Rojas, tal y como les gusta. — Crash Contento se saco sus viejas y sucias zapatillas rosas y las aventó por las ventana, cayendo justo afuera en el jardín infantil, los chicos al ver esa zapatilla apestosa de inmediato empezaron a mordisquearlas, tanto así que la profesora tomo un palo para parar la pelea de cachorros
— Se le ven geniales mi señor. —
—Bien ahora es su turno para hablar con el Rey. —
Bueno a sido todo señores y ¿señoritas?
a la cuestión que sea, moguris, vampiros, nekos, otakus, profesores y todo el resto de personas en el mundo que me da flojera nombrar
Si les gusto la historia pueden seguirla y agregarla a favoritos, subiremos capítulos cada semana
hasta luego
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